Antes de entrar a Ketsubutsu, Yō Shindō consideró ser un policía, un bombero o cualquier otra cosa para la que no necesitara un quirk.
Su habilidad era completamente inútil, después de todo: si quería hacer un temblor pequeño, apenas movía las cosas. Si quería uno normal, asustaba a la gente, y si quería uno más poderoso, su cuerpo no lo aguantaba.
Solía tener problemas con su temperamento. Los doctores lo atribuían a que su quirk tensaba sus músculos permanentemente, pero los padres de Yō sabían que él era así desde antes. Un niño berrinchudo que quería que todo se hiciera como él decía.
En la escuela no tenía las mejores calificaciones, pero tampoco ambicionaba algo mejor. Antes quería entrar a una preparatoria especializada en héroes, pero nunca pudo con su propio quirk, así que dejó su sueño atrás. Hasta que Emi Fukukado, más conocida como Ms. Joke, entró en su vida.
La conoció una tarde después de terminar con su día de secundaria. Acababa de empezar el tercer año y no tenía nada más que hacer además de ir directo a casa. No había hecho amigos cercanos debido a su carácter voluble y su mal humor.
De hecho, ese mal humor fue lo que hizo que se volteara, irritado, a decirle a la persona detrás de él que dejara de seguirlo.
"¿Quién dijo que te estoy siguiendo, imbécil?", qué agradable, el chico de cabellos casi grises le devolvió la invitación a irse a la mierda. Yō apretó los dientes, lo ignoró y siguió su camino, hasta que un hombre mucho más grande que él le impidió el paso.
"Muévete", para su sorpresa, fue la persona de antes quien dijo eso. Volteó a mirarlo por segunda ocasión y lo atrapó rascándose el cuello. ¿Quién era Shindō para juzgar? Él mismo solía tirar de sus párpados con los dedos cuando se frustraba.
El hombre no dio señales de haber oído nada y siguió sin moverse ni dejarlos pasar. Ese fue el primer problema de Yō; el segundo era que aparentemente el otro niño no estaba dispuesto a ceder. Yō esperaba que el hombre no creyera que eran amigos.
Estaba a punto de darse la vuelta cuando notó que aquel chico compuso una postura rígida, como si quisiera pelear, y el hombre hizo lo mismo. Sería un error darle la espalda si buscaba pelea.
Entonces, simplemente retrocedió unos cuantos pasos para tomar su distancia, tener un panorama más completo de la situación y que no lo tomaran desprevenido antes de pensar en un plan.
Era posible que su postura también se volviera rígida y, en efecto, el hombre lo interpretara como un dos contra uno. Shindō no tenía miedo de pelear, pero no le gustaban los conflictos sin un propósito. Ahora mismo no le quedaba de otra.
Antes de poder preguntarle al hombre qué quería, una voz escandalosa emergió detrás de él. Era una mujer de cabellos verdes que no dejaba de sonreír aun si parecía totalmente fuera de lugar.
"Señor, ¿cómo está? Es un gusto, soy Joke", ella tomó la mano del tipo sin esperar una respuesta. Yō pensaría que fue estúpido si no hubiera notado la lentitud con la que la mujer tocó dedo por dedo sin llegar a cubrir toda la palma.
Yō volteó a mirar al chico al que le calculaba la misma edad que él y se dio cuenta de que estaba observando a Joke. «Así que no es tonto», pensó. Luego, un brillo azul rodeó el cuerpo del héroe en cuanto el tipo abrió la boca para contestar.
Ese hombre no pudo decir nada; de repente se rio como loco por más de un minuto entero y Yō juraba que era lo más perturbador que había visto.
"Eso explica tu ridículo uniforme", comentó la persona al lado de Yō. Era cierto: la mujer parecía un bufón con ese traje tan simple.
"¿Eres un héroe?", Pregunto Shindō.
"Acertaste, chico listo", respondió ella sin perder la sonrisa en ningún momento.
"¿Cómo sales a trabajar con un quirk tan débil? Es efectivo, pero no tienes idea de cuánto durará o si el enemigo tendrá alguna defensa." En su mente, Shindō le dio la razón al otro niño.
"Eso es fácil, querido…", Joke inclinó la cabeza en una expresión de duda.
"Shigaraki"
"Querido Shigaraki-kun", continuó la mujer, "no necesito que mi quirk sea el más práctico o fácil de manejar, porque no dependo de él", Joke hizo una pausa para señalar su cabeza y uno de sus bíceps alternadamente, "todo lo que necesito está aquí. Me preparé y ahora elijo cómo usarlo".
No supo qué pasó con Shigaraki, pero ninguno de los dos dijo nada ni le quitó la vista de encima a Joke. Después, ella ensanchó aún más su sonrisa, tomó al hombre del brazo y se lo llevó de ahí mientras seguía riendo. Joke les pidió que se cuidaran y se esforzaran si es que tenían un quirk raro, porque podía serles útil para cumplir sus sueños.
Un año más tarde, Yō era una persona completamente distinta. Y no era el único, a juzgar por el tipo que lo acompañó a hacer el examen de ingreso en Ketsubutsu y también quedó seleccionado.
Yō diría que entrenó muy duro, pero no era del todo verdad. Su quirk no se basaba en la fuerza ni en el poder, las sacudidas ya eran demasiado por sí solas. Se enfocó en el autoconocimiento y el autocontrol.
Tomura Shigaraki, o "Shimura", como Yō empezó a decirle para contraer el nombre, practicó con él algunas veces. Fue una sorpresa descubrir que sus quirks se basaban en las mismas necesidades destructivas, ya que Shimura descomponía todo lo que tocaba.
Ellos no requerían un entrenamiento intensivo de quirks como otros candidatos a héroe, sino incrementar su resistencia física y psicológica al estrés. El tutor de Shimura, Kurogiri, o "Kumo" según Shindō, los ayudó bastante.
Kumo también tenía un quirk raro, de ahí el apodo que le dio Shindō: él les contó que para mantenerlo bajo control, tuvo que ponerse a estudiar las características del espacio tiempo y determinar cómo era que sus portales lo modificaban.
Después aprendió a medirlo en coordenadas para saber dónde aparecería en cada ocasión. Parecía fácil ahora que sabía hacerlo, pero hubo varios incidentes en los que se perdió antes de dominarlo.
Los adolescentes entendieron que, igual que Joke y Kumo, sus quirks requerían un conocimiento profundo de sus alcances y repercusiones, sus posibilidades y la capacidad de los usuarios para codificar los usos como un combo de botones para crear un movimiento en un videojuego de acción.
Cuando entraron a Ketsubutsu, Yō tenía claras sus metas y el nombre de su quirk: Earthquakes. Su nombre de héroe sería Shake, debido a la manipulación de las ondas mecánicas que iniciaban los terremotos, aunque aún no dominaba la variante sonora de la vibración y la percusión.
Por su parte, su amigo-no-amigo se llamó Breakdown y su quirk era Decay, dado que pulverizaba en cuestión de segundos todo aquello que tocara bajo un mecanismo de desgarramiento de partículas que sería fácil de confundir con una descomposición total si no fuera por el polvo que dejaba.
No tardaron mucho en encontrarse con la persona que los motivó a seguir soñando: la profesora Joke y su imborrable sonrisa. Ella no los recordaba, pero no pasó mucho tiempo antes de que los acogiera como dos de sus estudiantes favoritos.
Era vergonzoso, pero el resto de su clase estuvo de acuerdo en que Shimura y Shindō destacaban en las cosas que el resto apenas empezaba a hacer, por ejemplo, en tomar las decisiones más acertadas durante los simulacros de ataques a civiles.
Entonces, apodaron al dúo "Rescue team: decaying earthquakes"como una mala broma en honor a sus quirks. Incluso llegaron a obtener más puntos que los llamativos héroes de la aclamada UA en el examen de licencia provisional.
Claro, no eran tan vistosos en el combate con fuerza bruta, pero aprobaron casi sin sudar, así que nadie negaría que, en términos de preparación profesional, eran dos de los futuros héroes más completos. Yō en especial era un gran líder. Él decía que Shimura también era un gran estratega y un ejemplo a seguir, pero el chico de los ojos rojizos no parecía estar de acuerdo con la idea.
"¿Cuál es tu sueño, Shimura? Sé que antes no creíste llegar a ser un héroe por la misma razón que yo."
"¿Quieres la verdad? Demostrar que no necesito esa propaganda hipócrita de los héroes en el top diez para hacer algo importante." Shindō rio suavemente.
"Nunca entendí de dónde sacaste esas ideas o por qué odias tanto el top diez, pero supongo que no hay nada de malo con no ser su fan." Shimura compuso una sonrisa maliciosa.
"Y yo no entiendo por qué te hiciste el hábito de sonreír con esa cara de que todo está bien, si eres igual de apático que yo, crees que la gente es estúpida y odias el top diez."
El rostro de Shindō se retorció en una mueca cínica que solía dedicar solamente a su amigo-no-amigo. Shimura lo conocía mejor que nadie.
"Bueno, sí, la mayor parte del tiempo aún quiero mandar a todos a la mierda, pero ya sabes lo que Joke-sensē dice: vamos a convencerlos con una sonrisa."
La cara de Shindō se volvió alegre mientras levantaba un pulgar en muestra de simpatía. Shimura apreciaba y rechazaba a Yō en partes iguales: era un farsante y un gran tipo al mismo tiempo.
"¿Y tú, imbécil?, ¿con qué sueñas? Apuesto a que es salir con Tatami". Shindō revolvió los cabellos claros de Shimura y en respuesta recibió un manotazo. Volvió a reírse: recibir afecto era vergonzoso para Shimura.
"¿Francamente? Lo mismo que tú en distinta presentación. No necesito ser el héroe más fuerte ni estar en todas partes. Hago lo que tengo que hacer, viviré y probablemente moriré en el campo de batalla como uno más, sin ser reconocido y odiando a la gente necia que insiste en tomar fotos a los héroes de quiks llamativos que derrotan al villano. Eso es todo."
"Suena a un plan que nadie quiere para su vida. Es un sueño asqueroso."
"Tal vez", Yō relajó la sonrisa enorme de siempre y a Shimura le pareció un poco menos desagradable. "Pero es mío".
"Suena a un plan que nadie quiere para su vida. Es un sueño asqueroso."
"Tal vez", Yō relajó la sonrisa enorme de siempre y a Shimura le pareció un poco menos desagradable. "Pero es mío"
