-Dipper...- pronuncio el comandante, tratando de llamar la atención del menor- Sé que esto es algo difícil, pero necesito que, por favor, me digas quien fue tu agresor, como es, que es lo que te hizo, como fue el suceso... todo lo que pueda ser importante para detenerlo y apresarlo, lo que ayude a fundirlo en la cárcel- comento un poco ansioso, sostenía una libreta, un lapicero y una grabadora de voz. Sabía que el caso de Dipper no era cualquier cosa, y que, si quería ayudarlo, debía actuar inmediatamente.

Realmente necesitaba las declaraciones de ese niño...

-N-no puedo... ¡Él me asesinará si lo hago!- Respondió igual de nervioso, pero asustado... Sabía que con su agresor no podía jugar... de ninguna forma... - Él pronto se enterará, ¡tengo que huir! Por favor señor Alilleri, ¡sáqueme de aquí!...

-Dipper, está bien...- respondió con más calma el comandante - Yo te protegeré, y si es necesario llamare al ejército de "Cienfuegos", para protegerte...

-¿Me lo jura?-Respondió el castaño

Alilleri asintió -Con mi alma, Pero necesito que me cuentes todo para poder detener al cabrón que te hizo esto- coloco su mano sobre el yeso del brazo del menor - yo sé que eres fuerte de espíritu, pero No soporto verte sufrir por culpa de un pedófilo sin alma ni piedad-

aquellas palabras cayeron como balde de agua caliente sobre el chico, el cual no soporto más y rompió en llanto, por su mente solo paso un pensamiento: "Nadie se había preocupado por el de la forma más sincera que aquel señor"

-Está bien- Respondió - No sé donde fue que sucedió todo exactamente, pero sé que él es un hombre alto, Rubio, de piel blanca, con algunos símbolos extraños tatuados en su pecho y espalda, parte de su hombro izquierdo y tiene ojos color miel, siempre viste formal y tiene mucho dinero, ya que es un mafioso muy conocido en Nearthcity... su nombre es...-

-Bill- Continuo el comandante, frotando sus sienes con sus dedos de forma frustrante - no quiero asustarte, pero el hecho que estés vivo... es algo sorprendente...

-Lo sé...- Respondió el castaño.

Todo Mundo conoce a Bill...

Y no porque sea una buena persona...

-0-

-Hermano, dudo mucho que la convenzas, es decir... sabes bien que no es cualquier muñeca que has tenido, aún tiene un espíritu libre- mencionó el pelirrojo de forma seria -además, el plan que tienes es demasiado complicado... ella no querrá hacerlo...

Phill es el hermano mayor de Bill y Will, un hombre un poco más alto que Bill, igual de fornido, con cabellera roja, cuál sangre, y unos ojos negros azabaches. El trabajo de Phill, a diferencia de sus hermanos, es un poco más honesto que ellos. Él tiene una industria de medicamentos elaborados con drogas, legal, pero las drogas no dejan de ser drogas... aunque sean utilizados para fines médicos, habrá gente que utilice sus productos con fines no tan legales... gente como Bill... Sí... Bill le pedía a Phill drogas para sus negocios sucios... desde sustancias alucinógenas hasta sustancias tranquilizantes o transformativas del sueño... cosa que para Bill es esencial, y por desgracia, Phill tiene un corazón tan grande como para ayudar a sus hermanos, sea en las buenas como en las malas, aunque sean más en las malas... y al final a le llegue consecuencias a él... muchas más de los favores que les realiza a ellos...

-Ya verás como la convenzo, tú solo espera aquí...- El rubio se levantó desafiante y entro por una puerta grande de madera, cerrándola inmediatamente después de que entro. Phill se dedicó a ver su teléfono mientras esperaba...

15 minutos… 30 minutos… 1 hora...

De suerte él había llevado sus auriculares para no aburrirse, pero Bill estaba exagerando.

Se acercó a la puerta por la cual había entrado antes el rubio, y acerco su cabeza para poder escuchar un poco mejor, pero solo escucho un grito agudo... sabía lo que pasaba en aquella habitación, pero decidió no molestar, no quería más problemas. Solo suspiro, se dio media vuelta y se fue... quizás Bill estaba logrando más de lo que quería...

Mientras tanto, en la otra habitación:

-¿¡QUIERES TRABAJAR DE PROSTITUTA!?- gritó el rubio a aquella chica de cabellos castaños y joven cuerpo -PORQUE TODAVÍA PUEDO METERTE EN AQUEL PROSTÍBULO DE DONDE TE SAQUE, PEQUEÑA PERRA- cada minuto que pasaba se impacientaba más y más.

-No, señor Bill- Respondió intimidada la joven, sabía perfectamente que no debía hacer molestar a aquel señor, sabía perfectamente lo que era capaz de hacer por obtener lo que quisiera, no importara el costo - no quiero regresar a ese lugar...-

-Ya sabes qué hacer, ¿no?- respondió con más calma, el único hombre en la habitación, procediendo a sentarse y subir los tobillos a aquel escritorio lujoso y nuevo que desprendía olor a madera recién cortada, no le importaba arruinarla, él tenía tanto dinero que podría comprarse un escritorio como ese o mejor todos los días... Y no afectaría para nada en su economía...

-Pero Bill... sabes que no puedo hacer eso, me pueden descubrir, y me meterían en la cárcel, tendría muchos pro...- El sonido de un vaso rompiéndose en mil pedazos callo a aquella chica de su explicación desesperada.

-¿Cómo me llamaste perra?- Bill se levantó de golpe al escuchar la breve explicación de la castaña. Con furia la tomo de sus cortos cabellos castaños sin piedad alguna, la chica por respuesta solo dio un ligero quejido.

-L-lo siento amo Bill- respondió a duras penas sosteniendo con algo de fuerza la mano que la sostenía por su cabellera.

-Yo soy tu señor, Tu amo, y me debes respeto ¿Entendiste? - el rubio jaló con más fuerza aquella delicada cabellera, recibiendo un rápido "sí" por respuesta ante su pregunta, al momento de recibir respuesta la soltó sin ningún cuidado, tumbándola en el suelo, Bill por su parte se sentó de cuclillas para poder observar mejor a aquella joven mujer tirada en el suelo -Tú debes hacer lo que yo te diga sin dudarlo... Me debes más que la vida, pequeña zorra, y no olvides que conozco todo de ti y podría más que hacerte desaparecer de este mundo... Tú vas a hacer lo que yo te diga... ¿Entendiste? - la castaña asintió repetidas veces -Muy bien, ya sabes que hacer... y espero lo hagas bien... o contigo me desquitaré todas las ganas de golpear a alguien... - el rubio se levantó acomodándose aquel lujoso traje que tenía, y luego se alejó, dejando a una castaña con un nudo en la garganta

-Lo siento Dipper- susurro ella, rompiendo en llanto...

No quería hacer eso...

No quería lastimar a su hermano.