Draco y Lily asaban las tardes de la siguiente manera: un día haciendo pociones otro haciendo el amor. Después de aquella primera vez primitiva Draco había estado filosofando mucho y además se había dado de golpes en la pared. Llevaba tantos años sin tener una pareja sexual de planta que olvidó usar preservativo.
Ohhh sacrilegio, había sido un estúpido, lo había olvidado completamente. Los últimos cinco años de agonía de Astoria él los pasó con el más puro celibato y antes de eso, ella, que ya había tenido a Scorpius pero que no podía soportar un embarazo más decidió esterilizarse. Tras su muerte Draco había estado con muy pocas mujeres, en su mayoría las había elegido muggles, porque eran las únicas que no salían corriendo al ver su marca tenebrosa y con las que nunca tenía nada serio, eran cosa de una noche y entre noche y noche pasaban alrededor de 6 meses y como eran muggles usaba preservativos muggles.
Luego se dio cuenta de que había metido la pata hasta el fondo, había tenido relaciones con ella. Una Potter con sangre Weasley, una de las malditas familias más fértiles de Europa, quería acribillarse él solito.
¿Y sí ella resultaba embarazada? Hecho un manojo de nervios se enfrentó a ella y Lily se rio de él.
— Estoy tomando pastillas para el control natal Draco. No hay de que preocuparse. — Draco se desinfló en la silla junto a la pelirroja y la vio de reojo.
— Lo siento, se supone que soy yo quién tiene que tomar esas precauciones.
— Las mujeres estamos acostumbradas a cuidar de nuestro cuerpo, los hombres no suelen pensar y se les olvida.
— De cualquier forma pienso que es mejor si usamos métodos barrera muggle.
— ¿Condones?
— Sí, no me gustan los hechizos, las pociones o las pastillas muggles, a la larga pueden afectar tu organismo, si abusas de ellos podrías tener problemas para tener hijos en un futuro.
Ella le miró con una expresión extraña en la cara.
— ¿Qué pasa?
— No sé, es raro, nunca había pensado en tener bebés.
— Ya, supongo que tú piensas más en cómo gobernar al mundo.
Ella se rió.
— Sé que lo dices de broma pero, cuando era niña sí que quería gobernar el mundo.
— ¿Cómo?
— No lo sé, tenía nueve años, sólo me soñaba después de haberlo conquistado. Ya sabes, vivir en una enorme torre viéndolo todo desde una ventana, tener sirvientes que me llevaran pizza para comer y un ejército enorme vestido de rosa...me gustaban bastante las hadas.
— Vaya...— Él la miró como si eso fuera lo más extraño que hubiese escuchado en su vida.
— ¿Y tú? ¿Qué soñabas con hacer cuando eras un niño? Ya sabes, antes de Hogwarts. — Él miró hacia el frente y puso una expresión pensativa.
— Yo...mmm, bueno quería cuidar los huertos de mamá. Cultivar, mantener y cosechar, sobre todo los árboles frutales, los manzanos son mis favoritos. Mamá y yo amamos hacerlo aunque papá dice que eso es tarea para elfos.
Ella se rio un montón.
— Merlín... ¿Y se supone que tú eras mortifago?
— Para que lo sepas los mortifagos tienen muchos placeres culpables, el de mi padre por ejemplo es leer novelas juveniles escritas por muggles. Y Snape solía lavar, planchar y almidonar sus túnicas. Mamá es una gran pastelera.
— ¿No es eso normal?
— No, eso es para elfos.
Ambos se miraron serios y después no pudieron evitar sonreír. Les gustaba estar así.
Jamás hubiese revelado eso sobre sus padres sino confiara en ella y las únicas dos mujeres en las que había confiado antes de ella habían sido Astoria y su madre.
El lunes, después de esa conversación prepararon una poción revitalizante para mandrágoras adolescentes, cuando les daba acné decaía mucho su estado de ánimo.
El miércoles hicieron el amor en sillón de la tortura que cambió de nombre a sillón del paraíso utilizando un lubricante fabricado por Draco, pero no era que ella lo necesitara, era cuestión de dimensiones no de excitación, ella siempre estaba húmeda para él. El viernes hicieron una poción sencilla y luego otra vez el amor, pero en la habitación de Draco dónde no había peligro de ser descubiertos porque ese pasillo era para su uso exclusivo. Y claro, con preservativo.
— De alguna manera no quiero que llegue diciembre. — Dijo la pelirroja debajo de él, el rubio había querido quitarse de encima cuando terminaron pero ella no le dejó. Le gustaba sentirse cubierta por él, así que se ponía sólo la mitad del cuerpo sobre ella para no aplastarla cosa no muy difícil por lo pequeña que era.
— ¿Por?
— Quiero seguir, no puedes esperar que me sienta feliz de que me des el cielo y sólo porque festejamos una tradición muggle tenga que esperar dos semanas para hacer el amor contigo.
— Hablas cómo mi padre, a mí me gusta la navidad pero me gustaba más cuando Scorpius era pequeño, era genial verlo jugar con monos de nieve encantados.
— ¿Monos de nieve encantados?
— Tu no debes saber qué es eso, no creo que tu familia los ocupe, es una derivación de los hechizos locomotor, hechizas muñecos de nieve para que puedan jugar con los niños, es un hechizo muy común entre familias como la mía que tienen muy pocos herederos. Papá no solía usarlo mucho porque sus amigos tenían todos un hijo único así que a Gregory, Blaise, a Theo y Pansy han sido mis amigos desde siempre...también Vincent.
— Theo Nott...él salió de prisión poco después de haber sido apresado por mi padre por lo del giratiempo...¿Todavía se frecuentan?
— Claro que sí. — Él sonrió. — Tenía el mejor defensor del mercado y más de la mitad del wizegamot comprado, además de que realmente no quería hacerle daño a nadie.
— Hirió a mi padre en esa pelea.
— Si hubiese querido matarlo lo hubiese hecho, Theo es de pocas palabras pero es bueno luchando y su especialidad es la magia sin varita. —Lily cavilaba lo que Draco decía, lo de la magia sin varita era lo de menos para ella.
— ¿La mitad del Wizegamot comprado? Los Nott no tienen tanto dinero.
— No, pero mi padre sí. — Ella le miró a los ojos. Lily, es casi mi hermano, y debes saber que la justicia no es la misma para los pobres y para lo ricos.
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Las amigas de Lily estaban comenzando a sentirse preocupadas.
Lily empezó a distraerse mucho durante las clases y aunque pasaba tanto tiempo con ellas como antes había veces que desaparecía y no regresaba hasta muy entrada la noche. Por suerte tenía el mapa del merodeador y no la habían atrapado pero parecía que quería desafiar la suerte de su propio padre para jugársela en los pasillos de noche.
Marleene y Nelly ya no sabían que hacer. Lily solía ser amable todo el tiempo pero cuando la cuestionaban sobre sus salidas nocturnas ella respondía de mala manera y sólo decía que no era su asunto.
Ambas se sintieron terrible cuando una mañana mientras estaban en las duchas vieron que llevaba varios moretones en la espalda y algunas zonas extremadamente rojizas. Cuando le preguntaron ella se sintió acorralada y se fue sin dar explicaciones, a la mañana siguiente ella ya no los traía, como si se los hubiesen curado.
Entonces Lily estaba saliendo con un chico y uno anónimo que la golpeaba ¿Qué podían hacer? ¿Con quién podían hablar?
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— Lo siento, fui un bestia. — Dijo Draco mientras aplicaba una poción de color verdosa transparente en la espalda pálida y golpeada de Lily, los moretones pasaban rápido a un color amarillo y luego desaparecían. Estaban en el laboratorio de pociones y ella no llevaba la parte de arriba del uniforme pues el rubio se había ofrecido a curarle.
Ella sonrió sonrojándose.
— Calla, que me ha gustado un montón.
— Ya, eres una...sucia.
— Sólo un poquito.
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— Tus amigas están raras. — Dijo Scorpius que se sentaba junto a ella con tres pares de emparedados dejándolos sobre sus rodillas, estaban frente al lago.
— ¿Por? — Preguntó Lily.
— No lo sé, se sienten conspirativas. — En ese momento su hermano, que llevaba una botella térmica de dos litros con chocolate caliente y también se sentó, justo frente a Scorpius.
— Hace buen día. — Dijo Albus con algún tipo de ironía. Hacía frio como para congelarte pero había sol y eso era algo muy extraño.
— ¿Qué hacen aquí?— Preguntó ella.
— Comemos aquí cada sábado desde hace siete años ¿Qué haces tú aquí? — Preguntó su hermano mientras le recibía los sándwiches de la mano de Scorpius.
— Está huyendo de sus amigas. — Dijo Scorpius.
— No huyo de ellas.
— ¿Por qué huye de ellas? — Albus la ignoró para preguntarle a Scorpius. El rubio se encogió de hombros.
— Por eso le digo que sus amigas están raras, tienen un aire conspirativo.
— Ahhh ya, si como...desde la noche del baile ¿No?
— Sí... ¿Sabías que Gina dejó a Adalbert esa noche?
— ¿Qué? — Se sorprendieron ambos hermanos.
— ¿Pueden hacer eso? — Preguntó la pelirroja. Ginos Quebec era la capitana del equipo de Slytherin y Adalbert Nietz era golpeador junto con Alex Torres, estaban comprometidos y eran una pareja bastante estable.
— ¿Por qué terminaron? — Preguntó Albus, quién se llevaba bien con la capitana.
— Ella quiere ir a la academia de aurores.
— ¿Cuál es el problema con eso? — Preguntó Lily, era muy estúpido dejar a una persona por que fuera auror, además los Nietz eran una familia con negocios relativamente pequeños, bueno no pequeños, pero sí para los estándares Malfoy, no eran tan elitistas y dejaban que sus mujeres fueran libres de trabajar en lo que se les diera la gana.
— Quiere ser Auror Guarda.
— Oh...Bueno, ahí si cambia la cosa. — Dijo apenado Albus.
— ¿Por qué? Ella...ella podría morir o algo peor...
— Por eso le ha dejado. No le culpo, hay que tener los cojones bastante inflamados para hacer eso.
— O no tener miedo a la muerte.
La orden de los Aurores guarda fue fundada poco después de segunda guerra mágica para proteger a Kingsley Shacklebolt durante la época de busca y captura de los mortifagos sobrevivientes, ya estaban completamente reglamentados para cuando su padre salió de la academia de aurores.
Eran 32 guerreros de elite, ocho por cada casa de Hogwarts, que se dedicaban única y exclusivamente a estar al servicio del ministro y del jefe de aurores en turno dividiéndose así en dos grupos de 16 y estos a su vez se repartían en 4 grupos de cuatro para hacer 4 turnos de guardias. Hacían de guardaespaldas, de ahí su nombre, su trabajo era mantener vivo al ministro y al jefe de aurores aunque tuvieran que usar su propio cuerpo como escudo.
Cuando Lily vio uno por primera vez fue cuando en el evento del ministerio donde su padre tomo el cargo de jefe del departamento de refuerzo de la ley mágica, en cuanto prestó juramento los 16 aurores a su cargo prestaron juramento hacia él, ellos por ley estaban obligados a retirarse después de 10 años de servicio pues debían estar en plena forma y las únicas dos maneras que tenían de dejar la Orden Guarda antes de los 10 años reglamentarios era muerto o con el cuerpo tan hecho pedazos como para no poder luchar nunca más.
En los tiempos pacíficos que corrían uno no podría imaginar que fuera un trabajo peligroso, o eso creían ellos hasta que en un evento internacional la tía Hermione hacía ya cinco años había visto morir a uno de sus Auror Guarda de Hufflepuff tras desviar una maldición que le hizo explotar desde dentro. No fue una explosión normal, el hombre parecía tener una luz verde por dentro y después ésta lo hizo pedazos.
Otro caso era uno de los aurores Guarda de su padre, se llama Otto Pyke y su uniforme de piel de dragón negro estaba decorada en plata con plumas que denotaban la pertenencia a la casa de las águilas (Los uniformes eran todos iguales, sólo sabías la casa del Auror por los motivos plateados con los que estaban decorados, en el caso de los Ravenclaw, las plumas estaban a la altura del cuello, en el Gryffindor el pecho llevaba un león rugiendo, en el de los Hufflepuff la plata hacía pequeños caminos de pelo, y en el de los Slytherin simulaban escamas, por otro lado su rostro estaba oculto con espesas sombras negras a la altura de los ojos que iban de un lado a otro de la cabeza, a modo de antifaz) Estuvo a punto de morir de una maldición en una de las misiones de su padre hacía ya tres años, se amputó a sí mismo el brazo con magia y cerró la herida con fuego para después seguir luchando. Actualmente Otto estaba en el último año de su servicio, más precisamente en sus últimos cuatro meses y sus opciones después de ser Auror Guarda eran el de ser auror de oficina, profesor en la academia y retirarse cuando quisiera o retirarse inmediatamente y recibir una pensión sustanciosa desde el día de su baja hasta el día de su muerte, además de su nombre en el monumento a los héroes (que no era el mismo que el monumento a los caídos, que era como llamaban al monumento a las víctimas de la guerra de Voldemor).
Scorpius que había conocido a Pyke en una de sus visitas a casa de los Potter no creía que el Guarda estuviera esperando su retiro con ansia. Amaba su trabajo aunque hubiese perdido una mano.
También pensó en la pobre de Gina, Andros su mellizo estaba furioso con ella y aunque ya le hablaba seguía sin apoyar su decisión. A sus padres les preocupaba pero los Quebec veían en ella la oportunidad de limpiar el apellido pues Sandro y Pavlos Quebec, abuelo y tío de los mellizos respectivamente estaban en Azkavan a perpetua por asesinar a treinta y cinco muggles durante el régimen de Voldemort y su apellido en el monumento a los héroes no les vendría mal.
Lily ese día miró a su hermano, era un repelente a veces pero ver como se deshacía por Scorpius y viceversa era una cosa verdaderamente tierna. Verlos jugar en el césped después de comer y luego verlos dormir en medio de la más profunda paz mientras las puntas de los meñiques se tocaban era algo por lo que debía hasta pagarse.
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Esa noche mientras Draco acariciaba su cabello agradeció que él no fuera de los que trataban de dárselas de héroe y que anteponía la auto-preservación a todo lo demás como el orgullo y el honor. Tal vez no era un hombre valiente según los estándares de los Gryffindor, pero ella, al igual que Adalbert prefería a su pareja viva a valiente.
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Eran finales de noviembre cuando sus amigas le pusieron un ultimátum. O les decía qué estaba pasando o dejarían que se las apañase sola con la mierda que fuera en la que estuviera metida. Sí iba a dejarlas de lado, le dejarían de lado. Con esto esperaban amilanarla, hacerla reaccionar y vaya si lo hizo, pero no de la forma esperada. Las mandó a la mierda muy sonoramente y se largó. Pasó bastante tiempo llorando en el hombro de Thomas, que trata de ver por ella ahora que estaba sola.
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Diciembre 22 del 2024
Lily ya le había dicho a su hermano que se iba a ir con ellos en el carruaje. Draco estaba hablando con la directora sobre ingredientes que se habían acabado así que la pelirroja decidió sentarse en una jardinera y observar mientras llegaban los carruajes para llevarlos a la estación de Hongsmeade. Su hermano caminaba junto a Scorpius inclinando la cabeza de vez en cuando para decirle algo al oído, tras esto pasaban dos cosas, ambos se reían o Scorpius golpeaba su hombro poniendo cara de asco o de ofendido causando una risa bastante agradable en su hermano. Entrecerró los ojos.
Podían decir lo que fuera y Scorpius podía ser novio de Michelle una década, pero esos dos estaban enamorados hasta las cejas el uno del otro.
Draco se desocupó y se quedó junto a ella.
— ¿Se ven felices no?
— Sí, les envidió. Van a todas las clases juntas, duermen en la misma habitación. Lo nuestro es algo triste, nunca me puedo quedar a dormir contigo y tan poco nos pueden ver muy juntos.
Draco se balanceó un poco.
— Tal vez...podríamos vernos en vacaciones. En Londres, tus amigas viven ahí, podrías pedir permiso y quedaríamos.
Ella sonrió mirando hacia abajo, con la cara muy roja.
— Vale...— Dijo riendo como un pequeño pajarito imaginando la de cosas que podrían hacer si se quedaban toda la noche juntos.
Cuando tomaron el carruaje Scorpius y Albus se pusieron a platicar sobre un concierto de Florence and the Machine que se daría al día siguiente, no lo tenían planeado porque no se enteraron hasta ese día en la estación de Hongsmeade comprando una revista muggle de música. Albus ni siquiera había pedido permiso pero claro que iba a ir, incluso si tenía que huir de casa en escoba. El concierto comenzaba a las diez de la noche en Londres y tenía dinero.
Draco ofreció su casa para que se quedara a dormir y Albus dio las gracias.
En el tren se acompañaron igual los cuatro, esta vez hablando de una saga de libros llamada Maze Runner pero que a ninguno de los dos había gustado el primer libro planteándose seriamente no continuarla aunque a ellos les gustaba terminar lo que empezaban, después hablaron sobre las películas de "El padrino" que tanto le gustaban a Albus y varias películas más, ésta vez de Robert De Niro. Hablaban y hablaban y hablaban sobre Panic! o Metallica (cuya música Scorpius sólo podía oír versionada por Apocalyptica), no dándose cuenta de que ellos, Draco y Lily, estaban más rígidos que la varita de Bellatrix Lastrange, porque no querían mirarse siquiera sabiendo que si lo hacían cederían ante el impulso de amarse. Y no podían, no por lo menos frente a Albus y Scorpius.
Cuando todos bajaban del tren ellos esperaron un poco, alegando que ella iría a buscar a sus amigas y él haciéndose idiota con su equipaje. Cuando todos bajaron del vagón Draco bajo las persianas como una vez había hecho en sexto año para apalear a Harry Potter pero esta vez lo hizo para besar a Lily como si la vida se le fuera en ello.
No tenían tiempo, en menos de un minuto estuvieron listos para bajar, no podían levantar sospechas, pero antes de cruzar la puerta él le susurró "Espera a mi lechuza".
