Hola a todos, decidi traducir mi historia The Mare Program al Español

Espero que les guste, de haber algun error ortografico es mi culpa.

Vocabulario que se vera mucho en la historia: procreadora, yegua, potranca

*esas palabras significan lo mismo, las mujeres de en esta historia son utilizadas para procrear*

Espero les guste


Programa de Mulas

Lugar de desarrollo: Chicago Illinois, tiempo presente universo alternativo en una sociedad poligamita.

Relaciones: Edward/Tanya/Bella

Capítulo 1

El programa de mulas está diseñado para seleccionar las mejores mujeres para ser procreadoras o "yeguas". Los hombres que utilizan este programa, tienen dos opciones casarse y formar una familia con la yegua o follarla solo cuando este periodo de ovulación. Muchos de los hombres prefieren casarse y tener mas de una "esposa" ya que la sociedad es poligamita. Muchas familias utilizan el programa desde los 1800 cuando Aro Volturi implemento el programa. Ahora que el mundo se ha modernizado el catálogo de proreadoras es digital, los hombres escogen la mujer o mujeres que quieren y a través de la página web seleccionan el día y la hora para la cita de encuentro. La cita se utiliza para que el hombre y la procreadora se conozcan y discutan sus intereses mutuos. La mayoría de las veces la química entre el hombre y la procreadora es palpable pero otras veces no. La mayoría de los hombres deciden casarse con la procreadora la amen o no.

No es una cuestión de amor si no de reproducción. No de todas las citas salen parejas, pero el programa tiene una tasa de éxito de 85%. La mayoría de las mujeres reciben y dan placer también, de esa manera todos ganan.

Familias como los Cullen han sido parte del programa por generaciones. Carlisle Cullen encontró a su procreadora dentro del programa, así como su tatarabuelo, su abuelo y su padre. Nuestro departamento de perfiles está buscando entre los mejores perfiles de chicas entre 18 a 25 años ya que su tercer hijo Edward Cullen necesitaba una tercera procreadora. Él tiene gustos muy exigentes y sus últimas procreadoras solo habían podido ser embarazadas efectivamente una vez, aunque su segunda procreadora Tanya dio a luz a gemelas idénticas. Ambas mujeres tienen problemas ginecológicos los cuales salieron a relucir luego de sus partos. Edward ama a ambas mujeres así que aun continúa casado con ellas y aún seguía tratando de procrear con Tanya. Solo hemos podido seleccionar tres perfiles nuevos, ya Edward tuvo su cita con dos de las chicas y no hubo química con ninguna.

Edward Cullen tiene treinta y cinco años, su cabello es de un marrón rojizo y ojos verde esmeralda. En nuestra sociedad él es considerado un semental. Junto a su padre es el director general de la compañía familiar Cullen Inc. Una de las compañías más importantes de importación y exportación del estado desde que se fundó en 1930. Completo una carrera y maestría en administración de empresas con un grado menor en publicidad y marketing. Muchos de los hombres y mujeres de nuestra sociedad querían estar con él y muchas de las mujeres en el programa soñaban con ser sus procreadoras, pero sus exigencias y gustos son tan específicos que solo algunas eran "compatibles". Sus procradoras actuales no tienen queja alguna de como Edward las satisface sexualmente, el problema es que no podía impregnarlas pues son ''estériles''.

Edward salió de la ducha y se alisto para salir, se vistió con uno de sus tantísimos trajes de diseñador, una camisa blanca bien planchada y una corbata verde oliva. Se amarro los zapatos y se puso su Rolex. Luego de ponerse un poco de colonia tomo las llaves de su Aston Martin Vanquish DBS 2023 y salió hacia el lugar donde habría de conocer a la tercera y última candidata del programa. Se detuvo unos minutos en la floristería para comprarle un ramo de las mejores y más bellas flores que tuviesen en inventario y luego se dirigió al restaurante.

—Mesa para Cullen— le dijo a la anfitriona.

—Por aquí— lo dirigió hacia el fondo del restaurante donde había reservado una mesa privada.

—La persona que espera llego unos minutos antes que usted— añadió ella con una sonrisa.

—Gracias— le dijo él.

Camino hacia el fondo del salón y miro a la mujer sentada en la mesa, tiene el pelo largo, castaño y rizado. Piel de color marfil su rostro podría ser clasificado como en forma de corazón. Sus ojos de un azul grisáceo, grandes y expresivos, Edward la miro de arriba abajo y noto sus piernas largas y cuerpo esbelto. Tiene puesto un traje de encaje color verde muy ajustado y miraba el menú mientras se mordía el labio inferior. Algo despertó en su interior mientras la observaba.

—Buenas noches— la saludó

Ella levanto su mirada y le sonrió

—Buenas noches— respondio la chica

—Disculpa que llegué unos minutos tarde, no es mi costumbre, pero me detuve a comprarte esto—le dijo entregándole el ramo de flores.

—Gracias están hermosas —respondió ella.

Esta era la primera vez que un hombre le regalaba flores, pero no iba a decirle.

—Edward, Edward Cullen —se presentó extendiéndole la mano.

—Isa…Bella Swan —respondió ella estrechándole la mano con firmeza.

Una corriente eléctrica recorrió sus cuerpos cuando sus manos se tocaron.

—Gusto en conocerte Bella —respondió el.

Edward se sentó frente a ella, el mesero les tomo la orden y se alejó.

—¿Necesitas una nueva procreadora? —le pregunto ella.

—Si—respondió el.

—¿Cuántos años tienes? —preguntó bella.

—Treinta y cinco, ¿cuantos tienes tú? —pregunto él, aunque ya sabía la respuesta.

—Tengo veintiuno

—¿Que paso con tus demás procreadoras? Todos sabemos que te casaste primero con Jessica y unos años después con Tanya—dijo Bella.

—No sucede nada con ellas, siguen siendo mis esposas, solo que no son mis procreadoras por el momento—explico él.

—¿Ellas saben que estas aquí conmigo? ¿Cómo se sienten ante la posibilidad de que haya otra procreadora? —pregunto un poco curiosa pero asustada a la vez.

—Tanya no tiene ningún problema con que haya una procreadora más, pero a Jessica no le agrada la idea—dijo el un poco avergonzado.

—¿Jessica será un problema? —inquirió ella.

—No podría decirte, pero ella conoce su lugar—dijo el no muy convencido.

—Tienes tres hijas—dijo Bella.

—Sí, Eduarda la mayor y Eliza y Edén las gemelas—sonrió.

—¿Todas tienen nombre con E? —rio ella.

—Así es en mi familia, todos mis hermanos y yo tenemos nombre con E—le sonrió.

—Tú y tus once hermanos, cierto—dijo ella asombrada.

—Sí, soy el tercero de los doce—respondió el mientras tomaba un sorbo de su vino.

—Todos son varones o tienes hermanas? —le pregunto ella.

—Tengo cuatro hermanas

Bromearon mientras cenaban, Edward notó que ella tenía una hermosa sonrisa y una risa contagiosa. Después de eso, hablaron sobre sus gustos y las cosas que no les gustaban y notaron cuánto tenían en común. Isabella había ido a la universidad y estudió derecho comercial. No solo era hermosa, sino que también era inteligente. Tanya también había ido a la universidad; ella es una enfermera practicante. Bueno, ella tiene el título, pero no ha trabajado ya que solo ha estado cuidando de Edward y sus hijas. Después de la cena fueron a la discoteca y bailaron, ella presionó su cuerpo contra el de él. Edward la agarró de las caderas mientras se mientras se movía al ritmo de la música. El Besó su cuello, estaba excitado.

—¿Lo harás? —le pregunto él.

—¿Qué cosa? —respondió ella haciéndose la tonta.

—Ser mi yegua, mi procreadora—dijo Edward.

—Si—dijo ella y luego beso la comisura de su boca.

—Pero, ¿qué tipo de procreadora seré? ¿La que se esconde en un apartamento y follas de vez en cuando, o con la que te casas y llevas a vivir con las demás? —preguntó, para ella esa era una pregunta muy importante.

Edward quería probar follarla cuando estuviese ovulando nada más, pero algo en ella lo llamaba y no quería a estar lejos de ella, aunque que solo se conocían desde hacía unas pocas horas.

—¿Te casarías conmigo? —le susurró al oído con voz ronca.

—¿Cuando? —pregunto ella.

—En unos días— se rió entre dientes besando su sien.

Eso es todo lo que necesitaba para poner las cosas en marcha. Isabella tenía amigas, ambas también eran procreadoras, su amiga Alice había sido quien la convenció de llenar la solicitud para el catálogo del programa. Alice había sido una yegua desde antes que se graduaran de la escuela secundaria y había dado a luz a su sexto bebe una niña hace unas semanas. Ella es la yegua de Jasper Whitlock. Su otra amiga, Rosalie, era la yegua del hermano gemelo de Edward, Emmett, él le dio un lugar para vivir y va y la cría cuando quiere, ya tenían dos hijos.

Isabella había seguido todas las instrucciones del programa de mulas, se había hecho las extensas pruebas médicas que los Cullen le habían pedido y también se había hecho la prueba de detección de enfermedades de transmisión sexual. Ella está tomando el medicamento para fortalecer el útero que le recetó el médico. Comía bien y también hacía ejercicio, y sus ciclos eran regulares, estaba lista para ser una procreadora perfecta.

Edward tomo a Bella de la mano y la llevó fuera del club, se subieron al auto y él condujo a casa. Estaciono el carro en el garaje subterráneo y juntos, todavía de la mano, subieron en ascensor directamente a la sala de Edward.

—Hola querido— dijo Tanya en voz baja. Edward caminó hacia ella y la besó en la sien, miró a la bebé en sus brazos.

—Tenía problemas para conciliar el sueño, extrañaba a su papá— dijo Tanya entregándole a su hija menor, Edén. Edward la besó en frente y camino hasta el cuarto de las niñas, Tanya lo siguió.

Edward abrazó y meció a la bebé durante unos minutos hasta que su pequeño cuerpo sintió su presencia y se relajó, luego la colocó en su cuna junto a su hermana y salió de la habitación. Tanya caminó detrás de él un poco insegura de cómo proceder, recordando cuando ella era la que estaba en esta posición cuando Edward la llevó a casa luego de ser suya por primera vez. Jessica había sido menos que acogedora.

—Hola, soy Tanya Cullen, la segunda yegua/esposa de Edward, encantada de conocerte— dijo con la mano extendida.

—Bella Swan, encantada de conocerte también— respondió con una sonrisa genuina. Bella tenía una habilidad especial para leer a la gente y podía ver que Tanya era una persona buena.

—Eres muy hermosa, tus fotos no te hacen justicia—le sonrió.

Isabella se sonrojó ante sus palabras. No sabía de qué estaba hablando Tanya, ella también es muy hermosa.

Edward le pidió a Tanya que se fuera a la cama, todas las procreadoras tenían habitaciones individuales, pero también podían dormir con Edward. Como era la primera noche de Isabella, Tanya había preparado la habitación de Edward para ella y Tanya fue a su habitación a pasar la noche.

— Gracias por querer traer más hijos a nuestra pequeña familia— dijo antes de desaparecer en el pasillo.

Edward tomó la mano de Bella y la llevó al dormitorio principal, una vez que la puerta estuvo cerrada comenzó a desvestirse y se preparó para ir a la cama. Isabella se preguntó si la iba a criar esta noche.

—Solo vamos a dormir— él sonrió como si pudiera leer su mente.

Isabella se desvistió hasta quedarse en ropa interior y se metió en la cama con él, pronto sus párpados se cerraron y se quedó dormida en su cálido abrazo. A la mañana siguiente, Jessica la despertó bruscamente.

— ¿Quién diablos eres? ¿Por qué estás en la cama de mi marido? — preguntó en voz baja, pero sus ojos estaban echando humo.

Edward salió del baño antes de que Isabella pudiera responderle. Ver la mirada de molestia en su rostro le dio confianza, se sentó asegurándose de que él viera su cuerpo aun cubierto en ropa interior.

— Soy Bella Swan, la nueva y joven procreadora de Edward— respondió con una sonrisa sensual.

Jessica miró a Edward con disgusto y salió de la habitación con un resoplido.

—Ella va a ser un problema— Bella afirmó.

Bella conoció a la familia Cullen ese día, había ayudado a Tanya a hacer una deliciosa comida para toda la familia, y también había pasado algún tiempo con las gemelas, se parecían tanto a Edward que se preguntaba cómo serían sus hijos con el cuándo los tuvieran.

— Estoy segura de que harás unos bebés hermosos—Tanya le sonrió.

—¿Edward y tú todavía se están reproduciendo? —preguntó Bella.

— Sí, todavía lo estamos intentando, estoy en este nuevo tratamiento, debería funcionar pronto, lo que tengo no es tan grave— dijo con desdén.

—¿Cuántos años tienes? — Bella le preguntó.

—Tengo veinticinco años— respondió Tanya.

Todos parecían aprobar a Bella. Todos menos Jessica, ella fue un poco condescendiente durante el almuerzo, Edward la había sacado de la habitación y había tenido una fuerte con conversación con ella respecto a su actitud.

Dos días después todo estaba listo para la pequeña y recepción. Tanya ayudo a Bella a diseñar el vestido de novia perfecto, su amiga Alice trabajo hasta altas horas de la noche para terminarlo. Tanya le había arreglado el cabello y entre Rosalie y Alice le ayudaron con el maquillaje. Ya que los padres de Isabella estaban muertos, Jasper la llevaría hasta el altar. Alice fue la dama de honor y el hermano mayor de Edward, Eleazar fue el padrino. La ceremonia se llevó a cabo en los jardines botánicos de la ciudad, la recepción sería en el jardín de la casa de los Cullen.

Isabella se emocionó mientras caminaba por el pasillo, todo su cuerpo temblaba cuando llegó al final y sus manos se entrelazaron con las de Edward. La ceremonia fue corta, luego de que se declararan casados, Edward, la agarró de la cintura y la besó por primera vez. El beso fue lento y sensual, algo dentro de ellos chisporroteó mientras sus labios se movían al unísono. Después de algunas fotos y muchas felicitaciones, subieron al auto y fueron conducidos de regreso a la propiedad de los Cullen para la recepción.

Edward y Bella tuvieron su primer baile, cenaron y cortaron el pastel. Después de eso, Tanya y sus amigas ayudaron a Isabella a ponerse un vestido verde esmeralda para irse a la luna de miel. Edward le dijo que volarían en su avión privado a Hawái, que pasarían unas seis semanas allí. Bueno, se quedarían hasta que Isabella quedara embarazada. Edward le había comprado ropa adecuada para el viaje, todo estaba listo para partir. El viaje al aeropuerto fue corto, pronto se acomodaron dentro del avión esperando el despegue. Cinco minutos más tarde estaban fuera, justo antes de la puesta del sol en el horizonte, cuando la señal del cinturón de seguridad fue apagada, Edward tomó la mano de Bella y la llevó a la parte trasera del avión a la habitación.

—No puedo esperar más para tenerte mi hermosa procreadora— Le dijo mientras desabrochaba su vestido.

La tela de encaje se juntó a sus pies, Edward se arrodillo y beso la piel expuesta de sus muslos y la parte posterior de sus piernas mientras le desataba los zapatos. Rápidamente se desvistió, Isabella estaba completamente desnuda debajo de su vestido y él gimió al ver su piel expuesta. Él la giró y la envolvió en un beso acalorado, su cuerpo moldeado contra el de él, edward movio su mano entre ellos y palmo su área genital; se sentía cálida y tentadora.

Reunió un poco de la ya existente lubricacion vaginal y con dos de sus largos dedos, separó sus labios inferiores y jugueteó con su clítoris. Una descarga de placer la recorrió y acercó su cuerpo al de él. Rompió el beso para darle espacio para respirar, continuó besando su cuerpo con una mano aún en sus labios inferiores. Movió el dedo en su clítoris más rápido mientras su boca se cerraba sobre su erecto pezón rosado.

—Oh, oh, oh Edward por favor —su yegua le rogó.

Lamio su erecto pezón rosa hasta que ella hizo una mueca de placer, soltó el seno derecho y fue a prestar la misma atención al izquierdo mientras sus dedos rodeaban su clítoris más rápido.

—No puedo esperar a verte alimentar a nuestros bebés con estos, tus senos son perfectos—susurró.

Él la besó de nuevo —¡Oh, oh, oh, joder! ¡Edward! —ella gimió cuando su orgasmo irrumpió sobre su cuerpo.

—Te ves hermosa así —dijo mientras el residuo de su clímax cubría sus dedos.

Esparció la lubricacion sobre su ahora hinchada vulva mientras guiaba su cuerpo hacia la cama. Edward la besó nuevamente durante unos minutos y luego jugueteó con sus pezones, Isabella gimió su pecho agitado por el deseo.

—¿Estás lista? — Edward preguntó, sus ojos verdes oscurecidos por la lujuria, su voz un susurro ronco.

—Sí, por favor, preñadme— maulló Isabella.

Edward tomó algo de su y la extendió sobre su largo y erecto pene después de quitarse los calzoncillos, bombeó su pene durante unos segundos y luego jugueteó con sus pliegues.

—Por favor— gimió Isabella.

Abrió sus piernas para mejor acceso y en un movimiento rápido, estaba dentro del coño de su yegua.

—Maldita sea, estas bien apretada— dijo en un respiro.

— Oh, eres tan grueso— Isabella dijo moviendo sus caderas.

Él lo tomó como señal y comenzó a moverse lentamente dentro de ella. Isabella levantó la cabeza de la cama y presionó sus labios contra los de él, se besaron mientras él la penetraba. Adentro y afuera, adentro y afuera, él se movió estirando sus paredes apretadas, su coño era más apretado que el de Jessica, tan bueno como el de Tanya.

— Tan apretada, que delicia— gimió Edward mientras movía las caderas.

Isabella abrió más las piernas haciendo que él empujara más profundamente dentro de ella, podía sentir cada vena y cresta de su polla dentro de su coño.

— ¡Joder, te sientes increíble dentro de mí, Ung, Ung ¡Oh! —Isabella gimió.

Ella entrelazó sus piernas con las de él mientras los empujes de Edward se aceleraban y ella comenzó a mover sus caderas al unísono.

¡Ung, Ung, Ung, Ung, oh Edward, Edward, Edward JODER! exclamó cuando sintió que se preparaba otro orgasmo.

Edward movió sus caderas más rápido invadiendo su cérvix como un maniaco.

— Ah, ah, ah, ah, joder tan apretada, unh, ung, no puedo... joder, ¡me corro! ¡me corro! —Edward exclamó cuando su orgasmo onduló a través de él y se derramó dentro de ella en tres largos chorros.

Su cabeza descansó en el hueco de su cuello mientras recuperaba la compostura. Isabella se corrió de nuevo unos segundos después, su cuerpo se agitaba y se retorcía debajo de él. Él la envolvió en un beso acalorado mientras la mecía un poco más hasta que sus corazones se calmaron y su respiración se volvió uniforme.

—Cariño, eso fue maravilloso— dijo Edward todavía jadeando.

—No puedo esperar a aterrizar; Te voy a follar tan fuerte que no podrás caminar. Voy a tener que cargarte a todos lados— sonrió.

—Es una promesa— respondió ella besándolo.


¿Que les parecio? Espero que le den una oportunidad a esta historia. Dejenme saber lo que piensan. Nos vemos en el proximo capitulo.