11.-

Tras una semana llena de clases, trabajos que comienzan a acumularse y llamadas a casa cada poco tiempo para asegurar que sigo viva, llega el viernes y decido que he tenido suficiente al acabar por fin en la biblioteca tras las clases.

Cuando abro la puerta de mi habitación tras llegar a la residencia agotada, accidentalmente me encuentro con Ukyo rodeando el regazo de Ryoga con las piernas y metiéndole la lengua hasta la campanilla. Se separan cuando me ven y plasman dos sonrisas tímidas y en sus caras al haber sido pillados.

Son la más perfecta y rara pareja que conozco. Mientras que a Ukyo le va la vida en el negro y el heavy metal, Ryoga es simplemente relajado y alguien que pasaría desapercibido en una multitud.

''¿Otra sesión tardía en la biblioteca, eh?'' Me pregunta Ukyo, limpiándose la boca con la parte trasera de su mano.

''Sí. Deberíais uniros más a menudo. Takeo te echa de menos,'' le digo, soltando mi mochila en una esquina de la habitación.

''Bendito sea. Iré la próxima vez.'' Entrelaza su brazo con el de Ryoga en un movimiento natural que me hace sonreír y me sonríe. ''¿Has conocido a algún chico guapo mientras estabas allí?

''Ugh, ¡siempre me preguntas lo mismo!''

''Sólo ignórala, Akane. Siempre intenta hacer de celestina con todo el mundo,'' dice Ryoga, haciéndole cosquillas en la cadera, causando que Ukyo chille y pegue un salto.

''Eso es lo que siempre le digo,'' me río.

''Callaos los dos,'' gime Ukyo, dándole un codazo a Ryoga en el proceso.

Ukyo entonces da un salto para levantarse y tira del brazo de Ryoga. ''Bien, tienes que irte cariño. Akane y yo necesitamos arreglarnos para la fiesta de luego.''

Ryoga se levanta y le da un beso en la mejilla. ''Escríbeme cuando estéis listas. Estaré con algunos de los chicos mientras espero.''

''Vale, te quiero.''

''Yo te quiero más,'' le responde Ryoga dulcemente, antes de salir por la puerta.

Dios, es un novio increíble para Ukyo. ''Es super romántico,'' le digo.

''Sí, sí,'' se sonroja. ''Siéntate unos minutos, yo casi estoy lista. Sólo, me he entretenido un poco antes de que llegaras.''

Alzo mis cejas. ''¿Así es como lo llamas?

''Muy graciosa,'' dice secamente y me saca su lengua perforada.

Mientras espero a que Ukyo termine su maquillaje, me entretengo comiendo algo y llamo de nuevo a casa, obviando la información de que voy a acudir a una fiesta en una fraternidad.

En cuanto Ukyo se ha puesto un mini vestido gris oscuro, me someto al trabajo de sus manos de buen grado mientras ondula mi abundante pelo azulado.

''Oh Ukyo, te has superado,'' le digo mientras me miro al espejo. Puedo notar que el ligero cambio de peinado, de siempre liso a ligeramente ondulado, ha cambiado mi complexión.

Parece que tengo más de dieciocho años, casi más sofisticada. Me encanta la manera en la que las anchas ondas caen sobre mi espalda.

''Sabes, podría verte con este nuevo look totalmente. ¡No puedo creer que nunca lo hayas probado!''

''Mi hermana mayor siempre me decía que le encantaba mi pelo natural, así que nunca he probado nada más.''

''Bueno, tu hermana estaba equivocada. Quiero decir eres un pibón y tienes un precioso pelo, pero una tiene que encontrar lo que más le gusta y con lo que mejor se sienta.''

Me miro de nuevo antes de sentarme en el borde de la cama para que pueda maquillarme.

''Akane, me encanta tu look natural pero quiero probar algo un poco diferente contigo.''

''¿Q-qué tipo de diferente?'' Le pregunto nerviosa.

''Digamos que vas a tener que confiar en mí.''

-/-

Ukyo parece que se lo está pasando bomba, arreglándome como si fuera una niña pequeña que juega con su muñeca.

Hay un montón de cosas esparcidas en mi cama. Deben haber por lo menos quince brochas por ahí y un montón de botes que son de sabe Dios qué. Normalmente me maquillo muy levemente, quizás sólo tenga cuatro o cinco productos, pero Ukyo tiene dos bolsas llenas de maquillaje.

Trabaja mis ojos, pasando una brocha suavemente por ellos y dejando un color negro ahumado en ellos.

''Abre los ojos,'' me dice.

Entonces la veo sostener un eyeliner negro. Cuando acaba, añade algo de máscara y entonces se centra en el resto de mi cara. Veinte minutos más tarde, debo preguntar. ''¿Has acabado ya?'' Realmente tengo ganas de cambiar de posición.

''No te muevas,'' me ordena mientras me mantiene quieta. ''No he acabado.''

Abre un tubo de pintalabios y me lo acerca.

''Ese es realmente un rojo potente,'' le digo nerviosa. Sé que quería verme con un nuevo look, pero me preocupa parecer un auténtico payaso a estas alturas.

'''¡Exacto!''

''No sé si me quedará bien.'' Me echo atrás, asustada de ponérmelo.

''Que sí, te quedará genial. El rojo le queda bien a todo el mundo. Ahora deja quietos esos morros a no ser que quieras que te pinte los dientes.''

Rindiéndome, hago lo que me dice mientras me pasa la barra por los labios.

''¡Acabé!'' proclama, dejando el pintalabios de nuevo en su bolsa. ''Ahora que tu cara es pura perfección, ¿qué te vas a poner?''

Voy directa al armario, evitando mirar el espejo y saco un vestido estilo skater de color amarillo. ''¿Qué te parece esto?''

''Um...'' Ukyo mira a mi vestido con horror.

''Puedes decir que no.''

''Es sólo...quizás un poco aburrido para esta noche.''

''Wow, gracias.'' Paso mis dedos por el vestido, uno de los más bonitos que tengo.

''El color no va con tu maquillaje. Pero si te lo quieres poner sí o sí, adelante.''

Gruño y dejo de nuevo el vestido. ''Vale, lo pillo. Pues todos mis otros vestidos son similares en estilo. Pero supongo que podría ponerme vaqueros y una blusa rosa.''

Me muerdo los labios indecisa. Necesito ir de compras a por algunas prendas adecuadas en caso de que esto vaya a repetirse.

''¿Por qué no coges uno de los míos?'', ofrece.

''¿En serio?'' Realmente no sé qué tipo de vestidos tiene Ukyo, pero me imagino que no tenemos el mismo gusto.

''Sí, a diferencia de ti, he traído un montón conmigo.'' Va a su armario y rebusca entre las perchas hasta que saca uno. ''Puedes ponerte este,'' me dice mientras me ofrece un ajustado vestido negro.

Sostengo el trozo de tela en mis manos y lo examino. ''Parece super pequeño.''

''Se adapta. Ahora, póntelo.'' Me empuja tras el armario para que me cambie tras la puerta.

Cuando lo hago descender por mi cuerpo, soy consciente de lo corto que es, llegándome apenas a la mitad del muslo y con dos pequeñas tiras como único anclaje a mis hombros para mantenerlo en su sitio. Tentativamente cierro la puerta y miro a Ukyo.

''Joder chica, ¡estás buenísima!'' Exclama, abriendo los ojos.

''No sé...me siento como expuesta.'' Digo, tironeando nerviosa del borde del vestido. ''Casi no me cubre los muslos.''

''Está bien, he llevado ese vestido cientos de veces y jamás he tenido un sólo problema con él. Además, se te ven unas tetas increíbles.''

Entonces me giro rápido y me dirijo al espejo del armario. Jadeo por lo que veo. Soy yo, pero no a la vez. No me veo nada mal. El negro del vestido hace que mis ojos ahumados se vean más oscuros, y el color rojo de mis labios da un toque perfecto. Nunca me había sentido tan guapa. Ukyo es un genio.

''Wow,'' consigo decir.

''Te lo he dicho,'' dice meneando la cabeza. ''Ten, ponte estos. Te harán ver aún más buenorra.'' Me pasa unas botas militares negras.

Me siento en la cama y me las pongo, subiendo las pequeñas cremalleras del lateral. Son bastante cómodas de llevar. Me pongo de pie notando el par de centímetros añadidos a mi altura y debo admitir, que las botas dan un toque realmente sexy y fiero a la vez.

''Ukyo, si quieres dejar de estudiar enfermería, te diría que te conviertas en estilista.''

''Aw, gracias cielo. Le mandaré un mensaje a Ryoga para que nos venga a recoger.''

Mientras recojo rápidamente mi lado de la habitación, oigo la vibración de mi móvil sobre la mesa y lo cojo.

Ranma: Será mejor que no te hayas acobardado. Si tu culo no está en esta fiesta luego, te iré a buscar yo mismo.

Yo: Joder, relájate. Voy en un momento.

Ranma: Bien. Y sácate el palo del culo antes de llegar.

''Gilipollas,'' murmuro al leer su respuesta.

''¿Todo bien?'' Pregunta Ukyo.

Ruego mis ojos. ''Ranma siendo Ranma.''

Ella sonríe y vuelve a mirar su móvil.

Yo: Wow, realmente haces que me apetezca ir a esta fiesta. ¡No!

Ranma: Perdón. Me comportaré.

Yo: Bien.

Menos de diez minutos después, Ryoga ha llegado y nosotras bajamos hasta el aparcamiento donde nos espera. Rápidamente nos hacemos algunas fotos divertidas antes como recuerdo y nos ponemos en marcha.

Justo cuando Ryoga pone en marcha el coche, mi corazón empieza a latir fuerte, sabiendo que pronto estaré en una casa llena de estudiantes desconocidos a mi alrededor. Pero lo que me pone más nerviosa, es estar de nuevo en el mismo espacio que Ranma.