Dos semanas después

No he sabido nada de Ranma desde la noche que me besó en el restaurante, y sigo sin saber por qué lo hizo. Dudo que tenga nada que ver con él tratando de manejar cualquier sentimiento romántico hacia mí porque no puede ni verme. ¿Pero por qué me besó?

Debe de haber sido alguna broma retorcida, quizás una apuesta con algún amigo suyo. No me extrañaría nada, dado que Ranma y sus amigos se han ido trabajando poco a poco a mi pequeño grupo de amigas, enrollándose con ellas en cualquier fiesta en la que acabemos juntos.

Casi me dan ganas de llamarle y preguntarle sobre ese beso para quitarme este dichoso pensamiento de la cabeza, pero no quiero que se le suban los humos a la cabeza por saber que he estado pensando en ello.

''¡Akane!'' Oigo a mi hermana llamarme dulcemente desde el piso de abajo.

''¡Sólo un momento! Aún no he acabado,'' le respondo mientras dejo mi cepillo de pelo.

Mientras miro el espejo, puedo ver en mi cara las últimas noches en vela que me han caído encima. Refiero mis ojos sintiendo un poco de dolor al hacerlo. Suspirando, cojo un poco de corrector y hago lo mejor que puedo para cubrir mis ojeras, pero funciona apenas.

Al principio, estaba excitada por la universidad, contando los días hasta que estuviera en Osaka. Pero cuando sólo me ha faltado una semana para marcharme, los nervios han hecho su aparición y me han alcanzado, haciéndome imposible la tarea de dormir. Además, la idea de posiblemente toparme con Ranma mientras estoy ahí ha sido un estrés añadido.

''¡Akane, tenemos que salir ya!'' grita mi hermana, un poco más impaciente esta vez.

''Que sí, casi he acabado,'' prometo.

Me tomo un último momento para revisar mi armario y cómoda para ver si me he dejado alguna prenda o documento importante que se me haya pasado coger, pero no, tengo todo lo que necesito.

Por la fuerza de la costumbre, coloco bien los cojines sobre mi edredón y mi mano pasa sobre ellos, casi deseando llevarlos conmigo.

''Akane, ¡la vena en la frente de papá se está haciendo más grande otra vez!''

Me río mientras oigo a mi padre regañar a mi hermana. Oida que nos burlemos de él por la vena.

''¡Ya bajo!''

Cojo mi bolso y un cojín, echo un último vistazo a mi habitación, en la que he dormido los últimos dieciocho años de mi vida. Recuerdos vienen sin parar sobre todas las veces que mi padre me dio las buenas noches de niña, las veces que mis amigas se quedaron a dormir en esta habitación. Puedo sentir mis ojos llenarse de lágrimas pero las aparto de un parpadeo rápidamente.

Desciendo lentamente las escaleras, pasando una mano por la pared y preguntándome cuándo haré esto de nuevo. En los últimos meses me he preparado para este día, para dejar ir, pero ahora que es mi realidad, se siente agridulce.

''¿Segura de que lo tienes todo?'' me pregunta Kasumi al llegar al último escalón, devolviéndome a la realidad.

''Sí. He revisado todo dos veces antes de salir de mi habitación.''

''Muy bien.'' Me sonríe, mientras sus ojos van al cojín en mis manos. ''¿No tendrás problemas con eso con todo el equipaje?''

Le sonrío con seguridad. ''Me las apañaré. Quiero algo que huela como en casa.''

Los ojos de mi hermana se suavizan, y me empuja contra ella para abrazarme.

''Te voy a echar de menos, Kasumi,'' le digo, palmeando su espalda mientras ella sorbe por la nariz y empieza a llorar de nuevo.

Oh no.

Desde que empecé a hacer las maletas, mi hermana mayor ha estado teniendo altibajos. No es que pueda culparla, dado que siendo la mayor, bien podría decirse que es casi como una madre para mí.

Cuando enviaba solicitudes para las universidades, ella trató de que me mantuviera cerca de casa, pero el programa de psicología de Osaka era demasiado tentador.

Mi padre tose, haciendo que mi hermana me libere de su agarre. ''Debemos irnos si quieres coger ese avión.''

''Vale.''

Me siento en el asiento trasero del coche mientras que él cierra la casa. Cuando entra en el coche, regula el retrovisor y me mira a través de él. ''Dile adiós a la casa Akane, es la última vez que la verás en unos meses.''

Sonrío levemente a su comentario, pero sólo causa que el nudo en mi estómago se haga un poco más grande.

No estoy completamente segura de qué esperar en la universidad. Y no ayuda que no conozca a nadie más en Osaka, bueno, excepto Ranma, pero eso sólo me pone de los nervios.

-/-

Mi vuelo sale en menos de quince minutos. Mientras espero la llamada, espero impaciente junto a mi padre y mi hermana mirando por la ventana, viendo a los aviones ir y venir.

''¡Mira Akane, ese debe ser tu avión!'', dice papá con entusiasmo, apuntando a un avión de Japan Airlines.

Le doy juguetonamente en el hombro y miro cómo varios hombres cargan el avión con el equipaje de los pasajeros. A la velocidad que van, no tardarán en llamarnos para embarcar. Se me contra el el estómago.

''Estarás bien, hermanita.'' Me acaricia el brazo mi hermana, de manera reconfortante.

Me giro a mirarles a ambos. ''Os llamaré por FaceTime siempre que pueda. Será casi como si no me hubiera marchado.''

Ellos asienten y me sonríen.

''Es una pena que Ranma y tú no vayáis en el mismo avión. Él podría haberte ayudado con la orientación una vez que lleguéis al campus,'' dice mi padre.

''No creo que Ranma y yo pudiéramos sobrevivir a un vuelo de cinco horas, papá. Nos tiraríamos el uno al otro del avión o uno de los dos saltaría voluntariamente.''

Ruedo los ojos.

''Por favor, hija, al menos intenta pasar algo de tiempo con él mientras estás ahí. Significaría mucho m¡para mí.''

Suspiro. ''Sí, vale, lo intentaré.''

''Gracias,'' me responde, poniendo una mano sobre mi hombro.

Le sonrío muy levemente. He podido acceder a ello, pero no necesita saber sobre los dedos que he cruzado a mi espalda.

El anuncio del embarque de mi vuelo nos hace mirar a la cola que se está formando en la puerta. Supongo que ya está.

Me despido de mi familia entre abrazos fuertes y promesas de vernos por navidad. Realmente odio las despedidas.

''Os quiero.'' Les digo mientras recojo mi mochila y mi cojín.

Mi hermana se tapa la boca para evitar llorar de nuevo y mi padre sonríe. ''Nosotros también te queremos, pequeña. Avísanos cuando llegues.''

Asiento y respirando hondo varias veces, tras pasar el control de la puerta de embarque, camino el pasillo que conduce al avión cuando un pensamiento me asalta, y es que ya soy una adulta, y debo dar este paso sola.