-Bien, pues he analizado cada resultado de todas las pruebas que he realizado en el laboratorio, y he encontrado algo peculiar en las muestras de semen recolectadas, que, afortunadamente, aún se mantenían en buen estado para su análisis - Mencionaba la joven señorita pelinegra sin dejar de teclear y observar su computadora de escritorio - encontré dos muestras totalmente diferentes: Una le pertenece a Bill Cipher, pero la otra es totalmente desconocida, al parecer no tenemos registros de tal ADN, ni siquiera sabemos si es esperma, por lo que mi suposición es que puede ser un cercano al rubio más buscado de Nearthcity, quizás su mano derecha, aunque aún tengo mis dudas...

Miss Maze, la chica más importante del centro de investigación del Hospital de especialidades criminológicas de Nearthcity. Delgada, ojos color azul siendo cubiertos con lentes (ya que los necesitaba para observar mejor y con lujo de detalles), con el cabello color negro azabache y siempre recogido en tipo cebolla sobre su cabeza, siempre aseada y con aroma a jazmín, jamás olvidaba cargar su bata blanca de laboratorio. Quizás sea algo exagerado, pero gracias a ella, muchos de los casos inconclusos del siglo anterior fueron resueltos en cuestión de días. Siendo estudiada y experta en análisis de comportamiento, genética, genética molecular y biología, las cosas simples como sangre, esperma o alguna otra muestra biológica, es un tesoro para cualquier investigación. Siempre gustaba de ayudar a los uniformados, no importándole el riesgo de su vida ante buscar criminales peligrosos. El hecho de no tener "familia" o estar en alguna relación, no es problema alguno para la científica, ya que el laboratorio es su casa, su pasión y su religión. La ciencia ante todo y por todo.

Aquel laboratorio era el más avanzado que se encontraba en la ciudad, no dudaba el comandante Alilleri que eso le fascinaba más a la científica, digo, por algo ha de estar ahí todo el día y la noche. Al parecer del comandante, todo se encontraba en un perfecto orden que solo la científica podría descifrar, después de todo, ella trabajaba todos los días con ello. Los únicos aromas se encontraban mezclados: alcohol, cloro y una pisca de flores. El laboratorio estaba lleno de diversos tubos de ensayo, cuencos de relojero, frascos etiquetados con sustancias químicas, matraces, microscopios y otros equipos, algunos se encontraban en la gigantesca mesa metálica donde "Miss Maze" trabajaba minuciosamente. La computadora en la que ella escribía sus anotaciones se encontraba en un pequeño escritorio frente aquella mesa gigantesca mesa, la investigadora odiaba mezclar su pasión con la monotonía de los protocolos de redacción para explicar sus resultados.

-Lo que trato de decir, es que a pesar de buscar en el servidor Nacional de Registro Humano, no aparece ninguna coincidencia...- Continuo la oji-azul acomodándose los anteojos, esta vez observando al oficial Alilleri - No le encuentro sentido alguno, Parece como si el segundo ADN no existiera, o simplemente sea un fantasma...- Maldijo en lo bajo y prosiguió en hablar- he enviado varios correos a instituciones de diferentes países, anexando los resultados de esa muestra, no dudo que, si no está registrado en este país, debe de haber nacido en otro, no puede simplemente aparecer de la nada...- Recalcó un tanto molesta, pues el hecho de no encontrar explicación alguna ante esa situación simplemente le desagradaba.

No quería dejar nada inconcluso, ese no es su estilo.

-Cambiando de tema señorita- Interrumpió el comandante sentado detrás de ella, llamando la atención por completo de la única mujer del lugar - Terminamos de interrogar a la castaña, aquí te traigo unas muestras- continuo, sacando un folder color beige de su sofisticada chaqueta, al parecer el artículo se encontraba sellado con algunos frascos dentro, siendo recibida por la científica que no dudo en abrir con brusquedad, descubriendo el contenido de estos - Por favor analiza todo, sus parentescos, sus registros, sus licencias... todo lo que puedas e infórmame de todo...-

La pelinegra asintió, comenzando a colocarse de nuevo su cubrebocas y sus guantes de látex esterilizados. Las manos de la científica eran tan veloces que pocas personas con observación detallada y minuciosa se darían cuenta de todos los pasos de protocolo que seguía aquella mujer con inteligencia supe desarrollada.

El comandante se levantó de su lugar dispuesto a abandonar el laboratorio.

-En 15 minutos estarán los resultados comandante Alilleri, yo se las enviaré a su computadora- recibió como despedida de la señorita.

-Gracias- correspondió.

Al salir de aquel laboratorio con aroma a alcohol etílico de 60%, el comandante tomo un largo suspiro tratando de limpiar sus fosas nasales, realmente se preguntaba cómo es que aquella mujer no le molestaba ese aroma penetrante dentro de la habitación. Comenzó a caminar a su oficina con la ahora información de los análisis clínicos. En su mente solo tenía la voz del castaño que había escuchado en aquella grabadora que apenas le había dado el chico esa mañana. Se preguntaba una y otra vez como es que aquel chiquillo no llego al borde de la locura. Ahora que tenía evidencia científica, no dudaría en compararla con las grabaciones del castaño, quería saber cada detalle, cualquier cosa que le ayudara, para lograr atrapar a aquel maniático rubio.

No había tiempo que perder, pues cada minuto que avanzaba, era un minuto en el que Bill Cipher esté planeando su próximo movimiento.

-0-

Aquel rubor en esa piel lechosa, le fascinó.

Aquellas fracciones de piel descubiertas, le enloquecieron.

Aquellas expresiones de vergüenza, le encantaron.

Se notaba el miedo en el menor, la situación en la que estaba no le gustaba, pero que importaba, ahí estaba él... cumpliendo las fantasías del Cipher.

Era más que claro que no las admitiría, no quería tener una debilidad disponible a sus enemigos, pero no desaprovecharía cada minuto para detallar cada centímetro de piel expuesta de aquel castaño con la mirada, no perdería ni un solo segundo. Agradecía al infierno el tener una vista aguda para ver cada fracción del nuevo integrante de sus fantasías, sin que nadie dijese lo contrario.

Era tarde, alrededor de las 3 pm, la hora del almuerzo. Había llamado a todos los sirvientes de la mansión, dando órdenes exactas de como quería a todos durante esas dos horas de comida, en especial de como quería al Pines. Tenía planes, y más ahora que tenía a alguien nuevo de que degustar, pero era más que claro que jugaría antes con su presa.

Cuál felino al jugar con su comida.

El castaño mantenía su mirada baja, callado y estático, no quería hacer enojar al que ahora se hacía llamar "su amo", aunque a le cabreaba la forma en la que lo mantenía.

Había otras personas alrededor, tanto mujeres como hombres dentro de aquella habitación, pero todos se encontraban de la misma manera: Desnudos. Cuál casting o escena para una película porno, todos en la habitación se encontraban sin ropa, pero con algunos accesorios que solo lograba recalcar los cuerpos ajenos. Algunos hombres solo llevaban un moño o una corbata en su cuello o solo las orillas de la camisa con sus respectivos pares de gemelos en forma de triángulos dorados en sus muñecas, mientras que algunas mujeres solo llevaban medias oscuras o listones amarillos amarrados en sus muñecas y piernas, mientras que otros poseían lencería totalmente transparente. Dipper no era la excepción: lo único que cargaba en su cuerpo eran grilletes en sus extremidades, dos en las muñecas que se encontraban unidas con cadenas no muy largas a los dos grilletes en los tobillos. Al parecer y en definitiva, no confiaban en que el castaño anduviera suelto como los otros.

A todos en la habitación se les veía sus partes íntimas. Todos excepto Bill Cipher.

Bill cargaba su elegante esmoquin con detalles dorados en sus costuras, mientras que en su cabeza se encontraba un elegante sobrero de copa que hacía ver al mayor como una persona de alta clase. Y claro que lo era, más, sin embargo, no siempre se arreglaba así, u ordenaba a sus sirvientes estar así, pero, en definitiva, cuando hay alguien nuevo en la habitación, la mejor forma de dar "la bienvenida" era esa.

Después de todo, el estar desnudo nos muestra tal y como somos.

Nuestras reacciones nos delatan por cómo somos, ese es el truco.

El castaño no diría nada al respecto. A los demás parecían no molestarse el complacer los "deseos" del amo Bill Cipher. Tenía tres teorías ante las personas que se encontraban en aquella habitación, la primera es que ya estaban lo suficientemente quebrados de su pudor, que no les avergonzaba; lo segundo es que era tan común hacer ello que ya estaban acostumbrados; mientras que la tercera que era la menos probable, es que estaban amenazados como él, con sus familias. La razón por la que no creía probable la última teoría es que no se veían tristes, deprimidos, con miedo o algo parecido, ni siquiera tenían algún rubor que expresara su vergüenza, simplemente estaban ahí parados, sin expresión alguna, cumpliendo las órdenes del Cipher.

-Pino...- llamó el elegante rubio causando un pequeño susto a Dipper, pues sabia que se refería a él. -Sírveme un poco de café...- ordenó el rubio alzando esta vez una taza pequeña con su mano izquierda.

La mirada pícara del mayor intimidó más al castaño, causándole un fuerte rubor en sus mejillas.

"¿Quién demonios se cree este para darme órdenes?", pensó.

-Sírvete tu CIPHER- Respondió el menor de mala gana ante la orden del mayor, cubriéndose inmediatamente su parte baja del abdomen, tratando de ocultar su masculinidad. Algunos jadearon ante la respuesta del chico nuevo ante las órdenes del Amo, varios murmuros empezaron a escucharse en el cuarto.

La sonrisa de Bill desapareció.

-No creo que sea una buena opción que yo lo haga Dipper...- su voz cambio de ser una divertida, a una gruesa y sería, dando un chasquido al finalizar la oración.

Dos guardias aparecieron en la habitación, jalando de los brazos al mencionado sin cuidado alguno obligándolo a caminar directo a la mesa donde se encontraba el Cipher. Por obvias razones, el castaño forcejeo con miedo ante la actitud de ambos personajes con características nada amigables.

-Lo diré solo una vez más... Sírveme... Café... Pines- Recalco Bill con cierta aura de enojo cuando Dipper estaba justo enfrente de la mesa. El ambiente era tenso, estaba más que claro que el rubio millonario se enojaba con cada segundo que pasaba. Los demás sirvientes solo se preguntaban en sus cabezas "¿Por qué no le ha golpeado?", realmente estaban sorprendidos por la actitud del castaño y del rubio, todo pasaba tan lento y dramático.

Un pensamiento fugaz paso por la mente del castaño: Su hermana. Estaba más que claro que Bill sabia TODO de él y de su familia. No quería que sus seres queridos sufrieran por su culpa, y menos cuando podría evitarlo con algo tan simple como servir un café.

Aunque no era un café para cualquier persona, era un café para Bill Cipher.

Gruño notablemente, sacando de nuevo una sonrisa hipócrita del millonario. Alzó con algo de fuerza la tetera donde se encontraba el dichoso café, e inclino la punta en la taza, dejando que desplace lentamente el líquido café oscuro dentro del artículo de porcelana. Solo lo lleno a la mitad, levantando de nuevo aquel recipiente de café caliente, volviéndolo asentar sobre la mesa.

-Dos de azúcar y una de leche- habló el rubio sin borrar aquella sonrisa cínica, justo después de que Dipper asentara la tetera.

El castaño se cabreó. Aun así, cumplió las órdenes tal cual le habían dado, tratando de eliminar la mala cara en su rostro. Realmente se estaba esforzando.

Cuando el Pines termino, el Cipher tomo aquella taza y tomo un pequeño sorbo, saboreando cada detalle de su ahora recién preparado café, sin embargo, escupió el contenido sobre el cuerpo desnudo del castaño sin vergüenza alguna, causando una reacción que no era nada común en el menor.

- ¡ESTE ES EL PEOR CAFÉ QUE HE PROBADO! - Gritó levantándose de su asiento casi al instante. No dudo tirar todo el café de aquella lujosa tasa sobre el Pines, causando una inmensa sorpresa en este. - ¡ESPERO LA PRÓXIMA NO HAGAS ESTUPIDECES COMO ESTA!

Y ese fue el punto de explosión de Mason, que sin pensarlo tomo lo primero que encontró en la mesa (que era una tarta de manzana) y lo aventó en dirección al rubio, que se estrelló justo en la camisa lujosa del Cipher. Tanto el rubio como el castaño estaban más que cabreados por las acciones de los contrarios. Vaya que fue una escena graciosa todo lo que pasaba en esa habitación en apenas 5 minutos.

Los demás sirvientes jadearon de nuevo por la sorpresa de la acción del nuevo, inmediatamente se movieron hacia el millonario tratando de limpiarlo lo mejor que podía disculpándose sin razón alguna, solo sabían que Bill estaría más que cabreado, y no querían sufrir las consecuencias. Bill gritó un estruendoso "FUERA TODOS".

Todos los de su alrededor no dudaron en seguir órdenes, corriendo algo desesperados, como si trataran de huir de una catástrofe. Y eso era justo lo que había sucedido. En menos de lo que canta un gallo, todos habían salido de la habitación, todos menos Dipper y Bill.

Fue entonces que Dipper cayó en lo que había hecho. Había hecho cabrear al ser que sin descaro alguno lo tiene secuestrado. Había hecho cabrear a un millonario, a un mafioso, a un traficante de drogas o personas, o saber dios lo que era, pero no por nada es millonario con miles de sirvientes lamiéndole los pies.

Observó con miedo al mayor, notando la cara de enojado de este mientras se sacudía levemente aquellos residuos del postre que aún tenía en sobre su lujoso traje.

Sus piernas flaquearon del miedo que recorrió su piel.

Qué idiota se había comportado.