1.-
Miro por sobre mi menú y frunzo el ceño al chico sentado justo frente a mí. No puedo creer que mi padre me haga pasar la noche compartiendo mesa con él y sus padres. Si por mi fuera, ellos no estarían aquí.
Continúo taladrándole con la mirada como un cazador vigilando a su presa cuando sus ojos se alzan para encontrarse con los míos cogiéndome por sorpresa. Mis mejillas se enrojecen al haberme pillado, pero me rehúso a acobardarme y mantengo mi mirada firme sobre él.
Ranma me devuelve la mirada duramente, y estamos encerrados en esta especia de duelo, sus ojos azules declarándole la guerra a los míos. Los sonidos del restaurante pronto quedando relegados a murmullos y lejanos ruidos, todo lo que veo es él.
Puedo sentir que mis ojos empiezan a quemar por el intercambio de miradas y parece que no soy la única con dificultades para continuar, ya que Ranma se remueve incómodo en su asiento. Demasiado pronto, el dolor se vuelve insoportable y me veo obligada a bajar la mirada y parpadear hasta sentir alivio. Ranma sonríe antes de tomar un sorbo de su agua, orgulloso de haber ganado este round.
Capullo creído.
Ojalá pudiera decir que es feo como su personalidad, pero su abundante pelo negro azabache, cincelada mandíbula y músculos más que definidos podrían hacer a cualquier chica pararse a mirar dos veces.
Como es usual, lleva un traje de diseñador, probablemente Armani. La camisa azul bajo su chaqueta hace que sus ojos azules resalten aún más, y lo odio. ¿Por qué alguien tan horrible posee semejante belleza?
''Akane, cariño, ¿no has oído al señor Saotome?'' me pregunta mi padre, apartándome de mis pensamientos.
''¿Hmm? ¿Qué me había dicho, señor Saotome?'' Pregunto, mirando al amigo de mi padre.
Ha pasado un tiempo desde la última vez que le vi, y durante ese tiempo, el hombre se ha dejado crecer una considerable barba que la verdad, le hace ver más atractivo que antes. Es muy obvio que él y Ranma son padre e hijo.
''Decía que si tienes ganas de ir a la universidad de Osaka. Te vas en dos semanas.''
¿Tengo ganas de ir a la universidad de Osaka? Querría decirle al señor Saotome que tenía muchísimas ganas de ir, pero que eso era antes de descubrir que su hijo acudía allí. ''Más o menos. Tengo muchas ganas de ir a clase, pero estoy nerviosa con todo el tema de mudarme. Nunca he vivido lejos de Tokio, así que será extraño'', le contesto, tirando nerviosamente de las mangas de mi vestido rojo. Menos mal que he elegido ponerme esto, pues le da a mis manos algo que tocar y a la vez le da a mi largo cabello azulado un toque más brillante.
''La gente normal disfrutaría de ir a la universidad en Osaka, pero tú tienes que encontrar una pega incluso a eso,'' apostilla Ranma.
Ruedo mis ojos ante su declaración. Sólo llevamos sentados diez minutos y ya me está sacando de quicio.
''Sigue rodando tus ojos. Puede que en algún momento encuentres un cerebro.''
Frunzo los labios. ''Al menos yo tengo uno. Estoy sorprendida de que hayas incluso entrado en la universidad, dado tu historial de expulsión de las escuelas.'' Puedo ver que he presionado un nervio ya que sus fosas nasales se dilatan con enfado.
''Seguro que te mata saber que soy tan listo y capaz como tú, ¿no? No todos tenemos que tener nuestra cabeza metida en un libro para ser inteligentes, para que lo sepas,'' me responde.
''Venga chicos, ni siquiera nos han traído los entrantes,'' advierte mi padre.
Y esta es la razón por la que no deberíamos estar en una misma habitación. Incluso tras un año sin vernos, seguimos siendo incapaces de actuar como personas maduras.
Tamborileo mis dedos sobre la mesa, esperando impaciente por que los camareros traigan nuestra comida. Cuando antes vengan, antes puedo marcharme.
''¿Tienes que hacer eso? Dios, eres tan irritante.'' Se queja Ranma con un suspiro.
''Sólo estoy aquí sentada,'' le respondo.
''¡Basta!'' Su madre ordena, arrugando su servilleta sobre la mesa.
Quiero gritarle que deje de mirarme así desde su sitio, pero me muerdo la lengua y dejo mis manos sobre mi regazo.
Inlcuso habiendo sido yo quien eligió finalizar mi relación con Shinnosuke a principios de verano, hay veces como en esta ocasión en que le querría a mi lado. Él odia a Ranma casi tanto como yo y sé que disfrutaría de respaldarme en esta cena.
La señora Saotome suspira con fuerza a mi izquierda y pasa una mano por su cara. ''Ojalá vosotros dos os llevarais mejor. ¿Por qué tenéis que discutir todo el tiempo?''
''Cierto,'' responde mi padre rápidamente. ''Cuando los dos estéis en Osaka, no os podéis comportar así. Ranma, deberías cuidar de Akane cuando vaya a la universidad; ella no conoce el lugar como tú.''
''Papá, basta,'' protesto. Puedo cuidarme de mi misma.
En mi visión periférica, capto a Ranma sonriendo levemente. Parece que disfruta mi tormento. Se inclina hacia adelante, apoyando los brazos sobre la mesa.
''No se preocupe señor Tendo. Cuidaré de su hija mientras esté allí, y me aseguraré de que no pise ni una sola fiesta. El único lugar en el que trasnochará será la biblioteca''.
Estallo. Planto las palmas en la mesa causando que la cubertería haga ruido. ''¡No te creas que ni por asomo me vas a estar espiando, Ranma!''
''¡Akane, basta! Estamos en un sitio público,'' mi padre me advierte con una cara seria, mirando alrededor para comprobar si alguien ha notado mi estallido de cólera.
La advertencia de mi padre no afecta a Ranma, que continúa mirándome con una sonrisita de suficiencia en la cara. ''No, Akane, tu padre tiene razón. Soy mayor que tú así que debería saber lo que mejor te conviene.''
Comienzo a levantarme de mi asiento, apuntándole agresivamente, pero mi padre me agarra de la manga de mi vestido y me devuelve a mi sitio.
''Creo que deberíamos acabar esta conversación, ¿no?'' Dice mi padre, cauto.
''¡Totalmente! Sobre todo porque ya llega la comida,'' añade el señor Saotome, frotándose las palmas de las manos.
Mi padre parece aliviado con la distracción que suponen los camareros trayendo la comida, pero eso no me detiene de mandarle dagas con los ojos a Ranma.
''Ha sido excelente,'' proclama el señor Saotome, mientras acaba de comerse su solomillo.
Murmuro en acuerdo con el resto de la gente en la mesa, pero en realidad, casi ni he registrado lo que he comido.
Mi mente está ocupada con el previo altercado con Ranma, y en este momento, preferiría estar en casa en mi enorme cama viendo Netflix que permanecer en el mismo espacio que él.
El camarero no tarda en venir a nuestra mesa, tratando de que le echemos un ojo al menú de postres. Por suerte, todos concuerdan en que no pueden probar un solo bocado más, y el camarero se va a buscar la cuenta.
''Voy a ir al lavabo rápidamente antes de irnos,'' le susurro a mi padre y me levanto de mi asiento.
''Vale cielo,'' murmura antes de volver a su conversación con los señores Saotome.
Cuando empujo mi silla, esta chirría en protesta sobre el suelo de mármol, sin querer, captando la atención de Ranma. Siento la rabia salir de mí en olas. No hay nada más que me gustara que ponerlo en su lugar, pero en lugar de ello ignoro su mirada, cojo mi bolso y continúo mi camino al servicio.
Buenas! Había subido el primer capítulo pero al parecer no era legible, lo vuelvo a subir y espero que esta vez no haya problemas!
Comentar de nuevo que vuelvo inspirada con esta nueva historia, que es un poco adaptación de un libro que leí hace tiempo, y a la vez lamentando un poco haber dejado de lado mi otra historia. Quizás cuando encuentre inspiración la retome, así que no la eliminaré :)
