- Se acerca - dijo, levantándose del suelo - Puedo sentir su olor

- Yo igual - se paro Ayame - Quédense aquí, yo me adelantaré

- No - respondió - Si estas aquí, Kagome estará más segura

Unos segundos mas tarde, el gato apareció

- ¿Esa... esa es la presencia?

- No te confíes Kagome, aunque parece indefenso, es peligroso

- Pues, yo solo veo a un gatito - acoto Ayame

- ¡No dejes que se le acerque a Kagome!

Desenvaino a colmillo de acerco y se lanzo sobre el animal, el cual evadió su ataque

Es demasiado rápido

- ¿A dónde crees que vas? - dijo la joven, dando un salto y golpeándolo con una de sus garras

Higi cayo al suelo, sin embargo, fijo nuevamente su objetivo y se incorporó

- ¡Te destruiré! - gritó - ¡Viento...! - en ese momento, un lazo envolvió su espada - ¿Qué es esto?

- No te atrevas a tocarlo - dijo Yorunokagi

- Tú... tú eras quién estaba detrás de todo esto - agitó bruscamente la espada, liberándola - ¿Tú fuiste quién me mostro esas ilusiones?

Tiene el mismo olor que Soroshima

- ¿Qué comes, que adivinas? Mi nombre es Yorunokagi - se burló

- ¿También eras la anciana que Kagome ayudo?

- Te equivocaste bestia, sólo fue una ilusión

¿Una ilusión?

Se sorprendió la sacerdotisa

- Miserable, jugaste con las buenas intenciones de Kagome

- ¿Buenas intenciones? jamás vería buenas intenciones de la persona que asesino a mi madre

- ¿De que demonios estas hablando? - preguntó, molesto

- ¿Eres la hija de Soroshima? - preguntó ella

- Bastarda... ¡No te atrevas a mencionar su nombre! - lanzo un golpe con su látigo, que Ayame se encargo de desviar

- Ahora entiendo, vienes a vengar su muerte ¿no es así? - hizo una pausa - Pues déjame decirte que esa bruja no hubiera muerto si no hubiera tratado de apoderarse de algo tan peligroso como lo es el libro de las almas

- ¡Cierra la boca, bestia! Ella se merecía poseerlo... ella merecía hacerse más fuerte, pero... ustedes... ustedes tuvieron que intervenir - cerró ambos puños

- Yorunokagi - pronunció Kagome - Yo... nunca quise matar a Soroshima... sólo selle el libro...

- ¡CALLATE! - Lanzó una bola de energía

- ¡Kagome! - la abrazo Ayame, sacándola del lugar del impacto

- ¿Qué esta sucediendo aquí? - dijo el monje, quien llego en compañía de Sango, Kaede y Rin

Esa chica... es la misma que apareció en la ilusión de Sesshomaru

- Yorunokagi - pronunció la mujer

- Anciana Kaede - sonrió - Acaso, ¿has hecho algún pacto con algún demonio que todavía sigues con vida?

- Debería haberme dado cuenta de que tu estabas detrás de todo esto

- ¿Se conocen? - preguntó Sango

- Ella es la hija de la bruja Soroshima y quiere apoderarse del libro de las almas para terminar lo que empezó su madre

- Lo vieja no te quita lo inteligente anciana

- ¡No permitiremos que te lleves ese libro! - acoto Miroku, colocándose al lado de Inuyasha

- Demasiado tarde - sonrió

En ese momento, Higi dio un salto, colocándose en el hombro de Kagome, para morder su cuello, sin embargo, logró bajar antes de que las garras de la loba lo alcanzaran, regresando a los brazos de su dueña. La sacerdotisa cayó de rodillas, tomándose aquella zona, con una expresión de miedo y dolor

- ¡KAGOME! - Corrió a su lado

- ¡Señorita Kagome! - se arrodillo el monje

- ¡HiraiKotzu! - lanzo Sango, pero la bruja lo esquivo

La joven se retorcía, sin soltar su cuello y sin poder emitir una palabra

- ¡¿QUÉ DEMONIOS LE HICISTE?!

Mátalo... Mátalo... Mata a Inuyasha

Repetía la voz en su mente, una y otra vez

Mátalo

- ¡NOOO! - Grito - Yo...Yorunokagi... No... no mataré a Inuaysha

- ¡Kagome! - la tomó en sus brazos - ¡¿Quieres obligarla a hacerme daño?!

- Vaya... eres fuerte niña - suspiró - Pero, déjame decirte que este hechizo contiene un poderoso veneno - pronunciaba, ante la mirada de todos - El cuál recorrerá todo tu cuerpo, lentamente... - sonrió - Sin embargo, mientras más tardes en entregarte a él, mientras más te resistas al odio y al olvido, más rápido morirás tú y tu bebé...

- ¿Mi... mi hija? ¡AAAAAA! - cerró sus ojos

- ¡Kagome! - miró a la bruja, con odio en sus ojos - Si quieres matarme, hazlo tú, pero ¡No te metas con Kagome y mi hija!

- Inu... Inuyasha - suspiro, él la miró - No... no puedo dejarla morir... Tengo... tengo que pro...protegerla - hizo una mueca de dolor...

- Kagome - la abrazó, fuertemente, intentando contenerse

- Inuyasha... no... no se que pasará, pero... recuerda que... no seré yo - puso su mano en su rostro - Confió en ti Inuyasha... sé... sé que vas a salvarme

- Te lo prometo - puso la mano en su vientre - Prometo salvarlas a las dos

La joven cerró sus ojos, entregándose por completo al hechizo

- Si fuera tú... - pronunció la bruja - Me alejaría de ella lo más rápido posible

- ¡Cierra la boca maldito engendro!

En ese momento, una especie de energía maligna comenzó a envolver a la joven

- Inuyasha... creo que deberías apartarte de la señorita Kagome - advirtió el monje

- ¡No! - se aferró aún más - ¡Jamás la dejaré sola!

- ¡Inuyasha! ¡Cuidado! - gritó Sango

La joven abrió sus ojos, los cuales no transmitían vida alguna y, de un salto, se liberó de las manos del híbrido

- Kagome - murmuró

- Ella ya no te escucha - rio la bruja - Ahora esta bajo mi poder jajajaj ¡Mátalo! ¡Mata a ese mitad bestia!

La sacerdotisa tomó una flecha, apuntando contra su esposo

- ¡No lo hagas Kagome! - intervino Kaede - ¡Tienes que ser fuerte!

La chica hizo caso omiso a su advertencia y lanzó la flecha

- ¡NO! - gritaron todos al unísono, sin embargo, la flecha paso al lado del hibrido

Acaso... ¿fallo a propósito?

Pensó

¿Qué? ¿Cómo es posible?

Pensó la bruja

- ¡URG YA ME ESTAS CANSANDO NIÑA! ¡Deja de resistirte!

- ¿Todavía no te das cuenta? - la miró - ¡Ella jamás va a obedecer las órdenes de un ser maligno como tu! - agitó su espada - ¡Viento cortante!

La bruja se protegió con un campo de fuerza

- ¡Ja! No vas a detenerme con eso - colmillo de acero se volvió rojo, sin embargo, antes de que pudiera atacar, una flecha atravesó el campo de la bruja, rozando su brazo, haciéndola soltar a su mascota

- ¿Qué? - la miró confundida - ¿Acabas de atacarme?

La joven tenia la cabeza baja, sin embargo, estaba apuntando nuevamente a la bruja

- Tú... - pronunció - Tú jamás podrás... ¡Lograr que mate a Inuyasha! - levantó su mirada, la cuál había vuelto a la normalidad y lanzó su flecha, hiriendo su brazo

¡No puede ser! ¿Qué hice mal?

- Tus poderes son muy débiles Yorunokagi - dijo Kaede - Jamás podrán contra el espíritu de Kagome

- ¡Cállate! - miró hacia un costado, en donde Higi, quién había aprovechado la situación para adentrarse en la casa de la sacerdotisa, se estaba escabullendo con el libro en su lomo - Ya tengo lo que quiero - el animal salto a sus brazos

- ¡Tiene el libro! - dijo la exterminadora

- ¡No te lo permitiré! - levanto la espada

Miró a un costado y con su lazo, envolvió las manos de Rin, llevándola a su lado

- ¡AAAAA! ¡Anciana Kaede!

- ¡Rin!

- Si atacas, matarás a esta joven también

- ¡Demonios! - se quejó, frenando el ataque de colmillo de acerco

- Les advierto que, si interfieren en mis planes, la mataré - sonrió - Y, en cuanto a ti Kagome - miró a la joven, quien intentaba respirar - Mientras más te resistas, más rápido avanzará el veneno

Con esas últimas palabras, se desvaneció, llevándose con ella a la joven

- Se ha escapado - pronunció el monje

- ¡KAGOME! - corrió al lado de la sacerdotisa, quién se había arrodillado, tomándose el pecho - Kagome, ¿estas bien?

- Inu... Inuyasha - murmuro - Perdón

- ¡Tonta! ¡No tienes que pedir perdón! - la tomo en sus brazos, levantándola - ¿Por qué no te entregaste al hechizo?

- Porque... aún puedo luchar contra él... además - puso su mano en la cara del joven - Aunque quisiera... yo... no podría olvidarme de ti Inuyasha

- Kagome - sus ojos tenían un brillo especial

- Tene... tenemos que... salvar a Rin

- Nosotros iremos señorita Kagome - respondió Miroku - Usted e Inuyasha, espérennos aquí

- No... yo... tengo que sellar el libro

- Kagome tiene razón - dijo la anciana - Lamentablemente, ella es la única que puede contener la magia maligna del libro de las almas

- Pero, anciana Kaede, Kagome esta muy débil

- Lo se Sango, tenemos que encontrar la manera de revertir ese hechizo, lo antes posible

- Por desgracia, la única que puede revertir el hechizo es esta bruja...

- Puede ser revertido por cualquier bruja, su excelencia, sin embargo, nos será muy difícil encontrar a una que quiera hacerlo

- En... Enju - murmuro Kagome

- ¿Enju? ¿Te refieres a...? - dijo Sango

- A la mujer revivida por Urasue, la bruja que le devolvió la vida a Kikyou - terminó Inuyasha

- Pero... ella no es una bruja

- Pero puede ayudarnos a saber en dónde hay alguna, Sango

- Tiene razón excelencia, nosotros deberíamos ir a buscarla mientras Inuyasha y la anciana Kaede, cuidan de Kagome

- Y yo debería ir a avisarle a Koga - acotó Ayame, quién había estado al margen de la conversación hasta ese momento

- Agh ¿Y eso para qué? - se quejó

- Kagome es muy importante para Koga, Inuyasha... y aunque eso nos moleste, no podemos hacer nada para cambiarlo

- Ayame - murmuro

- Dime, Kagome - tomó su mano

- Muchas... gracias... por protegerme - sonrió levemente

- Resiste Kagome - sus ojos se llenaron de lágrimas, al mismo tiempo en que comenzaba a correr al bosque

- Regresaré a ver cómo están los niños, Shippo y Kirara

- Yo te acompañaré, así después vamos en busca de Enju

- Mucha suerte chicos - dijo la anciana

- Gracias... Inuyasha - miró al hibrido, quien aún sostenía a su esposa - Cuida mucho de la señorita Kagome

- Lo haré... Sango, Miroku... ustedes también, cuídense

Ambos asintieron y se marcharon

Por favor... por favor, resiste Kagome


- ¡Rápido, par de lentos! - gritó, mientras corría

- Pero... Koga - suspiro - ¡Vamos lo más rápido que podemos!

- Pues, ¡apresúrense! - frunció el ceño - Esa bruja nos dejo inconscientes y fue tras Kagome, sólo espero que esa bestia la haya protegido, porque si no... - se frenó en seco

- ¿Qué ocurre Koga? - preguntó Hakkaku al alcanzarlo

- Es el olor de Ayame... y se está acercando

Tenia razón, unos minutos fueron los que transcurrieron para que la loba apareciera entre los árboles

- Koga - dijo, parándose delante de él

- Ayame... Que alivio - suspiro abrazándola - Estas a salvo

- ¿Qué? - se mostró sorprendida - ¿Estabas preocupado por mi?

- Claro que si - puso sus manos en su rostro - Tú eres mi mujer

- Koga - sonrió unos instantes, sin embargo, su sonrisa se desvaneció al recordar el rostro de la sacerdotisa - La... la bruja llego a la aldea

- ¿Qué? ¿Y que pasó con Kagome?

- La ataco con una especie de hechizo... no comprendí muy bien, pero, al parecer, quería que matará a Inuyasha, sin embargo, ella no lo hizo

- Hm, no me sorprende, el amor de Kagome por esa bestia es demasiado grande

Parece decepcionado ¿o serán ideas mías?

- Si no detenemos ese hechizo, Kagome puede morir

- ¡¿QUÉ?!

- Al parecer, contenía veneno, el cuál se esta esparciendo por su cuerpo... debemos encontrar a esa bruja, el monje y la exterminadora salieron a buscarla

- Andando - giro sobre sus pasos

- ¿Qué haces? - lo miro confundida

- ¿Qué crees? Iremos a buscar a esa basura

- Pero... ¿No irás a ver a Kagome?

- Inuyasha esta con ella - dijo seriamente - No tiene sentido que vaya a verla, si no puedo ayudarla - comenzó a correr - ¡Y ustedes dos... no se queden atrás!

Sus amigos comenzaron a correr tras de él

Koga...

Pensó la princesa de los lobos, al mismo tiempo en que comenzaba a seguir a su esposo

- Shippo - dijo ingresando a la casa

- Sango, Miroku - se sobresalto

- ¿Cómo están los niños? - se arrodilló a su lado

- Pues, están durmiendo - los miró - No se despertaron desde que se fueron

- Necesitamos pedirte un favor Shippo - dijo el monje - ¿Podrías quedarte con los niños hasta que regresemos?

- ¿Qué sucedió?

- Kagome fue atacada por la hija de la bruja Soroshima y Rin fue secuestrada

- ¡¿Qué?! Y Kagome ¿se encuentra bien?

- Tenemos que ir en busca de esa bruja o... morirá

Los ojos del zorrito se llenaron de lágrimas

- Tranquilo Shippo, Inuyasha esta con ella, tanto él como nosotros, haremos todo lo que este a nuestro alcance para salvarla

- Esta bien - seco sus lagrimas - Pero, dense prisa

- Si, Kirara - todos salieron de la casa - Shippo, cuando los niños se despierten, ve a la casa de la anciana Kaede - el zorrito asintió - ¿Vamos, su excelencia?

- Vamos - ambos se subieron al lomo de Kirara y emprendieron su viaje, en busca de Enju

- Miroku, Sango... cuídense mucho - murmuro al ver como sus figuras se hacían cada vez más pequeñas


- Al fin llegamos - dijo sonriendo, mientras el animal saltaba al suelo - Ahhh, que nostalgia me da el volver aquí - suspiro - Esos eran días felices, ¿recuerdas Higi?

Sus ojos tenían un brillo especial, mientras observaba el viejo templo

- ¿Estas segura que podemos confiar en Ningen, mamá? - preguntó la pequeña Yorunokagi, de apenas 6 años de edad, mientras estaba sentada, con su madre y hermano, en las escaleras del templo, observando el atardecer

- Es un humano hija, si se porta mal, lo castigaremos - sonrió, mientras ayudaba a Musuko a dar sus primeros pasos

- Musuko - sonrió la pequeña - Es tan tierno

- Sólo espero que no sea un débil como su padre

Yorunokagi, quien era hija de Soroshima y un brujo local, el cual había fallecido antes de su nacimiento, estaba fascinada con su pequeño hermano ya que, durante toda su vida, se había sentido muy sola, sin embargo, su madre no pensaba lo mismo

- Él será muy pero muy fuerte - dijo la pequeña, levantando sus brazos

En ese momento, el señor Ningen regresó al templo

- Querida - sonrió - ¿Cómo han estado mis hijos?

- Muy bien querido - sonrió, falsamente

- Pequeña Yorunokagi, tengo algo para ti

- ¿Qué es? - saltaba emocionada

El hombre saco, de dentro de su mochila de paja, a un pequeño gatito

- ¡Un gatito! - sonrió

- Querido, es un gatito demonio

- ¿He? Pensé que era un animal común, ya mismo lo devolveré

- ¡No! - se aferro a su pequeño cuerpo - Es mi regalo y yo lo quiero

- Pero hija, puede ser peligroso

- No te asustes querido - intervino la bruja - Con mis hechizos lo domesticaré para que no nos haga daño

- Esta bien, puedes quedártelo

- ¡SIII! Te llamaré, Higi - lo abrazó

- Higi - pronunció Musuko, mientras aplaudía

- A veces parece mentira que haya transcurrido tanto tiempo - susurro mientras contemplaba el amanecer en las mismas escaleras - Vamos Higi, tengo que encerrar a esta chica antes de que despierte

Volteo a ver a Rin, quien se había desmayado durante el viaje


- Ya amaneció - dijo, cerrando la puerta de la casa

- Kagome debe estar muy cansada - dijo la anciana, observando a la joven dormir - Ese hechizo esta consumiendo sus energías

Inuyasha se sentó a su lado, observándola con tristeza

- Inuyasha

- ¿Qué sucede?

- Es probable que Kagome termine siendo invadida por ese hechizo

- ¿A que te refieres?

- Ella, en este momento, esta luchando con todas sus fuerzas para no ser dominada por ese hechizo, sin embargo, si no logramos revertirlo rápido, es probable que termine siendo poseída por el... Y cuando eso suceda...

- No se acordará de quien soy yo e intentará matarme... lo sé - hizo una pausa - No me importa, no me apartaré de su lado

- ¿Donde... donde estoy? - miraba a su alrededor, sin poder ver más allá de las densas nubes

- Kagome - dijo la voz de una mujer

- Esa voz - abrió grande sus ojos - ¿Acaso es...?

- Kagome - repitió

- ¿Kikyou?... ¡Kikyou! ¿Dónde estás? No logro verte - giraba su cabeza en todas direcciones, sin éxito

Las nubes que estaban frente a ella comenzaron a dispersarse, dejando ver la figura de la otra sacerdotisa

- Kagome

- ¡Kikyou! - intento acercarse, sin lograrlo - ¿Dónde estoy? Acaso ¿estoy muerta?

- Estamos en los límites de este mundo con el otro, mira - señaló hacia abajo

La joven miró y pudo ver la tumba de Inu no Taisho, debajo de sus pies

- La tumba del padre de Inuyasha - se sorprendió - ¿Qué hacemos aquí?

- Debes ser fuerte Kagome

- ¿He? ¿Fuerte?

La sacerdotisa se acercó lentamente a la joven, tomando sus manos, generando una especie de campo de energía sagrado, que ingresó en el interior de Kagome

- Este campo protegerá a Moroha

- ¿Moroha?

- Así es - sonrió - Ese es el nombre que tenías en mente para...

- Mi hija - murmuró

- Después de todo, tú ya sabes que será una niña

- Kikyou... yo...

- Tienes que luchar - la interrumpió - Kagome... - apretó sus manos - No dejes que te mate

- Kikyou

Abrió sus ojos de repente y pudo ver a la anciana Kaede e Inuyasha, sentados a su lado, mirándola con preocupación

- ¿Estas bien Kagome? - preguntó el híbrido

- Una especie de energía purificadora te estaba envolviendo - acoto Kaede

Entonces... ¿no fue un sueño?

- Y esa energía tenía la misma intensidad que la energía de...

- Kikyou - dijo ella

- ¿Kikyou? - se sorprendió el joven

- Inu... Inuyasha... ¿Podemos salir a tomar aire?

- ¿Estas segura?

- Si

Él la tomo de sus manos y ayudo a levantarla, para luego subirla a su espalda y llevarla afuera

Se alejaron de la casa de la anciana, en dirección al pozo devorador de cadáveres, el cuál se había vuelto un símbolo de su amor

- Inuyasha - murmuro, mientras apoyaba la cabeza en el pecho del joven - ¿Recuerdas la primera noche, luego de nuestra boda?

- Hugh - se sonrojó - ¿Seguro que quieres hablar de eso ahora, Kagome?

Ella sonrió, provocando también su sonrisa, ya que, aunque la pregunta lo había tomado por sorpresa, el ver la tierna sonrisa de su esposa, lo hacia sentirse un poco más aliviado

- ¿Lo recuerdas?

- ¿Qué dices? Claro que lo recuerdo

Ingresaron a su casa, luego de la pequeña ceremonia, celebrada al lado del pozo

- No puedo creerlo - pensó la sacerdotisa - ¿Realmente Inuyasha y yo estamos casados? - se quedó observando su anillo

- ¿Estas bien, Kagome?

- ¿Hu? Si, si - se sonrojó - Solo... sólo estaba pensando - volvió a mirar su anillo

- Inuyasha se ve tan atractivo - pensó - Quisiera...

- ¿Se... segura que estas bien?

Sin responder, se acercó lentamente, abrazándolo, apoyando su cara en su cuello

- Ka... Kagome

- Te deseo - dijo, de repente, haciendo sonrojar al hibrido

- ¿De... de verdad? - nuevamente sin responder, comenzó a besarlo en su cuello - Espera... - cerró sus ojos, pero ella no se detuvo - Kagome - suspiro - Si sigues... si sigues querré...

- Dilo - aparto su cara unos centímetros, dejando que su cálido aliento rosara la piel de él

- Si sigues... querré hacerte mía - clavo sus uñas en los muslos de la joven, sin hacerle daño

- Hazlo - susurro, sujetándose con más firmeza

- ¿Estas segura? - la miró, sonrojado y sorprendido

- Si - sonrió - Quiero ser tu mujer, Inuyasha

- Kagome

Se besaron y, lentamente, se entregaron al deseo que poseían desde hace tiempo

- La primera... la primera noche... - murmuraba - Fui, muy feliz

- Yo también... también fui muy feliz - la sujeto con más fuerza

- Inuyasha - lo miró, tomando su mano y llevándola a su vientre - Será... será una niña

- Lo se - sonrió - Puedo sentirlo

- ¿Qué nombre... que nombre le pondrías?

- No lo se, no lo había pensado - respondió, mientras acariciaba su imperceptible barriga

- ¿Qué te parece, Moroha?

- ¿Moroha? - sonrió - Sería un nombre perfecto para ella

- Tenemos... tenemos que protegerla - suspiro - Tenemos que proteger... a nuestra pequeña Moroha

- Kagome...

- No se... no se cuanto tiempo más... pueda resistir - tomo aire - Pero... Kikyou me ayudo a protegerla

- ¿Qué? - la miro, sorprendido

- Ella... ella me dio parte de la energía de su alma... para proteger a Moroha

La energía que vimos envolver a Kagome hace unos momentos ¿era un campo protector de Kikyou para nuestra hija?

- Por favor... ayúdanos, Inuyasha

- Tranquila Kagome - acaricio su cara - Las protegeré con mi vida, a Moroha y a ti, lo prometo

Ella sonrió, tiernamente, lo que provoco que el hibrido le diera un beso cargado de emociones y esperanza


- ¿Dónde...? ¿Dónde estoy? - dijo, mientras abría sus ojos, lentamente

Se encontraba dentro de una de las habitaciones del templo, colgada, con el mismo lazo con el que Yorunokagi la había sujetado

- ¡Señor Sesshomaru! - comenzó a gritar - ¡Señor Sesshomaru!

- Grita todo lo que quieras - entró a la habitación - Nadie vendrá a rescatarte

- ¿Estoy... estoy sola? - sus ojos se llenaron de lágrimas

- Todos estamos solos en este mundo, querida - se paro frente a ella

Rin comenzó a pensar en quienes viven con ella en la aldea, desde la anciana Kaede, hasta Kohaku, para detener su mente en el rostro de Sesshomaru

- ¡Te equivocas! - gritó, molesta - ¡El amo Sesshomaru vendrá a salvarme!

- Es la idea - sonrió

- ¿Qué?

- En cuanto Sesshomaru atraviese esa puerta, será aniquilado... por ti - saco la pequeña hoja con la sangre del demonio

- ¿Por mi? - abrió sus ojos - ¡NO! Yo jamás le haría daño al señor Sesshomaru

- Eso ya lo veremos, después de todo... tu eres lo único que le importa a ese engreído

Salió del lugar

¿Soy lo único que le importa?

Comenzó a forcejear, intentando liberarse, pero no obtuvo éxito, con cada movimiento, la soga se ajustaba más a su cuerpo

- Amo Sesshomaru... Si en realidad me va a obligar a hacerle daño... por favor, no venga

Murmuro, con sus ojos llenos de lágrimas


- Emmm, ¿amo bonito?

- ¿Qué quieres?

- ¿Hacia dónde estamos caminando?

El aroma de Rin se ha mezclado con el de esa bruja y se encuentra en aquella dirección ¿Qué es lo que esta ocurriendo?

- Ya estamos más cerca excelencia

- Si, pasando esta montaña, se encuentra el pequeño taller de Enju - miró hacia abajo - Mira Sango

- Pero si es... ¿Sesshomaru?

- Tenemos que decirle lo que ocurrió con Rin

- Si, Kirara - ordenó al animal que descendiera

Los demonios continuaban caminando, a paso lento, cuando Jaken se percató de los jóvenes

- ¿Qué? ¿Qué es eso? - dijo, mientras trataba de descifrar aquello que estaba descendiendo

- Sesshomaru - dijo Miroku, saltando del lomo de Kirara

- Son los amigos de Inuyasha - miró a ambos lados - ¿Por qué Inuyasha no esta con ustedes?

- Está cuidando de Kagome - respondió el monje - Anoche, una bruja llegó a al aldea, atacando a la señorita Kagome para poder llevarse el libro de las almas y... a Rin

Lo sabia

Pensó

- No sabemos cuáles son las intenciones de esa bruja, pero creímos que, lo mejor, era que estuvieras al tanto de la situación

- ¡Ay, la pequeña Rin! - se preocupó Jaken - Amo bonito, le dije que debíamos traerla con nosotros

Como siempre, el demonio no respondió a ninguno de los comentarios, sólo se limito a seguir caminando, pasando por el lado de Miroku y Sango, sin mirarlos

- ¿A dónde va, amo? ¡No me deje aquí! - comenzó a correr tras él

- Al menos podría habernos dado las gracias - se quejó la joven

- Es muy probable que Sesshomaru ya sabía lo que estaba ocurriendo

- ¿Usted cree?

- Si, Sesshomaru no es ningún tonto, Sango - hizo una pausa - Ven, tenemos que encontrar a Enju cuanto antes

Volvieron a montarse en el lomo de Kirara, continuando su viaje

Esta llamándome, puedo sentirlo... Rin

Miró su mano, en la cuál apareció el collar que le había regalado a la joven para su cumpleaños. Sesshomaru le había pedido al hijo de Hosenky que realizara dos collares idénticos. Era un secreto que ni siquiera Jaken sabia, ya que él mismo, en persona, había retirado su joya, cómo un símbolo para estar más cerca de su amada

- Oiga, amo Sesshomaru ¿Usted va a ir a rescatarla?

- ¿Tú que crees?

En todos los años que llevo acompañándolo, jamás lo vi preocuparse así por nadie, ni siquiera por mi... sin embargo, no entiendo ¿por qué le cuesta tanto trabajo aceptar lo que siente por esa chica? Es decir, el hecho de que fuera humana no le importo al momento de revivirla...

- Jaken

- ¿He? - se sobresalto - Dígame amo

- ¿Qué es lo que sabes acerca del libro de las almas?

- Bueno... - puso su mano sobre su barbilla - Hasta donde sé, el libro de las almas fue creado por Saishonomajo, una bruja con grandes poderes, quizás la más grande que haya existido. Ella guardo todo su conocimiento en las hojas de este libro, sin embargo, cuando empezó a asesinar a demonios y otros brujos, para quitarles su conocimiento, el libro terminó absorbiéndola a ella también

- Ja, lo mismo que la perla de Shikon

- Y quizás más, amo bonito, el libro esta lleno de hechizos y conjuros que ni usted ni yo conocemos

- Eso no me interesa, no necesito ningún hechizo para acabar con esa bruja

Ambos demonios siguieron caminando en dirección a las montañas del norte, dónde Yorunokagi, creía, que tenía su lugar seguro