¡Resurgiendo como ave Fénix!

Después de muchos, muchos años; he vuelto a hacer algo que había olvidado me gustaba… Escribir historias sacadas de mi imaginación tomando prestados a los personajes con lo que alguna vez crecí.

Esta es una nueva sección que tenía muchas ganas de realizar, serán historias cortas e independientes ya que están basadas en canciones que me gustan muchísimo y desarrolladas por las parejas que más me agradan: Mimato, Taiora y Takari o al menos las primeras tres.

Iniciando con esta idea, les dejo el Volumen I, y el primer capítulo de Taiora, con la canción de un grupo que me encanta, Caligaris, Mejilla izquierda.


"Solamente canciones Vol I…"

Capítulo I. Mejilla Izquierda

"Tengo preguntas que nadie puede responder
Hay misterios que la humanidad no supo resolver
Como se mide el tamaño de la hipotenusa
Del misterioso triangulo de las bermudas"

-¡Tai, espera!- dijo Sora la ver que su amigo se adelantaba.

-Lo siento, no creí que había caminado tan rápido.

-No pasa nada, ya estoy aquí, te veo distraído, ¿estás bien?- dijo la pelirroja un poco preocupada.

-Sí, todo en orden, solo me adelanté un poco, mañana tenemos partido y aunque no puedas jugar, quiero que estés ahí- mencionó el castaño viendo a su amiga.

-Claro que no voy a faltar aunque no llegaré al primer tiempo, yo veré como hacerle para estar ahí, mi curso termina poco antes de la mitad del partido- terminó de decir Sora con una agradable sonrisa.

-Confío en ti- continuo el chico devolviendo el gesto.

-Siempre me ha encantado jugar a tu lado… o verte jugar- dijo Sora con un tono de voz bajo.

-Amm, este, gracias, eh…- titubeo Tai ante la declaración –pero debes estar ahí- dijo seguro el hombre castaño

-Lo haré- afirmó la chica moviendo la cabeza.

-Aunque admito que me harás falta mañana- confesó Tai casi sin darse cuenta.

-Bueno, pero… solo por esta vez-

-Eh… si, solo por esta vez- respondió Tai sorprendido ante la respuesta.

-Lo harás bien, yo lo sé, tenemos un equipo fuerte- afirmó Sora con un gesto de manos.

-Bien, pues primer parada, aquí estamos- dijo Tai al detenerse frente a la casa de Sora.

-Así es, gracias por la compañía, me gusta que nos regresemos juntos del colegio- dijo Sora con una linda mirada.

-Siempre es bueno acompañarte- respondió Tai rascando su cabeza –Mañana sin falta-

-Así será- contesto Sora con una agradable sonrisa provocando el sonrojo de ambos.

-Debo irme, necesito comprar cosas- mencionó Tai un poco nervioso

-Claro, con cuidado-

-Nos vemos- dijo Tai antes de dar la vuelta -¡Diablos!- dijo para sí mismo al seguir caminando.

Tai llegó a casa a preparar sus cosas para el partido de mañana, no sin antes dejar las cosas de la comida en la cocina, no tardó mucho en acordarse que al día siguiente no estaría su amiga jugando a su lado; o sin antes recordar lo que había pasado, era evidente… Tai sentía cariño por su amiga, de una manera en la que no pensó que pudiera pasar, ella realmente le gustaba.

El día del castaño terminó, converso con sus padres y su hermana en la hora de la comida y la cena, vieron las noticias, al igual que su hermana hizo tareas, se acostó temprano para poder descansar y tener las ganas y la energía suficiente para hacer un buen papel en el partido del día siguiente.

"Pero lo que más despierta mi curiosidad
Es el mundo que cuentan tus ojos cuando me miras
Mezclando la energía de la adolescencia
Con el poder seductor de la inteligencia"

El partido había comenzado, ambos equipos se veían fuertes, y se oían las porras de los dos, poco a poco se sentía tenso el juego, llegaron a la mitad del tiempo sin anotar; al regresar a las canchas Tai pudo ver a su familia y amigos levantando los brazos cuando comenzó a correr, pero a Sora no la alcanzó ver… El partido terminó quedando el marcador cero a cero, eso les permitía seguir en la competencia pero debían ganar el siguiente partido o perderían y no continuarían en el concurso.

Tai buscó a su familia al terminar el partido y recibió un abrazo de todos, al mismo tiempo en que sus amigos se acercaban a verlo.

-Lo hiciste muy bien Tai- dijo Matt colocando una mano en el hombro de su amigo.

-De verdad que no hiciste muy bien- dijo Izzy enseguida.

-Pero no ganamos- contestó el castaño un poco cansado.

-Ganarán el próximo partido, tenlo por seguro- comentó Izzy dando porras a su amigo.

-¿Vieron a Sora?- preguntó Tai a sus amigos.

-No- contestaron ambos moviendo la cabeza –Si llegó fue a mitad del partido y ya no estuvo sentada con nosotros- afirmó Matt.

-Eso es verdad- dijo Kary al oír a los chicos.

-¡Fue un gran partido! Ambos equipos jugaron muy bien, hasta me ponía nervioso- confesó Izzy.

-Pero nada que no logre el buen Tai- afirmó el chico de ojos azules.

-Chicos, gracias por venir ¿quieren venir a casa a comer algo?- preguntó la hermana de Tai a los chicos.

-Gracias Kary… vamos- contestaron los chicos a una sola voz antes de comenzar a caminar.

-¡Esperen!- se escuchó un grito lejos de ellos.

-Llegó- dijo Tai al ver a su amiga acercarse.

-¡Estuviste increíble!- dijo la joven emocionada y dando un gran abrazo a Tai –Jugar contigo y verte jugar es muy diferente, eres grandioso- confesó Sora aun en el abrazo- Más de una vez creí que ellos anotarían, pero lograron evitarlo- mencionó Sora separándose poco a poco- Buen trabajo- concluyó con una mirada dulce.

-Muchas gracias- respondió orgulloso Tai ante los lindos comentarios.

-Enserio eres asombroso- terminó diciendo Sora con un destello singular en los ojos, a lo que el castaño solo pudo sonrojarse y desviar la mirada para comenzar a caminar.

Fue una tarde muy divertida para todos, la comida fue deliciosa y disfrutar toda una tarde con los amigos es una situación que tenía tiempo no sucedía, ahora eran un grupo más grande pero a pesar de disfrutar la compañía de todos, también era muy entretenido que estuvieran solo ellos; poco a poco se fue obscureciendo y los chicos tuvieron que irse a casa.

El siguiente día y los chicos realizaron labores de casa, tareas pendientes, descansaron y enlistaron cosas para iniciar la semana con ánimos, fue un fin de semana que pasó muy rápido pero que todos disfrutaron.

"Lo que más me gusta de vos es todo ese misterio
Y te quiero confesar que me gustas enserio
Por más que tu belleza pueda causar un cataclismo
Si no fueras lo que sos por fuera me gustarías lo mismo"

Al día siguiente, en clases Tai logró observar que Sora jugaba mucho con su cabello, sin saber porque y pudo notar que estaba más sonriente de lo normal, ¿habrá ocurrido algo especial en su curso, que no había dicho?, ¿tenía un tick y no lo había notado? Cual fuera la razón, era un gesto muy atrayente para él, se veía muy alegre, amigable e incluso si sus ojos no le mienten… coqueta.

Fue un día de clases como ningún otro, Tai ese día se dio cuenta que veía a su amiga de una forma singular, el convivir con ella, el compartir muchas aventuras, el interactuar tanto tiempo, había logrado que sintiera un cariño más que una amistad, un sentimiento que no había sentido antes, él se había fijado en ella.

-Estas algo callado- dijo Sora al caminar al lado de amigo camino a casa.

-No, todo bien, solo que Matt dijo que nos acompañaría y no puedo, debía practicar con su banda… pensando en eso, existe como una regla, ¿no crees?-

-¿Regla?

-Sí, si eres bueno en los deportes, eres malo para la música, y si eres bueno para la música eres malo en los deportes… somos el complemento de cada uno- concluyo Tai con una sonrisa al aire.

-Oh, ahora entiendo- comentó Sora ante la conclusión, volviendo a jugar con su cabello.

-¿No lo habías notado?- preguntó Tai un poco sorprendido.

-La verdad es que no- contestó su amiga –Son algo diferentes, puede que por eso no había notado la diferencia, al ser varias, una más no era notoria- río la pelirroja ante su comentario.

-¿Eres nuestra amiga y no lo habías notado?-preguntó Tai sorprendido.

-Eres mi amigo y no notaste que me corte el cabello- contestó con una mueca.

-¡Claro que lo noté, por eso no dejas de jugar con tu cabello desde la mañana!- respondió el castaño rápidamente provocando que ambos se ruborizarán.

-Oh, vamos, creí que…-

-¿No lo notaría?-

-Exacto-

-Equivocada-

El resto del camino fue incómodo para ambos chicos, sin lugar a duda no solo era Tai quien se ponía nervioso últimamente en su rutina de regreso, algo también ocurría en Sora, el ruborizarse por el cometario de alguien no era común en ella, la mayoría de veces no aceptaba los cumplidos de los demás, pero los cumplidos de él, por alguna razón hacía que se pusiera nerviosa.

Al llegar a la casa de la pelirroja solo pudieron verse frente a frente sin cruzar palabras, solo una sonrisa se dibujó en el rostro de ambos, el movimiento peculiar de Tai de rascarse la cabeza y el ahora juego de mano de Sora al colocar su cabello atrás de la oreja.

"Una sonrisa más bella que el amanecer
Es la carta de presentación de tu forma de ser
Se esconden mil acertijos al sol y la lila
En el océano negro de tus pupilas"

Unos minutos después de darse cuenta que no habían hecho más que mirarse a los ojos fue inevitable preguntar sobre que pasaba, pero ahora no había sido Sora que cuestionará a su amigo, ahora él se mostraba seguro, poco tímido pero seguro de saber que pasaba por la mente de su amiga en ese momento al no decir ninguna palabra por un largo tiempo.

-¿Todo en orden?-

-Eh… eh… si, todo en orden solo que, no sé- respondió Sora con una sonrisa amplia.

-¿Cómo que no sabes?- frunció el ceño su amigo.

-Pues no lo sé, si supiera te diría-

-¿Segura?- presionó un poco Tai mirando profundamente sus ojos.

-¡Claro que estoy segura!-

-Algo me dice que mientes-

-De verdad, no me pasa nada-

-¿Entonces porque no me dices nada?- volvió a fruncir el ceño.

-Por qué no hay nada que decir-

-¿Estas segura?- dijo el castaño acercándose un poco a su amiga.

-Totalmente-

-Está bien, haré como que te creo-

-¿Cómo que harás que me crees?- cuestionó Sora sorprendida.

-Por qué tienes algo y no me quieres decir- dijo el castaño acercándose un poco más.

-Por qué no es nada- respondió Sora antes de entrar a casa.

Al quedarse en la calle solo y sin saber bien que había pasado, Tai continuo su camino para poder llegar a casa; debía admitir que las cosas no habían pasado como las imaginada, no es que hubiera imaginado algo específicamente pero si algo, diferente, más bien no tenía ni idea de que podía pasar, todo fue muy rápido que no supo cómo actuar, ¿había sido insistente? O simplemente fue tanta su curiosidad y nervios que no lo dejaron pensar y todo lo hizo por instinto, y vaya que había logrado mucho.

"Impredecible y tan rara como un huracán
Como un beso en la mejilla izquierda que nunca te dan
Dueña de la contraseña del mundo y sus mañas
Usando el código morse de las pestañas"

Esa tarde Sora y Tai se volvieron a ver para practicar con el equipo de futbol, debían prepararse porque dentro de tres semanas tendrían el próximo partido; esta sesión de práctica se había puesto incómoda para ambos chicos, estaba cometiendo algunos errores que casi nunca sucedía, estaban distraídos y entre ellos se sentía un temperamento poco agradable.

-¡Deja de querer tener el balón todo el tiempo, somos un equipo!- levantó la voz Sora al correr esperando un pase.

-¡Ninguno se acerca!- respondió Tai.

-¿Estás jugando solo?-

-No, pero nadie juega-

-¡Estamos aquí!- gritó Sora –Ya deja de presumir y pasa el balón- ordenó

-Pero es lo que funcionó en el último partido.

-¡Pues ya no!- dijo Sora antes de hacer una mueca y hacer una barrida para quitar el balón

-¡Estás loca!- dijo Tai al caer al suelo por el movimiento.

-No lo estoy, deja de presumir y ponte a jugar en equipo- dijo Sora antes de que fuera llamada por el entrenador.

-Hace rato era la chica tímida y sonriente, ahora es la chica fuerte y amargada, no la entiendo- dijo Tai antes de que un compañero la ayudará a levantarse.

-¿Vamos a jugar en equipo sí o no?- preguntó Sora después de regresar.

-Sí, ya vamos a jugar bien- afirmo el castaño entendiendo su error.

-Eres asombroso, de verdad jugas muy bien, pero a veces eres presumido- dijo Sora antes de incorporase a la cancha y seguir jugando.

-Yo solo… diablos- dijo Tai ante tal comentario.

-¡Listo equipo, sigamos!- informó el portero del lado izquierdo.

La hora del entrenamiento terminó y ambos chicos volvieron a casa, pero en silencio como en la tarde, ahora algo nuevo ocurría en Sora, había dejado de jugar con su cabello y cada vez que volteaba a ver a Tai parpadeaba más de una vez, como esperando que algo pasará, pero el castaño no lograba entender lo que su amiga decía con ese abrir y cerrar de ojos, tal vez una disculpa, un me equivoque; un yo que sé, pero el silencio incomodo continuo todo el camino.

Una vez más estaban frente a la casa de Sora sin decir palabra alguna, solo mirándose a los ojos tratando de no mostrar los nervios que los invadía y las dudas que surgían al no cruzar palabra, así que no hubo más que hacer y ambos siguieron su rutina.

"Lo que más me gusta de vos es todo ese misterio
Y te quiero confesar que me gustas enserio
Por más que tu belleza pueda causar un cataclismo
Si no fueras lo que sos por fuera me gustarías lo mismo, lo mismo

Lo que más me gusta de vos"

Tai continuo su camino arrestando un poco los pies, no había entendido bien lo que sucedió, ¿no era un gusto mutuo, que no eran señales que de algo pasaba con su amiga?... Sea lo que sea, no lo sabía hasta que ella dijera que le pasaba, las chicas eran raras, eso lo tenía más que claro, las mujeres eran muy difíciles de entender, un día eran lindas y sonreían, al otro eran groseras y te regañaban al otro…

-¡Tai espera!- grito la chica corriendo tras su amigo.

-Sora, ¿Qué pasa, todo bien, tu mamá está bien?- preguntó preocupado el castaño.

-Si todo bien- respondió con un poco de dificultad –Es solo que fui grosera todo el día contigo y quería que supieras que no fue mi intención.

-Admito que si me sorprendiste-

-Pero no es con una mala intención-

-Eso lo dudo-

-¡Ya tonto, es enserio!- dijo la chica con una palmada en el hombro de su amigo

-Bien, te voy a creer-

-Entonces… ¿ya quedamos bien?- preguntó la pelirroja mordiéndose el labio inferior.

-¡Así es!- respondió el castaño al mismo tiempo que recibía un beso en la mejilla izquierda.

-Bien, entonces… te veo mañana- dijo Sora antes de dar la vuelta

-Te… veo… mañana- dijo al colocar su mano sobre la mejilla –¡Diablos!- volvió a decir el chico para sí una vez más.


Aquí el primero de las tres historias que al menos subiré, aunque lento, trataré de subir las historias en poco tiempo, gracias por darse el tiempo de leer y gracias por los Reviews; un saludo.