Su corazón latía rápido, el sudor corría por su frente y sentía su respiración agitada y, por más que quisiera, le era imposible relajarse. Se encontraba en el lujoso auto del rubio, donde él y él Cipher se encontraban en la parte trasera y uno de sus guardaespaldas conducía hacia él tan afamado centro comercial.

Estuvo practicando casi toda la noche para aparentar que todo estaba normal y tranquilo, pero todo se había ido por el desagüe del infortunio. No sabía qué hacer o que decir, trataba de ver a través de las ventanas del vehículo, pero no se podía ver nada a través de los polarizados de este.

No pudo evitar notar como se encontraba el rubio: Una playera informal color amarilla como sus cabellos, un pantalón de mezclilla negro y unas botas semialtas que cubrían hasta la mitad de sus pantorrillas. En su cuello, se lucía una gargantilla semigruesa de cuero con unos pequeños picos color oro que sobresalían de este. Corrección: Unos pequeños picos DE oro. En la muñeca del rubio igual sobresalía una muñequera con los mismos detalles.

-Vamos Dip-dip- Interrumpió el rubio sus pensamientos llamando la atención el peculiar apodo, había notado la mirada minuciosa del castaño –Sé que estás nervioso por nuestra primera cita, pero no es para tanto... -canturreo.

"¿P-primera cita?" Pensó el contrario. Sus mejillas se ruborizaron a tope, causándole risas al mayor.

El brazo del Cipher rodeo los hombros del Pines, el cual comenzó a sentirse un poco incómodo.

- ¿Qué es lo que quieres hacer en el centro comercial, pinito? - Volvió a tomar la palabra el mayor observando a su contrario de reojo.

"Escapar" Pensó.

-Solo quise salir de lo cotidiano de su casa, Amo Bill- Contestó esforzando una sonrisa.

-Siempre mejoro las instalaciones de nuestra casa para que nadie se aburra...

"¿Nuestra?" Pensó el castaño.

- ¿Acaso ya leíste toda la biblioteca, Pines?

-La gran Mayoría, Amo Bill –Respondió de inmediato comenzando a relajarse.

-Hay libros muy interesantes ahí...-Prosiguió el Cipher - Los libros de demonología son mis favoritos...

Aquello llamó la atención del castaño.

La plática fluyó con naturalidad el resto del camino...

-0-

Después de 20 minutos de recorrido, donde el castaño no supo dónde habían pasado o si solo se habían retrasado a propósito, finalmente llegaron al King Cross

Aquello no lo podía creer.

Con solo salir del auto y observar la entrada, se notaba que el lugar era de los más lujosos que en su vida había visto.

Era aún más enorme de lo que pensó, y las entradas parecían hechas para gigantes adinerados.

Trago en seco tratando de no olvidar toda la información que había estudiado la noche anterior.

Solo esperaba que los datos de Osiris fueran los correctos, o por lo menos los actualizados.

Antes de entrar, observo a los alrededores, notando solo unos cuantos vehículos estacionados en el aparcamiento. Se veían lujosos, pero no entendía por qué tan pocos para un enorme centro comercial.

Al entrar comprendió un poco lo que sucedía.

No podía creer que aquel edificio de 3 pisos estuviera totalmente vacío.

El Cipher había reservado el lugar para solo ellos dos.

¿Quién carajos tenía tanto dinero para derrocharlo de esa forma?

El Pines pensaba que por lo menos, con unas cuantas personas, él podría escabullirse y perderse entre ellas para poder huir más fácilmente. Pero con lo que recién observo, descarto esa idea por completo.

Aún le quedaban otros dos planes más.

Agradecía al cielo que no había tantos guardias como pensaba. Si al caso había unas 5 personas en traje formal de guardaespaldas.

- ¿Y bien? – De nuevo interrumpió el rubio - ¿Qué quieres hacer primero, Mason?

El castaño pensó un poco.

-C-creo que el amo Bill conoce mejor el lugar...- Respondió un poco inseguro y levantando su mano para que el contrario lo tomase.

Una enorme sonrisa se esbozó en el rostro del rubio, quien no dudo ni por un segundo tomar la mano del joven y arrastrarlo por el centro comercial.

-0-

- ¡Vamos Dipper! ¡Acaba con esos malditos! – Gritaba eufórico el Cipher hacia el Pines, quien apuntaba concentrado con una pistola de juguete a la pantalla que reflejaba un videojuego de violencia contra alienígenas.

Después de haber pasado a algunas tiendas y tomar prendas como ropa, mochilas, juguetes, accesorios, y haber pasado una vergonzosa escena donde el Rubio tomo varias piezas de lencería con el fin de que su castaño las usara en cuanto regresarán a "su" casa causándole un enorme rubor al joven; decidieron pasar en una enorme tienda de libros, el cual el castaño no desaprovecho para tomar muchos libros que le parecieron interesantes por la portada, por el lado contrario el Cipher se daba el tiempo de leer algunas de las contraportadas para leer las sinopsis o resúmenes de dichos libros que el Pines le daba, dándole la razón en algunos, mientras que en otros solo se los daba a su guardia con desinterés. Todo lo tomaban como si no existiera un límite en la tarjeta del rubio, después de todo, no había quien cobrará, el Cipher había comprado todo. Después de eso, ambos decidieron tomar un helado en uno de los pisos de entretenimiento, en el cual también había una enorme sala de juegos físicos y electrónicos que parecían nuevos. Dipper tomó un popote metálico que irradiaba varios colores y lo guardo entre sus bolsillos sin que el mayor lo notará.

Se venían cosas interesantes.

En la mirada del castaño se notaba la concentración y la fiereza al apuntar y acertar a sus objetivos digitales. Aunque fuera un videojuego, su mente se tornaba totalmente en aquellas imágenes en movimiento. El enorme dispositivo emitió un sonido de victoria junto con un mensaje de "YOU WIN" en la pantalla.

-No pensé que fueras bueno con las armas, joven castaño-Lo felicitó el mayor.

En la mirada del menor se encontraba una sonrisa de victoria junto con un pequeño rubor de un ligero cansancio. Sus miradas chocaron con una pizca de felicidad por el pequeño logro.

-Solo es un videojuego, Amo Bill- Respondió de manera juguetona sin dejar de observar los orbes melosos.

"Amo Bill..." Aquellas palabras retumbaron en ambas mentes de los únicos humanos del lugar.

Bill se excitó un poco ante las palabras, pero en Dipper... El recuerdo fugaz de la primera vez que se conocieron golpeo su realidad. Debía dejar de jugar con una persona tan peligrosa.

El sonido de un movimiento estomacal eliminó la pequeña tensión en el aire que se había formado. ¿Hace cuánto que no sentía hambre el Cipher?

-Osa mayor, Vamos a comer- Más que sugerencia sonó una orden.

El contrario asintió con otra sonrisa forzada, bien disimulada a mí parecer, siendo de nuevo jalado por su muñeca por su "amo"

-¿Qué quiere comer mi Pinetree?- Preguntó juguetón.

En el centro había múltiples mesas unidas cubriéndose en un enorme mantel blanco, sostenían diversos manjares que preparaban en el centro comercial.

Dipper trago en seco. Quería probar aquellos alimentos que parecían sumamente deliciosos. Pero debía concentrarse.

-D-debo ir al baño primero, Bill...-

Aquello llamó la atención del rubio ¿Dónde quedo la palabra "Amo"? Dipper siquiera había notado su error por los nervios.

"Te lo dejaré pasar por qué me encanta escuchar mi nombre en tus dulces labios" Pensó.

-No olvides lavarte las manos cuando vuelvas, Pines- Comentó burlón.

Una mueca de fastidio se mostró en el rostro del castaño, cambiando de dirección casi de inmediato. El Cipher chasqueó, llamando la atención de uno de sus guardias que se encontraba cerca. El rubio señaló al menor con su cabeza en un movimiento suave, siendo entendible la instrucción, el guardia siguió al Pines a una distancia prudente.

Dicha acción no pasó desapercibida por el más bajo, poniéndose un poco nervioso ante la presencia del desconocido.

No tardó mucho en llegar al baño de hombres.

- ¿Podrías esperarme aquí? Me sentiré incómodo si entras conmigo – Comentó el más bajo hacia el guardia, quien solo asintió volteándose de inmediato para no verlo entrar.

"Tienes 12 minutos, Pines" Comenté en su mente con su voz.

Cerró detrás de sí, poniendo seguro a la entrada. Comenzó a recorrer el largo pasillo de forma apresurada, observando el techo mientras buscaba con sus ojos la escotilla de ventilación hasta que la encontró. Rápidamente, se metió al baño debajo de este y cerró también con seguro. Se subió al inodoro y utilizó la cisterna del mismo, como se una escalera se tratase, escaló por la gruesa pared que dividía los baños y alcanzo a tocar la escotilla. Palmo los pequeños tornillos que sostenían la tapa de metal.

"Te quedan 9 minutos" Volví a susurrar en su mente con su voz.

Rápidamente, se quitó su arete y lo observo el pequeño triángulo que adornaba dicho accesorio con sumo cuidado: el mismo tamaño y grosor que la hendidura de los tornillos.

Osiris no dejaba de sorprenderlo.

Inmediatamente, lo encajo y comenzó a girar los tornillos, quitándolos de la tapa metálica y metiéndolos a su boca, tratando de no tragarlos. Removió el metal con sumo cuidado y lo colocó sobre el inodoro, evitando hacer mucho ruido. Se volvió a colocar su arete y colocó ambas manos en los bordes del nuevo agujero.

Inhalo profundo y cerró los ojos. Desplegó los planos en su mente y comenzó a buscar la entrada que ahora tenía enfrente, hasta que ¡Bingo! Ahora sabía dónde estaba. Volvió a respirar y abrió los ojos, metiéndose casi de inmediato dentro de los ductos de ventilación, pues a pesar de su desarrollo, él entraba en dicho agujero.

"6 minutos" Otro comentario hecho con su propia voz.

Avanzó un poco en el ducto, siendo cauteloso para evitar que los sonidos delataran su cometido. Se quitó las botas que tenía, quitándole las agujetas gruesas de forma rápida y amarrándolas en conjunto a su cuello y asentando las botas con cuidado. Sacó los tornillos de su boca y los colocó en un bolsillo de su pantalón. Se quitó las cadenas de su pantalón, enredándolas entre sus manos, formando manoplas improvisadas. Con sus uñas, arranco los detalles dorados parecidos a gotas y metió las que pudo en su boca. Del bolsillo contrario de su pantalón saco el popote metálico y lo sostuvo entre manos, desplazando una de las gotas dentro de este, notando que era el tamaño adecuado para sus pequeños balines. Colocó el tubo metálico entre sus labios y arranco ambas mangas de su cabeza para amarrar ambas piezas de tela a sus manos, cubriendo las cadenas para evitar que suenen contra el frío metal del ducto.

"Te quedan 3 minutos" Última advertencia.

Ni él sabía cómo "estaba" tan consiente del tiempo.

Un poco de ayuda para el castaño para mayor entretenimiento.

Continúo avanzando por el ducto, mientras seguía concentrado en los planos de los ductos de ventilación, tenía que salir en un lugar seguro y de fácil descenso.

Llego hasta donde unos guardias se encontraban observando el panorama con atención, sin notar la presencia del castaño en los ductos de ventilación.

El sonido de un disparo altero a todos.

"Que disfrutes el juego..." Susurré en su mente, sorprendiendo un poco al castaño al escuchar esta vez una voz femenina. Mi voz.

Sacudió su cabeza pensando que había escuchado a Osiris.

Mal.

Ambos guardaespaldas se pusieron alertas y comenzaron a hablar por sus walkie talkie.

El guardia que "vigilaba" al Pines, lo había perdido.

- ¿Por qué ni siquiera me sorprende?- Susurró el Cipher tomando el aparato electrónico en sus manos, él también tenía un Walkie talkie – Vayan por él, lo quiero vivo...- Ordenó de forma sería y algo enojada.

Miro su reloj. Habían pasado 4 horas desde que llegaron al centro comercial. Hizo unos cálculos rápidos en su mente.

- 240 días...- Se levantó de su lugar y de nuevo chasqueo los dedos indicando a sus guardias cercanos que acataran la misma orden que ya había dado – casi 8 meses... - Continuo – Solo porque me has entretenido lo suficiente, te castigaré la mitad del tiempo, Árbol del bosque. – su sonrisa se deformó a una de perversidad y egoísmo.

Rápidamente, había salido varios guardias de varios lugares. Estaban escondidos. El guardia que había perdido al Pines había informado que el castaño logró meterse dentro de los ductos de ventilación.

El ducto de ventilación ya no era un lugar seguro.

Se dirigió hacia el local de cosas para adultos, él sabía que ahí nadie lo buscaría porque ¿Quién se iría a refugiar en ese lugar? Y tal como lo predijo, no había nadie en el lugar.

Colocó su oído en la placa escuchando un silencio abismal.

Se quitó las mangas arrancadas de sus manos y los enredó con sumo cuidado en la placa para evitar que cayera con brusquedad. Pateó el metal, removiendo la tapa y logrando salir.

Ese niño no es para nada tonto.

Su piel se erizó al sentir el frío del suelo. Aun eso no acababa.

Retomando los planos de su mente, busco la salida del local hacia el pasillo de los trabajadores.

Utilizó ambos cordones gruesos de sus zapatos y los utilizó para bajar al segundo nivel sin necesidad de utilizar el pasillo de las escaleras, cuando le faltaban 5 cm para tocar el suelo, esta se reventó. No causo mucho ruido, por lo que nadie se percató del pequeño incidente, pero Dipper se maldijo por pesar un "poco más de lo adecuado" para que resistiera la cuerda y le pudiera servir más adelante.

Continúo su andar con cuidado entre los pasillos de los trabajadores, ubicándose con los letreros que se encontraban indicando las ubicaciones. Hasta que llego al pasillo que necesitaba encontrar.

Ahí había algunos de los guardias que se encontraban alerta. Acomodó el popote entre sus labios y apuntó hacia el techo, el cual se recubría de varias placas de madera. Disparó dos balines, llamando la atención de los guardias, quienes rápidamente llamaron por los walkies y corrieron hacia la dirección contraria donde se dirigía el castaño.

Un suspiro de alivio fue la respuesta del contrario.

Con la misma técnica de los balines, siguió despistando guardias que interrumpían su paso.

Hasta que los balines se agotaron.

Se maldijo a sí mismo porque existiera un edifico tan grande. Le faltaba un par de pasillos más para poder salir del edificio.

No le quedaba de otra que usar su plan B. Enfrentamiento cuerpo a cuerpo.

Nunca había enfrentado a alguien mayor a él en toda su vida. Pero no podía retroceder. No después de haber llegado tan lejos. Siguió su travesía.

Al llegar a la última puerta se encontró con solo un guardia. Respiro fuertemente y sin dudarlo, se abalanzó contra el guardia, el cual lo tomo por sorpresa. Comenzó a golpear hacia la cabeza del mayor, quien trataba de defenderse sin éxito alguno al sentirse tan desorientado. Un tropezón causó que el guardia perdiera su coordinación y se golpeará fuertemente la cabeza contra un extintor que se encontraba guindado en la pared, dejándolo caer bruscamente.

Dipper había hecho su primer knockout.

Se quitó ambas cadenas rápidamente, y tomo el walkie talkie del guardia. Un poco de sangre brotó de sus nudillos, pero ignoro por completo el dolor y corrió hacia la salida.

Había salido con éxito, encontrándose con el enorme aparcamiento del área comercial. Busco el auto más cercano que pudo y se escondió detrás de él. Poco a poco avanzaba escondiéndose entre los vehículos. Había guardias, pero estos no notaban la presencia del castaño al esconderse de forma rápida y sigilosa.

Casi llegaba a las afueras del aparcamiento, notando como un enorme bosque de pinos se encontraba del otro lado de la pequeña cerca.

~ ¿Te has divertido en tu jueguito, Dip-Dip?...~ Se escuchó la voz del rubio por el walkie talkie del castaño, causando un respingo en el menor y deteniendo su andar hacia el bosque y colocando el dispositivo contra su pecho con la intención de aminorar el sonido que salía del dispositivo.

~Realmente estoy sorprendido... no cualquiera knockea uno de mis guardias, has crecido bien, Pino...~ La mirada del castaño no se apartaba del hermoso bosque. Estaba tan cerca de su preciada libertad.

~Así que te daré una oportunidad...~ Aquello llamó la atención del castaño ~Entrégate y olvidaré lo que paso. Ya te dí demasiada ventaja y después de todo, ambos nos divertimos en tu jueguito...~ ¿Estaba loco? ~Pero es momento de regresar a nuestra casa, mi joven constelación...~

Y dale con lo de nuestra casa. Se mordió el labio inferior pensando las cosas. Había llegado lejos, pero ¿Abandonaría sus comodidades por su anterior vida?

En su mente comenzaron a rondar viejos recuerdos donde casi no veía a sus papás porque ellos salían constantemente de viaje. Su hermana, la chica alegre que siempre tiene tiempo para todos menos para él. Sus compañeros, quienes se burlaban de su enorme capacidad. También recordó las pocas comodidades de su casa y las responsabilidades que necesitaba tomar, ya que nadie más se responsabilizó del hogar donde residían.

También recordó la primera vez que conoció al Cipher, la primera vez que lo amenazo, lo humillo, La primera vez que lo forzó a hacer cosas indecorosas y como se tenía que drogar para soportarlo.

Su vida era una mierda. Y él estaba loco como Bill.

~ ¿Y bien, Pines?~ Se escuchó de nuevo en el dispositivo electrónico que cargaba.

Dipper necesitaba una Nueva vida.

-Lo siento, Cipher... - Respondió en el dispositivo presionando el botón para transmitir su respuesta -No seguiré en tu sucio juego-

Apago el dispositivo y lo colocó a un costado de él mientras se preparaba para continuar su trayecto y escapar por el bosque.

-Es una pena, me estaba divirtiendo muchísimo...- Escucho aquella voz irritable a su lado.

Una mirada de decepción e ira se notaban en los ojos color miel, mientras que una pistola apuntaba a la dirección del castaño.

El Cipher lo había encontrado.

-Game Over, Pines- Tiró del gatillo hacia el contrario.

El fin está cerca.