DOS CAPITULOS EN 9 HORAS? Debo quererlos mucho :-)
*Aunque estoy un poco enferma me tome el tiempo de traducir el ultimo capitulo de Procreadoras y este de Herdera. Espero les gusten!*
Vals con Edward (Tu Poeta-Alex Campos)
Vals con el Rey Charles (Cover de "Cenicienta" por Patomena)
Capítulo 8
Baile de cumpleaños y celebraciones de compromiso:
Llegó septiembre tiempo de mi baile de cumpleaños, iba a cumplir 16 mañana. Todo estaba casi listo, se limpió el salón de baile y se colocaron algunas de las decoraciones junto con las mesas y sillas.
Me hicieron mi última prueba de vestido esta mañana, también había practicado caminar con mis tacones nuevos y anoche ensayé el vals con Edward. Las invitaciones se enviaron hacía más de un mes, casi todos en la lista confirmaron su asistencia a tiempo y he recibido regalos desde ayer.
Edward y yo le contamos a la familia sobre el compromiso, le diremos al reino el sábado como es costumbre, la fiesta de compromiso sería más cercana a la fecha de la boda. Edward y yo llevamos casi un mes de novios, hubo especulaciones sobre Edward y yo debido a las fotos tomadas mientras estuvimos en Venecia, la revista hizo una difusión de las fotos de la ceremonia en el hospital y el baile de recaudación de caridad. Además, tenían algunas no autorizadas de cuando estábamos recorriendo la ciudad antes de las horas que pasamos en la playa. El artículo explicaba por qué estábamos allí pero también quién era Edward y daba algunas sugerencias acerca de nuestra "relación".
Mis padres no se enojaron porque nada nos comprometía en las fotos, Edward solo estaba sosteniendo mi mano en algunas, otras nos sorprendieron sonriéndonos, pero eso fue todo. Decían que él era mi cita o que yo era suya y que tal vez estábamos saliendo o conociéndonos. Mis padres tenían razón, algunos reporteros habían llamado al departamento de relaciones públicas para entrevistas o comentarios, pero Edward y yo no estábamos disponibles porque estábamos en la escuela. No han dejado de llamar, el equipo de publicidad les dijo el título de Edward y que él y su familia de se estaban quedando en el castillo y les recalco que Lord Carlisle como ya sabían era un pariente lejano del rey. Eso los hizo callar por unos días.
—Hola mi amor —dijo Edward envolviéndome con sus brazos; Estaba terminando de atar las cintas de los unos recuerditos para la fiesta.
—¿Ocupada? —me preguntó —en realidad no— le dije, ya casi estaba terminando.
—Así que mañana es el gran día, tu baile de cumpleaños —dijo.
—Sí, estoy muy emocionada. He estado esperando años para esta fiesta —dije.
—Recuerdo la fiesta de Rosalie, fue una pesadilla, pero sabes, Rosalie es Rosalie... espero que la tuya no sea tan abrumadora —dijo.
~HT~
—Despierta, cumpleañera despierta.
—Princesa, princesa despierta —Sentí un par de manos diminutas frotando mi rostro. Abrí un ojo; eran Elizabeth y Mary Alice.
—Elizabeth ten cuidado —escuché decir a mi novio.
—Hola chicas —dije mientras me sentaba en la cama, Edward vino a mi lado y tomó mi mano.
—Feliz cumpleaños, mi amor —dijo y luego me besó, Elizabeth y Alice hicieron sonidos de arcadas.
—¡Levántate, levántate! Es tu cumpleaños y habrá un baile. ¡Vamos, levántate! —Elizabeth dijo tirando de mi mano. Edward rio y me soltó —cosita impaciente —dijo sonriendo.
—Te dejaré prepararte para el día, hasta luego.
Me levanté y fui al baño a arreglarme con algo de ropa cómoda, cuando salí mamá estaba en mi habitación con el desayuno en la mano.
—Feliz cumpleaños, mi niña —dijo papá.
—¡Papa ya estas mejor! —Exclamé mientras corría hacia él, esta era la primera vez que lo veía levantarse y salir de su habitación ya que nuevamente se había estado sintiendo mal.
—¿Estarás en el baile? —Le pregunté con esperanzada.
—Sí, por supuesto, bellezza. No me lo perdería por nada del mundo.
Desayuné y luego mis padres me sorprendieron con mi regalo, me dieron una caja dorada de tamaño mediano con un lazo rosa y morado claro. Lo abrí y había una llave con un llavero con el escudo de la familia, miré la llave unos segundos.
—¿Es esto lo que creo que es? ¿Es esta la llave de un auto? —Dije expectante.
—¿Por qué no sales y lo ves por ti misma? —dijo papa.
Salí corriendo de mi habitación y me dirigí al vestíbulo del castillo, las puertas se abrieron y allí mismo, en el camino de entrada, había un automóvil, pero no cualquier automóvil, era mi automóvil. Grité y agradecí a mis padres, Edward y el resto de su familia salieron alarmados.
—¿Qué pasa princesa? —Preguntó Lord Carlisle.
—Nada, solo admiraba mi regalo de cumpleaños —le respondí con una sonrisa.
—¿Un auto? —Alice dijo sorprendida.
Edward vino a mi lado y envolvió sus brazos alrededor de mí —ese no es cualquier auto hermanita, es un Mercedes Guardián. Diseño de primera, con tintes oscuros en las ventanas será muy difícil ver de quién está conduciendo lo que me parece una maravilla—dijo admirando mi nueva adquisición.
—Está completo con un estéreo, GPS, espacio para Ipod y tiene una armadura completa y es resistente al fuego y a las balas, tiene un sistema de teléfono inalámbrico que puedes manipular desde el auto. Es seguro y perfecto para mi princesita —añadió papa mientras me sonrojaba al llamarme princesita. Vaya, me compraron un automóvil, pero también mejoraron su seguridad para que pudiera estar protegida cuando lo usara.
—Gracias Padre, gracias Madre, te prometo cuidarlo bien —dije abrazándolos de nuevo.
—¿Puedo ir a probarlo? —Pregunté, todos se rieron.
—Claro, querida, es tuyo —dijo papa alborotándome el cabello. Tomé la mano de Edward y abrí el auto, él se subió y luego encendí el auto, parecía un poco preocupado.
—Amor, ¿sabes conducir? —me preguntó preocupado.
Por supuesto que se, mi padre me enseñó lo básico y he estado practicando desde hace tiempo, simplemente no lo sabías. No puedo contarte todos mis secretos de una vez, mi amor —le sonreí con aire de suficiencia.
—Todavía tengo algunos ases bajo la manga, Cullen.
Se rio abrochándose el cinturón de seguridad, yo hice lo mismo y pisé el pedal. El automóvil se movió hacia adelante y probé usando todo el camino de entrada, todos se quedaron afuera para el espectáculo. Le mostré a mi prometido mis habilidades al conducir. Al menos no parecía que fuera a salir corriendo del auto.
Me detuve en la puerta principal y apagué el motor.
Di un pequeño chillido —Este auto es asombroso. ¡Me encanta! —Dije mientras salía, Edward me siguió y fue a pararse junto a su madre.
—Bueno, nos alegra que te guste, cariño —dijo mama.
—Bueno, está bien, es hora de comenzar a preparar a esta princesa para su baile —dijo Danielle, jefa de mi departamento de belleza y maquillaje. Ella se encarga de vestirme y prepararme para eventos muy especiales como este, es la jefa de mis diseñadores Dimitri y Heidi.
La seguí adentro, cuando llegamos a mi habitación, había una canasta de flores, una caja de chocolates y un león con un globo que decía "Felices Dulces 16" pegado a mi cama.
Tenía una tarjeta escrita con la fina caligrafía de Edward, la leí:
Per la mia fidanzata amata in questo giorno molto speciale, ti amo con tutto il mio essere. I miei migliori auguri a voi, in questa notte che si hanno così a lungo atteso da. Io sarò al tuo fianco godere con voi, buon compleanno mia Isabella. Sia questo l'accattonaggio di più compleanno è insieme, la tua per semper e sempre,
Lord Edward Anthony Cullen
Sus palabras calentaron mi corazón, toqué la suave tela del león y sonreí, su cabello se parecía al de Edward cuando pasaba sus manos por él, algo que hacía constantemente.
Antes de que comenzaran con mi cabello y maquillaje, la costurera trajo mis vestidos para una prueba final en caso de que hubiera que hacerles arreglos de última hora. El segundo necesitaba ser llevado un poco más en la falda, todavía era demasiado largo para mí, aunque mis tacones eran altos, pero no demasiado. Después de eso, me bañé y luego me senté frente a mi tocador y me quedé allí durante horas…
~HT~
Finalmente estaba vestida y lista, me tomaron fotos alrededor de algunas habitaciones del castillo y el jardín, luego incluso tomaron una al lado de mi auto. Luego tomé unas pocas fotos con mi familia, me apuraron adentro cuando llegaron los primeros invitados, iba a saludar a todos después de mi entrada al baile no antes. Iba a bajar las escaleras del salón de baile y Edward me esperaría al final, el seria mi "Chambelán".
Cuarenta y cinco minutos después, todos los invitados estaban adentro y la familia de Edward también estaba en el salón de baile, había visto a Lady Esme y las niñas y todas se veían hermosas. La pequeña Elizabeth estaba enamorada de mi vestido y mi corona, pero sobre todo de la corona.
Su Alteza todo está listo para su entrada. Me escoltaron al salón de baile, el fotógrafo estaba tomando fotos, la familia de Edward había hecho una entrada especial ya que eran invitados de honor en el castillo, iba a entrar después de mis padres. La música se detuvo de repente y pude escuchar al locutor real mientras hablaba:
—Ha llegado el momento; es hora de que este baile comience oficialmente. Sin más preámbulos, demos la bienvenida a la homenajeada de la noche, Su Alteza la Princesa Isabella Marie Charlotte Swan, Princesa de Volterra —Las trompetas siguieron el anuncio y las puertas se abrieron, caminé hacia el borde de las escaleras, y todos los ojos en la habitación estaban sobre mí, esta era mi noche, mi momento de brillar.
Este cumpleaños marca una nueva era para mí como futura reina de Italia, es mi declaración oficial; Ya estaba lista, así que cuando llegara el momento de que yo reinara y lo iba a hacer. La escalera estaba revestida con una alfombra de color rosa suave casi bronce con un borde y adornos dorados que había seleccionado especialmente para esta noche, cada detalle de la habitación había sido aprobado por mí.
Di cada paso con la frente en alto, no tenía nada que temer, bajé las escaleras con una sonrisa en la cara, era mi cumpleaños y nadie me lo iba a arruinar. Toda esa planificación y práctica había sido para este momento. Llegué al final de las escaleras y toqué el piso de mármol, Edward tomó mi mano enguantada extendida entre las suyas y sonrió. Todos aplaudieron e hicieron una reverencia. Edward me dejó ir a la pista de baile como habíamos planeado, y tan pronto como su brazo capturó mi cintura, el vals comenzó.
—Te ves impresionante esta noche, mi amor —dijo Edward mientras bailábamos, habíamos pasado mucho tiempo en este baile porque no quería estropearlo, esta era mi oportunidad de mostrarle al resto de la realeza que tenía lo que se necesitó para liderar y creerlo o no bailar también cuenta, así que no desperdicié ninguna oportunidad que tenía, y solo practiqué hasta que estuvo bien.
—Debo decir que también te ves bien, voy a tener que vigilarlo, Lord Edward —pronuncié escaneando la habitación.
—Quizás tenga que decir lo mismo de ti, querida —se rio, me hizo girar expertamente y el baile continuó.
—Te amo la mia bella, ¿te gustó tu primer regalo? —preguntó mientras nos movíamos de un lado a otro.
—Sí, pero ¿dijiste el primer regalo? Hay más. Sabes que no tenías que regalarme nada —le dije intencionadamente.
—Querida, nada es suficiente cuando se trata de ti princesa, quiero darte el mundo si pudiera —dijo.
—Todo lo que quiero eres tú, Edward —respondí mirándolo a los ojos.
La canción terminó y Edward y yo hicimos una reverencia, luego mi padre vino a bailar conmigo.
Me acongoje al escuchar la hermosa letra de la canción. Iba perfecta con papa y yo., hay muchas fotos nuestras bailando, cuando era bebe el me cargaba y daba vueltas conmigo de un lado a otro. Recuerdo que cuando era de la edad de Elizabeth papa solía agarrarme por la cintura y colocaba mis pies en los de él y me hacía bailar. Fue mi primera pareja de baile, en esos momentos de niña él no era el rey de Italia, era solo Charles Geoffrey Swan mi papa.
—Ya estas grande, mi pequeño milagro, mi bendición. Eres hermosa hija mía, estoy orgulloso de ti, te quiero mucho —me dijo con sus ojos marrones vidriosos por las lágrimas, yo sequé las con mi pulgar.
Nos balanceamos de lado a lado con la música. me extendió los brazos y me hizo girar un par de veces. bailamos el vals mientras lloramos recordando todos esos maravillosos momentos que pasamos bailando en el castillo.
—No llores Padre, es un día feliz. Gracias por todo lo que has hecho por mí, yo también te amo —Dije besando sus mejillas cuando la canción llegó a su fin, pero papa no me soltó seguimos bailando la próxima canción.
Así se abrió la pista de baile, luego se comenzaron a servir los cócteles y antipasto. La cena seria dentro de noventa minutos aproximadamente. Edward llevó a su madre a bailar con él mientras mi madre baila con Lord Carlisle.
Al terminarse la canción mis padres me llevaron para comenzar a saludar a los invitados y como lo había prometido, Edward estaba a mi lado. Espero que nadie se haya dado cuenta de que llevaba puesto mi anillo de compromiso, había debatido si debía usarlo esta noche o no. Mi madre me pidió que lo usara y si todos se daban cuenta, pues entonces se daría el anuncio, si no todos se enterarían mañana en el anuncio del reino, tal y como lo habíamos planeado. Mi padre había convocado una reunión de reino para un anuncio después de la misa. Nadie sabía de qué se trataba, pero yo estaba bastante segura de que los rumores estaban por todas partes y más después de las fotos de la revista. Mis súbitos no son nada tontos.
Hoy el reino y todo el país tuvieron sus festejos en mi honor ya que yo era un milagro; la única heredera de los reyes al trono de Italia. Yo era la luz en la oscuridad, les había dado la esperanza del reino a mis padres cuando crecí más y más cada día y me convertí en la mujer joven que soy hoy. Estoy orgulloso de mis padres y ellos están orgullosos de mí, amo mi reino y ellos también me aman. Espero que piensen que tengo lo necesario para ser su reina cuando llegue el momento; porque no los iba a defraudar.
Me senté en mi silla y mesa especiales y el resto de asistentes vinieron a felicitarme, saludé a gente que no conocía y a algunos que hacía tiempo que no veía.
—Princesa Isabela, es un placer volver a verte, te ves hermosa —saludo el Príncipe Emeterio Cervantes de España; a quien prefiero llamar Emmett. Nos habíamos conocido cuando él tenía 10 años y yo apenas era una niña de seis, ahora él tiene 26 años.
—Me alegra que hayas podido asistir —le respondí mientras besaba mi mano, Edward estaba a mi lado.
—Lord Edward, este es el príncipe Emmett Cervantes de España, ha sido amigo de nuestra familia desde que tengo memoria —le expliqué a mi prometido.
—mucho gusto en conocerte —se dijeron el uno al otro.
Un joven se acercó al lado de Emmett y le tocó el hombro, Emmett se dio la vuelta
—Oh Princesa, déjame presentarte a mi primo, Lord Jasper Alejandro Aragón Duque de Sevilla —Lord Jasper se adelantó e hizo una reverencia mientras besaba mis nudillos. Tenía cabello rubio y penetrantes ojos azules, se veía bastante joven, calculé que tenía la edad de Lady Alice.
Eso continuó durante treinta minutos más, miré alrededor de la habitación y todos se veían bien con su atuendo de baile, pude ver que se estaban divirtiendo riendo y bailando. Había algunos miembros de la realeza de la academia, mi mejor amiga, Lady Ángela, llevaba un hermoso vestido lavanda que acentuaba su cuerpo, noté que algunos de los muchachos la miraban y algunos incluso la invitaron a bailar.
Fui a mi habitación para cambiarme y ponerme mi segundo vestido de la noche; lo usaría desde antes de la cena hasta el final del baile. El vestido era más "sencillo" y me quedó bien, era estilo sirena, color rosa bronce y estaba hecho con una hermosa tela de lentejuelas. Tiene el escote en V y unas pequeñas mangas que solo cubrían mis hombros. El corpiño del vestido, tiene algunos apliques de flores y plumas. Simbolizaba al patito feo convirtiéndose en cisne. Danielle rizó los mechones de cabello que enmarcaban mi rostro y se aseguró de que mi maquillaje estuviera intacto. Ya estaba lista para volver a la fiesta. Fuera de mi habitación, Edward me estaba esperando. Me miró de pies a cabeza, pero no dijo nada; estuvo a mi lado en un instante.
—Impresionante mi amor, absolutamente hermosa —dijo mientras tomaba mi cintura y me besaba.
—Te amo Bella
—Yo también te amo— respondí mientras me perdía en esos profundos orbes verdes.
—Ven tengo algo para ti —Me dijo mientras me conducía fuera del castillo y hacia el jardín, que había sido decorado con luces por todas partes, nos detuvimos frente a la fuente.
—¿Estás disfrutando de mi baile de cumpleaños? —Le pregunté
—Sí cariño, no te preocupes —Respondió con una sonrisa.
—Te traje aquí para darte tu segundo regalo —dijo.
—¿Recuerdas la pieza de joyería por la que gané en la subasta? —me preguntó, yo asentí.
—Bueno, aquí está, lo vi y pensé en ti, quería que lo tuvieras. Hablé con el diseñador porque quiero que sea una reliquia familiar para nosotros, algo que nuestros hijos puedan pasarse entre sí. —Edward explicó, sus ojos se iluminaron al pensar en nuestro futuro, luego sacó una caja de terciopelo negro y la abrió. Dentro había un collar de cisne de oro con diminutos diamantes, era hermoso.
—Oh, Edward, es maravilloso, muy encantador. ¡Gracias! ¿Puedes ayudarme a ponérmelo? —pregunté, Edward lo sacó de la caja y lo colocó en mi cuello, besó mi hombro expuesto y me lo puso.
—Te queda maravilloso, valió la pena cada euro —dijo satisfecho, el tiempo pareció detenerse mientras nos besábamos, pero Edward me soltó demasiado pronto.
—Creo que es hora de que vuelvas al baile —afirmó.
—Por mi nos podemos quedar aquí el resto de la noche— le dije sonriendo.
~HT~
Era hora de servir la cena, Edward me acompañó a la mesa principal en el centro de la habitación, yo estaba sentada en el medio, Edward a mi derecha y mi padre a mi izquierda, mientras que mamá estaba sentada a la derecha de Edward, la familia de Edward estaba sentada en una mesa cerca de nosotros. Todos los platos fluyeron, mi madre y yo elegimos el menú; consistía en una recopilación de todos mis platos favoritos y dos postres, los invitados podían elegir el postre que querían. En esos postres no estaba incluido el pastel el cual sería degustado en un rato.
Se hizo un brindis antes de que se sirvieran los postres, mi padre se puso de pie y la sala se quedó en silencio al instante.
— Gracias a todos por estar aquí esta noche, es un gran honor para nosotros que pudieran acompañarnos. La Reina y yo estamos muy felices, porque podemos celebrar los 16 años de nuestra única hija la princesa Isabella. Quien llegó en un momento en que habíamos perdido la esperanza, y fue nuestro pequeño milagro. Cuando nació era la cosa más hermosa que jamás había visto, aparte de su majestad la reina. Cuando la sostuve en mis brazos por primera vez... No puedo describir lo que sentí, fue un sentimiento de amor tan poderoso. Isabella Marie Charlotte, estoy muy orgulloso de ti, estás haciendo grandes cosas, y estoy seguro de que serás una gran Reina, al lado de ese joven a tu lado…
Muecas de asombro y murmullos estallaron ante las últimas palabras de mi padre; Edward y yo nos miramos, pero no dijimos una palabra. ¿Qué estaba haciendo? Pensé que el compromiso iba a ser anunciado mañana.
—Sí, sí, todos escucharon bien. Mi hija Isabella y Lord Edward Anthony Cullen están comprometidos. Él ha demostrado ser digno de mi hija, les deseo lo mejor; feliz cumpleaños, mi dulce Isabella. ¡Larga vida a la princesa!
—¡Viva la Princesa! —todos hicieron eco detrás de él y luego bebieron de sus copas. Todos aplaudieron, el padre se sentó y se sirvió el postre.
—¿Bailarías conmigo otra vez amor? —preguntó Edward, me puse de pie y tomé su mano. La canción que escribió para mí, la que tocó la noche en la que me pidió matrimonio, estaba sonando ahora, Edward y yo nos movíamos al unísono con la música, nuestros ojos nunca se apartaban del otro. En ese momento nada importaba, nos sumergimos en nuestra pequeña burbuja, la mano de Edward tomó mi mejilla y nos besamos, fue un beso rápido y suave, pero fue suficiente para que mi corazón se acelerara como un caballo al galope. Nos separamos y bailamos el resto de la canción lo suficientemente cerca como para no ser inapropiados. Bailamos las canciones que siguieron de la misma manera.
Estaba sentado en mi silla mirando la pista de baile cuando se acercó el Príncipe Emmett.
—¿Así que está comprometida su majestad? —me preguntó en italiano.
Lo miré y sonreí —Sí, ¿te molesta? —Le respondí en tono divertido.
—Pensé que tú y yo teníamos un acuerdo, tú y yo nos íbamos a casar cuando fueras mayor de edad princesa. Me duele profundamente que rompiste la promesa que me hiciste cuando éramos niños —dijo.
—Oh, vamos Príncipe Emmett, tú mismo lo dijiste, éramos solo niños. Y si mi memoria no falla, creo que dije eso porque tenías mi muñeca favorita y no querías dármela —le expliqué
Nos reímos —Oh Isabela tan graciosa como siempre. Feliz cumpleaños y felicitaciones por el compromiso, les deseo toda la felicidad del mundo —Emmett dijo con una sonrisa genuina. Nos habíamos dicho muchas cosas cuando éramos más jóvenes, pero todo fue en medio de un malentendido o un juego. él y yo solo éramos amigos y lo del matrimonio era parte de eso. Yo sabía a ciencia cierta cómo le gustaban sus mujeres, aunque él no era un don juan rompe corazones al contrario siempre tenía a alguien de su familia acompañándolo a los eventos me refiero a sus primas o hermanas nunca nadie fuera de ese círculo. Lleva años soltero.
—Bueno, su alteza, la veré más tarde —dijo con una reverencia.
Unos minutos más tarde, mis cuñadas y Lady Ángela llegaron a donde yo estaba.
—¿Se están divirtiendo, chicas? —Les pregunté.
—Oh, sí, esta es una fiesta increíble. He bailado con muchos jóvenes —Lady Ángela confesó.
Me he dado cuenta, pero especialmente con el barón Benjamín Walters de Inglaterra —le dije mientras se sonrojaba furiosamente.
"Nosotros… solo estábamos hablando Isabella, el es muy agradable, y tan inteligente. Se preocupa por lo que tengo que decir y me escucha. Es increíble, creo que me gusta, se quedara en Italia unos días más y me preguntó si podíamos volver a vernos. Acepté, pero le dije que tenía que escribir una carta pidiendo permiso a mis padres. ¡El acepto! Estoy tan emocionada porque creo que él podría ser el indicado —chilló Lady Ángela.
—Me alegro —le respondí a mi mejor amiga con deleite.
—He bailado con algunos chicos también… —respondió Alice insegura y sonrojándose levemente.
—¿Qué pasó? —preguntó Rosalie preocupada, ella era su hermana pequeña después de todo; ella es más joven que cualquiera de nosotros.
—Bueno, no estoy acostumbrada a este tipo de atención, y es la primera vez que alguien me invita a bailar —explicó Alice.
—Oh, bueno, no te preocupes querida, ya te acostumbrarás —le dije de todo corazón.
Escaneé la habitación y noté que tanto Lord Jasper como el príncipe Emmett miraban en nuestra dirección y susurraban entre ellos. Seguí la línea de visión de Emmett y él miraba a Rosalie mientras Jasper miraba a Mary Alice, me reí en voz alta.
—¿Qué pasa? —todas preguntaron al unísono.
—Esos dos chicos de ahí están siendo un poco obvios —dije
—¿Quienes? —preguntó Ángela, yo los señalé.
—¿A quiénes miran de esa manera? —pregunto Alice un poco alarmada.
—a tu hermana ya ti —dije sonriendo.
—El rubio es Lord Jasper Aragón Duque de Sevilla y el hombre a su lado es su primo el Príncipe Emmett Cervantes de España, el Príncipe Emmett y yo nos conocemos desde que nací, teníamos esta broma de que nos íbamos a casar cuando yo fuera mayor, pero solo éramos niños jugando —les expliqué rápidamente al ver la cara de disgusto de Rosalie.
—Por lo que sé… son solteros. Y por el aspecto de sus rostros y el rostro inseguro de Lord Jasper creo que quieren bailar con ustedes mis queridas cuñadas —pronuncié con una carcajada.
Rosalie frunció el ceño mientras Alice parecía halagada —Estoy segura de que el príncipe Emmett es un don juan... quiero decir, míralo, nadie puede ser soltero siendo tan guapo— respondió ella.
—Oh, Rosalie, no juzgues un libro por su portada. ¿No escuchaste cuando Isabella dijo que ambos son solteros? —Debatió Alice con su hermana.
—Y eso que Alice, y ¿qué sabes tú? Sólo tienes catorce años —exclamó Rosalie.
Alice resopló indignada, en ese momento los chicos decidieron venir hacia donde estábamos así que caminaron hacia nosotros.
—Señoritas —dijeron mientras se inclinaban, nosotros hicimos una reverencia con la cabeza y se levantaron. Todos se miraron sin decir palabra, Ángela y yo sonreíamos ante la situación. Alice estaba tímida porque ella es así, pero Rosalie, es una fiera, su carácter es muy fuerte; el hombre que la corteje deberá vestirse de paciencia.
—Lord Jasper, príncipe Emmett; esta es mi mejor amiga, Lady Ángela, duquesa de Sicilia, y estas dos son mis cuñadas, Lady Mary Alice y Lady Rosalie —los presenté.
Jasper tomó una postura y habló primero —Lady Mary Alice, ¿me honrarías con un baile? —preguntó sin estar seguro. Alice miró a Rosalie y luego a mí para, asentí con la cabeza, y ella sonrió y tomó la mano extendida de Jasper.
—Bueno, por supuesto que puedes —respondió con delicadeza.
Se separaron para bailar, el concurso de miradas entre Emmett y Rosalie era divertido, estaba convirtiendo a Emmett en un idiota, nunca lo había visto tan inseguro e incapaz de hablar con una mujer en su vida, debe estar interesado en Rosalie para actuar de esta manera.
Emmett aclaró su garganta —Lady Rosalie, ¿bailaría conmigo? —le preguntó, Ángela y yo contuvimos la respiración. Rose tardó unos segundos en responder, pobre Emmett.
—Bueno, veamos qué tan bueno eres, soy muy buena bailarina; veamos si puedes mantener el ritmo —Rosalie dijo con tono serio.
Después de que se fueron Edward llegó.
—¿Qué fue todo eso? —preguntó mientras Ángela y yo nos reíamos.
—Nada, solo disfrutar de la... perdón por mi expresión vulgar, la pelea de gallos que tuvo tu hermana con el príncipe Emmett —dijo Ángela tratando de no reírse.
Edward se aclaró la garganta —Muy bien, lo que sea que signifique eso…Lady Ángela, disculpe, me gustaría bailar con mi prometida antes de que tenga que cortar el pastel —dijo Edward tomando mi mano.
Y así bailamos, y Edward tenía razón, mamá me llamó para cortar el pastel después de que terminara la tercera canción que estábamos bailando. Después de un coro de felicitaciones, hice el corté al pastel, se tomaron fotos y se llevó el pastel a la cocina para cortarlo y servirlo. Edward y yo reanudamos nuestro baile después de comer un trozo de pastel.
Después de eso, la fiesta terminó y los invitados comenzaron a irse, casi todos se despidieron de mí y nos felicitaron por el compromiso. Emmett y Rosalie bailaron el resto de la noche, hubo un punto en el que ninguno de los dos estaba en el salón de baile, Lady Alice y Lord Jasper se veían muy felices bailando, compartiendo sonrisas infantiles entre ellos. Algo se estaba gestando entre esos dos.
Me fui a la cama esa noche con una sonrisa en mi rostro, la noche había sido todo lo que siempre quise y más. Mañana todo el reino sabría que estaba comprometida con Edward, esperaba que todo saliera bien…
~HT~
Todo estaba listo, la prensa y todo el reino estaba ansioso por saber de qué se trataba la reunión de hoy. Para la ocasión me puse un vestido verde oliva sencillo, y como único accesorio llevaba mi anillo de compromiso y el collar de cisne que me regalo Edward anoche. Estaba esperando que me llevaran al lado este del castillo donde había una habitación que el balcón conectaba con el reino allí todos los anuncios principales han sido dados por mi familia durante siglos, ellos habían colocado los dos jarrones de flores en el borde del balcón y ellos habían izado dos estandartes reales también guirnaldas de flores adornaban el balcón. Edward ya estaba allí, vestía un traje beige con una camisa blanca finamente planchada y una corbata verde oliva, su cabello estaba alborotado y luciendo como si acabara de despertarse como siempre. Estaba hablando con su madre, parecía que ella estaba tranquilizándolo. Esme besó su mejilla y él fue a tomar mi mano.
—¿lista? —él me preguntó.
—Si ya quiero que todos lo sepan —fue mi respuesta.
Las puertas se abrieron y Edward y yo salimos al balcón, mis padres frente a nosotros.
—Todo el reino ha sido convocado aquí porque la reina y yo tenemos un anuncio que hacerles a todos ustedes y a los que miran desde casa. Anoche todos celebramos el cumpleaños de nuestra amada princesa ...—padre hizo que la multitud vitoreara y agitara sus brazos y banderas mientras se coreaba un coro de Larga Vida a la princesa.
El padre les indicó que se callaran.
—Hoy todavía estamos celebrando, pero por otro asunto, Su Majestad y yo queremos anunciar el compromiso real de nuestra hija, su heredera al trono, la Princesa Isabella Marie Charlotte, duquesa de Italia, con Lord Edward Anthony Cullen ahora Duque de Roma— dijo papa, Edward y yo dimos un paso adelante.
La gente se volvió loca; los reporteros gritaron preguntas y tomaron fotos como locos. Iba a haber una conferencia de prensa después del anuncio, todos callaron, estaban ansiosos por escuchar lo que tenía que decir.
—Hace unas semanas Lord Edward y yo nos comprometimos, me complace decir que estamos muy felices y que planeo ser una gran reina. No tengan dudas mis queridos súbditos de que no los defraudaré. Lord Edward y Todavía no tenemos fecha para la boda, pero cuando la tengamos, seréis los primeros en saberlo. Gracias a todos por estar aquí y por la aceptación que habéis dado a nuestro anuncio.
La multitud vitoreaba y aplaudía —felicitaciones a la Princesa Isabel y Lord Edward—gritaban, Edward y yo levantamos nuestras manos unidas y los vítores se hicieron más fuertes, con nuestra otra mano les saludamos. Después de eso, cada uno de nosotros tomó los arreglos florales que estaban colocados en el borde del balcón y los agitamos. Hicimos un último saludo y entramos de nuevo al castillo. La ceremonia había terminado oficialmente. Pero luego tuvimos que ir a la sala de conferencias para atender a la prensa.
—Gracias a todos por estar aquí, responderemos cualquier pregunta siempre que no sea inapropiada. Gracias —dijo papa.
Empezaron a preguntarle por qué me comprometí tan joven, papa respondió con diligencia y confianza. Después de algunas preguntas más para él, era el turno de Edward y mío.
Nos preguntaron sobre la noche del compromiso, es decir, cómo propuso Edward y todo eso, preguntaron sobre el anillo, y Edward dijo que había estado en su familia durante siglos. Preguntaron cuándo habíamos planeado casarnos y, para mi sorpresa, Edward dijo que probablemente en unos pocos meses, lo mire perpleja. No habíamos hablado de eso aún, apenas estábamos comenzando el curso escolar. Con algunas preguntas más, la entrevista terminó, querían algunas fotos para los artículos y por supuesto, una foto del anillo, les mostré mi mano con una sonrisa. Luego de eso la rueda de prensa concluyo. Edward y yo pasamos el resto del día estudiando ya que teníamos algunos exámenes en los próximos días y yo tenía dudas con la lección de matemáticas.
Volvimos a la escuela al día siguiente y todo volvió a la normalidad. Septiembre terminó con un destello; cuando me di cuenta era la última semana de octubre.
Traducción de la carta de Edward a Bella:
A mi amada prometida en este día tan especial, te amo con todo mi ser. Mis mejores deseos para ti, en esta noche que tanto has esperado. Estaré a tu lado para disfrutar contigo, feliz cumpleaños mi Isabella. Rogando por que pasemos más cumpleaños juntos, tuyo por siempre y para siempre, Lord Edward Anthony Cullen.
Les gusto la fiesta de Isabella? Los leo.
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