Detestaba a Bill.

No...

ODIABA a Bill.

Eso estaba más que claro

Pero desconocía las razones del porqué sentía su mente, le hacía recordar con nostalgia ciertas partes de la "pequeña historia" que había pasado.

Recordó las palabras de aquella psiquiatra que había visitado recientemente: "El cerebro humano es algo confuso e imposible de entender, probablemente tu mente relaciona cosas positivas con las acciones de tu agresor, con la intensión de minimizar el daño psicológico que te provocó..."

El castaño sacudió fuertemente su cabeza y se mordió su labio inferior, trataba de convencerse de que lo que le sucedía era lo que le decían aquellas personas: Todo era culpa de Bill.

Había pasado apenas 45 días, su brazo se recuperaba con fuerza, ya casi le quitan el yeso, el dolor en sus caderas había desaparecido por completo al igual que los golpes y rasguños. Muchas enfermeras le consolaban con palabras de aliento, diciéndole que pronto vería a su familia y que Bill terminaría en la cárcel gracias a él. Pero Dipper no estaba conforme con eso. El daño irreversible que le causó merecía más que la cárcel.

Regreso su mirada a la alarma contra incendios pegados en el techo, de nuevo sentía esa incomodidad y no sabía cómo quitarse tal sensación. Una ola de sensaciones negativas lo inundó.

Por otro lado, el nerviosismo y la ansiedad lo consumían: El efecto de abstinencia de las drogas. Se levantó de su cama, y se dispuso a caminar un poco por los pasillos de aquel hospital, pensaba que quizás un poco de ejercicio le ayudaría a conciliar el sueño en una noche tan pesada.

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Aquel libro era fantástico para él: "Natural Genetic Anomalies In the World" escrito por Sarabi Aznar. Aquel costoso libro publicado por la científica más dedicada a las anomalías genéticas biológicas del mundo. Apenas se habían hecho diez de copias de ese libro, en todo el mundo, y era uno de sus deseos más grandes desde que comenzó su pasión por la lectura de las ciencias biológicas.

Unos sabes golpes de la puerta lo levantaron del trance que se encontraba.

-¿Q-quien es?- pregunto con nerviosismo.

-Osiris- se escuchó a la pelinegra del otro lado de la puerta.

-y compañía- interrumpieron otras voces -¿Podemos pasar?-

El castaño intentó cubrirse totalmente con la sábana de la cama, no quería que los desconocidos lo vieran así: Débil.

-Adelante- Dijo en voz alta, esperando que puedan escucharlo las personas del otro lado de la habitación.

La puerta se abrió mostrando una pelinegra heterocroma. Osiris cargaba una palangana metálica con varios objetos: Unos frascos que parecían medicamentos, un bote con agua, algo de ropa, curitas, alcohol, azul de metileno, un bote de crema y otros objetos para medicina básica. Sin embargo, junto con ella entraron otras 10 personas que ya había visto con anterioridad.

-Buenos días, joven Dipper- Dijo suavemente la chica de cabellos azabache -¿Cómo te sientes?

Dipper bajo la mirada y alzo los hombros en señal de confusión y poca importancia.

-No queríamos molestarte, pero ansiábamos saber como estabas- Respondió una voz femenina entre los presentes.

-¡¿Qué fue lo que te dio?! - Gritó un chico entre la multitud.

El sonido de un golpe bajo seguido de un gemido de dolor se escuchó en el fondo.

-¿C-como saben que me dio algo?- Dijo el castaño hacia la heterocroma con confusión.

Recordaba con claridad que el Cipher le había dicho algo sobre la morena de cabellos azabache: "Ella te explicará"

-No les hagas caso... - Respondió Osiris, la cual había tomado asiento en el borde de la cama donde se encontraba el castaño- Yo vine a ayudarte, ellos solo vinieron de chismosos... - Le guiño el ojo a castaño, continuo con su discurso - La cuestión es... que cada que satisfagas a Bill, él siempre te da algo a cambio, y estos chismosos quieren saber que es...

El castaño regreso su mirada hacia su libro que le había regalado el rubio. "Ojalá me diera mi libertad" Pensó.

-¿Un libro? ¿Eso era lo que más querías en el mundo?- La misma voz se volvió a escuchar en el fondo.

De nuevo se escuchó el sonido de un golpe bajo seguido de un gemido de dolor.

-¡Cállate Señor orquídea!.

-¡Es la orquídea más cara del Mundo!

-¡Cállense ustedes dos! ¡Fuera del cuarto AHORA!- Refunfuño Osiris.

Se escuchó el sonido de un par de bufidos seguidos de un "Es tu culpa" "Es tuya". El evento sucedido causó una risilla en el castaño, la actitud infantil de ambos regañados le dio algo de gracia.

-Este libro es uno de los más caros del mundo...- Mencionó Dipper hacia la pequeña multitud - Desde que he tenido el interés de ser genetista lo he querido leer... Ahora es el intercambio de ser una prostituta- Gruño en voz baja.

Algunas muecas de desaprobación fueron devueltas por el comentario.

-Recuerda que algunos están aquí por gusto, por favor no seas irrespetuoso - Interrumpió Osiris al menor, recibiendo la respuesta de un "Lo siento" en voz baja. Osiris asintió- Por favor, déjenos solos- dijo hacia la pequeña multitud de personas que habían entrado con ella.

Todos los presentes siguieron las órdenes de su líder, dejando solos en la habitación a los dos jóvenes. Un pequeño suspiro de tranquilidad se escuchó.

-Lamento que te sientas así Dipper, pero no debes ser irrespetuosos los que están aquí por necesidad.- Replicó la femenina.

-No es lindo ser tratado como un juguete- Reclamó en lo bajo el castaño.

-Lo sé, te entiendo, pero te tienes que adaptar.- Volvió a suspirar con algo de cansancio- Vamos, voy a curarte, pero antes necesitaras bañarte.

El proceso de baño fue algo rápido. Osiris ayudó a Dipper a levantarse, ya que por el mismo dolor no podía levantarse él solo. Dentro de la misma habitación del Rubio utilizaron el baño: Un baño hecho de oro, literalmente. Se recostó en la bañera y la femenina comenzó a llenarla con agua caliente. La sensación de calor en su cuerpo era muy placentero, cerro los ojos con pesadez, mientras que la pelinegra pasaba el jabón por todos lados del cuerpo ajeno. Observaba a detalle cada fracción del castaño, notando múltiples heridas: Mordidas, arañazos e inclusive moretones, donde se apreciaba con claridad la fuerza con la que Cipher había agarrado al menor. Ahora entendía el porqué "Encárgate de que esté bien" entre las instrucciones de su amo. Por otro lado, el castaño solo pensaba en como saldría de esa prisión, No sentía vergüenza o incomodidad, solo dolor. Dolor por no haber podido defender su cuerpo.

La hora del baño terminó.

La azabache ayudó a secar y vestir al menor, que solo tenía una mirada perdida en la habitación. Cuando acabo, volvió a acostarlo en la cama, que recién habían cambiado las sabanas y las almohadas.

-Por hoy te quedarás aquí, te traeremos de comer, tú solo ocúpate de descansar.-Le dijo la azabache en tono tranquilo al castaño, mientras esta le curaba sus heridas con un poco de alcohol.

Todo iba tranquilo hasta que era turno de curar la herida en el cuello del castaño.

Gemidos de dolor salían de la boca de Dipper mientras este era curado.

-Descuida, con un poco de crema no quedará ninguna cicatriz- Replicó la pelinegra mientras colocaba la sustancia en la zona rojiza del castaño - ¿Te duele de cabeza?

-Un poco, Osiris - Dijo el castaño mientras era curado- ¿Por qué me diste aquella sustancia ayer? Aún me siento extraño.

-Es normal- respondió la pelinegra - Estabas muy nervioso, así que aumente un poco la dosis, para que no resintieras tanto todo esto.

-¿Cómo sabías que me haría efecto? ¿Qué tal si era alérgico?- Respondió Dipper.

-Es casi imposible que seas alérgico a ese extracto hierbal. Pero si desconfías de mí, pronto aprenderás a hacerlo para cuando lo necesites.-

-No necesito aprender eso, necesito salir de aquí.-

-No intentes eso, o morirás en el intento.

-¿Cómo sabes eso?

-No eres el primero...

-Quizás pueda ser el Último...

-Mason- Replicó la morena al nombrado - ¿Por qué crees que eres reciente? El anterior no quiso aprender por las buenas y termino siendo alimento de perros.

-La policía puede...

-No Dipper, La policía no puede... Bill es algo más que un simple narcotraficante, es más que un tratante de blancas o un corrupto... Bill TIENE el poder sobre esta parte de Nearthcity -Suspiró la heterocroma tratando de calmarse -Entiende Dipper, No puedes salir de aquí a menos que Bill lo quiera así...

"A menos que Bill lo quiera así" Esas palabras se repitieron, como un eco, en la cabeza del castaño.

-Solo quiero volver a la realidad...- Dijo en voz baja el menor

-Ahora, esta es tu realidad...-Termino de decir Osiris al joven Pines.

Pero el alma y la mente del joven Dipper ya estaba buscando alternativas para un escape.

Vaya que admiro el valor de nuestro protagonista.

-0-

Un par de días habían pasado desde eso.

El "rubio loco" Como lo había apodado el Pines, no había aparecido en ese tiempo, por lo que Pines se sentía tranquilo.

La "nueva familia" de Dipper le había mostrado gran parte de la casa, y algo que le había llamado la atención es que no había muchas ventanas en la casa. Las pocas ventanas que había tenían un fondo azul cuál cielo despejado, tenían barrotes de acero por la parte externa y no se podía abrir las ventanas, parecía que estaban pegadas. Esas ventanas se encontraban en las habitaciones donde otros realizan diversas actividades: Artes, estudios, meditación o ejercicio.

Otra cosa que sorprendido a nuestro joven castaño, fue cuando se enteró de que había una biblioteca en la casa, y que en aquella biblioteca había una copia de "las aves de América" de John Audubon. Ansiaba devorarse tal ejemplar de 8 millones de dólares, aunque la ornitología no sea una de sus fuentes.

Por último, pero no menos importante: Un laboratorio unido a un invernadero. ¿Quién demonios tenía un laboratorio con instrumentos y aparatos clínicos y médicos en su casa? Pues Bill y su "nueva familia" lo tenían. Le sorprendía que estuviera unido un invernadero, el cual estaba tan bien construido que parecía que estaba a la intemperie con techo, hasta que una palabra al aire fue dicha: Ingredientes. Todos los ingredientes que utilizaban para sus medicamentos y drogas para no caer en la locura, eran producidas ahí.

- Así que de aquí salió aquella sustancia que bebí- Mencionó Dipper.

-Y aquí aprenderás a fabricarla- Escuchó decir a uno de los chicos que se encontraba ahí - Después de todo, lo vas a necesitar...