Ad Bellum
La liga Pokémon, lo que cualquiera daría por pararse donde yo lo hago ahora mismo, en frente de mi se encuentra nada más y nada menos que el campeón de la región, el entrenador más fuerte de la región y su gobernante absoluto, que con su capa roja ondeando al viento y su fría mirada se prepara para el combate que definirá el destino de esta región, ya que con mano de hierro ha ejercido su tiranía sobre nosotros por dos décadas, por eso yo, Nelson Aubrey, he recorrido la región entera con un propósito, librarnos a todos de la tiranía que ejerce el campeón, y después de ese largo viaje, aquí me encuentro, listo para cumplir mi destino…
-Un par de años atrás-
Mi viaje comenzó a mis 16 años cuando junto a mi inicial, una alegre e inocente Gible, salimos de nuestro lugar de origen con la misión de vencer al actual campeón, que más que un líder se había convertido en un tirano, que por varios años había oprimido a la gente de la región hasta el punto que se había empezado a revelar una cantidad considerable de esta, y fue uno de estos rebeldes, mi abuelo quien me mando en la misión de vencer al Generalísimo Maximiliano, y liberar a todo el pueblo de la opresión del régimen, y Gible, ella es un regalo de mi hermano, es médico por lo que tiene las herramientas para conseguir Pokémon raros por medio de los criaderos, esta Gible, había sido considerada no apta para los trabajos de las fuerzas de pacificación (organización que el Generalísimo usa para reprimir a los opositores) y será ella quien me ayude a derribar el régimen que la rechazo.
Nuestro primer obstáculo fue el temido bosque Sinister, lugar que, según las leyendas locales, dentro de este asechan las almas en pena de la gente a las cuales el régimen les puso fin. Al entrar al bosque no paso mucho antes de que comenzara a sentirme seguido y observado, y cuando más me adentraba, debo admitir que si sentía miedo, y Gible también, no me detuve, hasta que me vi rodeado completamente de árboles, algo imposible, hacia un momento estaba en el camino, puse a Gible en el suelo, que hasta ahora había llevado cargando en brazos a pesar de su peso y trate de averiguar qué pasaba, a los pocos momentos me encontré cara a cara con una criatura bípeda algo más pequeña que yo, y lo siguiente que recuerdo es haber despertado acostado en una cama dentro de un pequeña habitación dentro de lo que parecía ser una cabaña, al poco tiempo entra un hombre cargando a Gible, quien a pesar de solamente había pasado conmigo un par de días ya me tenía cariño y se alegró al verme, resulta que dentro del bosque se había instalado un grupo de insurgentes que usaron a los Pokémon locales, los Zoroarks para mantener alejados a los enemigos del movimiento, pero gracias a un aviso que había dado mi abuelo me salve de que la cosa se pusiera fea, el líder del asentamiento me devolvió a Gible y sabiendo de mi misión me llevo a un pequeño criadero para que añadiera a un Zorua a mi equipo, Pokémon que me resultaría de gran utilidad debido a que el primer gimnasio era del tipo psíquico, termine siendo escogido por el Pokémon cuando uno de los Zoruas se ocultó dentro de mi mochila, y a palabras del criador "Ese Zorua es muy traviesa, pero también muy lista, debe presentir que tienes algo entre manos, y quiere ser parte de eso" por lo que una Zorua fue agregada a mi equipo, después de eso los mismos Pokemon de los insurgentes me guiaron por el camino más rápido hasta las afueras de ciudad Primis, donde tendría mi primer desafío.
Gracias a la ventaja de tipo que tenía Zorua, y a la mordida de Gible fuimos capaces de acabar con el Drowzee y el Swoobat del líder, que era uno de los mariscales de campo del Generalísimo, algo para nada sospechoso, después de eso pusimos rumbo a ciudad Conflictus, no sin antes entrenar, que ahora con dos Pokémon era mucho más fácil, y una vez sentí que mis Pokémon estaban listos, partimos hacia la ruta principal.
El camino fue algo complicado, la zona al norte de Primis era montañosa, pero detrás de este se encontraba un hermoso bosque cuya belleza contrastaba a la terrorífica imagen del bosque Sinister. Fue en estas montañas que atrape a mi tercer Pokémon, un Fletchling el cual a pesar de su tamaño resulto ser un peleador bastante eficaz dándole problemas a mis dos Pokémon hasta que Zorua lo engaño haciendo uso de una ilusión lo que me permitió capturarlo mientras este se encontraba confuso.
Una vez atravesado el bosque llegamos a ciudad Conflictus, la cual a diferencia de la tranquila Primis, esta estaba hecha un caos debido a constantes disputas entre los insurgentes y los leales que se contestaba el control de la ciudad por medio de diversas escaramuzas en las cuales sus Pokémon causaban diversos daños a la infraestructura y las viviendas en la ciudad de forma que parecía un pueblo que recientemente había pasado por una batalla.
Tomémonos un momento para hablar de la región, esta fue creada pensando en proteger su soberanía de fuerzas exteriores, es por eso que las principales ciudades están colocadas no en los lugares mas aptos para vivir, si no en los puntos estratégicos para defender a la región, Primis se encuentra el pie de las montañas ya que estas actúan como una barrera natural y Conflictus se encuentra en la entrada de un rio que va desde el océano hasta el mero norte de la región siendo uno de los principales accesos a la capital, Ciudad Victoriam por lo que era un punto clave para ambos bandos.
Al entrar a la ciudad me di cuenta de lo desolada que estaba, en el centro Pokémon me dijeron que el líder de gimnasio estaba ocupado manejando el asunto de los insurgentes por lo que tuve que esperar, por lo que decidí ponerme en contacto con mi hermano Stephen, hablamos por un rato y el me conto como el pueblo no había sufrido grandes cambios desde mi partida hacia un par de semanas, y que debía de prepárame ya que Primis y Conflictus se encontraban muy cerca una de la otra y que llegar a las ciudades venideras me tomaría mas tiempo de que lo que me tomo llegar a Conflictus y que lo que seguía era el enorme desierto de Mors que podía llegar a ser un lugar muy peligroso.
Después de la llamada decidí que era mejor que descansáramos por el día para que a la mañana siguiente estuviéramos con la mayor energía para combatir. El gimnasio era del tipo Agua, haciendo juego con la importancia del rio, el líder uso a un intimidante Lapras y a un Wooper, en esta batalla si que hubo más problemas, pero se logró ganar gracias a los trucos de Zorua y la potente mordida de Gible, y aquí Fletchling probo su habilidad al esquivar casi todos lo ataques que el líder de gimnasio usaba. Pero al final del día la medalla fue mia y la hora de atravesar al peligroso desierto de Mors había llegado.
Tras prepárame con aguas y ropas adecuadas para el árido clima emprendimos el camino, y mientras Zorua y yo nos veíamos afectados por el abrazador clima, a Fletchling parecía no importarle y Gible lo disfrutaba, varias veces tuve que cargarla en brazos debido a que por momentos empezaba a correr por todos lados y me era difícil seguirle el paso, pero no todo fueron malo, gracias a su arduo entrenamiento Fletchling evoluciono a Fletchinder y un tiempo después Gible evoluciono a Gabite, pero su personalidad continuo siendo la misma, la única diferencia es que ahora era mas grande y pesada que antes, Zorua todavía no estaba lista para evolucionar.
Para refugiarnos del calor terminamos por escondernos en una cueva donde me terminé encontrando con un asustado Raichu el cual muy probablemente pensó que éramos Pokémon tipo tierra cuando nos oyó entrar, el pobre no tenia nada que hacer en contra de aquellos Pokémon y se veía el pavor que le tenía a Gabite la cual no parecía entender lo que sucedía, finalmente decidí llevarlo conmigo y se veía muy alegre de finalmente poder salir de la cueva sin tanto peligro.
Ese Raichu, que también a mi se me hiso extraño encontrar uno salvaje, resulto siendo otro de los experimentos del gobierno el cual pensaba que al soltar Pokémon evolucionados y entrenados producirían Pokémon salvajes más poderosos, aunque enviar a un tipo eléctrico a un desierto era la peor idea que había escuchado, aunque en cierta forma fue útil, ya que Raichu conocía ya poderosos ataques como el Atactrueno el cual no era tan poderoso como Trueno, pero era mas preciso, algo que necesitaríamos ya que entre más avanzáramos un error se volvería mucho más costoso.
Continuamos avanzando por el desierto de Mors por una semana mas hasta que finalmente llegamos a ciudad Siccum, lugar que se encontraba en la zona más habitable del desierto, ahí se encontraba el tercer gimnasio, por lo que con Gabite, Zorua, Fletchinder y Raiuchu nos tomamos un tiempo para entrenar en el centro Pokémon, y en la noche me comunique con mi abuelo, el ex Gran Almirante de la región de Bellum, Ernesto Aubrey, él se alegró de verme sano y salvo, tome un momento para presentarle a mi equipo Pokémon y me explico que para poder vencer al Generalísimo deberé de contar con Pokémon fuertes, por lo que me indico que después de obtener mi tercera medalla pusiera rumbo hacia el corazón mismo del desierto, donde encontraría un viejo templo en el cual me darían una herramienta para aumentar mis posibilidades de éxito. Una vez paso el día asistimos al gimnasio para retar al líder, este uso Pokémon del tipo Veneno, haciendo uso de un Weepinbell, un Beedrill y un Nidorino, Pokémon a los cuales los movimientos tipo tierra de Gabite fueron sumamente efectivos, y gracias en un giro de último momento Zorua finalmente evoluciono en Zoroark, por lo que antes de que nos diéramos cuentas la tercera medalla era nuestra, pero después de haber ganado el líder me advirtió que las cosas serian mucho más difíciles a partir de aquí, sabía que no mentía, por lo que tome mis cosas y me dirigí al corazón del desierto como había dicho mi abuelo.
El camino fue arduo, cuando por fin llegue mi cara estaba completamente quemada por el sol y me quedaba poca agua, por lo que fue un alivio ver aquel templo elevándose de entre la rocosa planicie.
Al entrar fui recibido por los cuidadores del lugar, que me examinaron y concluyeron que no era apto, y debo admitir que el haber venido hasta aquí para eso fue decepcionante, para mi suerte las personas del lugar eran muy amables y me permitieron quedarme un par de días para recuperar fuerzas y provisiones, además de darme un mapa de la región entera el cual marcaba rutas desconocidas que me permitirían llegar a mis destinos mas rápidamente, pero mas importante, sin pasar por los diversos retenes que las fuerzas del Generalísimo instalaban en las rutas principales.
Pasados los dos días me disponía a partir, pero antes por las molestias y para demostrar su apoyo a los insurgentes, la gente del tempo le dio un tratamiento a mis Pokémon que se supone ayudaría a liberar su potencial, y mientras uno de los ancianos me guiaría por una red de túneles que me permitirían atravesar el desierto sin tener que caminar debajo del abrazador sol, por lo que él, su Riolu y yo entramos a los túneles, pero para mí mala suerte sucedió un derrumbe que nos dejó atrapados al Riolu y a mi dentro de los túneles, me asuste siendo sinceros, pero al momento recordé el entrenamiento que me dio mi abuelo y me hermano, por lo que con un trabajo en conjunto con Riolu creamos una salida entre las sospechosamente pequeñas piedras.
Resultaba que todo era una prueba, ya que Riolu solo me ayudaría si sentía honor dentro de mí, así que lo que prosiguió fue una sesión de entrenamiento que llevo unos cuantos meses en los cuales el nivel de mis Pokémon se elevó dramáticamente, Fletchinder evoluciono a Talonflame, y el Riolu que se me había pasado a formar parte de mi equipo evoluciono en un Lucario, y fue esto lo que marco el final de mi entrenamiento, los ancianos declararon que al haber logrado que Lucario evolucionara, cosa que solo sucede una vez un Riolu confía plenamente en su entrenador, significaba que estaba listo, por lo yo, de ahora unos 17 años, recibí un sable de oficial, el cual había aprendido a usar, pero más importante aún, se me ofreció una piedra llave y una mega piedra para poder Mega evolucionar ya sea a Gabite a la cual le faltaba poco para volverse un Garchomp, o al recién adquirido Lucario, cosas que para su sorpresa termine rechazando, ya que mi lazo mas fuerte era con Gabite, y era de mi saber que la Mega evolución de Garchomp resulta dolorosas para el Pokémon y yo no quería esto para mi Gabite.
Armado y con un equipo poderoso partimos por la red de túneles, la verdadera, la anterior era solamente para la prueba, y llegamos hasta ciudad Dimidium, donde estaba el cuarto gimnasio de tipo Piedra, el cual fue resulto sumamente fácil con los poderoso golpes que asestaba Lucario, seguido de eso me encontré con una figura inusual, nada mas y nada menos que mi abuela, la esposa de mi abuelo Ernesto, yo me sorprendí, no la había visto en años, así que después de ver a mis Pokémon me hiso entrega de un Snivy la cual parecía tener aire de realeza, esta fuel la sexta e ultima integrante de mi equipo.
Al despedirme de mi abuela, la cual me dijo que pronto podría ver a mi madre nuevamente, recuerdo haberle dicho si volveríamos a vivir todos juntos, ella, mi abuelo, mi hermano, mi madre y yo en nuestra casa a la orilla del mar, pero para mi pesar esa fue la primera y última vez que vi a mi abuela en mucho tiempo.
Siguiendo la travesía nos enfrentamos a los gimnasios siguientes, con estas batallas Snivy ya había alcanzado su forma final, Serperior, y así llegamos al octavo gimnasio, su líder era el segundo al mando de toda la región, el Mariscal de campo Alejandro, y por una clara razón. Su habilidad era no antes vista, con un gimnasio de tipo Dragon, y un equipo conformador por Dragonite, Kingdra, Salamence y Tyrantrum sus Pokémon arrasaron con los míos dos veces, pero antes de ir por la tercera, mi hermano Stephen, viéndome decaído por dos derrotas que más que peleas fue el líder usando a mi equipo como trapo viejo de cocina, así que sin muchas esperanzas acepte el reto, mi hermano siempre había sido fanático de los tipo Siniestro, por lo que su equipo estaba conformado por estos, contando con un Bisharp, Houndoom, Tyranitar, Hydreigon, Pangoro y Honchkrow me puso en aprietos en varias ocasiones, pero justo cuando mi ultimo Pokémon en pie era Gabite, ella por lo que según me explico mi hermano, por no querer decepcionarme y levantarme el animo finalmente acepta la evolución convirtiéndose en un poderoso Garchomnp que nos termino ganando la batalla, y tras unas palabras de aliento de Stephen, estaba listo para retar y vencer al líder de gimnasio, esta batalla si fue complicada, pero con la confianza recuperada, y con un equipo mas fuerte que nunca los dragón de Alejandro cayeron y tras este felicitarme por mi victoria me dio la medalla de gimnasio junto con un pase al castillo Victoria, lugar donde reside el Generalísimo, deseándome la mejor de las suertes, por lo que a mis 18 años me prepare para concluir mi viaje.
Llegando a la entrada del castillo, y no dejando que su enorme tamaño me intimidara entregue el pase a los guardias y recorrí los largos pasillos hasta llegar al techo, en donde el Generalísimo me estaba esperando.
"Te había estado esperando joven Aubrey" fue su reacción "Entonces sabe por qué estoy aquí" fue mi respuesta "Lo sé, pero tú no tienes ni la menor idea, todas las familias guardan secretos, pero la tuya tiene uno muy grande" me dijo "¿De que esta hablando?" dije con un poco de molestia "Eras de la realeza niño, tu abuela era la heredera al trono de esta región hasta la obligué a ella, y a su padre a abdicar, e hice lo mismo con tu madre y tu hermano, y ahora que tienes la edad para ello, es tu turno" estuve en shock "Eso es imposible, todos los miembros de la realeza-" a lo que dijo "Desaparecieron, y espere nunca volverlos a ver, pero aquí estas, y mientras la corona tenga herederos no puedo instaurarme como el poder absoluto de esta región, así que has lo correcto, firma tu abdicación y todo esto acaba hoy" pero no me dejaría ganar "Vine hasta acá con el objetivo de volverme el campeón, y aunque no me interese ser rey, sé que a usted si, por lo que lo venceré, y con el poder que se me será conferido me asegurare que pague por lo que ha hecho" el solamente hiso una mueca "Como quieras niño, entonces no me queda otra opción, una vez acabe contigo y tus Pokémon, ¡salúdame a Arceus!" y así llegamos a donde estamos ahora.
-En el presente-
Inicia la batalla con Raichu, y el Generalisimo con un Rhyperior, poniéndome en desventaja, empezamos con cola de hierro, Raiuchu dando un salto junto con vueltas en el aire, Rhyperior se cubrió del ataque con su enorme brazo y contrataco con Brazo Martillo, mandando a Raichu a estrellarse contra la protección del techo, el Generalísimo soltó una fuerte carcajada, pero, aunque dañado, Raichu no estaba derrotado, se levantó y siguió peleando, en respuesta atacamos con Atactrueno pero no apuntando al Pokémon, sino al suelo debajo de este, creando una nube de polvo y aprovechando esta Raichu ataco con Cola de Hierro otra vez y debido a la nube Rhyperior no se pudo cubrir y recibió el impacto de lleno, pero Rhyperior para nada lento en reaccionar asesto otro impacto directo en Raichu, del cual ya no podía levantarse, por lo que lo regrese a su pokeball, tratando de ponerme en ventaja llame a Lucario a la batalla, Rhyperior trato de golpearlo con otro Brazo Martillo, pero Lucario era más rápido, y saltando por sobre su abrazo ataco a la cabeza con un Hueso Veloz y dos Aura Esferas, derribando al gigantesco Pokemon que para terminar con este Lucario asesto un Puño Incremento en su estómago, el daño fue suficiente y Rhyperior fue derrotado.
Su siguiente Pokémon fue Magmortar, el cual no perdió tiempo en lanzar una potente llamarada de fuego hacia Lucario quien cubriéndose de esta se descuidó de un golpe al estomago que lo mando arrastrándose por el suelo, pero se volvió a levantar, y con un rápido movimiento se lanzó hacia Magmortar con Hueso Veloz y con rápidos golpes lo dejo aturdido y continuando con un potenciado Puño Incremento a la cara lo mando directo al suelo, pero las quemaduras habían hecho su daño y los dos Pokémon cayeron rendidos al suelo.
Ambos habíamos perdido a dos de nuestros Pokémon, al mismo tiempo escogimos a nuestro siguiente Pokémon, yo con Talonflame y el Generalísimo con Ferrothorn.
El comenzó atacando con Misil aguja, los cuales mi ave de fuego esquivo con gran facilidad y respondió con Lanzallamas, ataque super efectivo que chamusco al Planta/Acero del Generalísimo, el cual cayo fácilmente después de un par de Lanzallamas más, su siguiente Pokémon fue Milotic, el cual usando una ponente carga de agua termino por derribar a Talonflame que una vez en el suelo fue golpeado y arrastrado por el suelo hasta que ya no pudo más, lo retire y me prepare para un duelo de serpientes, llamando a Serperior a la batalla, de quien ahora entendía su naturaleza real, ambos Pokemon se abalanzaron uno contra otro, pero siendo una luchadora más ruda Serperior continuamente ataco a su rival con Hojas Navaja, y su ventaja de tipo le termino dando la victoria, hasta que el siguiente Pokemon del Generalísimo salió a la luz, su Metagross al cual inmediatamente Mega Evoluciono, el cual con su poderes psíquicos no le dio oportunidad alguna a Serperior, aquí vi la importancia de la Mega piedra que me habían ofrecido, yo mismo me había puesto en una difícil situación, pero la batalla no había terminado, regrese a Serperior y saque a la batalla a Zoroark, la cual apareció sin usar sus ilusiones, esto confundió y le dio gracia al Generalísimo, el cual pensaba que me había vuelto loco al no usar la mayor ventaja de mi Pokémon, pero su sonrisa se borró cuando haciendo uso de estas mismas Zoroark creo tal ilusión que parecía abarcar el mundo entero, y por la inmunidad del tipo Siniestro ante el tipo Psíquico, Zoroark era prácticamente invisible y así llevamos a cabo un seria de ataques de desgaste donde continuamente y a enorme velocidad Zoroark golpeaba a Mega Metagross, haciéndole poco daño con un solo golpe, pero a la larga este se debilitaría lo suficiente, pero el plan no salió perfecto, una vez el Generalísimo vio atreves de la ilusión logro que Mega Metagross asestara un devastador golpe a Zoroark, quien en respuesta concentro todas su fuerza en un solo ataque el cual fue tan efectivo que atravesó la coraza de Mega Metagross, aunque también tomo mucho daño en el proceso, ambos Pokémon cayeron rendidos, pero lo había logrado, el Pokémon más poderoso del Generalísimo había caído, o eso pensé, en una mala broma del destino el llamo a su ultimo Pokémon, un Kommo-o, considerado como uno de los Pokémon mas temibles de todo el mundo, y como ultimo recurso llame a Garchomp al combate. Ella no era una guerrera, nunca lo fue, pero sabia que el lazo que ambos habíamos formado era irrompible y que juntos venceríamos.
Con un rugido de ambos Pokémon inicio el fin de la batalla que decidía el destino de Bellum, ambos Pokémon atacaron con fuerza, la velocidad y agilidad de Garchomp, contra la fuerza y defensas de Kommo-o, pero sabía que lo que realmente decidiría la batalla era quien estaba dispuesto a levantarse otra vez, sin importar cuantas veces lo derribaban, y eso fue lo que paso, Garchomp cayo varias veces, la primera vez tras el primer ataque, pero cada vez era mejor a la hora de atacar y defenderse de Kommo-o quien con conforme la batalla avanzaba la batalla se volvía mas lento con sus reacciones y sus ataques eran mas predecibles, y tomando el espacio de oportunidad que nos daba su temible ataque final Garchomp aprovecho su ahora mas evidente ventaja en ataque físico para dar un golpe directo al cuello, y así, mientras Kommo-o se tambaleaba y el Generalísimo veía con horror lo que estaba apunto de pasar, el Pseudolegendario de Alola cayó al suelo para no levantarse, se había acabado, habíamos ganado, mi misión estaba hecha, pero mientras miraba al horizonte que se ponía detrás del Generalísimo, mi futuro era incierto, pero de algo estaba seguro, en mis manos tenia el destino de la región, pero lo que no sabía es que me convertiría en uno de los lideres mas temidos del mundo, pero eso es para otra historia.
¿El fin…?
