Escribí estas pequeñas historias y puntos de vista para conmemorar el Día de las Madres aquí en mi país. Sé que se lleva celebrando toda la semana en varios lugares del mundo, pero aquí lo celebramos el segundo domingo de mayo. Así que MUCHAS FELICIDADES A TODAS LAS MADRES y espero que les gusten estos pequerrelatos.
Nota: Los personajes son de la grandiosa mangaka Rumiko Takahashi. La historia es un pedacito de mi inspiración que quise compartir con ustedes.
Siempre supe que mi primer bebé sería una niña. No sé como lo sabía, pero era una certeza tan absoluta como que un nuevo día comenzaría cuando el presente concluyera. Sin embargo, a pesar de mi seguridad en el hecho, nada podía haberme preparado para la enormidad de los sentimientos que experimenté cuando esa pequeña vida que yo había protegido durante meses en mi interior fue colocada entre mis brazos.
El peso de su cuerpecito, el calor que desprendía, la fuerza con la que apretaba mi dedo índice mientras lloraba, todo me hablaba de una gran fuerza interior.
—Ya, ya, ya, pequeña. Mamá está aquí.
Pero enseguida vino otra cuestión a mí: su nombre. ¿Cómo podía llamar a mi bebé?
Por suerte, o tal vez por destino, no tuve que pensar mucho en ello, puesto que en el momento en el que me disponía a devanarme los sesos buscando un nombre, algo brilló en el pecho de mi niña. Una luz en forma de estrella de seis puntas.
Y de la misma forma en que siempre supe que mi primer bebé sería una niña, de la misma manera en la que intuí su fuerza y su inigualable destino, vislumbré que esta pequeña solo podía llevar un nombre.
—Kagome, bienvenida, mi pequeña.
…
Decir que las últimas horas han sido dolorosas es un eufemismo, sin embargo no sé quién de los dos las ha sufrido más: si yo, que experimento los dolores físicos atemperados con la satisfacción de que estos traerán a nuestras vidas a nuestro bebé o Inuyasha, que no deja de dar vueltas porque no puede aliviarme el dolor pero sabiendo que en poco tiempo sostendrá a su hijo en brazos.
Aunque no sé si hablar de nuestro pequeño de esta forma sea correcto. Tal vez deba decir nuestra pequeña hija.
Porque sí, en esta época no existen los ultrasonidos y no tengo una manera científica de saberlo, pero tengo la absoluta certeza de que tendremos una niña. Así que habrá una pequeña de cabellos negros, o tal vez plateados, que será la causa de mi insomnio y del de su padre.
Tras un último empujón la siento emerger de mi cuerpo: una personita nueva que ha venido al mundo a celebrar el amor que siento por Inuyasha y el que él siente por mí.
Es increíble cómo, cuando creo que no puedo ser más feliz, la vida me desmiente de la mejor de las maneras.
—Bueno, Kagome —se acerca Inuyasha con la pequeña peleona en sus brazos—, al parecer tuviste razón, es una niña.
—Entonces, ya sabemos cómo la llamaremos, ¿no es cierto?
—Un nombre, que la identifique a ella, a ti y a mí, que refleje nuestra verdadera esencia. Que lleve mi esencia humana y demoníaca, la tuya humana y de sacerdotisa y la suya, la combinación de todas con su propio carácter.
—Bienvenida al mundo, pequeña Moroha.
…
No sé cómo seré cuando sea madre. Apenas tengo 14 años, no debería pensar en eso, aunque haya muchas chicas que con mi edad ya lo sean. Sin embargo yo quiero vivir aventuras, derrotar demonios y ser una guerrera tan fuerte como mi papá.
Sin embargo, tras ver los torpes intentos de Hisui de conquistar a Setsuna, no pude dejar de preguntarme cómo sería un hijo de esos dos… Y cómo sería uno mío con alguien a quien ame.
Porque si de algo sí estoy convencida es que quiero un amor como el de mis padres, a lo mejor no tan accidentado, pero igual de intenso. O lo de accidentado sí lo debo dejar, a fin de cuentas, eso fue lo que fortaleció su amor.
Pero no sé la verdad cómo seré como madre, lo que sí sé es que habiendo conocido a la abuela Higurashi, a la tía Moe, a la tía Sango, a la abuela Kaede y, por supuesto, a mi mamá, tengo grandes ejemplos para guiarme.
Pero no me acobardaré ante ese ni ningún reto. Al fin y al cabo, soy Moroha, la hija de Inuyasha y Kagome.
Y si algo he aprendido, a esta familia nadie la puede vencer, en ninguna época.
Espero que les haya gustado y nos veremos en la próxima aventura.
Gracias por leer.
Besos!
