El miedo lo carcomía, no quería, odiaba sentirse así, pero no tenía otra salida.

Sus nuevos compañeros le habían dado una sencilla instrucción: tomar del frasco cuando el postre esté en la mesa. Bajo su mirada hacia sus manos, sostenía con miedo aquel frasco de vidrio que contenía un líquido de color violeta.

Estaba asustado. Tan asustado como la primera vez que llegó en ese lugar.

Su mirada regresó a la mesa donde aún estaba servido su platillo con su comida casi intacta, apenas había dado unos pequeños cortes a su jugoso filete. No tenía ganas de tener algo en la boca.

"Relájate, tú haz lo que te dijimos y todo saldrá bien" recordó de nuevo las palabras de aquella chica de cabello azabache, "siempre nos cuidamos los unos a los otros... Solo estamos para nosotros"

La mirada del castaño esta vez se dirigió a los ojos de Osiris, estaba sentada junto al Cipher, se dedicaba a comer tranquilamente mientras el rubio le decía varias cosas de lo que parecían instrucciones.

La mesa estaba en silencio, y a diferencia del desayuno de la mañana, esta vez había pocas personas en la mesa; alrededor de 15 personas contando a Osiris. El único ruido que se escuchaba era el de los cubiertos chocando con las vajillas al momento de despicar la comida, eso, y la voz de Bill Cipher en susurros.

Era peculiar la situación. Dipper observaba como los demás comían tranquilamente, mientras él sentía el sudor frío recorrer su cuerpo.

El sonido de los platos levantándose lo saco de sus pensamientos, notó como el filete que le habían dado, había sido reemplazado por un pastel de chocolate junto con un vaso de cristal con agua. Era el momento.

El castaño tomó su vaso de cristal, tratando de ocultar aquellos objetos de la vista del Cipher; vertió todo el contenido de la botella de cristal que tenía en sus manos dentro de esta, el líquido violeta pronto se disipó en el agua, regresando al líquido transparente sin aroma que había en un inicio, volviéndolo a colocar en el lugar de origen.

Con un tenedor de plata tomó un pequeño pedazo del pastel y probó aquel dulce manjar, al terminar de masticar y tragar, tomo de nuevo el vaso con agua y esencia, y tomo un poco de igual forma, notando que no tenía sabor alguno, solo había limpiado su paladar del dulce chocolate que había consumido.

Continuo con el proceso, hasta acabar todo el dulce manjar y el agua. Ahora estaba más relajado, respiraba tranquilo y el sudor había desaparecido.

El tiempo de postre había acabado y ahora se recogían los utensilios, el sonido de los utensilios chocando entre sí al ser recogidos retumbo en los oídos del menor.

-Osiris, lleva a Dipper a mi habitación ... -Habló el rubio - No quiero que nadie nos moleste en la noche, espero este claro. - Se levantó de la mesa, dejando su servilleta sobre el mueble, y prosiguió a abandonar la habitación.

El castaño observó sus brazos. Sintió un escalofrío pasar por su espalda y su piel se había erizado, pero a pesar de la situación estaba relajado, sentía sus párpados algo pesados y su cuerpo algo flojo. El sentir las manos de Osiris sobre sus hombros lo alertó un poco.

-Vamos tesoro, no tenemos que tardar tanto- apresuro la chica.

Dipper se levantó sintiendo algo de pesadez en su cuerpo, los nervios habían disminuido, pero se sentía confundido. A pesar de esa sensación, siguió a Osiris.

La caminata fue en silencio. De subida en las inmensas escaleras, el castaño no pudo contenerse más a sus dudas.

-¿Q-que fue lo que me diste?-susurró.

-Relájate, Dipper- contesto la contraria -El líquido que consumiste es un extracto concentrado de pasiflora y otras especies de plantas relajantes, solo te diré que te ayudará mucho para que puedas pasar esta noche...-

-Dejaré de ser virgen después de esta noche ¿Verdad?-

La azabache no sabía qué responder. La voz de Dipper sonaba serena a pesar del comentario, eso no le preocupaba, pues, sabía que era normal debido a lo que había tomado, le preocupaba el mañana, cuando los efectos del extracto pasarán, y su consiente este al 100% de la realidad.

-Eso dependerá de ti...- finalmente se dignó a hablar la azabache- No lo hagas enojar, No lo desobedezcas, es, es lo único que te puedo decir...-concluyó la heterocroma deteniéndose justo enfrente de la inmensa puerta de cedro puro tallada a mano con pequeños detalles pintados en oro y plata, en específico, un triángulo justo en el centro.

El pines miro con un poco miedo aquella puerta, sabía que después de entrar no había vuelta atrás. Tres golpes a aquella puerta lo alertaron, Osiris había llamado al "amo" Cipher. Su cuerpo, aún un poco tenso, temblaba.

-Adelante Pines, niño...- se escuchó claramente del otro lado de la puerta, la voz inconfundible del demonio que lo había secuestrado.

Un pequeño beso en la mejilla, fue la despedida corta de Osiris hacia Dipper. No dijo nada más, solo la pequeña acción y bajo inmediatamente por donde habían llegado.

Exhalo profundo. En el fondo, deseó que no fuera nada malo lo que le sucedería, pero sus súplicas no serían cumplidas por el "ser superior" en el que creía. Abrió las inmensas puertas, encontrándose con aquella habitación lujosa que había visto antes, donde comenzó su pesadilla.

-Cierra al entrar, Pino. - Una voz ladina respondió desde la esquina, donde se encontraba el escritorio.

Dipper obedeció sin queja alguna, dejándolos completamente solos.

Debo admitir, amo a las personas que saben de herbolaria.

En especial, los que saben cuáles son las que controlan el cuerpo humano.

-0-

Alilleri frotó su cabellera negra con algo de pesadez, se sentía cansado. Había escuchado las grabaciones de Dipper que le había entregado con anterioridad, su libreta llena de apuntes y los post-its pegados en el vidrio de su cubículo los repasaba una y otra vez tratando de analizar cada detalle de lo que le había dicho el pequeño castaño.

No había descansado bien en varios días, y diario regresaba al hospital con Dipper por si se animaba a decirle algo que pudiera ser de gran relevancia en la investigación. No lo quería presionar, pero sentía que avanzaba muy lento. Su vista se dirigió a la otra pared de su despachó.

Un mapa del otro lado de su cubículo, un mapa de todo Nearthcity con diversas marcas representaba las ideas del comandante, sin embargo, por más que lo analizará no encontraba alguna ruta o indicio... Se sentía frustrado.

En su mente solo se repetía las maldiciones que ansiaba decir al rubio. Le dolía en su alma no poder hacer justicia lo más rápido posible por Dipper. Sabía que el castaño tenía miedo, y que quizás el rubio esté planeando su siguiente movida para eliminar el único testigo vivo que habían logrado conseguir, mientras que él seguía en solo ideas de donde había estado el niño al que custodiaba.

Tenía que ser astuto para su siguiente turno, o todo el juego estaría a favor del Rubio más buscado de toda Nearthcity.

-0-

Su mente daba vueltas, pero no se sentía mareado. Sentía su piel arder, pero no tenía calentura. Sentía su cuerpo sudar, pero no se sentía nervioso... o al menos no tanto. Cada roce, aunque sea un ligero tacto, lo sentía a la perfección.

Trataba de seguirle el paso al beso húmedo que el Cipher había comenzado. Las largas y grandes manos del mayor acariciaban sus caderas con insinuación de querer bajar más.

Por alguna extraña razón, no se sentía incómodo o avergonzado y aún estaba consiente. Sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, sabía a la perfección lo que el Cipher quería de él. Siempre soñó que su primera vez sería única, llena de amor y pasión, disfrutando cada instante junto a su amada. Ahora se encontraba drogado, con su piel erizada por las sensaciones al máximo y solo un poco preocupado por el mañana.

No tenía salida, no había a quien pedir ayuda, y lo sabía desde qué las mismas personas que se encontraban "trabajando" ahí le dieron aquel elixir que lo "relajaría" para que no fuera tan malo lo que sucedería con él.

La falta de oxígeno de ambos acabo con el ansioso beso del Cipher, bocanadas de aire pronto fueron escuchadas por ambas voces, pero el deseo del rubio no se satisfizo con solo eso. Pronto, los labios del mayor descendieron en candentes besos por el cuello del castaño; lamiendo, mordiendo, succionando... solo deseaba marcar aquella blanca piel que pronto sería de él, y solo de él.

En la mente del castaño solo rondaba una y otra vez las palabras de aquellas personas que recién conoció, se preguntaba por qué les había hecho caso, ya que recién los conocía, y aun así tomo aquel líquido que lo tenía en trance.

-Me extraña que estés sumiso, Dipper... - mordió con suavidad el lóbulo derecho del castaño recibiendo un pequeño gruñido como respuesta - ¿Tan rápido te hizo efecto el elixir de Osiris? -

- ¿C-como sabes de eso? - pregunto con los ojos cerrados, con el pensamiento de que todo ha sido una trampa y otra vez había sido engañado.

-Osiris les da un poco a las personas nerviosas que pasan su primera noche aquí...- su explicación fue interrumpida cuando succionó el pezón derecho del contrario, causando un jadeo intenso en Dipper y una ligera risa en sí mismo, no podía creer lo sensible que era aquel chiquillo debajo de él - Quizás ella te explique más mañana... por ahora quiero disfrutarte. -

Las manos del rubio desnudaban al chico con desesperación, acariciaban con lujuria cada tramo de piel blanquecina que recorría. Su miembro palpitaba ansiando estar en la entrada del joven castaño cuya belleza lo había enloquecido. El contrario ni siquiera se movía o decía alguna otra palabra, solo se observaba el techo del cuarto, rogando en su interior que pronto todo acabara. Pronto Dipper se encontraba totalmente desnudo, mientras que Cipher solo cargaba sus bóxeres cubriendo su hombría.

-Parece tu primera vez Dipper... -Susurró el rubio mientras descendía al miembro del castaño.

-Lo es- respondió sin ánimos el nombrado, colocando sus manos en los cabellos rubios del mayor. Por alguna razón acaricio con delicadeza, sintiendo lo suave que era aquella cabellera de color llamativo.

-Entonces trataré de ser cuidadoso, aunque no puedo prometerte ser un caballero- susurro en vacile. Antes de decir otra palabra, tomo el miembro semi-erecto de Dipper, y procedió a metérselo a la boca. Como si fuera una palanca para activar algo, la acción del rubio inmediatamente activo al castaño, el cual arqueo su espalda y gimió alto ante la nueva sensación que le era provocada por el Cipher al succionar su miembro.

Los gemidos resonaban en la habitación, excitando más al Cipher que solo ansiaba el momento del coito entre él y su nueva "pareja sexual". Solo duro unos minutos saboreando el miembro de su acompañante, pues pronto sus lamidas descendieron a los testículos, y de ahí a su estrecho agujero anal. No dejaba de masturbarlo mientras lamia con dedicación aquella cavidad virgen, deseaba lubricarlo para su momento ansiado.

Las piernas de Dipper temblaban alrededor del cuello de Bill. Las sensaciones eran nuevas, su cuerpo temblaba de placer, por alguna razón en el fondo de su ser, sus pensamientos habían cambiado, no le interesaba lo que el rubio hacía en su cuerpo. Era más que obvio, ya que después de todo, la droga que había consumido por completo, nublando sus pensamientos, confundiendo las sensaciones.

Después de haber lubricado bien la cavidad anal del contrario, sin separar las piernas de Dipper de sus hombros, se levantó y bajo su bóxer, dejando ver su gran miembro, lo frotó contra el pequeño arillo húmedo de Dipper causando un estremecimiento en el menor y con sumo cuidado, sumió su miembro en la cavidad estrecha del menor. Un gemido de dolor del menor fue cubierto por la mano derecha de Cipher mientras que los gruñidos de placer del mayor se escuchaban en el oído izquierdo de Dipper.

Lentamente, se abrió paso en el interior de Mason: era caliente y apretado, las sensaciones que provocaba el cuerpo ajeno le estaban fascinando. Trataba de controlarse para no hacerle daño, pero admitía que era una sensación muy placentera y adictiva. Lentamente, se recostó sobre el Pines tratando de no dejar caer todo su peso.

Las sensaciones en el castaño eran diferentes, su cabeza daba vueltas, se sentía confundido y su cuerpo pesaba, pero a pesar de ello sintió el dolor cuando fue penetrado por primera vez. Su corazón latía a un ritmo anormal, su respiración agitada y los gemidos de dolor eran los únicos movimientos que podía expresar.

Cuando la verga del Cipher entro por completo en el Pines, un pequeño suspiro se escuchó. Bill se quedó quieto disfrutando el calor del pequeño. Con mucha pesadez, las manos del castaño subieron a la espalda del rubio y el castaño pudo observar el tatuaje de triángulo que tenía en el hombro derecho.

-¿Estás bien? - preguntó curioso Bill.

Dipper asintió sin decir nada, los suaves gemidos de dolor lentamente cesaban.

Pronto las embestidas lentas del mayor reactivaron las sensaciones de Dipper. Gruñidos salían de los labios del rubio mientras aumentaban el ritmo, recién empezaba y el placer era tanto que ya quería venirse, pero no se lo permitió, disfrutaría más de la primera vez del ajeno. Por el contrario, jadeos inundaban la boca del castaño, pues sentía su cuerpo extraño.

-Aprietas delicioso...- gruñó Bill.

Pronto el chapoteo por los fluidos de ambos retumbaba por la habitación. Las embestidas eran rápidas y los gemidos de Dipper habían aumentado demasiado. Había dejado de interesarle el bienestar del menor, mordió con algo de fuerza el cuello del contrario, haciéndolo sangrar. Una bestia atacando a un inocente sería una buena descripción de lo que sucedía en la habitación.

La garganta del Pines comenzó a arder y pronto dejo de gritar, la fuerza se le fue de todas sus extremidades, y se desmayó. Bill al notarlo acelero las embestidas, viniéndose casi de inmediato. Se levantó observando el cuerpo inconsciente del menor, viendo desde su ligero rubor en sus mejillas, hasta el sudor que se encontraba en todo su cuerpo. Ahora que no se movía, podía ver cada detalle del castaño.

No le interesaba si el joven castaño estuviera o no despierto, aprovecharía al máximo su cuerpo, y más ahora que lo podría acomodar y tener como quisiera.

-0-

Un rayo de sol colándose entre las cortinas interrumpió su sueño, el castaño cubrió sus ojos con las sabanas, intentando conciliar de nuevo el sueño que lo alejaba de aquel tormento. Sin embargo, el dolor en su entrada, así como la sensación de estar sucio y pegajoso, no se lo permitió.

Tenía un ligero dolor de cabeza, le dolía su cuerpo y en sus partes íntimas tenía ardor. Por alguna razón se sentía deprimido y triste, pero no quería llorar. Recordaba a la perfección el día anterior, y solo se preguntó si realmente así se sentía el sexo o solo era por el extraño líquido que había ingerido.

Se levantó con pesadez, y casi de inmediato se dio cuenta del objeto que se encontraba sobre el pequeño buro de madera: un regalo envuelto en un papel azul con estampados de siluetas de pinos negros con un moño plateado y un post-it color amarillo fosforescente adherido al regalo con algo escrito en él.

Tomo aquel paquete envuelto de forma llamativa y logro leer con claridad la siguiente frase escrita:

"Espero que te guste este pequeño obsequio. Aún te debo el premio por la deliciosa mamada que me diste aquel dia en el banquete. Prometo dártela pronto. - B.C"

Una sensación de asquerosidad inundó su cuerpo. Claro que recordaba a la perfección ese día, y era uno de sus peores. Desde el día de "la mamada estrella" sintió una ligera diferencia que lo incomodaba, pero ahora con lo sucedido anoche, sabía perfectamente que todo será completamente diferente.

Arranco aquel post-it con ira, arrugándolo con toda la fiereza del mundo y procedió a aventarlo en algún lado de la habitación. Observó con sumo cuidado los detalles de aquel misterioso paquete: pesaba, como unos 2 kilos más o menos, sentía que era una caja dura y al sacudirlo ligeramente, un sonido grueso como si algo golpeara sonó dentro del paquete. Arrancó el papel decorativo sin ningún cuidado, notando la caja de madera de color natural, misma que procedió a abrir casi de inmediato al deshacerse del papel que lo envolvía, para conocer su contenido.

El contenido de aquella caja lo dejo perplejo.