Sugerencia: Te recomiendo leer con una canción triste de fondo, te prometo que te dará más sentimiento.

Shigaraki estaba sentado frente a una gran ventana en el edificio que ahora era su nuevo hogar, desde la batalla contra el Frente de Liberación el cumplimiento de su propósito se veía cada vez más cercano.

Alguien llamo a la puerta y segundos después entro Dabi.

—¿Me llamaste?—

—Necesito que vayas a un lugar y consigas cierta información—

—¿Por qué yo? Cualquiera puede hacer un trabajo así de simple— se quejo el pelinegro.

—Necesito que la ubicación que te diré se mantenga en secreto, iría yo pero hay demasiadas miradas sobre mi—

—¿Que es lo que voy a hacer realmente?—

—Te daré una lista de nombres y volverás con toda la información existente de esas personas— en este punto la curiosidad había invadido a Dabi así que terminó aceptando.

Después de unas rigurosas instrucciones que tuvo que memorisar, Shigaraki le entrego la lista y Dabi se marchó. Tardo bastante en llegar al lugar debido a la enorme cantidad de rodeos que realizó para asegurarse de que nadie lo siguiera. Terminó en la zona industrial, después de caminar por media hora se detuvo frente a una fábrica en pésimas condiciones, entro y contó sus pasos hasta detenerse frente a una pared y dar varios toques en ella en forma de código. Segundos después la pared desapareció y Dabi continúo caminado, repitió esto con diferentes paredes y códigos hasta llegar a una zona más profunda en la que la única iluminación provenía de varias pantallas acomodadas cuidadosamente por el lugar. En el centro te encontrabas tu, rodeada de varios teclados y demás aparatos eléctronicos.

—Supongo que Tenko te envío— dijiste sin dejar de teclear.

—¿Tenko?—

—Disculpa, a veces olvidó que ustedes solo lo conocen como Shigaraki Tomura— extendiste tu mano hacia el pelinegro —la lista, damela— Dabi te dió aquel trozo de papel —en unos minutos tendré toda la información— le echaste un vistazo a la lista e inmediatamente comenzaste a teclear.

Mientras tanto Dabi comenzó a observar el lugar, todo estaba sumido en completa oscuridad con la excepción de las pantallas que te rodeaban, pero había algo extraño contigo.

—¿Así que ya notaste la silla de ruedas?— dijiste sin apartar la mirada de tu trabajo.

—Supongo que la oscuridad lúgubre no es para que hagan juego—

—Interesante respuesta, pero digamos que si mi piel se expone al sol moriré, aunque de igual manera lo haré pronto—

—Hazme el favor de compartirme un poco de tu optimismo—

—No puedo verte bien pero por tu manera de expresarte debes ser Dabi ¿Cierto?—

—Parece que sabes de mi—

—Yo se todo de todos, hasta lo que tú mismo ignoras, Todoroki Touya— al escuchar esto, el pelinegro inmediatamente cambio su postura y creo una llama con sus manos —no te preocupes, si nadie de tu grupo te ha dicho algo significa que para Tenko no es relevante y si para él no lo es para mí menos—

—¿Shigaraki me investigo?—

—Como a todos, pero siendo sincera al inicio no le infundiste mucha confianza aunque eso claramente ha cambiado—

—¿Por qué lo dices?—

—Simple, si él no confiara en tí, ahora no estarías aquí. Ha este lugar solo pueden acceder unas cuantas personas y todas de la absoluta confianza de Tenko— dejaste de teclear y moviste tu silla de ruedas hasta una extraña impresora— aquí está lo que pediste — después de organizar los papeles se los extendiste y Dabi los tomo.

—¿Puedo saber el nombre de la optimista Reina de la Oscuridad?— soltaste una risita al escucharlo.

—Soy _—

—Bien, me marchó—

—Dile a Tenko que se tome un momento para visitarme o moriré de aburrimiento—

—Le daré tu mensaje, tal vez nos veamos de nuevo— Dabi se dirigió a la salida.

—Tal vez no— murmuraste en respuesta —no me queda mucho tiempo— pero él no logro escucharte.

...

Cuando Dabi volvió, Shigaraki lo esperaba.

—Aqui está lo que querias— el pelinegro dejó caer los papeles en el escritorio frente a él —¿No era más fácil un correo? ¿Por qué tenía que ir hasta allá a recoger algo que te podían enviar?—

—El papel no se rastrea y se destruye fácilmente— fue la respuesta de Shigaraki.

—A todo esto ¿Quien rayos es ella?—

—Ella es...— la mirada de Shigaraki se perdió por un momento.

Flashback

—Este será tu nuevo hogar— dijo aquel imponente hombre —estarás aquí hasta que seas digno de heredar mi poder—

Era la quinta vez que All for One cambiaba la ubicación de Shigaraki por su seguridad, aunque está parecía ser la estancia definitiva. Shigaraki aún no se acostumbraba a su nuevo nombre, ni a su nueva vida.

Sabía que en ese lugar había más niños y aunque no se le negó que conviviera con ellos, en ese momento no le importa estrechar lazos con nadie que no fuera su mentor.

Una tarde mientras vagaba por los pasillos de aquel lugar un estruendo llamo su atención, segundos después se escucharon unos gritos y al final del pasillo salió uno de los guardias cargando a una niña como si de un costal se tratará.

—¡Bájame!— exigiste con tu aguda voz —¡Esta no es manera de tratar a una dama!—

—¡Una dama no jugaría con la lámpara de su habitación hasta hacerla explotar!— respondió el guardia.

—¡¿Cómo podría saber que sus circuitos eran tan frágiles?!—

Shigaraki observaba desde una esquina cuando su mirada se cruzó con la tuya.

—¡Tu! ¡Si tú!— gritaste —¡Ayúdame! ¡¿No vez que me secuestran?!— Shigaraki te ignoro completamente y entre más gritos te alejaste.

El primer pensamiento de Shigaraki fue que no quería involucrarse con alguien tan molesta como tu. Pero a la semana siguiente, la misma escena se repitió frente a él, solo que esta vez se te acusaba de haber modificado la televisión de la habitación de juegos, tu té defendías argumentando que ahora podías controlar el televisor desde tu lámpara de noche. Nuevamente pediste ayuda y nuevamente Shigaraki te ignoro.

Una semana más había pasado, Shigaraki se encontraba vagando nuevamente por aquellos pasillos cuando un grito ensordecedor se escuchó a sus espaldas e inmediatamente varios guardias se dirigieron hacia el lugar.

Ese día habías conseguido manipular la configuración de las puertas de seguridad y lograste abrirlas, no planeabas escapar pues no tenías ningún lugar a donde ir pero estabas aburrida y querías saber qué había más allá de la habitación infantil. Cruzaste la primer puerta con éxito, pero al abrir la segunda que daba al gran pasillo que conectaba todo el lugar ya se había dado la alarma de una puerta abierta, así que cuando estabas saliendo la puerta de emergencia se activo y se cerró sobre uno de tus pies quebrandolo al instante, causandote un dolor insoportable que en segundos te dejo inconsciente.

Shigaraki observo a los guardias pasar contigo en brazos, los escucho decir que te llevarían con el doctor después de todo el jefe también quería verte. Sin pensarlo mucho los siguió pues llevaba un par de días sin ver a su mentor.

El doctor Garaki rápidamente te recostó en una camilla y comenzó a tratar tu pie, no tardó mucho para que esté volviera a la normalidad y despertarás abruptamente. Estabas por volver a gritar cuando una intimidante presencia en la habitación te lo impidió, All for One estaba ahí observandote.

—¿Así que tú eres la pequeña problemática?— no respondiste y aunque temblabas de miedo no dejabas de hacer contacto visual con aquel temible ser, lo que sorprendió a todos —Tu nombre y tú don— exigió.

—Me llamo _ y mi quirk es "venas tecnológicas"— respondiste haciendo el máximo esfuerzo por no tartamudear.

—Bien, ten— el mayor puso algo sobre ti y te diste cuenta de que era una computadora portátil, luego se dirigió al doctor —¿Cuánto tiempo estará en recuperación?—

—Solo un par de días—

—Tienes dos días para demostrarme que vale la pena mantenerte con vida— dicho esto All for One se marchó.

No perdiste ni un segundo y encendiste el aparato frente a ti, luego colocaste las llemas de tus dedos sobre la computadora y lo sentiste, el sistema del aparato ahora se fundía con el tuyo, como si todas sus funciones y aplicaciónes viajarán por tus venas hasta tu cerebro, ahora sabías que hacer. No te importaba tanto tu vida pues desde pequeña te habían asegurado que no valias nada pero no perderias la oportunidad de estar en contacto con tan alta tecnología.

Shigaraki se marchó detrás de su mentor pero decir que no le causó curiosidad tu situación sería mentir.

Los dos días se cumplieron y All for One regreso a ver tus resultados, y contrario a lo que todos pensaban ahora no le temiste a su presencia incluso le sonreíste miéntras le agradecias la oportunidad de usar tal equipo.

—No tenía muchas opciones para trabajar pero hice lo que estar encerrada entre estas cuatro paredes me permitió— dijiste llena de confianza —comencemos con el doctor— empezaste a teclear —doctor Garaki Kyudai también conocido como Daruma Ujiko, según su registro de nacimiento lleva vivo más que una persona normal, desgraciadamente no conseguí más información pero lo haré— lanzarse una mirada hacia el susodicho —ahora los guardias —comenzaste con los dos guardias de la enfermería, relataste su identidad, su pasado, sus gustos e incluso varios secretos turbios.

—Es suficiente— dijo All for One —mas de lo que esperaba ¿Que crees necesario para mejorar tu habilidad?—

—Un mejor y más variado equipo ayudaría, también una potente conexión a Internet. Cómo aún no se el alcance de mi don no sé que más pueda necesitar— respondiste sin pensarlo mucho.

—Muy bien— respondió el mayor y luego se dirigió al doctor —dale todo lo que dijo junto con una habitación privada, a partir de hoy ella se convierte en un caso especial así que deja de tener restricción— el doctor Garaki asintio y All for One se marchó.

Al inicio no comprendiste a qué se refería sin restricciones, pero después de que te mostraron tu nueva habitación y te dieron una tarjeta de acceso para que pudieras pasar por cualquier puerta de seguridad entendiste el gran cambio que había dado tu vida.

Continuabas visitando a los demás niños todas las mañanas y por la tarde te dedicabas a usar tu don para mejorarlo con la ayuda del grandioso equipo que se te había entregado. Y aunque te habías encontrado con Shigaraki varias veces este siempre te ignoraba o evitaba.

Un día finalmente te encontraste con él a la hora de comer y lo enfrentaste.

—¿Por qué me evades?— soltaste mientras te sentabas a su lado pero él ni se inmutó —¡Por Dios! ¡No puedes ignorame por siempre!— siguió sin responder entonces metiste tu mano en su sopa.

—¡¿Que rayos te pasa?!—

—Al menos ahora se que no eres mudo— sonreíste ignorando la mirada de odio que te dirigió —ten, puedes tener la mía— le diste tu tazón de sopa.

Pero Shigaraki molesto por tu actitud desintegró el plato y se marchó. No conprendiste su actitud así que decidiste que esa tarde usarías tu nuevo equipo para averiguar que pasaba con él. Lo que no esperabas era tener tantas dificultades para dar con la verdad, buscaste su nombre el cuál claramente no existía antes, así que suponiendo que al igual que tú se le hubiera otorgado otra identidad te dedicaste a investigar.

Shigaraki no quería aceptarlo pero esos días que no se encontró contigo se sintió extrañamente vacío, como si algo faltará para completar su rutina.

Finalmente después de una semana encontraste lo que buscabas pero a penas podías creerlo. Al no encontrar datos de Shigaraki comenzaste a buscar por su quirk y lo que encontraste te rompió el corazón. Así que corriste a buscarlo. Shigaraki ignoraba que aquella desastrosa noche que su vida cambio había quedado grabada por una cámara de seguridad de un vecino.

Lo encontraste y aunque el parecía dispuesto a ignorante de nuevo, corriste hacia él y sin previo aviso lo abrazarte dejándolo completamente sorprendido y sin saber que hacer.

—¡Lamento tanto lo que pasaste!— dijiste entre sollozos —Dejame darte este abrazo como el último que tu madre no pudo darte— Shigaraki se quedó inmóvil rememorando la traumante ocasión en que descubrió su don, pero las lágrimas ya no salias de él, por un segundo quiso corresponder el abrazo pero se detuvo al pensar que podría dañarte —¡Hazlo!— dijiste en llanto —¡No importa si me desvanezco con tal de que puedas sentir que estoy aquí!— Shigaraki dudo pero finalmente cedió y con cuidando de mantener un dedo de cada mano lejos de ti correspondió el abrazo, no pudo llorar pero por primera vez en meses sintió que la tormentosa soledad disminuía un poco. Se quedaron así hasta que tu llanto se detuvo. —Prometo que jamás volverás a estar solo—

—No debes prometer cosas que no puedas cumplir—

—Yo siempre cumplo mi palabra, ¡así que prometo siempre estar a tu lado!— dijiste.

Un mes había pasado desde ese momento, ambos se habían vuelto más unidos y a pesar de que Shigaraki no hablara mucho claramente había notado que el estar contigo lo tranquilizaba y hacia que la comezón desapareciera. Le sorprendía tu actitud alegre y tú capacidad de ver el lado bueno de todo a pesar de lo que habías pasado, a pesar de que tus padres te habían golpeado y abandonado pensando que estabas muerta mantenías una sonrisa tan sincera, no ocultabas tus emociones al contrario parecías disfrutar totalmente de estar viva. En ese momento Shigaraki realmente pensó que deseaba que cumplieras tu promesa y te mantuviera a tu lado.

Un día después del entrenamiento con All for One, Shigaraki fue a buscarte y te encontró saliendo de la habitación de los demás niños.

—¡No adivinaras que pasó!— sonreíste —El chico que llevaba tres años dormido ¡Por fin despertó!—

—¿Y a mi que rayos me importa?—

—Por favor, Tenko— habías decidido llamarlo por su nombre real desde el momento en que viste su pasado —Sabes que tú eres el único importante para mí así que no te pongas celoso—

—No se de qué hablas— reíste ante su respuesta.

Esa tarde fuiste con el doctor Garaki, pues All for One quería ver si podías manipular la tecnología del laboratorio, pero aún que intentaste usar tu don a tu cerebro llegaba muchos conceptos que desconocías por lo que no podías operar la maquinaria. Así que se decidió que cada tarde irías al laboratorio para tratar de aprender todo lo que desconocías y mejorar tu habilidad.

Finalmente después de un mes parecía que habías logrado algo pero más que alegrarte desvaneció tu sonrisa, habías comprendido cómo funcionaba la máquina creadora de nomus y cuál era su falla. Por un momento pensaste en destruirla pero no era tu asunto.

Shigaraki entro al lugar y te encontró arrodillada con las manos sobre el equipo de laboratorio y al ver tu expresión se preocupo.

—¿Que sucede?— dijo acercándose a ti.

—Si yo no me hubiera vuelto un caso especial como tu—mencionaste —probablemente hubiera terminado siendo uno de ellos —señalaste la extraña criatura dentro de la máquina, su cuerpo no estaba bien formado y en momentos parecía disolverse.

—Lo se— fue la única respuesta que te dió, estabas por seguir hablando cuando un estruendo los alertó seguido de una explosión, e inmediatamente las alarmas de incendio comenzaron a sonar.

Un incendio consumía el lugar causado por el escape de uno de los "pacientes". El suelo bajo sus pies comenzó a temblar, al parecer el fuego había dañado los cimientos. El enorme cristal que contenía al incompleto nomu comenzó a agrietarse hasta romperse. Una fracción de segundo paso antes de que toda ese sustancia se dirigiera hacia ustedes así que sin pensarlo empujaste a Shigaraki lejos de ese peligroso líquido. Caiste al suelo con los restos del nomu sobre ti, un calor abrasador invadió tu cuerpo y lo último que escuchaste fue un grito de Shigaraki.

No sabías cuánto tiempo había pasado pero al abrir los ojos te encontrabas en una extraña habitación, al intentar levantarte sentiste algo junto a ti.

—¡Despertaste!— Shigaraki se había quedado a tu lado cuidándote desde el accidente.

—¿Dónde estoy? ¿Que paso?— no recordabas mucho.

—Estamos en una nueva locación pues la anterior quedó destruida, el doctor Garaki dijo que tú cuerpo parece no haber sufrido ningún daño—

—¿Cuánto llevo aquí?—

—Cuatro días— Shigaraki tomo tu mano con cuidado —estaba preocupado, a pesar de que decían que estabas bien no despertabas—

—¡Claro que despertaría!— le sonreíste para tranquilizarlo —¡Después de todo prometí que siempre estaría a tu lado!—

Poco después entro el doctor Garaki a revisarte y todo parecía estar en orden, momentos después entro una enfermera a abrir las ventanas pues ya era de mañana y los enfermos necesitan luz solar. Fue ahí cuando todo empeoró.

Al abrir la primera ventana sentiste un pequeño ardor en los ojos y un dolor de cabeza, la segunda ventana dirigiría la luz del sol a tus piernas y al abrirla un desgarrador grito de dolor inundó la habitación. Los segundos en los que te cubrían parecían eternos, pero a pesar de todofue demasiado tarde.

Te llevaron a un lugar especial para examinarte, tus piernas habían cambiado de color, era como si estuvieran muriendo lentamente así que te informaron que no podrías volver a caminar, pero esa no era la peor parte.

—Parece que no puedo detenerlo— le dijo el doctor a All for One quien había venido a ver tu condición —puedo hacer que avance con más lentitud pero no puedo detener el daño—

—¿Eso que significa?— preguntaste demasiado preocupada.

—El químico fallido al que estuviste expuesta entro en tu piel, y parece que reacciono con la luz solar— miraste fijamente al doctor —tu cuerpo se está descomponiendo lentamente y temo que no podré detenerlo—

—¿Voy a morir?—

—Aun no, pero tarde o temprano lo harás— no mostraste ninguna expresión en tu rostro —tus piernas por el momento parece que se convirtieron en piedra sólida pero es solo la reacción química, está seguirá avanzando causando que fallen tus órganos uno por uno hasta que afecte tu corazón—

—Entiendo— dijiste en una extraña calma que sorprendió a los presentes —de todos modos no esperaba que mi vida durará mucho— sonreíste —podrían no decirle a Tenko sobre esto, al menos no que moriré, quiero que él aún tenga un poco de esperanza— los adultos acordaron no decir nada, lo que ignoraban era que detrás de aquella pesada puerta Shigaraki había escuchado todo.

Mientras que All for One comprendía que tú serías la pieza clave para controlar a Shigaraki en caso de que se revelará.

Una semana paso contigo encerrada en aquel oscuro laboratorio mientras se te hacían un sin números de pruebas buscando una explicación o un remedio, pero todo parecía ser en vano. Shigaraki te visitaba todos los día aunque solo pudiera verte detrás de un cristal, siempre le sonreías y tratabas de parecer alegre pero por dentro tu corazón se rompía al saber que no podrías cumplir tu promesa y él volvería a estar solo.

Esa tarde, Shigaraki había terminado de entrenar con All for One cuando el mayor hablo.

—Seré sincero contigo, el pronóstico de _ no es muy favorable. Por su salud nunca más podrá estar bajo la luz del sol o morirá al instante, también su cuerpo ha sido afectado gravemente—

—Morirá ¿Cierto?— Shigaraki apretó los puños en espera de una respuesta.

—Eso depende de ti. Ella sin duda me es útil así que puedo hacer un trato contigo—

—¿Un trato?—

—Puedo destinar una parte del laboratorio para buscar una cura a su condición, mientras tanto ella podrá estar en una ubicación secreta a salvó y con lo que necesite para sobrevivir, no le faltará nada. Pero a cambio quiero que te concentres totalmente en tu entrenamiento—

—¿Podré verla?—

—Por supuesto pero me temo que será en pocas ocasiones, por la seguridad de ella. Si alguien conoce su don y descubre su ubicación no dudarán en ir por ella—

—¿Que pasa si no acepto el trato?— Shigaraki no quería alejarse de ti.

—Claro que puedes negarte, pero en todo caso yo no estoy obligado a buscar una cura para ella, solo le daré cuidados paliativos—

—¿Puedo pensarlo?—

—Tienes un día— dicho esto se marchó.

Tu te encontrabas cansada de la situación, te habían sacado tanta sangre para examinarla que la piel alrededor de tus venas ya estaba morada. Sabías que tu vida no tendría un final feliz desde que tuviste uso de razón aún así te permitiste soñar con algo mejor pero solo eras una niña, que se podía esperar, la vida real es dura y cruel es algo que debías aceptar.

Alguien golpeó el cristal a tu lado y al verlo inmediatamente cubriste tus pensamientos con una sonrisa. Pero para Shigaraki había sido doloroso presenciar tu expresión anterior, así que en ese momento lo decidió. Si estar un tiempo lejos de ti te salvaba la vida, era un costo que estaba dispuesto a aceptar.

Tu lo notaste, su mirada llena de determinación también tenía impreso el adiós. Esa fue la última vez que lo viste ese año, no volverías a saber de él hasta el próximo verano. Mientras tanto fuiste recluida a un extraño lugar por tu salud pero podías seguir trabajando desde ahí, así que mejoraste tu don lo suficiente como para asegurarte de que él siguiera con vida.

Fin del Flashback

—Ella es solo una amiga— dijo finalmente Shigaraki pero Dabi sabía que mentía.

—Pues tu "amiga" dijo que fueras a visitarla por qué estaba muy aburrida— en ese momento Dabi recordó todos los cables y tubos que tenías conectados a tu cuerpo y como la silla de ruedas estaba adaptada para ellos —no me gusta ser entrometido pero deberías ir— Dabi se dirigió a la puerta —en ese lugar se presentía la muerte—

Cuando Dabi se marchó, Shigaraki se desplomó en el suelo. La verdad es que debió ir a visitarte hace más de un mes pero temía enfrentarte, sabía que tú tiempo se acababa y esperaba poder llevarte buenas noticias. Lamentablemente el doctor Garaki le dijo que no había tiempo suficiente para encontrar una cura pues en la última revisión que te hizo el daño ya había llegado a tu estómago, pronto seguirían los pulmones y finalmente el corazón. Shigaraki no tenía el valor para decirte que había fallado.

Una semana más paso en la negación, Shigaraki buscaba una excusa pero sabía que no existían y él solo se estaba comportando como un cobarde. Ese día, durante una reunión sobre el siguiente movimiento que harían contra los héroes, el teléfono de Shigaraki comenzó a fallar y después de ponerse la pantalla totalmente en negro una frase apareció: "Es hora".

Ese par de palabras bastaron para que aquel líder abandonará todas sus responsabilidades y saliera del lugar a toda prisa, Dabi fue el único que comprendió lo que realmente estaba pasando. En esta ocasión no importo seguir la ruta segura, Shigaraki solo quería llegar lo más rápido posible.

Cuando llegó al fondo de la fábrica y te encontró su corazón se detuvo. Estabas recostada en aquella silla de ruedas especial, tenías los ojos cerrados y tu piel estaba demasiado pálida, por un segundo temió que fuera tarde.

—¿Tenko?— murmuraste débilmente y él se acercó suspirando aliviado.

—Aqui estoy— dijo tomando tu mano con cuidado.

—Tonto, debiste venir antes— esbozaste una triste sonrisa, Shigaraki no sabía que responder pues tenías razón debió venir antes, tampoco entendía que sucedía pues el doctor había dicho que aún tenías unos cuantos meses —no quería más tiempo así, es demasiado doloroso así que deje el medicamento— parecías haberle leído la mente.

—¿Desde cuándo?— te preguntó con un nudo en la garganta.

—Hace un par de semanas, pero no esperaba que avanzará tan rápido— a penas podías respirar pues tus pulmones comenzaban a fallar —Quería verte una última vez— colocaste tu mano sobre su mejilla —¿Llorarás por mi? Quiero que lo hagas, no guardes este dolor— sonreíste —despideme con todas las lágrimas de amor que yo hubiera derramado por ti—

—No digas eso, vas a ponerte bien— Shigaraki ahora te tenía en brazos y te sujetaba con fuerza.

—Ambos sabemos que no es cierto, se que trate de engañarte pero tú también lo sabías desde que éramos niños ¿No es cierto?— una lágrima se deslizó por tu mejilla —¿podrás perdonarme por no cumplir mi promesa?—

—Esto no puede estar pasando—

—Sabia que no tendría una vida larga— intentaste bromear pero una dolorosa tos te lo impidió, la sangre corrió por tu labio y Shigaraki la limpio —dicen que cuando alguien desdichado muere deja muchos arrepentimientos detrás pero yo solo tengo uno ¿eso quiere decir que tuve una vida feliz?— tu mirada parecía perdida —Si, fui feliz por qué te tenía a mi lado, aunque hubiera querido hacer más cosas contigo, hubiera querido darte la familia que merecías—

—Me diste más que suficiente, yo soy quien no te dió nada— Shigaraki limpio las lágrimas que cubrían tu rostro —ahora no hables, guarda tus fuerzas— antes de ir a buscarte mando llamar al doctor Garaki para que los encontrará pues temía que esto pasara y se rehusaba a dejarte ir. Haría lo imposible por mantenerte a su lado, pero ignoraba que tú sabías que haría eso y te habías preparado de antemano para esta situación.

—Lo siento, lo siento mucho— dijiste entre sollozos por qué sabías el daño que le harías, pero ya era hora, sentías que no podrías respirar por mucho más tiempo —Tenko, besame—

Shigaraki te observo fijamente y aceptando tu petición inclino si rostro hacia el tuyo, sus respiraciones se entrelazaron y finalmente sus labios se unieron, tus lágrimas aumentaron mientras en tu mente no dejabas de disculparte. Se separaron para recuperar el aliento y en tu rostro lleno de lágrimas había una sonrisa que Shigaraki no veía hace mucho.

—Sabes que te amo ¿Verdad?— dijiste tomando su rostro entre tus manos —enserio te amo— Shigaraki solo asintio incapaz de hablar pues tenía un mal presentimiento —Nunca lo olvides y por favor perdóname—

—No tienes que disculparte...— lo interrumpirte atrayendo su rostro al tuyo con un último beso. Alejaste una mano de su rostro y presionaste un botón en la silla e inmediatamente volviste a sujetarlo.

La luz solar invadió el lugar tan rápido que no hubo tiempo de reaccionar, un parpadeo basto para que tú cuerpo quedará sólido como una roca, pero tenías una sonrisa llena de tranquilidad en tu rostro.

El grito que resonó por el lugar desgarraba el alma, era el grito de alguien que había perdido su razón de vivir. Shigaraki abrazo con fuerza tu cuerpo y por fin después de tantos años se permitió llorar, lloro por ti y por lo que no pudiste vivir, lloro por todo lo que perdió al perderte a ti. Y sin ser consiente de su don te sujeto con fuerza para que segundos después te convirtieras en una estela de polvo.

Cuando el doctor llegó, el lugar ya se encontraba completamente vacío y Shigaraki había vuelto a sus obligaciones. Solo sus compañeros más cercanos notaron algo diferente en su líder pero solo Dabi supuso lo que realmente le había pasado. Continuaron con la reunión a pesar de que su líder parecía tener la mente en otro lado. De pronto alguien sugirió que era bien momento de atacar lo que inicio un debate en la sala.

—Hagamoslo, comencemos el ataque— dijo Shigaraki mirando a la nada —después de todo ya no tengo nada que perder—

El caos que se desató al día siguiente, ese momento sería recordado por los siglos como el día en que la humanidad casi perdió a los héroes, la sangre que se derramó en esa ocasión era más que suficiente para cubrir cualquier bandera por lo que la unión de todo el mundo fue necesaria para acabar con aquel que solo deseaba morir.

Después de todo un hombre que no tiene nada que perder, tampoco tiene nada que ganar.

Gracias por leerme

Espero esta pequeña historia te haya gustado.