Los personajes y el Fandom de Bnha no me pertenecen. Esto es hecho sin fines de lucro.
Este One-Shot está inspirado en un tiktok: ZM2eWFWF5/
Gracias por la oportunidad c:
Street Photography
Todoroki no es ajeno a los proyectos de fotografía de calle, sin embargo, no sabe que responder cuando el chico desconocido frente a él le pregunta si puede tomarle una foto; ha tenido un pésimo día, la respuesta más fácil sería negarse.
Sin embargo, hay tanta vida en estas fotos y en el chico frente a él que se encuentra deseando alargar el tiempo entre ambos.
Así que se ofrece a fotografiarlo en su lugar.
Izuku siempre ha retratado gente y tratado de mostrar su visión de las personas y lugares a través de la fotografía, un día ve un chico hermoso tomando fotos del cielo y cuando este chico se ofrece fotografiarlo a él en su lugar, decide hacer a un lado sus miedos para finalmente verse a través de la cámara de este desconocido.
Todoroki ha tenido un pésimo día.
Se juró así mismo que se armaría de valor para ver a su madre esta vez. Sin embargo, no importó haberse mentalizado durante la larga semana antes del día de visitas, incluso no importó que hubiera comprado flores para ella.
Porque al final, no pudo hacerlo. Se quedó parado en la calle, frente al hospital, observando a las personas y su constante ir y venir. Deseaba ser uno de ellos, deseaba tanto pasar por la puerta y finalmente volver a ver a su madre.
Intercambiar cartas con ella siempre era más simple y más… impersonal, de alguna forma. Era una manera segura de relacionarse con ella, de no sentir que podría causarle dolor cuando lo viera, o más bien, cuando viera su cicatriz. Pero su hermana mayor había insistido en que debería visitarla, que su madre lo extrañaba y deseaba disculparse personalmente por lo sucedido.
Shōto siempre fue firme en sus respuestas en las cartas que intercambiaban, de decirle que no la culpaba de lo que había sucedido. No obstante, también estaba consciente de que no era lo mismo escribirlo que decírselo en persona.
(También reconocía que extrañaba la presencia de su madre en su vida).
Aun así, no pudo hacerlo. Se quedó congelado incluso antes de llegar a las puertas del hospital. Incapaz de avanzar, demasiado temeroso de estar tomando una decisión errónea y estarle llevando a su madre más del dolor del que tanto se había esforzado por escapar.
Sabía que estaba mejorando después de años, que su salud mental estaba mejor de lo que había estado el mismo año que accidentalmente le arrojó agua ardiendo. Si había alguien que se merecía la felicidad y recuperar su vida, era su madre.
Las dudas y el miedo no lo dejaron avanzar.
Todoroki le pidió a una señora que se dirigía al hospital que por favor dijeran que las flores eran para su madre, dándole también el número de habitación. La mujer lo había mirado durante unos largos minutos, pareció sentir su miedo de dar un paso dentro del hospital y finalmente asintió, regalándole una mirada cálida.
"Estoy segura de que cuando estés listo, se los darás personalmente."
Definitivamente no era lo que esperaba escuchar, pero le brindó un poco de consuelo, le quitó un poco del peso que estaba apretando su pecho y fue por eso mismo que terminó caminando hasta el parque más cercano, dónde observó el cielo grisáceo de ese día.
Se sintió agradecido con su yo del pasado que había decidido llevarse su cámara con él, había empezado a tomar fotografías con la vieja cámara de Natsuo cuando tomó la decisión de estudiar en el extranjero al lado de su mejor amiga Momo; había sido la mejor decisión, aunque eso significara también alejarse de sus hermanos.
Natsuo le había dado su vieja cámara y Fuyumi había insistido en que les mandara todas las fotos que pudiera de sus aventuras en otro país. Al principio la cámara se había quedado en su dormitorio, abandonada. Le gustaba la fotografía, pero solo cuando se trataba de paisajes, del cielo, del mar. No le gustaba fotografiar personas, no le gustaba fotografiarse.
No después de haber visto su última foto familiar.
Las fotos familiares no eran su evento favorito del año, pero cuando les entregaron su foto anual y Shōto la miró, sintió que su dinámica familiar había sido retratada a la perfección. Juró haber visto las grietas entre cada uno, la facha de un amor y estabilidad que claramente no compartían; fue tan aterrador como revelador.
Después, se negó a tener más fotografías y sus hermanos estuvieron bastante de acuerdo con eso. Sobre todo, cuando su madre ingresó en el hospital y ninguno deseaba tener una foto familiar dónde solo fueran ellos y su padre. Fue el fin.
Pero la imagen se había quedado en la mente de Shōto más tiempo del que le hubiera gustado confesar. Por eso mandarles fotos a sus hermanos de sus amigos, de las aventuras, nunca fue algo que pudiera hacer. En su lugar, se encontró disfrutando de fotografiar los paisajes nuevos que observaba. Las puestas de sol, la playa que había visitado con Momo, la vista desde el edificio más alto de la ciudad. Ese tipo de fotografías que no tenían a ninguna persona.
Había enviado muchas de esas fotografías a su madre, incluso más que sus hermanos. Su madre había halagado cada foto e incluso le confesó que las había empezado a colocar en un pequeño álbum, dónde también colocó las únicas que tomo Natsuo antes de abandonar la fotografía como un pasatiempo (Shōto nunca le preguntó sus motivos, demasiado temeroso de que fueran los mismos).
Con el tiempo, la fotografía se había convertido en su pasatiempo y había empezado a llevar la cámara a todos los lugares que había visitado. Incluso cuando regresó, siguió con ese viejo hábito.
A veces dejaba la cámara en su habitación, cuando sentía que no tendría la oportunidad de salir y tomar fotografías (normalmente, cuando salía al lado de su padre). Pero ese día se sentía agradecido de haberla llevado consigo, mientras se dirigía al parque más cercano.
No tenía nada en mente para fotografiar, solo quería sentir la cámara en sus manos y enfocar cualquier cosa. Cualquier cosa que fuera suficiente para eliminar la sensación de su pecho de que nuevamente había fallado. Había pasado demasiado tiempo, ¿por qué no podía dar un paso enfrente y continuar?
Tomó una foto del cielo, estaba bastante nublado, señal de que el invierno estaba a días de llegar. Podía observar algunas personas portando suéteres ante la leve brisa invernal. Pero la mente de Todoroki no podía enfocarse en ellos realmente.
—¡Hola! —Un chico desconocido se le acercó justo en el momento que Todoroki terminaba de tomar una segunda foto del cielo grisáceo para callar a la voz de su cabeza que estaba llena de preguntas. Él volteó a ver al chico y notó rápidamente que tenía una cámara también entre sus manos.
Asintió como saludo, ciertamente no se sentía con el ánimo de tener una conversación.
—M-Mi nombre es Midoriya Izuku —continuó el chico, sus ojos verdes se enfocaron en él con atención y Todoroki notó un pequeño brillo en ellos cuando continuó hablando—: Tengo un pequeño proyecto en este momento, ¡me dedico a fotografiar extraños por las calles! —continuó—. Y ciertamente tienes un estilo genial y… me preguntaba si podría hacerte una fotografía.
Todoroki parpadea un par de veces para terminar de procesar lo que el chico acaba de decir. No duda que tengan la misma edad y su pequeño proyecto también suena conocido, sabe que ha visto vídeos de otros chicos haciendo cosas semejantes. Sin embargo, cuando dijo "ciertamente tienes un estilo genial", Shōto no sabe cómo responderle.
Casi tiene la inercia de mirarse así mismo, había decidido usar una camisa de manga larga y cuello de tortuga de color negro, sus pantalones también son de color negro y lo único que podría destacar de Todoroki serían sus botas negras que tienen una ligera plataforma. Su cabello tampoco tiene nada extravagante, solo lo ató en una coleta alta.
¿Qué hay en él que llama la atención del chico? Antes de que pueda responder algo —consciente de que ha estado demasiado tiempo en silencio—, el chico vuelve a hablar.
—¡E-Estoy diciendo la verdad! —Del bolso de sus pantalones lo ve sacar su celular y abrir la aplicación de Instagram—. Todos mis trabajos son públicos —sigue explicando—, ¡también le pido permiso a las personas para subir sus fotografías! —Le ofrece el celular a Todoroki y él lo toma, sin querer hacer sentir mal a Midoriya con una negativa.
Realmente no había esperado mucho del Instagram de Midoriya, ya había visto fotografías de personas con proyectos similares a los de él, pero cuando los vio, Shōto se sintió transportado nuevamente a su infancia, a la foto dónde había logrado ver las grietas de su familia. Ahora, se siente exactamente de la forma contraria. Las personas que retrata Midoriya pueden parecer ordinarias, pero él las hace ver… destacables, hermosas.
Pero Midoriya no se limita a retratar solo personas de forma individual, ve el retrato de una pareja y Todorodoki jura que puede sentir el amor que seguramente se estaban profesando antes de la fotografía. Ve a una niña albina en otra foto, sonriendo abiertamente, como si acabara de recibir el mejor cumplido del mundo, también observa una familia en otra fotografía, se miran así mismos mientras parecen compartir una broma privada; puede ver la fotografía de un chico que, por un instante, Todoroki cree que se parecen al notar el color rojo en su mejilla izquierda, pero cuando le hace zoom a la imagen descubre que es más un lunar que una quemadura.
Hay muchos tipos de personas, familias también, incluso mascotas en las fotografías de Midoriya. Pero todos tienen una especie de vida que hace que tus ojos se queden en ellos. Midoriya le había dicho que quería tomarle una foto por su estilo, pero Shōto se pregunta si Midoriya podría ver a través de su máscara de indiferencia, si le tomara una foto y notara que realmente no es un buen día para él.
—Tus fotografías son hermosas —le dice, observando a un hombre mayor de cabello rubio mirar hacia la distancia con una sonrisa en su rostro. En la segunda, está mirando a la cámara (a Midoriya, parece) y su sonrisa se amplía, sus ojos también se achican con una clara señal de orgulloso y cariño que se siente a través de la pantalla.
La descripción da una pequeña pista de por qué está mirando así al chico detrás de la cámara. «Una de mis personas favoritas en este mundo»
—¡¿Eso crees?! —Midoriya Izuku parece iluminarse ante el cumplido. Sus ojos verdes y expresivos brillan más que cuando apareció ante él dispuesto a obtener una fotografía, sus mejillas ligeramente rojas por el frío, adquieren un color aún más intenso y su sonrisa se extiende por su rostro.
Es un día grisáceo, pero Todoroki por un momento siente que Midoriya podría brindar la misma calidez que el sol mismo.
Algo en su pecho se aprieta al darse cuenta de que su negativa borrará la sonrisa en su rostro, porque ha visto el trabajo de Midoriya y no duda que su tristeza será notable. Y no quiere manchar el trabajo del otro chico por su propio estado de ánimo.
Antes de que él pueda preguntarle si acepta su propuesta, Todoroki se le adelanta.
—Sí, es un trabajo fantástico —Midoriya baja la mirada hacia su cámara y es cuando Shōto finalmente le dice—: Pero hoy ha sido un mal día. —Desvía la mirada, no queriendo ver la decepción en los ojos verdes.
—Oh —puede escuchar los dedos de Midoriya haciendo tap, tap sobre su cámara—. Está bien, ¡lamento haberte molestado! —Los ojos de Todoroki regresan a él, el chico le está haciendo una leve reverencia y parece realmente arrepentido—. ¿Puedo hacer algo por ti?
Todoroki niega, puede sentir la indecisión de Midoriya y él mismo se siente así, incapaz de dejar ir a este chico cuya sonrisa podría competir con el sol sin problemas.
—¿Tal vez en otro momento?
Es algo correcto de decir cuando Midoriya Izuku lo mira, con su sonrisa resplandeciente volviendo a su rostro con facilidad. Es tan transparente, que Todoroki siente un hormigueo en sus dedos que se encuentran cerca del botón para tomar una foto de su propia cámara.
—¡Claro! —Cuando el chico hace una pausa, es consciente de que no se presentó.
—Todoroki Shōto —dice.
No intercambian números de celular, pero si cuentas de Instagram. Shōto utiliza la suya con muy poca frecuencia, pero agradece a Momo por haberlo persuadido de crearse una si va a ser su forma de comunicarse con el chico.
—Espero tu día mejore, Todoroki —parece que Midoriya está listo para despedirse y hay algo en Shōto que no quiere que se vaya.
Pero tampoco está dispuesto a tener una foto el día de hoy, sin embargo, mira su celular con la cuenta de Midoriya en la pantalla y sabe que no hay ninguna del otro chico. Sus dedos vuelven a picar, la voz en su cabeza parece decirle que lo haga.
Midoriya hace que cada persona parezca tan viva y siendo él la imagen del sol mismo, ¿no debería tener una propia?
—Creo qué…
—Yo —lo interrumpe, el peliverde se calla, permitiéndole continuar a su ritmo, no parece molesto por esto—, también suelo tomar fotografías. —Señala a su propia cámara, aunque está seguro de que Izuku la vio.
Midoriya ríe levemente y sonríe, mientras asiente.
—Podría fotografiarte —finalmente exclama y la expresión de Midoriya le muestra que está completamente desconcertado con la propuesta, como si nunca nadie lo hubiera considerado para una fotografía. Lo cual es una lástima.
—Yo…
—También me gusta tu estilo.
Realmente no miente, Midoriya tiene unos ojos verdes expresivos y hermosos, su piel ligeramente sonrojada por el frío hace que sus pecas resalten. También lleva un suéter ligeramente grande, tejido de color café con patrones de color rojo y azul entrelazados entre sí, usa unos pantalones ligeramente sueltos de color café a cuadros y unos tenis rojos. Lo hacen ver… bien, adorable con sus chinos cayendo sobre su cara de forma desordenada.
—Nadie se ha ofrecido a fotografiarme —le confiesa, el rubor regresa a su rostro de forma ligera.
Todoroki por un instante cree que se va a negar. Que ha pasado un límite con el otro chico, pero Midoriya ve por unos segundos al piso y luego sus ojos regresan con determinación a él.
—Está bien —le sonríe—. Acepto que me fotografíes, Todoroki.
No se siente como algo incorrecto de decir cuando el pecho de Shōto da un pequeño brinco. Midoriya guarda su cámara en su mochila y Todoroki no duda en alargar su mano para colocársela.
(Hay una parte de él que dice que no podría hacer eso, darle su preciada cámara a un extraño para que la cuide. Pero Midoriya parece irradiar confianza y es justo que espere lo mismo de los demás. Shōto se asegura de ser cuidado y es recompensado con una pequeña sonrisa).
Es cierto que Todoroki no tiene experiencia alguna fotografiando personas como Midoriya; él parece notarlo cuando observa la expresión del más alto, ligeramente perdida ante cómo pedirle al peliverde que pose ante su cámara. Lo más cerca que estuvo de tomarle una foto a alguien fue a Momo cuando visitaron la playa, pero realmente no cuenta como posar, su amiga estaba de espaldas observando la puesta de sol y Todoroki solo sintió el impulso de tomar la foto.
Izuku, siempre amable, se ofreció a guiarlo y así mismo con algunas de las poses que les ha indicado a las personas que ha fotografiado. Todoroki asiente, agradecido, pero cuando toma la fotografía, siente que no transmiten el mismo sentimiento que las de Midoriya y también puede ver que el chico está ligeramente… tenso.
Recuerda la impresión que le dejaron las fotos de Midoriya y lo piensa un poco antes de hablar.
—¿Por qué empezaste tu proyecto?
Los ojos verdes lo miran, parpadeando un par de veces. Se encoge un poco de hombros y desvía la mirada, siente que fue una pegunta un poco invasiva, como personal. Todoroki hubiera esperado que fuera parte de algún club de actividad extraescolar y le hubiera gustado lo suficiente. Sin embargo, no presiona. Juega un poco con su cámara, para darle espacio a Midoriya.
—Fue… una especie de accidente —le confiesa, finalmente. Mira un punto en la distancia, el frío mueve sus risos y hay una especie de melancolía en su mirada que Shōto captura. Sin embargo, Izuku no parece haber captado el movimiento—. Cuando era niño, mi clase empezó a decir que mis pecas eran… feas. —una de sus manos sube a su mejilla derecha, sobre sus pecas. Como si pudiera taparlas.
Shōto no se imagina una versión joven diciéndole a Izuku que sus pecas son feas. Tampoco entiende por qué otras personas lo harían, ¿y realmente nadie le dijo lo contrario durante años?
—Traté de no pensar mucho en eso con los años, pero… el pensamiento seguía ahí. Hasta qué mi padrastro me llevó con él a un viaje de negocios —explicó—. La segunda noche cuando regresábamos al hotel, me topé a una chica que también tenía pecas.
Todoroki busca en su memoria alguna foto de la chica y la encuentra, fue de las primeras fotos de Izuku en su Instagram que le mostró por encima.
—La fotografiaste.
Izuku asiente. —¡F-Fue un impulso! —Su rostro se sonroja ligeramente—. Su rostro se veía hermoso y yo… s-solo quería mostrar que realmente lo era.
Asiente, entendiendo sus razones. Supone que no solamente fue por la chica, sino también por el mismo Izuku, para entender que no había nada malo con sus pecas. Aun así, Shōto siente que debería decir algo.
—No hay nada malo con tus pecas —finalmente le dice. Midoriya mantiene una leve sonrisa en su rostro, pareciera que recuerda esa vez. Shōto lo fotografía—, son hermosas.
El sonrojo se profundiza en el rostro de Midoriya, destacando aún más sus pecas. Está mirando a Shōto, pareciera que busca una clase de mentira. Pero no la hay, Todoroki nunca ha sido un buen mentiroso y jamás lo ha intentado. Es sincero, genuino.
Cuando Midoriya parece entender esto, sus ojos parecen llenarse ligeramente de lágrimas, antes de que Shōto pueda entrar en pánico por haber dicho algo que no debía, el peliverde le sonríe, al tiempo que le dice gracias.
Shōto lo fotografía.
Izuku jamás ha sido fotografiado, durante el tiempo de su infancia en dónde las burlas hacia sus pecas se impregnaron en su mente, no dejó que nadie más tomara una fotografía con él en ella. Solía ofrecerse a tomar dichas fotografías o faltar los días que había una foto grupal. Haber iniciado en la fotografía, realmente fue influencia de Yagi Toshinori, su padrastro.
Ciertamente Yagi-san jamás fue un fotógrafo de personas, pero si tenía bastante conocimiento sobre fotografía. Era su pasatiempo favorito. El hombre le enseñó todo lo que pudo y luego Izuku inició este pequeño proyecto de fotografía de calle como un mero capricho personal después de haberse topado con aquella chica. Yagi-san siempre le dijo que buscaba dejar algo de su propia visión en las fotografías e Izuku quería decirles a todas las personas con las que se topaba que eran hermosas, tanto posando ante una cámara como haciendo cualquier cosa.
Cuando miró a Shōto Todoroki, ciertamente pensó que se veía como alguien que había tenido un mal día e Izuku creyó que podría animarlo un poco. No mintió acerca de gustarle el estilo del chico (además, realmente pensó en Todoroki como la persona más bella del parque, podía tener un aire de melancolía a su alrededor, pero eso no lo hacía menos destacable con su cabello dividido en dos colores o sus ojos).
En definitiva, no esperaba el desarrollo de su pregunta. Se había animado visiblemente cuando el chico accedió a que le tomara fotos algún otro día. Izuku se dijo así mismo que sería capaz de despegar su agenda solo por la oportunidad de volverlo a ver, pero cuando la propuesta de la fotografía salió de él, Midoriya tuvo un poco de miedo.
Sus amigos actuales definitivamente eran muchos mejores que los anteriores y muchas veces quisieron tomarle fotografías, sobre todo Uraraka cuando tomaba su cámara prestada, pero jamás se sintió digno de ello y había un poco de temor de que no le gustara como se veía a través de los ojos de los demás (no importaba que Uraraka le dijera muchas veces que él era 'lindo'. Todavía era difícil de creer).
Aun así, toma una respiración profunda antes de acercarse a Todoroki para ver las fotografías. No piensa menos del trabajo del chico (ni siquiera lo ha visto) pero no tiene muchas expectativas considerando que él es el modelo. Por eso, su mirada debe delatarlo cuando finalmente se ve en las fotos. Son diferentes cada una, definitivamente Todoroki en ningún momento dejó de prestarle atención mientras charlaban. Puede ver las diferentes emociones pasar por su rostro, pero las imágenes dónde está sonriendo o se sonroja, tiene un enfoque especial en su rostro.
Izuku, que escuchó muchas veces que sus pecas eran feas, se ve así mismo en las fotos que este extraño le ha hecho y le gusta cómo se ven sus pecas, como parecen resaltar cada una de las emociones que estaba experimentando durante su charla.
Las palabras anteriores de Todoroki regresan a su mente con fuerza «No hay nada malo con tus pecas son hermosas.» Y cuando su mirada se encuentra con la del otro chico, casi puede ver una muy leve sonrisa de orgullo en su rostro que parece decirle que todo el tiempo tuvo razón con su comentario.
Para Midoriya es imposible no sonreírle en ese momento, no estar agradecido de haberse visto a través de la lente de este extraño. Shōto Todoroki quién lo ha hecho sentir visto y digno.
—Te las enviaré —promete Todoroki.
Izuku asiente. —Tendrás que dejar que te fotografíe otro día.
Shōto le dice que sí. Intercambian un par de comentarios más, impersonales todos y cuando la noche cae sobre ambos, saben que llegó la hora de despedirse. Caminan juntos hasta que sus caminos se separan.
Izuku está cruzando la calle y perdiéndose de su vista cuando Shōto mira el camino que conduce al hospital; tal vez tiene que admitirse que no ha sido un día completamente malo.
Toma la cámara y toma una foto del cielo y la poca luz de la luna que logra filtrarse. Realmente no es una fotografía llamativa, mucho menos ganaría algo con ella. Pero ahora tiene algo para recordar ese día y eso es suficiente para que la foto se convierta en algo preciado.
El recordatorio del día que conoció a Midoriya.
Tal vez la próxima vez que intente visitar a su madre, pueda llevar con él alguna fotografía que le haya tomado Izuku y sea lo primero que le muestre.
—¿Lo ves? No hay nada que perdonar. No me avergüenzo de mi cicatriz, incluso alguien pueda encontrarla hermosa.
Tan hermosa como un rostro bañado en pecas.
Así qué… notas.
¡Es mi primer Tododeku! Y lo puliqué originalmente hace unos días, con motivo de mi cumpleaños. Intento retomar viejas tradiciones.
La idea de que Izuku empezó el proyecto por sus pecas, fue una idea sacada de una experiencia personal ¿? Tengo un lunar rojo en mi mejilla (casi totalmente) y mis familiares suelen relatarme que fue difícil por los comentarios de infantes al principio, ¡pero realmente no lo recuerdo! Además, actualmente, no tengo ningún complejo. Aunque encontrar alguien que tenga un lunar es tan raro. ¡Pero no imposible! Gracias a Tiktok también he encontrado personas con las que comparto este rasgo.
Gracias por la oportunidad en este fanfic c:
