- ¿Por qué habrá nombrado a Kikyou? - se preguntó mientras observaba la pequeña hoja manchada con sangre
En ese momento, su mascota trepó a su hombro y apoyó su cabeza en la suya
- Higi - sonrió - Vamos a visitar al árbol sabio, seguro él nos dará alguna pista de la relación de la sacerdotisa Kikyou con el miedo que mostro Inuyasha en esa ilusión
Caminaron durante unas horas, hasta que finalmente llegaron a su destino
- Yorunokagi - pronunció una voz
- Árbol sabio - se paró frente a él - He venido a hacerle unas preguntas
- Ya lo sé, quieres saber la relación que hay entre la sacerdotisa Kikyou y el híbrido mitad bestia llamado Inuyasha
- Hm - sonrió, cerrando sus ojos - Olvide que usted ya lo sabe todo
- Kikyou fue una sacerdotisa que murió hace unos 50 años, su principal tarea, era proteger la tan anhelada y deseada perla de Shikon, la cúal podía incrementar los poderes de los monstruos, además de concederles un único deseo...
- Sé quien fue Kikyou, también había oído de esa perla, sin embargo, por alguna razón, a mi madre no le interesaba
- Inuyasha era uno de los que deseaba apoderarse de ella, para convertirse en una bestia y abandonar, para siempre, su condición humana, sin embargo, su corazón humano fue débil y termino enamorándose de aquella sacerdotisa
- ¿Y ella también se enamoró de él?
- Así es
Ya veo... esa Kikyou era alguien importante para ese híbrido
- En aquel momento, Kikyou cuidaba de un ladrón llamado Onigumo, el cual estaba gravemente herido y condenado a pasar el resto de su vida en una cueva, sin poder moverse... ese ladrón deseaba apoderarse del corazón de esa sacerdotisa, por lo que entrego su alma y permitió a varios demonios devorar su carne, renaciendo en un demonio llamado Naraku
- Naraku...
- Naraku fue el resultado de la fusión del corazón de Onigumo y los demonios que se comieron su cuerpo
- Entiendo y ¿Qué relación tiene con Inuyasha?
- Naraku deseaba apoderarse de la perla de Shikon, por lo que decidió aprovecha el amor entre el hibrido y la sacerdotisa para llenar de maldad aquella joya
La joven escuchaba con asombro cada palabra
- Tomó la forma de Inuyasha e hirió gravemente a Kikyou, robándole la perla de Shikon, sin embargo, luego, se dirigió a donde estaba el híbrido para intentar matarlo
- Les hizo creer que uno había traicionado al otro
- Inuyasha regresó al templo, en donde Naraku había devuelto la perla, para robarla, sin embargo, Kikyou logro atravesar su corazón con una flecha, justo antes de que pudiera escapar y así, sellar su alma
- Y Kikyou murió
- Si
- Comprendo... y la otra sacerdotisa, de nombre Kagome, es la reencarnación de Kikyou, ¿verdad?
- Así es, pero, no te confundas Yorunokagi, no son la misma persona. Ella vino a la era feudal, a través de un pozo devorador de cadáveres, con la misión de destruir la perla de Shikon para siempre y así lo hizo
- Y se convirtió en la esposa de Inuyasha
- Te he dicho todo lo que necesitas saber
Con esas palabras, el árbol regreso a su descanso
- Asique... - miró a Higi - El mayor miedo de ese híbrido es que la historia se repita y volver a perder a la mujer que ama, sin embargo, también teme que esa mujer termine con su vida - sonrió - Vamos Higi, la poción aun esta incompleta...
- Amo bonito, perdone mi insistencia, pero ¿realmente cree que hizo bien en no traer a Rin?
Nuevamente no obtuvo respuesta. Se habían adentrado en lo profundo del bosque, sin saber que estaban siendo espiados, o eso creía la intrusa
- Vaya, vaya - le susurro a Higi - ¿Quién es ese demonio tan lindo? y ¿Qué hace por aquí?
- Señor Sesshomaru - continuo Jaken - Su hermano Inuyasha no habría venido a buscarlo si no fuera una emergencia ¿no le parece?
¿Su hermano Inuyasha?
Abrió grande sus ojos
El demonio se frenó, miró sobre su hombro y abrió la palma de su mano, preparando sus garras
- Glup...¿Qu...que le sucede amo bonito?
- Te advierto que hoy no estoy de muy buen humor que digamos...
- Ay lo lamento amo bonito - se arrodilló, suplicando - Yo sabia que tenia que cerrar mi gran bocota, por favor, perdóneme
Lanzó un ataque por sobre la cabeza del pequeño demonio, al mismo tiempo en que este propinaba un grito
- Serías muy estúpida si pensarás que no me percaté de tu presencia...
- ¿He? - se levantó, mirando detrás de si
- Desde que ingresé al bosque, pude sentir tu repugnante olor
De detrás de la nube que había dejado el ataque de Sesshomaru, con Higi en el hombro y rodeada de un campo protector, apareció Yorunokagi
- Y rudo... Tal y como me gustan - sonrió
- Pero si es una mujer
- No es una simple mujer, Jaken... es una bruja
- ¿Acaso me conoce señor? - preguntó en un tono sensual
- No es necesario, tu desagradable olor a pociones y hechizos es suficiente
- Al parecer, usted también tiene un olfato muy desarrollado - acarició a su gato - Escuche recién, que es hermano de Inuyasha
- Hm - cerró sus ojos - No considero a ese mitad bestia como mi hermano
- Entonces... ¿no le importa que ocurra con su vida? - el demonio no respondió - Quizás, usted podría ayudarme a destruirlo
- Ay pero que niña tan insolente - se quejó Jaken - ¿Con quien demonios crees que estas hablando mujer? El amo Sesshomaru no tiene porque ayudarte en nada
- ¿Siempre respondes por él, insecto?
- ¡¿A quién llamas insecto?! Descarada
- ¿Para que quieres destruir a Inuyasha? - preguntó el demonio
- Ese hibrido y la sacerdotisa que lo acompaña - cerró ambos puños - Ellos... mataron a mi madre - miró el suelo - Y jamás se los perdonaré
Levantó la vista
- Oye... ¡espera!
- No me interesa
- Maldito - susurró y sacó, del bolsillo de su vestido una pequeña hoja, la cuál lanzo, cortándole el brazo derecho
- ¡¿Cómo te atreves?! ¡Niña insolente! - gritó el pequeño
- Déjala Jaken, está muy equivocada si cree que con ese ataque tan débil va a hacerme daño - acotó, sin dejar de caminar
Me sorprende que no te hayas dado cuenta Sesshomaru, mi intención no era hacerte daño
La niebla comenzó a inundar el lugar, sin detener el paso del demonio, hasta que, pudo ver a lo lejos, el cuerpo de la joven Rin, tendido en el medio del paso
- ¿De verdad piensa que voy a caer con este truco tan barato? - murmuró, siguiendo su camino
No era necesario que lo creyeras, con ver lo que apareciera ya era suficiente para mi... tu mayor miedo es ver morir a esa joven... al fin y al cabo, no eres tan diferente a tu hermano, Sesshomaru
- Muchas gracias por cuidar a los niños anciana Kaede - dijo Sango
- No hay nada que agradecer, Rin me ayudo bastante
- Muchas gracias señorita Rin - agregó el monje
- Anciana Kaede - la miró Kagome - Ese espíritu mencionó al libro de las almas...
- ¿Otro monstruo detrás del libro de las almas?
- Así parece... niñas, dejen en paz a Shippo - las miró su padre
- ¡Ay ya quítenmelas! me van a matar - gritó el zorrito, provocando la risa de todos, menos de Inuyasha, quien estaba parado afuera, mirando el horizonte
- Está callado desde el ataque - dijo Sango
- Estoy seguro que algo pasó en ese bosque, ¿no le dijo nada señorita Kagome?
- No - lo miró - No quiso hablar del tema
¿Quién esta detrás de todo esto? y ¿Por qué me mostró esas imágenes?
- Inuyasha - él volteo- ¿Estas bien? - se sentó a su lado
- Si - miró el horizonte
- Inuyasha - suspiró - ¡¿Se puede saber que demonios te esta pasando?! - gritó
- ¡No molestes Kagome! ¡Ya te dije que no me pasa nada!
- ¡Uyyyy! ¡Eres tan irritante! No entiendo por que no puedes confiar en mi
Él tomo su brazo y la acercó a su pecho, rodeándola con ambas manos
- Kagome - murmuró - Prométeme que estarás a mi lado... para siempre
- ¿Inu...? - hizo una pausa, sonriendo - Lo prometo, Inuyasha
- Parece que el problema matrimonial se solucionó bastante rápido - susurro Shippo, quien se encontraba mirando la escena junto con Gyo y Kin
- Así son las parejas Shippo, sobre todo las mujeres, siempre tienen algo que reclamarnos - rio
- Porque ustedes son unos santos de seguro - respondió Sango, apretando su puño
- Querida Sango, tu sabes que abandoné los malos hábitos hace mucho
- Mas le vale su excelencia
- Desearía que el señor Sesshomaru se comportara así - murmuró, mirando la puerta
- Estoy segura de que Sesshomaru tendrá sus razones
- Anciana Kaede - se ruborizó - ¿Me escuchó?
- Tranquila pequeña - sonrió - Sólo tienes que ser paciente, estoy segura que las cosas entre tu y Sesshomaru pronto se van a solucionar
- Eso espero - miró el suelo, tristemente
- Anciana Kaede - interrumpió el monje - ¿Usted tiene alguna idea de quién puede querer el libro de las almas?
- No, su excelencia - cerró los ojos, mientras servía el te - La última persona en querer conseguirlo, fue la bruja Soroshima, pero Inuyasha y Kagome se encargaron de ella hace 6 meses
- ¿Creen que puede ser alguien relacionado con esa bruja? - preguntó Sango
- Tal vez - respondió la mujer - En ese caso, quizás quiera terminar con el trabajo que Soroshima comenzó
- Entiendo, una especie de discípulo de esa bruja
En el exterior de la casa, Inuyasha y Kagome estaban sentados, uno al lado del otro
- Inuyasha - puso su mano en su mejilla - ¿Quién te hizo eso?
- Kagome - hizo una pausa - Cuando... cuando fui al bosque, encontré a un pequeño gato demonio, que tenia el mismo aroma que la presencia que apareció anoche...
- ¿Qué?
- Sin embargo, volvió a desaparecer y... tuve una ilusión - miró el suelo - En ella, vi a Kikyou
- ¿Kikyou?
Ya entiendo... por eso no quería decirme nada
- Estaba apuntándome con una flecha, tal y como lo hizo el día que sello mi alma, sin embargo... - hizo una nueva pausa - Cuando la niebla se disipó, eras tú
- ¡¿Heeee?! - se sorprendió - ¿Yo te estaba apuntando con una flecha?
- Si - suspiró - Pero, luego de que disparaste la flecha... caíste al suelo, sangrando... igual que Kikyou hace más de 50 años
- Inuyasha... - lo miró afligida
- Kagome - tomó sus manos - Tenemos que ser muy precavidos de ahora en adelante, ya que no sabemos a quien nos enfrentamos y cuales son sus intenciones - miró su vientre - Tu... estas esperando a mi hija...
- Lo sé, Inuyasha, te prometo que la protegeré con mi vida
- Y yo las protegeré a las dos
Ambos sonrieron y volvieron a mirar el horizonte, cada uno inmerso en sus pensamientos
- Inuyasha, mira - señaló al frente - ¿Ese no es...?
- Kohaku - dijo el híbrido, al mismo tiempo en que se levantaba
- Señor Inuyasha, señorita Kagome, hola - sonrió - Él es Musuko, mi amigo
- Es un placer - sonrió
- Igualmente - dijo la sacerdotisa - y ¿Qué los trae por aquí?
- Vine a buscar a mi hermana Sango, pero no esta en su casa, asique supuse...
- Supusiste bien - sonrió, saliendo de la casa - Kohaku
- Hermana - se abrazaron
- Hola, Musuko
- Señorita - se arrodilló
- Ay por favor - se sonrojó - Ya no hagas eso jaja ¿Qué están haciendo aquí?
- Nos encargaron exterminar un monstruo en la aldea vecina y necesitamos unas hierbas medicinales para capturarlo, asique decidimos venir con la anciana Kaede
- Hicieron bien jóvenes - se asomó la anciana - Debe tratarse de un Datobagu, suele ser necesaria la raíz del árbol Tsuyoi para sacarlo
- ¿Un Datobagu? ¿Y qué es eso? - preguntó Inuyasha
- Son una especie de escarabajos gigantes que se ocultan en la tierra - respondió Musuko - No se comen a la gente, pero arruinan cultivos
- Entonces no va a ser una tarea difícil para ustedes - sonrió Kagome
- Nunca hay que subestimar a ningún rival - sonrió
- ¿Kohaku? - se asomó Rin - Me pareció oír tu voz
- ¡Rin! - sonrió - ¿Cómo estas?
- Rin - ¿Podrías ir al bosque a buscar la raíz del árbol fuerte? - la joven asintió
- Yo te acompañaré - dijo el exterminador - Así me aseguraré que nada te suceda
¿Kohaku?
Pensó, su hermana, sonriendo
- Está bien, vamos
- Musuko, por favor, espérame aquí - el joven asintió
Ambos jóvenes comenzaron a caminar en dirección a los árboles
- Sango - miró a su amiga - ¿Tu crees lo mismo que yo?
- Así es Kagome - ambas sonrieron
- ¿De qué están hablando? - Preguntó confundido
- Inuyasha... tu siempre tan inocente - rio la anciana, al mismo tiempo en que ingresaban a la casa
- ¿Ha? Oye - miró al joven - ¿Tu entendiste?
- Bueno - rio, llevando su mano a la nuca - Creo que si jaja
- Hace mucho que no estamos solos - dijo el joven
- Si, hacia mucho que no nos visitabas Kohaku
- La vida del exterminador no es fácil - rio - Pero... es lindo volver a verte
- ¿He? - se sonrojó - A mi... a mi también me agrada que estés aquí
- Y... ¿Cómo has estado?
- Bien, después de tanto tiempo, me acostumbré a vivir aquí, aunque...
- ¿Qué ocurre?
- A veces, desearía estar cerca del amo Sesshomaru
- ¿Lo extrañas? - la joven asintió - Es normal, después de todo, él fue quien salvo tu vida
- Lo sé, pero... no es por eso... solo...
- ¿Estas enamorada de él?
¿Enamorada?
- Bueno... - volvió a sonrojarse - Yo... no estoy segura de lo que es el amor
- Entonces si, estas enamorada - rio el joven - Oye Rin, si tu y Sesshomaru están destinados a estar juntos, tarde o temprano se reunirán
- ¿Tu crees? - miró el suelo - ¡Mira! ahí está la raíz - se arrodilló, cortando un pedazo - Listo
- Si, siempre es así - sonrió, mientras emprendían el regreso - Sólo... no olvides que, mientras eso sucede, eres libre de elegir - tomó su mano
- Kohaku - lo miró, sonrojada - Gracias - sonrió
Caminaron de la mano unos momentos, hasta que, al percatarse de la escena, se soltó delicadamente
¿Qué estoy haciendo? Kohaku es mi amigo... no quiero darle falsas esperanzas, sin embargo... el señor Sesshomaru no va a volver por mi
Pensaba, mientras observaba el suelo
Esta nerviosa... supongo que es normal... yo también lo estoy, después de todo, Rin es la primera chica que me gusta de esta manera
