— Quería decírtelo cuanto antes, sé que no te lo tomaras mal.
— No, supongo que sólo me toma de sorpresa, no pensé que estuviéramos mal.
— No lo estamos, yo soy el problema, debe ser que alguno de mis antepasados sangre pura me haya pasado la locura, ya sabes, salta generaciones, tal vez al final seré como la tía abuela Muriel.
El chico castaño se rio.
— Pero supongo que todavía quieres ir al baile, me has dicho que me cortas, pero no has dicho nada del baile.
— Todavía quiero ir contigo, si quieres podemos aparentar ser novios una semana más después del baile y así no te molestarán tus amigos o algo.
— ¿Por qué harían eso? Somos Hufflepuff, no Slytherins. — Se rio. — No, lo más honesto es lo más educado. Podemos ir como pareja al baile, pero no tenemos que pretender.
Lily casi se derrite de ternura. Thomas era un buen chico.
— Sólo quiero saber algo.
— ¿Qué?
— ¿Por qué? Como dije, creí que íbamos bien.
— Me gusta... otra persona.
— ¿Otra persona? — Su sonrisa se ensanchó. — Lily eso suena muy sospechoso, como si fuera el profesor Malfoy o algo así de raro...— y entonces él vio su cara toda roja y supo que lo que había dicho había dado en el blanco. — Ohh mierda Lily...ahora me he hecho una imagen mental no muy bonita ¿Desde cuándo se acuestan?
— No nos hemos acostado. Tú eras mi novio ¿recuerdas? hasta hace un momento. Pero ciertamente lo estamos valorando. — Él se alzó de hombros y siguió bebiendo su jugo de calabaza. Estaban en un jardín, alejados de todos. Les gustaba estar ahí. Era relajante.
— Lily, tarde o temprano alguien se va a enterar. Si yo me di cuenta también los demás lo harán. Entonces se va a ser un desastre con tus padres.
— Lo sé... pero si me quieren tendrán que vivir con ello y aceptarlo.
— Hablas como si fuera para largo.
Ella le miró...sí, estaba siendo estúpida, creyendo en esos cuentos de chicas tontas, sobre príncipes azules que te amarán para siempre ¿Pero qué podía hacer?
o-o-o-o-o
El viernes Lily se encontró con su hermano leyendo en una esquina del gran comedor.
— ¿Y Scorpius? — Le preguntó extrañada, era viernes y el viernes Scorpius no entrenaba.
— Con Michelle.
— Es un idiota, bien podría aprovechar que ustedes los Slytherin comparten habitaciones de dos para darse amor entre ustedes ¿sabes? Es lo menos astuto que he oído jamás de un joven de corbata verde.
Albus la miró incrédulo pero con una sonrisa en la cara.
— Sólo tengo dos preguntas. ¿Qué sabes tú de darse amor, enana? Y ¿En qué mente enferma cabe la imagen de Scorpius metiéndome mano?
— Como si no lo quisieras.
— Eso no significa que vaya a pasar.
— ¿Pasará Navidad con nosotros?
— Sólo después del 25. Las fiestas las tiene que pasar con su familia. Después...iremos a ver departamentos.
— ¿No vas a vivir con James en Grimmauld Place?
— ¿Lo harías tú?
— Prefiero tomar la chimenea todos los días. Gracias. Entonces...aplicarás para Auror. Él entrecerró los ojos y la miró por varios segundos.
— No. No sé, todavía.
— Ohh...Bueno, ya se te ocurrirá algo. — Dijo la pelirroja para después levantarse. — Tengo que irme, servicio, ya sabes.
— Sí...— Miró hacia el techo encantado para deducir la hora de la luz solar. — Yo tengo que ir con Hagrid, Scorpius y yo tenemos servicio en nada.
Los hermanos se despidieron y Lily tomó el rumbo a las mazmorras, cuando entró su profesor ya estaba en medio de algo.
— ¿Y eso?
— Muchos idiotas se rompieron algo este mes y la poción crece huesos se ha agotado...Deberías aprender esta...tu bisabuelo la creó.
— ¿Mi bisabuelo? — Preguntó completamente sorprendida. El profesor la miró.
— Dios, sí mi padre te escuchara...nosotros compramos la patente hace casi un siglo a tu abuelo. Esto es lo que deja ser criado por traidores a la sangre. — Dijo colocando una pasta desconocida en una sustancia, probablemente agua destilada, disolviéndose y luego, a través de la complicada tubería de cristal templado del equipo de laboratorio pasó a un condensador que enviaba la sustancia filtrada a un caldero del número #10, sí que se habían roto huesos ese mes.
— Ohhh cierre su mortifaga boca y dígame como hacerla. — Dijo con una voz de falso enfado y muy arrogante para hablarle así a un profesor, pero al rubio no le importó y le dio un beso para luego ofrecerle su lugar y empezó a explicarle en que punto de la poción estaba y que debía hacer a continuación.
Cómo Draco la había comenzado antes ya le había avanzado bastante así que después de agregar cinco ingredientes más debían esperar tres horas para que redujera y obtuviera ese aspecto parecido al fango.
— Así no tenemos nada que hacer hasta dentro de tres horas, que curioso. — Dijo Lily con una sonrisa incrédula en la boca. — Ayer dijiste que debíamos comenzar a comportarnos de manera natural, que no podíamos atrasarnos más.
— Bueno, después del baile podremos pasar el fin de semana poniéndonos al corriente, no quería estresarte teniendo que hacer estas complicadas pociones antes del gran día. Debes ir con tu mejor cara. — Dijo con gran sarcasmo apuntando a la silla tras de su escritorio, un hechizo de transformación que convirtió a la silla en sillón bajo, parecía una colchoneta con mucho relleno. Lily intentó no sonrojarse pero igual tomó la mano de su profesor para que la condujera a la sala de torturas.
Había pasado toda la semana sobre ese sillón. Aunque no pasaban de besos y caricias el sólo recordar lo duro y grande que estaba el profesor mientras se restregaban hacían que quisiera cubrirse la cara de vergüenza. No sabía si se debía a que Thomas y Daniel eran unos quinceañeros y él un adulto, o sí Draco era enorme aún para estándares adultos, a Draco ya bastante le traumatizaba sentirle pequeña cuando se paraban uno junto al otro. No quería pensar en que cara pondría cuando se diera cuenta de también era muy pequeña para él precisamente en el tema que él evitaba.
Ya habían hablado de eso y ella le dejó muy claro que no era virgen, que ya había estado con dos chicos antes y que no tenía que preocuparse pero Draco seguía muy renuente, eso hablaba bien de él, no quería propasarse, pero ella se sentía frustrada porque quería experimentar. Con Daniel la cosa había sido más bien incomoda y hasta dolorosa todas las veces que lo hicieron (que fueron sólo tres) pero supuso que era también porque Daniel también era primerizo y con Thomas, aunque la cosa era muy natural tampoco sintió lo que las chicas mayores describían como el orgasmo, ni siquiera podía tener uno sola porque cuando por fin la habitación estaba vacía, justo antes de tenerlo se detenía, era automático, cuando sentía que estaba perdiendo el control su cerebro activaba una alarma y ella se detenía, era horrible. Estaba ansiosa, frustrada y caliente y casi quería matar a Draco cuando la dejaba a medias "por su propio bien".
Entonces comenzó con los besos y aunque no podía reclamarle, le quiso arrancar la piel cuando dijo que debían detenerse. Sucedió varias veces, se calentaban y luego trataban de enfriarse. Se lo haría pagar cuando tuviera oportunidad. Pensaba. Pero luego se daba cuenta de los sacrificios que estaba haciendo él, con lo que le debía de doler allá abajo.
o-o-o-o-o
La tarde del sábado se la paso arreglándose con sus amigas, mandaron sus tres lechuzas a casa de Nelly para que el señor Graham les enviara unas cajas de maquillista profesional. Eran enormes y la más grande la tuvieron que llevar dos de las lechuzas.
Nelly se lució peinando a Marleene, definiéndole los rizos, bastante grandes y naturales que lucían muy lindos con su tono castaño claro y su maquillaje fue bastante oscuro, ahumado le llamaba mientras que ella por sus rasgos hindús se delineo los ojos pero el resto de su maquillaje fue muy natural, además, se alació su gruesa mata de cabello negro dejándolo caer como una brillante cascada. Cuando llegó el turno de Lily no supieron muy bien que hacer, su vestido era blanco y tenía un toque entre romano y celestial, cuando se lo puso parecía una ninfa. Era ajustado donde debía de serlo y suelto donde debía. Parecía haber sido confeccionado sólo para ella. Cada vez que lo decían ella se sonrojaba porque recordaba la cara que puso Draco aquella vez.
Se decidieron por dejarlo caer natural y como adorno solo un par de trenzas a los lados que evitaban que el resto del cabello se descontrolara. En su opinión parecía una niña, pero Marleene le dijo que ni de broma lo parecía, así que el peinado intentaba contrarrestar los efectos que pudiese generar en los chicos su generoso cuerpo.
Ella sólo sonrió porque sabía que era verdad, su cuerpo era pequeño pero estaba bien formado, con todas y cada una de sus curvas en su lugar. Las tres bajaron a la sala común ya listas a las ocho de la noche, algunos ya se habían marchado al gran comedor pero aún había muchas personas, sobre todo chicas que esperaban a que fuera hora de que sus citas las recogieran.
Salieron de la torre despidiéndose de la señora gorda que estaba de muy buen humor, las fiestas le ponían felices, y ahí estaban sus citas.
Alastor Evans, un Ravenclaw de sexto, golpeador de su equipo de quidditch que se llevaba muy bien con Thomas, quién era la razón de que se hubieran conocido. Era la pareja de Marleene y estaba muy guapo con su túnica de gala color azul noche. Contrastaban mucho porque Marleene llevaba un vestido de un vivo color naranja.
Andros Quebec era un Slytherin de quinto que casi no conocían por que no era del grupito de Daniel y a ese grupo de chicos desastrosos sí que le era conocido, pero era otro jugador de Quidditch, en el puesto de cazador, a veces iba mucho con Alastor y Thomas pero sobre todo iba con el grupo de Gina Quebec, su hermana melliza de personalidad dominante, también era cazadora y en realidad se llamaba Ginos pero nadie le llamaba así.
Thomas se veía lindo, con una túnica color hueso y su sonrisa sincera. Ya todos sabían que no eran pareja, pero como seguían siendo amigos no había mucha diferencia, se veían tanto como antes. Y el buen humor y conversaciones honestas e inteligentes tampoco faltaban.
Al entrar en el gran comedor se sorprendieron, la decoración estuvo a cargo del jefe de Gryffindor así que todo tenía un toque muggle-friendly y había un montón de decoración de Halloween muggle. Telarañas falsas, murciélagos, esqueletos, fantasmas tipo sabana. Era muy lindo y divertido.
Estaba dispuesta a disfrutar a todo lo que daba y después de dos horas divisó a Draco vestido con una túnica azul cerúleo con detalles de plata charlar muy animadamente con una chica de séptimo junto a la mesa de bocadillos.
Una Slytherin sangre pura llamada Clarissa Blackqueen cuyo padre estaba en la cárcel pero que conservaba su fortuna porque su hermano mayor, que se había mantenido neutral cambio todos los negocios a su nombre antes de que atraparan a su progenitor.
La chica se dio la libertad de golpearle en el brazo con la palma abierta, como si él hubiera dicho algo gracioso, como si fueran amigos o algo. No pudo evitar fruncir el ceño. Thomas le abrazó.
— Que no se te note tanto. — Le dijo para después ofrecerle un ponche. Ella miró el ponche, miró a Thomas y por último a su profesor.
Y una mierda. No iba dejar que esa zorra le coqueteara al hombre que le pertenecía, pero sí además tenía novio ¿Dónde estaba Terrence?
Le sonrió a Thomas y frente a sus amigos dijo que iba por una bandeja de bocadillos, que bailar tanto le había dado hambre, las otros fueron a buscar donde sentarse. Ella, hermosa, etérea y elegante se acercó como toda una ninfa hasta la mesa de bocadillos, hasta una pequeña corriente de aire le ayudó con el efecto teatral de su llegada. Más deslumbrante que nunca. Draco, que estaba contando un chiste guardó un pequeño silencio y Clarissa se volteó para verla.
— Vaya, hermoso vestido Potter. — Dijo la chica, que iba con un elaborado vestido color uva y un tocado de rosas y mariposas del mismo color.
— Lo mismo digo. — Tomó una bandeja. — ¿Alguna idea de qué tal están los bocadillos?
— Los mejores son los de queso y jamón. — Dijo su profesor.
— Discrepo. — Clarissa usó una palabra anticuada y propia, como las que usaba Draco. — Por la calidad debo decir que las galletas con paté de hígado de cerdo son mucho mejores.
— No tanto si las comparas con las de la fiesta de los Zabini.
— El señor Zabini trae sus embutidos de Roma, no sería justo juzgar ambos alimentos con los mismos criterios.
— Ohh vaya, supongo que llevaré de ambos. ¿Y tu pareja Blackqueen? — Preguntó como quién no quiere la cosa y la chica hizo una cara de fastidio.
— El muy imbécil de Leo se metió en una pelea esta tarde y le han puesto un hechizo punzante, le han salido pústulas y pus. Pomfrey dijo que se curaría hasta el lunes por la tarde. — La pelirroja le miró impresionada y con pena.
— Ohhh lo siento, si le pasado esta mañana seguro no tuviste tiempo de conseguir pareja.
— Sí, pero ya había comprado el vestido, tenía que lucirlo.
— Ya. — Lily terminó de servirse y se fue hasta su mesa.
— ¿Y? — Le preguntó Thomas por debajo de la música, sus amigas seguían bailando pero habían dejado vasos de poche en sus respectivos lugares.
— Leonard Terrence salió malparado de una pelea esta mañana.
— Ohhh, bueno, francamente me sorprendió que no estuviera por aquí, temía que fueras a arrancarle la cabeza a Blackqueen.
— Claro que no, sólo quería imponerme, pero luego me di cuenta de que bromeaban en plan "somos sangre pura ricos y por eso nos llevamos bien". Habría hecho que él me mirara mal, como si fuera vulgar o algo. Además no me puedo permitir ser tan obvia menos con tanta gente aquí.
Pasaron un par de horas más y ya todos estaban muy cansados y tanto Thomas como Alastor tenían que retirarse, y las chicas ya no aguantaban los tacones así que comenzaron a despedirse. Justo en la puerta el profesor de pociones se acercó a las Gryffindors y sus acompañantes con una expresión algo preocupada.
— Disculpe, señorita Potter ¿Ha visto a Scorpius?
Ella le miró, sus ojos plateados tenían algo escondido debajo de aquella preocupación seguramente fingida. Era muy obvia para ser verdad, los Slytherin nunca se mostraban preocupados, si la dejaban ver, era falsa. Su hermano era igual.
— No, estaba por ahí ¿Pasa algo?
— No, nada. — De nuevo esa preocupación fingida...
— ¿Quiere que le ayude a buscarlo?
— No quisiera molestarla, continúen.
— No molesta, además los chicos ya se han ido a sus casas, Hufflepuff y Ravenclaw tiene un partido amistoso mañana. Las veo en un rato chicas. — Les dijo Lily a sus amigas y empezó a caminar con el profesor en dirección contraria a los dormitorios.
— Estoy casi seguro de que esa lagartija se ha escurrido con la tal Michelle. — Ahhh ahí estaba la verdad.
— Así que todo ha sido una mentira.
— Sí, tuve que esperar a que Quebec se marchara para que no me descubriera, tienen ojos astutos los Slytherin.
— ¿Entonces a que se supone que me has traído?
— Estuve pensando en que te extrañé el día de hoy, quería darte un par de besos de buenas noches. — Dijo mientras se acercaban a uno de los bordes del colegio para poder esconderse de las miradas curiosas pero cuando estuvo a punto de besarla ella le puso el dedo en los labios evitándolo. El profesor frunció el ceño y luego la miró seriamente.
— No se confunda, no es que no quiera besarlo, pero no pienso hacer nada con usted a menos de que acceda a mi petición. Estoy harta de que siempre me deje a medias. Así que no dejaré que me toque otra vez a menos de que sea en serio.
— Lily...ya hablamos de esto.
— Y usted tomó una decisión sin consultarme, así que si no hay a nadie a quién buscar me marcho. — Ella se giró y estaba completamente dispuesta a irse pero cuando sintió el tirón en su muñeca no pudo evitar saltar de alegría en su interior.— ¿Va a reconsiderar su posición?
— Señorita Potter acaba usted de firmar una sentencia, no la dejaré escapar. Ahora si me permite. — Y con algo de fuerza la hizo girar para quedar atrapada en sus brazos para después alzarla y permitir que ella se enredara con sus piernas a sus caderas para besarla. — Será mejor que nos vayamos de aquí. — Dijo después de un rato con la respiración agitada.
