- ¿De verdad vas a seguirme a todos lados? - preguntó molesta, mientras examinaba las hierbas del campo

- Tengo que asegurarme de que estés bien Kagome

- Estoy bien, ya te lo dije unas veinte veces

- Sólo por si acaso

- ¡Señorita Kagome! ¡señorita Kagome! - se acercaba una jovencita corriendo

- ¿Qué sucede? - dijo preocupada - ¿Estás bien?

- Una señora... - dio una bocanada de aire - Una anciana...

- ¿La anciana Kaede? - intervino Inuyasha

- No - suspiró - Una anciana se desmayó en el medio de la aldea

- ¿Tienes idea de quién puede ser?

- Eso no importa Inuyasha, si necesita nuestra ayuda, no podemos dejarla - lo miró - Kori, llévame donde se encuentra

- Si, síganme

Caminaron nuevamente en dirección a la aldea y, en el lugar indicado por la joven, yacía en el suelo, casi inconsciente, una señora con un aspecto similar al de la anciana Kaede, recostada sobre uno de los pilares, rodeada de un pequeño grupo de personas

- Abran paso - dijo Kagome - Señora, ¿se encuentra bien? - se arrodilló a su lado

- ¿Ha? - la miro confundida - ¿Kikyou? ¿has venido a recibirme?

- ¿Qué? - se sorprendió - Oh no no no, mi nombre es Kagome

- Ohh, discúlpame querida, pero mi mente está un poco confundida - sonrió

- ¿Qué le sucedió?

- No lo se, solo me desvanecí, ¿podrías traerme un poco de agua?

- Claro - volteó - Inuyasha, no estamos lejos de casa, llevemos a la señora hasta que se reponga

- ¿Estas segura Kagome? - respondió seriamente

- Si, ¿por que? ¿sucede algo?

- No, está bien - ella se volteó y él se quedo mirando a la anciana, con una expresión de duda


- ¿Dónde...? ¿Dónde estoy? - abrió los ojos, bastante desorientada

- Ya despertó - vio a Kagome a su lado - Estamos en mi casa, Inuyasha la trajo hasta aquí, para que se recupere

Giró su cabeza y lo vio sentado en una esquina, observándola

- Ya veo, muchas gracias joven - él no respondió - No quiero molestar - intentó levantarse - Ya debería irme a mi casa

- No se preocupe - le dio una infusión - Tome esto y se sentirá mejor

- Muchas gracias jovencita - sonrió mientras bebía un sorbo - Y discúlpame nuevamente por haberte confundido con Kikyou

- No se preocupe, estoy acostumbrada

- Debe ser molesto para ti que te confundan con otra persona

- Quizás al comienzo si - hundió un paño en el agua - Pero ahora ya no, es mas, es un honor que vean a Kikyou en mi

Inuyasha, abrió sus ojos, sorprendido

Kagome

- Comprendo... ahora que lo mencionas, he oído de ti Kagome

- ¿Ha si?

- Si, tu eres la sacerdotisa que destruyó la perla de Shikon y supongo que tú eres el híbrido que la acompañó

- Así es, de hecho, no podría haberlo logrado sin la ayuda de Inuyasha

La anciana y el muchacho volvieron a cruzar incomodas miradas

- Bueno - comenzó a levantarse - Voy a regresar a mi aldea, ya es demasiado tarde

- ¿Segura que no desea pasar la noche aquí? Aún se ve demasiado débil

- Déjala que se marche Kagome, estará bien

- Inuyasha...

- El joven tiene razón - sonrió, observando, disimuladamente, todo el lugar - Los remedios que me diste hicieron efecto muy rápido Kagome

- ¿Está segura?

- Si, no te preocupes por mi, gracias a los dos por sus cuidados

Salió y rápidamente se perdió en el camino

- Oye Inuyasha ¿Qué te sucede? tú no te comportas así - dijo molesta

- Esa anciana despedía energías malignas

- ¿Qué? ¿De verdad? - se sorprendió

- ¿No percibiste nada extraño?

- La verdad que no...

- Bueno, si eres incapaz de percibir el peligro, con más razón no debo apartarme de tu lado

¿Qué le sucede a Kagome? ¿Por que no se percato de la presencia maligna que desprendía esa anciana era la misma que la de Soroshima?

Pensaba mientras la observaba

¿Acaso mi embarazo está afectando mis poderes espirituales?


La luna se posaba en lo más alto mientras las estrellas danzaban a su alrededor. Era una noche cálida y el viento soplaba despacio, aunque lo suficiente como para mover su largo pelo gris

- ¡Amo Sesshomaru! - oyó que gritaban a lo lejos - ¡Amo bonito!

- ¿Qué ocurre Jaken? - respondió con la seriedad que lo caracterizaba

- Es hoy amor Sesshomaru - respondió agitado - Hoy es el cumpleaños número 18 de Rin

El demonio se quedó mirándolo, sin darle una respuesta, luego de unos segundos, volteó y continuó mirando el horizonte

Rin...

La pequeña niña a la que le devolvió la vida aquella noche, la niña que se convirtió en su compañera de viaje sin que se lo pidiera, aquella pequeñita a la que, sin darse cuenta, había prometido proteger por el resto de su vida y, al menos hasta esa noche, había mantenido su promesa. Un año había transcurrido desde la última vez que ella pudo hablar con él

- ¡Señor Sesshomaru! - iba corriendo detrás de él

- ¿Qué sucede Rin?

- ¿Ya se marcha? - su cara parecía un poco triste - Hacía mucho que no sabia nada de usted - Fiel a su costumbre, solo se quedó observándola, sin dar una respuesta - Disculpe mi atrevimiento, pero lo he extrañado mucho

Lo abrazó, sorprendiéndolo, sin embargo, su cara no mostro sentimiento alguno, sólo se limito a dejarla hacer aquello que sabia que aliviaría su pena por su nueva partida

- Por favor, vuelva pronto

Se miraron unos instantes, los suficientes para que los ojos de la joven se llenaran de lágrimas

- Adiós, Rin - respondió, marchándose

Ella no lo sabia, pero él siempre había estado a su lado, desde que la dejó en la aldea de la anciana Kaede, sólo que se aseguraba de que ella no pudiera verlo o percibir su presencia, ya que, bajo ningún punto de vista pensaba en romper aquel pacto tácito entre los dos. Al comienzo, su fragilidad e imposibilidad de defenderse fueron las que hicieron que Sesshomaru sintiera el deseo de protegerla, aunque eso fuera en contra de su desprecio hacía los seres humanos, sin embargo, Rin ya no era aquella pequeña indefensa, se había convertido en una fuerte mujer. Durante su último encuentro, el demonio se percato de que, su forma de observarla ya no era la misma, ya no la veía como su protector, ahora la veía con ¿cariño? No estaba seguro, pero si sabia que algo que jamás había sentido, estaba emergiendo, aunque le costara trabajo admitirlo

- Jaken

- ¿Si, amo bonito?

- Necesito que traigas algo


- ¡Feliz cumpleaños Rin! - dijo sonriendo y entregándole una pequeña caja

- Muchas gracias señorita Kagome - respondió con la misma sonrisa, mientras abría su regalo

- Yo misma lo confeccione - dijo orgullosa

- Es hermoso - sus ojitos marrones emanaban un brillo especial al observar una especie de prendedor, tejido y bordado a mano, de una flor con sus iniciales

- Me alegra mucho que te haya gustado

Todos estaban reunidos en la casa de Sango, ya que, por la cantidad de personas y niños, la casa de la anciana Kaede era muy pequeña

- ¿Lo estas pasando bien Rin? - se acercó la anciana

- Si anciana Kaede

Sólo me gustaría que el señor Sesshomaru estuviera aquí conmigo

Desde aquella batalla contra Naraku, la pequeña Rin se había quedado en la aldea, viviendo junto con la anciana Kaede y era allí, donde habían transcurrido sus últimos años de infancia y adolescencia, sin embargo, nunca se había acostumbrado del todo a la ausencia de Sesshomaru, más de una vez, había deseado que el tiempo transcurriera rápido para poder volver a su lado

- Estoy seguro de que Sesshomaru se hará presente en algún momento - dijo sorpresivamente el híbrido

- ¿Usted cree señor Inuyasha?

- Si, y ya no me digas señor - gruñó

Esta chica es muy importante para Sesshomaru, estoy seguro de que, en algún momento, va a venir a verla... quizás, él sienta algo por ella después de todo

- Rin - se acercó Sango - Con su excelencia tenemos una sorpresa para ti

Salieron del lugar, en donde el monje estaba supervisando la cocción de un jabalí, junto a Shippo y Kirara

- Feliz cumpleaños Rin - se acercó - Kohaku, ya puedes salir

- ¿Kohaku? - se emocionó

Habían forjado una amistad fuerte y duradera desde aquellos tiempos en los que ambos acompañaban a Sesshomaru, sin embargo, debido al entrenamiento y trabajos de Kohaku, sólo se habían visto un par de veces a lo largo de los años

- Feliz cumpleaños pequeña Rin - dijo el exterminador, saliendo de detrás de un árbol, con una especie de pastel de frutas en su mano

- Kohaku - unas lágrimas abandonaron sus ojos y corrió al encuentro del joven, quien la sostuvo con una de sus manos - Te extrañé mucho

- Yo también Rin - sonrió - Por eso decidí venir a saludarte y entregarte este obsequio - le dio el pastel - Mi hermana y la señorita Kagome se esmeraron mucho en hacerlo

- Me encanta - les regalo una sonrisa iluminada

La noche transcurrió pacíficamente entre charlas y alborotos de los niños

- Oye Kagome - susurró Sango - ¿Crees que Rin este bien? - La sacerdotisa volteó a verla - Esta observando la puerta

- De seguro debe estar esperando alguna señal de Sesshomaru, después de todo, es a quien más confianza le tiene

- Quizás sea algo más que sólo confianza - sonrió

- ¿Tu crees que...?

- Rin ya es una mujer y Sesshomaru es el único hombre que ella ha conocido, además, sus ojos brillan de una forma especial cuando habla de él

- Entonces, tal vez tengas razón y Rin está enamorada de Sesshomaru - volvió a mirar a la joven con ternura

- Señorita Kagome - interrumpió la charla el monje - No había tenido tiempo de felicitarla

- ¿He? - lo miró sorprendida

- Inuyasha me dijo que iban a ser padres

- Ah por eso - rio - Muchas gracias monje Miroku - sonrió felizmente


La cena terminó y los invitados comenzaron a abandonar el lugar

- Muchas gracias por recibirnos en su casa señorita Sango

- No es molestia Rin - sonrió - Nuestra casa es la suya

- Kohaku - se acercó al muchacho - Gracias por haber venido

- No tienes nada que agradecer - la abrazó - Siempre que pueda voy a venir a visitarte

- ¿Vamos señora Kaede? - la anciana asintió y comenzaron su regreso a casa

Caminaron unos metros y la anciana volteó rápidamente

- ¿Inuyasha? ¿Qué haces aquí?

- Kagome me pidió que las acompañara a su casa - respondió, caminando detrás de las mujeres, tranquilamente, con sus brazos en sus mangas - Además, el olor de Sesshomaru se hace cada vez mas potente

¿Señor Sesshomaru?

Abrió grande sus ojos y miró hacia el bosque, a lo lejos, distinguió su alta figura

- Amo Sesshomaru - susurró

Inuyasha la miró y redirigió su mirada al bosque, en donde también observo la figura de su hermano

- ¿Ves? Te dije que vendría a verte - ella sonrió

- Señora Kaede... ¿puedo...?

- Ve - sonrió la mujer - Con Sesshomaru aquí, estoy segura de que nada malo va a pasarte, Inuyasha se encargará de acompañarme a casa, ¿no es así?

- Si

- Muchas gracias - sonrió y salió corriendo en dirección al demonio

- Solo espero que Rin no salga lastimada

- ¿Qué quieres decir? - preguntó mientras reanudaban la caminata

- Sesshomaru no es como tú, Inuyasha - suspiró - Él jamás aceptaría vivir en una aldea rodeado por humanos, la única alternativa para que estén juntos, es que ella decida irse con él

- Quizás es lo que ella desea...


- ¡Señor Sesshomaru! - gritaba a medida que se acercaba

Antes de que se diera cuenta, ella lo encerró en sus brazos, enterrando su cara en su pecho

- Pensé que no vendría a verme - sus ojos se llenaron de lágrimas

- Feliz cumpleaños Rin - apareció detrás de las piernas del demonio

- ¡Señor Jaken! - sonrió y se agachó a abrazarlo

- Pequeña Rin - por primera vez, él también la abrazó - Bueno, aunque ya no eres tan pequeña

- Señor Jaken, ¿esta llorando?

- ¡Cómo crees niña! Uno de tus pelos se me metió en el ojo, nada más - ella rio - Ten - sacó un collar de sus ropas - Es el regalo del amo Sesshomaru para ti

- ¿De verdad? - tomo el collar, el cuál estaba formado de un corazón de plata, con las iniciales de ambos - Es... es hermoso amo Sesshomaru

- Y mas vale que lo cuides, ya que el amo Sesshomaru lo mando a hacer especialmente para ti y le...

- Jaken - intervino el demonio - Déjanos solos - se dio la vuelta y comenzó a caminar

- De... de acuerdo amo

Caminaron un rato, en silencio, hasta que el demonio se detuvo de repente

- ¿Cómo has estado Rin? - La pregunta sorprendió a la joven

- Bien, en la aldea siempre me trataron bien

- ¿Te sientes cómoda con ellos?

- Si, aunque... - él la miro por sobre su hombro, mientras ella se acercaba - No es lo mismo sin usted... A veces... desearia verlo más seguido - él suspiró - Amo Sesshomaru, ¿por qué no se queda con nosotros en la aldea?

- Sabes que eso es imposible - ambos se quedaron en silencio - Lo mejor para ti, es que permanezcas aquí

- ¿He? - se sorprendió

- ¿Cómo? - susurró el señor Jaken, quién los había seguido - Pero si lo que más desea usted, amo bonito, es que Rin regrese a su lado

- Pero... amo Sesshomaru, yo...

- Estas más segura aquí, además, yo vendré hasta ti cuando me necesites

- ¡No! - gritó, provocando que el demonio volteara a mirarla - Yo quiero estar a su lado

- Rin...

Sin decir más, la chica se lanzó a sus brazos, llorando. Para su sorpresa, el demonio correspondió su abrazo, entrelazando sus brazos en su cintura, mientras cerraba sus ojos

Señor Sesshomaru ¿Por qué?

- Ay, mi amo bonito está enamorado - los ojos de Jaken estaban llenos de lágrimas


- Entonces, ¿Rin se fue con Sesshomaru? - preguntó Kagome, mientras ingresaban a la casa

- Ya volverá, dudo que se marchen juntos sin despedirse

- Inuyasha, ¿tú crees que Sesshomaru está enamorado de Rin? Porque yo pienso que ella si

- No lo sé, no conozco demasiado a Sesshomaru como para responder eso, sin embargo, él siempre sintió un profundo desprecio hacia los seres humanos

- Quizás, haya cambiado

- Ja, no te olvides de quien estas hablando Kagome

- Tú eras igual cuando te conocí

- ¿Qué? - se molestó - ¡¿Cómo te atreves a compararme con esa basura?!

- Pero si tu querías usar la perla de Shikon para convertirte en un demonio completo

- Bue... bueno, eran otras épocas - miró a un costado - Además, yo nunca sentí el mismo desprecio hacia los humanos

- Eso no es lo que decías en ese momento - sonrió

- ¿Acaso no tienes que dormir? Ya es muy tarde

Lo sabia, Inuyasha siempre tuvo una conexión con los humanos, sólo trataba de ocultarlo para protegerse, después de todo, su madre era humana y se enamoró de Kikyou, quién también era humana

- Inuyasha

De repente, la mirada del hibrido se redirigió hacia la puerta

Ese olor... es el de esa anciana pero... no... no es humano

- No salgas - dijo al mismo tiempo en que salió corriendo de la casa, mientras su mujer, gritaba su nombre - ¡Se que estas ahí! - gritó - No tiene sentido que te escondas, sal ya

En ese momento, una sombra paso detrás de su cabeza, golpeándolo

- Maldito - murmuró y salió corriendo detrás de aquello

Su rastro desapareció, pero ¿Cómo es posible? si hasta recién podía olerlo

Pensó mientras se freno en el medio del bosque

- ¡INUYASHA! - escuchó la voz de su esposa, quien se oía cada vez más cerca

- Kagome - volteó y la vio parada detrás de él - ¡Tonta! te dije que no salieras, ¿por que eres tan imprudente? Pudo haberles ocurrido algo

- Lo siento Inuyasha, pero estaba preocupada por ti - se acercó - ¿Qué ocurrió?

- No lo sé, no logré verlo, pero... huyó y su rastro se desvaneció - se quedó mirando la oscuridad que emanaba del bosque - Tenía el mismo olor que la anciana que ayudaste hoy, pero... no era un humano

- ¿Acaso crees que esa mujer estaba buscando algo en nuestra casa?

- No estoy seguro... pero lo mejor es estar alerta


Mientras tanto, en el interior de la cueva en la que vivía con su madre, Yorunokagi esperaba ansiosa la llegada de Higi, su mascota

- Sólo espero que regrese con vida - suspiró - Si fue demasiado para él, yo misma me encargare de recoger los ingredientes que me faltan

En ese momento, un pequeño maullido hizo que se volteara

- Higi - sonrió aliviada - Regresaste - lo tomó en sus brazos - Dime bebe, ¿pudiste cumplir con la misión? - el gato abrió su boca y, en su interior, se encontraba un pequeño manojo de pelos - Perfecto... con los cabellos de ese híbrido, la poción estará completa

Bajó al animal y regresó al caldero, en donde los demás ingredientes, se estaban integrando exitosamente

- Con esto le arrebataré a esa sacerdotisa aquello que más ama en su vida - miró el techo - De la misma forma en la que ella lo hizo con mi madre

Mamá... te extraño mucho, pero... prometo vengar tu muerte