Star wars x Owl House. Episodio 1: La Jedi perdida.
Prologo: ''El Pasado es pasado...''
Muchos años antes de la llegada de Luz Noceda...
Casa de los Clawthorne...
─ No puedo hacerlo ─ dijo Gwendolyn en la mesa junto a su esposo Dell ─. Es mi hijo.
─ Lo que nos pides, no es facil aceptarlo ─ agregó el esposo.
─ Lo sé, lo sé... ─ exclamó el maestro jedi Ackbar ─...pero es la unica decisión que pueden tomar...por el bien del niño.
─ ¿Y puede ayudarlo? ¿Puede hacer que use la...la ''Fuerza'' o como se llame? ─ preguntó la madre al borde del llanto.
El jedi moncalamari asintió timidamente con la cabeza.
─ Si el niño se queda aquí, en las islas, jamás despertará su verdadero potencial y será marginado por su carencia de magia y incluso perseguido por este ''emperador Belos''.
El jedi hizo una breve pausa para dejar respirar a la pareja.
─ Señor Clawthorne: señora Clawthorne, no sabe lo agradecido que estoy por habernos permitido a mí y a mí aprendiz hospedarnos en su hogar durante estos meses que arreglabamos nuestra nave ─ explicó el jedi ─. Jacen es...un niño maravilloso, amable, inteligente y un poco impulsivo. Por eso quiero llevarlo al Templo de los Jedi, para entrenarlo, para cuidar de él...
─ ¿¡Más allá de las estrellas!? ¿¡Sabe lo que significara para él tener que abandonar su hogar, su isla, su mundo!? ─ Gwendolyn ya expulsaba un mar de lagrimas.
El jedi agachó la cabeza.
─ ¿Prometes cuidar de él? ¿Protegerlo? ¿Enseñarle? ¿Cri... ─ Dell tomó valor para seguir hablando ─...¿Criarlo?
─ Estoy dispuesto a entregar mi vida, Dell. Tienen mi palabra: Mientras yo respire, a Jacen no le faltará de nada.
Ambos, marido y mujer se miraron, con lagrimas en sus ojos. Luego y con timidez, ambos asintieron con la cabeza.
Gwendolyn se llevó las manos al vientre, donde otro retoño esperaba salir a la vida, sabiendo que probablemente jamás llegaría a conocer a su hermano.
Sin que los tres se percataran, el timido Jacen de 9 años, con su caracteristico pelo anaranjado con un toque rojizo, y sus ojos verdosos igual que su madre, observaba antentamente desde la escalera toda la situación.
Entonces, él tambien se echó a llorar por todo lo que iba a tener que vivir y...sufrir.
Capítulo 1: ''Frontera cosmica...¿No tan cosmica?''
4 años despues de la muerte de Belos...
Islas Hirvientes...
─ Excelente trabajo, Hunter ─ elogió Dell.
─ Gracias. Ya casi he terminado este ultimo ejemplar.
─ Por favor, jovencito, dejalo. Tienes asuntos más importantes... ─ le retó el viejo padre de Eda.
─ Bueno...─ Hunter dejó de trabajar ─...yo no diría que es tan importante.
─ Hunter, Hunter ─ Camila apareció detrás de los arboles ─...llegó la hora.
─ Si. Hora de lectura de Frontera Cosmica.
Hunter se limpió las manos y colgó su delantal acomodando algunas cosas en los estantes.
─ Bueno, que tenga buenas noches, señor Clawthrone, ¿Señor Clawthrone?
El viejo brujo se había quedado mirando un talisman a medio terminar que tenía en la palma de su mano.
Sus ojos estaban hipnotizados por ese regalo que nunca fue dado, que nunca fue regalado...porque la persona que lo iba a recibir estaba...
─ Señor Clawthrone, ¿Se encuentra bien? ─ preguntó Hunter preocupado.
─ Eh, ¿Qué? Oh, si, si, si. Solo...─ Dell salió de su trance y guardó el talisman en su bolsillo ─...solo estaba recordando cosas. Ya sabes, las personas mayores somos así...
Hunter no quedó muy convencido por la respuesta de Dell pero no podía hacer nada más.
Hunter se marchó junto a Camila dejando al Clawthrone completamente solo.
Una vez más, Dell sacó el talisman de su bolsillo y lo observó con detenimiento.
Luego alzó su cabeza y miró hacia el cielo, hacia el cielo estrellado de la noche buscando entre los astros del firmamento a una estrella en particular, a una estrella en particular...
En otro lugar...
En lo profundo del bosque...
─ Vamos, vamos, Camila ─ apuró Hunter animado ─. Ya quiero leer.
─ Tranquilizate, mijo ─ le respondió Camila ─ A ver. ¿En que pagina estaba?
─ Este lugar es nuevo. Normalmente vamos más cerca de la casa búho ─ agregó Hunter observando los arboles a su alrededor.
─ Bueno, Luz y Amity están en la casa así que...
Hunter de inmediato captó lo que quería decir Camila en realidad.
─ Ah, ya entiendo ─ dijo guiñandolé el ojo a la humana mayor.
─ Veo que eres inteligente. Ahora, relajemonos y sumergamonos en la fronter...
Camila no pudo terminar de hablar.
Una rafaga oscura pasó a su lado, haciendole soltar el libro que tenía en sus manos.
─ ¿Pero que diablos? ¿Owlbert?
─ Ese no es Owlbert ─ señaló Hunter a la criatura alada que se había robado el libro ─. Ese buho es completamente blanco.
El ave se quedó ahí mirandolos por un buen rato antes de escapar volando lejos de la vista de Hunter y Camila.
─ Eh, vuelve aquí, ladrón ─ exclamó Camila furiosa.
─ Vamos, hay que seguirlo ─ apuró el ex-guardia dorado montando en su talisman y agarrando a Camila con su mano.
El dúo hizo lo mejor que puedo para seguir a ese misterioso búho ladron aunque no fue tarea facil. El animal se movía muy rapido.
─ Demonios. El talisman se mueve muy rapido ─ advirtió Camila.
─ No sé si se trata de un talisman. Sus velocidades son...anormales ─ notó Hunter.
En un segundo, el búho se detuvo y soltó el libro hacia lo profundo de una pequeña grieta en la superficie del bosque.
─ Nooo ─ gritó Camila.
De inmediato, Hunter le indicó a su talisman que descendiera rapidamente para poder agarrar el libro.
Camila logró alzar su mano y recoger el libro justo antes de que Hunter se viera obligado a alzar a su talisman para evitar estrellarse en el suelo.
Luego de bajar la velocidad, tanto Hunter como Camila se tomaron un respiro de la pequeña persecución.
─ Eso me trajo malos recuerdos ─ comentó Camila con el corazón acelerado.
─ Ni me lo digas ─ agregó Hunter ─. Gracias Waffles.
La tali-amigo de Hunter agradeció el gesto.
─ Bueno, Camila. Vamonos antes de que...¿Camila?
─ ¿Estas viendo lo mismo que yo?
La madre de Luz se había quedado viendo una especie de...''estructura'' de hierro incrustada en el suelo y cubierta por muchos musgos y raices.
─ ¿Acaso será...
Hunter no puedo terminar de hablar cuando Camila hizo a un lado los arbustos para vislumbrar lo que parecía ser...una cabina, una cabina con los controles y los botones, todo incluido.
─ Hunter... ─ Camila miró al caminante fijamente ─...Creo que esto es una nave espacial.
─ Por el Titan...
─ ¿Sabes lo que significa?
Hubo un incomodo y abrupto silencio.
─ ¡Frontera Cosmica sí existe! ─ gritaron los dos emocionados.
─ Por otro lado ─ Hunter se acercó y limpió de barro y musgo lo que parecía ser el ala de la nave ─...Ese simbolo no está en los libros.
─ Tienes razon. ¿Que puede llegar a significar? ─ preguntó Camila.
Sin que los dos lo notaran, el búho que les había robado el libro y guiado hacia ese lugar, los estaba observando, contento por haber logrado su cometido.
Capítulo 2: Una estrella moribunda.
En un lugar privado de la casa búho...
─ ¿Te...te gustó? ─ preguntó Amity tumbada sobre la cama junto a su novia.
─ Amity, amor. Estuvo increible ─ le contestó Luz recomponiendo su aliento y limpiandosé el sudor de su frente.
─ ¿La fiesto o...''ya sabes''? ─ Amity hizo una sonrisa perversa.
Luz la miró a los ojos, a esos hermosos ojos miel que tenía la blight, SU blight.
─ Ambos ─ dijo.
Amity acercó su cuerpo al de su pareja que respondió girando su propio cuerpo hacia el de Amity, quedandosé ambas acurrucadas la una con la otra.
─ No puedo creer que esté viviendo todo esto ─ exclamó Luz repentinamente ─...despues de todo lo que vivimos.
─ El destino fue...generoso en ese caso.
─ Y esperemos que lo siga siendo...al menos por una hora más...
Mientras tanto, esa misma noche...
Cerca de la casa de los Clawthorne...
Ella intentó acercarse a la casa.
Tocar la puerta y hablar con ellos...pero no pudo.
No podía...
Quiso que su cuerpo reaccionara...que su cuerpo caminara hacia la puerta pero no pudo...
No pudo...como no había podido en las ultimas decadas que llevaba en ese planeta recognito, en su exilio auto-impuesto.
Otra vez los recuerdos volvieron a ella:
''Pro...prometeme que entrenaras al muchacho. Prometeme que...cui...daras de él'' dijo la voz de su difunto maestro, Gial Ackbar, mientras fallecía en sus brazos, asesinado a manos de un lord sith.
Los ojos de la extraña se volvieron vidriosos, muy vidriosos...
''Tengo miedo, maestra. Tengo miedo, y tengo miedo de admitir que tengo miedo'' la voz del inocente Jacen volvió a ella como un balde de agua fría.
Las lagrimas empezaron a brotar de sus ojos.
''Lo siento, maestra. Ojala hubiera otra forma pero... jamás volveré a creer en sus mentiras'' esta vez fue la voz de un adulto Jacen.
''Impredecible este niño es. Mucho cuidado debes tener, joven Ashla. Un gran riesgo en su entrenamiento veo'' advirtió el sabio maestro Yoda.
Las gotas se conviertieron en un mar, un mar inundando sus mejillas.
''Tú fuiste el mejor de nosotros. Debías ser el futuro de la Orden Jedi, no la causa de su destrucción. Traer la luz a la galaxia, no dejarla en la oscuridad [...] Lo siento, Jacen. Te quería como un hijo pero no pude salvarte...'' esta vez le tocó escucharse a ella misma, a su propia voz...
Fue la gota que rebalsó el vaso.
Se limpió las lagrimas y se marchó rapidamente de allí...
Hoy tampoco podría hacerlo...
Hoy tampoco...podría contar la verdad y mirarse al espejo.
Entonces huyó, como había huido los ultimos 20 o 30 años.
Ella ya no lo recordaba. Tampoco importaba mucho.
Según ella, las brujas podían seguir con sus vidas: conjurar hechizos, derrocar a sus tiranos, reconstruir sus islas...
Ese no era asunto suyo...
No tenía por que intervenir...
Ya había fallado antes...
Podía fallar otra vez...
Casi al mismo tiempo...
En el taller de Alador Blight...
─ Que curioso artefacto ─ dijo Alador mientras examinaba la pieza de tecnología que Camila y Hunter le habían traído del bosque.
─ ¿Donde lo obtuvieron? ─ cuestionó Darius mientras se servía un trago de sangre de manzana.
─ En el bosque...dentro de unas grietas ─ explicó Hunter ─. Creemos que es una nave espacial.
─ ¿Como en esos libros que lees? Hunter, ya eres un adulto y aunque disfruto verte de usar tú imaginación, estás viendo cosas que no son ─ le reclamó Darius.
─ ¿Acaso su propio mundo no era cosa de cuentos de hadas hasta que mi hija lo encontró? ─ comentó Camila.
─ Brujas ha habido desde milenios antes de que Belos y Luz llegaran y brujas habrá incluso cuando nuestros huesos sean polvo ─ se defendió el antiguo lider del aquelarre de abominación.
─ Pero...
─ Estoy con Darius ─ dijo Alador mientras examinaba cuidadosamente los componentes de la ''nave'' ─. Hasta donde sabemos, solo el Coleccionista y sus hermanos viven más allá de las estrellas y basandomé en nuestra corta pero...''complicada'' experiencia, dudo mucho que otras especies inteligentes sobrevivieran con esos dioses recolectando y destruyendo todo a su paso.
─ Bueno... ─ Hunter trató de buscar el argumento adecuado ─...el Coleccionista estuvo encerrado miles de millones de años y no hemos tenido noticias del resto de sus hermanos por mucho tiempo. Es posible que en ese lapso otras especies hayan logrado desarrollarse e incluso aprender a viajar en las estrellas.
─ ¿No estuviste tomando? ¿Verdad? ─ bromeó Darius.
─ Estoy hablando en serio...
─ Yo tambien ─ le explicó su padre adoptivo.
─ Alador, ¿Puedes decirnos algo acerca de la na...de esa ''cosa''? ─ preguntó Camila.
─ Bueno ─ el padre de Amity Blight se sacó las gafas y se fue acercando al grupo mientras se limpiaba sus manos ─, no pude determinar su origen o el funcionamiento de sus componentes. Lo que sí se es que definitivamente la tecnología es mucho más avanzada que cualquiera que haya visto, incluso más que la tecnología del Reino Humano.
─ Entonces, ─ Camila elevó sus cejas ─...¿Es posible que...
─ No saquemos conclusiones precipitadas ─ sugirió Alador.
─ ¿Y el simbolo? ¿Pudiste averiguar algo? ─ preguntó Hunter.
─ No sé de simbología, Hunter. Eso preguntale a Eda o a Lilith. Ellas son las expertas en esos temas ─ le respondió Alador.
─ Muy bien. Ya todos tienen sus respuestas ─ exclamó Darius ─. Nos podemos ir todos a casa. Estoy agotado.
─ Pero la nave...
─ Suficiente por una noche ,hijo.
Hunter intentó abrir la boca pero...
...resistió la tentación y obedeció a su padre adoptivo.
En una isla cercana...
El viaje había concluido.
La extraña descendió del pequeño bote que la había llevado por el mar hirviente.
Salió de la playa e inmediatamente se adentró en lo profundo del bosque hasta llegar a su hogar: una pequeña cueva en el medio de la nada.
Era rustico y humilde pero ya se había acostumbrado luego de decadas de exilio.
Acomodó sus tunicas, colgó la capa y se preparó para posar su cuerpo sobre su ''cama''.
Al cerrar los ojos, su espiritu, su conciencia, fue transportada al pasado a traves del inmenso mar que eran sus recuerdos.
Muchos años atras...
Coruscant, Templo Jedi...
─ ¿En serio cree que el Consejo aceptará su petición? ─ cuestionó la padawan miriliana Ashla Fenix.
─ No tienen otra opción, mi joven padawan ─ le respondió el jedi Ackbar ─. El muchacho es unico, tiene un potencial en la Fuerza nunca antes visto. Es nuestro deber guiarlo por el buen camino.
─ Deberíamos haberlo dejado en su planeta, maestro. No tiene nada que hacer aquí, ni siquiera sabía de la existencia de esta galaxia. ¿Como espera que aprenda a protegerla?
─ Aprenderá...a su debido tiempo.
Los dos siguieron caminando por los pasillos hasta detenerse en un pequeño balcón que daba al brillante atardecer de Coruscant.
─ Maestro, él es hijo de brujos ─ esclareció Ashla de manera desafiante ─. La magia es antinatural.
─ No ─ interrumpió el moncalamari ─. El lado oscuro es antinatural, no la magia como tal. Es simplemente otro aspecto que desconocemos de la Fuerza.
─ Ellos no lo verán así, maestro. Sé qué quiere hacer lo correcto, sé que Jacen es un buen muchacho, yo tambien conviví con él durante nuestra estadía en las Islas Hirvientes pero no puede ser un Jedi, simplemente no puede serlo.
─ Qué curioso ─ señaló Ackbar ─. Lo mismo me decían de una joven miriliana. Sus instructores sugerían enviarla a los cuerpos agricolas debido a su impaciencia y falta de progreso en su entrenamiento...
Ashla tuvo que tragarse sus propias palabras.
─ Todos tenemos el potencial de la luz, Ashla. No lo olvides ─ concluyó el maestro jedi.
─ No lo haré, maestro.
De repente, Ashla sintió como su maestro posaba su mano sobre el hombro derecho de ella. Luego, al mirarlo a los ojos, Ashla miró a su maestro sonriendo.
─ Aún te falta mucho por aprender mi joven aprendiz pero puedo ver que te convertiras en una gran jedi ─ le dijo el moncalamari.
Ashla sonrió al escuchar las palabras de su maestro.
─ Todo por sus enseñanzas ─ le respondió la padawan.
Regresando al presente...
La extraña abrío los ojos y se sobresaltó de repente.
El sudor recorría todo su rostro y su cuerpo expulsaba rapidamente el aire que inhalaba.
Se levantó con cuidado y miró más allá, hacia la salida de la cueva, donde notó como el viento movía las hojas de los arboles.
Se agarró la cara y se limpió el sudor que tenía.
Solo había llegado a dormir 20 minutos.
Incluso ahora, años...decadas más tarde, los recuerdos seguían volviendo a ella, como anclas, como cadenas que la ataban a su más grande fracaso.
La extraña alzó la vista y miró, no la cueva, no los arboles, ni siquiera miró sus propios alrededores. Intentó mirar más allá...
─ Maestro Ackbar...─ exclamó ─. Por favor. ¿Se encuentra ahí?
Nadie respondió...nadie la escuchó.
Solo hubo un eterno silencio, un letal y vacío...silencio.
La extraña agachó la cabeza, frustrada por su fallido intento de comunicarse con el espiritu de su maestro.
Ella estaba sola, sola en la oscuridad...
Capítulo 3: Misterios ocultos.
A la mañana siguiente...
La biblioteca de Bonesborough...
─ ¿Están seguros de que este es el simbolo? ─ preguntó Lilith examinando el pequeño pedazo de metal.
─ Sí, lo encontramos en la nave. Es posible que haya un significado oculto o algo parecido, no sé ─ le explicó Hunter.
─ Bueno, la biblioteca aún se está reconstruyendo pero estoy seguro de que hallaremos información sobre su...''nave''.
─ Gracias, Lilith.
─ Ni lo digas. ¿Como está Willow?
─ ¿Ella? Perfecta. Está entrenando para comenzar la temporada con el pie derecho ─ exclamó Hunter mientras se adentraba junto a la hermana de la Dama Búho en el edificio.
─ Bueno, ella siempre tuvo ''madera'' para el deporte.
Ambos se rieron por el mal chiste que se había dicho.
─ Por cierto, ¿Donde está Eda?
─ Ahh, Edalyn se fue con Luz y Amity. Querían disfrutar de las vistas del mar hirviente ─ le comentó Lilith.
─ Se lo merecen...
─ Definitivamente...definitivamente...
─ ¿Pasa algo? ─ cuestionó Hunter al notar el tono de voz de Lilith.
─ No es nada. Es solo que...siento que...siento que falta algo o alguien.
─ ¿Alguien?
─ Suena raro, lo sé pero...─ la antigua lider del aquelarre del emperador tenía la vista perdida ─...siento que algo falta, algo está ausente, desapa...recido...
Mientras tanto...
Sobre el mar hirviente...
─ Qué hermosa vista, ¿Verdad? ─ dijo Amity sosteniendo a Luz por el brazo mientras ambas, humana y bruja, disfrutaban de la hermosa vista que tenía a enfrente de sus ojos.
El dirigle volador conformado por la masa de abominacion siguió su curso por los cielos.
─ Es todo tan hermoso desde aquí ─ dijo Luz mirando a su novia.
─ Solo me estas mirando a mí, querida ─ señaló la blight.
─ Es que eres lo más hermoso que hay, querida ─ Luz admitió.
Amity le siguió el juego a la humana, a su humana...
─ Lo qué tú digas, preciosa ─ los rostros de ambas se comenzaron a acercarse peligrosamente...
─ Eh, eh, corazoncitos de manzana ─ gritó Eda en su forma búho con sus alas desplegadas ─. Dejen eso para la noche o para cuando esten ''aburridas''.
La pareja retrocedió inmediatamente con los rostros cubiertos por el color tomate.
─ Eyy. ¿Qué tal una carrera hacia la superficie de esa isla que se encuentra por allá? ─ sugirió la Dama Búho ─. Por los viejos tiempos.
─ Por los viejos tiempos ─ le respondió Amity agarrando a Ghost y guiñandolé el ojo a su novia.
─ Por los viejos tiempos ─ exclamó Luz mientras Strinbean se transformaba para volar.
En esa misma isla...
En la entrada de la cueva...
La extraña salió a caminar para recoger unas plantas necesarias para preparar más sopa.
Las plantas se encontraban al borde de la playa y tenían un sabor...peculiar.
Ella había probado cosas peores.
Cuando estaba llegando a la playa, la extraña pudo sentir una extraña perturbación a su alrededor, no una perturbación fisica, sino de otro tipo. Entonces lo supo...
Intentó correr pero tres rafagas cayeron del cielo frente a ella.
Cuando el polvo se disipó, la extraña maldijo a la Fuerza porque de inmediato reconoció a una de las tres figuras que se encontraban allí...
─ Ja. Les gané...─ exclamó Eda.
─ Claro que no. Eso fue un embate ─ objetó Amity.
─ Sí, Eda. Además, tú hiciste tramp... ─ Luz se quedó congelada al ver a la extraña frente a ella.
Amity y Eda no tardaron en visualizarla tambien.
─ Eh, oh, hola. Disculpenos por nuestra intromisión, señora...─ se disculpó Luz.
─ No pasa nada. Estas cosas pasan ─ respondió la extraña tratando de ocultar su nerviosismo.
─ No te hemos visto en Bonesborough. ¿De donde vienes? ─ preguntó Eda.
Hubo un abrupto silencio.
─ No me reconocen y saldrán rapido de esta isla ─ exclamó la extraña extendiendo su mano y moviendo los dedos.
Amity y Luz reaccionaron confundidas por esa oración.
─ ¿Acaso es una amenaza? ─ exigió saber la Blight.
─ No te reconocemos y saldremos rapido de esta isla ─ repitió Eda hipnotizada.
La Dama Búho dio media vuelta para marcharse cuando fue detenida por Luz.
─ Eda, eyy. Reacciona...
La Clawthorne escuchó a su antigua pupila y despertó del trance.
─ ¿Pero que pasó?
─ Te embrujó...esa persona te...
La extraña había desaparecido.
Habían pasado años desde la guerra de los clones pero la extraña aún estaba en forma.
Podía estar canosa, mayor y con la cara un poco desgastada pero su fisico permanecía intacto.
Años de entrenamiento no se esfumaban tan facilmente.
La extraña corrió y corrió, saltando, esquivando obstaculos y manteniendo el ritmo para llegar a su cueva.
No pudo notar a tiempo la mano de abominación que emergió del suelo.
Al girar su cabeza, la mano la noqueó y el mundo se puso todo oscuro.
Un par de horas más tarde...
''Lo siento, Wess pero no puedo''
''Lo...lo entiendo. Eres una Jedi. Tienes tus...responsabilidades. Aún así, quiero que sepas que siempre te...tendré en mi corazon''.
''Y tú en el mío''.
La extraña desperto de golpe, saliendo de sus recuerdos, solo para encontrase atada de pies y manos en una silla por cadenas formadas por una sustancia biscosa de color purpura.
─ Bueno, bueno. Ya despertaste ─ exclamó la voz de Edalyn en su forma búho.
─ ¿Don...donde estoy? ─ preguntó la extraña desorientada.
─ Las preguntas las hacemos nosotras ─ dijo Amity.
─ ¿Quien eres y por que hechizaste a Eda? ─ exigió saber Luz.
─ Yo no la hechicé... ─ se defendió la extraña.
─ Lo qué digas ─ Eda se acercó amenazantemente ─. Quizás un poco de...
Todas las luces se encendieron de golpe, iluminando toda la bodega y cegando levemente a la extraña.
─ ¡Edalyn! ¿¡Es en serio!? ─ gritó Lilith ─. Secuestraste a una persona.
─ Eyyy. Ella me hechizó y luego quiso escapar. Es ojo por ojo. Ademas, solo la ibamos a asustar, nada más.
─ Eda, ya eres una directora de una universidad ─ se quejó Gwendolyn ─. ¿Qué clase de ejemplo les estás...
La madre de las hermanas Clawthorne dejó de hablar al ver mejor el rostro y el aspecto de la extraña.
La extraña, por su lado, reconoció al instante a Gwendolyn e intentó agachar la cabeza para evitar ser reconocida pero fue inutil.
La matriarca Clawthorne se acercó lentamente hacia la prisionera ante la atenta mirada de todos los presentes.
─ ¿Ashla? ¿Eres...eres tú? ─ preguntó.
─ Espera...espera. ¿Tú la conoces, mama? ─ cuestionó Eda.
Gwendolyn ignoró la pregunta de su hija y se siguió acercando a la extraña.
─ Wow, te has vuelto vieja...─ notó la madre de Eda y Lilith ─. ¿Por qué estás aquí? ¿Tú maestro está aquí?
De repente, los ojos de Gwendolyn se iluminaron como luciernagas en la oscuridad.
─ Jacen...¿Jacen está aquí? ¿Él regresó? ─ exclamó.
La llamada Ashla agachó la mirada al volver a escuchar ese nombre.
''¡Te odio!'' escuchó dentro de la prision que contenía sus memorias.
Luego, con los ojos vidriosos, Ashla alzó la vista y miró fijamente a Gwendolyn.
─ Han pasado demasiadas cosas, Gwendolyn. Y no precisamente buenas ─ dijo.
─ ¿Qué...qué clase de cosas? ─ preguntó la Clawthorne perturbada por la respuesta de la extraña.
Capítulo 4: Susurrando el pasado.
En la casa de Dell y Gwendolyn Clawthorne...
─ ¿Un hermano? ¿Es un chiste? ¿Verdad? ─ dijo Eda sentada en el sofa.
─ No es un chiste, Edalyn ─ salió al cruce Lilith ─. ¿Es cierto?
─ Si. Veran, su padre y yo...nos casamos muy jovenes y queríamos formar una familia lo más rapido posible antes de que...bueno, ya saben...─ explicó Gwendolyn mientras se servía un vaso de té.
─ Buscamos tener un bebe por muchos meses hasta que...boom, llegó a nuestra vida un varón, un bello y bien dotado varón ─ agregó Dell ─. Sin embargo, no todo era color de rosas...
─ ¿Qué quiere decir? ─ preguntó Luz.
─ El pequeño poseía un saco muy pero muy pequeño. No podía generar energía magica por su cuenta. Era un brujo en todos los sentidos... ─ le explicó Gwen ─...menos en su capacidad de hacer magia.
─ Quedamos devastados ─ continuó hablando Dell ─ pero no disminuyó nuestro amor por él aunque el pobre vivió su infancia sabiendo que jamás podría formar parte de un aquelarre o de cualquier grupo. Hicimos todo lo posible pero...al final, todos los marginaban por no ser como el resto.
─ Aquí hay un cuadro de él ─ en ese momento, Gwendolyn invocó una hermosa pintura, que los tenía retratados a ella, a su esposo y a un niño de unos 9 años.
Al ver el cuadro, Lilith no tardó en notar como Jacen tenía un pelo muy parecido al que la propia Lilith lucía antes de su conversión como parte del aquelarre del emperador.
─ ¿Qué...¿Qué le pasó? ─ preguntó Lilith.
Tanto Dell como Gwendolyn señalaron con sus ojos a Ashla, quien se encontraba del otro lado de la sala, callada, solitaria, como si no quisiera formar parte de la conversación.
─ Mi maestro y yo nos estrellamos en este planeta, en estas islas hace más de 30 o 40 años; nuestra nave necesitaba reparaciones y alguien nos ofreció a ayudarnos ─ explicó Ashla ─. Los Clawthorne nos...
─ Espera, espera, no adelantes la historia ─ interrumpió Eda ─. ¿Nave? ¿Planeta? ¿Quien rayos eres?
─ No soy una bruja, no soy una demonio. Soy...fui una caballero jedi, guardiana de la Antigua República Galactica y protectora de la galaxia.
Todos se quedaron con la boca abierta.
─ Eres...¿Eres del...espacio? ¿Eres una...alienigena? ─ cuestionó Luz.
─ Si, lo soy.
─ No vas a poner huevos en mi cabeza, ¿Verdad? ─ dijo nerviosa la Noceda.
─ No hacemos eso...
─ Jedi, Jedi...¿Qué significa? ─ preguntó intrigada Lilith.
─ La Orden Jedi ha protegido la galaxia desde tiempos inmemoriales con la ayuda de la Fuerza.
─ ¿La Fuerza?
─ La Fuerza es...lo que le otorga el poder a un Jedi. Es un campo de energía formado por todos los seres vivos. Nos rodea, nos penetra y mantiene unido la galaxia.
─ Ahh. Con que así fue como me hipnotizaste. Ahora entiendo ─ exclamó Edalyn.
─ No entiendo. ¿Qué tiene que ver la Fuerza y los...Jedi con nuestro hermano? ─ cuestionó Lilith.
Ashla inhaló y luego exhaló aire. Finalmente dijo:
─ Cuando nos estrellamos y los Clawthorne nos hospedaron...mi maestro y yo notamos el poder del chico, una vergencia en la Fuerza. Él y yo quedamos asombrados por lo intensa que era la Fuerza en él. Nunca antes en la historia, alguien había gozado de gigantesca conexión con la Fuerza ─ Ashla hizo una breve pausa para poder continuar ─. Mi maestro pensó que lo mejor era llevarlo a Coruscant, la capital galactica, para entrenarlo como Jedi. Él le pidió a los Clawthorne si se lo podía llevar y ellos estuvieron de acuerdo. La nave ya estaba reparada y entonces, nos marchamos...
─ Pero ahora, tú estás aquí y él no. ¿Qué significa eso? ─ señaló Amity.
Ashla agachó la mirada e intentó ignorar el comentario de la menor de los Blight.
─ La Orden cayó, la República cayó. Ahora el Imperio Galactico gobierna la galaxia. Ya casi no quedan Jedi.
─ ¿Y nuestro hijo? ¿Qué le pasó? ─ preguntó Gwendolyn.
Ashla reaccionó de inmediato, volviendo a ocultar la mirada y tratando de cerrar los ojos.
Luz reconoció esa mirada al instante. Era la misma mirada que ella tenía cuando trató de ocultar como había ayudado a Belos en el pasado.
─ No ─ exclamó Ashla tomando por sorpresa a todos.
─ ¿¡No qué...!? ─ cuestionó Lilith.
─ No puedo decirles. Simplemente no puedo ─ confesó Ashla.
─ Estamos hablando de mi hermano ─ le respondió Lilith ─. Tenemos derecho a saber.
─ Un hermano que nunca conociste...
Luego de decir eso, Ashla sintió como algo la llevó puesta y la empujó hasta la pared y la retuvo ahí. No tardó en darse cuenta de que se trataba de Lilith transformada en su forma búho.
─ ¡Lilith! ─ gritó Gwendolyn.
─ Espera, Hermana ─ advirtió Eda.
─ No te burles de mí ─ amenazó Lilith a Ashla.
─ Ten cuidado ─ le advirtió Ashla.
En ese momento, Ashla extendió su brazo, abrió la palma de su mano derecha y Lilith salió volando hacia atras, empujada por un ''poder invisible'' que la hizo chocar contra la otra pared de la casa.
''Un Jedi usa la Fuerza para defensa y conocimiento, nunca para atacar'' las palabras de su antiguo maestro volvieron a ella tan pronto que ella retuvo a Lilith con la Fuerza. Y la soltó...
─ No puedo decirles, simplement no puedo ─ entonces miró a Dell y a Gwendolyne ─. No soy la mujer que conocieron hace todos esos años. Lo..lo siento.
Entonces salió por la puerta, dejando a todos estupefactos...
Una hora más tarde...
Ashla se sentó sobre sus rodillas en un acantilado frente al mar hirviente. Cerró los ojos e intentó conectarse con sus alrededores.
''Con el rango de caballero el Consejo te honró pero con tú decisión de tomar a este joven como tu aprendiz padawan de acuerdo yo no estoy'' dijo el maestro Yoda.
''Le hice una promesa a Gial. Entrenaré a Jacen'' exclamó la joven Ashla apoyada en una rodilla para estar a la altura del gran maestro.
''El desafío del maestro Ackbar en ti puedo sentir. Eso no lo necesitas'' comentó el diminuto jedi.
''Maestro Yoda. Él será mi aprendiz...con o sin la aprobación del Consejo'' sentenció la jedi miriliana.
''De acuerdo contigo el resto del Consejo está. Clawthorne tú aprendiz será'' exclamó Yoda.
''Gracias, maestro Yoda''.
''Pero advertirte debo: Impredecible el niño es. Mucho cuidado debes tener, joven Ashla. Un gran riesgo en su entrenamiento veo'' advirtió el gran maestro de la Orden Jedi.
''No le fallaré, maestro. Él será un Jedi'' afirmó con firmeza Ashla.
''Por el bien del niño y de su familia eso espero...eso espero'' dijo Yoda mientras se alejaba de la sala caminando con la ayuda de su bastón.
Cuando Ashla volvió a abrir los ojos, notó que estos ya estaban llenos de lagrimas.
Intentó limpiarse la cara pero las lagrimas seguían saliendo.
Se tomó su tiempo y fijó su mirada en las Islas Hirvientes, que mucho habían cambiado en estos ultimos años, igual que el resto de la galaxia.
A pesar de ese detalle, siempre era un gran privilegio ser testigo de esa hermosa vista que regalaba el Titan.
''Es una hermosa vista. En el resto de la galaxia no existe nada igual'' había dicho el maestro Ackbar años atras.
Ashla siguió expulsando lagrimas, incluso cuando dos figuras se acercaron a ella con precaución.
─ Le fallé ─ exclamó en voz alta ─. Le fallé a mi maestro, a mi Orden, a la galaxia...pero por sobre todas las cosas...─ entonces, giró su cabeza y miró a Dell y a Gwendolyn que se habían acercado para hablar con ella ─...le fallé a su hijo. No pude salvarlo...no pude salvarlo...
Dell y su esposa se agacharon e intentaron abrazar a la maestra jedi que lloraba desconsoladamente.
─ Tranquila, tranquila...─ dijo Gwen.
─ Por favor, por favor...Ellas no deben enterarse ─ dijo Ashla al borde del colapso ─. Lilith y Eda...no deben saber la verdad. No deben saber lo que le pasó a su hermano. A ustedes se los diré pero...por favor, ellas...no deben saberlo. Ya han...sufrido demasiado.
Con los ojos vidriosos, Dell y Gwendolyn asintieron y aceptaron la petición de la jedi.
Con cuidado, la pareja levantó a la miriliana para poder llevarsela a la casa donde tendrían una larga y...dolorosa charla.
Capítulo 5: Cicatrices.
Días más tarde...
En Bonesborough...
─ Paz interior, paz interior ─ repitió Ashla sentada meditando a los limites del bosque cerca al pueblo que aún estaban reconstruyendo luego de los embates del Coleccionista y Belos.
Ella aún no estaba lista para volver, aún no estaba preparada...
Las cicatrices aún no habían sanado del todo, incluso luego de haberles explicado todo a Dell y a Gwendolyn, de haberles contado la verdad, la dolorosa y cruda verdad...
Ashla debía confiar en la Fuerza...cómo siempre lo había hecho.
Se levantó y le dio la espalda al pueblo y fue a caminar por el bosque.
Mientras tanto...
─ Cuidado con el techo, Kiki ─ sugirió Lilith mientras revisaba los planos de la biblioteca ─. Eso tiene que resistir.
─ Hermana ─ exclamó Edalyn volando desde el cielo hasta aterrizar ─. ¿Como estás?
─ Bien, bien, Edalyn. ¿Por qué preguntas?
─ Bueno...ya sabes. Lo qué pasó en la casa de nuestros padres...
─ Fue un grave error de mi parte...No tuve que reaccionar de esa forma. Sólo que...saber que tengo un hermano, que tenemos un hermano y que está ahí afuera...es...es...
─ Sip. Está para volarnos la cabeza. Quiero decir: Tenemos un hermano, tenemos otro ''rarito'' que tenemos que sumar a la banda, ¿No lo crees? ¿Lilith? ¿Estás escuchando?
Lilith se había quedado con la mirada perdida otra vez, incluso con los lentes puestos, ella era incapaz de distinguir todo el panorama que viendo en el interior de sus pensamientos.
─ Todo este tiempo, luego de escapar de las garras de Belos, de reconciliarme con madre...yo creía que la familia estaba finalmente completa pero ahora falta otra pieza del rompecabezas, una pieza que ni sabíamos que existía...
─ Además de toda una galaxia allá afuera. Pero, quizas Ashla o como se llame tiene razón, Lilith. Tenemos un hermano con el que nunca interactuamos y su ausencia no nos afectó. Es decir, tenemos a King, Luz, Hooty. Nuestra familia si está completa...
─ Quizas...quizas...
En el taller de los Clawthorne...
Ashla observó detenidamente el talisman perfectamente tallado en madera. Era un trabajo excepcional aunque no tenía porque dudar de su perfección. Sabía muy bien lo que los Clawthorne podían hacer con las manos.
─ Tienes talento ─ le dijo a Hunter mientras volvía a poner en su lugar el dichoso talisman ─. Tú trabajo es sorprendente.
─ Oh, gracias. Me salen por instinto. Creo...creo que nací para hacer esto ─ le respondió el antiguo guardia dorado mientras terminaba de pulir un ultimo encargo.
Mientras lo hacía, Ashla notó las numerosas marcas en el cuerpo del jóven brujo y se asombró por la profundidad que estas tenían sobre la piel de Hunter.
Se las quedó mirando por un par de segundos.
─ Has...pasado por mucho, ¿Verdad? ─ dijo la Jedi en voz alta.
Hunter detuvo su trabajo al escuchar el comentario de la miriliana.
─ ¿Las cicatrices? ─ preguntó Hunter.
Ashla asintió con la cabeza.
El brujo comenzó a tocarse algunas de las marcas que tenía sobre sus brazos y sobre su cara.
─ Todos hemos pasado por mucho ─ dijo ─. Pero, al final del día, son solo cicatrices, no anclas.
─ Las heridas se curan; Las cicatrices son para siempre. ¿No te duelen? ─ replicó la Jedi.
─ Siempre duelen, siempre doleran ─ respondió Hunter y Ashla notó como el muchacho parecía...sonreír ─, pero una vez que te acostumbras, ya ni las recuerdas. A veces hay que...seguir adelante.
─ ¿Olvidandoté del dolor? ¿Olvidandoté de aquellos que... ─ la mirada de Ashla se perdió una vez más ─...ya no están?
─ Su ausencia duele... ─ el joven brujo se fijó en un peculiar tatuaje que tenía en su brazo, el tatuaje de lo que parecía ser un pajaro rojo ─...pero más duele sentir solo el dolor. Prefiero recordar los buenos tiempos y simplemente seguir adelante, seguir adelante...
Ashla asintó ante la respuesta tan madura del muchacho; respuesta digna de todo Jedi...
─ ¿Y usted? ─ Ashla reaccionó sorprendida por la pregunta de Hunter ─. ¿Tambien tiene...cicatrices?
Ahora era el turno de ella de sincerarse...
─ Demasiadas ─ le contestó al brujo ─...algunas más ocultas que otras.
─ Si quiere saber mi opinion, sólo necesita tiempo...
Ashla intentó formar una sonrisa pero no pudo hacerlo...
─ Cómo Jedi, nos preparamos toda la vida para no aferrarnos a nada en este mundo cuando llegue el momento, a dejar ir todo y fluir con la corriente de la Fuerza ─ Ashla se tocó el mentón de su cara, cubierta por los tatuajes que ella tenía como miriliana esculpidos sobre su piel verde ─. Es más facil decirlo que hacerlo...
Hunter bajó la mirada.
─ ¿Lo dice por...Jacen?
─ ¿Dónde escuchaste ese nombre? ─ quiso saber la jedi.
Con sus ojos, Hunter señaló a Dell y a Gwendolyn Clawthorne, qué se encontraban al otro del taller.
─ Ya se han comenzado a esparcir los rumores...en el pueblo ─ agregó Hunter ─...sobre Jacen y...sobre usted y los Jedi.
─ Ahh ─ Ashla negó con la cabeza ─. Tengo un mal presentimiento sobre esto.
─ ¿Qué...─ Hunter titubeó en terminar la pregunta ─...qué le paso a él?
Ashla no pudo sostener la mirada.
─ Se aferró al dolor, Hunter. Se aferró al dolor y nunca más pudo desprenderse de él ─ la jedi siguió agachando la mirada ─...y pagó un alto precio por ello.
Hubo una breve e incomoda pausa.
─ Tus trabajos...─ Ashla volvió a enfocar su atención en ese talisman que había sostenido en la palma de su mano ─...me recuerdan mucho a él.
(Flashback)
Años atras...
Templo Jedi, Coruscant...
Ashla recorrió rapidamente los pasillos buscando a su desprevenido aprendiz.
Cuando lo encontró, vio que este se encontraba sentado en el suelo agarrando algo con sus manos.
─ Jacen, te estaba esperando en el dojo. ¿Qué estás haciendo?
El pequeño brujo de once años se dio vuelta y se sorprendió por la llegada de su mentora.
─ Oh, eh, ah. Lo siento, maestra. Solo estaba...eh, meditando.
─ Siempre se habla con la verdad, padawan. ¿Qué tienes ahí?
El aprendiz dudó pero al final se lo dió.
─ Encontré un poco de madera y...bueno, yo...decidí usarla para tallar el simbolo de nuestra Orden, maestra ─ explicó el niño mostrando con sus manos timidamente el simbolo jedi perfectamente esculpido en madera.
Su maestra se quedó mirando el pedazo de madera por unos minutos y luego lo agarró con sus manos para verlo mejor.
Realmente estaba muy bien hecho. Ningún detalle estaba descuidado.
─ Es...una buena obra, Jacen ─ reconoció Ashla ─ pero estas cosas no deben distraerte de tu entrenamiento.
─ Lo...lo entiendo. Disculpeme, maestra ─ se disculpó el niño.
─ No te disculpes, Jacen. Lo que dije fue verdad: Tienes talento para esto ─ Ashla le devolvió el simbolo al niño ─. Ahora debes concentrarte en tu adiestramiento. Acompañame...
─ Enseguida, maestra ─ le contestó el brujo de pelo rojo-anaranjado guardando la pieza de madera y yendo detrás de su maestra por los pasillos del templo.
─ ¿Se encuentra bien? ─ preguntó Hunter.
─ Si, solo...solo lo estaba recordando...a él.
─ Sé que no es el mejor momento pero ─ el brujo sacó un libro de su mesa de trabajo ─...le importaría si nos cuenta más de su galaxia. Ya sabe: la gente, sus costumbres, la tecnología...
─ ¿Con qué fin?
─ Es que...yo, bueno. Soy fanatico de esta serie de libros ''Frontera cosmica'' y quería saber que ''tan real'' es.
─ Lo dices porque vengo de una galaxia muy muy lejana donde hay alienigenas, tecnología avanzada y aventuras, ¿Me equivoco?
Hunter asintió con una sonrisa visible en su rostro.
─ Muy bien,muy bien. Pasame el libro...
Capítulo 6: Entendiendo a Ashla.
Casa de los Clawthorne...
─ ¿No crees que deberíamos... ─ Gwen hizo una pequeña pausa ─...contarles?
─ Ya hablamos de esto, Gwendolyn. Ellas no lo pueden saber ─ le explicó Ashla.
Ambas volvieron a agachar la mirada mientras revolvían la comida de sus platos, aunque sin ganas de degustar o disfrutar de los aperitivos.
─ La familia Clawthorne ya ha...sufrido demasiado ─ agregó la Jedi ─. Lilith y su conversión al aquelarre , la maldición de Eda...
─ Esas cosas ya las hemos superado. Y si, fueron grandes...retos para nuestra familia pero seguimos adelante.
─ ¿Y tú pretendes que ellas miren al pasado? ¿Qué se preocupen por un hermano que ya no está?
─ Merecen saberlo.
─ Jacen está muerto, Gwen ─ exclamó bruscamente Ashla con sus ojos un poco vidriosos ─. Darth Gawain lo consumió...lo destruyó y yo no pude evitarlo...
Gwen bajó la mirada ante la respuesta de su huesped, con los ojos tambien vidriosos.
─ Ya no tengo apetito. Necesito...necesito meditar un rato...a solas ─ afirmó la Jedi dejando a un lado su plato, levantadosé de la silla y saliendo de la casa.
Cerca de Hexside...
En el arbol Groom...
─ Qué hermosa noche, ¿No lo crees? ─ exclamó Amity viendo las estrellas.
─ La mejor de todas ─ le respondió su novia humana.
─ Ya falta poco para la universidad. ¿Disfrutando de tus ultimos días de libertad?
─ Oh, si. Ya lo creo, batatita ─ Luz se acercó seductoramente a su pareja quien le respondió haciendo un mismo acercamiento.
─ Espera, escuchaste algo ─ interrumpió la blight alejando a Luz de su cara y alzando su vista hacia el tronco del arbol.
─ Amity, si no quieres no pasa nada pero necesitas de excusas para...
Los ruidos se volvieron a escucharse y esta vez Luz tambien los sintió.
El tronco del arbol temblaba irracionalmente.
─ Pero que...
En ese momento, montañas de un extraño liquido negro comenzaron a salir de la madera del arbol.
─ No...no. Esto no puede ser ─ repitió Amity estupefacta ─. Esto no puede ser.
─ El groom...
La criatura terminó de emerger por completo en su forma biscosa y malvada.
La bestia se detuvo, observando con detenimiento a la paralizada pareja.
Sin embargo, con su hocico, el Groom empezó percibir otros olores, otros miedo, más potentes de los que alimentarse.
─ Miedo, ira, odio ─ exclamó el groom escapando rapidamente de allí y corriendo por el bosque hacia su objetivo.
─ Rapido. Tenemos que hacer algo ─ dijo Amity convocando a Ghost.
─ Voy a buscar a Eda ─ respondió la Noceda montando a Stringbean.
─ ¿Por qué insiste tanto? ¿Por qué? ¿Por qué? ─ exclamó Ashla mientras caminaba por un sendero en el bosque ─. El daño ya está hecho.
En ese momento, ella se detuvo. Sintió un escalofrío recorriendo todo su cuerpo, de arriba hacia abajo.
Ella sabía muy bien que significaba.
Era un temblor en la Fuerza.
Ashla se concentró y buscó el origen de esa perturbación y se dió cuenta, que sea lo que sea, ya estaba sobre ell...
Una mano gigante apareció para golpearla, esquivando el ataque justo a tiempo.
Al alzar la mirada, observó que se trataba de una criatura, enorme y compuesta por lo que parecía ser una superficie babosa.
─ Pero que... ─ exclamó ella encendiendo su sable de luz de un hermoso resplandor blanco, blanco como la esencia misma de la luz.
─ Eres un fracaso ─ dijo la criatura.
Ashla reconoció la voz al instante.
─ Ma...¿Maestro? ─ respondió ella aún en shock.
─ Te dije...que debías entrenar al niño. Lo prometiste ─ gruño el groom.
La Jedi se volvió a paralizar al escuchar la voz de su maestro.
─ Lo...lo intenté.
─ ¡Y fallaste!
El groom arremetió contra Ashla, quien esquivó por poco el ataque de la bestia, dandolé unos buenos tajos con su espada alrededor del cuerpo de su enemigo.
El groom gimió de dolor.
─ Maestra...maestra, ¿Por qué me hace esto? ─ Esta vez el groom tomó la voz del inocente Jacen de 9 años ─. ¿Por qué me ataca?
Ashla detuvo su ataque al escuchar su voz y el groom aprovechó para golpearla con uno de sus tentaculos y hacerla chocar contra una rocas.
─ Pudiste venir conmigo; Pudimos haber tenido una vida juntos, lejos de tanta muerte y destrucción ─ el groom usó la voz del conde Wess, del planeta Telos IV, el antiguo amor de la Jedi.
Eso fue suficiente para distraer a Ashla quien fue nuevamente golpeada por el groom y puesta fuera de combate.
En ese momento y sin que ella pudiera reaccionar, el groom se avalanzó sobre Ashla, cubriendo todo su cuerpo con su masa babosa y absorbiendo su cuerpo de él, con Ashla intentando escapar del groom.
Cuando el groom había terminado de absorber a Ashla por completo, poderosas ramas emergieron del suelo para intentar sujetarlo.
─ ¿¡Cómo pudo despertar!? ─ exigió saber Willow mientras intentaba mantener la concentración sobre las plantas.
─ No sabemos ─ le contestó Amity convocando decenas de manos de abominación para ayudar a Willlow ─ pero debemos contenerla a cualquier costo.
El groom siguió creciendo en tamaño y las cadenas no lo contendrían para siempre.
─ Abran paso ─ ordenó King Clawthorne ─. Yo me encargo: ¡Meeeew!
El grito arrasador del pequeño Titan logró destruir gran parte del cuerpo del Groom pero este se regeneró sin problema y extendió su tentaculo para aplastar a King, qué fue salvado a ultimo momento por Luz montada en Stringbean.
─ ¿Alguien tiene otra idea? ─ preguntó Noceda.
─ Bailamos como la ultima vez ─ todos miraron estupefactos el comentario de Amity ─. Es un chiste.
Mientras tanto, dentro del groom, Ashla luchaba por liberarse de su captor pero era constantemente abrumada por los recuerdos dolorosos de su pasado.
''Te amo, Ashla Fenix. Siempre lo he hecho'' había exclamado el conde Wess antes de ser apuñalado fatalmente por Savage Opress, hermano del difunto Darth Maul.
Tambien volvió a revivir el día en que el propio Maul asesinó despiadamente al maestro Ackbar enfrente de su padawan, sin que esta fuera capaz de hacer algo para evitarlo.
Vio Geonosis y la masacre de Jedi en la arena, sumado a la mutilación del brazo derecho de Jacen a manos del mismisimo Dooku y cómo este despues procedió a torturarlo con rayos de la Fuerza.
Pero no terminaba allí. Observó las numerosas batallas en las que había participado en la guerra clon y los numerosos soldados que habían fallecido en cada una de ellas sin sentido alguno porque la guerra no tenía proposito.
Tambien revivió...revivió su regreso al Templo en Coruscant junto a Yoda y los cuerpos de los niños, esparcidos por los pasillos, asesinados...por un sable de luz.
Y por ultimo, vio el planeta acuatico donde había sido testigo de su mayor fracaso: La muerte de Jacen Clawthorne y el nacimiento de Darth Gawain.
Ashla se sintió abrumada por todo esto y pareció ceder ante el groom hasta que...llegó a vislumbrar algo más:
Vio a Lilith y a Edalyn Clawthorne, de hermanas a enemigas y de enemigas a hermanas, reconciliadas, en paz luego de todo el daño que se habían hecho mutuamente, volvieron a verse como familia.
Vio cómo la menor de una familia importante y privilegiada, regida por las reglas y dominada por su cruel madre, cambiaba su destino por el amor de una humana compasiva y llena de luz.
Vio cómo un pequeño demonio, perdido y sin rumbo, recuperaba el legado de su padre y abrazaba a su nueva familia.
Y por ultimo, vio a una humana...a una simple y ordinaria humana, con muchos sueños en su cabeza pero frenada por su incapacidad de conectar con su madre y el resto del mundo. Pudo notar como esa simple humana, entraba a un nuevo mundo, a un nuevo hogar, donde a pesar de todas las dificultades, a pesar de todas las derrotas y calamidades, esa humana era capaz de derrotar ese cancer que venía asolando a las Islas desde tiempos inmemoriales y convertirse en la nueva luz de todas las personas que había conocido y ayudado.
Entonces lo comprendió...
La visión de Ashla traspasó la oscuridad que la había estado cegando los ultimos años.
Por fin lo entendió: Si la luz, ese elemento indispensable para el latir mismo del universo, se había vuelto a manifestar en ese planeta recognito lleno de brujas cuando todas las chances indicaban lo contrario, si la luz, la luz se había manifestado en una ordinaria humana para traer esperanza y futuro a los habitantes de estas islas, entonces...la luz, la luz tambien podía volver a emerger en el resto de la galaxia.
La jedi entendió la importancia de esa revelación y tambien supo que esa visión se haría mil pedazos si no escapaba de las garras de esa ''cosa''.
Pero la oscuridad la seguía sobrepasando en gran medida a ella y mientras más luchaba, más se hundía bajo su propio peso.
Entonces, llegó a ella una voz, una voz distante pero resonante al mismo tiempo; era una voz del pasado, una voz que ella conocía muy bien:
''Ashla. Déjalo ir'' exclamó la voz de su antiguo maestro, no la voz falsa y engañosa del groom.
No.
La jedi lo supo apenas lo escuchó: Su maestro había regresado, había regresado para decirle esa frase, esa pequeña y corta frase pero que tenía un impacto significativo.
y lo tuvo...
─ Ahgh. Se hace más fuerte ─ Willow volvió a convocar más plantas para atar a la bestia ─. No puedo...
─ Resiste. Allá voy ─ exclamó King qué abrió la boca para ejecutar su ataque.
El groom reaccionó golpeando a King y empujandoló hacia atras.
─ Es muy fuerte ─ dijo Amity.
─ Tenemos qué...
Luz dejó de hablar al ver que el groom fue directo a embestirle cuando la criatura se detuvo repentinamente y empezó a gritar ferozmente, aullando de dolor.
Comenzó a emerger una pequeña grieta en el interior de la bestia, una grieta de la que erradiaba una intensa luz.
Esa grieta se hizo más y más grande hasta que al final...
La bestía terminó de eclosionar en una gran explosión cubierta por un resplandor...
Las brujas quedaron esupefactas al ver como de los restos del groom, la maestra jedi emergió del centro tambaleandosé de un lado a otro, luchando para mantenerse de pie...
─ Ashla ─ Luz se acercó volando en su talisman ─. ¿Estas...
La jedi la interrumpió levantando el dedo de su mano derecha hacia arriba antes de abrir la boca y vomitar los resto del groom qué aún tenía en el interior de su cuerpo.
Tardó unos largos minutos en poder expulsar todo ''el miedo'' que el groom había dejado en ella.
Luego de sacar toda esa basura, Ashla miró fijamente a Luz y le dijo:
─ Llevenme con sus curanderos...
Tras decir eso, colapsó sobre sus rodillas y despues el resto de su cuerpo le siguió...
9 horas más tarde...
Ashla abrió lentamente los ojos, tratando de evitar que la luz cegara sus parpados.
─ Está despertando ─ dijo una voz femenina.
Cuando su visión logró traspasar el resplandor de la luz, la jedi notó qué su cuerpo estaba envuelto en una especie de cintas, como si de una momia se tratase.
Tambien vio lo qué parecían ser dos mujeres que se encontraban a ambos lados de su cama.
─ Vaya. Creía que no sobreviviría al groom pero...lo hizo ─ exclamó Vinnie.
─ Bueno, no es una humana. Por lo qué sé, es una especie de hechicera espacial o algo así ─ le respondió Emira.
─ Jedi...─ dijo Ashla debilmente.
─ Wow. Está despertando ─ Vinnie se acercó a ella ─. ¿Cómo te sientes?
─ Vieja.
La respuesta hizo reir a las dos chicas.
─ Jedi...─ siguió diciendo Ashla.
─ ¿Cómo? ─ preguntó Emira.
─ No...no soy una hechicera. So...soy un...una Jedi ─ terminó de explicar la miriliana.
Las chicas le hicieron chequeos medicos cotidianos por un buen rato.
─ ¿Eres Emira? ¿Verdad? La hermana mayor de Amity ─ preguntó Ashla.
─ Sip. La hermana de manoplas ─ contestó la blight.
─ ¿Puedes hacerme un favor?
Un rato más tarde...
─ Emira nos dijo que querías vernos ─ anunció Edalyn parada junto a Lilith a lado de la cama de Ashla.
─ Si ─ Ashla intentó levantar la cabeza para que su voz se escuchara mejor ─. Es sobre su hermano.
Los ojos de Lilith se iluminaron al escuchar esas palabras.
─ Sé que me he estado reservando mucho información respecto a su hermano y su pasado. Si se sintieron ofendidas por esa decisión, quería decirles que esa nunca fue mi intención.
─ Lo entendemos ─ le comentó Lilith.
─ Pero merecen saber al menos un poco de su hermano y su...y su historia.
Eda y Lilith se miraron mutuamente y se acercaron para escuchar el relato de la jedi.
─ Poco despues de dejar el planeta, mi maestro fue asesinado por...por un lord sith
─ ¿Un lord Sith?
─ Los Sith son nuestro enemigos ancestrales; Usan la Fuerza para su propio beneficio sin importar a quien tengan que sacar del camino. Se ven envueltos en un ciclo sin fin de...de miedo, ira, odio: El llamado ''Lado Oscuro de la Fuerza''.
Ashla tosió y luego continuó:
─ Cuando pude acabar con el sith, mi maestro me hizo jurar en su lecho de muerte que iba a cuidar a Jacen, qué lo iba a entrenar cómo Jedi. Tuve mis dudas pero eso hice: Acepté la responsabilidad y lo tomé como mi padawan...
─ ¿Qué pasó? ─ preguntó Eda muy interesada.
─ ''¿Qué pasó?''. Por diez años lo entrene, lo adiestré, lo...─ los ojos de la jedi se pusieron vidriosos ─...lo críe. Al final, lo terminé amando como mi propio hijo. A pesar de las numerosas diferencias que teníamos, yo siempre lo quise a él y él...él siempre me quiso a mí aunque nunca dejó de pensar en su hogar, en su familia, en su hermana...
─ ¿Yo? ─ Lilith quedó en shock.
─ Tú madre estaba a pocas semanas de parirte cuando Jacen se marchó. Recuerdo, recuerdo qué él se pasaba horas y horas cerca de Gwen, tocandolé su panza tratando de...de ''provocarte''.
Lilith se sacó los lentes para evitar mancharlos con una posible lagrima que saliera de sus ojos.
─ Cómo Jedi, traté de inculcarle el desapego, el desinteres en dejarse llevar por la corriente de la vida, dejarse llevar por la Fuerza pero nunca comprendió esa lección. Ahora entiendo por qué. Él siempre añoró conocerte.
Lilith siguió luchando para contener las lagrimas.
─ ¿Lo...logró? ¿Se...se convirtió en...
─ Si. Se convirtió en caballero jedi y eso fue solo el inicio: En las guerras clon, él demostró ser el mejor de todos; Era el más rapido, el más fuerte, el más...el más grande guerrero que tuvimos los jedi. Él...me había superado en todos los sentidos y eso me hacía sentir orgullosa ─ Ashla tambien luchó para contener un mar en sus ojos ─. Ojala se lo hubiera dicho.
─ ¿Eso es todo? ¿No...no hay más? ─ cuestionó Lilith.
─ Perdoname, Lilith si en mi espiritu no encuentro la suficiente fortaleza para contarles toda la historia pero debes entender que por ahora...eso debe bastar.
─ Entiendo...entiendo ─ asintió Lilith derramando las lagrimas.
─ Lilith y Edalyn. En mis tiempos de exilio, las vi crecer y convertirse en grandes brujas de las Islas Hirvientes aunque no tuve el valor en ese momento para acercarme a ustedes. Perdonenme si...si no estuve presente para ayudarlas con la maldición, con Belos y con el Coleccionista pero tenía miedo, mucho miedo de verlas y reconocer en ustedes dos el reflejo de su hermano mayor.
Eda no lloró pero se permitó sentir el agua bordeando en sus ojos.
─ No...no quiero sonar egoísta pero...pero su hermano hubiera estado orgulloso de todo lo que han logrado...
Lilith siguió expulsando cataratas...
─ Gracias...─ alcanzó a decir ─. Gracias...
─ Si, si ─ dijo una cuarta voz ─. Gracias...
Las dos Clawthorne y la Jedi miraron sorprendidas hacia atras sólo para ver a King y a Luz tambien emocionados por la increible historia de Jacen.
─ Esto era privado, dank farrik ─ se quejó Ashla.
─ Lo..lo siento ─ se disculpó Luz ─...pero no pudimos evitarlo.
─ Qué héroe que fue mi tío ─ exclamó King limpiandosé las lagrimas ─. Gran Gue...guerrero...
Poco despues...
Esa misma noche...
Ashla estaba placidamente dormida en su cama.
Había sido un largo día pero se sentía más libre por alguna razón, incluso si su cuerpo aún estaba completamente vendado e inmovilizado.
Entonces, sintió como la puerta de su habitación se abría misteriosamente aunque no había nadie del otro lado.
Ashla abrió timidamente los ojos solo para ver a lo que parecía ser una persona cubierta por un aura azul con su cuerpo casi transparente.
Cuando enfocó mejor su visión, Ashla reconoció al instante de quien se trataba y no pudo evitar formar una sonrisa.
─ Maestro Ackbar ─ exclamó.
─ Así es, mi antigua padawan ─ el espiritu del jedi moncalamari se acercó más y más para que su discipula pudiera verlo mejor.
─ Empezaba a creer que nunca vendría ─ agregó la miriliana.
─ Siempre estuve a tu lado, Ashla. Solo qué...aún no estabas lista para ver.
La sonrisa de Fenix no paró de fortalecerse con cada minuto que pasaba viendo a la figura de su antiguo mentor.
─ ¿Estás lista? ─ preguntó el espiritu.
─ ¿Lista?
─ El entrenamiento: El secreto para regresar del inframundo de la Fuerza. ¿Aún lo quieres?
Ashla meditó por unos escasos segundos.
─ Si. Estoy lista ─ contestó.
Se formó una sonrisa en el rostro de Ackbar.
─ No me equivocaba.
─ ¿En qué? ─ preguntó Ashla.
─ Te has convertido en una gran jedi, Ashla Fenix.
─ ¿Acaso dudaba?
─ Nunca...
Capítulo 7: ''Quiero ser una Jedi''.
4 semanas despues...
Bonesborough...
─ ¿Un libro? ─ Preguntó Ashla ─. ¿Quieres que escriba un libro?
─ Si. Sobre los Jedi, la Fuerza, tú galaxia ─ le explicó Lilith ─. Qué mejor manera de conservar el legado de tu orden escribiendo un libro sobre ella, para que sobreviva al paso del tiempo...
Ashla lo pensó por unos minutos mientras observaba con detenimiento la reconstrucción de la biblioteca.
─ No estoy segura, Lilith. Ademas, yo solo conozco un estilo de escritura: el aurebesh.
─ Bueno, pero ese libros lo legaras para los que quieran saber sobre los Jedi, para la gente de tu galaxia...
─ Quizas...quizas...
En ese momento, Ashla sintió una perturbación en la Fuerza y alzó su cabeza para ver al cielo celeste, sólo para divisar para su temor, un carguero espacial.
Todos los habitantes quedaron mudos y paralizados como la nave aterrizaba con total tranquilidad cerca de la biblioteca.
Lilith se puso a la defensiva en su forma de bestia búho aunque fue detenida por Ashla.
─ Espera. Siento algo...familiar.
En ese momento, la rampa se abrió hacia abajo, liberando un espeso humo del cual emergió una figura humanoide que descendió lentamente de la nave.
Cuando el humo se disipó, Ashla notó que la figura se trataba de ni más ni menos que de una joven togruta, de unos 18 años masomenos, con sus lekkus posados sobre sus hombros.
La joven, quien usaba unos jeans muy ajustados y una remera azul, reaccionó sorprendida y hostil al ver a las brujas pero cuando su visión se encontró con la de Ashla, su rostro cambió radicalmente.
─ No puede ser, no puede ser ─ dijo emocionada ─. Es usted, realmente es usted. Está viva.
Todos los brujos miraron desconcertados a la maestra jedi.
La togruta se acercó rapidamente hacia Ashla hasta tenerla frente a frente.
─ Si. La Fuerza nos escuchó: Ashla Fenix está viva ─ siguió gritando la togruta.
─ ¿Y tú eres? ─ preguntó la Jedi.
─ Oh, oh, si, si. Me llamo Luna Hydian.
─ ¿Hydian? ¿Cómo Dalia Hydian?
─ Exacto. Ella es mi madre. Oh, lo siento. Mi...mi corazón sigue latiendo a mil por segundo.
La multitud siguió estando exceptica mientras la togruta seguía tratando de contener la emoción.
─ ¿Cómo llegaste a este planeta? ─ cuestionó Ashla.
─ El maestro Yoda me dijo donde estaría, maestra Fenix. Fueron sus ultimas palabras.
La maestra jedi agachó la cabeza y rezó para que su viejo amigo encontrará en la paz en el inframundo de la Fuerza.
─ ¿Por qué viniste aquí?
─ ¿No es obvio? ─ la togruta se limpió el sudor de la frente y se acomodó sus lekkus ─. Quiero convertirme en Jedi. Quiero que usted me entrene...
Un rato más tarde...
En la casa búho...
─ Wow. Increible. No sabía que las brujas podían hacer todo esto ¿Cómo lo hacen? ─ dijo Luna sorprendida por los poderes de Eda.
─ Un pequeño saco en el corazón, querida. ¿Acaso no hay magia en tu galaxia? ─ preguntó Eda mientras convocaba a Owlbert hasta la palma de su mano.
─ No. Lo más cercano que tenemos son...eran los Jedi y llevan extintos 40 años.
─ Bueno, en ese caso, puedes disfrutar de las maravillas de estas Islas ─ le comentó Raine mientras sacaba algo para acompañar el té.
─ Sería un honor. Ustedes literalmente viven en el esqueleto de un criatura gigante. ¿¡Cuantas maravillas tiene su mundo!? ─ luego Luna giró la cabeza y miró a Ashla ─. Maestra, ellos podrían ayudarnos en la rebelión. Sus poderes harían temblar al Imperio.
Ashla negó con la cabeza.
─ Ese no es su cometido, Luna. Recuerda que son personas comunes y corrientes, con familias, con amigos. No podemos simplemente...
─ ¿¡''Personas comunes''!? Estoy literalmente hablando con un tronco con cara de ave y muy simpatico para variar.
─ Ahhh, escuchaste, lulu. Esta extraña me aprecia ─ gritó de emoción Hooty.
─ No lo entiendo, Luna. ¿Por qué tú madre te mandó a buscarme? ¿Con qué proposito? ─ le cuestionó Ashla a la jóven togruta.
Luna se acomodó y trató de ponerse seria.
─ Necesitamos su ayuda, maestra Fenix. Las cosas han ido de mal en peor en los ultimos tiempos. Darth Gawain y sus...inquisidores han cazado y exterminado a casi todo lo que quedaba de la Orden Jedi. La rebelión acogió a los pocos que quedabamos pero...sólo será cuestión de tiempo hasta que ellos tambien caigan ─ explicó Luna ─. Por eso estoy aquí. Para aprender y quien mejor para enseñarme que usted: la maestra Ashla Fenix, ultima miembro del Alto Consejo, la ''diplomatica'', la primera jedi en derrotar a un sith en más de...
─ Conozco los apodos, querida ─ interrumpió Ashla de mal humor.
─ Mi madre no puede enseñarme porque ella apenas era una padawan cuando la Orden cayó y no pudo concluir su entrenamiento. Por eso la necesito, por eso la necesitamos...
Todos los ojos de la sala se posarón sobre la miriliana.
─ ¿Por qué quieres ser una Jedi? ─ preguntó repentinamente.
─ Para...bueno, ya sabe, patearle el trasero al emperador, salvar la galaxia y usar una espada láser ─ Luna procedió a fingir que sostenía un sable de luz y trató de imitar burdamente su sonido ─. Esas cosas. Ser una heroína.
Ashla negó con la cabeza.
─ Aventura, acción, emoción...Un verdadero Jedi no busca ninguna de estás cosas.
─ Pero...
─ Sin peros. Los Jedi no pretendemos ser heroes todopoderosos; somos personas con poderes y habilidades regaladas por la Fuerza y eso no es un privilegio, es un honor que portamos todos los días. Tú ves a la Fuerza cómo una herramienta, cómo simple poder que puedes usar cuando te plazca...
─ ¿Acaso no es eso? ¿Acaso mover rocas y leer mentes no son poderes? ─ cuestionó Luna.
─ No lo entiendes. La Fuerza no es una herramienta; Nosotros somos las suyas. Dejamos que ella dirija el curso de nuestra vida y fluimos en sintonía con ella ─ de inmediató, señaló con su dedo a Luna ─. Sólo estás pensando en ti, te estás enfocando solo en ti misma. Ese comportamiento es sith, no jedi...
─ Yo jamás seguiría a los Sith. Los odio, los despreció...
─ Combate al monstruo por demasiado tiempo y acabaras convertido en él...
Luna se tuvo que callar ante el comentario de la maestra.
─ Eres testaruda, egocentrica y descuidada. Además, eres demasiado mayor cómo para iniciar el entrenamiento ─ agregó Ashla.
─ Sólo tiene 18 años. Luz comenzó a entrenar brujería cuando solo tenía 14 y mira adonde ha llegado ─ le recordó Raine ─ . ¿Importa tanto la diferencia de edad para comenzar?
─ Los Jedi entrenamos desde que somos bebes. En este parametro, 18 es un número gigantesco.
Eda escupió toda su sangre de manzana al escuchar esas ultimas palabras, estando un rato tosiendo y expulsando los liquidos restantes siendo ayudada por Raine.
─ ¿Bebes? ¿Acaso lo secuestran? ─ preguntó Eda.
─ No, claro que no. Los jedi identificabamos a esos niños que nacían con potencial para usar la Fuerza y luego las familias entregaban voluntariamente a sus hijos a la Orden para comenzar el entrenamiento. No los obligaban a hacer nada.
─ ¿Y tú crees que es necesario a estas alturas mantener esas reglas de una manera tan estricta? Quiero decir, la Orden Jedi ya no existe ─ cuestionó abiertamente Raine.
Ashla siguió negando con la cabeza.
─ O se hace de esta manera o no se hace. No hay alternativa ─ Ashla giró su cabeza y miró a Luna ─. Un Jedi debe tener el compromiso más firme, la mente más clara y tranquila. Tú simplemente no estás lista...
─ Maestra. Yo...yo le suplico que...─ Luna se acercó a la jedi ─...qué daré lo mejor de mí...
─ No ─ replicó la miriliana ─. Punto.
Tras decir esas ultimas palabras, Ashla salió de la casa búho dejando atonitos a todos.
─ No, espere, maestra Fenix...─ Luna se levantó para alcanzar a la jedi pero una mano en su hombro la detuvo.
─ Tranquila, Luna. Dejala ir ─ le sugirió Eda.
─ Pero no puedo irme sin ella. La necesito.
─ Lo sé, lo sé pero creeme, conociendola, solo necesita un poco de tiempo para pensarlo.
─ Es que no sé si los míos tengan tanto tiempo... ─ le contestó la togruta.
─ Ella es así ─ replicó Lilith ─. Si alguien la conoce mejor, esas somos nosotras: Las Clawthorne.
Los ojos de Luna se iluminaron de golpe al escuchar ese apellido.
─ Esperen, esperen, ¿Clawthorne? ¿Cómo Jacen Clawthorne? ─ preguntó Luna.
Lilith y Eda se miraron sorprendidas.
─ Eh, si. Él, él era nuestro hermano mayor ─ contestó dudosamente Eda.
Luna abrió bien grande los ojos y trató de taparse la boca con sus manos para contener sus palabras.
─ Oh, claro ─ gritó emocionada ─. ¿Cómo pude ser tan tonta? Ahora todo tiene sentido: Sus orejas puntiagudas, sus colmillos en sus dientes. Este es su planeta de origen...
─ Eh, no entiendo...─ dijo confundida Lilith.
─ ¡Su hermano! Este es el planeta de Jacen Clawthorne. No puedo creerlo. Y estoy hablando con su familia...
─ Espera, espera...¿Sabes de él?
─ Toda la galaxia lo conoce. Él fue un heroe durante las guerras clon y muy querido por la gente por sus hazañas y numerosos logros que alcanzó en su vida como Jedi. Vengan conmigo, les mostraré...
En el bosque...
─ Luna puede convertirse en una partisana pero no en una jedi ─ se decía a si misma en voz alta Ashla caminando en circulos por un pequeño sendero ─. No es apta para ser entrenada.
''Ahh, pero apto nadie es cuando el camino comienza, jjmmm''le contestó la voz fantasmal del difunto Yoda.
─ Maestro Yoda, qué bueno es volver a oir su voz, despues de tantos años ─ dijo aliviada la jedi miriliana.
''Lo mismo digo, maestra Fenix. Años han pasado pero aquí seguimos''mientras hablaba, el espiritu comenzó a materializarse lentamente sobre una piedra al frente de Ashla.
─ Asumo que está aquí para convencerme de que tome a Luna como mi aprendiz.
''Otra razón no hay''.
─ No es la indicada, maestro. Es arrogante, impaciente y aventurera...─ Ashla se entristeció al hablar ─...igual que Jacen.
''Cierto eso es'' Yoda se levantó de la piedra y empezó a caminar hacia donde estaba la otra jedi ''pero esas cualidades de ella ya forman parte. Eliminarlas la solución no es''
─ Pero lo qué le pasó a Jacen...
''Su destino tragico fue, si, muy tragico...'' Yoda siguió caminando ''Muchos errores con él cometimos y el precio pagamos por nuestra arrogancia''.
El pequeño fantasma llegó hasta los pies de la jedi, quien se agachó y se apoyó sobre una rodilla para tratar de estar a la misma altura.
''La edad, las tradiciones, el código..,demasiada importancia les dimos. El camino ese nunca fue''.
─ No estoy segura, maestro. Hay mucho riesgo...
''¿Riesgo? Jajaja. Jóven Fenix, A mí ahora te pareces.''interrumpió Yoda ''¿Riesgo hay en entrenarla? Si. Pero ver más allá del riesgo tú debes. Su potencial tienes que ver. Cómo tú maestro decía: El potencial para la luz todos tienen. ''
Ashla pensó en la última frase del anciano gran maestro.
Pensó en la visión que había tenido cuando estaba atrapada en el groom, en la visión sobre el resurgimiento de la luz en la galaxia y como podía volver incluso teniendo todas las chances en contra.
Eso había pasado en las Islas Hirvientes; y eso mismo podía pasar en el resto de la galaxia...
Tomó aire y exclamó:
─ De acuerdo. Lo haré.
''Bien, bien. ¿Tú sendero claro está?'' preguntó el gran maestro.
─ Lo está.
''Entonces, de ti me despido y que la Fuerza te acompañe, maestra Fenix...''
─ Y a usted, maestro Yoda.
''En contacto estaré...tambien observando...'' dijo Yoda antes de desapracer lentamente ante la vista de Ashla.
A las afueras de la casa búho...
Dentro de la nave de Luna...
─ Wow. Estoy seguro que Alador sufriría un ataque si conociera tú nave. Él está obsesionado con la tecnología. Ehh, ¿Qué hacen estas luces?
─ Edalyn, no toques nada ─ Le ordenó Lilith a su hermana, golpeandolé la mano para evitar que ella tocara lo qué parecía ser una consola.
─ Aquí está ─ anunció Luna trayendo en sus manos lo qué parecía ser un pequeño plato para servir el té.
─ ¿Un disco? ─ cuestionó Eda.
─ No, un holoproyector ─ explicó Luna. Luego, apretó un pequeño boton e inmediatamente despues emergió un pequeño as de luz azul qué luego se materializó en una imagen holografica de un individuo.
─ ¿Acaso es...
─ Sip. Este es o era su hermano
Eda y Lilith se acercaron para observar mejor la imagen de su hermano. Era un brujo joven, luciendo las tipicas túnicas y ropas de los Jedi, con los ojos verdosos y su pelo anaranjado con tintes rojizos peinado hacia atras que llegaba casi hasta sus hombros.
─ Epa, epa. Se nota que es un Clawthorne. Es guapisimo como sus hermanas, ¿Eh? ─ alardeó Eda tocando con su codo a su hermana mayor.
Lilith no reaccionó ante los comentarios de la antigua dama búho. En cambio, se quedpo hipnotizada por la imagen de su hermano. Era...era muy parecida a ella, una version masculina de Lilith.
Por alguna razón, por una extraña razón...Lilith sentía...sentía una conexión muy intensa con su hermano aunque pareciería raro o fuera de lugar. Lilith sólo compartía ese tipo de intuición con su hermana Eda.
─ Luce...joven ─ exclamó ─. ¿Cuantos años tiene aquí?
─ Ésta fue una de las ultimas fotos que se hicieron de él así que...─ Luna pensó agarrandosé el mentón ─...creo que tenía 23 años si no me equivoco.
─ Increible, 23 años y ya se había labrado un nombre, un legado...
─ Cuando dijiste que estas eran una de las ultimas fotos, ¿A qué te referías? ─ cuestionó Eda.
La pregunta borró la sonrisa del rostro de Luna.
─ Él...desapareció. Al final de la guerra, Palpatine convirtió la República en el Imperio y ordenó el exterminio de todos los Jedi pero de su hermano no se supo nada. Nadie supo si murió, si fue asesinado o si está vivo. Él simplemente...desapareció. Hay rumores, por supuesto, pero...
─ ¿Qué tipo de rumores?
─ Algunos dicen que...murió mientras protegía el Templo Jedi en Coruscant, traicionado, asesinado por Darth Gawain.
─ ¿Gawain?
─ Si. Él es la mano derecha del emperador, un poderoso lord sith que no conoce rival alguno. Es, en todo sentido, la personificación misma del mal.
─ Muestramelo ─ pidió Lilith.
Luna agarró el holo-proyector y cambió la imagen de Jacen por otra.
─ Es él:
─ Es horrible y repugnante ─ mencióno Eda al ver a ese tal Gawain.
─ Lo sé. Nadie sabe quien se oculta detrás de la mascara pero se dice que fue un Jedi, como Jacen y que lo traicionó y lo mató a la primera oportunidad.
─ ¿Por qué la mascara? ¿Por qué el traje? ─ quiso saber Lilith.
─ Dicen que las heridas que tú hermano le infligió en su batalla fueron tan grandes que el mismo emperador se vio obligado a recurrir a los mejores ingenieros y cientificos de la galaxia para crear un traje que fuera capaz de mantenerlo con vida.
─ Se lo tiene merecido, por malvado y traidor ─ Eda luego miró hacia arriba ─. Bien hecho, hermano.
Lilith ignoró los comentarios de su hermana menor y se quedó mirando el holograma de este lord sith.
Todo lo que veía lo odiaba. Todo le hacía recordar a Belos: Su mascara, su capa, los ojos...
Todo apestaba a Belos y al mal que había traído a las Islas.
Ahora era Darth Gawain quien estaba envenenando toda una galaxia con su propia maldad.
─ Lo siento mucho ─ les dijo Luna ─. Su hermano fue el mejor jedi y merecía un mejor final.
─ Tranquila, niña ─ la reconfortó Eda ─. Al menos murió como un heroe...
─ Si, almenos murió como un heroe...─ repitió Lilith.
─ Por eso quiero ser una Jedi ─ aclaró Luna ─. Para ayudar a las personas, para hacer algo bien...
─ ¿Es eso lo que realmente quieres? ─ Ashla emergió de entre las sombras que rondaban por el pasillo que llevaba al puente de mando.
Luna se acercó a ella.
─ Maestra Fenix, sé qué tiene dudas y qué...no soy el mejor modelo de estudiante. Pero yo...yo le prometo que...
─ A mi no me prometas nada. A ti en cambio, hazte esa promesa ─ Ashla posó su mano derecha sobre uno de los hombros de la togruta ─. ¿Quieres ser una Jedi por ti o por ellos?
En ese instante, Ashla señaló hacia las ventanas de la cabina, hacia el cielo, hacia la galaxia...
Luna pensó la respuesta por unos minutos.
─ Yo...yo solo quiero qué mi madre esté orgullosa ─ confesó ─. Ella ha...sacrificado tanto por mí y quiero ayudar, solo quiero ayudar...
La jedi miriliana cerró los ojos y asintió con la cabeza.
─ Eso es lo unico que tenía que saber ─ retrajó su mano y se fue alejando de Luna lentamente. Luego se detuvo, dio media vuelta y le preguntó ─. ¿Terminaras lo que empieces?
─ Si ─ contestó la togruta.
─ Bien. Te espero mañana ─ le contestó la Jedi y siguió con su camino.
Luna quedó en shock por la respuesta y apenas podía respirar y sus ojos se pusieron vidriosos.
─ Bien hecho, niña...─ le dijo Eda contenta ─. Bien hecho...
Mientras tanto, en lo profundo del espacio...
─ Mi señor, el rastreador está respondiendo ─ anunció el droide de protocolo mientras observaba la pantalla del centro de mando de su nave ─. Hemos localizado su ubicación.
El maciso zabrak de piel amarilla se acercó a la pantalla y no pudo evitar sonreir al ver al rastreador mandando la señal.
─ Llevame ahí ─ ordenó.
─ Mi señor, ella se encuentra en una region inhospita, casi está afuera del Borde Exterior. Deberíamos...─ el droide no pudo seguir hablando porque un gran resplandor carmesí le rebano su cuerpo metalico.
─ No importa. Lo haré yo mismo ─ exclamó el zabrak mientras se sentaban en el asiento del piloto y cargaba las coordenadas en la computadora de la nave ─. Nadie me ésta oportunidad. Está vez...está vez no habrá escapatoria, Ashla Fenix. Los hermanos de Dathomir tendremos nuestra venganza.
Apretó el boton en la consola y las estrellas se conviertieron en largos rayos azules al entrar al hiperespacio...
Capítulo 8: Una vieja herida.
Al día siguiente...
En la casa búho...
─ No tengo ganas de ir ─ se quejó Eda mientras roncaba en la cama.
─ Vamos, Eda. Tienes que levantarte ─ Le replicó Raine.
─ No quiero. ¿Por qué tengo que ir a la universidad? ─ Eda se siguió adhiriendo a las ramas de su ''nido''.
─ Primero: Ya es muy tarde. Segundo: Ya tienes más de 40 años y tercero: Tú eres la directora ─ le recordó Raine.
Sólo obtuvo cómo respuesta los ronquidos de Eda.
─ Ahgg, la vida matrimonial es más dificil de lo que esperaba. Supongo que tendré que ir a la universidad avisar.
Mientras bajaba por las escaleras, Raine escuchó golpes en la puerta. Alguien estaba tocando.
─ ¿Quien podría ser? Lilith está en el pueblo, Luz está en la universidad y King no está.
Apenas abrió la puerta, Raine notó la figura curpulenta y tosca de lo que parecía ser un monstruo, un monstruo con cuernos en su cabeza carente de pelo y extraños y oscuros tataujaes cubriendo su piel amarilla.
─ Ahh, ¿Si? ─ dijo Raine antes de sentir como el extraño lo agarraba por el cuello y comenzaba a estrangularlo.
─ ¿Dónde está? ─ exigió saber el monstruo.
─ No sé de qué estás hablando ─ le contestó el brujo con el poco aire que tenía.
─ Eyy. ¿¡Qué haces con mi Raine!? ─ gritó Eda antes de convertirse en su forma arpía.
Raine aprovechó el momento de distracción para realizar un silbido cuyas ondas empujaron a su atacante hacia atras.
─ Raine, ¿Estás bien? ─ preguntó Eda yendo a auxiliar a su amada.
─ Si, sí. Estoy bien.
Ambos, la pareja de la casa búho, se concentraron en el atacante y se prepararon para luchar.
─ Tienen una magia asombrosa y poderosa. Les doy merito por ello ─ exclamó.
─ Bueno, bueno. Basta de palabras. Rindete y no te pasará de nada ─ lanzó Eda como ultimatum.
─ Rendirse...─ la criatura alzó su mano y un cilindro largo salió de su cinturon y fue a parar hacia la palma de su mano derecha ─...no es una opción, no cuando he llegado tan lejos.
En ese momento, se escuchó un sonido y una hoja roja, tan roja como la sangre, salió enfocada desde dicho cilindro.
─ No...no puede ser ─ dijo Raine ─. Tú...tú eres un Jedi.
─ Oh, no soy ningún Jedi, brujo ─ le respondió el monstruo ─ y eso debería preocuparte.
─ ¿Es esto realmente necesario? ¿Hacerla ejercitar de esa manera? ─ le cuestionó Gwen a Ashla con la universidad de la magia salvaje a sus espaldas.
─ Su cuerpo y mente deben ser empujados al límite. Una vez que domine ambos aspectos, podrá dejarse llevarse libremente por la Fuerza ─ le explicó la Jedi.
─ Pero, ¿Soltarla en el bosque y permitir que la cacen? ¿No es demasiado?
─ Estás exagerando. Sólo deben capturarla y ella escapar de ellos. Es cómo una prueba de educación física. Además, quienes mejor para prepararla que las brujas y brujos más poderosos de las Islas Hirvientes.
─ Bueno, en eso te doy crédito. Por cierto, ¿Dónde está Eda? Ya debería haber llegado.
─ Incluso como adulta, ella sigue siendo un poco inmadura y testaruda ─ Ashla sonrió ─. Es muy parecida a su hermano antes de que...
─ Antes de perderlo... ─ concluyó Gwen con la mirada perdida ─. Ashla, ¿Crees que haya una manera de...
─ No ─ la respuesta tomó desprevenida a la Clawthorne ─. Eso es...imposible.
─ Pero tiene que haber una manera. Él...él...
─ Se ha ido, Gwen. Nadie regresa del lado oscuro. Darth Gawain lo destruyó.
─ ¿¡Si sabes que no es fácil!? ¿¡Qué no ha sido fácil aceptar esa verdad!? ¿¡Crees que no he pasado estos últimos días junto a Dell tratando de aceptar el destino de nuestro hijo!?
─ Yo...no quiero ni imaginármelo.
─ Duele, Ashla y mucho...
─ Recuerda que yo tambien lo vi como un hijo y parte de mi familia...
─ Pero yo le di la vida, Yo lo sostuve en mis brazos cuando solo era un bebe, un tierno e inocente bebe...
Ambas se dieron un descanso de la discusión que estaban teniendo.
─ Dell y yo nos retiramos, Ashla. Ya estamos muy viejos y cansados. Hunter se hará cargo de todo: Es un buen muchacho.
─ Pero los bosques...¿Quien ayudará a restaurarlos? Aún hay mucho por hacer.
─ La reina murcielago seguirá ayudando y...bueno, ya es hora de pasar las responsabilidad a las generaciones más jovenes.
La jedi estuvo de acuerdo con la decisión de la Clawthorne.
─ Ademas, es momento de descansar. Dell y yo...tuvimos que lidiar con tanto: La maldición de Eda, Lilith uniendosé al aquelarre, sus luchas, el día de la Unidad...─ Gwen miró a los ojos a Ashla ─. Lo de Jacen fue...la gota qué rebalsó el vaso. Es hora de dar un paso al costado.
La miriliana meditó por unos segundos las ultimas palabras de la bruja.
─ Perdoname, Gwen ─ se sinceró Ashla ─...por haber traido tanta desgracia a tu familia.
─ No digas eso. Cometiste errores y...lidiaste con ellos lo mejor qué pudiste ─ la bruja posó su mano sobre el hombro de la Jedi ─. Eres una jedi, no una diosa.
Ashla sonrió y asintió con la cabeza.
─ En eso tienes razón; El dios es tu nieto ─ exclamó.
Ambas compartieron una pequeña risa.
─ Ya la tenemos ─ dijo la voz de Luz Noceda.
─ ¿Qué? ¿Tan rapido? ─ cuestionó Ashla sorprendida.
En ese momento, Willow convocó algunas lianas que tenían envuelta a una agotada Luna.
─ No fue facil aunque fue un poco divertido ─ confesó Gus.
Willow depositó con cuidado a la cansada togruta en el suelo.
Ashla se acercó a ella.
─ ¿Estás bien?
─ Está segura maestra que ellas no pueden ayudarnos en nuestra lucha porque apenas pude hacer algo para escapar ─ se sinceró Luna.
Ashla negó con la cabeza con una sonrisa en su rostro.
─ Esto fue sólo el principio, Luna. Cuando empecemos a entrenar en serio, ya verás los resultados...
─ ¿Puedo usar una poción?
─ No.
─ ¿Un hechizo de ilusión?
─ No.
─ Ya sé. Podemos pedir consejo a las videntes para ver el futuro, así sabremos si tenemos chances de ganar.
─ No pienses en el futuro. Ahora solo importa el ahora ─ le respondió la maestra jedi.
El resto del grupo se mostró confundido ante tal afirmación.
─ Creo que los Jedi deberían dejar de hablar en metaforas. Están confuso ─ se quejó Amity.
─ Creo que alguien debería dejar de ''distraer'' a cierta humana de sus estudios ─ le respondió sarcasticamente Ashla a la menor de los Blight.
Tanto Luz cómo Amity se pusieron tan rojas como un tomate recien cultivado.
─ Wow, jejeje, ¿Cómo sabe eso? ─ le preguntó Luz nerviosa y tratando de ocultar su creciente sudor.
Ashla extendió su mano y ayudó a su alumna a levantarse del suelo.
─ Los Jedi tenemos nuestros...
La jedi no terminó la frase.
Su mirada despreocupada pasó a un rostro que mostraba confusión y...dolor.
Sintió un poderoso malestar en el pecho.
Ella sabía lo que significaba.
─ ¿Pueden sentirlo?
─ ¿Sentir qué? ─ preguntó Gus.
─ El frío ─ contestó la jedi.
─ Hace mucho calor hoy. Yo no siento nada ─ comentó alegremente Luz.
─ Maestra Fenix, ¿Qué sucede? ─ preguntó preocupada Luna.
─ Puedo...puedo sentir una presencia...una presencia que no he sentido en...─ la jedi pudó dejar de hablar y miró horrorizada a Luz con sus ojos bien abiertos ─. Llevenme a la casa búho.
─ ¿Qué? ¿Por qué? ─ cuestionó Noceda.
─ Algo terrible ha pasado.
─ Auch, cómo duele, cómo duele...─ repetía Eda mientras Luz la movía con cuidado desde el suelo.
─ ¿Qué ocurrió? ─ preguntó la bruja humana.
─ Savage Opress. Eso fue lo qué ocurrió ─ respondió sorpresivamente la Jedi.
─ ¿¡Lo conoces!? ─ Raine se movió del suelo con el rostro todo golpeado y maltrado.
─ ¿Recuerdan al lord sith que mató a mi maestro poco despues de que abandonaramos este planeta?
─ Si, pero...¿Qué tiene qué ver con este...este monstruo? ─ cuestionó Luz.
─ Savage era su hermano menor.
─ Oh, eso explica por qué no paró ni un segundo preguntando por ti ─ exclamó el Raine mientras era auxiliado por Willow y Gus.
─ ¿Él tambien es un sith? ─ preguntó Amity.
─ No, pero está entrenado en el lado oscuro y no hay qué subestimarlo. Es muy fuerte, muy fuerte...
─ Si, si. Lo sabemos muy bien ─ Eda se sacó los restos de su garfío que estaba completamente destruido ─. ¿Por qué no nos mató?
─ Porqué quería mandar un mensaje, quería mandarme un mensaje: Está aquí por mí.
─ ¿Por ti?
Ashla tomó aire y luego lo exhaló.
─ Savage y su hermano nacieron en Dathomir, protegidos por las Hermanas de la Noche, un grupo de poderosas brujas que usaban el lado oscuro. Un día, un maestro sith vino y...y se llevó al hermano lejos de Dathomir. Años más tarde, Savage se enteró de su muerte bajo mi espada y juró vengarse, juró vengar a su hermano.
─ Quería matarte ─ dedujo Luz.
─ Si. Fundó una empresa criminal y aprovechó su poder en el bajo mundo para obligarme a salir y confrontarme. Nunca pudó matarme pero...sí consiguió hacerme daño.
─ ¿Cómo?
Ashla meditó la respuesta por unos minutos.
─ Él...mató a alguien muy cercano a mí...enfrente de mis ojos y no pude hacer nada para evitarlo...─ la jedi no habló por unos segundos que se hicieron eternos, tratando de encontrar las palabras adecuadas ─. Ahora está aquí y eso pone en peligro todas las Islas.
─ Bueno...¿Qué hacemos? No podemos quedarnos con los brazos cruzados ─ señaló Luna.
─ Llevemos a Raine con los curanderos. Luego, debemos explorar cada centimetro de esta isla hasta encontrarlo. No debemos permitir qué siga suelto y dañe a más personas.
─ Vamos a Hexside para alertarlos ─ dijo Luz montando a Strinbean y partiendo junto a Amity.
─ Hunter y yo...iremos a Bonesborough. Darius, Alador y Lilith tienen que saber sobre esto ─ apuntó Willow.
─ Bien, bien pero debemos dejar a alguien protegiendo el portal. Tuvimos suerte que Savage no lo descubrió antes pero no podemos dejarlo al azar.
─ Contactaré a King y a Hooty. Ellos me ayudaran por si ese maniatico engreído vuelve a aparecer ─ agregó Eda ya recuperada de sus heridas.
─ Bien. Bajo ningún concepto, él debe acercarse a los poblados. Si lo hace, trazará un sendero de destrucción por ahí por donde pase, ¿Entendido? ─ quiso dejar en claro la jedi.
─ Fuerte y claro ─ le contestó Eda transformandosé en búho y yendo de inmediato a buscar a sus aliados.
─ ¿Y yo? ¿Qué...qué debo hacer? ─ preguntó Luna ─. ¿Debemos confrontarlo?
─ ¿''Debemos''? Has perdido la cabeza. Tú apenas comenzaste el entrenamiento ─ le recordó Ashla ─. Tú iras con Gwen. Con ella estarás a salvo.
─ Pero...
─ Sin pero esta vez, Luna. Ve con ella.
La togruta tenía ganas de seguirle la discusión pero no tuvo opción.
Luna se subió junto a Gwen arriba de su talisman y se marcharon, dejando a Ashla sola, sola para volver a hundirse en la marea de sus recuerdos...
Muchos años atras...
─ Puedes matarme Savage, pero no puedes destruirme ─ exclamó Ashla de rodillas y con las manos atadas ─. Se necesita de fortaleza y poder para resistir el lado oscuro. Sólo los debiles lo usan.
─ Es más poderoso de lo qué crees ─ reafirmó Opress sujetando con la Fuerza al conde Wess.
─ Y aquellos que se le oponen son mucho más poderosos de lo que te puedas imaginar.
─ ¿Quieres ponerlo a prueba? ─ a Ashla no le gustó la sonrisa macabra que mostró el zabrak el decir esas palabras.
En solo segundos, Wess salió empujado hacia adelante, siendo atravesado por el sable carmesí de Savage, ante la atonita mirada de horror y dolor de Ashla Fenix.
Volviendo al presente...
En Bonesborough...
Ya de noche...
─ ¿Donde está Ashla? ─ preguntó Luna.
─ Creía que estaba contigo ─ le respondió Eda.
─ No ─ le corrigió Gwen ─. Ella no vino con nosotras.
─ Extraño...
─ Ademas no tenemos noticias sobre ese tal Savage. No ha aparecido ─ agregó Amity.
─ Dejen que venga. Lo recibiré con mi poderes de rey demonio ─ gritó King a los cuatro vientos.
─ No lo sé. Siento...siento algo pero no sé bien qué es ─ Luna se acomodaba los lekkus con la mirada perdida tratando de...de descubrir lo que estaba pasando.
─ Chica, perdón por decirte esto pero...la Fuerza no sirve para nada ─ le restrejó en la cara la antigua dama búho.
─ Eyyy ─ le salió al cruce la togruta ─. ¿Acaso no fue un portador de la Fuerza el que te humilló y te hizo morder el suelo?
Eda se tuvo que tragar sus propias palabras.
─ Tengo un mal presentimiento ─ exclamó Luz mientras alzaba su cabeza y miraba a las lejanas estrellas.
Mientras tanto...
En lo profundo del bosque, cerca de un acantilado...
Ashla Fenix se quedó mirando lo profundo del mar hirviente, con el viento chocando a sus espaldas y levantando muchas hojas de los arboles a su alrededor.
Ya fuera de noche o de día, las Islas Hirvientes siempre ofrecían una belleza espectacular.
Ashla se sumergió en lo más profundo de su ser para dejarse llevar por la Fuerza, por su corriente...
Y fue, al sumergirse en esa corriente, cuando la jedi pudo sentir a su antiguo rival, su pulso oscuro manchando la armonía que desprendía de las Islas.
─ Ah, qué decepción ─ exclamó Savage Opress con un tono de decepción ─. Sólo mirate: Estás vieja y demacrada.
Ashla se dio la vuelta lentamente y miró fijamente al musculoso zabrak.
─ Creo que deberías mirarte al espejo ─ le respondió Ashla desafiante.
Savage sujetó su sable de luz con la mano aunque no lo encendió. Todavía tenía tiempo.
─ He venido a matarte aunque...─ el zabrak señaló con su dedo a la miriliana ─...quizas sería peor dejarte aquí y permitir que el tiempo haga el trabajo sucio.
─ ¿Es eso lo unico que te motiva? ¿Matarme? Cuando aprenderas. Mientras más arrebatas, menos tienes.
El zabrak no pudo tapar su ira y encendió su sable de luz de manera amenazante.
─ ¿¡Y qué tienes tú!? ─ le preguntó a la jedi apuntandolé con su hoja carmesí como si se tratará de un dedo.
Ashla no reaccionó ante la movida de su rival, no movió un musculo.
─ Las hermanas de Dathomir fueron exterminadas, mi gente fue borrada de la faz del universo. Mi hermano...está muerto...por tú culpa.
Ashla guardó silencio mientras su rival intentaba amedrentarla con sus duras palabras.
─ ¿¡Tienes idea lo qué he tenido que hacer para sobrevivir!? El Imperio me cazó, los sith me cazaron y destruyeron mi sindicato criminal. No me queda nada...nada salvo tú.
El viento se movió con más intensidad alrededor de ambos guerreros.
─ ¿Cómo has podido convivir con esas brujas? Creía que los Jedi odiaban a los portadores de la magia.
Ashla no respondió.
─ Oh, no. No me digas qué...─ Savage se burló de la jedi mientras sonreía mostrando sus dientes filosos ─...ellas te importan. Si, si, puedo sentirlo...
El viento se tornó más violento e impredecible.
─ Ellas realmente te importan. Quizas debería ir y...demostrarles lo qué les pasa a las personas que se encariñan contigo.
Esa fue la gota que rebalsó el vaso.
Un resplandor blanco emergió de la mano derecha de Ashla.
Había encendido su sable de luz.
Savage respondió encendiendo la segunda hoja carmesí.
El rojo y el blanco iluminaron los arboles del bosque.
Ashla se puso en posición de guardia mientras Savage movió su sable hacia el costado de su cuerpo, agarrando con ambas manos su largo mango.
Nadie hizo un movimiento o un gesto.
Sólo hubo silencio, un atroz y mortal silencio.
Las miradas de ambos estaban completamente entrelazadas y no se atrevían a mirar hacia otro lado.
Ashla sabía que Savage sería el primero en atacar, lo conocía bastante bien. Era muy identico a su fallecido hermano aunque no lo supiera.
Él iria con todo, desatando su furia sin control, sin contención alguna.
En ese instante, Ashla viajó decadas al pasado, a ese lugar donde ella había definido su destino y probablemente el de toda la galaxia, cuando su maestro murió empalado por el lord sith, el hermano de aquel que ahora busca su muerte. Recordó cómo fue tras él, completamnete furiosa y sin control y cómo perdió el primer impulso.
Sin embargo, tambien recordó la valiosa lección que aprendió ese día, una lección que acompañaría a Ashla por el resto de su vida cómo Jedi:
''Al fuego, se le combate con agua. A la fuerza bruta, más tecnica''.
Eso hizo.
Con tranquilidad, Ashla apagó su sable de luz y se mostró indefensa sin protección alguna.
El movimiento confundió a Savage pero eso no fue suficiente para hacerlo desistir.
Se lanzó ante ella cómo si fuera una bestia sin correa.
Le lanzó una fuerte estocada con su espada. Sin embargo, el filo carmesí sólo rozó el aire y no el cuerpo de la jedi.
Savage lanzó otro ataque y otro pero ninguno alcanzó su objetivo.
Entonces, cansado...Savage lanzó una ultima estocada. Sin embargo, Ashla lo esquivó otra vez.
Ahora, en esos microsegundos, el cuerpo de Savage quedó expuesto y con una rapidez abismal, Ashla encendió su sable blanco y lanzó un poderoso tajo al zabrak, partiendo en dos el mango de su sable y atinandolé un doloroso y profundo corte en su pecho.
Ambos se miraron a los ojos pero solo Savage miró horrorizado al ver que su cuerpo ya no respondía a sus comandos.
Derrotado y herido de muerte, Savage soltó lo que quedaba de su espada y se predispuso a dejar que su cuerpo colapsara sobre el suelo. Sin embargo, antes de sucediera, la jedi agarró el cuerpo de su rival y apoyada sobre una rodilla, Ashla sujetó con sus manos la cabeza y el resto del cuerpo de Savage.
No hubo ningún insulto, no hubo ninguna reprimenda, ninguna muestra de poder o de superioridad, sólo una rival tratando de reconfortar a su enemigo en sus ultimos momentos.
─ Dime:...─ dijo Savage con sus energías agotadas y con la vida escurriendolé de su cuerpo. El tono arrogante y amenazante había desaparecido ─...¿Aún hay...esperanza?
─ Aún hay ─ le respondió la jedi.
─ Qué esa...esperanza no...nos vengue...a tod...todos ─ terminó de decir Savage antes de colapsar por completo, con sus ojos bien abiertos e inmoviles.
Había muerto.
Ashla se entristeció por el destino de Savage y con honor, le cerró los ojos para que pudiera descansar en paz.
Con cuidado, Ashla agarró su cuerpo y se lo llevó cargado sobre sus propios hombros no sin antes recuperar de los restos de la batalla el sable carmesí del zabrak.
Un rato más tarde...
─ ¿Es esto realmente necesario? Era una mala persona. Él...él no merece esto ─ se quejó Eda mientras la pira funeraria consumía el cuerpo de Savage Opress.
Estaban reunidos en una pequeña llanura al borde del bosque.
─ No lo entiendo, maestra Fenix ─ exclamó Luna confundida ─. Él trató de matarlo, casi mata a Eda y a Raine. ¿Por qué lo honra?
─ No lo estoy honrando a él ─ la respuesta dejó sorprendidos a todos los presentes, incluyendo a Luna ─. Estoy honrando a la persona que pudo haber sido. Todos tenemos el potencial de la luz. No lo olvides, Luna.
El resto del grupo prefirió no discutirle ante semejante argumento. Uno a uno se fueron retirando hasta que solo quedó Ashla, quien tuvo el privilegio de ver a las llamas consumir las ultimas cenizas de Savage Opress.
Entonces, se acercó a la ya desgastada pira, hizo una reverencia y luego se dio media vuelta y se marchó.
Ella había curado...esa vieja herida.
Epilogo: ''El futuro es el futuro...''
Días más tarde...
─ Ha quedado bien. La reconstrucción ya casi ha terminado ─ notó Ashla al ver la antigua biblioteca.
─ Si. Va a quedar espectacular ─ dijo Lilith emocionada.
─ Hablando de emoción...hay algo que quiero darte ─ Ashla rebuscó en su bolsa un objeto.
─ ¿Qué cosa?
─ Algo que debería haberte dado hace mucho tiempo ─ Ashla sacó lo que había encontrado y se lo mostró a Lilith.
─ ¿Acaso es...
─ Si. Este es el sable de luz que alguna vez fue de tú hermano. Tomalo...
Con cuidado y con sus manos temblando, Lilith agarró la espada de luz. Era un bjeto impresionante; parecía más una herramienta que un arma en si misma.
Con precaución, Lilith apretó el botón y un resplandor tan verde cómo las hojas de los arboles emergió del mango.
Lilith quedó maravillada con la espada y hasta cierto punto...emocionada.
Aunque no podía usar la Fuerza o sentirla, si podía sentir las palmas de su hermano agarrando y sujetando la espada.
Era una sensación...hermosa y espectacular.
─ Ahora entiendo porque usan las espadas. Son precisas y...cautivantes ─ dijo la bruja.
─ Elegantes diría yo. Puedes quedartela.
─ ¿Estás segura?
─ Eres su hermana. Por supuesto que estoy segura. Usala o conservala cómo recuerdo pero es tuya.
Lilith lo meditó por unos segundos pero al enfocar su visión en la hoja plasmatica pudo ver por unos instantes el reflejo de su propio hermano sonriendo apasionadamente.
Esto era una señal.
Entonces, Lilith asintió con la cabeza y aceptó el regalo que se le estaba ofreciendo.
─ Gracias.
─ No, gracias a ti...por aceptar el legado de tu hermano.
Lilith apagó el artefacto y lo guardó con cuidado en su bolsillo.
─ Por cierto. ¿Has visto a Luna? Ella debería estar aquí para el entrenamiento.
─ Creo que se fue con Luz y los demas. Ellos querían mostrarle las Islas ─ le explicó Lilith.
─ Los jovenes son tan desobedientes ─ lamentó la Jedi sarcasticamente.
─ ¿Y Eda?
─ Tú hermana es la excepción.
Ambas compartieron una pequeña carcajada.
Mientras tanto...
En una galaxia muy muy cercana...
En el planeta Nurstafar...
Abrió los ojos de repente, aturdido por las visiones de la Fuerza.
Sus parpados amarillentos apenas lograban disimular y contener la enorme ira que guardaba en su interior.
El lord sith Darth Gawain había sido despertado de su sueño por la presencia de su antigua maestra.
Despues de tantos años, al fin sentía su presencia, su sucia y asquerosa esencia en la Fuerza.
Eso debía de significar algo. Esto no era pura casualidad.
La casualidad no existía, sólo la Fuerza.
Las compuertas de su habitación se abrieron un droide medico apareció entre ellas acercandosé rapidamente hasta donde estaba el señor oscuro.
─ Milord, transmisión urgente desde Coruscant ─ explicó el droide ─. Es el emperador.
El emperador tambien lo había sentido.
El sith dedujo que la presencia de su antigua maestra sólo era la punta del iceberg.
Algo más se ocultaba detrás, algo...extrañamente familiar y conocido, aunque era incapaz de ver más allá y encontrar su origen.
No importaba realmente.
Su maestro lo estaba convocando y Gawain no quería hacerlo esperar.
─ Activa el proceso de ensamblaje ─ ordenó.
─ Si, mi señor.
Darth Gawain se contempló por un momento se vio cómo era realmente: Un hombre sin piernas, sin brazos con su piel completamente desfigurada y quemada, carente de cualquier bello publico flotando en un tanque de bacta.
Esta era la verdad de Darth Gawain, el verdadero rostro del poder del lado oscuro: el sufrimiento...
Continuará...
