Calla guarda, ya silencio... La luna te arrulla...

La luna con tu manto pronto te cubrirá...

No demores más...

Tu cuerpo con mis garras yo eh de afilar... Tu alma de alimento me servirá...

No demores más... Tarde es ya cierra ya tus ojos ...

Tu cuerpo en el más allá no es de utilizar, no demores más.

—¡Shaina, deja ya tus canciones de cuna— Pero la demonio serpiente no le prestó atención y sigio cantando.

Calla, la luna te arrulla, no demores más...

El pequeño se quedó profundamente dormido y a continuación un mar de sangre dio paso entre la penumbra de la noche.

— ¡ Te tardaste mucho, mujer!— Aiacos la Observó furioso, detestaba esperar tanto por un alma así de insignificante. Para Shaina cantar para sus víctimas, les minimizaba el dolor; y con ese pequeño no haría la excepción, cantó para que creyera que se trataba de un sueño común y corriente, que al día siguiente despertaría y todo estária igual.

Era ella una Demonio Reptil, pertenecía a la orden del Inferno la más sanguinaria de todas las órdenes de Demonios. — Y a ti que te importa como acabo con la vida de mis víctimas... Después de todo solo sigo... Tus malditas órdenes.

— ¿ Osas desafíar a tu superior?—

— Yo no tengo por qué... Rendirte tributo a ti, bastardo— Sus ojos brillaban intensificando el color verde que poseían — ¿ Cuántas veces más tendré que hacer este tipo de idioteces en tu nombre? Solo era un inocente, ¿Por qué haces algo tan cruel? Se suponía que al ser mitad humanos y mitad demonios teníamos el deber de proteger a aquellos que solo son simples humanos...

— No cuestiones mis órdenes, ni las de mi señor.

— ¿Tus órdenes y las de tu señor? En todo el tiempo que tengo aquí, nunca lo eh visto, ya va siendo hora que me digas ¿ donde está? Ya qué ten...go ... Que...preg...—En un momento a otro su cuerpo se volvió sumamente pesado, sus ojos se nublaron y... Perdió totalmente el conocimiento...

Se vio a si misma sumergida en una terrible obscuridad, sentía que su cuerpo ardía, y miles de dagas atravesando sus entrañas, su cuerpo no le respondía. Trataba de moverse, pero era totalmente inútil...

No supo cuanto, ni como fue que despertó bajo un árbol, totalmente desnuda, y con una hemorragia, incesante y sumamente dolorosa. Tenía moretones, por toda la extensión de su blanca piel, y lo más curioso era que no tenía ni una sola escama, ni una señal que alguna vez poseyó algo así. El sol estaba ya en lo más alto, le ardía el cuerpo. Trato de levantarse pero le fue imposible...

Se derrumbó nuevamente y temió por su vida... Por primera vez en ... Tantos años... Había olvidado lo que se sentía, ser una humana común y corriente... — Mal...dito...Aij... Ajh... Aiacos — y nuevamente la constancia la abandonó...

En los confines del bosque del Tormento...

Era un paraje desolado, tétrico, las ramas de los árboles estaban vacías, sin ni una sola hoja, solamente se veían marchitos, sin vida, eran de un color oscuro. Tan altos e imponentes, cuyas ramas parecían manos esqueléticas tratando de arrastrar a todo ser que osará entrar en sus dominios, y llevarlos hasta donde los guardianes del mismo.

En lo más profundo se divisa un enorme castillo, en cuya base se identifica un cráneo y sobre este se alza el hogar de aquellos seres que; alguna vez protegieron a los humanos, pero fueron corrompidos por la luz de la obsesión.

Aquel demonio que le hizo un daño imperdonable a aquella mujer, aquella mujer a la que el mismo había decidido cuidar y salvar de las manos de su jefe...

— Excelente trabajo, Aiacos — Sonrió el demonio de cabellos rubios, que lo observaba desde su; autoimpuesto trono — Supongo... Que ... Terminaste, el trabajo, que te encomendé...

— Si, Radamanthys. Todo está hecho. Pero ahora... Yo... Tomaré a la hermana de Shaina, como mi esposa

—¿ A si? ¿ Cuál es tú... Brillante idea?—

— ¡Voy a protegerla de tí, malnacido !— Aiacos no advirtió los movimientos de su líder, cuando se vio ya estaba estampado contra la pared, con las garras del contrario en su cuello, amenazando con rasgar esa piel.

Los ojos del líder se volvieron cuál llamas de fuego, amenazando con devorar todo a su paso — Cuida tus palabras, pajarraco, te concederé a Geist en matrimonio, pero a cambio de eso y de que permanezca con vida... — apretó más el agarre en su cuello, dejándolo prácticamente sin aire— de verás hacerle creer que Shaina la abandonó. Ya veré de que me puede ser útil. ¿Entendiste?— y lo lanzo unos metros delante de él. Aiacos solo asintió, y se sobo el cuello lastimado — Bien. Ahora largo de mi vista. Gusano inútil.

Aiacos desapareció entre la penumbra, y Radamanthys regreso a su trono, coloco sus brazos en los brazeros de la silla, para sumergirse en sus pensamientos — Más de tres mil años han pasado desde la última vez que te ví, mi amada mariposa del Inferno, ahora dentro de seis lunas, la luna que te apriciona se posará gallarda sobre la tierra, y entonces tú mi amada despertarás, pero para eso necesito limpiar la orden, de todos esos demonios impuros, y no pienso detenerme hasta que ellos mueran, jajaja jajaja jajajaja — la maquiavélica risa se escuchó hasta los límites del bosque, todos los moradores del castillo lo supieron, algo estaba apunto de pasar, algo grande e inconcebible...

En las habitaciones que compartian Shaina y su hermona.

Geist esperaba a que si hermana regresara de esas " misiones especiales" a las que acompañaba a Aiacos. Lo que no sabia era que esa noche, su hermana no regresaría — ¡ Geist!¡ Te casarás conmigo!— le dijo aquel hombre .

— ¿Que estupides hablas? ¿ Donde esta mi hermana?—

Su conciencia se remordio, y con pesar en su corazón le respondió — Ella... No volverá... Nos... traicionó — Ella no supo como reaccionar, era demasiado, su adoración era su hermana y ahora le decían que ella habia preferido a los humanos... antes que a ella... Sus ojos se llenaron de lágrimas y su corazón de dolor y angustia, deamoronandose en llanto, frente al que alguna vez las protegió, pero ahora era el causante del dolor en aquellas mujeres.

Días después...

En una aldea, no muy lejos de donde la extraña mujer de cabellos negros con tonalidades verduzcas había sido encontrada, por un ; aparentemente, niño de no más de seis años, de cabellos rubios y unos ojos cuál océano poseedores de un azul único. El pequeño mocoso había alertado a los más grandes, de su extraño, y a la vez bello descubrimiento.

La hermosa mujer, de formas voluptuosas y labios rosados y carnosos, descansaba en una cama, dentro de una cabaña.

— Mhg... ¿Dónde estoy? — fue abriendo los ojos lentamente hasta que se acostumbro a la luz y justo al lado de ella se encontraba aquel niño que la había rescatado.— ¿Quién eres tú?—


Continuará...

Nueva historia, espero les guste y me encantaria leer sus comentarios.

Agradezco mucho a Beautyonly, los consejos que me dio. Gracias linda !

¡A otra Dimensión!