Aqui esta el proximo capitulo. La version en espanol ahora esta a la par de la version original en ingles.
Este capitulo hizo que perdiera muchos de los lectores en ingles. Espero que ese no sea el caso con ustedes.
Aun estoy trabajando con el proximo capitulo, puede que este listo en algun momento de la proxima semana.
De verdad espero que les guste...
Programa de Procreadoras
Capítulo 8
—Señor Cullen, tengo una confesión que contarle —dijo su empleada más nueva y más joven, Bree Tanner.
—Estás al tanto de la investigación —le preguntó.
—Sí, lo estoy, señor, y lo que tengo que decir es relevante —dijo.
—Está bien, procede —le dijo.
—Sé quién es responsable del aborto de Bella...
~PP~
—Señor. Cullen, antes de que se vaya hay un paquete en su escritorio, decía que era urgente —le dijo Heidi.
Entró a su oficina y efectivamente, había un arreglo floral, una tarjeta y una caja. Edward abrió la tarjeta había una rima escrita en letras elegantes:
"Las rosas son rojas, las violetas son azules,
Tus yeguas están preñadas, enhorabuena papa"
El arreglo floral tenía rosas rojas y violetas, Edward leyó la tarjeta varias veces antes de asimilar el mensaje. Luego alcanzó la caja que estaba atada con una cinta roja y morada. Lo abrió y había dos pruebas de embarazo positivas en una cama de papel de seda. Su corazón latía aceleradamente en su pecho, tomó el poema y la caja y salió por la puerta. Se subió a su auto y condujo hasta la casa de Bella lo más rápido que pudo. Había planeando ir allí a cenar de todos modos.
Cuando llegó, sus esposas e hijas lo estaban esperando. Se agachó y alcanzó a Eliza y Edén quienes tambaleaban mientras caminaban hacia él.
—Papa— dijeron mientras caminaban hacia él.
Los tomó en sus brazos —tamisa —dijo Eliza tirando de la camisa rosa que traía puesta, Edén vestía la misma, pero en azul.
—Tengo un secreto…—decía la camiseta, miró a sus esposas con expresión interrogante.
—Dale la vuelta —sonrió Bella.
—Voy a ser una hermana mayor —decía la espalda de la camiseta.
Edward soltó a las niñas y fue hacia donde estaban sus esposas, con los ojos llorosos.
—¿Es verdad? —pregunto con voz llorosa.
—Sí —ambas sollozaron.
—¿Las dos? —Preguntó aún con incredulidad.
Bella y Tanya asintieron y sonrieron, —gracias, gracias— gritó mientras las besaba a ambas.
—¿Cuándo se enteraron? —les preguntó.
—Ayer —respondieron.
—¿Cuándo nacerán? —preguntó.
—No sabemos; no hemos ido al médico. Pero calculo aproximadamente entre finales de febrero o mediados de marzo del próximo año —dijo Tanya.
15 de junio
Era el primer cumpleaños de Eliza y Edén, y con la ayuda de Edward, Tanya decoró la parte trasera de la casa con un tema bohemio de arco iris en tonos tierra. Compró trajes para las chicas que encajaban con el tema, y su amiga Atenas había hecho una sesión de fotos con un fondo hermoso. Las fotos fueron enmarcadas y colocadas por toda el área de la fiesta. Había flotadores de piscina y pelotas de playa en la piscina y una mesa puesta para los regalos. Tanya estaba triste porque Bella no pudo asistir (pues se supone que estaba muriéndose en el hospital a resultado del envenenamiento por él te), pero ayudó haciendo bolsas de regalos para los primos y amigos de las gemelas que asistieron. Bella también ordenó algunos premios por internet para los ganadores en las estaciones de juegos. Tanya también programó un espectáculo de payasos y alquiló máquinas de algodón de azúcar y palomitas de maíz. También hizo paletas heladas, dulces y bebidas para niños y adultos. Contrató un servicio de catering para la comida y entremeses.
La fiesta estaba en pleno apogeo; Edward estaba en la piscina con sus tres hijas pasándola muy bien.
—Es un buen esposo —dijo la madre de Tanya.
—El mejor —respondió ella.
—¿Lo sabe? — le preguntó a su hija.
—Se lo digo todos los días— sonrió Tanya.
Los ojos de Sasha se posaron en Jessica, que estaba sentada cerca de donde estaban Edward y las niñas en la piscina.
—No me gusta la forma en que te mira a ti o a las chicas —señaló.
—Es obvio, ¿no? — Tanya suspiró.
—A ella no le agradas —No era una pregunta.
—No soy su persona favorita en el mundo, eso es seguro —dijo Tanya.
—¿Tu marido está satisfecho contigo? —preguntó su madre.
—Lo es —respondió Tanya.
—Entonces eso es todo lo que importa cariño —dijo su madre cerrando el tema.
Le dio a Jessica lo que podría describirse como una mirada de advertencia, Jessica no parecía desconcertada.
Todos se divirtieron y disfrutaron de las diferentes actividades, la comida estuvo excelente. Las niñas estaban un poco intranquilas, así que Edward se las llevó a Tanya para que pudiera amamantarlas. Luego las llevó afuera y las colocó en el corralito cuando terminaron de comer. Luego se fue a jugar con Eduarda, unos treinta minutos después, Eduarda quería comer, así que Jessica le consiguió un plato. Edward fue al baño; Tanya lo estaba esperando en el pasillo cuando salió.
—Te ves deliciosa — dijo mientras observaba el cuerpo de su esposa, ella vestía un bikini blanco tejido de cintura alta y una de las camisas de mezclilla viejas de Edward para cubrirse, la camisa le serviría como vestido para más tarde.
—Tengo problemas para ocultar... —dijo tocándose el abdomen ligeramente.
—Lo siento —respondió Edward.
Deseaba poder decirles a todos que iban a tener otro bebé, pero el riesgo era demasiado alto. Tanya sonrió y cerró el espacio entre ellos, Edward la agarró por las caderas y la besó. Justo cuando su beso se intensificó, Jessica entró en el pasillo. Tanya empujó a Edward, pero él la agarró con más fuerza. Los tres se miraron el uno al otro, Jessica estaba enojada, Edward estaba exasperado y Tanya estaba mortificada.
—¿De dónde sacaste esa camisa? —Jessica preguntó con los ojos echando humo.
—En el fondo del armario de Edward, es vieja, ya no usa esta talla —dijo Tanya.
—¡Quítatela! YO le compré esa camisa, no tienes derecho a usar sus cosas, solo eres una prostituta, soy su verdadera esposa —dijo mientras avanzaba arrinconando a Edward y Tanya contra la pared.
—Por favor, no me pegues —dijo al ver que la mano de Jessica se levantaba hacia ella.
Edward la detuvo en el aire y la agarró. Acercó a Tanya hacia él para protegerla de Jessica.
—No te atrevas a tocarla, no ha hecho nada malo — la defendió.
—¿A mí no me haces caso, pero tienes tiempo para escabullirte y besarte con ella? Me alegra ver dónde están tus prioridades —dijo Jessica.
—Edward, por favor, déjame ir, tengo invitados que atender —le dijo Tanya. Él la soltó y ella siguió su camino con la cabizbaja.
Es un milagro que estés aquí hoy, ¿Qué paso con el trabajo?" Dijo sarcásticamente.
—Jessica, es sábado— dijo.
—¿Y eso que? Has trabajado los sábados antes —se burló.
—¿Estarás aquí de buena gana para el cumpleaños de Eduarda en octubre, o tengo que programarlo con tu secretaria? —Ella chasqueó.
—Ya lo anoté —respondió pasando junto a ella.
Ella quería decir más y pelear, pero él no le hizo caso después de eso. Fue al bar y tomó una cerveza de la hielera.
Esme notó al instante que algo no estaba bien.
—¿Qué pasó? —Ella le preguntó.
—Tanya salió de la casa con la cara llena de lágrimas, su padre se dio cuenta y no está contento —dijo señalando el lugar donde el padre de Tanya, Jakob, estaba hablando con Carlisle.
Edward suspiró, el padre de Tanya amaba mucho a cada una de sus hijas y no le gustaba cuando lloraban. Lo miró brevemente y el hombre le dirigió una mirada severa, Edward bajó la mirada avergonzado. Hoy se suponía que iba a ser un día feliz y ahora no lo es.
—¿Qué pasó? —Esme volvió a preguntar ya que Edward no le había respondido antes.
—Jessica —dijo.
Su madre entendió, estaba al tanto del caso.
Poco después, Tanya repartió las bolsas de regalos y luego cantaron feliz cumpleaños y comieron un trozo de pastel, Tanya también había pedido pastelitos porque era más fácil con la cantidad de niños en la familia. El hermano mayor de Edward, Eleazar, se casó con la hermana mayor de Tanya, Carmen, y tienen diez hijos. Se casaron cuando Tanya tenía dieciséis años, Emmett encontró a Rosalie a través del programa de yeguas hace cinco años tienen dos hijos de tres y cuatro años. Ella era lo que el programa llama una "yegua secundaria" porque no estaban casados ni Vivian juntos. Edward también tenía hermanos menores, Esmelynn y Eduarda eran grandes amigas, la segunda hermana de Tanya, Irina, es la yegua de un hombre egipcio llamado Amun, y hasta ahora tenían tres hijos, Benjamín, Asenet y Ramsés. Tanya es la tercera hermana, luego vino Kate (Katerina) que tiene 21 años y aún no ha tenido una cita exitosa en el programa. Luego le siguen sus hermanas menores las gemelas Jennica y Vasili.
La fiesta termino después de eso. Cuando solo quedó la familia inmediata, las criadas y los sirvientes comenzaron a desmontar todo y guardar lo que Tanya quería conservar. Ella le había dado instrucciones al respecto antes...
21 de julio
Ambas tienen alrededor de ocho semanas de embarazo y su fecha de parto es entre el 12 y el 15 de marzo del próximo año, haremos un ultrasonido ahora —dijo la Dra. Hunter, luego pidió que dos técnicas vinieran para ayudar con las ecografías transvaginales. Jugó con la configuración del televisor y la máquina para que el monitor pudiera proyectar una pantalla dividida para ver a ambos bebés al mismo tiempo.
Muy pronto los tres pudieron ver a sus bebés. Edward no pudo contener su emoción cuando vio los puntos del tamaño de un frijol en la pantalla. Bella y Tanya alcanzaron su mano mientras estaba de pie entre sus camillas de examen. Los tres sollozaban en silencio.
La doctora les dijo que todo estaba muy bien, luego les imprimió algunas fotos y les recordó a Bella y Tanya que aún tenían que tomar el Utrogestant por cuatro semanas más. Ella les dio otra cita para ese tiempo. Estaban emocionados ya que para entonces podrían escuchar los latidos del corazón de sus bebes.
—Eres un hombre afortunado, Edward Cullen —le dijo la Dra. Hunter.
—Cuídalas, ahora más que nunca —agregó.
—Si algo les sucede a estos bebés, perderás a esas dos mujeres para siempre —le dijo.
—Lo haré, gracias por todo —le dijo.
La Dra. Hunter había sido de gran ayuda para construir el caso; ella les dio toda la evidencia médica que necesitaban y les dijo que estaba disponible para ser testigo si fuera necesario. Después de la cita tenían hambre, así que Edward fue a los dos lugares de los que sus esposas tenían antojos y les compró comida para llevar mientras esperaban en el auto. Luego condujo de regreso a la casa de Bella donde tuvieron un buen almuerzo y se emocionaron nuevamente mientras miraban las imágenes del ultrasonido.
Septiembre
Era casi el cumpleaños de Tanya mientras estaba comprando su regalo, vio un vestido corto de color marfil que se ajustaba perfectamente a su estilo, le encantaba comprarle cosas a sus esposas que luego disfrutaría quitándoselas de sus cuerpos. Compró el vestido y lo escondió en su habitación.
Tenía planeado llevar a Tanya a la cabaña por una semana, terminó su trabajo rápidamente y fue a alistarse para irse. Fue al dormitorio de Tanya y colocó el vestido sobre la cama. Rebuscó en sus cajones un conjunto específico de ropa interior. Sonrió cuando lo encontró, era el conjunto que Tanya había usado la noche en que la convirtió en una "mujer", la noche en que le quitó la virginidad.
Él ya había hecho su maleta. La fue a buscar, finalmente la encontró dormida en la habitación de las gemelas. La despertó con cuidado y le dijo que se preparara. Tanya sonrió y fue a tomar una ducha rápida y vestirse, Edward había arreglado que las gemelas se quedaran con sus padres durante el corto viaje. Bree recibió instrucciones de quedarse en la casa principal y ayudarlos.
Tanya se veía increíble con el vestido. Fueron a cenar a un restaurante cerca de la cabaña, se sentaron en una mesa reservada cerca de la parte de atrás. La mano de Edward estaba posada en su muslo mientras comían.
Él la besó, sus dedos subiendo poco a poco por su muslo, Tanya gimió.
—hora de irnos— susurró contra sus labios.
Colocó un par de billetes de cien dólares sobre la mesa. Agarró su bolso y la ayudó a ponerse de pie. Casi corrieron hacia el coche, se subieron y se marcharon.
La llevó a la cama y le quitó el vestido, la miró a los ojos mientras se desvestía, miró su cuerpo por un momento, sus senos regordetes, llenos del alimento de sus hijas sus piernas largas y tonificadas y finalmente su abdomen donde residía su quinto bebé. Él acarició su cuerpo de pies a cabeza, prestando especial atención a su barriga, luego besó la longitud de su cuerpo, se sentó cerca de las almohadas y Tanya se sentó a horcajadas sobre él.
Edward bajó las copas de su sostén de encaje, tomó sus pechos hinchados, los labios de Tanya se separaron cuando comenzó a masajearlos.
—¿Necesitas el extractor de leche? —Le preguntó
"Más tarde", gimió ella.
Edward acercó su pecho a él, su boca se cerró sobre su pezón chupando con avidez. Salió un poco de leche materna debido a sus ministraciones, Edward bebió el dulce líquido. Su mano derecha se deslizó sobre su vientre y luego descendió a su vulva, recorrió con los dedos de manera circular un par de veces, estaba húmeda y lista para él. Edward había traído lubricante por si era necesario. Él alternó sus pezones mientras tres de sus dedos entraban en ella. El la penetro rápido asegurándose de rozar su clítoris con cada movimiento de sus largos dedos. Tanya enterró la cabeza en su cuello y agarró sus bíceps mientras se corría. Era muy consciente de los sonidos que hacía cuando estaban juntos, las primeras veces en que estuvieron juntos Tanya era muy vocal. Pero ahora apenas decía nada, solo porque Jessica la llamó puta. Le dijo que solo las prostitutas gemían de la manera en que ella lo hacía.
~PP~
—Oh, oh, oh, ah, ah— gimió Edward mientras follaba a Tanya.
—¡Oh cariño! oh, oh, Ung, Ung— exclamo mientras su cuerpo se estremecía debajo de él. La estaba follando duro, pero con cuidado ya que ella estaba embarazada de poco más de diez semanas, casi al final de su primer trimestre. Tanya finalmente dejó ir sus inhibiciones y se expresó verbalmente mientras su esposo la complacía.
Tanya arañó la cabecera en busca de algo a lo que agarrarse.
—¡Mas! Edward dame más! —grito.
Edward agarró sus piernas y las extendió sobre sus hombros, lo que hizo que se deslizara más profundamente dentro de ella. Él la empaló más rápido y más fuerte, el golpe de su piel y los gemidos bajos de Tanya eran el único sonido en la habitación. El cuerpo de Edward tembló con la fuerza de su orgasmo, Tanya lo siguió segundos después.
Se desprendió de ella cuando se quedó completamente flácido, su cuerpo cayó de costado sobre el colchón exhausto, era la mañana del sexto día. Habían follado varias veces durante la noche. Acercó el cuerpo agotado y sudoroso de Tanya al suyo y ambos se quedaron dormidos de nuevo.
Unas horas más tarde estaban comiendo afuera después de haber ido a nadar al lago, el agua era refrescante. Bella se había ido a la casa de su amiga Alice porque no quería estar sola hasta que Tanya regresara, les envió un mensaje de que no se estaba sintiendo bien, y por miedo llamo a Alice.
Edward fue a buscar la ensalada de frutas que había preparado de postre y aprovechó para sacar el regalo de Tanya.
—Feliz cumpleaños— dijo colocando la caja frente a ella.
—Oh, cariño, no tenías que hacerlo —sonrió.
Tanya abrió la tapa y dentro de la caja había un brazalete con varios dijes.
—Es hermoso, Edward —dijo mientras lo tomaba en su mano.
—Cada dije significa algo —explicó.
—Este significa que eres enfermera —dijo señalando el amuleto con el gorro de enfermera y la cruz. Tanya decidió tomar sus exámenes de licencia por lo que estaba tomando algunos cursos para refrescar sus conocimientos y estudiar.
—Esta otra es tu piedra de nacimiento de septiembre, la siguiente es la piedra de octubre porque fue cuando nos casamos —continuó.
—Estas representan ese primer bebé que perdimos— dijo mientras acariciaba el par de alas de ángel. Estos dos corazones rosados entrelazados representan a Eliza y Edén, y los dos últimos pares de alas representan a los dos últimos bebés que perdimos —dijo besándola en la mejilla.
—Cuando nazca este bebé, le agregaremos otro corazón —dijo con los ojos llenos de emoción.
Pasaron el resto de la tarde en el lago, entrando casi a las nueve solo porque tenían hambre. Se besaron en la ducha mientras limpiaban sus cuerpos y luego prepararon algo rápido para la cena. Comieron en el sofá acurrucados junto al fuego, justo antes de que Tanya se durmiera, él la llevó a la habitación y le hizo el amor por última vez, sabía que pasaría un tiempo antes de que pudieran estar juntos nuevamente. Pronto Tanya tendría que esconderse ya que su barriga está más pronunciada y será más difícil de disimular.
Doce días después…
Era el cumpleaños de Bella y, para disgusto de Edward, las vacaciones anuales de la familia Stanley coincidían en la misma semana. Antes de los eventos recientes, Edward había accedido a ir, solo que no sabía que Jessica lo había planeado para la misma fecha. No dejó que eso lo detuviera de su plan de celebrar el cumpleaños de Bella.
—¿Por qué no estás listo? —Jessica le preguntó a Edward cuando entró en su estudio y lo vio trabajando en la computadora.
—Te lo dije, iré mas adelante —repitió por tercera vez.
—¡Edward, no vas a avergonzarme llegando tres días después! —ella dijo.
—Si me sigues presionando serán cinco—dijo el con desdén.
—Edward no me hagas esto por favor, todos los maridos de mis hermanas estarán ahí. ¿Cómo crees que me voy a sentir cuando llegue y estén todos menos tú? ¿Qué van a pensar? ¡Estas siendo egoísta! —le grito.
—¡Jessica, no puedo dejarlo todo e irme! —Edward alzó la voz.
—Pero sabías sobre el viaje —insistió Jessica.
—Sí, Jessica, pero no mencionaste la fecha exacta y tengo un compromiso previo. O me uno a ustedes en tres días o no voy para nada —refutó poniendo el pie en el suelo.
—¡Bien! Supongo que eso es mejor que nada —dijo Jessica derrotada.
Él había accedido a ir y eso era todo lo que le importaba. Ella quería reconquistarlo y pensó que el viaje era la oportunidad perfecta para hacerlo.
—Me voy ahora —dijo.
—Tráeme, mi hija —exigió.
Jessica puso los ojos en blanco, pero fue a buscar a Eduarda.
—Vamos de vacationes papi —dijo Eduarda emocionada.
—¡Sí princesa! —le sonrió.
—Papá estará allí en un par de días; Pórtate bien, ¿de acuerdo? — le dijo a ella.
—¿Juegaras conmigo? —preguntó.
—Sí, por supuesto, incluso tendremos una pijamada —dijo.
—Yay— dijo Eduarda aplaudiendo.
—Adiós, papá —dijo besando su mejilla.
~MP~
—Lamento no poder estar contigo todo el tiempo que había planeado —le dijo Edward a Bella mientras la recogía.
—No es tu culpa que Jessica escogiera esta fecha, se supone que debo estar muriéndome en el hospital, ¿recuerdas? —Bella dijo secamente.
—Quería llevarte al spa de retiro Revival durante toda una semana, pero tres días y medio es todo lo que puedo hacer ahora —dijo en tono de disculpa. Tenía reservaciones para uno de los mejores spas del estado el cual atendía a mujeres embarazadas. Tenían muchas comodidades, como sauna, jacuzzi y varias piscinas. Hacían masajes según el trimestre en el que estaba la mujer. También tenían algunas tiendas y dos restaurantes, era un paraíso en Chicago.
—Edward, no me importa a dónde vayamos, tu compañía es suficiente —respondió Bella.
—Ojalá Jessica fuera más comprensiva, ojalá no hubiera pasado nada de esto, nuestro primer bebe estaría por nacer —dijo derrotado.
—Es lo que es Edward, no podemos hacer mas —dijo.
—Te lo compensaré, te lo prometo —dijo.
Se registraron en la recepción y luego fueron dirigidos a su habitación, para hoy Edward programó tratamientos faciales y una manicura para él y una manicura y pedicura para Bella. Para la cena, Bella se vistió con un vestido morado corto sin mangas con volantes en la parte superior y sus Converse azules, el lazo en el centro acentuaba sus curvas a la perfección, ordenaron varios platos y se dieron de comer mientras conversaban.
~PP~
—No sabes cuánto tiempo he esperado para estar contigo así —dijo. Habían pasado casi tres meses desde la última vez que estuvieron juntos.
Isabella cerró el espacio entre ellos y después de una mirada a sus labios se inclinó y presionó sus suaves labios contra los ásperos de él y su mundo desapareció. Edward agarró su cintura y aplastó su cuerpo contra el suyo; ella envolvió sus piernas alrededor de su cintura, su mitad inferior entró en contacto con la ingle de Edward por primera vez en semanas.
La acostó en la cama, su cuerpo levantado por las almohadas sin romper el beso, Bella se desenredó de él, Edward tomó sus manos y las levantó por encima de su cabeza, luego empujó las copas de su camisola azul marino hacia abajo y miró fijamente sus pechos de color marfil, agarró uno en su palma, su pezón de color rubor se había oscurecido con el embarazo y se endureció con su toque. Lo masajeó; Isabella echó la cabeza hacia atrás y suspiró cuando los labios de Edward entraron en contacto con su pecho derecho. Ella gemía por lo bajo mientras él mordisqueaba y succionaba suavemente, Isabella arqueó la espalda pidiendo más. Él soltó su seno y se acercó a mirarla a los ojos mientras le masajeaba los senos con las manos.
—Ung, Edward —susurró mirándolo, su mirada llena de amor y lujuria.
Él sonrió y besó el valle entre sus pechos; Edward tiró de su camisola y exploró su abdomen expandido, besando cada centímetro hasta su ombligo donde empezaba la parte superior de sus bragas. Isabella gimió, Edward volvió a subir hasta llegar a sus labios, ella le rodeó el cuello con los brazos y lo acercó a ella para que cupiera entre sus piernas.
Sus manos descendieron hasta el dobladillo de su camisa, él la ayudó a quitársela, ella lo miró tímidamente y le pasó un dedo por el estómago haciéndolo temblar y ponerse aún más erecto para ella. Se quitó la camisola y Edward la apartó, sus calzoncillos tuvieron el mismo destino. Edward se tomó un momento para mirar su cuerpo solo cubierto por un par de bragas de encaje, estaba exquisita.
Se sumergió en sus pechos de nuevo, por un momento, una de sus manos vagó hacia el sur hasta que encontró su clítoris cubierto de tela y comenzó a frotarlo haciendo que Isabella gimiera y moviera sus caderas buscando más fricción. Se besaron y las manos de ella recorrieron su cuerpo, ella se estaba familiarizando con él, él dejó que sus manos exploraran, como él había hecho lo mismo.
Bella empujó a Edward sobre la cama y fue a acostarse a su lado, reanudaron sus besos. Al mismo tiempo, tomó su pene en la mano y comenzó a bombearlo lentamente. Las manos de Edward acariciaron su espalda y se familiarizaron con sus nalgas, eran tan suaves, redondas y flexibles, eran perfectas. Su lengua le pidió permiso a su boca, él la dejó entrar y fue una batalla de voluntades, Edward la dejó dominar el beso entregándose a su boca.
Isabella bombeó la polla de Edward un poco más firme mientras mordisqueaba y besaba su pecho haciéndolo estremecerse, sus labios se movieron hacia abajo hasta que alcanzaron su polla, y comenzó a lamerla y jugar con ella hasta que sus labios la envolvieron, sacudió la cabeza tomándolo casi por completo. Ella lo chupó hasta que eyaculo, con un fuerte gemido, todo su cuerpo estremeciéndose con la fuerza de su orgasmo. Bella le había dado una de las mejores mamadas que jamás había recibido. Era la primera vez que se lo hacía y Edward no quería saber dónde aprendido a hacerlo.
Edward la miró con una sonrisa de satisfacción mientras ella se subía por su cuerpo y apoyaba la cabeza en su hombro, tomó su rostro, se inclinó y la besó con locura. Le encantaba la forma en que Bella y Tanya le permitían follarlas, podía hacer lo que quisiera con ellas y ellas estaban dispuestas a hacerlo. Jessica siempre había sido recatada, lo único "extravagante" que hacía era chuparle la polla, y ni siquiera eso compite con la forma en que Bella se lo acababa de hacer o cómo lo hace Tanya.
Cambiaron de posición en la cama, Edward se cernía sobre ella, le masajeó los senos de nuevo y siguió el camino desde ellos hasta sus bragas, se las quitó con un movimiento rápido.
—Oh... Edward —Isabella susurró de nuevo mirándolo con lujuria.
Él la miró por un segundo y luego se sumergió en su vulva, ella había depilado su coño, pero tenía vellos recortados en su área pélvica. Ella le había pedido a la esteticista que le depilara el área del bikini el día de hoy, ya que su barriga se hizo más grande y le resultaba más difícil hacerlo ella misma. Vio estrellas en el momento en que los labios de Edward entraron en contacto con su labia inferior. Sabía delicada y dulce, como el néctar de la fruta más fina, tan embriagadora. Edward jugó y chupó su clítoris y su vulva hasta que ella no pudo resistirse y comenzó a retorcerse contra su boca.
—Más, Edward, por favor —dijo tirando de su cabello.
Edward chupó ansiosamente hasta que ella se deshizo y se corrió duro, bebió todo lo que ella tenía para dar. Él se lamió los labios y se movió hacia su pecho tomando un seno en su boca chupando bruscamente su erecto pezón rosado hasta que Isabella gimió y echó la cabeza hacia atrás.
—¡Oh, joder, que rico! —exclamó con placer.
Edward dejó sus senos sonrojados después de haberlos masajeado y lamido. Capturó sus labios con los suyos en un beso rudo, luego la acostó en la cama por completo, Bella se acomodó entre sus piernas y las abrió para él, él pudo ver que estaba muy mojada y lista.
Edward la miró en busca de seguridad antes de continuar.
—¡Por favor, Edward, hazme tuya! Solo te quiero a ti y solo a ti, Edward, por favor —lo animó Bella con una mirada inocente y el labio inferior entre los dientes.
—Bella —susurro Edward.
Ella suspiró aliviada—Solo quiero ser tuya, amor— afirmó.
Edward suspiró de nuevo y se dispuso a penetrarla, jugó con la punta de su pene en su vulva durante unos minutos provocándola, ella agarró las sábanas en placer y gimió y lloriqueó con cada uno de sus movimientos, él la penetró lentamente, finalmente estaba dentro tan profundo como podía llegar. Se quedó quieto durante unos segundos y luego salió, luego volvió a entrar. Edward hizo esto durante unos minutos esperando que ella se adaptara a él de nuevo, cuando lo hizo, construyó un ritmo. Le abrió un poco más las piernas y observó cómo entraba y salía de ella, disfrutó de sus gemidos y gritos de placer que no hacían más que enloquecerlo. Sus testículos golpeaban la parte posterior de sus glúteos; el sonido de piel contra piel los estaba tentando a ambos.
—Oh, sí Edward, tan rico Ung, oh, joder eres tan grande, me follas tan profundo, Ung, Ung, Ung —Isabella gimió.
—¡Edward, Edward, sí! —ella gritó mientras él la penetraba con más fuerza.
—Más, cariño, por favor —le rogó; Edward tomó su cadera y la penetro más fuerte.
—Sí, sí, sí, Edward. ¡Oh, oh, Ung, muy bien, joder! —Isabella jadeó.
Edward se acostó en la cama y Bella se subió encima de él al estilo vaquera invertida. Ella montó su polla larga y gruesa, Edward podía ver los músculos de su espalda flexionándose mientras se movía arriba y abajo sobre su pene llenándose hasta la empuñadura. Era su turno de gemir y gruñir por ella, Bella es exquisita. Bella usó sus rodillas como palanca para sostenerse y poder follarlo con más fuerza, lo montó así durante lo que parecieron horas hasta que cambió posiciones y se puso de frente a él. Ella subió y bajó sobre su polla una y otra vez, sus senos hinchados rebotaban mientras se movía.
Edward la ayudó empujando hacia arriba, tomó sus caderas y la penetró con fuerza dándole tan fuerte como ella se lo estaba dando a él, sus fuertes gemidos y golpes de piel eran los únicos sonidos en la habitación. Bella colocó sus pies sobre el pecho de Edward y movió su cuerpo hacia arriba y hacia abajo sobre su pene lo más rápido que pudo, él estaba feliz.
Ella le dio la espalda nuevamente, él la empujó para que se pusiera a cuatro patas, el pecho de Edward estaba contra su espalda mientras empalaba su coño por detrás, llenándola por completo, podía sentir el final de su cuello uterino en esta posición tomo un respiro para no eyacular justo en ese momento.
—Ung Edward —dijo mientras él la penetro duro y rápido, Bella no podía hablar, solo gemía y gemía por el placer que su esposo le estaba dando.
—Oh, hermosa, te sientes tan bien así —dijo Edward.
Isabella se estremeció y gimió en voz alta. Tenía buena resistencia, así que empujó y golpeó con fuerza dentro de ella durante un tiempo, luego redujo la velocidad de sus movimientos para sentirla a su alrededor, siempre estaba tan apretada.
—Duro Edward, quiero que me folles fuerte, por favor —gimió Isabella, él cumplió martillando su polla dentro de ella, su sudor cayendo sobre su trasero. Edward la atrajo hacia su pecho mientras se movía constante pero lánguidamente dentro de ella.
—Creo que…—Isabella respiró, pero no terminó la frase porque como temía que su orgasmo exploto a través de ella, se corrió con un gemido estrangulado, y Edward la siguió poco después. Ambos se quedaron quietos hasta que bajaron del viaje inducido por sus respectivos orgasmos y luego Edward la acuno contra su pecho y la beso suavemente en los labios.
—¡Joder, Edward, eso fue increíble! — Bella dijo mientras acurrucaba su cuerpo agotado al lado de él...
Era el último día en el spa —Feliz cumpleaños —dijo Edward mientras se unía a ella en la sala de estar de su habitación, ella estaba comiendo un tazón de yogur con granola, chispas de chocolate amargo y fruta fresca que había pedido.
Le dio a Bella el mismo brazalete con dijes que le había dado a Tanya, pero sus dijes eran diferentes. El primer amuleto era una piedra de nacimiento de septiembre, el segundo una casa como oda a sus padres seguido de un cisne, porque su apellido era único, era la última Swan que quedaba en Chicago. Una piedra de nacimiento de marzo en forma de flor porque se casaron en marzo en los jardines botánicos de Chicago y una piña que representaba su tiempo en Hawái.
—Este representan al bebé que perdimos —dijo mientras acariciaba el par de alas de ángel, tal como lo había hecho con el dije de Tanya.
—Aún tiene más espacio para más dijes, a medida que progrese nuestra vida juntos agregaremos más —sonrió.
Bella dejó caer las lágrimas que se habían acumulado en sus ojos, aunque sabía que Edward le había regalado a Tanya lo mismo para su cumpleaños, su brazalete era único porque los representaba a ellos y los recuerdos que habían vivido hasta ahora.
—Te amo, Edward —dijo besándolo.
—Te amo demasiado hermosa —respondió cuando se separaron.
Fueron al último de sus tratamientos estéticos y masajes, se dieron un último chapuzón en la piscina y luego hicieron las maletas después de la ducha. Las últimas sesenta horas habían sido algunas de las mejores de la vida de Edward. Bella estuvo de acuerdo con él, después de todo lo que había pasado, estaba feliz de que salieron adelante.
—Edward, no quiero que te vayas —le rogo Bella mientras la llevaba de regreso a la casa de sus padres.
—Me tengo que ir, le prometí a Eduarda que iría a estar con ella —dijo con voz adolorida.
—Edward, por favor, tengo un mal presentimiento sobre esto —insistió.
Ella lo abrazó y llevó su boca a la de él, compartieron un beso acalorado que hizo que la resolución de Edward se detuviera.
Se separó respirando pesadamente. apoyó su frente en la de ella —pronto amor, te prometo que todo terminará pronto y no tendremos que separarnos de nuevo —le prometió.
Abrió la puerta y la ayudó a salir, ella colocó su bolso a sus pies y Edward volvió al auto.
—Por favor, cuídate— dijo.
—Te amo —lloró.
—Yo también te amo —dijo subiendo la ventana y saliendo del camino de entrada, se fue sin mirar atrás. Bella se quedó allí sollozando, la sensación de temor expandiéndose en su pecho mientras lo veía alejarse...
Les gusto, no les gusto...
Que creen que pasara en el proximo capitulo? Sera que el presentimiento de Bella se hara realidad? O es solo una coincidencia?
Los leo (de verdad espero que sigan ahi)...
