Londres Muggle 3 de enero del 2025
Sus padres les dejaron pasar el año nuevo solos, dando vueltas por Londres hospedándose en un hotel cuatro estrellas por una semana antes de que comenzaran de nuevo las clases, viendo algunos de los departamentos seleccionados por Lucius Malfoy para posibles vivienda de su nieto arreglando citas con dos agentes, verían cuatro casas o departamentos por la mañana y cuatro por la tarde.
Albus se rio cuando Scorpius trató de guardar el equilibrio mientras caminaba por una pequeña barda y casi cayó en el intento.
Era enero y claro que hacía frío pero se lo aguantaban lo mejor que podían, haciendo hechizos de vez en tanto cuando los muggle miraban para otro lado. Era genial tener 17.
Después de ver a su primer agente pasearon por un parque bastante abandonado y se sentaron en los juegos de los cuales Scorpius solo conocía algunos, le gustaban los columpios, Albus tenía que empujarlo al principio pero a este no le molestaba para nada. Le gustaba consentir a Scorpius.
— Oye Al, ¿Ya pensaste en lo de la facultad? — Albus guardó un poco de silencio y después sonrió, aunque Scorpius estuviera de espalda, pero la gesticulación también daba voz.
— Sí, bueno, estoy entre derecho mágico y rompedor de maldiciones.
— ¿En serio? Eso es maravilloso Albus. — Dijo su amigo con verdadera alegría, — si te decides por derecho entonces estudiaremos juntos y bueno, ser rompedor de maldiciones no está tan mal pero...
— ¿Me extrañarías? — Albus sonreía mientras le empujaba, ser un experto en maldiciones no solo era peligroso sino que comúnmente Gringotts era la fuente de trabajo y Gringotts podía mandarte muy lejos de casa por periodos realmente largos de tiempo.
— Sí...pero si es lo que tú quieres entonces no hay más que hablar.
Albus miró al cielo. De verdad que no le gustaban ninguna de las dos y no iba a estudiar ninguna de las dos, pero prefería llevar la fiesta en paz mientras se armaba de valor para decirle la verdad. Que iba a estar en Londres pero estudiando algo muy diferente. En Mayo eran las pruebas para la academia de arte dramático.
Pasaron por un centro comercial para comprar algunas chunches para comer y compraron una pizza Hawaiana grande para los dos y una soda de dos litros sabor mandarina. Se sentaron en una banqueta de un lugar un tanto apartado al que llegaron por andar distraídos y comenzaron a comer sin muchos miramientos.
— Dicen que hay mucha exploración urbana aquí en Londres, tal vez debamos unirnos a uno de esos grupos. — Soltó de repente Albus.
— ¿Qué es la exploración urbana? — Preguntó Scorpius con cierta dificultad pues engullía un enorme pedazo de pizza.
— Cuando un grupo de idiotas pasean de noche por lugares peligrosos y abandonados.
— ¿Por qué harían eso los muggles? Mira esto. — Dijo apuntando hacia su alrededor. —¿No es suficientemente horrible de día?
— Ha habido veces donde han encontrado cadáveres de muggles tirados en las ruinas de las casas.
— ¡Albus! Que asco, estoy comiendo. — El moreno se rio.
— Sólo digo que sí vamos a estar viviendo en Londres sin nuestras familias vigilándonos todo el rato podríamos hacer un montón de cosas. Es Londres, hay de todo aquí. — Scorpius masticaba se pasó el bocado.
— No lo sé, estaría bien, pero en realidad no me gustaría mezclarme mucho con los muggles.
— Pero el callejón Diagon ya lo tenemos muy visto, hay que conocer mundo ahora Scorpius, somos jóvenes. ¿No me digas que le tienes miedo a los muggles?
— Puede que para ti no sea un problema, tu familia los ve como si fueran mascotas tiernecitas e inofensivas, pero no sé, supongo que todos los años que estuve aislado de la gente en mansión Malfoy me hicieron algo...reservado.
— Ohh pobre Scorpius, le teme a los muggles, ellos que son tan inofensivos ¿Qué podrían hacerte? — Dijo con ese tono burlón que era común en él, por lo general era ácido con todos pero con Scorpius y su hermana se controlaba bastante.
— No seas pesado Al. Es que nos criaron distinto. Pero bueno, tal vez podemos conocer lugares para bailar y restaurantes. — Albus asintió y comió más pizza, a Scorpius le gustaba mucho bailar y a él le gustaba mucho comer. Antros y restaurantes serían una prioridad.
Miró hacia el fondo de la calle, el cielo seguía muy nublado. Le hacía sentir tranquilo. Terminaron de comer y siguieron andando por la ciudad encontrándose con uno de los agentes, era el segundo día de ver departamentos y aquella mujer sería su segunda agente del día.
Fueron a ver un departamento en el séptimo piso de un edificio de lujo, tenía balcones y la construcción bastante nueva. Le gustaron los closets y los electrodomésticos, igual no los usarían pero se veían muy monos en ese tono cromado que combinaba muy bien con los muebles que quería comprar Scorpius. Una de las habitaciones estaba pintada de blanco con una sola pared azul y la otra tenía dos paredes blancas y dos rojas.
Pensaron inmediatamente en que debían pintar de verde esmeralda.
— Va a ser raro no compartir habitación. — Dijo de pronto Albus mirando hacia uno de los cuadros modernistas de la sala de estar. Lo llevaba pensando todo el día pero no lo había dicho en voz alta para que no se sintiera raro, pero ya habiendo visto varios departamentos tenía que decirlo.
— Bueno, sí, pero así podremos traer chicas y no habrá problemas de intimidad ¿No crees? — Dijo como si nada el rubio y la agente de bienes raíces se le quedó viendo raro.
— Vaya, pensé que eran pareja. — Scorpius la miró incrédulo.
— No que va, somos compañeros de instituto y vamos a estudiar aquí en Londres. — Dijo Albus quitándole hierro al asunto, se paró justo en el centro de la sala. — Hey Scorpius ¿Tú crees que debemos comprar una televisión como la que tiene James en Grimmauld Place? — Preguntó, aunque no tenía intenciones de comprar una tele pero quería sacar a la agente de problemas y evitar un momento incómodo.
— ¿Crees que debamos? — Se acercó a él con la mano en la barbilla con una expresión pensativa.
— Bueno si ese idiota puede evitar estropear la suya ¿por qué nosotros no?
— No sé...no creo, ¿que tal si vienen mis abuelos a visitarnos alguna vez?
— Tu abuelo no se para en Londres más que para ir al banco. — Scorpius ya habiendo olvidado el incidente se le quedó mirando.
— ¿Tienes muchas ganas? Yo no voy a tener tiempo para verla y no creo que tú tampoco. Si la compramos nos vamos a distraer, te pierdes en los canales de películas.
— Tienes razón... ¿En cuánto tiempo podrían estar los trámites para la compra de este departamento? Realmente me gustó ¿A ti no Scorpius?
— Sí, sólo tendremos que repintar los muros. — Dijo con una gran sonrisa. Habían encontrado el indicado.
De regreso al hotel Scorpius estuvo muy callado y cuando Albus se recargó en él, el rubio se encogió incomodo cortándole completamente el rollo al moreno. Fue ahí cuando Albus se dio cuenta de que Scorpius estaba pensando en lo que dijo la mujer de bienes raíces. Apretó el puño. Tenía que decirle la verdad.
Albus se sentó en la cama mientras Scorpius se daba una ducha. Rascándose él codo comenzó a ordenar sus ideas para intentar ver cuál era la manera menos grotesca de decirle la verdad pero cuando vio a Scorpius salir del baño sólo con una toalla atada a su delgada cadera se le fueron las palabras.
— Deberías ducharte, hemos caminado todo el día. Además dijiste que querías ir a cenar afuera.
— Sí, voy. — Dijo tímido mientras él mismo se metía al baño, dentro de la regadera tuvo la tentación de darse de golpes en la cabeza con el azulejo.
Cuando salió Scorpius ya estaba medio vestido y cambiaba los canales de la tv del hotel uno tras otro.
— No sé por qué quieres comprar algo así, no hay nada interesante.
— Pon un canal de películas. — Scorpius siguió haciendo zapping hasta que encontró uno de esos canales especializados en películas que tanto le gustaban a Albus. Éste comenzó a verla entretenido.
— ¿Cuál es, Al?
Albus sonrió, era una de sus películas favoritas, de su actor favorito.
— El hombre con la máscara de hierro.
— Ohhh...— Dijo para volver a ponerle atención mientras el otro se vestía. Cuando terminó Scorpius parecía ya no querer salir.
La película le estaba gustando y no quería dejarla ahora, Albus pidió servicio a la habitación, dos enormes cortes de carne acompañados de puré de papas y verduras al vapor además de agua de arroz y dos botellas de vodka, una para después de la cena y otra para la tarde siguiente (a Scorpius le encantaba alcoholizarse cuando no estaba en la mansión Malfoy).
— Sabes...esos muggles se visten como nosotros, ¿Por qué no se siguen vistiendo así? entiendo que la ropa moderna sea cómoda, pero mira esos uniformes. — Dijo señalando a los mosqueteros. Y los vestidos. Albus, con la pijama puesta se sentó junto a Scorpius que ya se había sacado los zapatos para ver la película. — ¿Por qué inventan más cosas si las que están ya funcionan?
— Bueno ellos permanecen en un constante cambio... una búsqueda de algo más, cosas para facilitar su vida. Mira por ejemplo, nosotros usar lumos para iluminarnos el camino, pero como ellos no tienen magia tuvieron que inventar las bombillas incandescentes y luego las lámparas de led. Son así con todo lo que les rodea. Y tampoco es como si nosotros no cambiemos, cada día hay nuevos hechizos, nuevas pociones. — Scorpius recargó su cabeza en el hombro de Albus.
— Supongo que tienes razón. — Se quedaron un buen rato acurrucados viendo la película. A Scorpius había escenas que le parecían realmente grotescas, no entendía cómo los muggles podían ser tan impúdicos haciendo escenas de sexo, o personificando engaños terribles, asesinatos y traiciones.
— Pero es entretenido. — Les defendió Albus, era raro que discreparan pero Scorpius no lo tomaba en cuenta porque discrepaban acerca de los muggles y eso no tenía importancia porque ellos eran magos. Cuando llegó su comida movieron la mesa con dos sillas de un costado de la habitación y la pusieron frente a la tele, la película terminó dejando algo angustiado a Scorpius, muchas emociones, eso le gustaba a Albus, las emociones eran algo bueno aunque los Slytherin estuvieran acostumbrados a ocultarlas. Después, para no escandalizar a Scorpius, Albus puso el canal de Animal Planet pues había empezado "Dallas buyers club" y esa pelicula era más de lo que el rubio podía aguantar. Graciosamente era un documental de serpientes.
Comieron alegremente mientras discutían el color de las cortinas de baño o si era mejor instalar canceles, en lo personal a ninguno le gustaban los canceles pero iban con el diseño del departamento.
Albus estaba algo tenso y Scorpius se daba cuenta, pero no quería preguntarle el por qué, cada vez que le preguntaba el moreno se cerraba y decía "No pasa nada" Después se la alegre charla se pusieron a beber. El vodka era uno de sus predilectos pero tampoco le decía que no al whiskey así que sacaron el carrito de servicio a la habitación dejando adentro sólo dos largos vasos
Se sentaron ambos en la misma cama, apoyados contra la cabecera y se dejaron relajar por los primeros vasos de alcohol, poco más de 15 minutos pasaron cuando comenzaron a beber como si alguien les fuera a robar la botella.
Empezaron a hablar de la vida, de los muggles y sus ruidosos automóviles, de lo caro que sería vivir en Londres si los dos no vinieran de familias bien acomodadas (que aunque no lo aparentaran los Potter vivían muy bien, sumando la fortuna Potter, más la Black, más el dinero que su madre ganó como jugadora profesional, más el salario de su padre como jefe del departamento de ley mágica...esa era muy buena cantidad y se notaba en la casa de tres pisos de valle de Godric)también hablaron de una chica de Hufflepuff que andaba tras de Albus y de la que él pasaba completamente, sobre Michelle no tenían mucho que hablar, Scorpius ya le había contado todo lo que se podía decir de una chica con la moral tan ligera, que fuera tan abierta de mente ya no impactaba nada a ninguno de los dos. Ella no tenía importancia y eso era lo que más impactaba a Albus, Scorpius hablaba de ella como si no valiera nada.
— ¿Entonces por qué estás con ella sino la quieres?
— Porque el sexo es bueno, es muy rico, eso todo Al. — Dijo sin más, de todos modos ya habían tenido esa conversación antes.
Albus se cuestionó si el placer era motivo suficiente. Cuando estaban en las duchas los chicos siempre hablaban de sus aventuras sexuales y lo hacían en tonos de broma. Las únicas excepciones eran los que, al igual que él, todavía eran vírgenes o los que estaban en medio de una relación seria o incluso compromiso de matrimonio formal (no sabía si en otras casas ocurría pero en Slytherin era algo muy común, por lo menos un cuarto de los chicos de todos los grados ya estaban comprometidos, había quienes desde primer año ya portaban sortija de compromiso con el escudo de armas de la familia de su pareja) se cuestionaba duramente porque le parecía increíble que un chico como Scorpius que era un chico tan gentil y afectivo regalara algo tan importante y tan íntimo a alguien por quien no sentía nada.
¿Es que los besos no importaban? ¿El sexo no significa nada? ¿Acaso no sentía culpa al ver que Michelle se estaba tomando en serio su relación mientras él la utilizaba para pasar el tiempo?
Pasada la media noche cuando ambos ya no estaban ni sentados, estaban laxos e idos, completamente acostados, cada uno con una botella de la que ya ni siquiera estaban bebiendo.
— Creo que nos hemos pasado...— Dijo de repente Scorpius girando su torso para quedar viendo a Albus, claro que el verbo 'viendo' era sólo una expresión porque tenía los ojos cerrados.
— Cierra el pico, agradece que no vamos a casa hasta pasado mañana. — Sonrió Albus quien giró ligeramente la cabeza para ver a Scorpius. Lentamente levantó su mano y acarició su mejilla. Tan linda y suave y completamente sonrojada por el alcohol. Scorpius sonrió, la mano de Albus le dio cosquillas. Albus no estaba pensando muy bien pero sí que coordinaba, se acomodó sobre su codo y empezó a acariciar la mejilla del rubio con mayor insistencia.
Scorpius abrió los ojos, estaban brillantes y sus labios sonrientes. Tras un par de minutos él también levantó su mano para detener los movimientos de Albus, dejándola sobre el cuello. Albus tenía una expresión tensa y preocupada pero aun así le sonreía.
— ¿Pasa algo?
— No pasa nada. — De nuevo negativas, Scorpius frunció el ceño.
— ¿Qué es lo que pasa?...Al, se supone que somos amigos, siempre ¿Recuerdas? ¿Por qué me estás ocultando cosas?
— Te juro que no es nada. — Albus se soltó del ligero agarre de Scorpius y volvió a su tarea anterior pero esta vez, bastante borracho como para no mantenerse al margen no pensaba dejarlo pasar.
— Estoy hablando en serio Albus, algo está mal contigo y necesito saber por qué estás así, me estás volviendo lo...— El rubio no terminó lo que iba a decir pues los labios del moreno se habían interpuesto.
Había sido un pequeño pico al principio y después otros más, el alcohol no dejaba a Scorpius pensar bien al principio pero luego sintió como su amigo intentó hacer el beso más profundo haciendo brincar todas las alarmas dentro de él cuando Albus comenzó a manosearlo debajo de la ropa.
Scorpius trató de librarse del agarre de Albus pero estaba muy borracho y Albus era más pesado. Terminó por empujarlo de una patada tan fuerte que tiró a Albus fuera de la cama.
Se quedó ahí, mirando al techo, respirando fuerte tratando de reunir sus pensamientos y llevar a la consciencia a sus neuronas ¿Qué diablos había pasado? ¿Por qué?
Albus se retorcía del dolor en el suelo, la patada había sido muy fuerte y justo en la boca del estómago. Scorpius se levantó cómo pudo para verlo.
— ¿QUÉ DIABLOS FUE ESO? ¿POR QUÉ LO HICISTE? — Gritó el rubio. Albus lo miró, estaba rojo de furia.
— Scorpius.
— ¿Era eso lo que te preocupaba? —Se rio amargamente— ¿QUÉ NO ESTUVIERA LO SUFICIENTEMENTE BORRACHO PARA QUE TE PUDIERAS APROVECHAR? ¿QUERÍAS REVOLCARTE CONMIGO?
— No...no Scorpius, lo siento, yo...
— Déjalo, me largo. — Tambaleante trató de levantarse.
— ¿Qué? No puedes...aparecerte en Wilthshire así, te escindirás. Lo siento, de verdad.
— Prefiero escindirme que permanecer aquí contigo. — Hizo el amago de recoger su maleta.
— No...—Albus se levantó del suelo. — No espera, tú quédate aquí, yo me iré si quieres, me iré a Grinmmauld Place, pero no trates de aparecerte en casa, además estás borracho, tus abuelos se enfadarán. — Le tomó de las manos y le miró al rostro pero Scorpius no lo miraba y se soltó del agarre con toda la fuerza que pudo reunir.
— ¡Entonces lárgate, no quiero verte!
Albus sintió muchas ganas de llorar pero asintió, salió de la habitación y cerró la puerta del cuarto tras de él escuchando el sonido de algo tronar, seguro una lámpara o un mueble, el enojo producía explosiones de magia incluso en adultos.
— Merlín ¿Pero qué hice?— Se preguntó Albus.
Y entonces sí, comenzó a llorar.
