"En su oscuridad, es silencio. En mi oscuridad, son sus gritos"

Sus dedos eran como filosas navajas clavándose en mi piel, cortándolo todo hasta la última gota de humanidad que podía existir como si fuera mantequilla. Vi como sus ojos volvían a brillar, pero a la vez su mirada se oscurecía volviéndose tan helado y frio como el peor de los inviernos. su boca se acero a la mía y apretó sus dientes contra mis labios hasta hacerlos sangrar, ahogando en un beso un grito de dolor desesperado, la sangre resbalo de mi boca recorriendo mi cuello, y sus ojos seguían presos a los míos llenos de ira, pena y dolor.

Sus manos navegaron por mi cuerpo como si fuera un bote recorriendo un rio, intente con todas mis fuerzas zafarme de su tacto, de sus ojos, de su boca, pero ya casi no tenía fuerzas, rechace su contacto retorciéndome y le aplacaba la mirada, pero cada que continuaba resistiéndome sus labios esbozaban una sonrisa.

Me apretó la mandíbula "te dije que si eras un buen niño te iba a tratar bien" resonaba en mis oídos su voz ronca, le dije que me dejara ir, pero él se rehusaba, dijo que me haría pagar, que debía sufrir, dos cables chasquearon al hacer contacto "Voy a castigarte", sus guardaespaldas me desnudaron. la electricidad hizo que mi cuerpo se azotara, golpeándome contra la viga a la que estaba atado, me electrocuto hasta que perdí la conciencia.

Cuando desperté, me dolían los brazos, al darme cuenta seguía atado a la viga, pero colgaba de los brazos, apenas y podía enfocar la vista, mi ojo izquierdo dolía y asumo que no podía ver por la sangre, no sé cuánto tiempo había pasado, si era el mismo día o uno diferente, había perdido la noción del tiempo, la puerta trono al abrirse, todo mi cuerpo se volvió a tensar, Boss apareció con un cinturón entre las manos, no dijo nada, solo se acercó y antes de que pudiera hacer nada volví a exigirle que me dejara ir, que no sabía nada, que mi jefe vendría por el si se enteraba que me tenía aquí atrapado.

Mi cuerpo volvió a azotarse, el cinturón de Boss contra mi pecho se incrustaba dejando un camino de sangre y carne por todo mi torso, grite de dolor ante cada azote, hasta que le rogué llorando que se detuviera, pero no lo hizo, no lo hizo hasta que la sangre corrió hasta gotear de mi cuerpo contra el suelo, me golpeo hasta que volví a caer inconsciente.

otra vez todo volvía a ser oscuridad, y yo no era una persona que le temiera fácilmente a la oscuridad, tampoco le tenía miedo a Boss, al menos no antes de hoy, era la primera persona a la que tal vez podía personalizar como miedo. cuando abrí los ojos todo me dolía, dolía el sol colándose por la ventana, dolía la leve brisa que soplaba y el sudor haciendo carreras entre las heridas. Apenas y podía mantener la respiración normal, sentía que tal vez tenía varias costillas rotas y también tenía mucha hambre, a tal punto que había estado vomitando tal vez ante el trauma de la cantidad de golpes.

Era de dia, pero Boss no aparecio, junte las pocas fuerzas que me quedaban y logre mover las poleas que me mantenían colgado, ya casi no tenía fuerzas y el caer desde tal altura hizo que volviera a perder la conciencia, para cuando desperte el sol se ponía, pero Boss no aparecía, tal vez esta era mi única oportunidad de escapar, abrí los grilletes y solté mis cadenas, gire la manilla de la puerta, pero estaba cerrada desde fuera, abrí la ventana corrediza que llevaba a una pequeña terraza, desde ahí lance mi cuerpo contra los arbustos y comencé a correr hasta que me encontre con el lago aquel, la residencia estaba en una pequeña isla que debia cruzar en bote para llegar al otro lado, grité pidiendo ayuda, pero no habia nadie, era casi de noche y yo estaba desnudo en un pequeño puerto gritando como loco.

"¿A qué crees que estas jugando Kahn?" era él "Anda ve inténtalo, estamos solos tú y yo" No teníaa donde escapar, volví la mirada hacia el agua, y antes de que pudiera lanzarme sentí mi cuerpo llenándose de electricidad y otra vez la oscuridad.

podía oírle decir mi nombre una y otra vez desesperadamente, no sonaba como él mismo, no era él, y quise culpar a la oscuridad de mis delirios otra vez. Cuando desperté estaba tendido sobre una cama, no podía levantarme, el cuerpo me dolía y con las manos palpé mi rostro, tal vez ahora era una persona irreconocible, hasta tocarme a mí mismo dolía, pero el dolor era bueno, quería decir que aún existía alguna sensación en mí, que todavía era un ser humano que podía sentir. Palpé mi cuerpo y sentía las rasposas cicatrices del cinturón de Boss por todo mi cuerpo, heridas nuevas y frescas sobre las heridas antiguas, mi cuerpo era un mapa con su nombre grabado en cada una de mis cicatrices, y hasta los grilletes habían oscurecido alrededor de mis muñecas, grabando por siempre el hecho de que soy su prisionero.

"Pintaste de colores heridas de recuerdos que jamás pude borrar"

Me despertó el tronar de la tranquilla de la puerta, ya estaba acostumbrado a ese sonido, no era fácil reconocer que estaba acondicionándome a las sesiones de tortura, y al hecho de que todo mi cuerpo se tensara al saber que Boss llegaría a hacerme un daño irreparable, ni si quiera dejaba que mi cuerpo se recuperase, no parecía tener intenciones de dejarme vivir, y con cada sesión iba perdiendo más la noción del tiempo, si llevaba un par de días, semanas o meses no lo sabía, a estas alturas el tiempo era irrelevante.

sentía mi cuerpo sucio, y las heridas comenzaban a infectarse y a hincharse, incluso hasta mosquitos comenzaron a aparecer en la habitación, pero las cadenas no llegaban hasta la ducha, solo hasta el retrete, no podía asearme. aparecio detrás de la puerta con un plato de sopa caliente, yo estaba escondido en un rincón de la habitación "ten come algo" negué con la cabeza, mi estomago trono traicionándome " ¿ves?, acércate puedes comer" no quería creer que de pronto le habia golpeado la amabilidad, pero ilusamente el hambre gano, me acerque a tomar el plato, cuando mis rodillas me traicionaron y casi tropecé haciendo que se derramara un poco de sopa en el suelo, advertí en la mirada de Boss que no estaba contento, y pude sentir la suela de sus zapatos Louis Vuitton contra mi nuca ahogándome dentro del plato de sopa, era la primera comida que probaba, ya no tenía vergüenza, alce la mirada sonriéndole con los fideos por toda la cara, ¿qué pensaría el jefe si me viera así ahora?, ¿estaría orgulloso de mi?.

aplasto mis dedos hasta casi romperlos, entonces retorciéndome como el maldito gusano que era en esos momentos abracé su pantorrilla y le rogué que me dejara vivir, cerré los ojos mientras a lo lejos podía oírlo maldiciéndome, me sujeto del cabello y me alzo, sentí su puño tronar al cerrarse antes de golpearme sin descanso hasta que otra vez la oscuridad se abrió camino y ya no le tenía miedo, la oscuridad era algo bueno, significaba que mientras hubiera oscuridad el dolor no existía, y aunque me golpeara solo iba a sentirlo después al despertar.

El frio hizo que despertara y ya era de noche otra vez, me dolía todo el cuerpo y a estas alturas ya no podía ver, palpe mi cara otra vez y estaba todo mi rostro hinchado, Boss había hecho de mi un juguete, ya no era humano, ya no me sentía humano, ya no quería seguir siendo humano, quería desaparecer de una buena vez, que terminara con esto, ¿había llegado a mi limite?

aquella noche no pude dormir, el frio y el dolor de las heridas estaban llegando a un extremo inexplicable al menos para mí, cuando la puerta se volvió a abrir y Boss entró mis ojos habían perdido el brillo, ya no iba a luchar de nuevo, Boss tiro de las poleas y mi cuerpo quedó suspendido en el aire, y aunque dolía no hice ningún sonido, ni me retorcí de dolor, ni le dije nada, simplemente le deje hacer lo que él quería; entre sus manos apareció una navaja, y con el filo rebano mi cuerpo, aun no sabía cómo todavía tenía sangre en mi cuerpo que pudiera seguir abandonándome, pero ante sus acciones no reaccione. y corte tras corte le dejé hacer, hasta que vi en su mirada decepción, pero ¿por qué estaría decepcionado si era esto lo que él quería?

su subió al borde de la cama y tiro de mi cabello, sus ojos en los míos, intente que mirándome pudiera saber que estaba listo para morir, que ya había tenido suficiente, ¿qué crees que estás haciendo? dijo sin dejar de mirarme, no respondí, apenas y podía mirarlo, tenía el rostro hinchado y veía borroso. Pero sabía que estaba enojado, "déjame morir de una vez Boss" deje escapar en un débil y entrecortado sonido. entonces escuche su risa, una risa que helo hasta la última célula de mi cuerpo, pensé que el miedo ya era costumbre, pero esto era diferente, se río, se río como si todo hasta ahora no hubiera sido nada.

¿acaso significaba que todo esto solo era el preámbulo al verdadero dolor?, ¿había más? ¿iba a doler más que ahora?, mi respiración se volvió agitada y empecé a marearme. Boss soltó las poleas y mi cuerpo cayo precipitadamente contra el suelo azotándome al punto de que ya ni si quiera podía mi propio ser, jadeando en el suelo, sentí los grilletes en las muñecas aflojarse, ¿qué estás haciendo Boss? pensé para mí mismo. Me arrastro del cabello hasta el baño y me lanzo contra la pared de la ducha, dejo el agua correr, estaba muy fría y contra mis heridas era casi como un bálsamo glorioso que agradecí muy desde mis adentros, entonces sentí su cuerpo contra mi espalda y su respiración contra mi oído, sus manos recorrieron mi costado ¿que estaba haciendo?, intente moverme, pero el peso de su cuerpo contra el mío era imposible de vencer, sentí sus dedos bajar por mi entrepierna, y fue allí en ese instante donde el terror se apodero de mí, allí lo supe y ahí ocurrió, la humillación infinita.

"Me persiguieron los demonios con estrellas en sus ojos"

ya no quería despertar, no quería oscuridad, ya no era realmente nada, sentía que estaba flotando en el fondo del mar, ya no tenía manos, ojos, boca, cuerpo, no era nada, no existía. no hacia frio, ni calor, no había día ni noche, no era.

dicen que la realidad es más cruel que los cuentos en los libros y las películas, pues siempre la realidad supera a la ficción y siempre la vida real será más cruel y fría, pero nosotros somos los ilusos que soñamos que nuestra vida puede ser como en las películas. Ya no podía haber más que esto, era la cúspide, había aprendido mi lección, Boss si era la persona cruel y nefasta; ya lo había demostrado.

Me miro con una sonrisa en la cara, como si fuera la persona más feliz del mundo luego de haberme humillado de esa manera; pero yo ya no era humano, había dejado de serlo, lo vi alejarse hacia la habitación y sentí las poleas , volvió a entrar al baño con las esposas entre sus manos arrastrando las cadenas, ese sonido era el terror para mí, estire mis manos obedientemente y deje que me volviera a esposar, se levantó y me lanzo una toalla " aséate ¿quieres?" dijo despectivamente, sentí la puerta de la habitación cerrándose y la tranquilla tronar. estaba solo otra vez.

me levante apoyándome contra la pared de la ducha y gire la perilla para el agua caliente, sentí mi cuerpo por primera vez relajarse, y llore, llore desconsoladamente llore como si fuera un niño otra vez buscando consuelo en la soledad. con mis manos refregué mis hombros, mis piernas, mi pecho, mi cara deseando que el agua se llevara todos los rastros de Boss. gire la perilla cerrando el agua, tome la toalla y me envolví en ella, camine sujetándome contra la pared hasta la habitación arrastrando las malditas cadenas y me recosté sobre la cama abrazando un cojín hasta quedarme dormido.

"fui arena y tus olas"