Día 5.

Sus heridas habían sanado casi por completo, el dolor había desaparecido y la mordida en su cuello ya había cerrado, sin embargo, el dolor de su alma aún se mantenía... se sentía incómodo y deprimido. Osiris y otras personas que se encontraban ahí, procuraban subirle el ánimo, así como también le enseñaron a preparar sus propias cremas para sus heridas y otras cosas.

Poco llevaba en ese lugar y ya sabía preparar su propia "Medicina": Extractos de diversas especies de pasifloras, manzanilla, rooibos mezclados con Melissa officinalis. También había aprendido a preparar un afrodisiaco natural: extractos de Pausinystalia johimbe, Lepidium meyenii, cacao, ginkgo y marihuana.

Aún estudiaba sobre diversas sustancias que contenían las plantas del lugar, pues comenzaba a serle interesante la fisiología vegetal. Eso lo mantenía distraído de su realidad.

Después del incidente con el Cipher, el rubio no se había vuelto a aparecer por la enorme mansión. 5 días sin Bill. Algo que aprovecho Dipper sin duda alguna.

Observaba la rutina de todos, veía las actividades extra que realizaba cada uno de los prisioneros de Bill, leía cada libro sobre defensa que podía, exploraba la mansión, anotaba las recomendaciones de sus nuevos compañeros.

No perdía el tiempo en lo absoluto.

En parte, el castaño disfrutaba de su estadía. Todos eran amables con él, la comida era deliciosa, podía leer o realizar alguna otra actividad cuando quisiese y se podía dormir y levantar a la hora que quisiera, exceptuando que procuraba levantarse antes de las 10 para alcanzar el desayuno y no tener que cocinar nada él.

Dentro de esos 5 días, el castaño notó algo en todos los demás habitantes del lugar: No le tenían desconfianza a Bill. Todo lo contrario, le tenían un profundo respeto y admiración a él. Algo que lo desconcertó en absoluto.

"Sé obediente, él siempre te lo recompensará", "No alces la voz, él solo tiene la autoridad", "Si lo satisfaces, siempre te premiará", "No importa que cosa cara pidas mientras el este satisfecho, Él lo cumple". Las palabras y recomendaciones de los demás, retumbaban en su cabeza. Sabía que no podía simplemente salir corriendo de esa mansión: Todavía no sabía dónde se encontraba la puerta de salida. Las ventanas eran de vidrio templado y los barrotes en ellas tenían aspecto de alta resistencia. Las rejillas de ventilación eran muy pequeñas como para salir por ahí. El internet se encontraba restringido y los celulares que muchos poseían, no tenían señal. La falta de guardias era una ventaja, pero no sabía ni por donde ir en ese enorme y lujoso lugar.

Se sentía como pajarillo en jaula de oro.

Su estrés por querer salir de aquella prisión de oro aumento cuando por una de las televisiones de la sala de estar, en una sección de un noticiero, salieron sus padres, los señores pines, anunciando la búsqueda de su hijo menor. Se veían muy tristes. Al parecer regresaron antes de su viaje de visita a sus tíos-abuelos, cuando se dieron cuenta de que el menor se encontraba desaparecido. Una foto de él se colocó en primer plano del noticiero, mencionando su seña particular, cuando la televisión fue apagada.

Osiris, había visto lo suficiente como para apagar dicho aparato electrónico y decir fuertemente un "NO" como advertencia.

Una discusión se armó entre el castaño y la azabache. Él argumentaba que ese no era su lugar, su lugar era con sus padres: su verdadera familia, Mientras que ella contradecía que ahora su familia era ellos, que no había posibilidad de regresar con sus progenitores.

La discusión terminó muy mal a vista de todos los demás presentes. Dipper corrió a su "Habitación" con lágrimas en los ojos. Paso toda la noche pensando en lo sucedido, y en que podría hacer para escapar. Odiaba hacer sentir mal a sus papás, a sus familiares. No entendía por qué la adoración de esas personas hacia el rubio.

Era mi momento de intervenir.

Le metí una idea en su cabeza utilizando su propia voz: "Si todos los demás levantan el ego del rubio a cambio de regalos, utiliza eso a tu favor". La mente del castaño comenzó a trabajar, sus ideas se conectaron rápido y pronto elaboró un plan. Un plan que pronto llevaría a cabo.

Solo necesitaba un empujón, y el momento adecuado.

-0-

En el 6.º día, apareció el rubio de sorpresa. Eran las 3 de la tarde, cuando ordeno que se prepara la mesa y algo de comer. Pidió que todos estuvieran en la mesa con él a la hora de comer, y así se hizo.

Ya en la mesa, todos le dieron la bienvenida de forma respetuosa al Cipher. Todos, inclusive Dipper. Acción que sorprendió al rubio, pero causo sospechas en Osiris.

- ¿Qué fue lo que le dijeron? - Susurró con entusiasmo el rubio hacia la azabache, quien se sentaba a su lado derecho.

-Le dimos consejos, amo Bill, eso es todo ...- Dijo aún desconfiada por la actitud del joven castaño, ¿no es extraño que de pronto su actitud mejorará, después de una discusión reciente? -Pero sería mejor que usted mismo note si realmente ha funcionado- Concluyó en un tono juguetón.

-Tienes razón Osiris, por eso eres mi favorita- respondió el rubio pellizcando con suavidad la mejilla derecha de la heterocroma - Siempre tan astuta e inteligente-.

Una ligera sonrisa fue la respuesta de Osiris a Bill.

Ambas acciones no pasaron desapercibidas por Dipper. Sabía que tenía que actuar ya, si quería llevar a cabo su plan.

La comida fluyo sin problemas, todos los presentes comían tranquilamente, algunos platicaban, otros dirigían su palabra hacia Bill para que este escuchara sus avances académicos e intelectuales. Por alguna razón, la sonrisa de Bill no se borraba de su rostro, escuchaba claramente cada palabra y petición de las personas que le mencionaban cosas que para sí mismos eran importantes.

La comida terminó, y el plato vacío del almuerzo fue reemplazado por un plato con postre.

La mayoría disfrutaban en silencio su delicioso manjar, algunos susurros y cumplidos se escuchaban ante tal bocadillo.

"Es el momento" Le repliqué al castaño en su cabeza, disfrazando la idea como suya.

-A-Amo Bill...- Dijo el castaño de forma tímida, pero en tono alto para que el nombrado lo alcanzase a escuchar hasta su lugar -Quería darle las gracias por el obsequio que me ha dado -.

-Qué bueno que te ha gustado Pino- Respondió el rubio de forma gustosa -Y dime Pines, niño, ¿Cómo vas con la lectura? - haciendo referencia al libro del castaño.

-Con gusto le mostraría al señor Bill mis avances en la lectura, si me visita en mi cuarto...- Dijo sin pensarlo.

Todos callaron casi de inmediato y el sonido de alguien atragantándose con su comida se escuchó en el fondo.

-C-Claro, si el amo Bill me concede el placer. - replicó casi de inmediato. Su cara se ruborizó por completo. Realmente se había pasado de la raya. "Qué puta más urgida parezco" pensó.

-Me agrada la idea Pino- Respondió el Cipher de forma coqueta, en definitiva, el atrevimiento del castaño le había parecido divertido -Con suerte, tu actitud y dedicación me convenza de comprarte un nuevo ejemplar.

El nombrado asintió repetidas veces de forma nerviosa.

-8 de la noche- Concluyó el rubio, más que una sugerencia de horario parecía una orden hacia el castaño, para que esa hora estuviera preparado.

Preparado para todo...

-0-

La noche llego muy rápida.

El reloj en el cuarto del castaño marcaba las 7:03 pm.

El nerviosismo ya carcomía al Pines. Tenía pavor, miedo, caminaba en círculos mientras jalaba sus dedos con nerviosismo. Comenzaba a pensar que era una muy mala idea.

"Ya comenzaste, ahora termínalo" Volví a influir en su mente con su voz "Todo saldrá bien, si usas la bebida adecuada".

Su mirada se dirigió a su mesa de estar. Ahí se encontraba una jarra de agua con un vaso de cristal y ambos frascos de "medicina" que él había preparado. No sabía si harían un buen efecto, pero era su única opción para poder tolerar la noche con Bill.

Rápidamente, acomodo todo en su habitación: Ordenó la ropa regada en el suelo, acomodó su cama, cerró la puerta de su baño, sacó el libro que el Cipher le había regalado y lo colocó en sobre la cama abierta hasta donde él había leído. Tan rápido como termino de acomodar, entro a la ducha y se bañó rápidamente, colocándose una ropa suave y semi pegada a su cuerpo, se colocó un poco de talco y perfume y salió directo a su mesa de estar.

Utilizó la mitad de ambos frascos, colocando las sustancias en el vaso de vidrio y llenando con agua. El color morado de la sustancia le intrigó, pero no tenía de otra. Se tomó todo el contenido.

El reloj marcaba las 7:43 pm.

Aún tenía tiempo.

Los frascos de "medicina" que aún contenían un poco de la sustancia especial, fue guardado en el mismo cajón de la mesita de estar.

Respiró profundamente, y se acostó en su cama, boca abajo. Abrió lentamente los ojos observando su libro. Debía de entretenerse un poco en lo que le hacía efecto las sustancias y leer siempre ha sido su hobby favorito.

7:59 pm.

Sentía que se había pasado con las dosis. No había pasado ni 20 min y ya empezaba a sentirse muy acalorado. Aunque por suerte, los nervios ya se habían ido.

El sonido de unos pequeños golpes en la puerta lo alegró, de una u otra forma.

Una cabellera rubia abrió la puerta y cerro al entrar.

El reloj justo había marcado las 8:00 pm.

La escena de un Dipper ruborizado y gruñendo mientras se movía de forma erótica sobre la cama, fue una gran bienvenida para él...