Recuerdo perfectamente ese día... - comentaba nostálgico el rubio que miraba minuciosamente la pantalla- Gracias a ese señor, te tuve a ti, pino...
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-Señor Bill, por favor, deme más tiempo para pagarle...- el señor de pelo blancuzco, semi-lloriqueaba, asustado mientras sostenía las manos de aquel gigantesco hombre que lo levantaba de los hombros y lo miraba con odio.
- ¿Más tiempo? - replicó el rubio - Se te acabo el tiempo Calloway, te di exactamente un mes... y ese mes termina hoy...- se encontraba con mirada seria
-T-todavía no ha acabado el día... - Comentó con ilusión el señor de pelo blanco.
-Bien, si quieres alargar más tu desdicha... - El rubio chasqueó sus dedos, causando que el guardia que sostenía al adulto lo soltara tirándolo en el suelo... -comienza a enviar mensajes a tus familiares que acabando tu trabajo desapareces Calloway...
El mayor tragó en seco, se levantó, sacudió su mandil de trabajo y entró con rapidez en aquella tienda donde él trabajaba, en tanto que el rubio le dio órdenes a sus guardias de esperar en la entrada, y se dedicó a entrar a aquella tienda a esperar por el final del turno del señor quien le debía.
Las horas pasaron, la hora que menos deseaba el señor Calloway llegó, estaba por cerrar la tienda, hasta que un castaño se asomó por aquella tienda... Castaño que llamo la atención del Rubio. Aquel niño entró rápidamente en la tienda, recogió algunas cosas y casi de inmediato, como llego, se dirigió a la única caja abierta para pagar.
-Buenas tardes, señor Calloway, ¿Cómo ha estado? - pregunto el castaño alegre sin percatarse de aquel rubio que solo observaba a lo lejos, el menor solo colocó sus compras sobre el mostrador.
- ¡Hola Dipper! Bien gracias al cielo, luchando por salir a delante- mencionó de la misma forma el señor, pero mirando con nerviosismo al rubio que solo sonreía...
-Me alegro mucho señor Calloway- sonrió de forma alegre.
- ¿Eso es todo lo que llevaras hoy, Dipper? - Pregunto aquel hombre con cabello blancuzco, había pasado las compras del menor por el codificador, no quería que aquella compra terminara, era más que claro - Son 5 con 53...- por accidente el señor volteo a ver al rubio notando una cara de picardía en el rubio que esperaba por él, su cuerpo se erizó presintiendo que algo malo estaría por pasar.
- Sí señor, por ahora... ¡Muchas gracias! - El menor pago y prosiguió a pasar sus compras a la mochila que cargaba.
-Ten cuidado Dipper, - el señor comenzó a ayudar a aquel castaño con sus compras - a pesar de que todavía hay luz, puede pasarte algo...-
-Y el señor Calloway tiene razón- interrumpió el desconocido por el castaño, tomándolo de la muñeca con brusquedad - y pienso que es mejor mal conocido que mal por conocer...
El menor inmediatamente se alertó, comenzando a forcejear el agarre, tratando de escapar del desconocido mientras reclamaba en voz alta que lo soltará sin poder lograr nada. Los guardias de Bill, entraron a la sucursal ante el escándalo que provocaba el menor, mientras que este volteaba a ver al señor Calloway, notando que este solo le dedicaba una mirada de preocupación y tristeza.
-Este es el trato para salvarte...- continuo el rubio - Quiero este niño...
-Por favor Bill no lo metas, él no tiene...- Interrumpió el casi anciano.
- Quiero tu silencio...- continuo el rubio -Y tu deuda quedará saldada en su totalidad, Serás libre de lo que te condeno tu esposa- finalizó dejando atónito al señor de cabellos blancuzcos.
El señor solo se quedó en silencio mirando a Dipper.
- ¿Qué está pasando, señor Calloway? ¿De qué deuda está hablando? - comentó el castaño asustado, no entendía nada, solo quería ayuda de la persona que conocía de años, solo quería ayuda de aquel que decía "ser su amigo", pero no parecía intentar hacer nada... al contrario, este solo se dio la vuelta, dándole la espalda al menor.
-Acepto...-
La cara del castaño palideció, mientras que la sonrisa del rubio no pudo haberse ampliado más.
-Trato hecho...- Inmediatamente el rubio jaló con fuerza el menor hacia su cuerpo, sosteniéndolo con su mano izquierda de sus hombros y manos, sacando con su mano derecha un pañuelo de su bolsillo - Un gusto conocerte Dipper...- inmediatamente el rubio cubrió con el trapo, la nariz y boca del castaño, obligándolo a inhalar el dulce, pero ácido aroma del pañuelo que poco a poco inundaba las fosas nasales del menor, el cual solo forcejeaba - Me llamo Bill... - el pequeño poco a poco se debilitaba ante la sustancia que contenía aquel pañuelo, dejando de forcejear y cayendo lentamente en un sueño profundo- Pero a partir de ahora me puedes llamar "Amo"...- el menor callo bruscamente al suelo, inconsciente en su totalidad.
El rubio volvió a guardar el pañuelo donde lo había sacado, chasqueo los dedos pulgar y medio, e inmediatamente uno de los guardias se acercó al inerte cuerpo del castaño, levantándolo cuál costal de papas.
-Fue un placer hacer negocios con usted señor C.- Comentó el rubio con una sonrisa ladina mientras se tocaba su elegante y fino sombrero.
-Por favor vete Bill- Respondió firme el señor Calloway, limpiándose sus lágrimas... Sabía perfectamente lo que había hecho... Había traicionado la confianza de una amistad de años, la amistad de alguien que lo acompaño en sus momentos difíciles, aun cuando su esposa vivía, en inclusive lo había ayudado cuando no había nadie más en el funeral de su esposa. Sabía que se convirtió en el peor de los traidores.
Mientras el señor de edad avanzada se quedaba aturdido viendo hacia la nada, Bill junto con sus guardias se retiraban de la mini-tienda, no sin antes, el jefe Cipher dar unas instrucciones sencillas:
-Mátalo cuando cierre la tienda... no dejes rastro-
Uno de los guardias asintió quedándose en la esquina de la tienda, dispuesto a cumplir las órdenes de su amo.
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- Y la razón era simple, mi querido Pino- formulo el rubio hacia la nada, regresando a la realidad- Odio a las personas traidoras, y más cuando esta lo hace para salvar su pellejo... La humanidad suele ser traicionera y una hija de perra...-Comento sin dejar de observar la pantalla donde el castaño que anhelaba seguía hablando en aquel aparato cuya misión era grabar su testimonio de aquel chico.
Curiosamente, un pensamiento sobrevino a su cabeza en ese instante: el cuerpo inconsciente del pequeño Dipper en aquel automóvil lujoso. Realmente estaba ansioso de volverlo a tenerlo así, pero esta vez no solo se dedicaría a observarlo como aquella vez, sino que también haría más cosas de las cuales ya había hecho con aquel castaño que se encontraba lejos de él. Esta vez no tendría el corazón de cuidar de aquel cuerpo que ya había profanado mil y una veces.
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-Yo apreciaba mucho al señor Calloway, hasta ese día...- hablo el castaño solo viendo aquella marca en su muñeca que semejaba a una corte profundo hecho con una navaja- había días que recordaba como ese señor me había intercambiado por su estúpida deuda que sigo sin entender... hasta que un día le pregunte a Cipher y su respuesta fue un "Odio a los traidores" -trago en seco, para continuar con su historia- Él me comento que mando a asesinar al señor Calloway, pues la sociedad no se merecía una persona como esa... Que era mejor que ya fuera a ver a su esposa... y me dio un consejo: "No confíes en nadie", - el menor callo por unos instantes, mordiéndose con algo de fuerza el labio, pero sin hacerlo sangrar- Supongo que por eso tengo la paranoia de no confiar en nadie, Razón por la cual no quería hablar mucho sobre esto cuando ustedes policías querían toda la información, sé que es de suma importancia y estoy tratando de dar todo lo que tengo por lo correcto y que se haga justicia. Lo lamento por retrasarlos. Estos son de los pocos consejos que le he tomado a Bill, pues de cierto modo tiene razón... Regresando al punto principal, yo solo puedo recordar cuando ese rubio loco me tomó e inmovilizó, obligándome a respirar esa sustancia que creo era cloroformo, me dejo inconsciente y así llevarme hasta su guarida de ratas, lo que él llamaba hogar... era horrible, pues unas horas después "según él" estaba comenzando a despertarme, no sé qué grado de concentración me había dado, pues no recuerdo como eran los guardias, o como iba vestido ese día... Solo recuerdo que cuando me desperté me encontraba lejos de casa, sin mis cosas...
Literalmente desnudo...
