-Vamos Amonet, no es para tanto... - reclamó la pelinegra hacia la joven demonio - Solo porque perdiste una apuesta, no tienes que ser mala perdedora...
-"Ni sili piqii pidisti ini ipiista" - se burló la contraria enojada. - Nathifa, ¡no sabes lo que pides!
Ambas se encontraban en una parte de su mindescape, una enorme sala que solo se encontraba en la mente de su portadora.
-Vamos Amonet, no es para tanto... - reclamó la pelinegra hacia la joven demonio - Solo porque perdiste una apuesta, no tienes que ser mala perdedora...
-"Ni sili piqii pidisti ini ipiista" - se burló la contraria enojada. - Nathifa, ¡no sabes lo que pides!
Ambas se encontraban en una parte de su mindescape, una enorme sala que solo se encontraba en la mente de su portadora.
Mientras la clara color de cabellos negros como azabache, llamada Nathifa, se encontraba sacando más libros del gigantesco mueble que se encontraba en el lugar, Amonet, la demonio morena de pelo morado, costuraba con su telequinesis y concentración lo que parecía una pulsera de cuero.
-Tú dijiste que si ganaba el juego podría hacer lo que quisiera la próxima vez... - volvió a reclamar la pelinegra mientras seguía flotando entre los estantes, tratando de buscar más libros...
-¡Sí! ¡Pero lo dije para que te callaras y comenzarás a jugar!
Una mirada fulminante se formó en el rostro de la pelinegra. La contraria suspiró con pesar.
-Nathifa, no me mal intérpretes. Sabes que siempre cumpliré mis promesas... Pero ¿vampiros? ¿Es en serio? Sé que amas al rubio y al castaño juntos, pero ¿No te parece un cliché el amor de vampiros?
Una risita de la nombrada se escuchó en la sala.
- Nunca es un cliché para el amor. - Volvió a tomar otro libro del estante sin mirar la portada y lo cargó junto a los demás - Pero tenía la duda ¿Qué tienes en contra de tus primos, Amonet?
Un siseo se escuchó.
- Los vampiros son demonios ególatras y agresivos. Muchos de sus impulsos naturales no los pueden controlar...
-Como cierta demonio qué conozco - interrumpió casi de inmediato la clara color.
Ambas rieron al unísono.
-No es lo mismo, Nathi- respondió la morena al terminar su risa. Ella seguía costurando el extraño accesorio de piel -Los demonios de sangre son los menos confiables... Por eso te estoy fabricando esto - comentó mientras alzaba un poco el objeto con el que trabajaba.
- ¿Qué es eso?
- Es una pulsera de protección, hermana.
La clara color descendió con sus libros, hacia donde se encontraba la morena y observó con sumo detalle el accesorio: una pulsera de cuero color lila con unas costuras color doradas qué formaban dibujos parecidos a runas antiguas.
-Es bonito- susurró Nathifa admirando el trabajo de su hermana.
-Es más que bonito, te protegerá de demonios de sangre...
-Es decir, ¿los vampiros?
Una mirada seria y enojada se posó en la contraria.
-Solo preguntaba. - respondió con una sonrisa fingida.
-No sé por qué le tienes fascinación a esas bestias. - respondió entre dientes. - existimos demonios más interesantes...
Una risita fue su respuesta.
-Y... ¿De qué está hecha la pulsera, Ami? - Volvió a preguntar, mientras la contraria comenzaba a amarrar dicha pulsera en su la muñeca derecha.
-De cuero de unicornio... - respondió con naturalidad - Aunque claro, ya estaba muerto cuando conseguí ese material, lo difícil fue conseguir un poco de su sangre viva- rio en lo bajo.
La cara de Nathifa estaba más pálida de lo normal.
Amonet solo rio de nuevo.
-Es solo por protección, Nathi, después puedes ir a donde quieras, y si necesitas ayuda mía ya sabes cómo invocarme - le guiño el ojo.
-¿No vienes conmigo?
-Lo siento, Aún tengo varias cosas que hacer antes...
Un libro con unos extraños símbolos comenzó a flotar hacia la dirección de ambas chicas.
-Pero te recomiendo que visites primero este lugar - comentó Amonet mientras le daba el libro a Nathifa - Este no es tan peligroso como los demás.
Una sonrisa seguida de un suave abrazo fue la pequeña despedida entre las hermanas.
El viaje hacia el universo de los vampiros había comenzado.
