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Me levanto con un penetrante dolor en mi cabeza e inmediatamente levanto mis manos para sostenerla, gruñendo en agonía. Siento como si alguien me clavara un cuchillo en la sien. Cerrando con fuerza los ojos, me entierro más profundamente en las sábanas, deseando que se vaya el dolor, pero por mucho que lo intente el dolor no se va.
Si así es como se sienten las resacas, no pienso volver a beber en mi vida.
Debí de pasarme tres pueblos porque apenas recuerdo algo de la fiesta, y aún menos cómo volví a mi habitación.
Pobre Ukyo. Debe haber sido todo un reto para ella. Lo último que querría sería pasar la noche cuidando de su compañera borracha.
Trato de recordar lo que pasó, pero es como si me diera contra una pared. ¿Qué pasó anoche? ¡Piensa, piensa!
Recuerdo estar en la fiesta y jugar...jugar a...Simon dice. ¡Sí! Eso, Simon dice. ¿Y luego? Me restriego las sienes, instándome a recordar, pero nada, todo en blanco. Resoplando con fuerza, me destapo la cabeza y miro la pared, pero mis ojos de repente se abren con sorpresa al darme cuenta de que algo no va bien.
¿Dónde están los pósters de mis películas y mis Polaroids? Oh Dios, ¿dónde demonios estoy? ¿Y por qué estoy en la cama de otra persona?
Mi mente va a toda la prisa que puede intentando averiguar cómo llegué aquí, pero joder, es imposible.
Justo entonces, un ronquido profundo me llega a los oídos y me incorporo de golpe, arrastrándome al otro lado de la cama. Al asomarme, me encuentro con Ranma profundamente dormido en el suelo de madera con sólo una almohada bajo su cabeza.
El momento en que veo su cara angelical, otra pieza del puzzle se coloca en su sitio. ¡Eso es! Él me trajo aquí. Oh no, me trajo aquí tras vomitarle todo el jardín. Me paso las manos por la cara totalmente avergonzada. Cuanto más recuerdo, más desearía seguir dormida.
Ranma ronca de nuevo, y me siento de nuevo en la cama para volver a mirarle.
Incluso a pesar de dormir en el incómodo suelo, se le ve en paz. Su boca parcialmente abierta, con un poco de baba en su labio inferior.
Mi vista baja, y me doy cuenta de que sigue en la camiseta blanca que llevaba anoche, pero sin los vaqueros, lo que significa que sólo lleva un par de boxers negros. Mientras mis ojos se posicionan en su paquete, aspiro una breve bocanada de aire al comprobar la dura línea contra la parte delantera de sus boxers. Mi cuerpo empieza a notar cierta calidez y sé que es una reacción por ver a Ranma así. Igualmente, tan pronto como he llegado a esa conclusión, cierro con fuerza mis ojos y sacudo la cabeza. No puedo creer que me me haya excitado por Ranma Saotome. ¡Por el amor de Dios, compórtate!
Tras un momento, noto mi vejiga llenarse y eso es una gran distracción. Gruñendo, muevo mis piernas a un lado de la cama, y camino sobre la punta de mis dedos cruzando la habitación para evitar despertar a Ranma.
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Cuando acabo de hacer pis, me lavo las manos y jadeo horrorizada al verme en el espejo. Tengo ojos de panda por el maquillaje corrido, y el pintalabios en mis labios ha llegado hasta mi mejilla. En pánico total, me lavo la cara rápidamente y me seco con la toalla antes de salir del baño.
Al abrir la puerta, ahogo un grito del shock. ''Joder, Ranma; ¡casi me provocas un ataque al corazón!'' Le digo, con una mano sobre mi pecho.
Sus brazos apoyados en ambos lados de la puerta, la parte superior de su cuerpo inclinándose hacia adelante. No parece nada feliz por la expresión que le cruza la cara.
''¿Cómo te encuentras?'' pregunta en voz baja.
''Mejor de lo que merezco,'' susurro.
Me remuevo incómoda en el sitio queriendo ver si me va a echar la bronca ahora que estoy sobria, bero apenas suelta un bufido y vuelve a caminar hasta su habitación.
Mientras camina, compruebo que no se ha puesto pantalones aún, y me muerdo el labio mientras le doy un repaso a su firme trasero. En nombre de todo lo sagrado, ¿qué estoy haciendo? Cierro mis ojos y respiro varias veces antes de seguirle.
Cuando entro, Ranma está poniéndose los vaqueros que llevaba ayer antes de ir a sentarse en el borde de la ventana.
''Querrás beberte eso,'' me dice, ojeando un vaso de agua y dos aspirinas en la mesita junto a la cama.
''Um, gracias.'' Hago lo que dice. Con suerte las píldoras me quiten este horrible dolor de cabeza.
''Bueno, anoche fue...interesante,'' remarca con una ceja alzada.
''Uh, sí. Yo, ehm, no puedo creerme que me dejara llegar a eso a mi misma,'' le digo mirando al suelo.
''La próxima vez, me aseguraré de vigilar lo que bebes. No te equivoques, fue divertido verte soltarte la melena por una vez, pero sujetarte el cabello mientras vomitabas no era la manera en la que quería acabar la noche.''
Jadeo mortificada y entierro mi cara en su almohada. ''¡Olvidaba esa parte!'' digo contra la almohada.
Le oigo reírse. ''No fue para tanto. Para serte sincero, he estado peor.''
Ruedo a mi espalda.
''Bueno, gracias por lo que hiciste. Aunque seguro que tu amiga de pelo plateado no estuvo tan contenta de saber que ibas a pasar la noche cuidándome en lugar de estar con ella,'' digo, recordando a esa chica siendo un pulpo total con él.
''¿Te refieres a Chloe?'' dice. ''¿Por qué debería haber pasado la noche con ella?''
''Oh venga. Estaba pegada a tí como una lapa. Estuvo sentada sobre ti casi toda la noche, por el amor de Dios.''
Él encoje los hombros como si nada. ''Historia pasada.''
Mi boca se abre del todo. ''¿Así que hubo algo entre vosotros dos?''
''Como he dicho, es historia pasada, y prefiero no hablar de eso,'' declara, cruzando los brazos sobre su pecho de nuevo.
Aunque estoy intrigada por saber más, respeto sus deseos y lo dejo pasar.
Mi bolso en el suelo vibra, y me doy cuenta de que alguien intenta llamarme.
Al coger el aparato, veo el nombre de mi padre en la pantalla.
''¿Ukyo sigue aquí? Necesito ir a la residencia.''
Él frunce el ceño, mirando mi teléfono. ''¿Todo bien?''
''Sí, mi padre queriendo saber que todo va bien, como siempre. Aún intenta hacerse a la idea de que viva en otra ciudad, así que me contacta casi cada día para comprobar que sigo viva.''
Ruedo los ojos para un efecto dramático.
Ranma se ríe fuerte. ''Sí, eso suena como tu padre. Cuando me fui de casa, el mío ni pestañeó,'' dice orgulloso.
''Bueno, tú eres un chico; creo que es un poco diferente. Igualmente, si mueres, tus padres tienen respuestos. Yo soy más difícil de reponer,'' bromeo.
''Hmm.'' Puedo ver que intenta parecer enfadado, pero observo una ligera sonrisa en sus labios.
''¿Ukyo?'' Pregunto de nuevo.
''Probablemente sigue dormida en la habitación de Ryoga. Yo te llevaré,'' me dice, cogiendo su chaqueta de cuero del respaldo de la silla.
En primer lugar pienso que se la va a poner, pero me la ofrece a mí. ''No quiero que ningún chico babee mirándote cuando salgas de la habitación.''
Supongo que tiene razón. Aunque ya llevé este vestido anoche, todo el rato me preocupaban los chicos que se quedaban mirándome los pechos.
Paso mis brazos por las mangas y trato de cerrar la cremallera, pero con las mangas tan largas, es bastante difícil.
''Trae aquí,'' me dice.
Antes de que tenga tiempo de asentir, Ranma coge la punta de la chaqueta y lentamente sube la cremallera. Aguanto la respiración todo el tiempo por su proximidad, y me maldigo a mi misma por mis bizarras reacciones a él. Debo seguir un poco borracha.
Salimos de su casa, en la cual parece que ha caído una bomba y mis ojos captan un reluciente Mercedes-AMG GT plateado, aparcado grácilmente y sobresaliendo sobre los demás coches echos polvo.
Cuando Ranma presiona un botón en sus llaves, se encienden las luces del reluciente coche.
''Muy discreto,'' bromeo. ¡No puedo creer que sus padres le hayan permitido tener esto para la universidad!
''¿Qué puedo decir? Si vas a conducir mejor ir a por todas.'' Dice solemne. ''Esta preciosidad tiene quinientos ochenta y cinco caballos corriendo por sus venas.''
''¿Necesitáis una habitación?'' Me río.
''Oh, créeme, este coche ha visto bastante acción.''
Ew, lo último que quiero es imaginarme a Ranma teniendo sexo con montones de chicas en un coche al que estoy apunto de subirme. ''Espero que lo hayas limpiado,'' digo sin impresionarme, cruzando mis brazos.
Ranma nota mi clara desaprobación y se disculpa.
El camino a casa es tranquilo, pero cómodo con este silencio, por una vez. Las ventanas están bajadas y disfruto de la brisa cálida cuando otro recuerdo me asalta y gimo exasperada.
''¿Qué pasa?'' Ranma pregunta.
''Acabo de, eh, acordarme de algo de anoche.''
''¿Ah sí? ¿De qué parte?''
''Llamarte bombero Ranma.''
Él silva en aprobación. ''No me sorprende que usaras esa referencia. Los bomberos son conocidos por ser atractivos y por su cuerpo.''
Me remuevo incómoda, sintiéndome arder. ''¡No todos!''
''Claro, 'kane.''
Ruedo los ojos. Ojalá dejara de llamarme eso.
En menos de cinco minutos llegamos y salgo del coche, comenzando a quitarme la chaqueta para devolvérsela pero él atrapa mis manos, parándolas.
''No, quédatela. Puedes devolvérmela cuando nos veamos otra vez,'' me dice, mirándome a los ojos.''
Trago nerviosa. ''Vale, gracias.''
''Deberíamos hacer esto de nuevo. Menos el tema vómito,'' dice.
Asiento y me despido con la mano antes de volver caminando a mi habitación, sintiéndome más confundida que nunca sobre cómo me siento por Ranma.
