Ambos Castaños estaban sorprendidos. La mayor no evitó correr a abrazar a su hermano menor... Un abrazo tan intenso que ambos realmente necesitaban.

El llorar en el brazo del contrario fue inevitable, diciéndose lo preocupado que estaban por el otro...

El comandante Alilleri, después de haber realizado la serie de investigación y preguntas a la hermana del afectado, procedió a cumplir su palabra y llevó a la castaña en una visita de 1 hora con su hermano.

Estando ahí los dos menores, procedió el comandante a darle privacidad a los mellizos, pues sabía perfectamente que en un buen tiempo no se veían.

-Hermanito, no podemos quedarnos más tiempo...-Susurro la castaña abrazando con firmeza al menor aún en cama, Sabía perfectamente que era vigilada, y no quería ni ser vista ni escuchada.

Había pasado alrededor de 1 mes en ese hospital, y Dipper ya estaba recuperándose de su terrible tragedia; sin embargo, aún se sentía inseguro si salía... aún no terminaba de relatar su historia, tenía miedo que, al terminar, no haya alguna solución a su problema... temía que, al salir, Bill volviera a hacer de las suyas y torturarlo hasta la muerte... La esperanza poco a poco se le agotaba al escuchar a las enfermeras contar sobre su caso sin resolución por el momento...

-N-no puedo Mabel, Él me matará si logra raptarme de nuevo- Soltó suavemente el abrazo con su melliza, más no dejo de sostener las cálidas manos de su hermana -Pensé que él te había hecho algo, no tienes idea de lo feliz que me siento al verte- Sus lágrimas no dejaban de emanar de aquellos ojos chocolate hipnotizantes. Se sentía un poco aliviado.

-No entiendes Dipper...- Mabel respondió tragando en seco, guardándose mil y una palabras, intrigando a su versión masculina -Tenemos que Irnos, Escapar de aquí, muy lejos... E-Ellos no te podrán proteger de...

- ¿Cómo lo sabes Mabel Pines? - Su expresión de alivio cambio a una de preocupación a su hermana.

-Y-yo...

-Traidora...- Susurro el menor soltando las manos de la castaña rápidamente -¡TRAIDORA! ¡TRAIDORA! ¡TRAIDORA! - Comenzó a gritar cubriéndose los oídos para no escuchar las escusas de su hermana mayor.

La castaña entró en nerviosismo tratando de explicarle a su hermano, más las pisadas de alguien acercándose a la habitación la hizo entrar en pánico... no dudo en correr a la única salida y escapar antes de que la atraparán. Se esforzó mucho en decir mentiras que cuadraran con las cosas que habían sucedido con Dipper para que no quedara como principal sospechosa, no quiso quedarse para seguir mintiéndole a todos, en esencial a su hermano. Le dolía abandonarlo en algo tan difícil, pero era mejor que seguir traicionándolo... pues sabía perfectamente que era culpable.

La enfermera entró primero, seguido del doctor y por último el comandante Alilleri.

La enfermera y el doctor corrieron a calmar a Dipper, mientras que el comandante corrió lo más rápido que pudo detrás de la castaña, más cuando salió del hospital, no encontró rastro alguno de la melliza ahora sospechosa.

Se maldijo internamente al no esperar en la puerta... ahora tenían una sospechosa y había logrado escapar.

-0-

Después de la colosal mamada que le había realizado al rubio, las cosas "mejoraron" de cierto modo.

Al día siguiente, la servidumbre lo asusto temprano, avisando que tenía que vestirse y arreglarse para el desayuno. Esta vez los sirvientes cargaban atuendos elegantes, no andaban desnudos, cosa que, de cierto modo, había relajado al castaño. Lo habían dejado vestirse como se le antojara, tenía todo un guardarropa para él solo, desde cosas muy aniñadas, masculinas o ridículas como disfraces de Halloween, hasta lo más erótico que podrían imaginarse... en definitiva cada cosa que descubría de su ahora "habitación" era raro. Decidió colocarse una camisa color rojo, pantalones negros y un largo suéter del mismo color que sus pantalones.

Bajó al comedor seguido de los sirvientes, tragando saliva en seco antes de entrar a aquella habitación que le había generado un pequeño trauma. Un pequeño gran trauma.

Para su sorpresa, no se encontraba Bill. En la mesa estaban sentados todos los sirvientes que había visto el día anterior, todos desayunando alegremente mientras platicaban de algo que no entendía.

- ¡Vamos! Toma asiento castaño- escuchó una voz femenina que lo invitó a comer con ellos.

Los demás asintieron entre bromas y risas. No parecían malos sujetos en lo absoluto, como ayer.

Dipper aceptó la invitación, algo tímido, sentándose justo en medio de todos, quienes lo recibieron con una cálida sonrisa o un "Buenos días". Se sentía algo reprimido ante tanta gente, pero al mismo tiempo tranquilo de ser aceptado. Durante su estadía en la preparatoria nunca había sido aceptado dentro de su propio salón... Le costaba mucho... El hecho de que esta vez sea bien recibido, le agradaba.

Sobre la mesa se encontraban manjares de todo tipo, desde deliciosas malteadas hasta panes con glaseados sofisticados. No dudó en tomar un plato y comenzar a servirse un poco de todo lo que se le antojaba, estaba más que hambriento. Después de todo, ayer no comió nada en el día y regresó lo poco que tenía en el estómago debido a lo asqueado que estaba por la acción sexual que experimentó.

-Debo admitir que estábamos tan desconcertados de que alguien nuevo se nos uniera tan pronto...- Habló una chica de 27 años, rubia, de ojos claros como miel, llamando la atención de la multitud y del recién llegado - Pero estamos felices de que alguien nuevo se nos una a la familia...

- ¡Es verdad! ¡Bienvenido! - Respondió un chico de aproximadamente unos 20 años de edad, pelo negro.

Todos respondieron con un "Bienvenido" al unísono hacia Dipper, quien solo se ruborizó ante la acción coordinada de los desconocidos.

-Vamos a presentarnos para que el chico nos conozca, ¡Yo comienzo! - comentó otro chico de ojos color azul claro y cabello rubio que continúo diciendo su nombre y edad.

Poco a poco los demás presentes comenzaron a presentarse ante el castaño de la misma forma. Al finalizar todos, el castaño se presentó:

-Me llamo Mason, pero pueden decirme Dipper-

- ¡HOLA DIPPER! - Dijeron todos al unísono, esta vez causando una risita en el menor.

- ¿Puedo hacerles una pregunta? - Contesto Dipper a todos.

-Claro- Respondió el chico junto a él, siendo atentamente escuchado por todos.

- ¿Por qué están todos como si nada?, Un rubio maniático los tiene aquí encerrados y ustedes actúan como si nada...

Un silencio incómodo reino en la habitación. El castaño rápido se arrepintió de su pregunta, pues sabía que no era exactamente el momento adecuado.

-Todos estamos aquí por diferentes razones...- El silencio fue roto por una voz femenina. Los demás siguieron comiendo su desayuno en silencio, pues sabían que se trataba de la líder que había tomado la palabra.

La mirada de Dipper se posó en una chica que recién había llegado, no se había dado cuenta de su presencia hasta que habló. Delgada y alta, de cabello largo, azabache, morena y con una peculiar rareza: Heterocromía; Su ojo izquierdo de color Azul celeste, mientras que el derecho de un color amarillo claro como la miel, Rareza que impactó infinitamente al castaño que no dejaba de ver esos colores brillantes en los globos oculares ajenos. La recién llegada tomó el asiento principal, se dispuso a amarrar su largo cabello en una cebolla y procedió a tomar un plato para servirse. La tensión se sentía con cada pequeña acción de la chica nueva.

-Me presento...- Finalmente habló - Me llamo Osiris y soy la líder de aquí. Yo organizo a todos para que todo esté en orden en esta casa... - Dipper trago en seco, En definitiva se veía extremadamente dominante. La Azabache continuo con una sonrisa Socarrona -Como te decía, Estamos aquí por diversas razones... Algunos por necesidad, por oportunidad, por gusto... otros porque no teníamos otra opción... Tengo entendido que perteneces a los últimos, ¿No es así? - Dipper asintió con un deje de tristeza - Lo que nos aleja de nuestros problemas es este compañerismo que nos vuelve familia... ahora perteneces a esta familia y no me agradan las personas que viven quejándose de sus problemas, así que, por favor que no se repita esos comentarios y menos en mi presencia...

-Lo dices porque no has vivido lo que yo ayer...- Susurro el castaño.

El sonido de alguien escupiendo bruscamente el contenido líquido de su boca, llamo la atención de todos.

-Cariño, aquí todos hemos tenido una experiencia mala con el amo Cipher...- Respondió la rubia de ojos claros que había comenzado la conversación cuando él llegó - Y no solo hablando de lo sexual, de una u otra forma nos ha dañado pero al mismo tiempo recompensado por la fidelidad y la sumisión.

Muchos asintieron de acuerdo con el comentario de la rubia. Pero a Mason lo confundió.

-Y como recomendación -Agrego Osiris al comentario de la rubia -Es que le sigas el juego... Es mejor cuando somos sus consentidos que sus esclavos... Y por la mirada que te tenía ayer... es más que claro que quiere que seas su consentido...

-¡Yo no quiero ser su consentido!- Reclamo Dipper a la contraria.

-Pues a todos nos queda claro que no te quedaras mucho tiempo en una sola pieza, al igual que tus seres queridos de fuera...- Contesto tranquilamente la azabache tomando un poco de lo que parecía una malteada de chocolate

El castaño agachó su cabeza, sus ojos comenzaban a humedecerse amenazando con llorar. Sintió una mano sobre su hombro que trataba de consolarlo.

-Solo haz caso a lo que te decimos... - La pelinegra volvió a llamar la atención del chico- La próxima vez que Cipher te proponga algo indecoroso, no te resistas o te irá mal... Aquí somos familia y como familia nos cuidamos, y nuestra recomendación es hacerle caso a Bill.- Finalizo la líder.

Los demás asintieron al comentario de Osiris. Unas palabras de aliento fueron proclamadas hacia Dipper para subir su autoestima y el Desayuno continuo. Algunos comenzaron a decir chistes, o experiencias graciosas que subieron los ánimos de nuevo. Dipper observo a todos en la mesa; eran demasiados, alrededor de 40 personas desayunando tranquilamente.

Cuando el desayuno termino, Osiris se levantó primero, dando las instrucciones de los deberes a todos los presentes. Todos, excepto a Dipper, argumentando que desconocía del todo la casa, los demás le dieron la razón. Al finalizar, todos se levantaron y comenzaron su rutina. Dipper se levantó algo confundido, pero prefirió ayudar a lavar la vajilla junto a quienes les había tocado la labor.

Todos parecían personas amigables, Inclusive Osiris parecía preocuparse por el menor al decirle que si necesitaba algo se lo pidiera directamente a ella. Sin embargo, mil preguntas comenzaron a llenarse en su cabeza. Eran alrededor de 40 personas que estaban ahí, algunas obligadas, ¿por qué no se rebelaban contra el Cipher?. Le daba terror el hecho de que 40 personas no quisieran levantarse contra el Cipher por miedo... Se notaba a leguas que ellos llevaban mucho tiempo ahí, entonces sabían perfectamente que ni con 40 personas se podría derrocar a Bill.

Las horas pasaban algo rápidas, había platicado con los chicos del desayuno, y estos se habían turnado para enseñarle los trucos para hacer sus actividades rápidas. Justo a las 4 de la tarde, todos ya habían terminado de hacer sus actividades correspondientes y se encontraban reunidos en una sala grande, con sillones muy suaves y una televisión enorme, junto con varios tipos de videojuegos, frente a esta se encontraba un sillón grande de piel. En la habitación también había una mesa de billar y un enorme refrigerador junto a un dispensador de golosinas y otros tipos de comida chatarra. En donde chingados estaba metido, realmente parecía un cuarto muy lujoso y bien cuidado.

La mayoría de los chicos y chicas platicaban a gusto acerca de algunos recuerdos o algo gracioso que recientemente había sucedido. Dipper había decidido sentarse en uno de los sillones tipo esfera que se encontraba en la habitación mientras comía unas frituras de queso. Todo era tranquilidad, hasta que Osiris apareció repentinamente en la habitación.

-Escuchen todos...- El silencio y la atención hacia la recién llegada inundo la habitación- hoy en la noche llega el señor Bill... necesitamos preparar una buena cena y... - aclaró su garganta -Y pidió... que el Pines pasará la noche con él...

El nombrado palideció por lo recién escuchado...

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Lloraba desconsoladamente.

Sabía que, si regresaba a aquella dirección, sería condenada a muerte.

Si regresaba con Dipper, Su hermano volvería a rechazarla o quizás peor.

Si se regresaba a "Casa" la estarían esperando, no sabía por si la policía o los delincuentes, pero no quería ser de nuevo golpeada hasta que retome el "plan".

No tenía otra alternativa.

En sus manos sostenía con firmeza un rosario, rezaba con devoción y apego aquel objeto religioso sin dejar de llorar. Tenía fe y esperanza, de que en su otra vida no decepcionaría a su hermano, o por lo menos, no lo traicionaría. La caridad la tenía por muerta, pero consideraba que el acto que estaba por realizar amortiguaría de cierto modo sus acciones.

Aquel callejón vacío y sucio era el que escuchaba aquellas plegarias. En su mente solo se repetía una y otra vez las palabras de aquel rubio: "Será mejor que me entregues a Dipper, si el plan no funciona, sería mejor que recurrieras al suicidio a que regreses con las manos vacías..."

Su tiempo se había agotado.

Sus manos temblorosas levantaron aquella fría arma en el suelo, una pistola de bajo calibre. Aun con lágrimas en los ojos dirigió la punta de aquel instrumento a su boca, y presionó rápidamente el gatillo.

El sonido retumbó en todo el callejón, algunos gatos y otros animales e insectos corrieron asustados por el estruendo.

El cuerpo de la castaña se encontraba, ahora sin vida. No tardó mucho, cuando la lluvia comenzó a caer, limpiando aquellas manchas de sangre en la pared.

No muy lejos de ahí, una señora de la tercera edad, que había escuchado el sonido del arma accionada, no dudo en llamar a la policía para investigar qué es lo que realmente había sucedido.

El comandante Alilleri no tardó en aparecer, sorprendiéndose con el cadáver de la única sospechosa que tenía.

De nuevo se encontraba en ceros.

Qué sorpresa.

La debilidad humana es el control biológico para evitar su sobrepoblación.