Hola amigos, soy Yuzu Araki.
El día de hoy vengo a decirles esto...
¡LA FAMILIA ES UN INFIERNO!
Ustedes se preguntarán, ¿Por qué dices eso en del día de las madres? O bueno, en la fecha en la que se celebra en mi país, 14 de mayo.
Bueno, resulta y pasa que la noche del 27 de abril es uno de los peores días de mi vida hasta en la de mi madre la cual hasta el día de hoy, que se supone en que todas las familias lo celebran, tiene el corazón roto. Ese día si no estoy mal, mi hermano mayor estaba de cumpleaños a lo que invitó a su esposa y sus dos hijos (Uno que ya está en la adolescencia y una bebé de tres o cuatro meses), la familia de mi hermana con sus hijos (Una hija ya cercana a los 18 que tiene novio y mi sobrino de dos años) y y mis tías (Bueno, solo una ya que la otra no agrada de estar con mucha gente)
En la mencionada fiesta no asistieron mi madre, el esposo de mi hermana (El segundo ya que con el primero se divorciaron cuando mi sobrina entró en bachillerato, mi sobrino es hijo del segundo matrimonio... Y en parte no es del agrado de mi hermano mayor), mi hermano menor (Sorpresa, es igual que solitario y callado desde hace años hasta hoy) y mi persona.
¿Por que se dio eso? Simple, no invitó o más bien DESPRECIÓ a mi madre por el hecho de una pequeña discusión de hace unos pocos días, de hecho, el hijo mayor de mi hermano mayor (Mi sobrino) dijo que no quería ver a cualquiera del otro lado ya que en el segundo piso de mi casa hay dos departamentos: El de mamá y el de mi hermano.
Y para colmo, ¿Cómo te sentirías cuando tú demás familia se pone a cantar el Happy Birthday y comer el pastel a tus espaldas o en tu cara? Mi madre solamente se puso a llorar en silencio mientras que una vecina y su hijo que estaban de visita y yo la consolamos. Eso sin duda alguna fue el mayor de los desprecios que se le hicieron en años.
Fue donde se me nació la inspiración, planeaba hacer un one shot romántico acerca del Nicomaki como madres o uno de sus madres pero aquel evento hizo que lo que tengo planeado se viniera abajo y replanteara lo que tenía que hacer para entonces, de hecho, literalmente, desde esa noche comencé a escribir esta historia.
Bien, ya escrito de manera resumida el sufrimiento que llevo este 14 de mayo (En mí país lo celebramos en esa fecha), daremos comienzo a este one shot y espero que lo disfruten aunque en mi caso llegué a experimentar un sentimiento que no tenía cuando lo escribí.
Yuzu y fuera.
Un consejo para los que leen este one shot: Quieran y valoren mucho a sus madres porque les dieron la vida e hicieron todo lo posible para ser las personas que son y sean honestos, si hay un evento en especial y no pueden asistir o no quieren algo al respecto por favor digan y justifiquen y de esa manera todo será mejor.
O de lo contrario serán unos malditos desagradecidos...
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Sakura estaba en el pasillo de salida mientras Cocoro que ya estaba en primer año de preparatoria estaba terminando los quehaceres. Eran eso de las siete u ocho de la noche cuando su madre disponía a salir a lo que la mayor de los pequeños Yazawa decidió prepararle la cena antes de lo debido ya que su madre supuestamente iría a laborar la noche hasta llegar a la mañana siguiente o en su defecto en la tarde.
-Creó llegaré tarde a casa para mañana. Lo siento, Cocoro.
-No importa- La ahora mandamás de la casa negó con la cabeza mientras conservaba una cálida sonrisa, ella entendía a su madre- Igualmente, te dejaré el desayuno en el microondas.- Dicha sonrisa se le borró ahora por un rostro de pequeña- Pero por favor, no hagas una locura en la calle.
-Oye, esta anciana sabe lo que hace.- La mujer esbozó una sonrisa mientras una mano acariciaba la cabeza de su ahora hija mayor- Nos vemos hasta mañana.
-Nos vemos
La mujer abrió la puerta y salió del hogar dejando a la ahora hermana mayor la cual se fue hacia la cocina con tal de revisar si todo andaba en orden. Cocoro se echó una pequeña risa mientras miraba que en el fregadero solo estaba un plato a lo que le echó jabón y esponja para rociarle agua hasta dejarlo brillante como un espejo dando con su reflejo, pero su mirada era fría e indiferente.
Fue hacia el microondas donde estaba el desayuno preparado, no tenía nada más que hacer ya que luego de la escuela compró para el desayuno de mañana. Era claro que comparada con Nico no era una chef ni siquiera su cocina era de altos estándares. No era de extrañar que la ahora cantante solista e independiente y soltera Yazawa Nico cocinaba en buena parte.
Demonios, no sabía porque recordaba ese detalle. Una vez que eres alguien en la cima cambias. En ese caso para mal.
Ciertamente fue fácil para Kokoro, simplemente cocinar para cuatro personas. La ahora hermana mayor suspiró suavemente y decidió servirse una taza de café aunque antes apagó las luces del departamento y se sentó en el comedor anexo mientras veía su reflejo en el café... Era así desde ese día, exactamente antes de mayo.
Es cierto... El segundo domingo de mayo es ese día pero este año... O bueno, a partir de este año las cosas cambian, será diferente.
No sabía por cuando tiempo estaba ahí pero valía la pena, no podía dejar de pensar en aquella noche donde una parte de la cruda realidad había golpeado su corazón y su alma y a sus 15 años. No probó nada a lo que se fue al segundo piso, quería dormir por lo menos. Se dirigió a la habitación de cada uno de sus hermanos comenzando por Cotaro quien ya comenzaba la secundaria y luego iría a la de Cocoa.
Finalmente estaba en el cuarto de la castaña, bueno, no era la primera vez que contemplaba la belleza que desprendía su hermana menor pues desde hace un buen tiempo eran amantes. La ahora mayor de los Yazawa miraba en silencio a su amada hermana mientras una dulce sonrisa adornaba su rostro. De manera silenciosa caminó hacia donde estaba la castaña y le dio un pequeño beso en la mejilla haciendo que la menor hiciera un tierno mohín.
Cerró la puerta corrediza y fue a su dormitorio donde se quitaría el uniforme de Otonokizaka y se pondría una pantaloneta bermuda y una camiseta negra. Salió de su habitación y fue hacia la cocina, dando con la alacena y sacando dos jarrones de los grandes y una pequeña copa para ir al pasillo anexo al patio. Abrió la puerta corrediza del lugar dando con el espacio verde pero no se sentía a gusto aunque debía hacerlo.
Debía beber sake en ese lugar, aquel lugar de los hechos de aquella noche.
Cocoro se puso de pie y fue hacia el pasillo de la sala dando con un cuadro donde estaba un retrato de cuatro personas, dos niñas pequeñas, un niño pequeño y una joven de coletas que usaba uniforme escolar. La joven sonreía efusivamente mientras con ambas manos hacía el gesto victorioso de los tres dedos, algo característico en los rockeros y metaleros pero...Aquella chica no tenía esos gustos, su sueño era brillar como una luz
...No podía creer que semejante persona le hiciera esto.
La joven pelinegra miraba detenidamente a la más grande de la foto con una mirada fría e inexpresiva. La joven lanza el cuadro con todas sus fuerzas chocando contra la pared y rompiéndose en el proceso. Con una mano sirve de la jarra mientras con la otra sostiene la copa y bebe de un solo tirón.
Hace el mismo procedimiento una y otra vez hasta que va por el siguiente jarrón hasta ya no quedar nada. Lentamente quedó dormida luego de beberse los dos jarrones pensando ociosamente en aquella chica a quien le tenía respeto y alta estima hasta admiración ciega pero...
Fue en aquellas últimas semanas de abril cuando esa persona hizo una fiesta, en su vieja casa invitando a los vecinos del donde vivía y personas conocidas, uno se diría que era para celebrar un día importante y de hecho lo era, no lo era para ella sino era para alguien que fue especial en su vida pues era en esas fechas últimas donde se le celebraba su cumpleaños.
No era la primera vez pero desde que tuvo ese fracaso amoroso y posterior rompimiento, cada 19 de abril era motivo para fiestas donde era evidente que terminaba borracha y desmayada con la sensación de haber liberado esa frustración por dentro. Este año fue donde se pasó del límite.
En medio de la algarabía insultó a su madre, insultó a sus hermanos, insultó a sus amistades... Despreciaba a todos como a su mismo ser en especial quien la trajo a este mundo lo que conllevó a que la madura se lanzara contra esa persona y ocasionando una pelea a los golpes donde la mayor salió triunfando pero no conforme con eso sacó a esa persona como el más sucio perro.
Las madres aman a sus hijos pero en eso hay un límite.
Desde esa noche se dio de cuenta que no todas las familias tienen esa vida pintada en rosa donde todo es felicidad y armonía pues llega a un punto en que todo se desmorona hasta solo quedar escombros, indicio primero de la cruda realidad que nos deja la vida.
-Maldita seas, oneechan...- Murmuró entre sueños
No contaba que cerca suyo estaba sentada una castaña dispuesta a tomarse uno o dos jarrones de licor, no estaría nada mal lidiar el dolor con alguien de total confianza.
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En un pequeño puesto de comida caliente, una mujer pelinegra estaba tomando sake. Ya había tomado varios tragos pero quería seguir por mucho tiempo más, la noche era joven por lo que debía aprovechar todo el tiempo hasta que llegase el amanecer.
-La campana está sonando... La marea empieza a subir al sur...- Se tomó un trago de un solo tirón y sirvió lo que restaba de su enésima botella- Los pies bailan y los cuervos salen volando... Los huesos sobresalen disfrazados- Tomó otro trago y decidió dar una probada al ramen que estaba comiendo pero no contaba que alguien a la distancia la estaba viendo.
Una mujer mayor pelirroja estaba viendo a una prudencial distancia en como su vieja senpai se hundía cada vez más, ahora como cualquier fracasado luego de un horrible día de trabajo, bebiendo y comiendo hasta discutiendo con el tipo que atendía el local llegando a las groserías. Akane había salido del hospital para irse a su mansión pero optó por darse un pequeño paseo nocturno para ver como estaban las cosas en aquel viejo vecindario al que iba ella y Maki.
Unas cosas seguían, otras cambiaban y otras se acababan como si el tiempo era el encargado de dar las respuestas.
Ya era divorciada desde hace algunos años, la relación con su esposo no iba bien para ella. Así que ambos acordaron ir por caminos separados. Maki ya había hecho vida con otra mujer la cual era de su agrado por lo que las cosas a pesar de los cambios marchaban muy bien.
Pero que escuchó por chismes desde aquel suceso donde la hija mayor despreció públicamente a la madre... No dejó de sentir pena y tristeza por Sakura y justamente en mayo, el mes donde las madres tienen su día especial. Se notaba a leguas que la mujer aún no había superado del todo aquel horrible suceso. Y eso era un problema. ¿Cómo podía hacer que la madre Yazawa se sintiera mejor?
Nishikino decidió irse rápidamente al escuchar a la pelinegra reclamar con el cantinero a tal punto de insultarse.
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La mujer pelirroja fue hacia su apartamento el cual era de su propiedad desde hace algunos años. Sirvió un café, se fue a bañarse y ahora estaba acostada en su enorme cama, mirando hacia el techo.
-Sakura...- susurró Nishikino- ¿Qué tengo que hacer?
La cama de Sakura era enorme, eso sí, pero la madura pelirroja extrañaba la presencia de una persona a su lado. Quizás tuvo alguna aventura luego del divorcio pero resumidamente era sexo casual pero lo que necesitaba era un vínculo definitivo aunque fuese a punta de sexo.
Como deseaba tenerla cerca suyo y durmiendo en el mismo techo, si no era en su departamento lo haría en aquella vieja casa en ese lecho matrimonial y teniendo a los tres hijos al lado, ellos ya estaban aprendiendo a crecer por lo que no sería malo añadir algo que faltaba desde hace mucho tiempo.
"Todavía te adoro, Sakura"
Cerró sus ojos hasta esperar a que llegase el día siguiente.
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Dos días después...
Sakura se sentó en una de las mesas altas en un maid café con su café frente a esa mujer pelirroja que a pesar de sus años conservaba en sí algo de su juventud y belleza natural. Akane la llamó antes para decirle que quería reunirse en ese lugar ya que acordaron turnarse para elegir en qué lugar comer y hablar después del trabajo.
Creo que no estaba mal estar en un lugar así y ser invitada por una gran amiga, puede que Aquella y Maki no estaban juntas pero eso no quería decir que las dos familias se llevaran muy bien. Hace dos días que llegó ebria a casa pero se llevó una gran sorpresa al día siguiente cuando Cotaro le contó que aparte de ella, Cocoro y Cocoa terminaron borrachas ya que habían bebido del sake que había en la alacena y el joven que ya empezaba a ser alto de estatura la cargó hasta acostarla sobre el sofá, luego llevó a sus hermanas a sus respectivas habitaciones y ordenó el lugar.
Pero no conforme con dejar abrigadas y arropadas a sus hermanas mayores, el pequeño de los Yazawa preparó una sopa caliente con tal de hacer frente a la resaca. Sakura no dejaba de sentirse feliz por el gesto noble de su hijo menor pero también algo triste debido a que siendo ya un muchacho se cargó muchas responsabilidades a sus anchas. Fue su culpa que su hijo se la pasara toda la noche cuidándola y que sus hijas también terminaran ebrias.
Era obvio que desde aquella noche habían sido afectadas por los comentarios hirientes pero no le harían retroceder de la palabra de apoyar y cooperar lo que más podían por y para su madre, cosa de la cual estaba muy agradecida. Y ahora estaba en una cafetería algo que no alcohol por lo que no estaba mal tener que estar sobriedad aunque por un rato.
La pelinegra revolvía su taza con la cuchara mientras miraba a su alrededor, esperando que llegara la pelirroja. Habían pasado solo unos minutos desde que llegó primero, pero no le importaba esperar un poco más.
-¡Sakura!- dijo Nishikino mientras caminaba hacia ella- Estoy aquí.
La mujer de cabello negro sonrió y asintió mientras la doctora se sentaba frente a ella, dejando su café y dos muffins.
-¿Quieres probar uno?- Preguntó mientras deslizaba el plato hacia Yazawa.
-Seguro- Ella tomó el muffin y lo mordió- ¡Guau! ¡Es realmente bueno!
-Lo sé, ¿verdad? Los muffins de chocolate están en oferta hoy, así que pensé en comprar uno para las dos.
Sakura se rió mientras tomaba otro bocado. Luego, ambas mujeres guardaron silencio durante unos dos o tres minutos. La pelirrojo miraba a la pelinegra, que por alguna razón miraba hacia otro lado.
-Entonces... je, ¿qué piensas de este lugar? Bastante agradable, ¿no?- Akane hizo una charla ociosa. La mujer morena se giró para mirarla con una ceja levantada.
-Bueno, sí, es un buen lugar... pero nunca te tomé como el tipo de maid café, Nishikino. Sabía que te gustaban las mujeres, pero...- Ella se inquietó un poco en su asiento. La pelirroja sonrió.
-¿Hoh? ¿Qué? Nunca pensaste que me gusta mirar a las chicas bonitas vestidas con ¿uniformes de mucama?
-Para nada, de hecho, no creí que estando divorciada tuvieras buen ojo para las mujeres.
-Lo que pasa cuando divagas y vas a cualquier bar gay o a un antro que visité en Yoshiwara. Pero sí, tengo buen ojo, tanto para la sala de emergencias como para las damas, ¿no es así?- Akane arrulló, coqueteando abiertamente, riéndose de la mirada inexpresiva que Sakura le daba. La madre pelinegra ocultaba su sonrisa detrás de su taza de café mientras se lo llevaba a los labios.
-Ay, mi querida Akane. Eras así en la escuela secundaria. Todo el mundo te admira por tu madurez, pero luego te pones coqueta conmigo.
La pelirroja solo se rió.
-Acostúmbrate, senpai. ¡Sabes que disfrutas coqueteando conmigo!
-¡Oh para Akane!
Ambas mujeres se rieron y luego hablaron un poco más mientras terminaban sus panecillos y café. De hecho, tenían mucho que hacer para ponerse al día, pero en general, ambas disfrutaron su tiempo juntos como solían hacerlo. Y Yazawa y Nishikino estaban felices.
Cuando terminaron, ambas mujeres se bajaron de sus sillas después de darle una propina a la camarera y salieron del café cuando la pelirroja llevó a su vieja amiga a un lado.
-Oye, Sakura... olvidé preguntarte... ¿estás bien?
-¿Qué quieres decir?
-Sabes... um...- La pelirroja madura se preguntaba si debía volver a mencionar sobre lo de Nico o no- Yo... me preguntaba si estás bien. Porque soy tu amiga.
La pelinegra sonrió.
-Gracias, Akane, pero estoy bien. ¿Cuándo deberíamos encontrarnos de nuevo y dónde?
-Hay una pastelería a la que sé que podemos ir. ¿Qué tal el próximo sábado?
-Suena genial. Te veré luego.
Nishikino saludaba a su amiga mientras se alejaba. Puede que Yazawa haya sonreído pero había algo que la comenzaba a inquietarle y era su sonrisa de sus momentos. La mirada de la mujer era simplemente una sonrisa pero ¿Era real o no? De repente bajó su rostro y su expresión se convirtió en preocupación. Se dio cuenta de que esa sonrisa no era muy convincente, lo que significaba que aún podría estar pensando en lo ocurrido con Nico o simplemente estrés por el trabajo.
Sea lo que sea, Akane estaba desesperada por ayudar a su vieja amigo lo mejor que pudiera. ¿Pero cómo? Sacó su teléfono y marcó el número de un par de amigos que conocía.
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Después de llegar a la casa y sentarse en el sofá durante media hora, Akane escuchó el timbre de la puerta. Se levantó y abre la puerta para ver a dos mujeres frente a ella. Una de ellas, era una mujer de cabello morado algo corto y mirads del mismo color mientras otra mujer, pelinegra o castaña con un pequeño mechón que le cubría un ojo. Eran amigas desde años recientes, exactamente cuando Cocoa que estaba estudiando en finales de primaria.
-Kaname, Fujioka...- La pelirroja esbozó una sonrisa encantadora mientras abrazaba a sus dos amigas al mismo tiempo, apretándolas contra ella con los brazos alrededor de sus hombros.- ¡Ustedes par de idiotas! ¡Es tan bueno verlas a los dos! ¡Se ven geniales, las dos!- Ella las felicitó después de alejarse, sosteniendo a las mujeres con el brazo extendido para poder verlas bien.
(Las mujeres que hago mención son Junko Kaname, madre de Madoka Kaname y Kirika Misaki, madre de Mei Misaki, ambas protagonistas de Madoka Mágica y Another respectivamente)
-La edad ha sido amable con ustedes dos, puedo verlo claramente. ¡Diablos, la maternidad ha hecho maravillas con ustedes dos!- La pelirroja no podía evitarlo y le dio un pequeño guiño descarado y coqueto hacia la pelimorada de apellido Kaname.
-¡Hahahaha, Nishikino-san, no has cambiado ni un poco, hahahaha!- Kaname comenzó a carcajearse mientras se acercaba a su vieja amiga y frotaba su mejilla contra la de ella como un gatito cariñoso mientras no paraban de reírse.
-Vamos, Junko, tranquila, tranquila. ¡Abajo, chica!- La otra mujer del mechón resaltante tiró de la parte de atrás de la camisa de Kaname para sacarla de una Nishikino que se estaba ríendo.
-Hahahaha, como madres, como hijas, ¿hm? ¡Adelante, pasen, pasen, señoras! ¡Fujioka, déjenme ayudarles con el arroz!
Las tres mujeres se adentraron más en la casa y juntas, las tres cocinaban juntas una cena ligera solo para ellas tres, teniendo la casa para ellas solas, era uno de esos momentos de caridad que uno anhelaba en sus tiempos libres. Las hijas de las dos mujeres comenzaron a estudiar en Otonokizaka dando que Maki era la senpai de las recién ingresadas y obviamente se convirtieron en sus grandes amigas luego de Honoka y las demás musas.
Luego de haber terminado de hacer la cena hablaron mientras se reunían en la pequeña sala del departamento.
-Entonces, ¿qué está pasando, Nishikino?- preguntó Kaname extrañada- ¿Por qué nos llamaste aquí?
La aludida tomó un sorbo de su bebida y dejó la taza sobre la mesa.
-Se trata de mi vieja amiga, Yazawa Sakura.
Fujioka se puso a rascarse la mejilla.
-A ver... Sakura Yazawa... ¡Oh! ¿Te refieres a la madre de esa idol, la tal Nico?
-¿Te refieres a la senpai que tenías en Otonokizaka?- Preguntó la pelimorada que estaba anonadada.
La pelirroja madura asintió quedamente.
-Ah, ya. ¿Sabes como está ella? Tengo entendido que ella tuvo un incidente dentro de su familia.- Dijo la mujer del mechón sobre el cabello
Nishikino miró el plato.
-Bueno... nos volvimos a encontrar luego de lo sucedido la semana pasada, así que decidimos reunirnos para ponernos al día con lo que nos perdimos. Pero también, escuché que ella como que tuvo una muy fuerte discusión con Nico y bueno...
-Entonces los rumores son ciertos- Irrumpió Fujioka- Nico despreció a su madre en una fiesta que hizo en el vecindario y eso hizo que se agarraran a los golpes. Mira que insultar a su madre justamente a cuando en dos semanas se celebra el Hahanohi (Día de las madres en Japón), es obvio que Yazawa quedara devastada.
-Pobre de Sakura, superó lo de su esposo poniéndose la familia al hombro y ahora su más querida hija la trata de lo peor. Una cosa es dejar y superar algo pero lo de un hijo por muy malos actos que ha hecho eso nunca se debe ir. aunque duela en el culo. El día de mañana o quizás en el futuro cuando Sakura le pase algo tan malo, ese día esa mocosa va a llorar sangre pero lo que se dice sangre.- Dijo duramente la pelimorada.
-Kaname...- La pelirroja estaba boquiabierta ante lo último dicho por la pelimorada.
-Es la verdad. Una madre es una madre por lo que un hijo es la misma sangre y cualquiera que la trate mal no merece llamarse hijo. Es duro pero lo que eso Nico es imperdonable.
-Yendo al grano, Nishikino, ¿Nos llamaste para que podamos ayudarte como a Yazawa?
-Sí- Afirmó la doctora- Desde hace algunos días he visto a Sakura emborrachándose en el puesto ambulante en que siempre come hasta he oído que Cocoa y sus demás hermanos terminaron emborrachándose sintiéndose tristes y decepcionados de Nico luego de aquello. No sé sinceramente como pasaron las cosas entre ella y mi hija pero no era motivo para tratar así a Sakura. Es evidente que esté devastada desde ese entonces y... Todavía no puede superarlo, tal como lo dijo Kaname. Yo quiero ayudarla.
-Oh Dios...- Dijo la mujer del mechón resaltante- Jamás creí que un dolor de madre fuera así de horrible.
-Entonces, les pregunto a ustedes dos... ¿qué debo hacer?- Akane miró a sus dos amigos, esperando una respuesta útil.
Kaname puso una expresión pensativa mientras Fujioka tomaba un sorbo de su café.
-¡Lo tengo!
-¿Cuál es tu idea, Kaname?- Preguntó la doctora esperando la respuesta de la pelimorada la cual sonrió algo criminal.
-Es muy simple. Cuando se trata de mujeres dolidas no hay mejor solución.
-No me digas...- Fujioka que conocía de antemano a su nakama no estaba de buenos animos... Esa idea que plantearía no era nada bueno, era más por la vía fácil.
-¡Confiesa y haz el amor con ella!- Se puso de pie con una enorme sonrisa pervertida y un dedo índice en alto en el aire.
-¡...!- La mujer del mechón se dio un facepalm mientras que Nishikino se quedó inexpresiva.
-¡¿En serio Kaname?! Sakura tuvo una fuerte discusión familiar no una decepción amorosa. ¿Piensas que todos los problemas se solucionan con solamente sexo casual?
Akane dio un suspiro exagerado.
-¡Demonios! ¡Ustedes mujeres no están ayudando aquí!- La pelirroja madura apoyó la cabeza entre las manos, apoyada sobre los codos en la mesa del comedor.
Fujioka sonrió suavemente y ella, junto con Kaname, se acercaron para tomar las manos de Nishikino entre las suyas. Ojos violetas confundidos y preocupados miraban a las dos mujeres maduras y compañeras madres.
-Nishikino-san, todavía la amas luego de mucho tiempo, ¿no?- Comenzó la pelimorada.
-Junko, no eres ni un poco sutil. ¿Es eso a propósito?- Terminó la mujer del mechón prominente.
La doctora permaneció en silencio por un momento, mordiéndose un poco el labio.
-Yo...- Dio otro suspiro- La adoro. Nunca dejé de amarla, chicas. Nunca detuve a Sakura, Ichiro fue un gran hombre que la hizo muy feliz y bendecida con Nico y los demás. Yo a diferencia de Maki, yo escondo todo detrás de mi desvergonzado coqueteo... Puedo ser honesta conmigo misma pero no con ella pero nunca nos peleamos ni discutimos ya que fue una gran senpai. Pero ahora está muy mal luego de esa fiesta y no se que hacer, quiero hacerla feliz pero no sé si ella me acepte.
-Nishikino-san...
Fujioka agarró suavemente su mano.
-Kirika...
-Nishikino, todo lo que puedo decir... es que debes hacer todo lo que puedas para ayudarla. Si la amas tanto, quédate ahí para ella. Hazle saber que estás a su lado para consolarla.
Akane jadeó suavemente ante las palabras de la mujer de cabello castaño y largo mechón.
-Kiri tiene razón- concordó Kaname mientras agarraba su mano suavemente- Entonces, habla con ella cuando tengas la oportunidad, ¿de acuerdo?
La pelirroja sonrió y asintió
-Gracias, chicas. Haré lo mejor que pueda.
-¡Ese es el espíritu!- Exclamó alegremente Kaname mientras Fujioka asintió con la cabeza.
Las tres mujeres terminaron su cena y luego las dos nakamas decidieron irse. Nishikino les agradeció por su tiempo y cerró la puerta. Ella se apoyó en el sofá con un suave suspiro. Sabía que esto no podía durar para siempre, así que se acercó al teléfono móvil y marca el número de Yazawa.
-¿Hola?- dijo Sakura en la otra línea.
-Oye, Sakura. ¿Te importa si... puedes a pasar la noche en mi departamento luego del trabajo?- preguntó la pelirroja.
Hubo una pausa por un momento antes de que su vieja senpai respondiera.
-Claro. No estaría nada mal que me vendría bien una buena compañía y mucho que pagar una posada.- Dijo la madre de Nico antes de colgar el teléfono como si hubiera aceptado el gesto.
Akane no pudo evitar dejar que una suave sonrisa curvara sus labios. Ella conocía ese tono, la voz con la que hablaba su vieja amiga. La forma en que dijo eso... la llevó de regreso a tiempos más antiguos y simples.
Pero el recordar el ayer podría esperar. En este momento, ella tenía una mujer para ir a recoger, quedar y ver.
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Akane decidió dar un pequeño paseo en su automóvil ya que quedó en ir por su vieja senpai para llevarla a su departamento. Cuando estaba pasando por el barrio en el que vivía Sakura de pronto quedó sin palabras cuando vio que a las afueras de un pequeño local de comida caliente estaba una pequeña multitud gritando y riéndose como si estaban haciendo una celebración de algo.
La mujer pelirroja dejó su vehículo y fue a ver que pasaba hasta que dio con unos tres o cuatro hombres lanzándose al suelo mientras la gente comenzaba a emocionarse. No tardó en darse en cuenta que era una pelea de un grupo de personas contra pero al parecer los sujetos que posiblemente estaban bajo los efectos del alcohol no podían ganarle a la persona que seguía manteniéndose en pie.
Era una mujer pelinegra que estaba repartiendo puños y patadas contra cualquier persona que se lanzaba hacia sin exito. La morena alzaba los brazos en señal de victoria pero los empezó a mover como si invitara a los derrotados a que fueran por más a lo que varios de los ebrios caídos se lanzaron hacia la morena para cobrarse la revancha pero tal como se levantaron terminaron siendo derribados otra vez.
La médico quedó sin palabras viendo como su vieja senpai no dejaba de doblegar a sus oponentes a punta de buenos golpes y hasta llegó a alzar a uno de los borrachos hasta mandarlo al suelo, eso no era nada normal pero bien dicen que a veces los tragos hacen que lo inverosímil se hiciera real. Nuevamente los sujetos estaban de pie ahora no iban a arremeter nuevamente hacia Sakura sino que en realidad en grupo fueron junto con la mujer en medio de risas hasta entrar en el bar.
Nishikino no evitó sentirse interesada y fue hacia el establecimiento llevándose la sorpresa de que estaban la mujer y los muchos hombres sentados en una mesa mientras que una joven les servía un vaso de licor para cada uno. Todos los sentados alzaron y blindaron la copa y se la bebieron de un solo sorbo. Uno de los hombres hizo el grito "¡YOOOOOOO!" que hacen en los kabuki y los demás se pusieron a aplaudir.
Akane se había de cuenta por algunas palabras de los ebrios que eran vecinos o conocidos de la pelinegra y aquella pelea era más bien una de esos pleitos amistosos entre vecinos aunque eso no quitaba el hecho de que sentía algo de temor al ver que su senpai estaba peleándose contra un montón de desconocidos.
La pelirroja se sentó en una mesa cercana mientras no dejaba de ver a su senpai que degustaba de uno que otro buen trago como también varios de sus compañeros que pareciera que se divertían divirtiéndose a lo grande como los buenos vecinos que eran.
Mientras tanto, en medio de la pequeña fiesta cuando Sakura captó algo que le llamó la atención mientras estaba haciendo un juego junto con algunos conocidos del barrio o la manzana en donde vivía. Uno de los vecinos, un tipo de afro exagerado y bigote estaba cerca de ella.
-Oe, Yazawa-san, ¿Proseguimos como siempre? Ya sabes, con la copa de los hermanos.
-¿Una copa?- Alzó una ceja hasta que dibujó una sonrisa triunfadora- Mejor un plato hondo, chicos.
En eso todos los presentes en la mesa estallaron de risa mientras el sujeto de afro les preguntó.
-¡Oigan, chicos! ¡¿Lo hagamos con un plato hondo?!
Algunos de los borrachos negaron con la cabeza.
-¿Lo hacemos con un tazón?
-¿Con un tazón?- La mujer cayó por unos segundos- Claro, ¿Por que no?
Los tipos celebraron la decisión a lo que la mujer llamó a gritos a la camarera ordenando tazones y otro jarrón de sake y luego de unos minutos ya estaban los utencillos en la mesa y llenos de licor. Sakura tomó uno de los platones cuando de pronto notó algo resaltante de color rojo cereza. Fue en eso que se puso de pie y se llevó su tazón y otro lleno de licor a pesar del reclamo de sus compañeros hasta dar con la mujer pelirroja.
Akane se llevó un susto al ver a su senpai la cual llevaba los dos tazones llenos de licor y los dejó sobre su mesa.
-¿Sakura?
-¿Bebemos?
-N-No creo que...
-Vamos Akane... Vamos a competir quien puede más.
La pelirroja sabía que cuando se trataba de cosas de barrio, su vieja senpai era de aquellas quienes jamás abandonaban las viejas mañas. No tuvo más que otra que aceptar el peculiar ofrecimiento.
-Muy bien, Sakura. Comencemos.
Ambas al mismo tiempo tomaron su jarrón mientras de repente el lugar quedó en silencio como si aquello era un acontecimiento que nunca se llegó a pensar en el humilde bar vecinal. Tanto la pelinegra como la pelinegra no se evitaban mirarse como las dos buenas amigas que eran aunque también no dejaban de pensarse sobre la otra.
Acto seguido tomaron de un solo tirón el enorme trago hasta que dejaron sus tazones vacíos haciendo que todos los presentes estallaran de júbilo al ver que dos mujeres se tomaran una copa y más adelante otra más se unió a la diversión.
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Tres doritos después...
Las dos mujeres estaban en la gran mesa, Yazawa estaba con la cara contra la mesa mientras que Nishikino estaba sentada mientras veía con total mareo el mar de jarrones y copas que se tomaron. Ya eran horas altas de la noche y el lugar estaba cerrado, de hecho, la dueña del local tuvo que sacar a la fuerza a algunos de los compinches de la mujer pelinegra pero no quiso hacerlo por las dos mujeres, en especial por Sakura ya que fue testigo presencial de aquella noche en la que Nico la insultó en público.
Por ahora se conformaba con limpiar su establecimiento pero dejar que las dos mujeres se quedaran hasta que llegara el sol, igualmente abría hasta la noche del día siguiente.
Mientras ahora con las dos mujeres, Nishikino como Yazawa estaban en la mesa y en total estado etílico pero eso de alguna forma no les impidió que fueran al baño quizás para vomitar el alcohol que tenían o quizás a orinar pero de alguna manera se sentían algo mal.
Luego de que hicieron lo que tenían que hacer, estaban sentadas en el suelo de baldoza blanca, en uno de los baños grandes del establecimiento. Hubo un rato de silencio repentino hasta que una de las dos adultas rompió el hielo.
-Senpai... ¿sabes? No has dicho mucho esta noche- La pelirroja preguntó y luego, jadea cuando su compañera de repente envolvió sus brazos alrededor de su cintura y tiró de ella contra suyo, la pelinegra descansaba su barbilla en el hombro de la pelirroja.
-S-senpai... ¿qué?- Preguntó la pelirroja que inmediatamente envolvio sus brazos alrededor de su amiga más antigua y querida a cambio, abrazándola agradable y cómodamente.
-Lo siento, Akane... Solo... necesito un abrazo... Lo siento por muchas cosas... por... tratar de olvidarte, tratar de dejarte ir...- Dijo la pelinegra al oído de su kouhai cuyos ojos violetas se abrieron con asombro y conmoción.
-S-Sakura... escucha... ¿Puedes dejarlo ir? Sabes que te aceptaré... pero no puedo... no si todavía te te hayas... Lo de Nico... Duele ser madre... ¿Sabes?- Nishikino sentía que sus ojos se llenaban de lágrimas y su voz comenzaba a quebrarse al final, y no sabía por qué.
La pelinegra no dijo nada por un momento antes de negar con la cabeza. La mujer pelirroja inmediatamente se alejó y puso sus manos sobre sus hombros, mirando directamente a los ojos carmines de su vieja senpai.
-Sakura... yo... yo sé que ha sido difícil para ti... el hecho de que tu hija te haya insultado- dijo la pelirroja- Pero esto no puede seguir así. ¿No te das cuenta de que tienes a alguien que te consuele?
-¿Qué quieres decir?
La pelirroja la acercó un poco más.
-Ese alguien... soy yo. Si alguna vez necesitas el hombro de alguien para llorar, estaré ahí. Si necesitas apoyo o tienes problemas con algo, definitivamente estaré a tu lado. Y si te sientes sola...- Abrazó de nuevo a la mujer de cabello negro- Definitivamente estaré allí para ti. No importa qué, Sakura... SIEMPRE estaré a tu lado.
-A-Akane...- Antes de que la pelinegra pudiera terminar, fue silenciada por los labios de la pelirroja que se conectaron con los suyos. Sus ojos carmines se abrieron por un momento antes de cerrarlos lentamente, sintiéndose relajada.
Sakura suspiró en el beso de Akane, una oportunidad que la pelirroja aprovechaba para deslizar su lengua en la boca de su compañera madre y, por lo tanto, las dos mujeres con gusto, voluntariamente profundizaron el beso, Yazawa agarró los antebrazos de Nishikino como si su vida dependiera de ello mientras se besaban.
-Mmmm... chu... ja... ja... oh Sakura... maldita sea...-arrulló la pelirroja mientras apoyaba su frente contra la de la pelinegra, sonriendo casi con delirio- Yo... soñé con eso... durante tanto tiempo...- Ella y su nueva amante sintieron que sus cuerpos tiemblan y las dos terminaron en el suelo.
Sakura se rió suavemente mientras enterraba su rostro en el cuello de Akane.
-Akane... Akane... gracias. Yo... aprenderé a amar como tú me amas... no te mereces menos.
Nishikino sonrió con lágrimas en los ojos y besó la parte superior de la cabeza de Yazawa.
-Eso es todo lo que pido. Gracias, Sakura. Te amo, mujer maravillosa, fuerte y hermosa, mi querida senpai.
Y así, las dos mujeres maduras simplemente descansaron allí, acostadas en el suelo frío de baldosa, en un baño de un bar, estando abrazadas y terminando inconscientes por el alcohol antes de la llegada de mayo y su correspondiente celebración. Puede que no haya sido la dramática confesión de amor mutuo que habrían tenido si hubiera sido en un momento diferente, pero ¿esto? Esto estuvo bien. Esto fue lo suficientemente bueno.
Sin duda alguna, un buen regalo muy anticipado del día de las madres.
