Rose, por favor_ Insistió su prima.
Ya te dije que no, no importa cuanto insistas_ La reprendió ella.
La joven rubia miró el techo con molestia. Tomó una bocanada de aire y le dió una mirada seria.
Por su parte, la segunda mujer apretó sus labios y dirigió su atención nuevamente al espejo. Era obvio que ya no deseaba continuar con la charla.
¿Cuánto piensas seguir así? _Insistió su prima.
Rose se soltó el cabello. Las ondas negras cayeron sobre sus hombros de manera desordenada. Comenzó a desenredar su pelo.
Alice, ya te lo dije: no quiero conocer a nadie_ Aclaró por quinta vez_ No estoy para relaciones románticas.
Alice hizo una mueca de enojo y soltó un chillido de impaciencia.
No es necesario que sea algo romántico. Podés divertirte una noche con alguien.
Ella sonrió. Las ocurrencias de su prima pequeña a veces no tenían límite.
¿Tengo cara de ser alguien que le gusta tener sexo con extraños?
Perdon, querida virgen María_ Murmuró con sarcasmo.
Ambas soltaron una carcajada.
Anda, Rose_ Pidió le muchacha_ No puedes desperdiciar tu juventud y tu belleza así. El idiota de Thomas no lo vale.
La mujer se puso seria. Para ella la mención de su antigua pareja era algo que todavía la irritaba: se había casado estando muy enamorada y todo había terminado como un jodido desastre. Después de unos meses casada con Thomas Button, había recibido una llamada de una desconocida que afirmaba ser su esposa. Varios días más tarde, terminó descubriendo que Thomas estaba casado hacia casi 8 años con otra mujer. En resumen: su matrimonio fue cancelado legalmente y terminó regresando al departamento que compartía anteriormente con Alice.
No me lo recuerdes, por favor.
Ese es el problema, si sigues empeñada en no aceptar este mal momento no podrás superarlo_ Soltó con cansancio_ Además, ya han pasado cinco meses, creo que ya es hora de comenzar nuevamente.
Terminó de trenzar su cabello y se dió vuelta para mirarla. Sabía que tenía razón, no podía continuar así. Pero tampoco se sentía lista para abrirse a nuevos hombres. La posibilidad de salir lastimada y bañada en la lágrimas era algo que deseaba evitar a toda costa.
Dame un poco de tiempo para pensarlo_ Rogó.
Alice le sonrió y saltó a abrazarla.
Tenes dos días_ Comentó con alegría_ No pidas más tiempo porque no te lo voy a dar.
Dicho esto, la rubia la soltó y se alejó rumbo a la cocina.
Rose vió su reflejo en el espejo. Alice tenía razón: aún era joven, pues apenas tenía 26 años. También se veía bonita; su piel pálida no tenía imperfecciones, sus largas pestañas resaltaban sus brillantes ojos color miel y su cuerpo estaba en buena forma. Tal vez debía intentarlo, aunque sea una última vez.
"Nunca es tarde para conocer a tu verdadero amor"
Aquella frase hizo eco en su mente.
'Puedes hacerlo, Rose. Todo estará bien' Pensó para sí misma.
(Varias horas más tarde)
Con cuidado ordenó los registros dentro de la carpeta y los colocó en el cajón correspondiente. Observó el lugar, no había nada más que organizar o archivar. Como no tenía más trabajo, tomó su abrigo de terciopelo y camino rumbo a la puerta. Salió de la oficina y caminó rumbo a la parada de autobús.
Si bien ser la secretaria de uno de los jueces más reconocidos de la ciudad le había echo sentir importante, tenía que reconocer que el pago no era muy elevado. Es decir, esperaba poder conseguir lo suficiente para comprar un auto. No obstante, el sueldo apenas le alcanzaba para los impuestos y sus gastos personales.
'Al menos tengo trabajo' Pensó con alivio.
Mientras caminaba, vió a lo lejos una persona que se dirigía hacia ella. Extrañamente, captó su atención. Era una persona de baja estatura con uniforme escolar. Lo primero que pensó fue que se trataba de una chica, pues tenía el cabello largo hasta la cadera. Sin embargo, a medida que se acercaba, se dió cuenta que se trataba de un muchacho.
Rose sintió que su corazón acelerarse. Luego notó que sus ojos no podían dejar de verlo.
El joven tenía el cabello brillante, lacio de color negro con las puntas de color verde menta. Su rostro tenía la piel blanca, rasgos suaves y estaba adornado por un par de ojos del mismo color que las puntas de cabello. Vestía una camisa blanca con pantalón de vestir y una chaqueta de color negro. Por último, cargaba en sus hombros una mochila marrón de cuero.
Apretó los labios con nerviosismo y bajó la mirada, avergonzada.
El chico paso junto a ella, ignorándola. Caminó hasta la esquina, cruzó la calle y se metió en la casa de té que estaba frente a la oficina del juez.
Rose quiso ir tras el y meterse en el local. Pero, en lugar de hacer eso, siguió su camino al tiempo que intentaba aclarar su mente.
'¿Qué me pasa?'
Sus respiración estaba entrecortada, su corazón parecía que iba a salir fuera de su pecho y sus labios temblaban. Sumado eso no podía sacar de su mente la imagen de aquel desconocido. Sobretodo no podía dejar de recordar su largo y llamativo cabello. Se veía tan suave que por unos segundos deseó acariciarlo con sus dedos.
Paro en medio de la calle al darse cuenta de lo que estaba pensando. Respiró hondo, necesitaba contarle a Alice. Tomó su celular y le mandó un mensaje de whatsapp. Esta última no tardó en responder
Mensaje: Mierda, creo que estás enamorada
