Universo DBbf-618

Vampiros

Invocando al demonio.

DipBill

-Sanguis dominus pinus,- Comenzó a recitar el rubio con una mirada hacia el cielo, extendió su mano derecha hacia el círculo dibujado en el suelo, mientras que su mano izquierda aún sostenía aquel libro viejo que se había encontrado en el bosque - Magnum daemonium te voco, Destruam obice mentis meae adte, Veneficus, Veneficus ¡Veneficus!-

El viento aumentó su flujo y las hojas de los árboles a su alrededor comenzaron a vibrar con furia. Rápidamente, soltó aquel libro, y saco una navaja de plata de entre su bolsillo izquierdo, y sin pensarlo mucho, se realizó un corte a su mano derecha. La sangre brotó rápidamente e inclinando su mano de nuevo al círculo en el suelo, las gotas del líquido carmín se derramaron, siendo absorbidas por las líneas del pentagrama que comenzaban a iluminarse en un tono igual que su sangre.

-¡O dominus tenebrarum! ¡Umbra domini! ¡Videam! ¡Videam! ¡Videam!

La gigantesca luna llena se cubrió en un manto rojo y el aroma a azufre comenzó a sentirse en el aire, mientras que a su alrededor todo se volvía de un color grisáceo y opaco. La invocación había sido un éxito.

Bill, quien había realizado el conjuro, sostuvo firmemente la navaja de plata que tenía y se posicionó preparado para lo que venía. Se había arriesgado mucho, había ignorado la advertencia de sus hermanos, pero aun así decidió invocar al demonio que sus propios ancestros habían sellado.

De entre la oscuridad de la noche, el suelo colapsó y se partió justo por la mitad del sello dibujado por el rubio, una cabellera castaña comenzó a salir de dicha grieta. Un par de alas negras se desplegaron y unos orbes rojos lo observaron con recelo. No tardo mucho cuando el cuerpo salió por completo de la grieta, mostrando su verdadera forma: un demonio de sangre.

O como los humanos lo conocen, Un vampiro.

En cuanto el demonio salió del agujero, respiro profundamente, y exhalo con placer. Regreso su mirada al único humano presente y sin darle oportunidad de actuar, se abalanzó contra él. A unos escasos centímetros del chico, unas cadenas de un color azul neón lo retuvieron de su cuello, muñecas y tobillos. Siseo con furia y comenzó a lanzar mordidas al aire, mientras que el rubio solo lo miraba curiosamente. Observaba las acciones del vampiro, quien intentaba zafarse de aquellas ataduras sin éxito alguno.

Por más que lo intentará no podría, pues sus ancestros lo había encadenado al inframundo mientras no tuviera un portador. Cosa que él aprovecharía sin dudar.

Cuando el demonio se cansó de luchar, bufo irritado y se arrodilló en el suelo sin dejar de observar al humano. Tenía hambre, y mucha, ¿quién no lo tendría después de estar encerrado por 300 años?. El rubio aprovechó el momento para observar cada detalle del vampiro: Estaba bien vestido, de complexión delgada y su piel blanquecina resaltaba de su elegante traje negro con toques azulados; en su rostro tenía ojeras inflamadas, sus afilados colmillos se mostraban sin vergüenza alguna, y sus ojos tenían un color rojizo como la sangre. Pero lo que más le llamó la atención fue la peculiar marca que tenía en la frente. Se ruborizó ante la apariencia del demonio ¿Era normal el hecho de que tenía que ser jodidamente sexi?

-¿Ya dejaste de fisgonear, niño? - gruño el castaño hastiado por la intensa mirada del contrario.

El rubio reaccionó de sus pensamientos y rápidamente contesto:

-Soy Bill. Bill Cip-

-Sé quien eres, mocoso.- interrumpió el vampiro.

Bill se sorprendió ante la respuesta.

-¿En serio sabes quien soy? ¿C-como sabes eso? -Titubeó un poco por la impresión.

-Sé que eres un estúpido niño que no sabe realizar un conjuro - Le dijo con ira mientras alzaba sus muñecas mostrando aquellas cadenas brillantes de color azul que lo incapacitaban - Tu sangre te delata… Eres un Cipher. No pensé que un ancestro de mi enemigo me llamará, y menos uno tan puberto - una pequeña carcajada se escuchó salir de los labios del sobrenatural.

Una mueca se formó en el rostro de humano.

-Tengo 26 - refunfuño el rubio ante la descripción que le dijo el demonio.

-Para mi edad, cualquiera es un mocoso puberto - Comento entre risillas, mostrando sus afilados colmillos en una forma sutil de amenaza. ¿Acaso solo se dedicaban a reír los demonios? El Cipher no se iba a dejar intimidar.

-Lo que digas, anciano- Respondió de forma burlona.

La risa del castaño se borró y en un intento de abalanzarse contra el rubio, las cadenas se tensaron, causando un pequeño respingo en el humano, quien volvió a tomar su postura de defensa.

-¡Hey! El anciano tiene fuerzas- canturreó.

-Libérame y te mostraré- Ordenó en un siseo.

-¡JA! Me ofende que me creas tan estúpido- Bill aflojo su postura y levantó su mano derecha mostrándosela al sobrenatural sin acercársela mucho, su herida aún seguía fresca. Al demonio se le afilaron sus pupilas por el aroma- Te invoqué porque quiero información -

-Toda información tiene un costo ¿Sabes?

-La sangre de tu enemigo, ¿te parece un precio justo? - respondió rápidamente mientras acercaba aún más su mano a la nariz de su enemigo.

El castaño se relamió sus labios con deseo. Su hambre no había desaparecido y cada segundo que pasaba estaba más ansioso.

-No realmente - canturreó - Eso es solo alimento para mí, la forma en la que adquiero mi energía, y eso es lo que debe darme mi portador, sea cual sea el trato- Explicó brevemente.

Un rubor se formó en la cara del rubio. No pensó que fuera tan complicado, y algo que ofrecer no tenía ¿Qué podría ser más importante para un vampiro que la sangre? La risa del vampiro volvió a sacarlo de sus pensamientos.

-Soy Dipper, por cierto…- Sonrió coqueto, haciendo ruborizar más a Bill. - Y Solo quiero divertirme. Tus ancestros no pudieron soportar divertirse porque todos eran unos amargados, pero tú te ves diferente.

El Cipher trago saliva de forma ruidosa. Sabía perfectamente a lo que se refería. Después de todo, aunque no hubiera mucha información en aquel diario viejo, si sabía que Dipper persuadía con halagos, engañaba sin piedad, tentaba con ambiciones y estafaba hábilmente… Tenía que ser más astuto que el sí quería beneficiarse y no causar el fin del mundo con un vampiro suelto. Suspiro pesadamente.

-Te alimentaré y te dejaré divertirte si me explicas de que se trata y solo si te lo autorizo. Si me desobedeces volverás a tu celda y quemaré el diario para que jamás vuelvas a tocar la tierra humana.

-Vaya, eres un pasivo muy estricto - Canturreo el vampiro ante las instrucciones causando más nerviosismo en Bill - No es como que tenga de otra, y estar encerrado es taaaaan aburrido - Gimoteo de forma fingida - Así que aceptó el trato.

Las cadenas que sostenían al vampiro resplandecieron. Esa era la señal de Bill.

-Si tomas demasiada, me cargarás hasta mi casa - declaró antes de colocar su herida justo en la boca del vampiro.

Dipper acepto gustoso aquella mano y lamió la herida con deseo, saboreando el vago sabor ferroso que tenía. Sus cadenas se aflojaron y permitieron que sus manos sostuvieran la del humano. Las cadenas azuladas no se separaron del cuerpo del sobrenatural, pero el extremo contrario, que permanecía unido al agujero de donde había salido, se rompió. El resto sobrante se acercó rápidamente a las muñecas del humano y se formaron unas finas pulseras en ambas muñecas, uniendo al humano con el vampiro. Los ojos del Cipher brillaron en un azul celeste, indicando sutilmente que ahora el humano era dueño del sobrenatural. Las cadenas desaparecieron, y el Cipher sintió como la magia fluyo por su cuerpo, volviendo sus orbes al color ambarino natural que deben tener. El trato se había sellado. Bill suspiró, todo fluía de acuerdo a sus planes y ahora miraba con interés como el vampiro se alimentaba.

Dipper succionaba con desesperación sintiendo como el líquido carmín volvía a fluir de aquella herida. El sabor caliente y embriagante de la sangre lo hipnotizaba. Extrañaba ese sabor y lo degustaba con gula y avaricia. Sin embargo, el rubio comenzó a sentirse débil al cabo de unos minutos. Él estaba bebiendo más de lo que podía.

-Detente- Ordenó en un susurro.

-Un poco más- le respondió sin dejar su labor.

Los orbes ambarinos brillaron en un tono celeste, y las cadenas del castaño reaparecieron, jalando al vampiro, y separando sus extremidades de la mano que lo alimentaba. Dipper se sorprendió.

-Aprendes rápido a usar la magia.

-Que no se te olvide nuestro trato. - Gimió pesadamente antes de caer rendido en el hombro del castaño.

Dipper se carcajeó un poco y abrazo el cuerpo del Cipher de forma protectora.

-Solo necesitas descansar, Bill. - Dijo antes de cargar al humano de entre sus brazos.

No necesitaba más instrucciones, pues de una u otra forma, hasta sus mentes se habían conectado, y, por lo tanto, ahora sabia donde vivía el rubio.

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La mañana apareció tan rápido como si un parpadeo se infundiera en la tierra.

Bill se movió un poco incómodo ante los rayos del sol que se colaban por la ventana. Buscaba una mejor posición para evitar aquel calor que la estrella gigante le causaba a su cuarto, hasta que un grito de dolor lo despertó inmediatamente.

-¡Maldito Sol de mierda! - maldijo el vampiro, quien se levantó bruscamente buscando la sombra más cercana para evitar aquellos rayos de luz. Se masajeaba con cuidado su antebrazo, donde una quemadura se regeneraba rápidamente. El hecho de que se cure rápido no inhibe el dolor.

El Cipher bostezo risueño, había olvidado que ahora tiene un vampiro como sirviente y que este le servía devotamente, y por supuesto, había olvidado reacomodar las cortinas para que la luz del sol no los molestara. Se levantó perezoso, y jaló la cortina gruesa, tapando por completo la poca iluminación que entraba en el cuarto.

Había pasado alrededor de tres meses que había invocado al demonio de sangre. Resultó que aquel vampiro que su familia tenía como enemigo, no era tan mal sujeto. Era desidioso y obstinado, pero de cierta manera obediente y gentil. Se habían acostumbrado tanto el uno del otro, que inclusive dormían en la misma cama sin problema alguno. El odio de la familia Cipher hacia el demonio no era más que un malentendido, pues el vampiro le había explicado todo al rubio entre sus tantas conversaciones informativas que Bill le exigía para su "investigación". Escusas para tener citas nocturnas. Sus deseos de divertirse no eran más que bromas no tan pesadas a los residentes de aquel pueblo, y que para entretenerlo y no causar tanto revuelo por el ente paranormal, utilizaba seguido el distraerlo a través del placer carnal. Algo que de una u otra manera también beneficiaba y complacía al Cipher.

Bill regresó de la misma manera de como se levantó de la cama, y se dejó caer entre las suaves cobijas que lo cubrían del frío. Se había desvelado como de costumbre, y ahora solo quería descansar de aquella pesada noche de pasión del vampiro y él. Solo quería dormir hasta medio día para retomar sus energías y continuar con su trabajo en casa, después de todo, aún tenía que sustentarse.

Dipper, a quien se le había quitado el sueño por el dolor de la quemadura solar, se acercó más al cuerpo humano y lo abrazó como si de un peluche se tratase. Aspiró el delicioso aroma a vainilla que emanaba de él. La sangre dorada siempre perfumaba en aroma dulce, la carne que la contenía.

-Quiero divertirme un poco - Susurró de forma coqueta en el oído del humano.

-Déjame dormir un poco más - Respondió el rubio con desinterés.

-Ándale, yo me encargaré de todo- Mordió con suavidad el lóbulo de Bill, tratando de incitarlo.

El rubio gruñó y se volteó boca abajo, causando una risilla en el castaño, quien no conforme, se posicionó detrás de él. Bajo con suavidad aquel bóxer que recubrían la retaguardia del humano, y con mucho cuidado, levanto ambas piernas ajenas para retirar por completo la prenda interior.

-Juro que te clavaré mi navaja de plata si no me dejas descansar, Pino- Amenazo Bill, refiriéndose al nombre infernal del demonio.

-No seas gruñón, pequeño dorito volador - Exclamó mientras se reía por recordar aquella experiencia donde dieron un pequeño paseo por el cielo nocturno, el cual no le gusto mucho a Bill - Yo me encargaré de todo.

Bajo una de las piernas del rubio de la cama y se posicionó detrás de él, de forma que su rostro podía ver con claridad la parte baja de Bill.

-D-dipper- Gimió al sentir como aquella larga y caliente lengua bífida penetraba su orto. Aquella lengua chisteó por un segundo, incitándolo a callarse.

-Sigue durmiendo Bill- susurró de forma burlona, retomando de nuevo la acción placentera que causaba gemidos en el humano.

Los suaves suspiros estimulaban al demonio a continuar, y mientras más profundo alcanzara su lengua, esos suspiros se volvían gemidos. Estaba deseoso de estar dentro de aquella cavidad, y lubricaba con rapidez aquel estrecho agujero, que pronto iba a ser profanado.

Se levantó y observo su trabajo, notando como aquella cavidad ahora se encontraba totalmente humedecida y, se abría y cerraba, incitándolo a continuar.

Sin bajar totalmente su bóxer, saco su miembro erecto y lo rozó contra aquella cavidad, causando más suspiros en el rubio. Sonrió victorioso y lo sumergió lentamente, gimiendo ronco ante la sensación de estar dentro de su amante. Continuo de forma lenta hasta que su miembro entro por completo dentro del humano.

Las cadenas azules aparecieron de forma repentina, causando confusión en el demonio y observó intrigado el rostro del rubio debajo de él. Unos orbes ambarinos recubiertos de un color celeste lo miraron desafiante.

-No te atrevas a morderme.

El demonio, divertido, alzó las manos en señal de rendición.

-Lo que usted ordene, amo Cipher - Dijo con una sonrisa provocadora.

Las cadenas se desvanecieron tan rápido como aparecieron, y el rubio cerró sus ojos cansados.

El demonio tomó las caderas del contrario y comenzó a embestirlo con suavidad.

Los suspiros se volvieron suaves gemidos, y cuando lo sintió acostumbrado y sin saciar, aumento el ritmo, embistiendo con fuerza y tratando de llegar a lo más profundo que se le podía permitir.

Gruñía complacido y sin vergüenza alguna, mientras acariciaba aquella espalda que comenzaba a aperlarse con gotas de sudor por la acción frenética y caliente del demonio.

El sueño se le quitó por completo cuando sintió como aquel demonio, golpeaba con descaro aquel punto dulce que lo enloquecía y lo sumergía en el éxtasis. Sumergió su rostro entre las almohadas de la cama para reprimir sus, ahora muy sonoros, gemidos.

-Eres un tramposo- reclamó el demonio, quien, hábilmente, volteo al humano recostándolo boca arriba. No permitiría que el rubio reprimiera aquellos sonidos que tanto le fascinaban. Tomó las caderas ajenas y aumento la velocidad, causando más sonidos obscenos a su alrededor.

La cadena de su cuello, reapareció y lo jalo bruscamente hacia el rostro del humano, quien lo tomó con agilidad y comenzó a besarlo apasionadamente. El demonio correspondió aquel beso lujurioso sin detener sus embestidas.

-Ta-tan fuerte, ¿Quién ese el tramposo ahora? - dijo Bill entre los besos

Dipper sonrió lascivo y sin separar sus labios de la piel ajena, comenzó a descender, dejando besos y lamidas en su recorrido. Exploraba aquella extensión tan conocida por él y que le enloquecía tanto. Tomó el miembro ajeno en sus manos y comenzó a masturbarlo, causando que el humano curvara su espalda ante la repentina sobrecarga de placer.

No tardo mucho cuando ambos llegaron a su límite, y se corrieron casi al mismo tiempo, siendo Dipper dentro de Bill, y Bill entre sus vientres. Dipper se recostó suavemente sobre el cuerpo de su pareja y lo abrazo con dulzura mientras repartía besos fugaces en el cuello ajeno, causando risitas en el dueño. Disfrutaba del calor humano y sentía la respiración frenética del Cipher, así como su fuerte palpitar. Los oídos del vampiro siempre fueron muy sensibles, así que era normal escuchar todo de su amante, y eso le encantaba. Se detuvieron por un instante suspirando del cansancio.

-¿Ya estás satisfecho? - Comento Bill entre jadeos, tratando de recuperar su respiración.

El sonido de estómagos gruñendo apareció en el pequeño silencio del cuarto. Ambos rieron al unísono.

-T-Tengo hambre - Gimoteo en el oído ajeno.

-Eres todo un caso, Dipper Pines - Retomo su sonrisa, para finalmente reír y corresponder el abrazo afectuoso del demonio.

¿Cómo habían llegado a ese punto? Ni ellos sabían. Es normal que a veces el miedo a lo desconocido nos lleve al odio.

Pero los mejores amantes siempre serán aquellos que son enemigos.

--Curiosidades del episodio--

Total de palabras: 2737.

Datos interesantes: [La invocación del inicio la traduje yo misma con él poco-casi nada conocimiento en latín que tengo, la traducción sería algo como "Dominante pino de sangre, gran demonio, yo te invoco, destruyo la barrera de mi mente para verte, el gran mago, el gran mago, el gran mago", la última parte dice "oh señor del inframundo, lord de las sombras, aparécete, aparécete, aparécete".[La invocación original de gravity falls para invocar a Bill es "Triangulum, entangulum. Veneforis dominius ventium. Veneforis venetisarium!", que traducido al español desde su idioma original, dice: "Un triángulo, un ángulo. El amo de los vientos. Un médico brujo". En el libro dice que la traduccion es "Triángulo-Te invoco. Vengo a la barrera defensiva de la mente. Veré la barrera destruida." Pero no es tan fiel al latín[La descripción de este Dipper-Vampiro es la más común y antigua que existe sobre los vampiros (Lit, desde la edad media), lo único diferente es la invocación, ya que se pensaba (o se piensa) que estos demonios poseen cuerpos humanos recién fallecidos para volverse vampiros[La "sangre dorada" (también conocida como Rhnull) es el tipo sanguíneo más raro del mundo. Solo 50 personas en el mundo la tienen y la razón de su rareza es por la escasa cantidad de antígenos qué tiene. Es compatible con todo tipo de sangre, PERO al ser bajas en antígenos, las personas con este tipo de sangre tienden a tener anemias y otros déficits sanguíneos.]