Universo DBkl-142
Vampiros
Lejos de la ciudad.
DipBill
La ausencia de alimento comenzaba a alterar sus sentidos.
Sus síntomas aumentaban.
Sabía que necesitaba alimentarse lo más rápido posible.
Sus labios resecos le quemaban, las encías donde se encontraban sus colmillos comenzaban a palpitar, su estómago rugía con fuerzas y sus pupilas dilatadas le molestaban en su andar...
Definitivamente, enloquecería si no tomaba un poco de aquel líquido vital qué su raza le exigía consumir.
Llevaba días sin asesinar a una presa: sin morder, rasguñar o degollar mientras aún late el corazón de su víctima. La carne semi cocida y el agua siempre lo mantuvieron al margen y sobreviviendo, pero a veces su instinto de vampiro sobresalía y necesitaba saciar el instinto de alimentarse de un ser vivo. De un ser cuyo corazón aún latiera.
Caminaba adolorido hacia el bosque, debía alejarse de los humanos para evitar "accidentes". No quería contaminar a otros con su enfermedad, pues un pequeño descuido, terminaría arrastrando a otra persona con su maldición.
Pero sobre todo quería evitar que otro vampiro entrará en SU territorio.
Las peleas entre vampiros siempre ha sido algo que ha querido evitar.
Se trepó a un árbol después de caminar casi un kilómetro adentro del bosque, y comenzó a olfatear el aire.
Olfateaba el aroma del ambiente: el extraño aroma de los árboles, el suave fulgor de las flores, el húmedo aroma de las piedras, el dulce aroma de él...
Abrió los ojos aturdido. Estaba lejos del pueblo donde vivía, ¿por qué había olfateado ese aroma?
Volvió a retomar el viento en su nariz e inhalo profundo. El aroma intenso de aquella piel tersa y clara combinada con un dulce aroma a vainilla le fascinaba.
El rugido en su estómago se hizo presente.
"Debería probarlo..." pensó "una mordida no le hará daño... "
Sonrió sin dejar de olfatear. No era mala idea, aunque sabía que una mordida si podría lastimarlo.
Un aroma salvaje y rústico en el aire lo saco de sus fantasías.
Unos 200 kilogramos, adulto, masculino de sangre limpia.
La presa perfecta para el hambre de un depredador como él.
Espero pacientemente a que el enorme venado adulto se acercara a su escondite, lo cual no tardó mucho, pues pronto el vampiro se abalanzó contra el enorme animal salvaje.
No importaba cuando gritará y luchará el enorme mamífero, el castaño se aferraba con sus uñas y dientes al cuello del animal.
Dipper no dejaría que su cena se le escapará.
Mordía Y rasguñaba desesperadamente aquel enorme cuello, logrando que el líquido carmín saliera del animal. Succionaba con desesperación el preciado fluido qué brotaba de los múltiples agujeros qué había provocado en el ser vivo.
No tardó mucho cuando la lucha comenzó a decaer, la bella creatura comenzaba a debilitarse debido a la falta de sangre en su cuerpo.
El castaño no dejaría nada en el animal.
Un último berreo indicó la victoria del sobrenatural.
Se levantó y observó aquel cuerpo inerte a sus pies. Su hambre, e instinto se había saciado, por ahora.
De entre sus ropas saco un afilado cuchillo el cual desenvainó de su empalme y comenzó a cortar la carne cruda del animal.
Después de todo, no desperdiciaría la energía que podría adquirir de tan bello ejemplar.
El bosque había oscurecido.
Dipper había terminado de sepultar los restos de aquel animal, qué había sido su alimento de ese día.
Suspiro pesadamente.
Odiaba tener que hacer eso cada determinado tiempo.
No por ser un animal se le quitaría el derecho a su vida.
Se levantó y cargo en sus hombros con aquel pesado costal improvisado qué había hecho con la piel del mismo animal.
Estaba repleto de la carne del mismo.
Volvió a suspirar pesado al ver su ropa semi-rasgada y empapada en sangre. De nuevo tendría que salir a comprar ropa nueva, ya que tendría que deshacerse de la que portaba al ya encontrarse rígida y seca por el fluido ferroso.
Agradecía al cielo que ya había caído la noche.
Nadie podría verlo empapado en sangre porque levantaría sospechas hacia él y eso era lo que menos quería.
Comenzó a caminar devuelta al pueblo donde residía mientras se preguntaba que desayunaría mañana. Probablemente, la misma carne del animal que había cazado.
Todas sus acciones no pasaron desapercibidas de unos curiosos ojos ambarinos qué se escondía tras unas enormes rocas.
Ya lo llevaba observando desde hace un buen tiempo, y todo lo que había presenciado confirmaba sus sospechas.
Estaba fascinado y asustado.
Después de todo ¿cada cuánto en tu vida vez un vampiro en acción?
A Bill Cipher, ni una vez.
Sí quiera pudo dormir en la noche de la emoción.
Planeaba estudiarlo más, sacarle más información de lo poco que él conocía... Su curiosidad por el vampiro era enorme.
En un inicio se le acercó por mera cortesía y hospitalidad.
Hace 3 años, era un nuevo rostro por conocer.
Eso sin considerar lo altamente atractivo qué era. Ansiaba probar una carne distinta al resto del pueblo. Y tenía más que tiempo para hacerlo.
¿Qué podría salir mal? Él de 26 y el Cipher de 23.
Se fue acercando más y más a él, lo visitaba con frecuencia en su casa y platicaban por horas de cosas en aleatorias y alocadas como teorías conspiranoicas o el fin del mundo.
Al Pines no le parecía molestarle, sino todo lo contrario, con sus visitas frecuentes comenzó a anticiparse preparando postres y bebidas para disgustar con él.
Algo muy considerado de su parte.
Pero eso quedo atrás cuando en una tarde de visita sorpresa, alcanzo a ver al Pines cubierto en sangre.
¿Un cazador? No parecía tener armas en su casa.
¿Un médico? Su casa no era un consultorio.
¿Un asesino?...
Mientras el miedo lo carcomía sin dejar de observar en el pequeño agujero entre las cortinas, alcanzo a distinguir como el castaño lamia sus dedos con deseo.
¡¿Un caníbal!?
No podría dejarse influenciar entre tantos pensamientos negativos. Necesitaba investigar más para evitar malos entendidos.
Eso, y ser precavido.
Las visitas continuaron, pero esta vez, siendo más meticuloso.
Empezó llevando carne de todo tipo, notando como el castaño amaba la semicruda, no importando de qué animal era. Luego, como él detectaba sabores sutiles en la comida como el pimientillo o el ajo.
Cuando él susurraba, el Pines lo escuchaba con claridad. Cuando estaban afuera él era muy observador, su olfato estaba muy desarrollado. Tampoco podía estar tanto tiempo al sol porque le ardía la piel.
Y su casa. Su casa parecía normal, sin novedad alguna. Si fuera un caníbal por lo menos apestaría o habría algún indicio de algo, pero no fue así.
Poco a poco se dio cuenta de sus cualidades y las piezas encajaron.
Había decido visitar al espectro en la mañana. No perdería la oportunidad de conocer un demonio como ese en persona.
La mañana pronto se hizo presente.
Toco la madera de la puerta tres veces y espero a que la abrieran, lo cual sucedió casi de inmediato.
-Hola Bill-sonrió con suavidad el castaño - ¿quieres pasar?
Un rubor se presentó en el rostro del nombrado. Asintió repetidamente.
Una vez adentro del inmueble, el rubio comenzó a forjar su plan.
Se sentaron en un sillón, mientras que Dipper comenzaba a hablar de cosas cotidianas mientras empezaba a servir el café en las tazas que se encontraban previamente preparadas en la mesita de estar. El Pines ya lo esperaba como de costumbre.
Estaba tan inmerso en sus pensamientos que no notó cuando el rubio comenzó a acercársele.
No fue hasta que regreso su mirada hacia la del rubio, es que notó la corta distancia en la que se encontraban. El aroma a vainilla en sus fosas nasales lo puso nervioso.
- ¿T-todo bien, Bill? - trató de mantener su cordura antes los aromas exorbitantes que lo embriagaban.
-Ya sé lo que eres -Susurró el contrario.
- ¿De qué hablas? -Preguntó confundido.
-Eres un vampiro...
La mirada de confusión de Dipper se tornó a una de diversión y burla.
- Hoy amaneciste más paranoico de lo normal - rio en lo bajo de forma ladina, trataba de ocultar su nerviosismo.
-Anoche... - Lo cayó el Cipher -Anoche vi todo lo que hiciste
- N-no sé qué me hablas.
- ¿Cacería nocturna, Pines?
Dipper trago en seco.
- Estás confundido- trato de empujar al rubio con suavidad, pero fue detenido con las manos del menor.
- ¿Desde cuándo eres vampiro? -Comenzó a preguntar - ¿Cómo es que controlas tus instintos? ¿Cada cuánto necesitas alimentarte?
Más que asustado, parecía extasiado con el descubrimiento. Pero a Dipper no le agrado mucho la idea de tener un curioso entrevistándolo como si no hubiera un mañana.
Solo quería pasar una mañana tranquila con el rubio, como era su costumbre, le gustaba el tipo, y le gustaba que fuera así, pero en ese momento se sentía agobiado por su curiosidad.
-B-Bill- interrumpió la sesión de preguntas - Sabes que te aprecio mucho, pero me siento hostigado con todo esto - Se sinceró.
-Bien, supongo que podemos hacer un trato...- Se separó del castaño, quien lo miraba con confusión ante lo último dicho, y sin dejar de observar aquellos orbes cafés, mordió con fuerza su labio inferior, logrando hacer una herida profunda. El líquido carmín no tardó en brotar de dicha laceración.
Las pupilas del Pines se dilataron ante el aroma del fluido del contrario.
-Te permitiré tomar un poco... - tomó un poco del líquido entre sus dedos y lo unto en la boca del contrario, quien rápidamente se relamió los labios, entrecerrando los ojos ante el embriagador sabor de las pequeñas manchas de sangre consumidas. -te permitiré tomar un poco más si me complaces y respondes todas mis preguntas. -Concluyo lujurioso.
Aquella oración tenía doble sentido, algo que el castaño no paso por desapercibido.
-Hecho- Se abalanzó al Cipher sin dudarlo.
Sus instintos se desbordaron. No desperdiciaría una oportunidad como esa. La distancia entre ambos se acortó, ambos labios comenzaron a devorarse mutuamente. La sangre entre ambas bocas se volvió un elixir afrodisiaco que potenció ambos cuerpos.
La ropa comenzó a volverse estorbosa. Apenas se separaban para respirar y continuaban los besos apasionados ente ambos cuerpos.
Se tomaron sus miembros y se masturbaban mutuamente, los jadeos entre ambos cuerpos se escuchaban deseosos de continuar.
El movimiento de las caderas del rubio lo incitó a continuar.
Con sumo cuidado y sin dejar de succionar los labios del rubio, el Pines ingreso un par de dedos dentro de la anatomía del contrario.
-A-agh D-Dipper- gimió moviendo sus caderas en busca de más contactos.
-Delicioso~-gruño mientras mordía con suavidad la herida en los labios del rubio, logrando qué el flujo de sangre se mantuviera. Extasiando aún más al vampiro.
Con sus dedos, buscaba con dedicación aquel punto que enloquecería al contrario. Necesitaba escucharlo, gritar su nombre.
-¡A-Agh! - gimió alto - Ha-Hazlo Dipper, tómame - sus brazos rodearon el cuello del castaño.
Tomó con ambas manos las caderas del rubio, se acomodó y comenzó a penetrarlo lentamente.
Ambos jadearon ante la sensación placentera. Las suaves embestidas comenzaron y ambos cuerpos comenzaban a caer en lujuria.
El Pines no podía dejar de lamer despacio y con cuidado aquella sangre que salía de la boca del contrario: disfrutaba de su sabor combinado con la boca del rubio, exploraba cada parte de el con su larga lengua bífida.
-M-Me encantas- murmuró entre el beso.
Al parecer las visitas constantes entre ellos había florecido más que una amistad.
El ritmo del castaño era lento y tortuoso, embestía con suavidad aquel agujero caliente que le causaba emociones nuevas. Quería disfrutar todas las sensaciones qué le hacía sentir el rubio.
Pero Bill:
- M-más rápido Dipper- exigió.
Sonrió acatando inmediatamente las órdenes de su contrario, embistiéndolo con más rudeza y rapidez.
Los gemidos aumentaron, Cipher no dejaba de gritar el nombre del mayor complacido.
Soltó los labios del rubio y comenzó a besar la piel clara del más bajo: comenzó con sus mejillas, bajando por el cuello, rozando la clavícula, hasta que llego a aquellos botones qué decoraban su pecho. Con deseo comenzó a succionar con suavidad los pezones contrarios.
-¡A-Agh! ¡Uhg! ¡Pines-agh! - los gemidos del rubio eran más fuertes, avisaba qué pronto se vendría entre ellos.
El Pines volvió a masturbar a su pareja, quien, ante las bruscas sensaciones, eyaculo entre su mano.
El castaño no se quedó atrás, tomó sus caderas y empujó con fuerza intentando meter su semilla hasta en lo profundo del rubio.
Se observaron jadeantes.
El Pines acomodó mejor al Cipher en el sillón y, sin quitar su conexión, se dejó caer suavemente y con cansancio sobre el cuerpo rubio.
A Bill le gustaba la sensación y acarició sus mechones castaños.
- ¿Ya te dignarás a responder mis preguntas? - Preguntó de forma lasciva el rubio.
Una risilla del Pines se escuchó.
- Me convertí hace 4 años... - comenzó a relatar.
Un trato es un trato.
-Curiosidades del episodio-
Total de palabras: 2110.
Datos interesantes: [Los cérvidos (Cervidae) son una familia de mamíferos rumiantes que incluye los ciervos o venados. Su tamaño es variable, siendo el alce el mayor (hasta 450 kg), y el venadito o pudú del norte, el menor, con unos 8 o 10 kg. Para el de esta historia me basé en el venado cola blanca, el cual, el registro récord de peso es de hasta 250 kg] [La Omofagia significa "crudo" y se refiere al consumo de carne cruda; sin embargo, este término aplica para aquellos que también comen la carne semicruda] [El aroma de vainilla tiene características que lo hacen muy especial y afrodisíaco: Su suave y embriagador aroma actúa en nuestras emociones potenciando la sensación de sensualidad y erotismo. Esto se debe a su aroma, es reconfortante y facilita la relajación, por lo que potencia las sensaciones naturales].
