Gracias Mia Brower Graham de Andrew por los ánimos, me alegra mucho saber que os ha gustado el primer capítulo. Gracias por los follows y los favs. Un abrazo a todas.

Capítulo 2.

Septiembre 2014

Estoy realmente cansando, el trabajo es muy monótono, pero yo he decidido quedarme por ella, necesito volver a verla, todavía recuerdo su voz, su maravillosa sonrisa y sus ojos verdes, realmente es hermosa, no sé su nombre, no sé dónde podría volver a encontrarla. Si ese día hubiera tenido acceso al sistema de cobros de la caja en la que ella realizó el pago, ahora sabría su nombre y podría decirle a George que me diga todo sobre ella. Pero no, era mi primer día, y todavía no podía hacerme cargo de la bendita caja, no hasta que hubiera pasado el periodo de "formación", ahora claro que ya tengo acceso, pero los datos se borran cada semana así que no he podido recuperar ningún dato que me lleve hacia ella... en fin, eme aquí, divagando otra vez... Es mejor que vaya a relevar a Eliza y deje este almacén.

No puede ser, es ella, pero ¿por qué esta tan triste? es como si estuviera ausente, qué diferente esta, es como si hubiera perdido el interés por todo, está apagada, ¿en dónde quedó su entusiasmo? verla así me oprime el corazón, que angustia no poder consolarla, me gustaría abrazarla y protegerla, decirle que todo estará bien, que estoy allí para ella. Me he quedado tan impactado por la imagen que de nuevo he sido incapaz de dirigirme a ella, ha sido Arthur quien ha tomado la iniciativa, le ha preguntado si la podía ayudar, pero ella con un intento de sonrisa se ha limitado a coger un jersey de color azul marino y de rayas blancas, le ha dicho gracias y que eso era todo, ahora Arthur se dirige con ella a la caja... Otra vez, se irá. Reacciono necesito verla de cerca, necesito que sus ojos me digan que ha pasado, camino lentamente hacia ellos pero me detengo es inútil ella ha pagado al contado. Se ha ido.

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Han pasado ya varios meses, ella sigue igual, ya no irradia esa felicidad. Lamentablemente, no he podido averiguar nada, ella sigue pagando al contado, o por lo menos las veces que yo la he visto, y es que si ella viene más veces a la tienda no lo sé, no puedo hacer una jornada de 12 horas seguidas todos los días para ver si me atrevo a hablarle, entiéndanme, lo haría, si me dejaran trabajaría 12 horas, pero la legislación laboral no lo permite, y en la tienda siguen la política de jornada parcial. Así que trabajando 6 horas al día con horarios que rotan todas las semanas, solo he coincidido con ella en 3 ocasiones, y en las 3 no he podido hablar con ella. No sé qué me pasa, es verla y me quedo paralizado. Me siento impotente de no poder ayudarla, estoy seguro que es por su "novio", si pudiera le partiría la cara por hacerla sufrir, yo he sido testigo de lo enamorada que estaba de él, sus ojos iluminaban, ella estaba ilusionada y ahora se ve tan frágil.

Septiembre 2015

He decidido que cuando me toque estar en la sala de exposición, estaré en la caja Nº2, ese será mi lugar estratégico ya que está cerca a la puerta, así si ella viene la veré inmediatamente y me ofreceré a ayudarla a elegir lo que necesite. Llevo ya unos días esperando por ella... tengo todo planificado.

Estoy viendo el correo interno, pedidos y directrices, y no me he dado cuenta de que alguien ha entrado, levanto la vista y es ella. Están mis compañeras esperando a atenderla, y yo tengo que hablarle ya no puedo esperar más.

- Buenos días

- Hola (Ella levanta la vista, me sonríe, sus mejillas han enrojecido, ¿le gusto?)

- ¿En qué podemos ayudarte? ¿Estás buscando algo en especial?

- Ehhh... si... bueno... no sé... es un regalo... nada de camisas ¿algo de punto?

- Bien, pues tenemos este jersey

- Es rojo, no creo que sea un color adecuado... es un poco fuerte...

- ¿En qué color estabas pensando?

- No sé... gris, marrón

- Pues a mí me gusta más el color marrón que el gris. Mira tenemos este cárdigan de punto.

- Me encanta, solo que la talla M parece un poco pequeña ¿no?

- Bueno, puede ser... ¿cómo es el?

- Pues no sé, ¿cómo tú?

- Entonces veras, yo uso M en jersey pero en cárdigan L.

- Es que no se... ¿podrías probarte la M?

- Por supuesto (no puedo creer que me lo haya pedido, me lo ha dicho con inocencia, de eso estoy seguro, pero no desaprovechare la oportunidad, así que me coloco el cárdigan, me miro en el espejo, tengo que gustarle... Ella ha retrocedido, ¿le impongo?) ¿Qué te parece?

- Pues que te queda bien (se ha puesto roja de nuevo, y su sonrisa ha vuelto a resplandecer... mis compañeras están riéndose de la situación así que nos han cortado la inspiración), y a él también le quedará bien.

Eso no me lo esperaba. Le pregunté si necesitaba algo más (creo que fui un poco cortante), ella me dijo que no, pero su rostro volvió a reflejar dolor, me sentí culpable, pero fue ella quien me pidió ¿perdón?, yo solo la mire y sonreí, ¿por qué me tenía que pedir perdón? Ella no había hecho nada malo, me sentí fatal. Le iba a decir que no tenía porque, pero de pronto ella me entregó su tarjeta bancaria y su DNI.