Este es el unico capitulo que tendran esta semana. Disculpen el inconveniente.
Programa de Procreadoras
Capítulo 9
EDUARDA
—¡Mírame papi! — Eduarda exclamó mientras saltaba del muelle a los brazos de Edward.
—¡Vaya, eso fue increíble! — exclamó mientras ella la giraba en el agua.
Era el segundo día del viaje para él, Edward había estado pasando la mayor parte de su tiempo con Eduarda, sus sobrinas y sobrinos siendo el tío divertido evitando a Jessica tanto como fuera posible.
Jessica los observaba desde el balcón como un halcón.
—Jessica, por favor, deja respirar a ese hombre —le dijo su hermana Lauren.
—Sí, solo está pasando tiempo con su hija —dijo su otra hermana, Jane, mientras preparaba la ensalada para la cena.
—¡Váyanse a la mierda! —dijo con un resoplido.
—Si sigues con esa actitud te va a dejar —le dijo.
—Quiero decir, él ya se casó con las otras dos Yeguas —señaló Lauren.
—Oye, ¿qué le pasó a la morena... Bella? —preguntó Jane.
La piel de Jessica se erizó ante la mención del nombre de Bella.
—Está muerta —dijo Jessica sin inmutarse.
—¿Estás bromeando? — preguntó Lauren.
—Sí, estoy bromeando, está en el hospital. Nunca volvió a casa luego del aborto, lo que sea que pasó casi la mata —explicó Jessica.
Ese maldito té debería haberla matado, le puse suficiente poleo para parar su corazón. Ella era como una mala hierba, maldita sea. pensó.
—Wow, ¿cómo se lo está tomando Edward? —preguntó Jane.
—No lo sé y no me importa —les espetó.
—Eres tan cruel, lo sabes —dijo Lauren.
—Sí, ¡no tienes que seguir recordándome que soy una perra frígida y estéril con un corazón frío! —resopló Jessica y volvió a entrar a la casa.
—¡Jessica! —Jane gritó detrás de ella.
—Déjala, lo digo en serio, no culparía a Edward si se divorciara de ella dijo Lauren.
—Los divorcios Lauren no están permitidos a menos que sea bajo circunstancias extremas como abuso, o amenaza. Y sabemos con certeza que Edward no es un abusador y tampoco la está engañando, tener yeguas no es engañar —dijo Jane, ya que ella también era una yegua, vivía feliz con su esposo Dimitri y su otra yegua Maggie. Maggie y Jane tenían una buena relación, compartían todas las tareas del hogar y cuidaban a los hijos de la otra, incluso compartían la cama con Dimitri al mismo tiempo. No podía entender por qué Jessica no podía aceptar el hecho de que vivía en un mundo polígamo. Todos sabían que hizo que Edward rompiera su compromiso con Senna y Zafrina y logro que solo estuviese con ella. Estar en el programa fue lo mejor que le pasó a Jane, la inquietaba que Jessica lo estuviera tomando tan mal...
—¿Más té chenor chullen? —preguntó Eduarda mientras vertía té en su taza, Edward estaba sentado en el suelo con corbata y sombrero de copa jugando a la fiesta del té con Eduarda.
—Sí, por favor —dijo tomando una galleta de la bandeja y colocándola en su plato. Eduarda había traído sándwiches y galletas. Había estado jugando toda la mañana con su hija y sus primos.
—Sonríe, tío Edward —dijo Gianna mientras tomaba una foto con su cámara Instapix.
—¡conmigo, conmigo! — Eduarda rio posando, Gianna tomó otra foto.
Edward y Eduarda se estaban divirtiendo mucho, sus risitas se escuchaban por toda la casa. Jessica se asomó a la habitación, Edward tenía los ojos cerrados y Eduarda le puso un poco de su sombra de ojos brillante.
—Listo, papá —dijo.
Edward abrió los ojos y le sonrió cálidamente a su hija mayor.
Jessica solo había visto esa sonrisa dirigida a ella un puñado de veces.
Ella recordó todas las veces que lo había visto sonreír así. Cuando se casó con Tanya, cuando nacieron las gemelas y cuando bailó con Bella en su boda. El otro día cuando estaban jugando en el lago y el día del cumpleaños de las gemelas, cuando lo vio besando a Tanya. La ira dentro de ella estalló y se alejó con un resoplido. Estaba claro para ella, Edward incluso prefería a su hija más que a ella. Tenía que competir con una niña de tres años.
Finalmente era el último día del viaje; Jessica había estado tratando de lograr que Edward tuviera intimidad con ella, pero no ha tenido éxito. Una de las noches terminó durmiendo en la cama de Eduarda para evitar sus insinuaciones. Él había hecho lo mismo anoche.
—¡Edward, despierta! —Jessica lo despertó con un sobresaltó.
—¿Por qué diablos estás durmiendo aquí otra vez? —preguntó.
—¿Eh? —miró a su alrededor confundido.
—¿Por qué estás durmiendo en la habitación de Eduarda otra vez? —preguntó de nuevo.
—La niña estaba teniendo una pesadilla
—Mentira Edward, Eduarda no tiene pesadillas —dijo.
—¿Me estas evadiendo? —preguntó.
—Tal vez —preguntó Edward.
—¿Por qué?
Edward se quedó en silencio, no estaba de humor para discutir.
Unos segundos después, Jessica se dio cuenta.
—No quieres tener sexo conmigo —afirmó.
—¿Qué? — preguntó Edward.
—Es por eso que dormiste aquí, comencé a tocarte anoche y me apartaste, luego viniste a dormir aquí.
—¿Ya no me deseas?" ella preguntó.
—No, no es eso —dijo.
—Maldita sea —respondió ella.
—Qué Bonita boca tienes —dijo refiriéndose a su vocabulario.
—Vete a la mierda —espeto ella.
—No querías tener intimidad conmigo —volvió a repetir.
—No, creo que apartar tu mano es un claro indicativo —dijo.
—¿Ya no me quieres? —Jessica preguntó temerosa de su respuesta.
Edward no dijo lo que quería decir, así que mintió.
—No, Jessica no es que no te quiera, solo estaba cansado —dijo.
Se levantó de la cama e intentó salir de la habitación.
—¡No hemos terminado de hablar! —dijo ella sosteniendo la parte de atrás de su camisa. Se dio la vuelta para mirarla.
—¿De qué más hay que hablar? —preguntó.
Jessica envolvió sus brazos alrededor de él y acarició su pecho.
—Edward, te quiero mucho —dijo.
Tienes una forma enfermiza de demostrarlo, pensó.
Edward pasó sus manos por su cabello y suspiró.
—Te quiero —dijo Jessica.
¿Podría hacerlo? ¿podría volver a estar con Jessica después de saber todo lo que hizo? No, no podía, su estómago se revolvió ante la idea. Estaba buscando una salida a esta situación sin tener que volver a rechazarla. Rezaba para que alguien viniera y los interrumpiera.
—¿Tienes condones? —Le preguntó a ella.
Esa era su única condición y ella lo sabía.
—No —susurró Jessica.
—¿Qué dijiste? — preguntó Eduardo.
—No
La agarró de los brazos y la obligó a mirarlo.
—Entonces sabes mi respuesta —dijo dándose la vuelta y saliendo de la habitación.
—¡Edward Cullen, vuelve aquí, no he terminado de hablar! —ella gritó.
—Bueno, yo no tengo nada más que decir.
—Edward, por favor, ¿por qué eres así? —ella preguntó.
—Jessica, ya hemos hablado de esto un millón de veces, si no tenemos condones, ¡sabes que no voy a tener sexo contigo! —gritó, todos en la casa lo escucharon, pero nadie se atrevió a moverse o decir nada.
—¡No usas condón cuando te follas a tus putas! ¿Por qué necesitas uno para hacerme el amor? —Jessica gritó.
—Te dije que dejaras de llamarlas así —dijo exasperado.
—¡Eso es lo que son! —Jessica despotrico.
No sabía qué tan profundo calaron sus palabras en el corazón de su hermana Jane. ¿Eso es lo que ella también pensaba que yo era? Dijo para dentro de sí.
—Jessica, por favor, deja de referirte a Tanya y Bella de esa manera, ten un poco de respeto —dijo Edward.
¿Respeto? ¿Quieres que las trate con respeto? —resopló.
—Estás loco, no tengo que respetarlas, son yeguas, son solo un par de desvergonzadas que se meten con hombres casados —respondió ella.
—Tu hermana es una yegua, ¿también es una desvergonzada? —espetó Edward.
—Sí —dijo ella.
Jane dejó caer las lágrimas que había estado conteniendo. Su esposo y Maggie corrieron a su lado consolándola en un segundo. Ella se salió de su abrazo y corrió hacia el baño más cercano donde vació el contenido de su estómago. Había planeado decirles a todos hoy que estaba embarazada de apenas seis semanas, esperaba gemelos. Pero Jessica arruinó todo, no es la primera vez que Jane tiene que sufrir las consecuencias de Jessica y sus escenitas.
—Me quiero ir, no me siento bien —dijo ella a Maggie y Dimitri cuando regreso del baño.
—Que te sucede amor? —pregunto Maggie.
Los llevo hasta el fondo del pasillo y les conto. Ambos sonrieron y la besaron, a pesar de que estaban felices decidieron irse, fueron y agarraron a sus hijos y se fueron.
Nadie se movió para detenerlos, estaban en estado de shock por las cosas que decía Jessica.
—Jessica, sabías cómo era yo antes de casarte conmigo —dijo Edward.
—Siempre he estado con más de una mujer al mismo tiempo —le recordó Edward.
—Pero cambiaste para mí —dijo.
—¿Realmente cambié, o simplemente lo reprimí porque te amaba? —dijo.
—¿amabas? —repitió con la voz quebrada, tenía que estar mintiendo.
Edward ignoró su pregunta y continuó hablando.
—¡Estuviste de acuerdo en que tuviese una yegua! —el grito.
—¡Sí, mientras yo siguiera siendo tu única esposa! Pero no, te casaste con la hippie rusa y olvidaste que yo existía —le espetó.
—Ella es eslovaca, por cierto —dijo Edward.
Eso no iba a discutirlo, tenía razón.
—Jessica tú eres la que se alejó de mí, tú fuiste la que me rechazó. Solo acudes a mí por sexo y te enojas cuando te digo mi condición, que es lo que provocó esta discusión.
—¡Porque no entiendo cuál es el problema! —dijo.
Edward se giró para mirarla, —¡Si tenemos sexo sin protección y quedas embarazada, puedes morir! ¡Mételo dentro de tu terca cabeza, no puedes volver a quedar embarazada, si abortas te desangrarás! —él dijo.
—Eso no es cierto, he estado tomando las pastillas del programa, mi doctor dijo que puedo tener más hijos, por favor Edward, por favor quiero darte otro hijo — lloró.
—Jessica por favor no mientas, ya hemos recorrido este camino, este médico te está mintiendo. La Dra. Hunter te dijo que el Utrogestant no funcionó contigo porque tienes un caso muy grave de endometriosis — le repitió Edward.
—¡No, no Edward por favor tienes que creerme!
—Jessica, esto es por tu bien
—Por favor Edward, anhelo tu toque, estar entre tus brazos por favor hazme el amor otra vez, por favor — le rogó.
—No, Jessica —dijo.
—¿Por qué no?
—Ya te lo dije, no hay condones disponibles —volvió a mentir.
Se dio la vuelta para ir al otro lado del rellano para recoger sus cosas y cambiarse la ropa para pasar el resto del día con su hija antes de volver a casa, Jessica se abalanzó sobre él.
—Te odio, te odio, TE ODIO —dijo lanzando puñetazos a su espalda.
—Jessica, por favor, detente antes de que te lastimes —dijo girando la cabeza para mirarla.
No reconoció a la mujer frente a él, se había ido la mujer un poco celosa pero sofisticada y elegante con la que se casó. Él le dio la espalda de nuevo —¡no te alejes cuando te estoy hablando! —dijo mientras se abalanzaba sobre él y lo empujaba con una fuerza que no sabía que tenía.
Edward cayó hacia adelante y se golpeó la cara con la barandilla del rellano, escuchó un crujido y un líquido tibio se derramó por su cara hasta el cuello y el pecho, también sintió un dolor agudo en el lado izquierdo de la cara y un zumbido sordo en sus oídos mientras su cabeza giraba y todo se volvía negro...
Eduarda subió las escaleras cuando escuchó el alboroto
—¡PAPÁ! —lloró mientras se arrodillaba a su lado.
—¡Papi dispieta!
—Papi, mírame soy Eduarda, papi abrie losh ojos por favor —dijo mientras lo sacudía inútilmente con sus pequeñas manos.
—¡PAPÁ! —Ella lloró cuando él no respondió.
—Papá muerto, papá muerto, no, no, no.
—Mamá mato a papá —dijo.
Todos subieron las escaleras ante su revelación.
—¡Jessica, qué diablos hiciste! —le preguntó su padre.
Jessica se quedó inmóvil con una mirada vidriosa en sus ojos.
—¡Los odio, todos merecen morir, van a pagar por lo que han hecho! —murmuró.
—Jessica, ¿qué diablos te pasa? — Lauren dijo mientras la sacudía para sacarla del trance en el que estaba.
—Se lo merecía, por no quererme más, no me ha tocado en seis meses. ¡La última vez que lo hizo, simplemente me follo la boca y me despidió como si fuera una prostituta y no su maldita esposa!
Todos la miraron horrorizados.
Lauren trató de llevarse a Eduarda, pero ella se aferró al cuerpo de Edward y comenzó a gritar nuevamente.
—Papá arriba, por favor —susurró una y otra vez.
—Llamé a una ambulancia —dijo Gianna, la sobrina mayor.
Unos diez minutos después llegó la ambulancia y atendió a Edward. Intentaron sacar a Eduarda del pecho de Edward, pero ella comenzó a gritar y llorar de nuevo. Aunque era inusual, los paramédicos rodearon a la niña y la dejaron subir a la ambulancia con él. Lauren entró y el paramédico cerró la puerta detrás de ella...
~PP~
Tanya y Bella estaban limpiando la mesa después del desayuno cuando sonó el teléfono de Tanya.
—Hola... Lauren— dijo sorprendida.
Hola, lamento molestarte, pero algo sucedió
—¿Qué pasó, Edward está bien? —preguntó Tanya.
Bella estaba limpiando la boca de las gemelas con un paño, levantó la cabeza para mirar a Tanya, sabía que algo malo iba a pasar, le dijo a Edward antes de que se fuera.
Hubo un accidente, Edward está herido
Las tazas que Tanya sostenía se le cayeron de las manos ante sus palabras.
—¡NO!— gritó sorprendiendo a las chicas que comenzaron a llorar.
¿Puedes venir al hospital, por favor? Estamos en camino a Chicago Med
—Estoy en camino —dijo colgando.
—¿Qué le pasó a Edward Tanya? —preguntó Bella.
—Hubo un accidente y Edward resultó herido, toma tus cosas y tu disfraz, ¡tenemos que estar allí para él! —Dijo ella apresuradamente.
Bella fue a buscar su bolso, la peluca, los lentes de contacto, las gafas de sol y la bolsa de pañales, Tanya cargó la carriola y luego fue a colocar a las niñas en el carro. Por último, agarró sus abrigos para ocultar sus estómagos y salió por la puerta. Tanya condujo lo más rápido que pudo hasta el hospital, llamó a Carlisle y Esme porque vivían más cerca. Rezaba para que todo estuvieran bien y que Jessica no estuviera allí.
—¿Como esta? ¿Qué pasó? —exigió Esme
—Se cayó… —dijo Tanya.
—¿Cómo? —preguntó Carlisle.
—Jessica —dijo Lauren.
—¡Qué diablos hizo ella ahora! —Esme dijo su temperamento estallando.
—Cariño, tienes que calmarte, el estrés no es bueno en tu condición, lo sabes —le recordó Carlisle mientras colocaba suavemente sus manos sobre su abdomen.
Esme abrió la cortina y vio a su nieta aferrada al pecho de su padre.
—¿Por qué está Eduarda aquí? ¿Ella también está herida? —preguntó.
—No, ella fue hacia él cuando lo escuchó caer y no hemos podido sacársela de encima. Ella cree que está muerto —dijo Lauren.
—Mami mató a papá, repetía una y otra vez —les dijo.
—La doctora trató de sacarla de aquí, pero comenzó a gritar de nuevo —agregó Lauren.
—Así que la sedaron —dijo.
Esme estaba furiosa, − ¿dónde está el maldito doctor? −Ella exclamo.
Muy pronto llegó el médico y explicó el alcance de las heridas de Edward.
−El Señor Cullen tiene la nariz rota y un ojo magullado; tiene una pequeña contusión en la frente que le provocó una conmoción cerebral. También hay marcas de pequeños golpes en la espalda −dijo el médico de urgencias.
−Él se va a recuperar, ¿verdad? —preguntó Carlisle.
—Sí, se espera que se recupere por completo una vez que se despierte, lo mantendremos un par de días en observación —agregó.
—¿Qué pasa con nuestra nieta, está bien?
—Sí, solo está dormida. la pobre tuvo un colapso pensando que su padre estaba muerto —dijo.
—Alguien debería llevarla a casa antes de que se despierte —sugirió el médico.
—Puedo llevarla —dijo Lauren.
—Claro que no, Eduarda va a volver a casa con nosotros —respondió Esme con severidad.
—¿Por qué no les llamo a ambas un taxi? —preguntó Carlisle.
—Claro amor —dijo Esme.
—Señora Cullen, ¿qué le digo a la familia? Están preocupados —preguntó Lauren.
—Puedes decirles lo que dijo el médico —dijo.
—¿Qué le digo a Jessica sobre Eduarda? Se suponía que todos íbamos a regresar a casa hoy —agregó Lauren.
—Jessica no puede volver a casa hasta que Edward despierte, tendrá que quedarse con uno de ustedes —dijo Esme.
—A Jessica no le va a gustar eso
—Me importa un comino lo que le gusta a Jessica, Lauren ¡debería estar en la cárcel por toda la mierda que ha hecho! —Esme dijo sin pensar.
Lauren la miró inquisitivamente, —No entiendo —dijo.
—Lo verás muy pronto —dijo Esme.
—Esme, el taxi está aquí, llevaré a Eduarda, por favor ve a casa y descansa—suplicó Carlisle.
Diez minutos después de que Lauren se fuera, llegaron Tanya y Bella. Encontraron a Carlisle en la sala de espera, ambas mujeres estaban hechas un desastre.
—¿Como esta? ¿Qué pasó? —Tanya logró preguntar.
—Jessica lo empujó y él se golpeó la cabeza con la baranda, se rompió la nariz y se lastimó un ojo. También tiene una conmoción cerebral leve —explicó Carlisle.
—¿Ella lo empujó? ¿Por qué? —preguntó Bella.
—Lauren dijo que Jessica y él estaban discutiendo —dijo Carlisle.
—¿Podemos verlo? —Bella suplicó.
—Sí, lo van a transferir a una habitación privada pronto, podrán verlo entonces.
Bella suspiró aliviada, —sabía que algo iba a pasar, tuve una corazonada la última vez que estuvimos juntos, le dije que no quería que se fuera —dijo Bella.
—Odio haber tenido razón —sollozó—.
Veinte minutos después se dirigían a la habitación privada de Edward, incluso había que entrar con un código. El código se entregó solo a las personas que estaban en la lista de visitantes. Carlisle se sintió aliviado por esta nueva medida de seguridad. Fue y agregó a las personas a las que permitiría ver a Edward, incluyendo a Tanya, "Kate", Esme, Eleazar, Emmett y él mismo. Miró a Bella disfrazada, tenía que admitir que se veía genial, estaba irreconocible, y cuando usaba las gafas de sol se parecía a Kate, la hermana de Tanya.
Había un sofá y dos sillones reclinables en la habitación, Bella acomodó a las niñas en el sofá y Carlisle fue a entretenerlas, Bella y Tanya tomaron un sillón reclinable y se sentaron.
—¿Cómo están los bebés?" preguntó Carlisle.
Bella y Tanya se miraron,
—Por su seguridad, Edward me mantiene informado —les dijo.
—Los bebés están bien —dijo Bella.
—¿Ya saben que tendrán?
—No, aún es muy pronto, pero decidimos que queríamos que fuera sorpresa —respondió Bella.
—¿Ustedes, chicas, se sienten bien? —Él les preguntó.
—Estoy ansiosa por ver a Edward —dijo Bella.
Unos minutos más tarde, Edward fue llevado a la habitación. Bella y Tanya estuvieron a su lado de inmediato.
Carlisle se ofreció a llevar a las niñas a pasar la noche en su casa, se fue para llevarlas con Esme.
—Señora Cullen —dijo la enfermera, ambas levantaron la cabeza al mismo tiempo y la enfermera se sonrojó.
—Me pidieron que les trajera algo de comida, han estado aquí mucho tiempo y no han comido nada —dijo.
—Con los platos había una nota de la Doctora Hunter, coman las dos, lo digo en serio.
Ambas mujeres hicieron lo que se les dijo y comieron su almuerzo.
Edward finalmente abrió los ojos unas horas más tarde.
—¡Edward! —ambas exclamaron.
—¿Dónde estoy? ¿Qué pasó? —les preguntó a su voz aturdida.
Le explicaron lo que le pasó, no estaba nada contento.
Tanya presionó el botón de llamada de la enfermera, quien luego fue a buscar al médico. El médico hizo una evaluación preliminar en la habitación y luego fue a llevarlo para otra tomografía y resonancia magnética, necesitaban descartar cualquier otra cosa.
—¿Recuerdas de qué se trataba la pelea? —Bella le preguntó.
—Sexo —respondió.
—Ignoraste sus avances —dijo Tanya.
Edward asintió —¿Te ibas a acostar con ella? —preguntó Bella.
—No —dijo secamente.
No después de que él supiera lo que ella había hecho, solo un poco más y toda esta mierda terminaría, pensó.
Esme llevó a Eduarda y las gemelas al día siguiente a verlo con un permiso especial ya que Eduarda estaba muy angustiada y asustada.
—Papá está bien, papá está bien —dijo una y otra vez mientras lo abrazaba con fuerza.
—Así es cariño, papá está bien —la tranquilizó.
—Me quedaré aquí unos días más para mejorar aún más — le dijo.
—¿Y luego vienes a casa conmigo? —ella preguntó.
—Sí, princesa —le dijo.
Edward pasó tres días en el hospital, luego, cuando salió, pidió que lo llevaran a la casa de Bella en lugar de a la mansión.
Jessica llamó a Esme y le preguntó si podía regresar a casa, Esme le dio su mensaje a Edward y él le dijo que estaba bien que regresara a la mansión. Pero le dijeron que tendría que Edward estaría en el hospital unos días más. Y que para recuperarse por completo Esme quería que fuera a un lugar donde pudiese estar tranquilo y relajado.
~PP~
Diez días después…
Edward estaba fuera del hospital y se había estado recuperando en la casa de Bella, estaba trabajando con su asistente Heidi en la cocina. Tanya estaba limpiando y haciendo algunas tareas mientras él trabajaba, Alice recogió a Bella y la llevó a su boutique para que la ayudara con su política de servicio al cliente y las políticas de los empleados, ya que necesitaban actualizarse ahora que Alice quería expandir su negocio.
—Eso es todo por hoy, Heidi
—Está bien, Señor Cullen, ¿algo más? —ella preguntó.
—¿Terminaste la investigación? —le preguntó a ella.
—Sí, los departamentos de TI y contabilidad han estado trabajando conmigo en eso. Hemos encontrado lo que estaba buscando, tendrá un informe completo con impresiones en su escritorio el lunes por la mañana —dijo con una sonrisa de satisfacción en su rostro.
—Gracias, Heidi —dijo Edward.
—una cosa más…— dijo antes de que ella se fuera.
—Sí, Señor Cullen
—Tómese el resto de hoy y mañana libre, se lo merece —dijo.
—¡Gracias, Señor Cullen! —Dijo emocionada.
Tanya bajó de poner a dormir a las niñas, fue al refrigerador y comenzó a sacar ingredientes para hacerle una ensalada.
Edward fue detrás de ella y le acarició el cuello, —hueles bien —le dijo.
Le gustaba mucho el perfume que usaba Tanya.
—¿Tienes hambre? —ella preguntó.
—Sí —dijo mientras comenzaba a besar su cuello.
—Te estoy haciendo una ensalada —susurró.
—No estaba hablando de comida —se rió entre dientes.
—¿No quieres almorzar? —dijo en voz baja.
—Sí, te quiero a ti para el almuerzo —dijo.
Tanya se dio la vuelta y Edward acercó sus labios a los de ella en un beso acalorado y frenético.
—Te quiero aquí y ahora —dijo Edward.
Él la giró para que mirara hacia la encimera, mientras besaba su cuello, sus manos se sumergieron debajo de la falda de su vestido. Empezó a acariciarle los glúteos y los muslos, sus manos evitando deliberadamente su vulva.
Tanya trató de concentrarse y continuar cortando las verduras, pero Edward se arrodilló y comenzó a besarle las nalgas y el coño por detrás, luego le quitó la tanga y comenzó a tocarla. Retiró los dedos y comenzó a comerle el coño, Tanya levantó la pierna y la apoyó contra el borde de la encimera, se mordió el labio y echó la cabeza hacia atrás mientras la lengua de Edward la follaba. Se olvidó de lo que estaba haciendo y solo disfrutó de las sensaciones que él le estaba haciendo sentir.
Él le quitó el vestido y rápidamente se quitó la camisa, ella le desabrochó el cinturón y procedió a desabrochar la bragueta de sus pantalones y quitárselos del cuerpo. Él palmeó sus pechos y ella agarro su y comenzó a mover sus manos de arriba abajo mientras se besaban. Ella se arrodilló y lo tomó en su boca por completo, comenzó a mover su cabeza arriba y abajo de su polla mientras sus manos jugaban con sus testículos. Su lengua se arremolinó sobre su punta, lo sacó y simplemente dejó la punta en su boca, Tanya chupó la punta hasta que los ojos de Edward se pusieron en blanco en la parte posterior de su cabeza. Luego lo tomó por completo y ahuecó sus mejillas. Raspó un poco los costados con sus dientes provocando gemidos y gruñidos de sus labios.
—Mierda Tanya, tu boca es una delicia —dijo con la respiración entrecortada mientras su orgasmo se acercaba.
Tanya ahuecó sus mejillas y lo chupó con más fuerza, pronto su cálido semen bajó por su garganta, lo tragó y lo soltó. Edward la ayudó a ponerse de pie y la abrazó. Besó sus labios saboreándose a sí mismo en su boca, gruñó y la giró para que su espalda descansara sobre los gabinetes detrás de ella.
Palmeó su coño, ella estaba muy mojada y lista para él, Tanya levantó su pierna izquierda y la dobló a la altura de la rodilla, la apoyó en la cadera derecha de Edward. Edward tomó su larga y dura polla y la guió hacia su entrada, estaba dentro de ella con solo un empujón. Él usó su pierna para mantenerse firme mientras comenzaba a mover sus caderas.
—Ah, ah, oh, Ung —gimió Tanya.
Tanya colocó los pies sobre la encimera frente a ella y se mantuvo firme con las manos agarrando firmemente la encimera que tenía detrás de ella. Estaba completamente en el aire en esta posición, abrió las piernas y Edward empujó dentro de ella. él agarró sus nalgas y su piel abofeteó a medida que aumentaba el ritmo de sus movimientos.
—Ah, ah, ah ah, si —jadeó Tanya.
—¡Mierda! —Edward dijo mientras su estómago se apretaba, "¡córrete, quiero que te corras dentro de mí! —dijo Tania.
Edward se corrió con un fuerte gemido, pero el ritmo a su cérvix no vaciló. Tanya extendió su pierna izquierda y la levantó hasta su hombro, Edward agarró su trasero con más fuerza, sabía que probablemente le iba a salir un moretón. Unos minutos más tarde ella llevó su pierna derecha a su hombro derecho, Edward gimió de placer cuando fue envainado más profundamente dentro de su cálido coño.
—Así puedo follarte más profundo, tu coño está muy rico, tan apretado, gruñó.
—Ung, oh, ah —gimió.
Edward de repente salió y la volteó, su espalda estaba hacia él.
—Agárrate a la encimera —ordenó.
Tanya colocó sus manos sobre el gabinete frente a ella colocándose a cuatro patas, mientras la polla de Edward jugaba con la punta de su polla en su vulva. Muy pronto invadió su coño por detrás. Esta vez sus movimientos fueron más bruscos e incluso más rápidos que antes.
—Ah, ah, ah, ah, joder —gimió Edward.
—¡Oh, unh, Ung, Ung mierda Edward, EDWARD! —Tanya gritó mientras su cuerpo se sacudía y se corrió sobre Edward. Su orgasmo desencadenó el de él y él era un desastre jadeante y tambaleante detrás de ella.
—El mejor almuerzo que he tenido —dijo mientras acariciaba su expandido abdomen y besaba sus labios.
Bella regresó de la boutique de Alice y encontró a Edward dormido, se quitó los zapatos y fue a acostarse a su lado. Se las arregló para dormir durante unos treinta minutos cuando lo sintió moverse.
—Hola amor, ¿tuviste una buena siesta? —preguntó, Edward asintió.
Sus manos acariciaron su cuerpo, le levantó la barbilla y acercó su boca a la suya. Bella gimió, estaba sentada a horcajadas sobre él y ya le había quitado la camiseta, se estaban besando como dos adolescentes cachondos. Bella solo estaba usando un vestido azul muy corto sin tirantes; sus pechos apenas y cabían dentro del ajustado material, estaban al borde de salirse. Edward agarró la falda del traje lo quitó de su cuerpo, lo arrojó a un lado antes de zambullirse en su pecho. Cerró su boca alrededor de su seno derecho y chupó la mitad del montículo carnoso en su boca. Repitió la ministración en su seno izquierdo provocando que de su boca salieran los gemidos más dulces.
Apretó sus pechos en sus manos y lamió sus pezones y sus gemidos se hicieron más fuertes, —Ah, ah, ah, ah.
—¡Joder mi amor, sí, sí, mas, mas ung! —ella gritó.
Edward continuó tirando y chupando sus puntas rosadas hasta que se pusieron duros como rocas
—Ah, oh, Ung —maulló Bella.
—¡Ah, oh, ung, Ung, ah, ah, OH! —exclamó cuando su orgasmo explotó a través de ella, Edward la hizo correrse simplemente chupando sus sensibles tetas.
—Más amor, por favor —le rogó.
Edward tomó sus senos nuevamente y comenzó a lamer lánguidamente desde la parte inferior hasta el pezón, una, dos, seis, diez veces alternando entre su montículo izquierdo y derecho.
Soltó su piel solo por un segundo para quitarse los calzoncillos, la volvió a acomodar en su regazo y continuó lamiendo sus senos. Isabella echó la cabeza hacia atrás y agarró sus bíceps para mantenerse firme.
—¡Más, por favor, más! —Ella dijo.
—¿Qué deseas? —Edward dijo mientras lamia sus senos nuevamente.
—Tu polla, por favor Edward, quiero tu polla dentro de mí suplicó.
Edward la levantó unos centímetros y levantó su pene erecto en la base.
Móntame —le ordenó—.
Isabella abrió las piernas y empujó hacia abajo sobre él, su polla completamente dentro de ella.
—¡SÍ! —Ella exclamo.
Edward continuó atacando sus pechos mientras movía sus caderas y la penetraba.
—¡Sí, sí, sí, sí, Ung!
"¡Siempre estás tan apretada, maltita sea Bella! Encierras mi polla tan bien dentro de ti. tus paredes apretadas son un capullo de placer para mi pene " Edward gruñó mientras movía sus caderas más rápido.
—Sí, joder, así mismo amor, se siente tan bien —lo animó Bella.
Alternaba chupando y lamiendo sus pechos mientras el movimiento de sus caderas nunca vacilaba. Estaba golpeando cada parte de su interior, entraba y salía rápidamente de ella.
—¡Joder, joder, joder, joder! —jadeó.
—Edward, Edward, sí, sí ¡MÁS! —Bella exclamó.
Edward agarró sus caderas y la empaló con más fuerza, sus pieles chocaban con cada empuje hacia arriba que le daba a su coño.
—Joder, me voy a correr —dijo Bella mientras sentía que la espiral en su estómago se tensaba.
—Sí, sí, joder, tan apretado, ah, ah, ah —dijo Edward mientras su orgasmo lo atravesaba y eyaculaba profundamente dentro del apretado coño de su joven yegua.
Después de follar, fueron a ducharse, Tanya regresó a casa de la tienda de comestibles y otros mandados que había ido a hacer después de su cita en la cocina y preparó la cena. El delicioso olor de su comida los trajo de vuelta a la cocina.
—¿Qué huele tan bien? —Bella dijo.
—Pollo en salsa de ajo con puré de papas y verduras salteadas —respondió Tanya mientras sacaba los platos y comenzaba a servir la comida. Bella fue a la nevera y sacó una botella de vino blanco para Edward y una botella de sidra espumosa sin alcohol para ella y Tanya.
Tanya cortó un poco de pollo y se lo dio a Eliza y Edén junto con puré de papas y verduras. Las niñas estaban explorando como comer con una cuchara y hasta ahora estaban haciendo un buen trabajo.
—La próxima semana es la fiesta de Eduarda —dijo Edward.
—Me llevaré a las niñas —dijo Edward.
—¿Quieres que les compre un traje nuevo? —dijo Tania.
—Sí, sí, por favor, un buen vestido estará bien —dijo.
—¿Estás seguro de que puedes manejarlas sin mí? —Tanya dijo que se suponía que debía estar en la casa de sus padres cuidando a su madre enferma. Una mentira que dijeron para excusar su ausencia de la finca ya que su embarazo era muy obvio ahora.
—Mis padres estarán allí, estoy seguro de que los tres podemos arreglárnoslas, los traeré directamente aquí después de que termine —prometió.
Charlaron amistosamente durante el resto de la cena, cuando terminaron, Bella lavó los platos y Edward fue a bañar a las niñas mientras Tanya se preparaba para ir a la cama, las iba a amamantar después del baño y luego las mecería hasta que se durmieran.
"Llámame después de que terminen de amamantar, las estoy meceré esta noche", dijo Edward.
Edward se sentó en la mecedora con ambas bebés, tomó un libro y comenzó a leer y mecerse en la silla. Las niñas señalaron las imágenes del libro y balbucearon tratando de nombrar lo que veían, algunas de las palabras les salieron, pero otras no. Edward estaba asombrado de lo mucho que habían crecido y lo rápido que estaban aprendiendo.
—Shhh, es hora de dormir pequeñas —susurró.
Edén se acurrucó más cerca de su pecho mientras sus párpados se cerraban, unos minutos más tarde estaba dormida. Eliza tardó unos minutos más, pero empezó a sucumbir cuando Edward empezó a acariciarle la espalda con un movimiento relajante. Se meció en la silla durante otros diez minutos para asegurarse de que las niñas estuvieran completamente dormidas, luego las colocó en la cuna y dejó la puerta entreabierta.
Regresó a la habitación, Tanya estaba retirando el edredón y las sábanas y comenzó a acomodar las almohadas. Bella entonces entró a la habitación y fue a cepillarse los dientes, cuando salió del baño fue a acomodarse en el lado derecho de la cama. Tanya le dio a Edward un beso rápido y camino hacia la puerta para salir de la habitación.
—¿Adónde vas? —preguntó Edward confundido.
—A mi habitación —dijo Tanya.
—No, te vas a quedar aquí esta noche —dijo.
Tanya lo miró como si le hubiera crecido otra cabeza.
—¿En la cama contigo y Bella? —ella preguntó.
—Sí —dijo.
—¿Está seguro? —preguntó vacilante.
Tanya miró a Bella y Bella se encogió de hombros.
Edward se acomodó en el medio y palmeó el espacio a su izquierda.
Tanya caminó hacia la cama y se acostó a su lado.
Edward pasó un brazo alrededor de cada esposa y las acercó a él. Bella apoyó la cabeza en su pecho y Tanya hizo lo mismo después de cubrirlos con las sábanas, los tres cerraron los ojos y se sumieron en el sueño.
Dos días después….
Edward no podía creer lo que estaba viendo en la pantalla. Marcó el número demasiado familiar.
Hola cariño, ¿qué paso? preguntó Jessica.
—Estoy mirando la factura del cumpleaños de Eduarda y creo que hay un error —dijo.
¿Qué quieres decir? ella preguntó.
—Jessica, recibí un recibo de pago de una factura de $50,000. Dime que tiene que haber algún tipo de error —dijo.
No hay error
—Estás bromeando, ¿verdad? ¡NO gastaste cincuenta mil dólares en una fiesta de cumpleaños! —Edward alzó la voz.
Se hizo el silencio al otro lado de la línea.
—¡Jessica Elizabeth Cullen, esto no es gracioso! —él dijo.
No es una broma, Edward, eso es lo que costo dijo con indiferencia. ¿No quieres que tu hija tenga el mejor cumpleaños de su vida?
—Sí, pero podrías haberlo hecho sin gastar tanto dinero —dijo.
¿Me estás dando un presupuesto para la fiesta de tu hija? ¡Eres un maldito idiota, Edward! ella dijo. ¿Cuánto gastó la puta en el cumpleaños de las gemelas? No te escuché quejarte entonces.
—Si quieres saber Tanya solo gastó tres mil dólares, y fue una linda fiesta. A todos les encantó —dijo.
Edward, tu hija tiene gustos caros, quería un reino de unicornios y eso es lo que le di.
Edward suspiró exasperado.
¿Vas a estar allí?
—Ya te dije que asistiría, voy a traer a Eliza y Edén —agregó.
NO, no traerás a las hijas del pecado al cumpleaños de mi hija ¡No me vas a humillar así!
—También son mis hijas, y además Eduarda estuvo en su cumpleaños —señaló.
Eduarda fue invitada a esa estúpida fiesta.
—¿Estás diciendo que mis bebés no están invitadas? —dijo.
Eso es lo que estoy diciendo
—Por favor, Jessica, estás actuando como una niña, son bebés —dijo.
¡BIEN! La cosa uno y la cosa dos pueden venir, pero su madre no puede, ahí es donde trazo la línea.
—está bien —agregó.
—La conversación sobre el dinero no ha terminado —dijo.
—No quiero que mi hija piense que obtendrá todo lo que quiere solo porque tenemos los medios para dárselo. No voy a criar a una mocosa caprichosa y egoísta —dijo en tono cortante.
Como tu pensó Edward.
¡BIEN! respondió Jessica y luego colgó.
Era el cumpleaños de Eduarda, se iba a celebrar en el salón de baile histórico Aon en el Navy Pier. La invitación decía que era un evento de vestimenta formal, por lo que todos se vistieron según fue indicado. Edward recogió a Eliza y Edén y se dirigió a la fiesta. Había letreros por todo el lugar que indicaban a todos dónde ir para la fiesta. Siguió las señales, había arcos de globos que conducían al salón.
Los ojos de Edward se salieron de sus órbitas cuando vio todo, era como si un unicornio hubiera vomitado por todo el lugar, al frente de la habitación había una pared decorativa con flecos y globos, el nombre de Eduarda estaba al frente en grandes letras doradas. Al lado había un número 4 gigante y un unicornio hecho de globos. Había una mesa alta con un pastel de cinco pisos. Al lado, había escaleras que contenían las bolsas de obsequios personalizadas que Jessica había hecho. Edward miró hacia arriba, el techo estaba cubierto con tela satinada de diferentes colores en tonos pastel, y tenía linternas chinas y estrellas colgando.
A un lado, había un carruaje de hierro blanco lleno de flores. En la parte trasera de la sala, había mesas con golosinas, una torre alta de donas y una fuente de chocolate blanco con bandejas de frutas y otras cosas para mojar. también hubo galletas personalizadas También hubo varias estaciones de comida, tenían una barra de macarrones con queso, junto con una estación de hot dogs y hamburguesas. También había un bar de pizza y un bar de jugos para los niños. En el centro de la sala, había ochenta mesas con capacidad para diez personas. Jessica había invitado a ochocientas personas a la fiesta y, según ella, todos habían confirmado su asistencia.
Además, había tres mesas largas más cerca del frente de la sala que claramente eran para los niños. Estaban fuertemente decoradas con un mantel blanco, en el centro un tope dorado, seis centros de mesa y un centro de mesa alto con globos en el medio. El asiento de cada niña tenía una diadema de unicornio y cada niño también tenía una, pero en diferentes colores.
A medida que se adentraba más en la habitación, notó que había seis casas inflables y un área para niños pequeños que estaba dividida a un lado con dos casas inflables y una y una piscina de bolas. Cerca de eso, había una enorme pared de flores que se usaba como área de fotos. Jessica también había alquilado una máquina/carrito de algodón de azúcar y un carrito de palomitas de maíz. También había una máquina de conos de nieve con varios jarabes, chispas y dulces para colocarle encima.
Al ingresar, cada niño recibirá un brazalete con su nombre y calcetines personalizados para usar en las casas inflables. Había una fuente de champán y un bar abierto para adultos. También había una cabina de pinta caritas y una persona haciendo figuritas con globos. A las cinco iba a haber un espectáculo de magia ya las seis y media iba a tocar una banda infantil.
Edward encontró la mesa asignada a parte de su familia y estacionó la carriola junto a su silla. Eliza y Edén estaban distraídas mirando a su alrededor. Tanya los vistió con una camisola de arco iris pastel con pantalones bombachos y una diadema a juego. Llevaban zapatos dorados brillantes, se veían adorables. Edward vestía un traje beige con una camisa blanca y una corbata rosa.
Vio a su hija mayor, tenía puesto un enorme vestido de tul en colores pastel con una diadema de unicornio, y su cabello castaño cobrizo había sido rizado a la perfección.
—¡Papá! —ella chilló y corrió hacia él.
—Feliz cumpleaños princesa —dijo abrazándola.
Él la bajó, —¿te gusta mi veshtido? —preguntó ella girando.
—Te ves preciosa —dijo.
Eduarda lo tomó de la mano y lo condujo hasta donde Jessica estaba hablando con algunos de los invitados que habían llegado temprano.
—¡Amor, que bueno que ya llegaste! —Ella dijo.
Para mantener las apariencias, Edward se inclinó y besó la comisura de su boca. Jessica inclinó su cuerpo más cerca de él. Edward colocó una mano en la parte baja de su espalda para evitar que se cayera, fue entonces cuando notó que el vestido que llevaba no tenía espalda.
Miró a las niñas en el cochecito, "¡oh, qué maravilla! Me alegro de que las bebés pudieran venir, lástima que la madre de Tanya está enferma y ella no pudo asistir", dijo.
Edward suspiro y le sonrió, en realidad lo que tenía eran ganas de ahorcarla.
Muy pronto llegó mucha más gente y el salón de baile se llenó rápidamente con niños de varias edades y adultos. Había un fotógrafo tomando fotos de todo. Edward se alejó de Jessica cuando vio llegar a su familia.
—Muy amable de su parte finalmente unirse a nosotros, me dejaron aquí solo por una hora con ella —dijo a sus padres en reproche.
—Lo siento hijo, no me sentía bien —dijo Esme quien al igual que Bella y Tanya estaba embarazada, todavía estaba en su primer trimestre y para su sorpresa estaba esperando mellizos, aún no sabían lo que eran.
Esme miró alrededor de la habitación, —hay demasiado de todo —señaló.
—Lo sé —Edward puso los ojos en blanco.
—No quiero saber cuánto gastó en todo esto —mencionó Carmen.
—Cincuenta mil —respondió Edward.
—¡Estás bromeando! —ella dijo.
—No —dijo.
La fiesta fluyó y la gente parecía estar disfrutando. Jessica estaba desempeñando perfectamente su papel de esposa y madre perfecta. Emmett había invitado a Rosalie ya sus hijos y sin que ninguno de ellos lo supiera, estaba tomando fotos y videos de todo y enviándoselos a Bella.
Bella estaba mortificada cuando vio todo, se sorprendía mas con cada nueva foto que recibió. Eduarda se veía muy adorable, pero todo lo demás era demasiado.
Cuando Eduarda tropezó con la falda de su vestido por quinta vez, Edward tuvo suficiente.
—¿Hay otro conjunto de ropa que pueda ponerse? Se va a lastimar con este maldito vestido —dijo.
—Lo siento mami —lloró Eduarda.
Jessica la llevó a la trastienda donde estaban guardadas todas sus cosas y la cambió por un vestido diferente. Este era un poco más corto y tenía luces LED. Después de eso, Jessica decidió sacar el regalo que Edward le había traído a Eduarda, un carruaje de unicornio a batería que ella misma podía conducir. Lo llevó a dar una vuelta por la habitación mientras todos vitoreaban y aplaudían.
A las siete y media se sirvió la cena y después de eso, Eduarda repartió todas las bolsas de regalos y unos peluches de unicornio. Luego todos los niños se reunieron alrededor de ella y cantaron feliz cumpleaños. El pastel fue llevado a la cocina para ser cortado, y pronto las rebanadas de pastel se repartieron por la habitación con otra ronda de bebidas.
Eliza y Edén estaban dormidas completamente agotadas ya que habían disfrutado demasiado del área de niños pequeños. Edward se alegró de que no lloraran y pidieran el pecho de Tanya después de cenar. Logró que comieran algunas verduras y pollo. Esme lo ayudó a bañarlas rápidamente en el baño y a ponerse el pijama de unicornio que Tanya también había comprado para esta noche. Vio que Eduarda estaba acurrucada en una silla con los ojos caídos.
Jessica todavía estaba hablando con algunos invitados y no se dio cuenta.
—Eduarda se está quedando dormida, voy a salir y la llevaré a casa —dijo.
Jessica sonrió, —sí, cariño, por supuesto —respondió.
Edward agarró a Eduarda y la cargó, se aferró a la carriola con la otra mano.
Llevó a Eliza y Edén de regreso a la casa de Bella. Besó a Tanya rápidamente y se fue.
Llegó a la mansión y llevó a Eduarda a su habitación. La niña se despertó durante unos minutos, así que él le dio un baño rápido y la cambió a un pijama abrigado. Eduarda se acurruco y lo abrazó con fuerza.
—Te amo, papá —susurró.
—También te amo princesa —besó la parte superior de su cabeza.
—Gracias por la mejor fiesta de todas —dijo mientras giraba la cabeza y se dormía.
Edward miró su forma durmiente y le dolió el corazón al saber la angustia que le causaría en unas pocas semanas.
Pero había que hacerlo, Jessica Stanley tenía que pagar por lo que había hecho.
Que les parecio? Como sera que atraparan a jessica? alguna sugerencia? Que hara edward? Los leo :-)
Ya este es el antepenultimo capitulo, algo mas que quieran ver? Dejenme sus comentarios.
Hay visuales para este capitulo en mi perfil de facebook ( media/set/?vanity= .goddess.2023&set=a.162864283381132)
