''¡Akane! ¡Akane!''
Oigo a alguien llamarme en la distancia, pero no puedo saber quién por el ruido de la música. Los sonidos no ayudan al martilleo de mi cabeza y siento que estoy en una montaña rusa, moviéndome en cada dirección a una velocidad desorbitada.
''¡Akane, para!''
¿Quién sigue llamándome? Quienquiera que sea, suena más cerca, pero decido que no importa y sigo avanzando, lejos de esta fiesta, lejos de la estúpida Chloe, lejos de todos.
''¡Dónde demonios te crees que vas!'' grita la voz de nuevo.
Cojo velocidad, mientras con el mareo intento apartar a la gente de mi camino por el sendero de entrada.
Una cálida mano me alcanza y me para por la cadera, pero le doy una palmada y me deshago de ella. Sin embargo esta vez un brazo me atrapa rodeándome la cintura y el fuerte tirón causa un estremecimiento en mi cuerpo. No del bueno.
''Oh no. Creo que voy a...''
Soy incapaz de acabar la frase puesto que me doblo en dos y vomito todo el alcohol que he ingerido desde que he llegado a esta estúpida casa.
Noto a alguien en mi espalda, quienquiera que sea, me sujeta el pelo fuera de mi cara, y me siento enormemente agradecida por no dejar que me vomite en el pelo.
Justo cuando creo que he acabado, otra ola de náuseas me golpea y vuelvo a vomitar, mi estómago contrayéndose en protesta. Oh dios, haz que esto pare.
Tras unos momentos, no tengo nada más en mi interior y me dejo caer en el césped, exhausta.
''¡Eres un desastre!''
Finalmente reconozco la voz de Ranma y giro mi cabeza para verle parado a mi lado con sus brazos cruzados sobre su enorme pecho. Sus fosas nasales se dilatan con fuerza y sus ojos azules me miran cabreados.
''¿Cuánto has bebido, Akane?''
Débilmente levanto mi mano, tratando de enseñarle cuántas copas he tomado con los dedos, pero mi cerebro no funciona correctamente. Él resopla enfadado y su expresión se torna sombría.
Hipo y dejo salir una risa. Él está super cabreado, pero super cabreado. Oh, pero está tan guapo cuando está cabreado. ''Señor gruón,'' digo arrastrando las palabras antes de reírme tontamente. Joder, me siento mucho mejor ahora.
Ranma gruñe y descansa sus manos tras su cabeza. ''Por el amor de Dios. Estás pasadísima. Mírate; no puedes ni sentarte recta.''
''Hmm.'' Mis labios se elevan tras su observación y cerrando los ojos, me dejo caer a mis espaldas, sintiendo el césped fresco.
Muevo mis piernas y mis brazos, haciendo ángeles en la hierba. ''Ranma, no hay nieve. Haz que nieve, quiero hace ángeles de nieve,'' murmuro.
Él me mira con horror. ''¡Joder, Akane! ¡Todo el mundo puede verte las bragas!''
Puedo oír lo que dice, pero en este momento, no significan nada para mí. Continúo haciendo ángeles, pero Ranma rápidamente se coloca a mi lado e intenta sentarme, a lo que intento apartarte. ''Quita de encima, Grinch,'' hipo.
''¿Está bien? La he buscado por todos lados.'' Oigo a Ukyo decir preocupada. Se coloca en mi otro lado y me toca la mejilla.
''Uuuky-oooo,'' canto feliz. ''¿Dónde has estado? Dile a Ranma que me deje,'' gimo.
''No puedo cariño, Ranma es lo único que te mantiene recta ahora mismo,'' me consuela.
Gimo en protesta, pero ambos me ignoran y hablan entre ellos.
''Creo que lo peor ha pasado. Lo ha vomitado todo,'' le informa Ranma.
Ukyo me sostiene la cara y me observa. ''Parece bastante coherente, pero necesitará beber algo pronto o se deshidratará,'' anuncia, dejando sacar la enfermera que lleva dentro.
''¿Qué vamos a hacer con ella?'' Ranma pregunta.
''Ryoga puede llevarla a casa conmigo, pero nuestro baño está en la otra punta del pasillo, y no creo posible que yo pueda llevarla sola. Además si la pillan borracha en el campus, podría tener problemas.''
Oigo a Ranma maldecir. ''Puede dormir en mi habitación esta noche. Me quedaré para vigilarla. Ve a tu habitación con Ryoga, yo me encargo.''
''No voy a dejala sola. Me quedaré a pasar la noche.''
''Como quieras,'' murmura Ranma.
Mi cabeza da vueltas. ¿Cuánto he bebido? Trato de levantarme, pero mi cuerpo se siente como de gelatina. ''¿Por qué no me funcionan las piernas?'' gimo.
''¿Necesitas que te ayude?'' Ranma dice en mi oído, con lo que puedo sentir su cálido aliento en mi.
Su proximidad me hace sentir mareada. ''Bombero Ranma al rescate,'' me río.
Él gruñe. ''Ahora sé que has bebido mucho. Venga, intenta rodearme el cuello con los brazos.''
Lo hago débilmente, hasta conseguir entrelazar mis dedos. Lo siguiente que sé, es que Ranma me levanta por las piernas y me mantiene contra su cuerpo, mientras se pone de pie. Erróneamente abro los ojos y otra ola de náuseas me vienen.
''Ugh, ves despacio,'' gimo lastimera, cerrando los ojos con fuerza.
''¿No vas a vomitar de nuevo, no?'' Ranma me pregunta, moviéndome suavemente.
''No, creo que no tengo nada más que ofrecer,'' murmuro.
''Bien, eso es bueno,'' suspira con fuerza. ''¿Ukyo, me das su bolso?''
''Claro.''
Siento su cuerpo moverse, y entierro mi cabeza en el hueco de su cuello para más confort. ''Hueles a almizcle,'' susurro.
Él no me oye o hace como que no me ha oído, pero no me importa, el bombero Ranma me está llevando.
Puedo sentirle subir las escaleras, y me muevo de un lado a otro sobre su duro pecho, pero el movimiento dura poco cuando pronto me veo separada de su cuerpo y colocada sobre algo suave y mullido.
''¿Dónde estoy?'' pregunto, abriendo mis ojos de nuevo.
''Estás en mi cama,'' la profunda voz de Ranma dice junto a mi cabeza.
''¿Q-qué? No quiero estar en tu cama. ¡No voy a acostarme contigo!'' Intento ponerme de pie.
''Relájate Akane, no vamos a compartir la cama.'' Ranma resopla, volviéndome a tumbar.
Me dejo hacer por lo cansada que estoy, Su cama es tan suave que me siento flotar. Ranma se coloca a un lado, estudiándome con una hosca expresión.
''Ranma,'' digo, mirando su dura expresión.
''¿Qué?''
''Siento haber arruinado la noche,'' susurro.
Él da un largo suspiro, y desaparece la arruga de su frente.
''No has arruinado nada, Akane. Sólo necesitas trabajar tus límites. Si no tienes cuidado, esto puede pasar e incluso algo peor. ¿Y si no hubiera sido yo quien te ha encontrado?'' dice algo cabreado de nuevo.
''Lo sé. Lo siento.'' Realmente lo siento. ''Sé que debería haber parado tras la cuarta copa, pero intentaba seguir el rito. Supongo que no estoy tan acostumbrada a beber.'' Encojo un hombro.
''No tienes que ser como el resto,'' susurra roncamente.
Miro en su dirección y veo sus ojos azules mirándome. Al mover mi mirada por su cara, veo que sus labios están parcialmente abiertos. Mi estómago se siente como invadido por mariposas, pero esta vez no es del alcohol. Sus labios suaves son tan tentadores para ser besados que si no hubiera vomitado, puede que lo hiciera.
''Aquí tienes un buen vaso de agua,'' anuncia Ukyo mientras abre la puerta de la habitación.
Rápidamente giro mi cabeza y miro al techo, avergonzada. Oh Dios, ¿en qué estaba pensando? No puedo querer besar a Ranma; eso sería intensamente estúpido. Espero que no haya sabido lo que estaba pensando mientras le observaba toda la cara.
''Dale un sorbo por mi, Akane,'' me insta Ranma con suavidad, apartando el pelo de mi frente.
Débilmente asiento. Doy un par de sorbos y vuelvo a tumbarme,
''Buena chica,'' dice, acariciando mi pelo un poco más.
Exhausta, me doy la vuelta y me pongo de lado.
''Puedes irte Ukyo, de verdad yo me encargo.''
Oigo la puerta cerrarse, cortando la música que suena casi de inmediato. Mis ojos pesan muchísimo, trato de mantenerlos abiertos pero resulta imposible. Le noto acariciar mi pelo de nuevo varias veces, entonces me quita las botas y me coloca una manta sobre las piernas.
''Duerme algo. Hablaremos por la mañana.''
''Hmmh,'' murmuro, sintiendome caer en un sueño profundo.
