-Mi propio tío sabía la situación en la que estaba pasando...- Continúo relatando el castaño a través de la mini grabadora portátil del comandante Alilleri - Y ni siquiera hizo algo por ayudarme... Solo siguió en su maldito juego, en su maldita labor de lamer las suelas del mafioso que me retenía en contra de mi voluntad...

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Nunca le había pedido ayuda a su tío, Stanley Pines, siempre lo respetaba y lo consideraba un hombre recto y honorable, y aspiraba a ser como el algún día: Un buen jefe de su propia empresa de farmacéuticos, o en su caso de su propio laboratorio de investigación. Ahora que se encontraba ahí mismo, entendía todo, su tío no era más que un farsante y estafador: Muchos de los "medicamentos" que él vendía tenían drogas y aditivos, los cuales los volvían poco eficaces y adictivos, con la finalidad que le compraran en mayor cantidad.

Con mucha cautela y discreción observo al resto de los magnates que se encontraban ahí.

Muchas otras de las personas que estaban ahí eran dueños de laboratorios farmacéuticos y de investigación.

Todos estaban colindados.

Todos estaban bajo las órdenes de Bill para manipular la mayoría de las industrias.

"Si controlas la salud y la economía de la población, controlas a casi todos..." Pensó Dipper.

Su mirada silenciosa seguía recorriendo cada detalle de la habitación hasta que se encontró con algo que lo sorprendió: Un par de jóvenes idénticos a Bill, uno de cabellera roja y otro de cabellera azul. "¡¿Hay más de uno?!"Pensó angustiado. Dejo su morbosidad por observar a los demás, y cerró los ojos con fuerza, ocultando su rostro en el hombro de su amo.

La noche trascurrió lentamente, causándole nerviosismo e incomodidad al castaño. La ansiedad de no haber tomado su "elixir" comenzaba a alterarlo. Trataba de mantener su mente en blanco y no pensar en absurdas posibilidades de gritar como se sentía a los demás, pues en su mente se le abordaba la idea de, que solo, quizás, alguien se apiadaría de su sufrimiento. Pero sabía exactamente que nadie lo socorrería por desafiar a Bill. Ni siquiera su tío.

Lo único que podía hacer es estar sentado en el regazo del Cipher mientras ocultaba su rostro ruborizado en el hombro del rubio, mientras este seguía entretenido en su reunión con aquellos "socios". Y siendo honesta, más que una reunión de negocios, parecía una reunión para embriagarse y apostar en juegos de azar.

-Vamos, siéntate bien y abre las piernas- Susurro Bill en el oído del castaño, indicándole como quería que se acomodará entre sus piernas.

Dipper acato sus órdenes, levantándose con sumo cuidado y levantando su pierna para acomodar ambas extremidades a los costados de Bill. Volvió a sentarse, sintiendo esta vez un bulto en su zona baja, reconociendo la excitación de Bill. Un ligero rubor apareció entre sus mejillas.

-Me encanta tener tu culito así- Susurro en su oído de forma perversa, jalando las caderas del joven con su mano izquierda, provocando que dicho bulto se friccionará con más fuerza en la zona baja del contrario.

El silencio del castaño fue motivo para causar una pequeña risa al rubio.

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El castaño fue empujado bruscamente hacia la mesa donde se encontraba todos los objetos preciados que había ganado "su amo".

-Esta sí que fue una gran noche ¿No es así Pino? - Mencionó el rubio mientras se acomodaba la corbata y observaba fijamente al castaño recostado sobre todos los objetos de valor que se encontraban sobre la mesa. El mencionado solo se cubrió su rostro avergonzado por la posición en la que se encontraba y su carencia de ropa cómoda.

Humillante.

Ya no quedaba nadie más en la habitación, solo el Pines y el Cipher.

-Me sorprende lo bien que controlaste la situación pino -Canturreo el Cipher - Honestamente pensé que me harías una escena como la primera vez que estuvimos frente a una mesa ¿Lo recuerdas Pines, niño? ...

La noche del pay.

Miles de imágenes de lo sucedido aquella noche pasaron en la cabeza de ambos... Y ambos se enfurecieron de lo recordado...

-Lo bueno que ya eres una perra dócil - Gruñó Bill, inclinándose hacia Dipper. -Aún hay algo más que quiero que hagas antes de cumplir lo que quieres.

"Hijo de pu..." Pensó el Pines... No seas grosero ni en tu mente, niño...

-¿Q-que es lo que quiere el amo Bill? - Respondió coqueto.

Le estaba siguiendo el juego.

Ni una palabra más fue mencionada cuando el Cipher juntó sus labios a los del Castaño de forma pasional.

Podía sentir claramente como ambos corazones vibraban de sentimientos encontrados: uno de cariño inconfundible, otro de ira y de venganza.

Lo improvisado siempre me es deleite.

Las manos del rubio comenzaron a acariciar el cuerpo semidesnudo del castaño.

-E-espere, amo Bill- dijo nervioso el menor, tomando con cuidado ambas muñecas del contrario- No he tomado mi "Medicina"-.

Eso me gustaba.

-No la necesitas... - Mencionó impaciente el rubio, esta vez, inclinándose a lamer el cuello del contrario. Giró sus manos, zafándose del agarre del más joven, y las tomó, sujetando ambas manos entre dedos.

El estómago de Dipper se estrujó, un sudor frío comenzó a brotar de su frente, mientras que un cosquilleo en su parte baja comenzó a molestarle.

¿Por qué te comen los nervios, castaño?

-B-bill- Se mordió ambos labios mientras trataba de buscar alguna excusa para evitar la pasión del rubio sobre él. Trataba de sonar lo más sensual posible, aunque los nervios lo carcomieran.

-¿Qué pasa, Dipper? - Respondió el nombrado sin dejar su labor de besar aquella zona sensible del castaño.

Dipper trago en seco.

-Mi Dipper, Dipper, Mi dulce pino... - El Cipher retomó la palabra -Complaceré todos tus caprichos, Me encantas...- Mencionó de forma coqueta sin dejar de acariciar y besar la piel tersa de su víctima... - Me encanta tu cuerpo, me encanta tu ser...-

A veces los lobos se comportan como ovejas.

-Jamás me cansaré de ti... - Subió rápidamente a tomar de nuevo los labios del castaño.

"¿Se está poniendo romántico?" Pensó Dipper.

Aprovecha cada oportunidad que la vida te da.

-G-gracias amo Bill...- Abrazó el cuello del rubio mientras se dejaba tocar -Me haces sentir especial...-

-Eres especial...-respondió rápidamente el Rubio.

El corazón de Dipper retumbó ante dichas palabras, sus mejillas se tornaron en un rojo inconfundible.

¿Simplemente las cosas pasan?.

Unas cuantas palabras pueden mover el mundo entero.

Aprovecha cuando no lo espere.

Porque es cuando las cosas saldrán mejor de lo que se espera.

¿Cómo es que las emociones se mezclan?

El deseo y amor siempre son los mejores juguetes.

La noche es larga y corta.

La noche se hizo para disfrutarla.

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El Cipher salió de aquella habitación escondida con el joven Pines durmiendo plácidamente entre sus brazos. El chiquillo estaba cansado de todo lo sucedido.

El rubio recostó con sumo cuidado al castaño en la enorme cama de la habitación. No pudo evitar acariciar las suaves hebras castañas, mientras cubría el cuerpo entero del menor con las sabanas de seda. Quería recostarse con él y descansar toda la noche abrazado con él. Sus pensamientos se sumergieron en romance y dulzura.

Asqueroso confundir adicción con amor.

La joven Osiris se levantó del asiento donde esperaba y rápidamente cerró la entrada secreta con llave y cubrió las puertas con las cortinas de la habitación. No deseaba que algún curioso encontrará dicha entrada.

-Prepara todo lo que sea necesario para una salida. Será en 3 días, llevaré a "mi" castaño al King Cross - Replicó el Cipher a la heterocroma que esperaba sus instrucciones.

- ¿A la plaza comercial? - Respondió la azabache sorprendida ante dicha orden.

- ¿Algún problema, Osiris? - Comentó entre dientes el rubio, expresando su incomodidad ante la desafiante pregunta.

La nombrada se dio cuenta del error de su pregunta y rápidamente inclinó su cabeza en señal de respeto -Discúlpeme, mi amo. Haré los preparativos necesarios para que su cita sea exitosa...-

Lo último ruborizo al Cipher. De una u otra forma le gustó la idea de una "Cita con el castaño". Rápidamente, salió de la habitación sin decir alguna otra palabra.

"Estás metiendo tus pezuñas donde no te corresponde..." Pensó la azabache, reincorporándose casi de inmediato al escuchar la puerta cerrarse. Sabía perfectamente que ese pensamiento se dirigía hacia mí.

"Un poco de diversión y acción no le hará daño a alguien" Le respondí en su mente.

-Eso no lo sabes- Susurró para sí misma, pero la escuché con claridad.

Tenía muchas cosas que hacer para que las cosas siguieran su curso.

"¡Vamos! Nada te cuesta alentar un poco al pequeño árbol del bosque" volví a interrumpir los pensamientos de la pelinegra "Después de todo se ha esforzado mucho, ¿no crees?".

Osiris gruño fastidiada.

Ella tampoco quería una historia corta después de todo...

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-Llegaste demasiado lejos...-Mencionó la pelinegra mientras pasaba la áspera esponja por la espalda desnuda del castaño -... Aunque debo de admitir que nadie había llegado a ese extremo.

Después de los pequeños descubrimientos de anoche, Dipper no pudo evitar alterarse al despertar, por lo que tomo sus "remedios" con la finalidad de controlar su ansiedad. Pero mientras esperaba a que los efectos se hicieran presente, Osiris, quien lo esperaba al levantar, le sugiero tomar un baño. Un baño en el lujoso baño del Rubio maniático.

Y por suerte, ese loco Rubio ya se había ido dejando a ambos solos.

-Ya sé que vas a decirme...-Respondió entre dientes -"Dipper, este es tu hogar" "Dipper es mejor tenerlo de amigo que de enemigo" "Dipper es imposible salir"-Replicó las palabras de la pelinegra cambiando un poco el tono de su voz, -He logrado lo imposible Osiris, ¿que acaso no puedo luchar un poco por mi libertad?

Un suspiro de la contraria fue su respuesta.

-No me gusta ser un juguete, Osiris. - Volvió a retomar la palabra -Simplemente me siento como pájaro enjaulado...

-En una jaula de oro...-Esta vez interrumpió la heterocroma - Esta vida no está hecha para todos los espíritus.

-No. Para mí, esto no es una vida. -

-Está bien, pequeña constelación - volvió a interrumpir la pelinegra - Te voy a ayudar, SOLO, porque te has esforzado tanto por tu preciada "libertad".

Una risa fingida se escuchó por parte del castaño.

-Sé que al final me vas a traicionar- Respondió Dipper de forma altanera - Después de todo, tú eres su primera y "Favorita"...

-No sabes todo de mí, Dipper...-Contestó Osiris, un poco ofendida-... Solo me gustaría ver que tan bajo se ha doblegado por ti el rubio, eso es todo.

- ¿Acaso me tienes envidia, Azabache? - Sonó arrogante el contrario mientras seguía jabonándose sus brazos.

Una risa socarrona fue la respuesta de la pelinegra.