Ladies and Gentlemen!
Debo confesar que ya tengo mucho tiempo que no me paseo por estos lados y realmente me disculpo por ello, he tenido algunos problemas y se me había dificultado escribir lo que tanto quería y ahora que estoy regresando poco a poco, quiero ponerme al corriente con lo que me gusta hacer. ¡Que mejor que escribir un fic de mi categoría favorita a mi persona favorita!
Si, hoy 15 de Mayo, es el cumpleaños que una de mis mejores amigas y mi beta principal, es a ella a quien le cuento sobre mis historias, que gustosa acepta leerlas a pesar de no tener mucho tiempo y quien me ha dado tantos consejos. Este es mi modo de festejarle. ¡Escribir de nuestra categoría favorita con nuestra pareja favorita! Así que espero que lo disfrute.
It's time to read!
It's showtime!
Aclaración: Shadowverse (TV) no me pertenece. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.
Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.
En el momento que Yonazuki Lucia abre los ojos, no puede evitar soltar un pequeño quejido ante la molesta luz que entra al cuarto a través de las cortinas. Aún es demasiado temprano como para querer empezar sus actividades matutinas, prefiere cerrar los ojos y dejarse adentrar al mundo de los sueños de nuevo. Dio media vuelta, para darle la espalda a esa molesta luz, en la cama hasta que sintió algo más a su lado que llamó su atención.
Un tanto adormilado, se fija en aquella cabellera roja que duerme a su lado mientras toma su mano con los dedos enlazados mientras que en su rostro, se pueden apreciar graciosas muecas.
Lucia no pudo evitar sonreír en ese momento para dejarse caer en su almohada y con su mano libre, acariciar aquella regordeta mejilla que al momento de sentir ese suave toque, aquel rostro se suavizo para al final soltar un pequeño suspiro y seguir durmiendo con bastante tranquilidad. Soltó una pequeña risita, su mano siguió su camino, tocó con curiosidad aquellos cabellos rojos como los suaves mechones negros, aquel alborotado cabello, caía con suavidad por su rostro que tuvo que quitar unos rebeldes mechones del mismo para apreciarlo. Aquellos ojos ámbar que ahora se encontraban cerrados, no pudo evitar posar su frente con la de aquella persona. Ante aquella cercanía, era posible sentir su fuerte respiración y si guardaba silencio, era capaz de escuchar su corazón golpear con suavidad su pecho.
Se separo un tanto molesto al verlo dormir tan tranquilo.
Era imposible, nada despertaba a Ryugasaki Hiro.
No entendía como podía dormir como si nada, podía suceder algún gran estruendo y él estaría totalmente perdido, muchas veces lo escucho quejarse de que nunca se despertaba a tiempo porque no era capaz de escuchar su despertador. No era como él, Lucia ante el mínimo ruido, despertaba y era imposible volver a dormir, razón por la que prefería levantarse temprano y empezar sus actividades matutinas.
Soltó un pequeño suspiro derrotado que poco después se convirtió en una sonrisa tierna y cariñosa. Ver aquel rostro, no pudo evitar pensar que aquel chico que conoció en ese entonces, ya no se encontraba, era un joven adulto del que sus rasgos del la cara se hacían cada vez más maduros. Picó con suavidad sus mejillas, trazaba con las yemas de sus dedos aquellos rasgos hasta llegar a sus labios donde se quedo viendo un buen rato.
Volvió a ver sus manos enlazadas y se perdió en sus pensamientos.
¿Desde hace cuando sucede aquello?
¿Desde hace cuando lo primero que ve al despertar, es a Hiro dormido a su lado?
¿Desde hace cuando que empezó a dormir en el mismo cuarto que él?
Eran tantas preguntas que para bien, nunca para mal, tenía la respuesta de cada una de ellas pero no se molestaba en contestar porque no era necesario.
No lo creía necesario.
Era demasiado obvio.
Lo que sucedía, era algo que él mundo entero sabía.
Porque ambos sabían muy bien lo que estaban haciendo. Y no era nada malo, no era nada de lo que debían avergonzarse ni mucho menos ocultar. Lo que dictaba su corazón, lo que sentían sus manos cuando se tocaban con suavidad, lo que eran capaces de sentir cuando están juntos, no era nada más ni nada menos que amor. Era el amor lo que los motivaba, era el mismo amor que los golpeo con fuerza en aquella noche donde se conocieron y donde ahí mismo sus caminos se juntaron para nunca más separarse. Aquella misma noche donde dejaron de sentirse solos y fue reemplazada por su calida compañía.
Fue esa misma noche donde empezó su historia.
Era ese mismo amor que los hacía sentirse bien, que los hacía sentirse completos, era tan desconocida aquella fuerza de atracción que los llamaba y al final, decidieron dejarse llevar para descubrir porque sus mejillas se calentaban o porque sus manos no dejaban de sudar.
Fue una muy buena decisión la que siguieron en ese momento porque cuanto más se conocían, sus sentimientos crecían cada vez más, mientras más tiempo sus manos se encontraran unidas, menos ganas de alejarse querían.
Un amor que todo ese tiempo estuvieron buscando y cuando lo encontraron, nunca más lo dejaron ir.
Se conocieron en el momento que más lo necesitaban, basto una simple mirada para caer y una mano amiga para ayudar a levantarse.
Sin duda, Lucia siempre estaría agradecido de conocerlo en el lugar y tiempo correcto, tomar aquella mano que le ofreció desde el primer momento y sacarlo de aquella oscuridad para poder caminar a su lado en aquella radiante luz parecida a la de su sonrisa. Para poder vivir y compartir su vida a su lado. Al lado de la persona que tanto ama y de la que no puede evitar sonreír como un bobo en ese momento donde sólo lo observa dormir.
Estar a su lado se convirtió en una necesidad, porque estando ahí, podía sentirse tranquilo y seguro. Estando entre sus brazos, era el lugar donde siempre quería estar. Ahora que conocía el amor, no quería volver a sentirse solo, no quería que lo abandonarán. Con suerte, Lucia sabía muy bien que Hiro nunca lo abandonaría y como si él mismo lo fuera dejar, todos estos años ha estado a su lado, en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, cuando ocurrieron cosas malas como cuando ocurrieron cosas buenas.
Se juro que estaría a su lado hasta que la muerte los separe. Aunque aún no había necesidad de pensar en ello cuando aún tenían una larga vida por delante.
Sin darse cuenta, sus labios se pegaron en un pequeño beso del que se separo despacio. Simplemente había dejado que sus sentimientos guiarán su cuerpo en una pequeña acción de la que no pudo evitar sonreír al momento de alejarse de aquella calidez. Tantos besos que le había robado en secreto desde que empezo a dormir a su lado que se convirtieron en una deliciosa obsesión.
Dejo de recargarse en sus codos para volver acomodarse hasta que sintió la sábana resbalar de su hombro desnudo hasta la mitad de su espalda, fue cuando se dio cuenta de una situación más.
¿Desde hace cuando han tenido ese "tipo" de relación?
No pudo evitar avergonzarse, su rostro se sentía tan caliente que prefirió tomar las sabanas y cubrir hasta su cuello, fingir como si nada hubiera pasado y tratar de mirar a otro lado al recordar que no era el único que se encontraba en aquella situación al sentir el roce de sus pieles desnudas y provocar un gran escalofrió recorrer su espalda que no pudo evitar jadear e inmediatamente tapar su boca para evitar despertarlo.
Cerró sus ojos con fuerza al sentir a Hiro removerse a su lado. Prefirió perderse entre sus pensamientos en ese momento.
Cuando se convirtieron en unos jóvenes, no pudieron evitar sentir un poco de curiosidad que sus manos no se detuvieron y siguieron avanzando, que sus ojos no dejaban de buscar aquellas pequeñas pecas como sus labios no dejaban de besar las mismas y sacar aquellos "ruidos" que solo los incitaba a querer un poco más de aquello. Aquellos tímidos movimientos que hacían sentir bien sus corazones hasta el punto de querer explotar.
Pero aún eran jóvenes e inexpertos, tenían miedo de dar un paso más y arruinarlo en ese momento.
Tenían miedo de hacerse daño y tener una mala experiencia como de ya no querer saciar nunca más aquella curiosidad.
Pero era difícil querer controlarse.
Era difícil cuando querían cumplir sus deseos.
Por más que sus ojos querían evitar la vergüenza marcada en sus rostros rojos.
Sus manos se buscaban, sus cuerpos pedían algo más, sus corazones no querían calmarse hasta encontrar aquello.
Con suerte, no pudieron evitarlo más y terminaron por caer en la tentación.
El sudor resbalando por su cuerpos, el temblor en sus piernas como en sus manos, aquellos besos que se volvían más salvajes conforme avanzaba el tiempo. Los pequeños gritos que se hacían más graves como los movimientos se hacían cada vez más rápidos y profundos. Lucia podía sentir aquel placer en su interior mientras abrazaba con fuerza a Hiro. Mientras lo envolvía en sus brazos y lo atraía con fuerza a su pecho como envolvía con sus piernas sus caderas en un vaivén que lo hacía enloquecer y desear más. No importando que al principio había sido un poco doloroso, ahora lo disfrutaba cada vez más hasta que algo en su interior explotaba para dejarse liberar y caer rendido con aquel cuerpo sobre él, que de igual manera, se encontraba cansado.
Ambos habían alcanzado aquel delicioso final del que ambos al fin pudieron satisfacer sus deseos.
Al terminar aquel acto, no pudieron evitar mirarse a los ojos y sonreírse con ese amor tan hermoso que sentían, que sus labios volvían a buscarse y besarse una y otra vez sin importar que el aire les faltará. No querían parar, no querían detenerse, querían descubrir muchas cosas, querían ver aquellos deliciosos gestos.
Aquella vez se abrazaron con fuerza, entregaron no sólo sus cuerpos, también entregaron su alma y su amor.
Y aunque había sido Lucia quien iniciaba aquellas pequeñas provocaciones de las que Hiro "trataba" de controlarse, al final eran ambos lo que terminaban por ceder.
Lucia abrió los ojos después de sentir como Hiro lo atraía a su cuerpo y sentir su cintura ser rodeada por sus brazos. Sintió aquellos labios besar su nuca, cosa que le causó un gran escalofrío, como sus piernas se enredaban con las otras. No se movió, se quedo quieto.
--¿Lucia? --Escucho a Hiro preguntar por él un tanto adormilado, el nombrado, dio vuelta en la cama hasta que vio aquel pecho desnudo. Sintió como besaba su frente hasta que una de sus manos alzo su rostro con suavidad, fue en ese momento que sus miradas chocaron y su sonrojo se hacia cada vez más grande al ver aquella sonrisa.-- Ya estabas despierto pero aún es demasiado temprano, no es necesario que te levantes a hacer tus actividades --Soltó una suave risita ante aquel puchero.-- Buenos días, Lucia
El de cabellos blancos salió de su pequeño trance para sonreír y subir su mano para acariciar sus mejillas, quitar con suavidad el cabello pegado de su frente y acercarse poco a poco para pegar sus labios en un pequeño y corto beso de "Buenos días". Al separarse, se apreciaron un poco más, poco le importo que ambos estuvieran sin ropa, lo que querían en ese momento, era disfrutar de la calidez de sus cuerpos enredados debajo de las sabanas.
--Buenos días, Hiro --Un beso más se dieron.-- Es extraño que estés despierto tan temprano --Le dio un juguetón golpe en el pecho.-- Así deberías de ser en lugar de llegar tarde a todos lados
--Bueno, una cosa es llegar tarde y otra cosa es disfrutar de una mañana contigo --Lucia le dio un pequeño golpe en la nariz, Hiro no pudo evitar carcajear al ver como volvía a sonrojarse.-- Pero cuando sentí que me besaste, creí que era bueno consentir un poco a Mi Lucia desde muy temprano --Soltó una pequeña risita al ver aquel rostro de sorpresa, al parecer había sido atrapado.-- Despertar temprano vale la pena si lo primero que veo es a Mi Lucia entre mis brazos
"Mi Lucia"
Le encantaba escuchar aquellas palabras aunque no podía evitar que su rostro se calentara por lo tiernas y cariñosas que eran capaz de sonar. Sonrió inconscientemente. Enterró un poco más su rostro en su almohada pero era imposible ocultarlo, aquellas suaves caricias a sus mejillas como a su largo cabello blanco, era su forma de "mimarlo" era su forma de demostrarle su amor, con pequeñas o grandes acciones.
--Me gusta besarte --Volvió alzar el rostro y pegar sus labios para durar un poco más.-- Me gusta besar a Mi Hiro y ver su rostro durmiente mientas haces caras graciosas --Se río, subió su mano para tocar sus labios. Se quedo atrapado en aquellos ojos que le miraban con tanto amor como deseo.-- Aunque nunca escuches el despertador, ver a Mi Hiro dormir a mi lado es lo que siempre espero de cada mañana
"Mi Hiro"
Un título tan cariñoso como el sentimiento mismo era capaz de sentir el de cabellos rojos cuando era llamado de esa forma. Un sentimiento de amor, un sentimiento de pertenencia, porque desde el momento que quedo atrapado en aquellos ojos rubí, se dio cuenta que siempre sería suyo.
Ambos, no pudieron evitar soltar pequeñas risitas, quizá ambos ya sabían lo que él otro estaba pensando, tanto tiempo que compartían juntos y saber lo que él otro quería decir, era maravilloso. Sus ojos hablaban lo que sus bocas callaban. Su cuerpo era capaz de expresar lo que tanto trataban de esconder.
Aunque no era necesario esconder su amor.
Nunca trataron de esconderlo.
Siempre dejaron que las personas y el mundo entero fueran testigos del amor que sentían.
Su amor.
Hiro no dudo en acercar más a Lucia, abrazarlo con fuerza para que escuche el sonido de su alocado corazón. Una muestra de lo que provocaba en él. El de cabellos blancos, poso su oído en su pecho, cerró sus ojos y soltó un pequeño suspiro, era tan cálido, era tan seguro estar en aquellos brazos que no quería irse nunca de ahí.
Porque ese era el lugar donde quería estar.
--Te amo Lucia --Murmuro Hiro mientras besaba sus cabellos blancos y le otorgaba suaves caricias a su cuerpo.-- Te amo tanto, Mi Lucia
--Yo también te amo Hiro --Poco a poco, sintió como sus párpados volvían a pesar, aquella calidez que le otorgaba, era la única capaz de hacerlo dormir de nuevo. Alzo el rostro para ver esa tierna mirada, sonrío un poco.-- Te amo mucho, Mi Hiro
Ante aquellas dulces caricias, Lucia volvió a quedarse dormido mientras Hiro solo lo observaba soltar un pequeño suspiro antes de perderse en aquel calorcito de su cuerpo y el suave golpeteo de su corazón a su pecho. Como si fuera una dulce nana, comprendió que era lo único que lo hacía dormir de nuevo.
Hiro apreció aquel blanco cuerpo con alguna que otra marca de sus besos, aquel largo cabello blanco que se había dejado crecer a petición suya y del que le gustaba acariciar por lo suave que era. Aquellas tupidas pestañas, como aquellos labios tan suaves y carnosos que le encanta besar las veces que sean necesarias para estar satisfecho aunque con Lucia, era su obsesión aquellos labios, nunca se cansaba de besarle.
Y aunque aquellos ojos rubí se encontraban escondidos, le encantaba verlos y perderse en los mismos. Sonrió un poco, quizá llegar un poco tarde a sus respectivas tareas, no haría daño a nadie.
Volvió a besar su frente para abrazarlo más a sí. Para que se sintiera seguro, para que se sintiera tranquilo, porque entre sus brazos, iba a ser difícil dejarlo ir. Sus ojos empezaban a pesar en ese momento, sentía como poco a poco, el sueño regresaba a él que decidió acomodarse con Lucia entre sus brazos y cerrar sus ojos.
Cuando lo conoció, se hizo la promesa de que siempre estaría a su lado, le haría olvidar la oscuridad del dolor y lo llevaría a su lado para otorgarle dulces momentos y jugarle un amor eterno.
Sonrió.
Soltó un pequeños suspiro y bajo el rostro para besar su cabeza.
--Te amo tanto Mi Lucia --Murmuró.-- Nunca te dejare ir --Bostezo.-- Siempre serás bienvenido en mis brazos y en mi corazón --Tomo un gran respiro y suspiro.-- Siempre tendrás mi amor
Y cayó dormido ante aquellas últimas palabras.
El silencio volvió a reinar en la habitación, los rostros durmientes y las sonrisas en sus rostros eran apreciables. La tranquilidad con la que dormían, la paz en la que podían relajarse al saber que volverían a despertar con el otro a su lado. Y en sus ojos volverían a ver ese amor que tanto les gusta.
Porque estando de esa manera, eran los brazos donde querían estar, era el cuerpo que los cobijada con seguridad, era el suave latir lo que los hacía sentirse seguros y eran los labios que demostraban su amor las veces que sean necesarias.
Este era el lugar donde querían estar.
Justamente al lado del otro, compartiendo su amor.
¡Muchas gracias por leer!
Una vez más, feliz cumpleaños mi querida beta. Espero que este fic cortito, que no importa la cantidad si no más bien los sentimientos que somos capaces de transmitir, te guste.
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Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Lunes 15 de Mayo de 2023
