Aqui esta el proximo capitulo, gracias a todos los que siguen y han dejado sus comentarios. Sus observaciones fueron tomadas y se hicieron los cambios nesesarios. Gracias por ayudar, que lo disfruten.


Canción de fondo: Bésame (Camila)


Programa de Procreadoras

Capítulo 2

Edward y Bella eran una montaña de piel y extremidades desnudas en la cama justo después de que sus cuerpos descendieran de su orgasmo, Edward insertó un tapón vaginal dentro de Isabella para evitar que su semen se filtrara demasiado pronto. La cabeza de Isabella descansaba sobre su musculoso pecho, se había quedado dormida después de su sesión de reproducción. Edward recordó lo que había ocurrido entre ellos, se sentía saciado y contento. Él y Tanya tuvieron largas conversaciones sobre la posibilidad de que él consiguiera una nueva procreadora o una tercera esposa. Tanya no se opuso a ninguna de las dos ideas, Jessica, por otro lado, quería que Isabella fuera una yegua secundaria, una a la que Edward iría a follar cuando estuviera en celo y nada más. Iba a hacerlo, pero al conocer a Bella por alguna extraña razón no podía estar lejos de ella. Se sentía protector con ella, tal como había sucedido con Tanya.

Las mujeres ahora tenían la opción de ser parte del programa de procreadoras, cuando comenzó por primera vez, las familias enlistaron a muchas de sus hijas en el programa, ya que les pagaban por traer niñas al programa. Otras familias criaban a sus hijas para ser yeguas, un ejemplo es la familia de Tanya, les enseñaron cómo ser una buena yegua/esposa. Ella y todas sus hermanas eran yeguas. Y otras como su madre fueron obligadas a ser yegua por sus familias. La madre de Edward se convirtió en yegua de Carlisle a la temprana edad de catorce años. Nueve meses después de su cumpleaños tuvo a Eleazar, y al año siguiente, cuando cumplió quince años, dio a luz a los mellizos Emmett y Edward. La más joven de los doce Cullen es Esmelynn, de cinco años.

Todavía tenían un largo camino por recorrer en su vuelo, por lo que Edward decidió tratar de dormir un poco. La piel de Isabella estaba adornada con piel de gallina, por lo que cubrió sus cuerpos con las sábanas y se quedó dormido rápidamente. Isabella cambió de posición en algún momento, su espalda estaba contra el pecho de Edward, su erección presionada contra sus nalgas. Edward se despertó de golpe cuando el avión se desvió bruscamente, agarró a Isabella más cerca de él, unos segundos más tarde sintió las manos de ella acariciando sus brazos.

— Así que no fue un sueño— susurró.

—No, estoy aquí, eres mi hermosa yegua— dijo besando su cuello.

La escuchó sollozar— ¿Qué pasa? — preguntó alarmado.

—Tengo miedo de no tener éxito, de ser un fracaso— dijo.

Edward la abrazó más cerca de él —no eres un fracaso, eres inteligente y hermosa, me gusta que tengas una mente y no tengas miedo de usarla— dijo solemnemente. Isabella se secó las lágrimas mientras movía su cuerpo y recordó el tapón.

—¿Estás incómoda? — Le preguntó.

—Necesito usar el baño—respondió ella sonrojada.

Edward sonrió y la colocó sobre su espalda, metió la mano entre sus piernas y retiró lentamente el tapón.

Isabella fue e hizo sus necesidades, después de lavarse las manos se limpió entre las piernas con un paño húmedo. Edward fue al baño después de ella, ella lo estaba esperando en la cama sentada de lado mostrándole la parte delantera de su cuerpo. Ella vio su polla contraerse, Edward caminó hacia la cama lentamente, con una mirada depredadora en su rostro. Se subió a la cama y la agarró por la cintura, su espalda ligeramente levantada sobre las almohadas, Edward tomó su rostro entre sus manos y sus labios se encontraron; se besaron hasta quedarse sin aliento. Su pecho se movía mientras jadeaban por aire, las manos de Edward exploraron su cuerpo esbelto, tomó sus pechos y jugó con sus pezones provocando un gemido de sus labios entreabiertos.

—Son perfectos— dijo Edward sentándola en su regazo.

Él tocó a tientas y se dio un festín con sus senos hasta que ella se corrió con un gemido bajo. Edward la movió para que su espalda estuviera contra su pecho y la abrazó, sus manos recorrieron la parte superior de su cuerpo. Se acercó a ella y la penetró rápidamente.

—Oh— susurró ella mientras él continuaba jugueteando con sus pezones, besando la parte posterior de su cuello y su hombro mientras mecía profundamente en su apretado coño. Ella podía sentir su respiración entrecortada en su cuello, sus manos ahora están agarrando sus caderas mientras bombea dentro de ella más rápido.

—¡Joder! puedo sentirte toda así, ¡mierda, estás tan apretada! — dijo mordisqueando su oreja. Sus pechos rebotaban con cada embestida que él le daba a su cérvix, el movimiento enviaba descargas y descargas de placer directamente a su centro.

—Edward, Edward, oh, oh, Edward—gimió.

—ah, ah, ah— dijo el sin aliento.

—Ung, ung, ung, ¡joder! ¡Mierda! ¡Mierda! — Eran los únicos sonidos que salían de su boca.

—Ah, ah, ah, tan apretada, no puedo aguantar más, tengo que… joder… ¡me corro! —Apenas pudo pronunciar las palabras, su orgasmo se apoderó de él.

Golpeó aún más profundamente dentro de ella mientras su cálido semen se derramaba en el coño caliente de su yegua. Su respiración era irregular y manchas de colores nublaban su visión mientras la llenaba por completo con su semilla. Isabella se corrió cuando la punta de su longitud tuvo un espasmo en su punto dulce. Un fuerte gemido salió de sus labios mientras se estremecía en la cama con la fuerza de su orgasmo. Se recostó en la cama completamente feliz, pero muy agotada. Sus extremidades eran gelatina y apenas podía sentirlas.

—¡Oh, Edward, eso fue increíble! —se las arregló para decir.

Él sonrió y la abrazó, todavía estaba moviendo sus caderas y corriéndose dentro de ella.

—Vas a ser mi muerte hermosa— sonrió.

Isabella quería volver a dormir, pero necesitaban una ducha. Edward la llevó al baño, encendió los chorros y dejó que el agua lavara el sudor se sus cuerpos. Isabella se estaba quedando dormida porque estaba cansada. Ella se recostó en su regazo, él insertó el tapón de semen en su coño nuevamente. Con una toallita, limpió su cuerpo y luego procedió a lavarse. La secó lo mejor que pudo y la vistió con la camisa que se él había quitado antes. Se puso unos calzoncillos limpios, pero justo antes de que pudieran volver a dormir, la azafata les dijo que habían aterrizado en Los Ángeles y que su comida estaba lista y esperándolos. Llevaban alrededor de cuatro horas de viaje.

Isabella se despertó a regañadientes y se puso un par de pantalones cortos y sus converse. Edward agarró unos jeans sencillo y una camiseta, comieron en silencio, pero Isabella le sonreía cada vez que lo sorprendía mirándola. Regresaron al avión treinta minutos después, ya que el avión había sido repostado de combustible y la tripulación había cambiado. Completamente hechos polvo, se quedaron dormidos tan pronto como sus cuerpos tocaron el colchón.

~PP~

Seis horas después, finalmente aterrizaron en Hawái, antes de abandonar el avión, Edward se quitó el tapón e Isabella limpió cualquier residuo con una toallita. Llegaron a la villa donde les esperaba el desayuno. Bella iba a sentarse a comer, pero Edward la detuvo y la sentó en su regazo, agarró el tenedor y les dio de comer a ambos al mismo tiempo. Después de eso, le dio un recorrido por la villa y guardaron sus cosas en el dormitorio.

—¿Vamos a pasar la mayor parte de nuestro tiempo aquí en esta habitación o vamos a ir a la playa y hacer otras cosas vacacionales también? — Bella bromeó.

Fue detrás de ella y le acarició el cuello —Estamos aquí principalmente para follar hasta que te embarace, pero también tengo algunas cosas programadas disfrutar— Le dijo a ella.

—¿Podemos descansar un poco? Todavía estoy cansada— dijo.

—Claro, ¿estás adolorida? — preguntó y Bella asintió.

Bella no era virgen pero no había estado con ningún hombre desde que envió la solicitud al programa.

—No es tan malo— dijo.

—Ponte cómoda, ya vuelvo— le dijo.

Se cambió a una camisola rosa rubor y se trenzó el cabello, luego se acostó en la cama. Edward regresó con un poco de Advil y una bolsa de hielo. Después de desnudarse, se acostó a su lado.

Edward fue despertado horas después por la criada, era media tarde. Pidió que les llevaran la comida al dormitorio. Mientras comían, hablaron sobre la dinámica de ser una procreadora y lo que Edward esperaba de ella. Él le dijo que si ella no estaba criada para cuando se fueran de Hawái, seguirían intentándolo, pero que mientras tanto ella ayudaría con las tareas del hogar y que le encantaría que aprendiera a cuidar a un bebé con Tanya y Jessica. Tanya hace mucho para mantener la casa en funcionamiento y, a veces, es abrumador para ella.

— No creo que Jessica me dejaría ayudarla o estar cerca de su hija— afirmó.

—Jessica tiene cosas que hacer y además trabaja— dijo.

—Pero pensé que las yeguas no trabajaban— dijo Isabella, ya que era la norma.

—Sí, muchas yeguas no trabajan, pero Jessica es la asistente de uno de mis hermanos, ella trabaja mientras Eduarda está en preescolar. Ella tiene áreas de nuestra casa que limpia y mantiene, también hace los mandados, diligencias y cocina algunas veces— explicó Edward.

—¿Tienes una vacante en recursos humanos? Tengo una especialización en derecho comercial y recursos humanos— dijo.

—Lo sé, pero quiero que nos concentremos en nosotros y…—

—En criarme— finalizó ella.

—Aceptaste hacer esto— señaló Edward.

—No me quejo—respondió ella.

Terminaron su comida —¿podemos ir a la playa? —preguntó Bella, Edward asintió.

Fueron a cambiarse, Bella se vistió con un diminuto bikini blanco y Edward se puso uno de sus bañadores. Afuera había un bolso con toallas y bloqueador solar esperándolos. Había otras personas de las villas privadas vecinas disfrutando del agradable día, y Bella se sintió cohibida de repente.

—Sé que nuestra sociedad es poli amorosa y polígama, pero ¿cómo debo comportarme abiertamente? —preguntó.

—Isabella, el programa de procreadoras es algo global que todos conocen y muchos hombres usan. No tienes que actuar de manera diferente a lo que has estado haciendo. Estamos legalmente casados, sí, eres mi yegua, pero también eres mi esposa y no lo tomo a la ligera—Él la tranquilizó.

Corrió hacia el agua, con Edward siguiéndola. Pasaron unas tres horas en el agua, luego cenaron algo ligero. Treinta minutos después volvieron al agua para disfrutar de los últimos minutos de sol. Bella miró a los ojos de Edward mientras él la abrazaba en el agua mientras miraban la puesta de sol.

—Bésame— gimió ella.

Edward se inclinó y se besaron apasionadamente, Bella se entregó al beso. Lo besó como nunca antes había besado a otro hombre, había estado con algunos hombres, pero nada comparado con los momentos que había compartido con Edward en los últimos días. Su corazón galopaba en su pecho y una corriente eléctrica recorrió todo su cuerpo mientras su lengua entraba en su boca profundizando el beso.

—Edward, por favor— suplicó.

La besó detrás de la oreja, la clavícula y el pecho. Isabella se aferró a él queriendo sentir todo su cuerpo, gimió cuando sus labios entraron en contacto con la parte superior de sus pechos.

—Por favor— suplicó de nuevo.

—¿Por favor qué?

—Ámame— susurró ella.

La playa estaba vacía, tranquila y serena, un escenario mágico. Edward le quitó el traje de baño y su bañador sin romper su apasionado beso. Las olas rompieron a su alrededor, Edward insertó tres dedos dentro de su coño caliente.

—Ah —gimió ella.

Él bombeó su coño hasta que se corrió, y rápidamente la llevó de vuelta a la villa directamente a su habitación, donde continuaron besándose y acariciándose. Ella se sentó en su regazo con su erección entre ellos, él chupó sus pechos y más excitación brotó de ella.

—Por favor, Edward, por favor— suplicó de nuevo mientras salpicaba su rostro con besos apresurados y frenéticos.

Su mente estaba nublada por la lujuria; nunca antes se había sentido así. No podía tener suficiente de ella, el cuerpo de Bella lo llamaba como una sirena desde que la besó en la nuca esa noche en el club. Es como si ella fuera su propia marca de heroína. Él palmeó entre sus piernas y ella estaba muy, muy mojada con su orgasmo anterior, gruñó y sin romper el beso la acostó sobre las almohadas. Abrió las piernas y Edward la penetró con un gemido entrecortado.

Isabella gimió cuando sintió que su longitud lo llenaba por completo. Él agarró su cadera y comenzó a moverse dentro de ella, su otra mano fue a descansar sobre las almohadas junto a su cabeza, y las agarró para hacer palanca mientras sus caderas se movían. Él entró y salió de ella como un loco, sus testículos golpeando su trasero mientras se mecía dentro de ella.

El tiempo pasaba rápido cuando estaban juntos. Isabella gimió incoherentemente, ya había tenido un orgasmo. Ella extendió sus manos sobre su espalda y su firme trasero acercándolo a ella. Ella no sabía por cuánto tiempo la había estado empalando; su piel estaba sudorosa haciendo que sus cuerpos se deslizaran mientras se balanceaban uno contra el otro. Las embestidas de Edward se aceleraron y sus gemidos se hicieron más fuertes.

—¡mierda Bella! Tu coño es una delicia—dijo.

—¡Edward, Edward, Edward!

—Mierda, mujer, tu cuerpo es una montaña rusa de la que no quiero bajarme— jadeó.

—¡Oh, oh, oh, Ung, Ung EDWARD! — ella gritó cuando otro orgasmo irrumpió a través de ella.

Él no cedió en sus ministraciones; esto fue lo más largo que se aferró a un orgasmo. Sabía que iba a ser uno grande, la iba a llenar hasta el tope con su semilla.

—¡Joder, Edward, eres un animal! — Isabella exclamó mientras abría más las piernas y giraba las caderas varias veces.

Eso fue todo, Edward se corrió con un gruñido animal cuando su semen la llenó por completo. Siguió moviéndose dentro de ella mientras se ponía flácido. Él salió de ella, su polla estaba cubierta tanto por su semen como por los jugos el de ella. Sus piernas estaban entumecidas, su cuerpo se sentía como gelatina. Tardó unos minutos en recuperarse.

Agarró el tapón de semen y lo mojó con su saliva, luego lo presionó suavemente contra su entrada, Isabella gimió ante la semi intrusión y se corrió de nuevo. Edward la besó mientras ella superaba su orgasmo, luego insertó completamente el tapón y fue a limpiarse. Isabella ya estaba dormida cuando él se dio la vuelta y se acomodó en la cama. Acercó su cuerpo al suyo y cerró los ojos.

—Hermosa yegua, vas a ser mi muerte—se rió entre dientes antes de sucumbirse al sueño.


Bueno, muchas cosas furon discutidas en este capitulo. ¿Que creen que pasara en el proximo? ¿Que piensan acerca de Tanya y Jessica? ¿algo que quieran ver en especifico? Dejenme sus comentarios.