Hoy es el día de las madres, ¿verdad? Pues no se diga más. OS temático se ha dicho. Espero que les guste.
Hiiragi por un día
Estando de visita en casa de sus amigas Kagami y Tsukasa, Konata pretendía en un principio (en palabras de ella misma) hacer sus deberes y estudiar, puesto que pronto se venían unas cuantas evaluaciones bastante retadoras de parte de Kuroi-sensei, pero la realidad es que el día se le terminó yendo en leer algunos mangas que le presta Tsukasa (además de unos cuantos que ella misma trajo). Kagami sólo podía ver a su hermana y a su mejor amiga hacer el vago, y eso le generaba algo de molestia.
─ ¿Algún día se pondrán a estudiar sin que tenga que venir yo a insistirles tanto?
─ Es parte del ciclo natural de las cosas, Kagami ─ Konata voltea a ver a la chica de coletas ─. Tú me pasas los apuntes y yo estudio de manera fugaz para así pasar la prueba sin mayores contratiempos.
─ El mayor contratiempo en tu desempeño académico son tus nulas ganas ─ a Kagami le sale una gota en la nuca.
Konata regresa su atención al manga. Se le hacía muy interesante y no quería dejarlo justo a la mitad, cuando aparece Miki con una bandeja en la que llevaba jugo. Tsukasa es la primera en ponerse de pie ante la presencia de su madre y recibe la bandeja.
─ Aquí tienen para que puedan seguir estudiando, chicas ─ dice Miki con voz suave y cariñosa.
─ Muchas gracias, okaa-san ─ dice Kagami algo abochornada, pues pensaba que estaba por ponerse a pelear por lo de las tareas.
─ Sigan esforzándose ─ Miki sale y cierra la puerta, dejando nuevamente solas a Kagami, Tsukasa y Konata.
─ Mañana es el día de las madres ─ suelta Tsukasa al momento de dejar la bandeja en la mesa, justo enfrente de Konata y Kagami ─. Estaba pensando en hacer un pastel para okaa-san, y de hecho tengo todos los ingredientes que necesito.
─ ¿Te has cerciorado de que no falta nada? ─ dice Konata.
─ Como tres veces lo he hecho.
─ Muy bien. En ese caso más tarde me cercioro yo también ─ la respuesta de Konata deja en blanco a Tsukasa.
─ Lo del pastel suena bien. Es una buena manera de hacer la celebración ─ opina Kagami, cuando en eso ve que Konata seguía con la vista fija en su manga ─. No es que sea muy original que digamos, pero simplemente no pierde el encanto ¿Y tú qué harás, Konata?
─ No lo sé realmente ─ Konata pasa la página tranquilamente ─. Habiendo crecido sin okaa-san, pues nunca antes he celebrado el día de las madres, ni le he hecho algún regalo por ninguna otra razón que no sea para honrar su recuerdo teniendo a otou-san haciéndome compañía.
Kagami y Tsukasa estaban mudas. Pensar que Konata estaría simplemente viciada en línea y prácticamente sola mientras ellas podían estar riendo al lado de su madre les causaba algo de dolor. Kagami pensaba que Konata podría estar triste al no saber lo que se sentía, así que se le ocurre algo con lo que podría ayudarla.
─ ¿Y qué tal si… vienes de nuevo mañana?
─ ¿Hm? ─ Konata ahora mira fijamente a Kagami ─ ¿Y eso por qué, Kagamin?
─ Podrías estar aquí con nosotras, y nos ayudarías a celebrar el día ─ Kagami se va poniendo cada vez más roja conforme avanzaba con su excusa ─. Podríamos hacer de cuentas que… nuestra madre también es la tuya por un rato.
Tsukasa estaba completamente muda. De ninguna manera se le habría ocurrido algo tan ingenioso. Konata por su lado igual estaba sin palabras, aunque fuese otro el motivo para que estuviese así. Que fuese justamente Kagami quien le hiciese esa propuesta hacía que su pecho empezara a saltar de una manera más fuerte de lo habitual ¿De verdad Kagami le ofrecía ser parte de su familia, aunque fuese temporalmente? Cuando finalmente consigue procesar lo que había escuchado, una pequeña sonrisa se forma en su boca, y la misma va incrementando su tamaño rápidamente, cuando se lanza para abrazar a Kagami.
─ ¡Muchas gracias, onee-chan!
─ ¡No me llames así de la nada, tonta!
Al día siguiente
Kagami, Tsukasa y Konata se encontraban reunidas en la entrada del templo de la familia Hiiragi. Era bastante temprano de momento, por lo que apenas pasaba gente al frente, y menos gente todavía que entrase, y a las mellizas les tocaba hacer la limpieza en el exterior del templo mientras que Inori y Matsuri se encargarían del interior.
Tomando en cuenta que empezaban el día haciendo algunos trabajos para el templo, las tres adolescentes tenían que vestir de miko para así dar cumplimiento a su deber como exigía la etiqueta, además que Konata tenía el pelo recogido en una coleta alta para que no la molestara al momento de limpiar. Konata estaba particularmente emocionada, y eso se le veía cuando revisaba las mangas de la ropa que ahora usaba.
─ ¿Segura que tu padre y Yu-chan no te van a echar de menos? ─ Tsukasa no vacila en expresar su duda.
─ Yu-chan se fue con Yui nee-san para celebrar el día con su madre, y otou-san tiene cosas por hacer, por lo que pasará el día afuera ─ dice Konata tranquilamente ─. De todos modos hablé con ellos acerca de que estaré aquí todo el día, y la verdad es que no tuvieron problema alguno.
─ Eso está bien ─ Kagami asiente levemente.
─ En todo caso me traje el teléfono, por si acaso a otou-san lo detienen a mitad del trabajo ─ lo que dijo Konata empieza a llenar de preocupación a las mellizas.
─ "¿Qué clase de trabajos está haciendo el padre de Konata?" ─ piensa Kagami con varias gotas alrededor de su cabeza.
─ Pero mientras esté bien supongo que no pasa nada, ¿verdad? ─ dice Tsukasa con nerviosismo.
─ Así es ─ asiente Konata.
─ En ese caso debemos centrarnos en el deber ¿Estás lista para actuar como una Hiiragi, Konata? ─ dice Kagami mientras le acercaba una de las escobas que usarían.
─ Estoy más que lista, Kagami-sama ─ Konata hace un saludo militar antes de agarrar la escoba ─. Es la primera vez que para hacer una conmemoración familiar empiezo el día haciendo cosplay.
─ Esto no es cosplay, es algo muy serio, tonta ─ Kagami va al área de rezos para empezar a barrer ─. Tenemos que dejar este sitio presentable. No dejemos que quede una sola hoja seca tirada en el suelo, Konata, Tsukasa.
─ ¡Sí! ─ ambas mencionadas asienten emocionadas.
El trabajo había resultado un poco más pesado de lo esperado para Konata, pero no tanto por el hecho de barrer, sino porque el área era bastante grande, además que no pasó mucho tiempo antes de que empezara a hacer calor. Era una fortuna que el traje de miko que llevaba puesto se sintiera ligero y no abrigara tanto como pudiera parecer, de modo que pudo resistir durante un tiempo el incremento de la temperatura en el ambiente. Una vez que todas las hojas habían sido reunidas y recogidas y el polvo sacado del lugar, las tres podían sentirse mucho más tranquilas, aunque Konata se abre el haori del traje para dejar pasar el aire.
─ Un poquito de fresco por fin.
─ ¡No hagas eso! ─ Kagami se pone frente a Konata y estira los brazos para escudarla de cualquier mirada externa ─ ¿No ves que hay gente entrando aquí para rezar y comprar amuletos? Cuida un poco más las formas mientras estés en público por lo menos.
─ Onee-chan me está protegiendo de los mirones ─ Konata se pega al cuerpo de Kagami, causando que se ponga completamente roja en apenas un segundo ─. Kagami onee-chan es tan buena y considerada conmigo.
─ ¿Verdad que sí, Kona-chan? ─ dice Tsukasa contenta.
─ Deja ya… de jugar, Konata… ─ Kagami estaba temblando, pero no sabía especificar si era de furia u otra cosa.
─ ¡Oigan, tórtolas! ─ aparece Matsuri ─ El lugar ha quedado bastante limpio, así que pueden ir a casa y hacer el pastel mientras nosotras atendemos a los visitantes.
─ Sí ─ Tsukasa se va a cambiar, y Konata y Kagami van tras ella.
─ ¡Y no nos llames tórtolas, onee-san! ─ dice Kagami justo antes de desaparecer, haciendo reír a Matsuri.
Cocina
Konata, Kagami y Tsukasa ya estaban con los delantales puestos y con todos los ingredientes enfrente para así empezar a hacer el pastel con el que agasajarían a Miki por el día de la madre. Konata y Kagami podían ver que efectivamente no hacía falta nada, así que podían empezar tranquilamente, teniendo en cuenta que todavía era temprano y no había nadie en casa en ese momento por estar atendiendo el templo.
─ Así es como vamos ─ Tsukasa agarra un cazo y empieza a llenarlo hasta la mitad del agua ─. Yo me encargo de derretir el chocolate que servirá para adornar. Kona-chan, empieza con la masa. Onee-chan, te dejo las claras de huevo.
─ Yes, sir ─ Konata saluda de manera militar y se pone manos a la obra ─. Es bastante raro que Tsukasa actúe con algo de jerarquía.
─ Está bastante emocionada. Casi siempre me tiene como único apoyo para estas cosas ─ le dice Kagami mientras atiende la tarea que le fue asignada.
─ En ese caso es bueno que yo esté aquí. Así garantizaremos que más personas sobrevivan al pastel.
─ ¿Qué cosas te crees que hago cuando ayudo a Tsukasa?
El trabajo a partir de ese punto fue bastante fluido, trabajado y pacífico. Konata parecía tomarse también en serio la tarea de hacer el pastel para la madre de Kagami y Tsukasa, lo que denotaba el compromiso que le inspiraba el hecho de sentirse como parte de la familia por ese día, por tener una madre por ese día. Kagami había podido notarlo, y la verdad es que verla así le ponía muy contenta.
─ ¿Saben? Esto me recuerda un poco aquel sketch que vi una vez en línea… ─ suelta Konata mientras dejaba el bol en el fregadero después de poner la masa en la bandeja donde al rato sería horneada.
─ ¿Qué tipo de sketch era? ─ Kagami no sabía si querría saber, pero por darle la alegría a Konata mostraría algo de curiosidad.
─ Una chica que tenía varias cosas que quería cocinar, pero se le dificultaba más de la cuenta hacer cualquier cosa.
─ Puede que sea gracioso. Al rato me dices cómo se llama el video para buscarlo en internet.
─ No hace falta. Lo tengo descargado en mi teléfono ─ Konata saca su aparato del delantal y le muestra el video a Kagami, haciendo que se quedara sin palabras ─. Se llama Cooking-sama, por si sigues interesada y quieres tener una copia propia.
─ No, gracias. Creo que con eso ya tuve suficiente ─ le responde la de coletas con la cara gacha y un hilo de voz.
─ ¿Are? ¿Por qué onee-chan se ha puesto así? ─ dice Tsukasa sin parar de arreglar la masa antes de meterla en el horno.
Diez minutos después
Kagami y Tsukasa se estaban haciendo cargo de lavar los utensilios usados mientras que Konata les llevaba las cosas que todavía faltaban por lavar y también limpiaba el mesón para que así al sacar el pastel no hubiera ningún problema. Todo iba marchando sobre ruedas hasta ese momento, cuando aparece Miki y las ve a mitad del trabajo.
─ Vaya, parece que interrumpo algo ─ al momento Miki detecta el olor del pastel ─. Mmm. Ya veo que se están preparando por el día de hoy, ¿verdad?
Kagami y Tsukasa ríen con algo de nerviosismo. No tenían muchas esperanzas realmente de que fuera posible prepararle una sorpresa, pero al menos se notaba que el trabajo, tal cual lo llevaban hasta el momento, la tenía bastante complacida. Konata corre hasta Miki y la abraza, cosa que las hermanas no esperaban, pues no recordaban haber hablado con su madre sobre esa parte del plan que tenían ese día.
─ Feliz día, okaa-san ─ Konata abraza con fuerza la cintura de Miki, y ésta le acaricia la cabeza.
─ Eres una ternura, Kona-chan.
─ Konata, deberías actuar como alguien de tu edad y reservarte tanta efusividad cuando estás ante otras personas ─ la regaña Kagami.
─ No pasa nada, Kagami ─ dice Miki sonriente ─. Igual Tsukasa y tú eran exactamente iguales cuando estaban de la misma altura que Kona-chan. Siempre corrían juntas a mis brazos y gritaban "okaa-chan, okaa-chan" y me decían lo que habían hecho en la escuela.
Tsukasa se ríe al recordar lo efusiva que podía llegar a ser cuando estaba en sexto grado de primaria, mientras que Kagami estaba boquiabierta y sin ninguna idea de qué responderle a su madre luego de semejante remate. Era vergonzoso admitir que ella pudo ser así de mimosa, aunque fuese hace tiempo, cuando era más pequeña e inocente. En ese momento Kagami nota que Konata la miraba. En sus ojos podía notar burla, lo que la hace tragar con fuerza, sabiendo que Konata ya tenía material para molestarla en los próximos días.
─ Bueno, el pastel está en proceso, por lo que estábamos limpiando, okaa-san ─ se apresura a decir Kagami para cambiar el tema de conversación ─. Puedes descansar si quieres. Nosotras estamos a cargo.
─ En ese caso me voy a mi habitación. Quiero que me sorprendan con la clase de pastel que me terminarán haciendo, así que esfuércense, chicas.
─ Lo haremos ─ responde Tsukasa levantando la mano como si estuviese en clases.
Miki se va, por lo que las mellizas y Konata retoman las obligaciones del momento. No faltaba casi nada, y el resto consistiría en esperar a que el pastel esté listo para así hacerle todos los retoques, teniendo para ello todo lo necesario para el relleno y la envoltura.
Cuarenta minutos después
Konata y Tsukasa echan una mirada al horno a través del cristal. El pastel parecía estar finalmente listo, así que lo sacan y prueban que verdaderamente se haya horneado bien usando un cuchillo. El utensilio no daba prácticamente muestras de tener masa cruda pegada a su hoja, lo que significaba que el paso ya estaba completado, así que lo dejan encima de la cocina para que repose un poco, pues a una temperatura más soportable iban a ser capaces de cortarlo y rellenarlo sin ningún inconveniente. Sólo tienen que sacarlo de la bandeja y ponerlo en un plato para que así se enfríe.
─ Buen trabajo ─ Kagami saca una caja de pockys para que Konata y Tsukasa tomen uno ─. Nos hemos esforzado mucho, y en breve el pastel va a estar listo.
Las tres chicas se toman un par de minutos para comerse los pockys tranquilamente y charlar de manera normal (y por normal me refiero a que Konata metía a cada rato sus últimas vivencias jugando en línea). Al poco de terminarse la caja comprueban el pastel, viendo que ya se había enfriado lo suficiente. Kagami se hace con el cuchillo para así cortar el pastel por la mitad, cuando Konata la detiene y le quita gentilmente el cuchillo.
─ ¿Konata?
─ No puedo permitir una situación tan riesgosa, Kagami ─ dice la peliazul con un tono profundo que estremece a la chica de coletas ─. Yo me hago cargo.
─ ¿D-de verdad? ─ Kagami se sonroja y se pone nerviosa ─ P-pero no creo que me vaya a cortar tan fácil cortando el pastel. Procuraré tener cuidado…
─ Con situación riesgosa me refiero a que no puedo permitir que la pifies cortando el pastel. Hacer otro nos tomaría mucho tiempo ─ dice Konata, haciendo que una vena se marcara en la frente de Kagami.
─ Tú…
Konata hace como si nada y corta el pastel con bastante cuidado. Tsukasa miraba de cerca, y una vez que Konata termina de pasar el cuchillo levanta la capa superior del pastel. Había sido un corte bastante limpio, de modo que podrían poner el relleno de chocolate sin ningún problema.
─ Muy bien, Kagamin. Es tu oportunidad para lucirte ─ dice Konata abriendo paso y haciendo como que la invitaba a avanzar.
─ Tonta.
Kagami se hace cargo de esparcir el chocolate. No era una tarea tan complicada, aunque igual Konata y Tsukasa estaban al pendiente de lo que estaba haciendo. Una vez puesto el relleno de chocolate y algunas fresas, Tsukasa vuelve a poner la capa superior del pastel.
─ Nuestra misión ya casi es un éxito ─ Konata alza el puño contenta ─. Sólo tenemos que encargarnos de la cobertura exterior y ya estamos listas.
─ ¿Quieres encargarte tú, Kona-chan? ─ la invita Tsukasa ─ Como parte de la familia el día de hoy, puedes hacer los honores.
─ Tu consideración no tiene igual, Tsukasa.
─ Vamos, que no queda casi nada ─ dice Kagami estando a un lado de Konata.
─ Vaya, parece que tienes ganas de empezar pronto con la celebración para comer pastel ─ murmura Konata con tono burlón.
─ ¡Cállate! Sólo lo digo para hacernos cargo luego de cualquier otra cosa que pudiéramos tener pendiente.
Konata se encoge de hombros y se pone a instalar los adornos del pastel. El proceso dura unos pocos minutos, e incluso escribe "Feliz día de la madre" usando crema. De ese modo el trabajo con el pastel ya estaba hecho, y las tres chicas se sienten victoriosas por haberlo conseguido.
─ Esto ha resultado sumamente satisfactorio ─ Konata infla el pecho con orgullo ─. Me dan ganas de jugar para celebrar esto.
─ Tú siempre te la pasas jugando, con o sin haber hecho nada antes ─ objeta Kagami con una gota en la cabeza.
Dos horas después
La familia Hiiragi se había reunido una vez más en casa. Inori y Matsuri se notaban agotadas por el trabajo en el templo, al igual que Tadao, mientras que Konata, Kagami y Tsukasa, al haber tenido un rato bastante más relajado después de lo del pastel, podían encabezar la celebración dirigida a Miki, la cual estaba sentada en la mesa y viendo con las manos en el rostro los regalos que acababa de recibir.
─ Espero que te guste, okaa-san ─ dice Matsuri con las manos tras su cabeza luego de dar su regalo.
─ Puedes creerlo que sí, Matsuri.
─ Aquí está mi regalo, okaa-san ─ Tsukasa acerca su regalo, el cual se notaba que era un conjunto de pinzas para el cabello.
─ Oh, Tsukasa, eres un encanto ─ Miki saca una pinza y la mira de cerca ─. No hacía falta, si ya hiciste suficiente junto con Kagami y Kona-chan haciendo un pastel para mí.
Tsukasa se ríe mientras se rasca la cabeza. Luego de ella Inori le da un regalo a Miki, y acto seguido era el turno de Kagami. Viendo que era el momento, Kagami se aclara la garganta y le regala un portarretrato a Miki.
─ Compré el más bonito que pude conseguir, okaa-san.
─ ¿Y no ha resultado muy costoso, Kagami?
─ Yo manejo el dinero con cabeza, y el portarretrato no resultó tan caro como parece. Incluso yo quedé un poco sorprendida ─ culmina Kagami con una sonrisa que su madre compartía ─. Muy bien, en ese caso te toca a ti, Konata.
─ Cuenta conmigo, Kagami.
─ ¿Konata va a regalar algo también? ─ pregunta Inori algo sorprendida.
─ Parece que vino para algo más que ayudar un poco con el templo y el pastel ─ dice Matsuri interesada por lo que podría hacer a continuación la otaku.
Konata saca entonces su regalo, consistente en una camiseta. A Kagami y Tsukasa se les hizo bastante raro que la camiseta no tuviera algún estampado de un anime o videojuego. Simplemente era una camiseta blanca y ya. Les sorprendía que Konata dejara de lado por un momento sus fijaciones habituales para ponerse seria con el día de las madres, especialmente con una madre que no era realmente suya.
─ De verdad le hacía ilusión ─ dice Kagami en apenas un susurro y sonríe levemente ─. Incluso ella a veces resulta no ser del todo sincera.
─ Está muy bonita, Kona-chan ─ Miki acaricia la cabeza de Konata ─. Gracias por estar aquí y sumarte a esta reunión familiar.
─ No hay problema, okaa-san ─ responde Konata con una tranquilidad y confianza completamente fingidas.
Podía sentir que el corazón bombeaba con más fuerza que de costumbre a la vez que sentía sorpresa por lo que estaba ocurriendo. Ya anticipaba que Miki la felicitaría por el gesto que mostraba hacia ella, pero ese sentimiento de realización, esa emoción proveniente del gesto grato de una madre, fue algo que a Konata la agarró completamente desprevenida. Alza lentamente la mirada hasta dar con el gesto sonriente de Miki. Se preguntaba si con su propia madre hubiese sido exactamente igual. Era bastante probable que sí, pues sabía por su padre que Kanata había sido muy buena, y que de seguro habría sido una madre cariñosa y preocupada de haber podido permanecer al lado de su esposo y su hija.
Una vez que Miki deja de acariciar la cabeza de Konata y se centra en lo que quería decirle Tadao, Konata baja el rostro, apuntando al suelo, y Kagami el rodea la espalda con una mano, a fin de felicitarla por su esfuerzo.
─ Okaa-san definitivamente está muy contenta ─ Kagami veía feliz cómo Miki se probaba la camiseta ─ ¿Cómo te sientes después de lo que acabas de hacer, Konata?
─ Yo… ─ Konata sigue sin alzar la mirada ─ Creo que necesito leer un manga, el que sea, y tenerlo a la altura de mi cara un rato.
─ Quién diría que te da pena que te gusta que okaa-san te mimara ─ ahora es Kagami quien acaricia la cabeza de Konata ─. Tranquila, tranquila. Le trajiste un regalo precioso, Konata. Es algo por lo que tienes que sentirte contenta en vez de ponerte a llorar.
─ No estoy llorando.
─ Lo que tú digas, Konata.
Por la noche
─ Muy bien, es hora de copiar ─ Konata saca sus cuadernos con mucho entusiasmo.
─ Querrás decir hora de estudiar. No pienso pasarte un solo apunte ─ responde Kagami sentada en su cama.
─ ¡Ehhhh! Eres una onee-chan muy mala, Kagamin.
─ Sólo fomento una actitud responsable en ti, como buena onee-san que soy ─ dice Kagami cruzándose de brazos, y luego le da una mirada de reojo a la peliazul ─ ¿Y bien? ¿Qué te ha parecido celebrar el día de las madres por primera vez? ¿Crees que okaa-san es divertida cuando celebra? ─ al momento de pensar en la siguiente pregunta, Kagami se sonroja un poco ─ ¿Cómo te sientes estando aquí?
─ Ha sido todo bastante genial, Kagami ─ responde Konata cruzada de brazos también y poniendo cara de satisfacción ─. Me habría gustado retar a tu madre a un videojuego de carreras, pero así como hemos pasado el día creo que ha sido entretenido. Esto es algo que no voy a olvidar, Kagami.
─ Ya veo ─ la sonrisa de Kagami va creciendo de a poco ─. Para el próximo día de las madres eres bienvenida de nuevo, o para el cumpleaños de okaa-san… Siempre y cuando no te suponga ninguna molestia, claro.
─ Tú dime la fecha de cumpleaños de tu madre y traeré algunos juegos chulos para probarlos con ella.
─ Ni se te ocurra corromperla con tus vicios ─ corta Kagami con un gesto algo oscuro.
Konata se pone entonces a resolver sus problemas y a estudiar, pero en vista de que era algo inconstante con ello, al final Kagami le termina dando una mano. Para cuando terminan ven que ya era tarde, y Kagami no estaba dispuesta a que Konata se conectara en su juego, por lo que no hubo otra alternativa que irse a dormir. Kagami saca un futón y se lo tiende a Konata, pero la otaku tenía sus propios planes.
─ ¿Are? ¿No puedo dormir contigo, Kagami?
─ ¿D-de qué estás hablando? ─ Kagami se pone roja de golpe ─ Mi cama no tiene tanto espacio, y además…
─ Como soy pequeña no acaparo demasiado espacio, Kagami ─ Konata se acuesta en la cama de Kagami y hasta se cumbre hasta el cuello ─. Y además tú yo somos hermanas por el día de hoy. No tiene nada de malo que durmamos juntas, ¿o sí?
Kagami no sabía qué responder. No estaba realmente acostumbrada a ello. Incluso dormir con Tsukasa era algo demasiado raro de pasar a esas alturas, pero termina cediendo al capricho de Konata.
Sería solamente por esa vez, probablemente.
Luego de guardar el futón y acostarse para finalmente dormirse, Kagami apaga la luz y estaba lista para dormirse, cuando ve que el rostro de Konata estaba cerca del suyo.
─ ¿Konata?
─ Nada. Sólo quería decirte que tienes una buena madre, Kagamin.
─ Tenemos, Konata. Tenemos.
Konata sonríe. Kagami había terminado el día de esa manera, haciéndola ver bastante tierna y cercana. El primer día de las madres en el que participaba Konata estaba segura de que sería el mejor de todos.
Tal no fuese lo mismo que si fuese con su verdadera madre, pero tenía que admitir que fue divertido.
Fin
La idea me gustó mucho desde que se me ocurrió, siendo sincero. Ciertamente habría sido bonito un OS en el que apareciese Kanata, pero al momento no tenía cabeza para hacer algo estilo semi-AU o poner un toque sobrenatural a la historia, además que la trama poniendo a Miki sobre la mesa me pareció interesante. Ya ven, así ha quedado. Espero que les haya gustado, y les aviso que he activado una encuesta en mi perfil para elegir un fanfic largo que vaya a hacer a partir del mes de julio. Hay varias opciones, y pueden elegir la que más les convenza.
Hasta otra
