Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto.
Llevo muchísimos años por aquí y mi yo teenager ha tenido un impulso de publicar este fanfic que llevo escribiendo bastante tiempo (puede que años, pero no diré cuantos).😜
HINATA
Cubrió sus ojos claros con una mano, le molestaba el sol brillante de madrugada que inundaba todo el campo de entrenamiento.
Parpadeó unas cuantas veces para intentar acostumbrarse a la luz, y miró hacia todos lados buscando la presencia de sus compañeros de equipo. Había sido la primera en llegar, así que buscó sombra debajo de las ramas de un árbol y se sentó a esperar.
Era una mañana soleada de verano y aunque fuera pronto ya se podía oír cantar a las chicharras. Se agitó el cuello de la camiseta para intentar espantar el calor. Echando la cabeza hacia atrás y apoyándose en el tronco, se concentró en sus pensamientos.
Se habían producido muchos cambios en su vida los últimos tres años después del "incidente". Se tensó tan solo por recordarlo de forma fugaz. Aquel día una parte de ella había muerto dejando atrás un vacío enorme. Al principio había intentado llenarlo con angustia y anhelo, pero esto solo había conseguido ahogarla en pensamientos aún más oscuros. Con el tiempo, de forma progresiva, consiguió sentir voluntad suficiente para seguir adelante.
Ahora tenía sus propias metas y no necesitaba vivir su sueño a través de nadie. Podía asegurar que seguía su propio camino del ninja. Posó suavemente su mano sobre una de sus mejillas. Era diferente, mucho menos ingenua, más adulta, y sobretodo... mucho más fuerte.
Sus ojos contemplaron la luz que se filtraba a través de las hojas de las ramas. Unos ojos vivaces y azules vinieron a su mente... su cuerpo tembló por respuesta y sus pupilas se estrecharon. Cada vez que le invadían ese tipo de recuerdos, una sensación desagradable la recorría.
Aunque era capaz de ver los acontecimientos de aquel día de manera más objetiva, no dejaban de resultarle dolorosos.
- Flash back -
Se dirigía apresuradamente hacia el campo de entrenamiento del antiguo equipo 7 de Naruto, estaba atardeciendo y empezaba a correr una suave brisa.
Iba algo distraída, pero se sentía feliz, "después de tantas semanas sin poder disfrutar nada de tiempo con Naruto-kun, tengo que aprovechar lo de hoy" sonrió para sus adentros. Sentía que Naruto se estaba comportando de manera extraña durante el último mes, y hasta creía que podía haber estado evitándola de manera intencionada..."no puede ser... Naruto-kun nunca haría una cosa tan cruel como esa" sacudió la cabeza "...y menos conmigo".
Hacía 4 meses que estaban saliendo y no podía sentirse más pletórica. Al finalizar la guerra, cuando todo volvió a la tranquilidad y las personas empezaban a volver a reconstruir sus vidas; Hinata decidió que necesitaba recibir una respuesta respecto a los sentimientos de Naruto hacia ella. Lo que ella no pensaba es que el rubio había estado esperando ese momento.
A Hinata le envolvió un escalofrío muy placentero cuando recordó aquel beso. Después de haber sentido por primera vez sus labios dulces y su cálido aliento, la había mirado a los ojos y le había dicho con una amplia sonrisa zorruna..."Te quiero Hinata". Desde ese momento habían empezado a salir y todo había sido perfecto.
Todos esos pensamientos hicieron que Hinata se sintiera aún más ansiosa por ver al rubio, así que aceleró un poco el paso... "Naruto-kun..". Después de 5 minutos de camino, Hinata llegó a la entrada del campo de entrenamiento, se sacudió un poco el vestido corto de verano que llevaba, respiró hondo y empezó a buscarle. Lo encontró un poco más adelante, de espaldas a ella, acariciando con su mano vendada un tronco astillado y desgastado por los entrenamientos.
-Naruto-kun -saludó Hinata de manera tímida. No quería interrumpirle, seguramente estaría rememorando viejos tiempos.
-Hola Hinata -su tono era frío y monocorde. Su palma estaba extendida sobre el tronco.
Hinata dio un respingo silencioso. El saludo le había sonado realmente desagradable... ni siquiera se había molestado en mirarla. Naruto se dió la vuelta y se dirigió hacía ella de manera firme, con la cabeza gacha y escondiendo sus ojos. Cuando estaban a pocos centímetros de tocarse, la agarró por los hombros y le miró fijamente con sus orbes azules. La kunoichi se asustó, no había visto nunca esa mirada en los ojos del rubio.
-Na-Naruto-kun... -su voz sonó insegura- ha...¿ha pasado algo? Tienes una expresión muy extraña.
-Hinata... -sus ojos centellearon- hay algo que debo decirte.
-Cl-Claro lo-lo que necesites -Hinata sentía un intenso dolor en el estómago. Tragó saliva.
-Hinata... -se acercó a pocos centímetros del rostro de ella, lo que le provocó un pequeño sonrojo- Te amo -susurró con mirada suplicante- pero... necesito marcharme.
La media sonrisa que tenía Hinata en su rostro desapareció, dejando paso a una mirada llena de preguntas. Sus palabras hicieron eco largo tiempo en su cabeza, pero no entendía qué querían decir.
-Yo... No-no lo entiendo Naruto-kun -el chico soltó los hombros de ella y dejó caer sus brazos. El incómodo silencio que se formó a continuación hizo que la tez de Hinata adquiriera un tono muy pálido. El Uzumaki volvió a fulminarla con sus orbes azules.
-Me voy a marchar con Sasuke… y no sé cuando volveré -apretó los puños- Hay demasiadas cosas que necesito poner en orden dentro de mí para poder seguir adelante -le dirigió una mirada suplicante.
Hinata se había quedado sin habla. Sus ojos estaban muy abiertos fijos en los de él y su cuerpo temblaba descontroladamente.
Naruto en un rápido movimiento se posicionó muy cerca, acortando la distancia, y se aproximó a su oído.
-Espero que algún día puedas perdonarme.
Y sin previo aviso acercó sus labios a los de la Hyuuga robándole un beso. A Hinata no le sabía como los demás que le había dado, era más bien un beso triste lleno de desesperación. Unas lágrimas empezaron a brotar de sus ojos sin previo aviso y sintiéndose fría como un cadáver, correspondió a aquel beso tan amargo. Momentos después observó como Naruto se separaba de ella de manera rápida tras susurrarle al oído "Adiós", y desaparecía como si hubiera sido solo un espejismo.
Y allí se quedó, de pie, aún con la mirada perdida en la nada, asimilando las palabras de su amado. Su corazón se había desgarrado, mostrándole una vez más la cruda realidad que siempre conseguía aplastarla. No existía ninguna otra persona en la que hubiera depositado más esperanzas que en el Uzumaki, y él acababa de desecharla de una manera tan despiadada como lo había hecho su padre.
Cayó al suelo de rodillas. Las lágrimas brotaban violentamente y se llevó las manos a la cara para cubrir su rostro. Segundos, minutos, horas. El tiempo fluía a la misma velocidad por encima de ella, denso como la lava ardiente. Lloró desconsoladamente hasta que sus compañeros la encontraron, hecha un ovillo en el suelo sin apenas fuerzas, totalmente pálida... y fría.
- END Flash back -
Nunca más podrían hacerle daño de nuevo. No existían más debilidades, ni tartamudeos, ni vacilaciones. Se habían acabado las fantasías y las mentiras. Ese había sido el punto de inflexión para su nuevo yo.
Dirigió de nuevo la mirada hacia el campo de entrenamiento y sus labios dibujaron una media sonrisa. Sabía que no se arrepentía de cómo había evolucionado su forma de ser. Mientras seguía sentada levantó una mano y la agitó en el aire con energía.
-Kiba-kun, Akamaru-kun, Shino-kun! -su tono de voz era dulce.
Kiba y Akamaru se acercaron de manera alegre y enérgica hacía Hinata, seguidos de los pasos calmados de Shino.
-Yahoo Hina-chan! -Saludó Kiba mostrando sus afilados colmillos en una gran sonrisa.
-Waaaaff! -"Buenos días!" acompañó Akamaru a su amo, mientras movía alegremente la cola y se acercaba a Hinata para lamerle la cara.
-Buenos días a ti también -la ojiperla sonrió acariciándole de manera tierna detrás de las orejas mientras se quitaba las babas de la cara con la manga contraria de la chaqueta.
-Hi -saludó de manera pausada el Aburame mientras se colocaba al lado de su compañero.
Kiba se aproximó a la ojiperla y le tendió la mano. La Hyuga la agarró de manera decidida y se ayudó de ella para incorporarse. Quizás en otra época hubiera dudado más y se hubiese sonrojado, pero la nueva Hinata ya estaba lejos de todas esas cosas.
Sintió una punzada en el corazón, nunca estaría suficientemente agradecida con su equipo por todos sus cuidados. Sacudió la cabeza para despejar todos esos difíciles recuerdos.
-Comencemos a entrenar -se puso a caminar de espaldas a sus compañeros hasta situarse en el centro del campo de entrenamiento- Ya sabéis... quiero que me ataquéis con todas vuestras fuerzas.
Y dicho esto, se giró hacia ellos y adaptó la pose de combate propia de los Hyuga activando su byakugan. Sus compañeros sonrieron (incluso Shino), y sé prepararon para luchar.
SHINO
Observó a distancia prudente como la Hyuga mantenía un intercambio de golpes veloces con su compañero Kiba, el cuál gracias a sus reflejos y sentidos aumentados, esquivaba una y otra vez sus letales palmas. Aunque parecía que empezaba a tener dificultades.
Lo cierto era que su amiga había ido mejorando exponencialmente desde que el Uzumaki había desaparecido de su vida. Ya no se distraía y combatía de forma despiadada. Había refinado sus movimientos, que ahora eran más gráciles y rápidos.
Pero ahora mismo no debía distraerse, la susodicha había visto que Akamaru se acercaba por su espalda para contraatacar, y cogiendo impulso usando los hombros de Kiba para pasarle por encima con un salto alto y una voltereta, se dirigía corriendo muy decidida hacía donde estaba él.
Shino armó su guardia, enviando hacia ella una nube muy espesa de sus insectos Kikaichu que se lanzaron en formación de semicírculo hacia ella para intentar acorralarla. La Hyuuga frenó su carrera y apretó los labios concentrando su chakra en la palma de su mano, para momentos después usar un potente Hakke Kuushou. El aire se arremolinó alrededor de la palma de Hinata, y salió disparado para golpear el centro de aquel semicírculo de insectos, que se partió en dos y dejó un hueco por el que pudo deslizarse en carrera de nuevo hacia él.
Hinata se aproximó a Shino y lo golpeó con dos yemas de sus dedos en el hombro, haciendo que el Aburame se convirtiera en una masa de insectos. Mientras ella se había mantenido ocupada en despejar la nube gigante de sus Kikaichu, él se había intercambiado con uno de sus clones de insectos (Mushi Bunshin no Jutsu), así que se encontraba ya visualizando el ataque desde otra posición. Tenía que poner distancia si quería que sus jutsus fuesen efectivos.
Justo cuando la Hyuga aún estaba analizando la situación, aparecieron Akamaru y Kiba realizando su jutsu conjunto, Gatsuga, acercándose a una velocidad salvaje y girando sobre ellos mismos. Shino pudo ver como ella esbozaba una extraña media sonrisa.
-¡KIBA NO! -intentó advertirle el Aburame.
Pero justo cuando Kiba estaba a solo un centímetro de golpearla con una sonrisa triunfante, Hinata se volteó y asestó un duro golpe con la palma en el costado a Kiba, mientras que golpeaba con una certera patada el pecho de Akamaru y le devolvía volando por donde había venido. Kiba acabó rodando unos metros hacia atrás, cayendo de culo, sujetándose el dolorido costado con una mano.
-Jajajajajajajaja -empezó a carcajear el Inuzuka mientras subía la mirada hacia el rostro de Hinata- Mierda...ahhh -sonrió mostrando sus afilados colmillos- esa estuvo cerca.
-Wafff!-"y que lo digas" dijo su compañero que se había destransformado y se acercaba lleno de polvo hacia donde estaba Kiba.
-Ha faltado poco -Hinata se acercó sonriendo a Kiba y le extendió una mano para ayudarle a levantarse- intentaste aprovechar mi ángulo ciego -el chico se sonrojó un poco.
-Jajajaja -rió más fuerte mientras aceptaba la mano de ella y se levantaba con algo de molestia en la zona golpeada.
Shino decidió salir de su escondite y aproximarse a ellos.
-Tú tampoco has estado mal -dijo dirigiéndose a la Hyuga.
Aunque parecía que lo decía sin ningún tipo de sentimiento en la voz, sus compañeros lo miraron sabiendo que debajo de esas oscuras y redondas gafas negras su expresión era de diversión, y sonrieron.
-Creo que ya está bien por hoy -dijo Shino y comenzó a andar con intención de salir del campo de entrenamiento- Vamos a tomar algo.
Kiba acarició enérgicamente a Akamaru y gritó un "Woooho!" para luego salir corriendo tras él, mientras Hinata sonreía con ternura y se unía a ellos.
KIBA
Habían llegado al típico puesto tradicional de dulces y té situado en una de las calles paralelas de la principal. Estaba casi vacío, así que los tres se sentaron y cada uno pidió un té caliente y unos dangos. Su entrenamiento había durado unas cuantas horas y estaba exhausto, pero se sentía muy realizado con todo el trabajo de ese día. Todavía le molestaba un poco el costado donde le había golpeado Hinata, pero sabía que cuando despertase mañana estaría como nuevo, no era el primer golpe que le propinaba.
Hinata se sentó al lado de él quitándose la chaqueta de entrenamiento, dejando ver una camiseta ajustada de rejilla que se ajustaba a su torso. No pudo evitar quedarse anonadado, su nívea piel brillaba debido al extenuante entrenamiento, y si se fijaba bien podía aún ver gotitas de sudor que se deslizaban hacia su voluptuoso escote. Kiba se sintió desfallecer, unas gotas de sudor se escurrieron por su frente.
A ella antes no se le habría siquiera pasado por la cabeza quitarse la chaqueta bajo ningún concepto, dejando su cuerpo tan expuesto. Pero muchas cosas habían cambiado desde que ese rubio bocazas se había evaporado de su vida.
Ahora había dejado de martirizarse por el aspecto de su cuerpo y se sentía mucho más cómoda. Kiba suspiró por puro acto reflejo e Hinata le dirigió una mirada de preocupación.
-Kiba-kun -lo miró seria con sus orbes perlados- lo siento, realmente no quería golpearte tan fuerte -se mordió el labio y bajó la vista arrepentida- supongo... que me emocioné un poco.
-¡E-estoy bien Hina-chan! -se apresuró a contestar él. Su cara se había puesto muy roja, pero se esforzaba por sonreír con ganas- si no eres dura conmigo nunca voy a aprender. -y le dirigió una mirada cargada de falso reproche que a ella le hizo reír.
-Eso es lo que un buen camarada diría -dijo Shino con su típico tono didáctico que a Kiba le hizo poner una mueca de aburrimiento- si no le golpeas lo suficiente no se hará más fuerte. Así que tú no te preocupes Hinata.
-¡Eso debería decirlo yo! -Kiba soltó un bufido claramente molesto, aunque aún seguía totalmente colorado.
-Bueno, bueno... -dijo Hinata mientras intentaba calmar los ánimos.
El tendero les puso delante sus pedidos, distrayéndoles de su actual conversación, y salvando de la situación al Inuzuka que aún le iba a costar recuperar su tono normal de piel un rato. Con un respetuoso gracias se giraron hacia lo que habían pedido y comenzaron a comer.
La kunoichi comenzó primero por el dango, y Kiba tragó saliva, no quería mirarla, pero definitivamente era un masoquista. Ella se acercó el dango a los labios y sacando tímidamente su lengua lo lamió suavemente y esbozó una sonrisa para finalmente meterse uno en la boca.
Él se quería morir, aunque intentaba concentrar la vista en su humeante taza de té, se revolvió incómodo. Desde hacía mucho, ese tipo de sentimientos hacia la Hyuuga eran normales para él, así que agarró su taza de té y cerrando los ojos tomó un largo trago para calmar los nervios.
- Flash back -
Caminaba junto a Akamaru con las manos metidas en los bolsillos, recorriendo las calles más transitadas de la aldea en busca de algún quehacer en su día libre, porque estaba realmente aburrido. Vestía ropa de paisano normal, una ceñida camiseta negra sin mangas que marcaba todo su torso, junto a unos pantalones pirata vaqueros algo rotos y estrechos y sus zapatillas de siempre, que le hacían sentirse realmente cómodo.
La calle que recorría estaba llena de puestos de comida y todo tipo de cachibaches. Se fijó en un puesto en particular donde había visto de lejos a una chica muy bonita vestida con un corto top blanco y unos pantalones largos negros muy ajustados, y que tenía el pelo recogido en una alta y larga coleta. Por fin había descubierto algo divertido con lo que entretenerse...y sonrió de medio lado.
Ella estaba de espaldas, así que se acercó un poco más para ver que había captado su atención. Se trataba de un pequeño puesto lleno de pequeñas figuritas de animales todos los signos del zodiaco. Ella parecía examinar detenidamente la que representaba al perro, y el Inuzuka no pudo evitar sentirse eufórico. Se acercó hasta colocarse a su lado para contemplar más de cerca aquellas bonitas figuritas redondeadas y coloridas… y por qué mentir, para mirar un poco más de cerca a aquella misteriosa chica. Al ponerse a su lado y mirarla de reojo..
-¡HINATA! -la susodicha pegó un brinco y lo miró sorprendida.
-Hola Kiba-kun -respondió sorprendida ante aquel saludo tan intenso.
Él había adoptado aquella expresión de incredulidad que le delataba. Akamaru miraba a su amo y gruñía por lo bajo algo como "que idiota", mientras lo miraba meneando la cabeza.
Ahora que la chica se había girado hacia él, Kiba la examinó más detenidamente. Sus ojos perlados lo miraban directamente y destilaban un brillo hipnótico, mostrando sentimiento de incomodidad. Fijó su vista en el cuello de ella, largo, de piel blanca y suave... le entraron ganas de morderlo con sus colmillos, y un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. No se atrevió a bajar más la vista porque la Hyuga le miraba directamente y no se hubiera perdonado los pensamientos lascivos que le habrían llenado la cabeza. Tragó saliva.
-Eh.. Tú también has salido en tu día libre -dijo esbozando una tímida sonrisa y rascándose la nuca- Yo... También buscaba algo que hacer.
-¿Quieres que vayamos a comer algo? -sonrió ella dulcemente.
Antes de que pudiera contestar nada, Akamaru se abalanzó sobre la Hyuga y subiéndose encima le lamió la cara con ganas. Ella río y su perro ladró contento mientras le acariciaban. Kiba no pudo evitar reír de buen humor ante aquella escena.
Mientras Hinata mantenía una conversación con su compañero sobre donde podían comer, y jugaban a perseguirse, Kiba se acercó al puesto de nuevo.
-Disculpe -se dirigió al dependiente y señaló una de las coloridas figuritas de porcelana del símbolo del perro- me llevo esta.
-Por supuesto joven -dijo el dependiente mientras metía la figura dentro de un colorido sobre de nubecitas lilas- muchas gracias.
El Inuzuka le pagó el precio justo y se despidió con una sonrisa perruna enseñando sus colmillos mientras iba corriendo hacia donde estaban sus amigos.
-¡Oye Hinata! -la kunoichi se giró hacia él- tengo algo para ti -y le tendió el bonito sobre lila ante la curiosa mirada de ella- creo que antes lo estabas mirando.
-Kiba-kun... -le miró muy contenta, y cogió el paquete rozando fugazmente una de sus manos. Las mejillas de él adquirieron un tono rojo brillante, y se puso muy nervioso.
La ojiperla abrió el paquete de forma delicada sin romper el sobre, y sacó la pequeña figura del perro. Parecía muy sorprendida.
-Muchas gracias -sonrió alegremente- no tenías por qué hacerlo, de verdad... -se aproximó al Inuzuka y le dió un cálido y suave beso en la mejilla- Es preciosa.
-Waaf Waaf -"que es, quiero verlo" preguntó algo enfadado Akamaru por haber sido dejado de lado.
-Mira Akamaru -la chica se separó de Kiba y fue hacia donde estaba su amigo perruno para agacharse y enseñarle el regalo- es igual que tú.
-Waaf... -"yo soy más grande" dijo mirando hacia otro lado ofendido- WAF WAAAF! -"TENGO HAMBRE" rogaba mientras hacía pucheros.
-Entonces vamos a comer -río suavemente y le acarició el suave pelaje de la cabeza.
Los dos empezaron a andar juntos de manera animada, hablando de lo que podrían comer y lo adorable que era la figurita (aunque Akamaru no estuviera del todo de acuerdo).
Sin embargo, Kiba que había visto la escena desde fuera de su cuerpo sin participar, se había quedado petrificado, ahí plantado aunque sus amigos habían seguido caminando. Las manos le sudaban y tenía las pulsaciones aceleradas. Recordó los rosados y dulces labios que le acababan de besar la mejilla y le temblaron las piernas.
Aún no se acostumbraba a la nueva personalidad de su amiga, que había sido muy tímida y callada desde siempre; y ese tipo de nuevos hábitos, así como su nueva forma de vestir o sus gestos improvisados le dejaban congelado. Rozó su mejilla besada con la punta de los dedos... no estaba tan mal, pensó sonriendo para si mismo.
Akamaru ladró impaciente para que se diese prisa, aún sentía el calor en sus mejillas, pero salió corriendo para alcanzarlos
- END Flash back -
Desde ese momento Hinata había sido su perdición. Era increíble, pero debido a su personalidad introvertida siempre se había preocupado por cuidarla y nunca se había fijado en ella de esa manera. No era ingenuo, ni ignorante en esos temas, sabía que sentía una atracción irrefrenable hacia ella, y eso solo había complicado las cosas desde hacía 4 meses cuando...
-Kiba-kun! -Hinata ya había terminado de comer y parecía que llevaba un rato intentando llamar su atención- Shino dice que entrenemos un poco más.
-Sí, sí... -aceptó distraído bajo la mirada furtiva que Shino le había dirigido.
