NOTA DE LA AUTORA: Lo que esté en negro, en el centro y en manuscrita, es algún tipo de recuerdo o "Flashback" ... Para que no se confundan.- Anain18

-Las cámaras han sido colocadas en lugares estratégicos, señor Bill- comentó un joven muchacho de cabellera negra, larga hasta los hombros y ojos del mismo color, que se encontraba apoyado en una mesa frente al mencionado muy conocido. Sobre la mesa se encontraba un mapa, donde claramente se podía ver las diversas habitaciones de lo que parecía ser, un hospital -fueron un total de 43 cámaras, las colocamos en la noche, obviamente encubiertos, la intención es clara, ver quién entra y quién sale de este cuarto- señalo en el mapa con un plumón rojo, el cual, después de señalar, encerraba en un círculo -así como el de los pasillos, entradas y salidas, y otros puntos que pensamos podía de ser de gran importancia, todas las cámaras están conectadas en audio y video en tiempo real, lo que usted vea en las pantallas o lo que esté escuchando, es lo que está pasando en ese instante...

Bill solo se quedó admirando el mapa frente él, realmente el chico había hecho muy buen trabajo para ser su primera vez.

El rubio observó detalladamente al pelinegro, el cual al notar la mirada intimidante solo se dispuso a tragar en seco, por consecuencia, el millonario rio ante la reacción del joven.

-Para ser tu primer día de trabajo lo hiciste bien...- Admitió. Seguido de chasqueo sus dedos, e inmediatamente unos guardias, extendieron un maletín de cuero oscuro frente del joven pelinegro, este al notarlo decidió abrirlo encontrándose con lo que era su paga... el maletín lleno de dólares -si necesito algo más, te mandaré a llamar... supongo que no necesitas ayuda para salir ¿verdad? - El rubio se inclinó perezoso sobre su asiento, haciendo un ademán con su mano. El joven, por su parte, se inclinó en muestra de respeto, y salió con el maletín en sus brazos, como si fuera el tesoro más grande del mundo.

-Señor...-Se dirigió uno de sus guardias al rubio -No piensa mandar a los otros para que le tiren un balazo en su cabeza... -mencionó refiriéndose al pelinegro que recién había salido de la habitación.

El rubio se dispuso a observar cada una de las pantallas frente a él, detenidamente, notando que justo en medio de todas las pantallas, podía observar como un castaño trataba de descansar en la cama dura de aquel hospital, tenía 8 ángulos perfectos donde podía ver todo el cuarto, y por ende, lo que el castaño hiciera.

"Si tan solo te hubieses quedado conmigo, dulce pino... Ahorita te estarías revolcando por otra cosa" pensó, el cual solo saco una sonrisa por sus pensamientos morbosos...

-No...- comentó al guardia que esperaba ansioso su respuesta- Quizás más adelante nos sea de utilidad... además, hizo tan buen trabajo... Merece vivir... Por ahora...-

El guardia asintió, era más que obvio que respetaría la decisión de su jefe, y solo se dedicó a retirarse.

El rubio en tanto, solo pensaba en una sola cosa...

"Nunca es mal momento para una buena paja... ¿O sí?"

-0-

Hacía unas horas que el comandante Alilleri, lo había dejado solo para que pudiese descansar, pero no lograba conciliar el sueño... solo pensaba en la decisión que había tomado... ¿Realmente hizo bien en darle parte de esa información a los policías?, él sabía que estaba en un lugar seguro, pero estaba consiente que si Bill, el culpable de tantas pesadillas, lo encontraba... su culo lo iba a pagar muy caro... literalmente...

Por sexta vez golpeo su frente frustrado, cerraba los ojos con fuerza porque... no podía despejar su mente, por lo que un fuerte insomnio lo había atacado, quería dormir, estaba más que cansado, todo su cuerpo aún le dolía del anterior castigo de Bill que no quería recordar... pero claro, su cuerpo y mente definitivamente seguirían torturándolo con esas imágenes traumatizantes en su cabeza... y la dura cama del hospital no ayudaba en nada...

Abrió de nuevo los ojos perezosamente, y observó la mesita de noche que se encontraba a lado de su cama, observando la grabadora de mano, un libro de biología básica, un lápiz y un cuadernillo de notas. Se sentó en el borde de su cama con dolor, pues a pesar de que solo habían pasado tres días del accidente, aún le dolía su entrada y caderas... Tomo la grabadora recordando lo que el comandante le había dicho:

"Sé que esto es difícil para ti pequeño, pero cualquier información puede ser de ayuda... y si no te sientes cómodo contándome, puedes grabarlo, y yo lo escucharé cuidadosamente... descuida... solo lo haré yo"

Suspiro pesadamente, la idea de Alilleri en parte era buena, pero dudaba de su decisión.

Aun así, con la única mano temblorosa que tenía sin enyesar, presiono el botón de grabado

-Mi nombre es Mason Pines, tengo 17 años, y... pues...- Suspiro de nuevo y continuo- Es mi primera grabación de los hechos sucedidos conmigo... Pueden llamarme Dipper, pero quien me apresó, me puso el sobrenombre de pino... apodo que odio...- cortó la grabación. Sentía tanta ira, realmente quería que el bastardo de Bill se refundiera en la cárcel por haberle hecho tanto daño... Y con esto, las agallas de nuestro protagonista subieron a flote... lo suficiente para que pudiera decir las cosas que había sucedido.

Volvió a grabar -Yo ODIO a Bill- Recalcó la palabra "ODIO" de forma muy torcida - Quiero que refundan a Bill en la cárcel y que se pudra en ella... Yo vivía una vida normal, hasta que él apareció- Las lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas, pero no... no se detendría hasta terminar con lo que necesitaba decir- Él siempre me ha golpeado, violado, torturado y encerrado las veces que ha querido... Me ha tratado como un muñeco de trapo, ha tatuado mi piel como si fuera cualquier cosa que pudiese tener un dueño, me ha amenazado con mi familia si yo hablo... pero no soporto más la idea de que ese Bastardo este libre... Yo quiero que lo refundan en la cárcel...- volvió a pausar la grabación.

Observó lo que parecía una alarma contra incendios adherida en el techo, se sintió tan incómodo, como si alguien lo estuviera observando, pero solo tragó en seco y volvió a observar la grabadora, volviéndola a activar para continuar.

-Mi vida era normal... yo vivía la vida de un adolescente como cualquiera... en ese entonces yo estudiaba la secundaria... vivía solo, ya que mi hermana había decidido tomar otro camino en lo que respecta sus estudios, quería ser una maestra de preescolar, cosa que necesito irse a otro lugar para estudiar lo que quería... y mis padres... pues... nunca estaban en casa... a veces hasta salían de viaje a otros lugares por periodos muy largos de tiempo, de hasta 6 meses o más...

Recuerdo que siempre salía por las tardes, y compraba mi comida en un market que quedaba justo en medio del trayecto de mi casa a la escuela y viceversa... conocía bien al señor de la tienda... Él también trabajaba en la biblioteca por las mañanas y los fines de semana, por lo que lo veía casi a diario... si no era en el súper, era en la biblioteca... Él era un agradable señor...

-Buenas tardes, señor Calloway, ¿cómo ha estado? - pregunto Dipper alegre por volver a ver a su amigo. Colocó sus compras sobre el mostrador.

-¡Hola Dipper! Bien, gracias al cielo, luchando por salir a delante- mencionó de la misma forma el señor.

-Me alegro mucho señor Calloway

-¿Eso es todo lo que llevaras hoy Dipper? - Preguntó aquel hombre con cabello blancuzco, y bigote del mismo color, había pasado las compras del menor por el codificador- Son 5 con 53...

-Si señor, por ahora... ¡Muchas gracias! - El menor pago y prosiguió a pasar sus compras a la mochila que cargaba.

-Ten cuidado Dipper, a pesar de que todavía hay luz, puede pasarte algo...

-vaya que ese señor tenía razón...- Continuo el menor, un tanto nostálgico... Pero su semblante paso de ser uno triste a uno de odio- Él sabía quién era Bill... Y jamás me advirtió sobre él...

Ese señor casi anciano que era mi amigo...

Me traicionó...