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Son las 12:25 p.m. y Ranma llega tarde.

Durante el tiempo que he estado sentada esperándole, me ha dado tiempo a acabarme una taza entera de café mientras golpeo mi pie contra la pata de metal de la mesa.

Reviso mi reloj de nuevo, veo que ha pasado otro minuto y sigo sin verle. Perdiendo la esperanza, decido irme justo cuando entra como un torbellino por la puerta del café. ''Llegas tarde,'' le digo apretando los dientes cuando llega a la mesa.

''Lo siento. Me quedé dormido al volver del entrenamiento. En cuanto me he despertado y me he dado cuenta de la hora, me he metido en el coche y he salido a toda leche,'' me explica rápidamente.

Su cara roja y su pelo desordenado como si acabara de levantarse me hacen creer que me dice la verdad. ''Está bien, Ranma. Ya me va bien que hayas aparecido.''

''¿Qué te apetece para comer? Te debo una comida.''

''Tomaré lo que sea que pidas tú.'' Asiente levemente en respuesta y se va a la cola.

Sin nada más que hacer, tamborileo mis dedos sobre la mesa y miro desde mi sitio cómo avanza en la cola. Observo que lleva puestos unos vaqueros que tienen un roto en la rodilla y una camiseta gris de manga corta, la cual deja los tatuajes de sus brazos al aire.

Incluso con su apariencia descuidada, aún parece que haya salido de un anuncio.

A mi lado, una risa interrumpe mis pensamientos.

''Está buenísimo,'' oigo a una chica decir, entre risitas.

''Debe ser el tío más bueno que he visto nunca,'' murmura otra.

''Me pregunto si está soltero,'' dice una tercera rápidamente.

Parece que no soy la única chica mirando a Ranma. Cuando miro en dirección a su mesa, veo que una chica me observa con una mirada seca. Imagino que se piensa que él es mi novio o algo, pero si supiera la verdad, estoy segura que intentaría ir a pillar con él.

Ruedo los ojos y hago mi mejor esfuerzo por ignorarlas, enfocándome en romper mi servilleta en pequeños trocitos.

''Espero que aún te guste la pasta,'' me pregunta Ranma, haciéndome saltar, mientras coloca una bandeja con comida y bebidas sobre la mesa.

''Así es, gracias,'' le contesto mientras hago a un lado los trocitos de servilleta.

''No hay de qué.'' Coge su tenedor y lo clava en su plato de pasta.

Tomo un bocado de la mía pero está super caliente, así que le doy un sorbo a mi nuevo café y le observo comer, preguntándome qué estoy haciendo aquí. Podría estar estudiando o explorando el area, pero en lugar de eso, estoy aquí viendo cómo este chico come como si se tratara de un deporte olímpico.

''¿Qué? ¿Tengo algo en la cara?'' me pregunta tras un momento, pasándose una mano sobre la boca.

''No, es sólo que aún no puedo empezar con mi pasta.''

''Oh, ¿quieres que la sople un poquito para tí?'' Me pregunta socarrón, alzando sus mejillas en una sonrisa.

''No, no soy una cría,'' le digo, cruzándome de brazos.

Él rueda sus ojos y se llena la boca con más pasta. ''Sólo era una broma. ¿Siempre tienes un palo metido por el culo, o tu maravilloso mal carácter sólo me lo reservas a mí?

''No tengo mal carácter.'' Le digo a la defensiva. ''Sólo me pregunto por qué me has hecho venir a comer contigo en mi día libre, cuando podría estar haciendo cualquier otra cosa con mi tiempo libre.''

''Venga ya, 'kane.''

''¡Akane!'' Le reprendo.

¿Por qué insiste en llamarme por ese mote estúpido? Nadie más lo hace.

Él respopla pesadamente, entrecerrando los ojos. ''Lo que tu digas, 'kane,'' pronuncia lentamente. ''¿No crees que es hora de dejar atrás nuestras diferencias y parar todas estas peleas?'' Deja su tenedor y se masajea la nuca. ''Estamos en la universidad y tú siendo compañera de Ukyo, está claro que nos vamos a tener que ver más de lo que ambos teníamos planeado.''

Quiero discutir con él y decirle que se equivoca, pero sé que tiene razón. Con el novio de Ukyo estándo en la misma fraternidad que Ranma, y con Ukyo siendo amiga suya, mis posibilidades de evitarle por los próximos tres años parecen hacerse cada vez más pequeñas. En parte sería agradable no estar a la que salta todo el tiempo.

Igualmente no puedo evitar sentir que me están tendiendo una trampa. Él siempre ha encontrado placer en hacerme sentir miserrable, y ahora aquí le tengo pidiéndome que olvide sus acciones pasadas.

''No va a ser fácil,'' le digo. ''No es como si pudiera olvidar todo lo que me has hecho en los pasados años.''

''Lo entiendo. Si hay algo que pueda hacer para ayudar, lo haré,'' me contesta mirándome a los ojos.

¿Qué podría hacer? Decir lo siento nunca será suficiente. ''Sólo mantén tu palabra.''

''Daré lo mejor de mí. Pero tu también tienes que hacerlo. Eso significa no darme ostias, sin importar cuánto te pique la mano,'' añade, con un brillo en sus ojos.

Gruño, ''Vale.'' Cojo de nuevo mi tenedor y comienzo a poder comer mi pasta cuando le pregunto, ''¿En serio piensas que esto va a funcionar?''

''Sólo hay un modo de averiguarlo. Además, piensa en lo felices que se pondrán nuestras familias,'' añade, sonriendo.

Trato de esconder una risa, pero tiene razón; nuestros padres estarían felices.

Nos concentramos en acabar nuestra comida mientras intentamos mantener una charla ligera, pero es muy raro hacer esto.

Tomo otro sorbo de café mientras contesto una de las preguntas que me hace Ranma sobre mi experiencia universitaria cuando me doy cuenta de que no me presta atención. Sigo su linea de visión y me encuentro con la misma chica que antes me miraba mal, enredando un mechón de su pelo rubio en un dedo y sonriéndole de forma seductora.

Me inclino sobre la mesa y chasqueo los dedos delante de su cara. ''¿Podrías dejar de ligar con otra chica mientras te hablo? Es completamente maleducado e irrespetuoso.''

''Ha empezado ella,'' responde, guiñándole un ojo a la chica, lo que me hace gruñir molesta. ''Vale, vale, me comportaré,'' me responde, alzando ambas manos al aire como rendimiento.

''No puedo creer que esté coqueteando contigo. Por todo lo que sabe, nosotros podríamos estar juntos,'' le digo, metiéndome pasta en la boca.

Suelta un sonido desde la garganta. ''Sí, pero joder no lo somos. ¿No estás celosa verdad?'' pregunta, alzando una ceja en mi dirección.

''¡Yo! Ja, por favor. Eres el último hombre de la tierra con el que querría estar liada.''

''Pues menos mal. Sinceramente, aunque fueras la última mujer de la tierra, preferiría cortarme una mano antes de llegar tan lejos contigo.''

''Asqueroso.''

''Sólo afirmo,'' dice feliz.

'Siguiente tema...'' Me levanto y comienzo a caminar hacia la salida.

Él sonríe y junta sus manos en una palmada mientras me sigue. ''Bien. Si vamos a seguir adelante con esta tregua, entonces debemos hacerlo oficial.''

''¿Cómo?'' Le pregunto con miedo.

''Los chicos y yo damos una fiesta en la casa este viernes. Ven.''

No es exactamente lo que esperaba oír, pero no puedo ser maleducada y negarme. Especialmente después de acceder a la tregua.

''¿Una fiesta?'' Claro, qué guay,'' miento.

''¿En serio? Pues díselo a tu cara,'' bromea.

''Cállate,'' le advierto. Haciendo una bola con la servilleta que aún tenía en la mano y lanzándosela a la cara, pero Ranma se mueve rápidamente y el papel le acaba dando en la cara a un señor que venía justo detrás. El hombre me mira frunciendo el ceño.

''Yo, uh, lo siento de verdad. No iba dirigido a usted,'' digo nerviosa y avergonzada.

El hombre no responde pero me mira fríamente de nuevo antes de continuar su camino. Me cubro la cara con las manos y sigo caminando, aunque eso no evita que Ranma se pegue en la pierna con la palma de la mano a causa de la risa.

''No puedo creer que eso acabe da pasar,'' me lamento, escondiendo mi cara tras mis manos.

''Es lo mejor que te he visto hacer, jamás,'' me dice mientras se ríe sonoramente.

Me giro a mirarle acusadoramente, y aunque querría esconderme bajo una mesa y que la tierra me trague, su sonrisa cursi me mantiene en el sitio, por lo que sacudo mi cabeza y me giro para salir.

-/-

Antes de salir por la puerta, puedo ver que la chica con la que antes Ranma coqueteaba, le ha dado rápidamente una servilleta que estoy segurísima de que contiene su número de teléfono. Por favor, se puede ser más obvia.

Espero a que Ranma se lo guarde en el bolsillo, pero tras mirar el papel, lo hace una bola y lo tira en la papelera antes de salir por la puerta para reunirse conmigo.

''Pensaba que te quedarías con el número de doña sutileza,'' le digo, extrañada.

''No es mi tipo. Además, lo ha hecho demasiado fácil; ¿dónde está la diversión si no tengo que esforzarme?'' Mueve sus cejas de arriba abajo. ''Igualmente ya tengo una chica prevista para esta noche,'' me dice sonriendo.

Y ahí está el Ranma que conozco. ''Y justo esa es la señal para marcharme ya.''

''Huh. Vale, te acompaño a tu edificio,'' me dice.

''No tienes que hacer eso,'' le interrumpo.

''Akane, vives cerca de donde he aparcado mi coche; vamos en la misma dirección igualmente.''

''Ah, bueno vale.''

Mientras caminamos hablamos de nuestras familias como tema seguro de conversación, y cuando finalmente llegamos a mi edificio, Ranma para y espera a que saque las llaves de mi bolso.

''Bien, bueno, gracias por acompañarme de vuelta,'' le digo un poco violenta.

''De nada,'' responde, cambiando el peso de una pierna a otra.

El ambiente vuelve a ser un poco raro, y como no puedo pensar en nada más que decir, abro la puerta de entrada y entro.

''Akane,'' me llama antes de que la puerta se cierra tras de mí. ''Me alegro de que intentemos cambiar esto a mejor.''

Le doy una leve sonrisa y asiento, sorprendiéndome de estar de acuerdo con él.