"No hay nadie en el infierno, todos los demonios están aquí"

Sus lágrimas se entremezclaban con la sangre de sus heridas, el sudor y la lluvia, podía escuchar su voz entrecortándose, pidiéndole, suplicándole que volteara hacia él, pero no podía. Khan se acercó hasta sujetarle de su camisa empapada por la lluvia y con un tono más suave volvió a suplicarle que le mirara. El cuerpo de Boss se relajó, y volteo hacia él, sus ojos se encontraron, llenándose de recuerdos nefastos; pero que no dicen que el amor es caos, que la intensidad, la maldad, la violencia es otra manera en que el maldito se manifiesta, el caos deja heridas profundas, el amor deja cicatrices que no se pueden borrar. Y cuando una lastimosa y herida sonrisa florecía en los labios de Boss se oyó el sonido que hacen las armas al disparar.

Su cuerpo se azoto ante el golpe, los ojos de Khan se abrieron de par en par incrédulo cuando la camisa de Boss se empapaba de sangre y caía entre sus brazos, desesperado lo sacudía entre sus brazos, sus manos temblorosas apretaban su pecho, mientras la vida se le escapaba por entre los dedos, intentando en vano detener la hemorragia. Boss estiro una de sus manos para alcanzar la mejilla de Khan, mientras no podia ocultar el miedo que traía la muerte, su rostro se arrugaba en lágrimas mientras intentaba encontrar un camino hacia el aire. Khan tomo su mano apretándola fuertemente.

"¡Boss, Boss!, mírame Boss" Decía entre llantos sacudiéndolo, suplicandole que no cerrara los ojos, movía su cabeza de un lado a otro mientras hundía su rostro en su cuello ahogando un grito desesperado.

la lluvia caía mientras las manijas del reloj no dejaban de moverse, ni si quiera el tiempo se detenía por ellos, la sangre corría mezclándose con la lluvia dejando una estela de recuerdos sobre las baldosas, Khan no dejaba de mirar sus manos llenas de sangre, intento quitarla restregándolas contra su ropa, pero solo seguía impregnandose, llevo sus manos contra su rostro escondiendo su pesar.

Las puertas de la sala de emergencia se abrían y cerraban, la luz roja titilaba cerca, y los puños de Asai golpeando el pecho de khan culpandolo resonaban por todo el pasillo, los guardias los separaron, Asai le pidió a Khan que desapareciera, que no tenía nada que hacer allí.

Khan Frunció el ceño, mientras las lágrimas no dejaban de caer, fue en ese momento que los doctores salieron de la sala de emergencias cabizbajos acercándose a Asai, Khan movió la cabeza de un lado a otro retrocediendo, hasta que volteo completamente para salir de aquel lugar.

Corrió en medio de la lluvia, gritando, pateando y golpeándose y culpándose, ya no tenía nada, no le quedaba absolutamente nada, para cuando se dio cuenta había llegado a la residencia de Boss, aquella que su padre antes de fallecer la había heredado, aquel lugar donde habitaban las peores pesadillas de Khan.

Se recosto sobre la cama desde donde colgaban sus amadas cadenas, se arropo con la bata que una vez perteneció a Boss, y allí empapado en sangre y lágrimas cerró los ojos.

"No somos más que el tiempo caminando hacia el olvido"

Sus ojos se abrieron cuando la tenue luz del sol se coló por entre las cortinas, enjugo sus ojos con las manos, hasta que sintió el olor de la sangre, enfoco la vista mirando sus manos con manchas de color rojo, se sentó sobre la cama anonadado y mirándose se percató de que todo su cuerpo estaba envuelto en color rojo y de su boca escapo su nombre ¡Boss!, los recuerdos de la noche anterior volvieron a bombardear su mente y con el pecho apretado corrió al baño y se metió a la ducha, dejando que el agua corriera por su cuerpo mientras se quitaba la ropa empapada de sangre.

Todo su cuerpo temblaba, repasando como una película la escena de Boss cayendo en sus brazos herido, Kahn comenzó a refregarse el cuerpo con las manos y las uñas desesperado por que las manchas de sangre desaparecieran a tal punto de generarse heridas en prácticamente todo el cuerpo. cayo a una orilla de la ducha mientras mecía su cuerpo adelante y hacia atrás, repitiéndose en voz alta que todo había sido un sueño, que Boss no estaba muerto, que nada de lo que recordaba era real.

El mundo con Boss ya era un lugar oscuro y cruel, Kahn lo sabía, pero no sabía lo cruel que podia llegar a ser y fue Boss quien se lo mostro, le enseño que también en medio de la oscuridad los monstruos son hermosos, que también hay belleza en el caos, y que las personas rotas y torcidas son seres humanos igual.

Asai entro en la habitación del baño encontrando a Kahn bajo el agua de la ducha con rasguños y heridas en todo el cuerpo. Asai asintio con la cabeza, dos de sus guardaespaldas se acercaron para cerrar la llave del agua y arroparlo, pero Kahn reacciono de una forma muy violenta, todo su cuerpo temblaba y sus ojos casi escapaban de sus orbitas, Asai se acercó y lo sujeto por los hombros, pero Kahn estaba fuera de sí, tuvieron que sedarlo para poder transportarlo hasta el hospital.

Asai pidió a sus guardaespaldas que se llevaran a Kahn, mientras él se quedó en la residencia, Boss jamás lo llevo a esta residencia, al salir del baño y observar la habitación, del techo de la cama colgaban diferentes cadenas, unas más gruesas que otras, poleas de las que se podia tirar, había dos mesas frente a la cama y un espejo roto, encontró manchas de sangre por todo el lugar y artilugios de tortura. Había oído de los guardaespaldas de su hermano que no era considerado como una persona normal, sino fría y muy cruel, pero el jamás conoció a esa persona, con él siempre fue cálido y cariñoso.

tal vez Boss quiso protegerlo de conocer este lado tan oscuro y ahora sentía curiosidad de saber quién habia sido su hermano todo este tiempo, y la única persona capaz de contar esa historia era Kahn.

"Encuéntrame, búscame donde empieza el final, donde en ecos resuena tu mundo y el mío"