6.-

El sonido de mi alarma me saca del sueño, y no podría estar más feliz de estar despierta. Finalmente es lunes por la mañana, lo que significa que es mi primer día de clases.

Para prepararme, he puesto la alarma veinte minutos antes como precaución para evitar cualquier posible estampida en los baños. Lo último que quiero es llegar tarde a mi primera clase porque he tenido que esperar a que otros liberen las duchas.

''Ukyo, voy a empezar a arreglarme. ¿Te vas a levantar?'' Le pregunto mientras me siento y me estiro.

Ella bosteza, roando sobre su estómago. ''Mm, aún no.''

Sacudo la cabeza sonriendo. ''Que así sea.''

Abro el armario y cojo mi blusa color crema y mis vaqueros, los dejo sobre la cama y me encamino a los baños.

Me ducho tranquilamente y me restriego mi jabón favorito de vainilla por todo el cuerpo.

Cuando salgo de mi cubículo, noto que el baño ha empezado a llenarse considerablemente con gente que empieza a vestirse, así que agradezco internamente haber venido más temprano.

Al volver a la habitación, Ukyo aún duerme con toda su pasión. Tras vestirme reviso la hora y compruebo que mi primera clase empieza en cuarenta minutos. No quiero irme sin volver a intentar despertarla, me sentiría culpable de que se perdiera alguna clase.

''Ukyo, venga es hora de levantarse,'' le digo suavemente. Pero tras no obtener resultados, sigo llamándola cada vez más alto hasta que se mueve.

Gruñe, restregándose los ojos. ''Uh, ?qué hora es?''

''Las ocho y veinte.''

''¡Mierda!'' Grita fuerte. Corre al armario y empieza a sacar ropa.

''Lo siento, no sabía si querías levantarte antes o no,'' le digo con un poco de pánico, acabando de fijar mi coleta en un lugar alto tras mi cabeza.

''No, tranquila. Tengo que estar en clase super pronto, así que me daré una ducha rápida y saldré pitando.''

''¿Quieres que te espere?'' Le pregunto mientras observo sus movimientos a toda velocidad.

''Gracias, pero vamos en direcciones opuestas. Vete tranquila y te escribo luego para comer,'' me dice mientras sale corriendo hacia el baño.

''Pues te veo luego,'' digo más para mí misma, dado que me he quedado sola.

Cojo mi mochila, abro la puerta y me dirijo a clase.

-/-

Gracias a haber estudiado previamente el mapa del campus, llego a mi edificio quince minutos antes, así que me permito ir a un café cercano a por algo de beber.

El aire es pesado por el olor a café cuando entro; aspiro una vez más y el agradable aroma me llena los sentidos. Miro alrededor, notando la decoración rústica y moderna.

Me coloco en la cola y miro las diferentes opciones, maravillada de que ofrezcan tantas variedades de bebidas. Una vez que me he decidido, saco el monedero de mi mochila.

La campanilla suena, indicando que más clientes han entrado, así que por instinto giro la cabeza en dirección a la puerta. Mi cuerpo se queda paralizado cuando mis ojos aterrizan en Ranma, entrando en la cafetería con algunos de sus amigos. Es la primera vez que le veo desde nuestra pelea en el restaurante.

''Siguiente...siguiente. Señorita, ¿va a pedir algo?'' Me toma un momento darme cuenta de que el barista me habla a mí.

''Perdón,'' doy un paso al frente. ''¿Puede ser un Americano para llevar, por favor?''

Doy un paso a un lado mientras preparan mi café y escondo un poco la cabeza rezando por que Ranma no me vea.

La cola sigue avanzando mientras los baristas están ocupados en tomar órdenes tan rápido como pueden, lo que significa que Ranma pronto estará donde yo estoy. Le echo un vistazo rápido y compruebo que solo queda una persona por pedir antes que él. Está ocupado hablando con uno de sus amigos en la cola, así que aprovecho que no es consciente de mi presencia y le estudio.

Con su cuello y brazos no cubiertos por un traje, me sorprende descubrir que tiene tatuajes. Tinta negra que sube por su brazo izquierdo, acabando en el codo.

Ni siquiera sabía que le gustaran los tatuajes.

Miro a sus amigos y me doy cuenta de que todos se parecen. Altos, tatuados, atléticos como nadie y exudando confianza. Mientras continúo mirando en su dirección, pronto me doy cuenta de que uno de sus amigos me está mirando fijamente. Se me abren los ojos por haber sido pillada y me doy la vuelta para darles la espalda. Mierda! Mierda! Mierda! No tengo ni idea de si Ranma me ha visto.

''¿Americano?'' uno de los baristas llama.

''¡Mío!'' Me lanzo a la barra y alcanzo el cálido vaso de café, y entonces corro a la mesa de edulcorantes para coger algo de azúcar. Justo cuando estoy acabando, oigo una profunda y familiar voz a mis espaldas.

''¿Por qué tanta prisa?''

Ahogo un grito por el susto, casi dejando caer mi café en el suelo. Volteándome, veo a Ranma inclinándose hacia mí. ''Yo, eh, necesito llegar a clase.''

''Aún tienes cinco minutos,'' me dice, mirando su reloj para más énfasis.

''Exacto, lo que significa que debo irme ya.'' Me giro sobre mis talones para irme, pero siento una presión fuerte en mi mano, lo que me obliga a parar de continuar e ir más lejos.

''¿Podrías parar de intentar huir de mí, por dios?'' Dice, pasando sus dedos por su denso pelo negro y dejándolo caer de nuevo sobre sus ojos. ''Sólo quería comprobar que estabas bien. La manera en la que dejamos las coas la última vez no fue en los mejores términos.''

Susìro y le miro. ''Bueno, ¿y de quién fue la culpa? Me atrapaste contra una pared y entonces me besaste contra mi voluntad.''

Entrecierra los ojos. ''Hm. No es así exactamente como lo recuerdo. Pareciste disfrutarlo hasta justo antes de abofetearme.''

Noto un tic en el ojo. ''Bueno, pues no lo hacía. ¿Y por qué demonios me besaste igualmente?''

Ranma se rasca la barbilla y sonríe socarrón. ''Francamente, Akane. En principio había quedado para liarme con una chica esa noche antes de que me dijeran lo de la cena. Tenía las pelotas azules, y tú estabas ahí, como tú dices, presionada contra una pared. ¿Qué puedo decir? Mi otro cerebro tomó el control en ese momento.''

Hago un ruido de asco que me sale desde lo más profundo de la garganta. ''Eres un cerdo.''

Sus ojos se oscurecen y da un paso al frente, con lo que se inclina sobre mí. ''Nunca he dicho que fuera un santo, Akane.''

''¿Quién es esta preciosa chica de pelo azulado?'' interrumpe uno de sus amigos, caminando tras él mientras me guiña un ojo.

''No es de tu maldita incumbencia,'' responde Ranma, sus fríos ojos sin abandonar los míos.

Rompo el contacto visual y miro al suelo. ''Tengo que irme; aún debo encontrar dónde está mi clase,'' miento para tener una excusa con la que alejarme de él y de sus amigos.

Ranma deja salir un fuerte y decepcionado suspiro. ''Vale. Que tengas un buen primer día, supongo.''

''Um, gracias,'' murmuro mientras camino para salir de ahí.

Dejo la cafetería rápidamente sintiéndome un poco en una nebulosa, alterada por mi interacción con Ranma, apretando el paso por si se le ocurre venir tras de mí. Mi café se mueve dentro del vaso para llevar.

Una vez que llego a mi clase, paro un momento para respirar profundamente, intentando olvidar mi encontronazo con Ranma. Cuando me encuentro calmada, empujo la puerta de madera y camino al interior de mi primera clase.