Hola! Aquí Saori-nee con una historia más con motivo especial del día de las madres. Espero que les guste mucho y sin más que decir de momento, comencemos! c:
Un regalo para mamás
Escuela Primaria para niñas de Saint Michael's – 9 de Mayo
Es una mañana normal de escuela, las clases ya han empezado y ahora nuestra admirable maestra, Suminoe-Sensei, se encuentra al frente de la clase explicándonos la actividad de hoy.
– Muy bien niñas, como ya saben, el día de mañana es día de las madres y para agradecer a sus madres por el arduo trabajo que hacen todos los días, el día de hoy prepararemos un regalo muy especial para ellas.
– ¡Eso suena muy bien! – comentan las alumnas de la clase – ¿Qué clase de regalo prepararemos, sensei?
– No lo sé, eso dependerá enteramente de ustedes. Para esta actividad, cada una deberá de pensar en un regalo muy especial que solamente ustedes puedan hacer para su madre. Recuerden, entre más original y personal sea el regalo, más contenta pondrán a su mamá.
Las niñas del salón sonríen alegres ante la instrucción de la maestra.
– Aquí al frente encontrarán todos los materiales necesarios para trabajar su regalo. Si necesitan consejo o alguna otra cosa para su regalo, no duden en consultarme y además, estaré pasando por sus lugares para ver que hagan el mejor regalo posible para mamá. ¡Buena suerte!
Dicho esto, las niñas pasan al frente y empiezan a tomar los materiales para su regalo.
Entre ellas nos encontramos mi hermana gemela, Ai, y yo, Aya, quienes observamos los materiales en la mesa y nos preguntamos ¿Qué podemos hacer con ellos?
– ¿Se te ocurre un buen regalo para nuestras madres, Ai?
– No realmente. Quizás podríamos hacerles unos collares y pulseras de rosas con estas cosas.
– Podríamos, pero creo que eso es algo muy poco original, la mitad de la clase lo esta haciendo.
– Bueno, entonces ¿Qué te parece un marco de fotos?
– Eso es lo más básico de todo.
– Entonces ¿Qué podemos hacer?
Ambas suspiramos frustradas, sin ninguna idea original para nuestras madres, así que la maestra se nos acerca.
– Hola niñas ¿Cómo van con su regalo?
– Nada bien, no se nos ocurre ninguna idea original para nuestras madres.
– Oh, es verdad, ustedes tienen dos mamás ¿No es así? ¿Cómo están?
– Muy bien, gracias.
– Queremos hacer algo muy original y especial para ellas, aunque no se nos ocurre nada.
– ¿Qué podemos hacer, Sensei?
– Bueno, si estuviera en su lugar, empezaría por pensar en un momento muy especial que haya pasado con mamá, recordaría algo de ese momento y haría algo para conmemorarlo de obsequio.
– ¿O sea un marco de fotos?
– Ah, no necesariamente, jaja – avergonzada de que hayamos captado tan rápido su sugerencia – pero, si no quieren hacer eso, piensen en algún momento que hayan compartido con sus madres y quizás, la inspiración llegue a ustedes.
– ¡Sensei! – la llama otra alumna desde el otro lado del salón – necesitamos ayuda.
– ¡Ya voy! – le contesta – Enseguida vuelvo niñas, mientras tanto, piensen en lo que les dije.
La maestra va con las niñas que la están llamando, y Ai yo volvemos a estar donde mismo.
– Algún momento especial que hayamos compartido con nuestras madres últimamente ¿Se te ocurre alguno, Ai?
– Demasiados, pero ninguno para un regalo.
– Que mal.
Ambas nos quedamos pensando un momento más, hasta que finalmente.
– ¡Lo tengo! – grito emocionada.
– ¡Kyaaa! ¿Qué cosa?
– ¡El regalo! ¡Ya tengo el regalo perfecto para nuestras madres ¿Recuerdas la otra noche cuando mamá regresó muy cansada del trabajo y tuvimos que ayudarla a lavar la ropa?
– Aja ¿Y qué con eso?
– Bueno, recuerdas cuando…
Me acerco a Ai para contarle el resto de la sucedido esa noche al oído y mientras me escucha, una sonrisa se forma en su rostro.
– ¿Lo recuerdas?
– ¡Sí! ¡Es brillante! Me encanta, me encanta ¡Me encanta!
– ¿De verdad?
– ¡Sí! Es una gran idea, hermana. Pero ¿Cómo conseguimos uno de esos?
– Descuida, seguro que podemos construir uno con los materiales de este salón. Veamos…
Tomamos los materiales que necesitamos y nos ponemos a trabajar en nuestro regalo especial, recordando todo lo que mamá nos había platicado sobre ello esa noche.
A los pocos minutos, la maestra vuelve con nosotras y se sienta para ver lo que hacemos.
– Hola niñas, disculpen la tardanza ¿Ya tienen una idea para su regalo?
– ¡Así es, Sensei! A mi hermana se le ocurrió la mejor idea de todo el mundo.
– Me alegra escuchar eso. Y ¿Qué es?
– Es un… en realidad no sabemos muy bien lo que es.
– Es un regalo especial para hacer muy felices a nuestras mamás – intercedo por ella.
– Excelente ¿Puedo verlo?
– ¡Seguro, Sensei!
Ambas le mostramos orgullosas el prototipo del regalo que estábamos preparando para nuestras madres, pero cuando lo ve…
– ¡¿EH?! Eso… – sonrojada – ¿Dónde han visto uno de esos? ¿Ustedes saben lo que es?
– Bueno, no. Aunque el otro día, mamá nos dijo que ellas siempre lo usan cuando quieren divertirse juntas.
– Aunque no sabemos lo que es, se parece mucho al que nuestras mamás tienen en su cuarto ¿Usted sabe lo que es, Sensei?
– ¡NO! B-Bueno, quiero decir… no es que yo haya usado nunca uno de esos… es que yo... uhh.
Parece que la Sensei esta a punto de ponerse aún más roja que un tomate, hasta que la vuelve a llamar otra alumna.
– ¡Sensei! ¿Puede venir a ayudarnos, por favor?
– ¡Ya voy!
La maestra se vuelve a levantar, pero antes de irse nos dice.
– Ahora regreso, pero cuando terminen, quiero que me platiquen más sobre su regalo ¿Entendido?
– Sí, Sensei.
Cuando la maestra se va, Ai me pregunta.
– Aya ¿Por qué crees que la maestra este tan interesada en nuestro regalo?
– No lo sé, pero no creo que dijera la verdad cuando nos dijo que no sabía lo que era (o que nunca lo haya usado).
– ¿Crees que lo quiera para ella?
– Lo dudo mucho, pero en cualquier caso, será mejor que no lo terminemos hasta el final de clase y seamos las primeras en salir.
– Entendido.
Salón de Primaria – Más tarde
Al finalizar la clase, el timbre de la escuela suena y las chicas toman sus mochilas para prepararse y salir a sus casas.
Ai y yo también nos alistamos y guardamos el regalo para nuestras mamás en la mochila antes de salir. Pero justo cuando estamos por irnos.
– Aya, Ai ¿Pueden venir un segundo, por favor?
– Rayos – susurramos – Seguro, Sensei.
Vamos con ella a su escritorio.
– Hola, niñas. ¿Terminaron su regalo para sus madres?
– Así es, Sensei.
– Excelente ¿Les importa si lo veo?
– Ah, seguro, Sensei.
Ai toma el regalo de su mochila, esta a punto de sacarlo, cuando.
– ¡Ya estoy aquí, Sensei!
– ¡¿Runa?!
Una chica rubia, mediana, vestida con el clásico uniforme tinto de la preparatoria Saint Michael's, entra al salón y se lanza a los labios de la maestra sobre el escritorio.
– ¿Me extrañaste? ¿Verdad que me extrañaste, Sensei?
– Runa, espera ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en clases? – le pregunta entre cada beso que le da.
– Lo estaba, pero quería venir a hacerlo contigo antes de irnos a casa, como en los viejos tiempos.
– ¡¿EH?! Espera, Runa.
La chica rubia inserta aún más sus labios en los de la maestra, tomándola de las muñecas para que no se pueda resistir, lo cual, aprovechamos Ai y yo para salir.
– ¿Nos vamos?
– Vámonos.
Salimos del salón, mientras ellas dos están ocupadas con su beso.
– Runa, por favor, espera ¿No ves que aún tengo a un par de alumnas aquí?
– ¿Uh? ¿Cuáles alumnas?
– ¿Cómo que cuáles…? ¡¿Eeeeeeeehhh?!
Sorprendida al ver que ya no estamos.
– Pero si ellas… estaban aquí hace un momento – toma su celular – Será mejor que le marque a sus madres para advertirles que...
– Sensei, tus excusas para no hacerlo se vuelven cada vez más malas. Tendré que castigarte por eso.
– ¡¿Eeeeeeeehhhh?! ¡Pero Runa! Esas niñas que estaban aquí son hijas de nuestras amigas y como regalo creo que les hicieron un…
– Silencio, Sensei, lo que sea que debas decirme, ya luego me lo dirás. Ahora, es hora de tu castigo.
– ¡Ru-Runaaaaaaaaaaaaa!
Entrada a Saint Michael's – Parque
Salimos del edificio y empezamos a caminar hacia la salida de la academia.
– Eso estuvo cerca.
– Demasiado cerca.
– ¿Aún tienes el regalo?
Ai saca el regalo con una sonrisa y me lo muestra.
– ¡Perfecto! Con esto, seguro que haremos muy felices a nuestras madres.
– ¡Así es! ¡Será el mejor día de las madres de la historia!
– ¡Sí!
Habitación de Kaede y Sara – 10 de Mayo
A la mañana siguiente, los rayos del sol entran a la habitación de nuestras madres, quienes aún descansan desnudas y abrazadas sobre el cuerpo de la otra.
Ambas duermen felices y abrazadas como lo han hecho desde el día que se reencontraron hace varios años y pasados unos minutos, mamá Sara empieza a abrir sus ojos color zafiro.
– Buenos días, Sara.
– ¿Uh? ¿Kaede-chan?
Aún adormilada, levanta la cabeza y encuentra los encantadores ojos púrpura de su amada esposa y prima, mamá Kaede, viéndola con una sonrisa en el rostro.
Mamá Sara le devuelve la sonrisa y le contesta.
– Buenos días, Kaede-chan.
Se levanta lo suficiente para darle un beso en los labios y se vuelve a acostar entre los enormes pechos de mamá.
Ambas se están tomando esta mañana para descansar por primera vez en muchas semanas, debido a sus exigentes trabajos y a que el día de hoy, tenían un día libre del trabajo gracias al día de las madres.
– Ah, estoy tan contenta de estar aquí en tus brazos, Kaede-chan – dice Sara alegre y relajada – no deseo salir de la cama contigo en todo el día.
– Sara.
Kaede se sonroja al escucharla decir eso, lo cual Sara interpreta de inmediato y le sonríe.
– Descuida, me refería literal a descansar contigo todo el día, tontita. Aunque si en verdad tienes ganas, supongo que podríamos darnos un tiempo para hacer eso que tanto quieres. ¿Qué dices, Kaede-chan? ¿Te gustaría hacer otra hijita con una modelo profesional como yo?
– Sara…
Pero justo cuando esta por meterle los dedos allá abajo…
– ¡Feliz día de las madres, mamás!
– ¡Kyaaaaaaa!
Mi hermana y yo entramos y nos lanzamos hacia nuestras madres sobre su cama.
– Aya, Ai.
Al vernos subir a la cama con ellas, nos reciben alegres y toman en sus brazos, aún bajo las sábanas para cubrir el inferior de sus desnudos cuerpos.
– Buenos días hijitas ¿Cómo durmieron?
– Muy bien, mamá.
– Nos levantamos muy temprano para venir a felicitarlas y darles su regalo.
– ¿Un regalo?
– ¡Así es! Lo hicimos el día de ayer en la clase de la maestra Takako.
– ¡Oh! Entonces debe ser un regalo encantador ¿Podemos verlo?
– ¡Seguro!
Bajamos de la cama y tomamos nuestra de bolsa de regalo antes de volver a subir y entregárselo.
– Este es el regalo que hicimos con mucho amor para ustedes, mamás.
– Esperamos que les guste mucho.
– ¡Feliz día! – decimos finalmente al unisono.
– ¡Gracias, hijitas! Sin importar lo que sea, seguro que nos gustará mucho, mucho – responden Kaede y Sara con gran alegría en sus rostros.
Alegría que les dura poco, ya que cuando lo abren y ven lo que hay adentro.
– ¡¿EH?!
Kaede de inmediato se pone roja como un tómate y Sara empieza a temblar de la sorpresa y las ganas de echarse a reír.
Mientras Sara intenta contenerse las risas, Kaede sonrojada y nerviosa nos pregunta.
– Ni-Niñas ¿Q-Qué es esto?
– ¡Es el juguete especial que usan para divertirse! ¿Les gusta?
– ¡¿EEEEEEEEHHHHH?! Pero… ¿Cómo saben? ¿Cuándo nos han visto...? Quiero decir ¡¿Cuándo han visto un juguete así?!
– Mamá Sara nos contó sobre ello.
– ¡¿EH?! – reacciona Sara sorprendida.
– ¡Sí! El otro día cuando no estabas en casa y mamá Sara llegó tarde del trabajo, nos pidió que la ayudáramos a lavar la ropa.
– Fuimos a su habitación y entre la ropa que había en el cesto, encontramos este juguete que vibra.
– No teníamos idea de que era o si se lavaba, así que se lo llevamos a mamá Sara para preguntarle y de inmediato se puso pálida.
– Ya más calmada, nos explicó que es un juguete muy especial que usan ambas para relajarse y disfrutar juntas.
– Y ya que últimamente han estado tan ocupadas con su trabajo como modelo y productora, decidimos hacerles este regalo para que lo usen juntas y puedan relajarse más cuando regresen del trabajo.
– ¿No les gusta?
Para entonces, Sara esta ocultando su rostro bajo la almohada, mientras Kaede intenta procesar lo que le estamos diciendo.
– Bu-Bueno, nos encanta, nos gusta mucho ¿no es así, Sara?
Kaede pellizca con fuerza a Sara en la nalga por debajo de las sábanas, haciéndola reaccionar y levanta la cara.
– ¡Auch! Ah... ¡Así es! Es un juguete... muy bonito, Jajaja – aún tratando de aguantarse la risa.
– ¡Genial! ¿Nos pueden enseñar cómo se usa?
– ¡NO! Quiero decir…
Kaede toma aire y se prepara para explicárnoslo de la mejor manera posible.
– Verán niñas, aunque estamos encantadas con este regalo, este es un juguete que solamente las adultas pueden usar.
– Buuu, eso es injusto.
– ¿Por qué si es un juguete, solamente las adultas pueden usarlo?
– ¿Qué no se supone que los juguetes son para los niños?
– Bueno… la mayoría de los juguetes son así, pero este es un juguete muy especial cuyo uso es… para relajar y hacer sentir bien a la pareja amada.
– ¿Pareja?
– ¡Así es! ¡Es un juguete para parejas que se aman! y hasta que no sean adultas y hayan encontrado a una persona a la que amen y esta las ame de vuelta, no le hallarán ningún uso a este juguete.
– Buu, que aburrido.
– Pero entonces cuando crezcamos y tengamos pareja ¿Nos podrás enseñar cómo se usa ese juguete?
– Ahhh… bueno… digamos que sí.
– ¡Sí! Gracias, mamá Kaede.
Ambas la abrazamos y también a mamá Sara, quien esta temblando de la risa aguantada bajo la almohada.
– Muy bien, ahora que ya quedó arreglado este asunto, vayan de regreso a su habitación para cambiarse la pijama y bajaremos a hacer el desayuno en unos minutos ¿Esta bien?
– ¡Sí mamá, no tardamos! y ¡Feliz día de las madres, mamás! ¡Las amamos!
– Nosotras también las amamos, hijitas.
Las dos salimos felices de la habitación y en el momento que salimos, Sara se suelta a reír.
– ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
– ¡¿De qué te estás riendo?! No es gracioso ¡Ya para de reír!
Kaede toma su almohada y empieza a golpear a su castaña esposa con ella.
– Lo sé, lo siento pero… no puedo evitar reír. Debiste ver tu cara cuando les tuviste que explicar que era eso ¡Y luego ellas dijeron que querían vernos usarlo! ¡Fue tan gracioso!
– ¡¿Qué tiene eso de gracioso?! ¿Tienes idea de lo vergonzoso que fue explicar eso?
Sin embargo, Sara no para de reír, por lo que eventualmente, Kaede también empieza a reír y ambas esposas ríen alegres en la cama.
Cuando finalmente paran de reír, Kaede le dice.
– Okay, reconozco que la situación quizás fue algo graciosa, pero en serio debes tener más cuidado con dónde colocas… nuestros juguetes privados, Sara.
– Lo sé, lo lamento, llegué muy cansada ese día y me olvidé por completo que había colocado aquel juguete entre la ropa sucia. Aunque en todo caso, debes de reconocer que hicieron un excelente trabajo al replicarlo.
– Así es ¿Cómo rayos hicieron para construir esto? ¿Crees que Takako las ayudó?
– Imposible, de haber visto el regalo, de seguro se habría puesto roja del pánico y nos habría llamado para advertirnos.
– Supongo que tienes razón. Muoh, todavía no puedo creer que le tuve que explicar eso a mis hijas.
Aún bastante roja por hace un momento.
– Sí, aunque creo que manejaste la situación bastante bien, Kaede-chan, estoy muy orgullosa de ti.
Sara le da un beso en la mejilla, el cual termina de sonrojar y tranquilizar a Kaede.
– Y sabes, para ser un trabajo de escuela, en verdad hicieron un muy buen trabajo con ello.
Sara voltea a verla con sonrisa lujuriosa y Kaede se preocupa.
– ¿En qué estás pensando, Sara?
– En nada, solo se me ocurrió que quizás… podríamos darle un uso a nuestro regalo ¿No te parece?
– ¡¿EH?! Sara, pero… ¿Ahora?
– No veo por que no, después de todo, ambas lo hicieron para nosotras. No querrías que su regalo se quedara sin usar ¿O sí?
– Bueno… esta bien, pero hay que ser rápidas y silenciosas para bajar a hacer el desayuno ¿De acuerdo?
– Cómo tú desees, mamá Kaede-chan.
– ¡Kyaaaaa! ¡Sara!
Habitación de Aya y Ai
Mientras tanto en la habitación, Ai y yo nos terminamos de cambiar nuestras pijamas y arreglarnos antes de bajar a desayunar.
– Me da mucho gusto que a nuestras mamás les haya gustado tanto su regalo.
– ¡Así es! Fue una gran idea haberles dado ese regalo. Aunque es una lastima que no hayamos podido averiguar cómo se jugaba con él.
– Lo sé, pero ya escuchaste a mamá, no tiene ningún sentido jugar con él hasta que las dos tengamos pareja.
– Sí, lo sé – contesta Ai algo decepcionada, frustrada – pero… ¿Y si las dos tuviéramos pareja?
– ¿Uh? ¿A qué te refieres con eso? Acaso… ¿Hay alguien que te gusta, Ai? – le pregunto algo adolorida.
– Bueno… yo…
Sin decir nada más, Ai va corriendo conmigo y me da un dulce y profundo beso en los labios, como esos que se dan mamá Kaede y mamá Sara cada vez que pueden y/o no las vemos.
Al separarnos, una fina línea de saliva une nuestros labios y Ai me dice.
– Yo, estoy enamorada de ti, Aya. Quiero que seamos una pareja, así que ¿Podemos?
– Ai… ¡Claro que sí, Ai! Te amo ¡Te amo muchísimo!
La envuelvo en un gran abrazo y la vuelvo a besar llenándola de mi amor y alegría.
Al separarnos, ambas nos miramos a los ojos sonrientes y entonces se me ocurre.
– ¡Oye! ¡Tengo una idea! Ahora que ambas somos pareja ¡Ya podemos jugar con el juguete especial de mamá!
– ¡Así es! Hay que ir a decirle para que nos explique cómo se juega.
– ¡Sí, vamos!
Afuera de la habitación de Kaede y Sara – Pasillo
Ambas salimos de la habitación alegres para darles la noticia a nuestras madres, cuando abrimos la puerta y encontramos…
– ¡Mamás, Adivinen! ¡Ai y yo somos pareja! Ahora podemos jugar con el...
– ¡Aaaaahhh! ¡Sara! Síguelo metiendo ahí, síguelo metiendo más profundo allá adentro ¡Aaaaaaahhh!
Cerramos la puerta con seguro y nos volteamos a ver sorprendidas.
– Así que así es como se juega con ese juguete.
– Así es. Estaba algo grande ¿No les dolerá allí dentro?
– No lo sé, aunque por un segundo, creí ver que lo estaba disfrutando.
– Quizás es por eso que solamente las adultas deben usarlo, para poder disfrutarlo sin que les duela.
– Tal vez. Mmm…
Ambas nos quedamos reflexionando sobre eso, hasta que le digo.
– En fin ¿Quieres que vayamos a preparar el desayuno para nuestras madres? Seguro que terminarán cansadas y con hambre después de estar jugando desde en la mañana.
– ¡SÍ! Y cuando terminemos, quizás ¿Podamos besarnos un poco más?
– Ai – me acerco a darle un pequeño beso en la mejilla y le respondo – siempre que quieras, Ai.
Sonreímos y bajamos alegres de las manos a preparar el desayuno para cuando nuestras madres terminaran de jugar.
Ya cuando bajaran, tendrían otra conversación incomoda que enfrentar con sus queridas hijas.
Bonus Short Story – Departamento de Takako y Runa
Mientras tanto en el departamento de Takako y Runa, la mañana también llega y después de haberlo estando haciendo toda la noche anterior y toda la mañana, la feliz pareja por fin se levanta y se prepara para hacer el desayuno.
– ¡Ah, estoy hambrienta! Tener tanto sexo en la mañana sin duda es un gran ejercicio para abrir el apetito. Por cierto.
Runa va corriendo con Takako y la abraza por la espalda para decirle.
– ¡Feliz día de las madres, Sensei!
– Runa – muy sonrojada – ¿Pero qué estás diciendo? Sabes muy bien que yo no soy tu mamá, soy tu novia.
– Lo sé, pero muy pronto, tú y yo también vamos a ser mamás ¿no es así? Así que también deberías de felicitarme.
– Runa…
Takako sonríe ante la promesa de Runa y la besa en los labios antes de preparar los hot-cakes para el desayuno.
Al terminar, ambas se sientan a desayunar, pero Takako esta pensando en algo y Runa lo nota.
– ¿En qué estás pensando, Sensei? No estás comiendo tus hot-cakes.
– Lo sé, es solo que estoy pensando que quizás olvidé advertirle a unas amigas cercanas… algo importante.
– Si no lo recuerdas, entonces quizás no era tan importante.
– Sí, tienes razón, mejor desayunemos.
Están por dar cerrado el tema, cuando Runa le menciona.
– Por cierto ¿Ya te enseñe el nuevo dildo vibrador que ordené para nosotras? Esta aquí en mi lista de YuriAmazon y tiene...
– ¡RAYOS!
Hasta aquí esta pequeña historia que se me ocurrió de rápido y quise compartir jaja.
Nos leemos en la próxima c:
