Gracias MariaGpe22, Eydie Chong y Elizabeth por vuestras reviews, y a todas las que leéis mi fic, espero que os animéis a escribirme alguna vez, así conozco vuestras impresiones. Un beso chicas.
Capítulo 5.
Escuchar hablar al profesor Brown es un deleite, si está bien, no debería decir eso, estoy casada, pero es increíble, nunca había conocido a alguien tan inteligente como él, un hombre que es capaz de mezclar en un mismo discurso, filosofía, derecho, teatro, astronomía, arquitectura, etc, etc. Desde hace unas semanas, grabo sus clases y las escucho por la noche, antes de dormir. ¿Cómo puede haber en este mundo alguien tan sorprendente?
Hoy es la tercera tutoría obligatoria, así que todos están en el pasillo, esperando a que el profesor nos haga pasar a su despacho, y yo estoy en mi propio mundo, recordando una conversación que tuvimos en el parking de la facultad, era de noche y yo estaba un poco desilusionada con la humanidad, es decir, él es profesor de Derecho Constitucional y bueno, la clase de esa noche me dejo irremediablemente abatida, así que salimos juntos de clase y hablamos de mi pesimismo y mi desesperanza, para mí el futuro de la humanidad era gris... Pero de pronto, él me dijo
- Mira esa luna Candy, ¿ves lo hermosa que es? tú y yo la estamos viendo y eso ya es de agradecer, ¿no te lo parece?
- (Era hermosa desde luego, no todos los días vemos una superluna... Pero yo seguía en mis trece) Las estrellas brillan pero también mueren (o están muertas, algo así... ya no recuerdo que le dije exactamente)
- Tienes razón
Hubo un silencio, nuestras miradas se cruzaron y con una sonrisa nos despedimos. El profesor Brown era lo mejor que me había pasado desde hace mucho, a lo mejor lo he idealizado... Regreso mi inconsciente al pasillo y es que oigo a mis compañeros hablar del profesor, las chicas dicen que están enamoradas de él, que es impresionante. Ellos quieren ser sus colegas, lo respetan. Conclusión: todos lo admiramos.
La primera vez que lo vi fue en octubre de 2011, un hombre mayor pero con un porte increíble y cuando empezó a hablar quede irremediablemente prendida, ¿quién no? a la vista estaba que no era la única. Dejo esos pensamientos porque me empieza, de nuevo, a doler la espalda, y es que desde hace unos días han empezado los dolores propios de un embarazo. Aunque nadie lo sabe, nadie sabe que estoy casada ni que estoy embarazada, y es que no se me nota, estoy increíblemente delgada.
Después de un par de horas, es mi turno, el profesor empieza a revisar mis apuntes, y yo no puedo más, tengo que confesárselo, así que sin más le digo que estoy embarazada, él se pone pálido, no se lo esperaba.
- Enhorabuena, Candy, serás una madre increíble
- Gracias, aunque me hubiera gustado esperar un poco más
- Ahora debes de cuidarte y esforzarte por ese bebé.
- Después de 5 años de casada no podía posponerlo más
He visto cada reacción suya, creo que estaba desilusionado porque pensaba que era madre soltera, por eso tuve que aclararle mi estado civil, pero creo que fue peor... fue una despedida, en todo el sentido de la palabra; en clase ya no interactuábamos, y al final de clase ya se encargaban los chicos de interceptarme para decirme tonterías (nunca les di pie a nada desde luego), así que ya no tuve la oportunidad de volver a hablar con él. En fin, meses después me entere que el profesor Brown había dejado la universidad, y no pude evitar cuestionarme si fue por mí.
Creo que mi historia solo la sabe parcialmente Annie y Michael, mis mejores amigos. Bueno Annie es mi pequeña hermana, y hay cosas que no le puedo comentar. A Michael, en cambio, le he contado todo, bueno casi todo, lo conocí un poco antes que a Terruce. Creo que si Terruce no hubiera aparecido en mi vida, hubiera sido novia de Michael.
¿Cuándo y cómo le conocí? Era diciembre de 2005, estaba buscando un canción de Richard Hawley (creo que The ocean) en la red y me encontré con el perfil de Terruce, vi los discos que marcaba como favoritos y me encantó, así que lo agregué a mi lista y él me aceptó. A partir de ahí nuestros gustos musicales hicieron el resto, a los pocos días ya sabía todo de él, actor desde los 7 años, su padre un directivo que viajaba por todo el mundo, y su madre una actriz recién jubilada. Tenía una mascota, Rome, que había muerto unos meses atrás, en su honor, decidimos que sería yo quien me trasladaría a vivir con él a Roma. Nos casaríamos, el dejaría Milán y yo dejaría Londres. Al final sus padres también decidieron mudarse a Roma, así que al principio vivíamos los 4 juntos.
¡Error!, yo quería que Terruce estuviera conmigo, que esos primeros meses los pasáramos juntos pero él tenía que consolar a Eleanor, dejar el teatro, no fue fácil para ella, además su padre viajaba casi totas las semanas, así que Eleanor, al sentirse sola, requería su presencia constantemente. Yo fui relegada, así que me refugie en los estudios. Al principio me dolió un poco pero no podía hacer nada, estaba de nuevo sola con mi soledad en un país que no conocía de nada. Total ya me estaba acostumbrando a que la culpa de todo la tenía yo. Michael sabía que no era feliz, todavía recuerdos nuestras charlas de mil horas por facebook.
Las discusiones eran días si, días también, hasta que nació Helen, la hija de una sobrina de Eleanor, en ese momento parecía que las cosas iban a mejor, ella se dedicaba a la niña y Terruce pasaba más tiempo conmigo, aunque ya no era lo mismo, la chispa se había perdido. Michael sabía que me quería divorciar, ¿cuántas veces se lo comenté? He perdido la cuenta, creo que todo fue un error, nunca debí haberme casado con él, sobre todo después de descubrir las primeras de sus mentiras. Sí, fui una tonta al decidir casarme sabiendo que él me había mentido, fue un error, el más grande, mi inconsciente me decía no te cases, si te mintió ahora, te mentira siempre. Lo cierto es que estaba triste porque él dijo delante de sus padres que me mintió por mí, ¿cómo que por mí? ¿Es que yo soy la culpable de que el mienta? Eso era el colmo... Pero las invitaciones estaban ya enviadas, la boda era en 2 días y mi tonto corazón pensaba que todo el amor que nos habíamos profesado seguía ahí y que sería suficiente para arreglar la situación.
No fue así, cuando llegué a Roma descubrí muchas mentiras más, le perdone todas, perdone su carácter explosivo, sus reproches, sus insultos, hasta sus actitudes a veces violentas, creo que solo me pegó un vez, él me había besado a la fuerza y yo le di una bofetada, él me respondió igual. En cambio sí eran constantes sus gritos y sus gestos que a veces si me daban miedo, ese brillo en su mirada, no me sentía cómoda. Cuando apareció el profesor Brown me ilusione mucho con él, era como no odiar al género masculino...
Terruce es guapísimo, todas las chicas lo persiguen, cuando quiere es encantador, atento y me hace reír un montón, cuando lo vi en persona, julio de 2006, fuimos inseparables, todavía recuerdo todas las veces que me defendió de Neil, se enfrentó a él y a sus amigos por mí, y creo que también por eso creí estar tontamente enamorada.
Un día, Terruce escuchó las grabaciones de las clases de Derecho Constitucional, y se enfadó muchísimo, luego estuvo unas semanas muy atento conmigo y una noche pasó, hicimos el amor, me entregue a él, fue exquisito, pero no usamos protección y fruto de eso nació Stear, mi pequeño con gafitas, y unos ojos azules oscuros preciosos. Mis padres pensaron que la situación mejoraría, pero no fue así, durante mi embarazo lloré mucho, porque no me sentí cuidada, para nada. Todavía recuerdo que yo tenía 7 meses de embarazo y tuve que ser yo quien montara la cuna, quien montara el bugaboo y quien tuvo que hacer todas las compras, entre otras cosas que prefiero no comentar, todo a pesar de tener diagnosticado un embarazo de riesgo. Terruce no estuvo conmigo.
En diciembre compramos una casa para nosotros tres, por fin seriamos una familia, pero fui yo la que tuvo que montar sola los muebles de la casa, acababa de dar a luz hace apenas unos días atrás, todavía me dolía la cesárea y tenía que ser yo quien hiciera todo. Terruce no hizo nada. Es más todavía recuerdo que él se quedó con sus padres. Stear y yo nos fuimos a vivir solos a nuestra casa, estuvimos 15 días solos, un bebe prematuro y una madre sola, en un edificio nuevo en el que no había casi vecinos... No recuerdo la última vez que me sentí protegida. Creo que una madre primeriza necesita sentirse protegida, y Terruce solo quiere que lo protejan a él. Ser el niño mimado es un papel que se le da muy bien. Pero yo quiero a un hombre, que me cuide, que me proteja, que este pendiente de mí. Pero ya es tarde.
Y lo peor fue el verano pasado, yo fui a mi tienda favorita para comprarle un regalo, nos íbamos a la playa y quería comprarle una camisa del mismo tono que mi vestido para tener una tarde para nosotros, amor, playa... pero él lo fastidio todo.
Estábamos en un restaurante maravilloso, celebrábamos el cumpleaños de Richard, su padre, que estaba muy orgulloso de que me hubieran admitido en un máster sobre DDHH, nos dijo que no deberíamos olvidarnos de la posibilidad de que yo regresara a Londres, dado que Italia no está muy bien en el ámbito laboral, llevaba varias años en la misma empresa y estaba estancada. Así que Richard nos animaba para que no cerrará las puertas a mi regreso a Londres, y fue entonces cuando pasó, Terruce empezó a decir que yo estaba haciendo un complot junto con mi familia para quitarle al niño, no pude más y empecé a llorar, mis planes pisoteados por una absurda idea que no sé de donde salió, Richard no entendía lo que decía Terruce, no entendía por qué Eleanor alentaba los ánimos exaltados de Terruce. Richard estaba enfadado con la situación y se fue del restaurante, yo le seguí con Stear, no podía seguir ahí dentro, todo el mundo nos miraba. Y claro ¿cómo no reconocer al actor Terruce Grandchester?
Yo estaba destrozada, yo había preparado nuestra tarde/noche en la playa, vino, amor, estar juntos de nuevo ¿por qué me sale con esto?, esa fue la última vez que intenté que lo nuestro funcionara. Ese día salí sola, poner los pies en la arena, ver las olas, el atardecer y sentir la soledad de una playa privada, sirvió para darme cuenta de que no nos amábamos, nunca fue así, me gustaba, yo le gustaba, nos conocimos en un momento de nuestras vidas que necesitábamos sentirnos importantes el uno para el otro, yo le vi como el superhéroe que me salvo de Neil y sus amigos; para mí Terruce fue mi amigo, tan solo e incomprendido como yo, dos rebeldes. Pero nuestra relación no tenía futuro, ya no.
He sido testigo de sus coqueteos o quién sabe si pasó algo más, con Susana Marlow, otra actriz. Estábamos los tres en el zoo, por primera vez Stear veía a los gorilas, y ahí estaba ella con un escote de infarto, sonriendo a Terruce descaradamente, fueron tan viles de encontrarse delante de mí y de mi pequeño Stear. Terruce correspondió con miradas lujuriosas cada pestañeo de la rubia en cuestión. Fue un golpe muy duro para mí, porque ellos estaban en su intercambio de miradas y yo era testigo de cada gesto. Me sentí mal, me dolió, pero no porque no me amara (ya que yo sé que no lo amo), sino porque no me respetaba, me era infiel delante de mis narices.
Empecé a atar cabos, durante mi embarazo él estaba ausente, recordaba su hiperactividad en el móvil y las llamadas fantasma. ¿Me habría sido realmente infiel? esto tenía que acabarse, ya estaba harta. Pero una vez más caí en sus encantos. Y de nuevo empezaron las discusiones. Stear es muy listo, yo creo que superdotado, y con sus escasos dos añitos se ponía en medio de los dos y nos dijo -basta, no discutáis, por favor-. Eso me partió el alma en dos, a partir de entonces cuando Terruce se enfada yo no digo nada, todavía recuerdo cuando Terruce empezó a golpear la puerta de la cocina y a gritar (es tan explosivo), y Stear me cogió con su manita y me llevo a la habitación principal, me sentó en la cama, salió y cerró la puerta detrás de él. Después escuché como le dijo a su padre que no debía gritarme, Terruce empezó a llorar y le pedió perdón. Y sí, dejo sus actitudes violentas. Hasta ayer.
Estaba jugando con Stear a echarnos agua encima, a salpicarnos, nos reíamos sin parar. Ingenuamente, quise que Terruce participara así que lo moje con unas cuantas gotas de agua del grifo del baño ¿el resultado? me sujeto del cuello y me golpeó la cabeza contra la pared del baño. Creo que el verse reflejado en el espejo hizo que bajara la intensidad del golpe, quedando en un contacto ligero. Se arrodilló ante mí y me pidió perdón. Yo me limité a pedirle que no se volviera a repetir.
Algo cambio en mí. Ya no podía estar con él. La convivencia también cambió, él ya no estaba en casa, nos veíamos solo por la noche, si es que yo no estaba ya durmiendo. Y yo, yo que hasta entonces no había visto a ningún hombre que me llamara la atención, lo vi. Me emocioné tanto con aquella interacción que no pude evitar publicar mis percepciones en facebook:
Soy totalmente imparcial y objetiva cuando digo y afirmo que 273651 es el HOMBRE (si, con mayúsculas). Rubio macizo de 1,90 +o- y sonrisa impresionante, que ha sido tan amable de modelar/posar para mí.
ps. Ya sabéis... no me gustan los rubios... ¡pero este chico es de portada!
A partir de hoy mi concepto de *Estilazo* tiene una definición más concreta.
