Harry Potter no me pertenece.
Esto también se está publicando en ao3 y W, con el mismo nombre.
Resumen completo: Draco a escondido y aprovechado toda su vida ser un vidente cuando una visión recurrente lo hace tropezar con el gran desastre que es Harry Potter.
Demasiado pronto se da cuenta del regreso inminente de cierto señor oscuro y de la pérdida de su familia, decidido a cambiar su futuro Draco se vuelve amigo de Harry, pero ¿qué tan dispuesto está a ocultar su conocimiento cuando eso arriesga la vida de su amigo?
"El acto no hace que la persona sea culpable a menos que la mente también sea culpable"
Un punto fijo.
Draco empezó a llamarlo así cuando entendió que tenía distintos tipos de visiones, estaban las que tenia de forma lucida donde los eventos que iban a ocurrir eran próximos y los podía cambiar.
Y luego estaban las que tenía por sueños, donde podía ver visiones de un futuro lejano y ahí se encontraban los puntos fijos, un punto fijo como Draco entendió a los diez años por la muerte de su abuelo, era un hecho ineludible.
Su abuelo había muerto por muchísimas cosas en sus sueños, Draco lo vio a la orilla de un lago mientras un quintaped le saltaba encima, asistir a una fiesta para que un truco de salón le incendiara la túnica, contagiarse en un restaurante de una enfermedad mágica demasiado agresiva, de excursión a través de una montaña, visitándolos en la mansión, falleciendo en el ministerio, murió una y otra vez a través de sus sueños.
Draco intento cambiarlo, tuvo tres meses hasta que el día se cumplió y mientras su abuelo no visito ningún lago, ni asistió a una fiesta, y ni si quiera salió de su hogar aun termino falleciendo.
Una de sus colecciones contenía lo que lo había asesinado, algo que era hasta más extraño que un quitaped, adentro de una pequeña canica mágica estaba atrapada una criatura oscura y carnívora que ni siquiera era natural en el país.
Draco había pasado el día nervioso e intentando sutilmente visitar a su abuelo, tenía una competencia de piano y una reunión con los hijos de un magnate que era amigo de sus padres. Cuando volvió a casa con sus padres y el premio, decidió simplemente tomar el flu hasta la mansión de su abuelo.
—¿Cariño?—su madre lo observo con curiosidad mientras su padre levitaba su premio y les daba órdenes a Biby, un elfo, de poner el trofeo en la vitrina—¿A dónde quieres ir?
—Con el abuelo—sonrió Draco, ni si quiera años de gracia social sirvieron para ocultar su nerviosismo y ante la mirada de sus padres confeso—Me siento muy inquieto y solo pienso en el abuelo.
Su padre frunció el ceño consternado, Abraxas Malfoy de 63 años y único abuelo varón vivo de Draco, era un hombre sano y de mediana edad. Su abuelo iba de un lado a otro en pequeñas aventuras elegantes feliz de dejar el trabajo Malfoy a su dispuesto y único hijo Lucius.
Narcissa asintió hacia Draco y tomo el brazo de su esposo hacia la chimenea.
Draco suspiro aliviado y mientras escuchaba el suave murmullo de su madre convenciendo a su esposo, paso por el flu hasta la mansión cottage de su abuelo.
—Es bueno seguir presentimientos—sonrió su madre mientras aparecía detrás de él. Su padre no dijo nada y se limitó a observar el salón privado por donde salieron.
Era un salón hermoso de color ladrillo con sofás chesterfield azules, cuadros acuáticos con sirenas y donde más se reunía Draco con Abraxas cuya esposa había fallecido en la guerra mágica y vivía con tan solo un elfo doméstico.
Su abuelo era un hombre arrepentido de seguir a Voldemort, viviendo entre la culpa de haber conducido a la muerte de su esposa y la libertad de una vida sin un matrimonio arreglado y un mago oscuro a sus espaldas.
Draco aprecia al hombre, es honesto con sus experiencias en la magia oscura, apreciándola, pero cuidando de no impresionar a Draco con algo peligroso, hablaba de su abuela con respeto, pero no mentía acerca de que su matrimonio arreglado fue lo que hizo que le diera la libertad de casarse con quien quisiera a Lucius.
Su abuelo y el pasaban horas en la habitación hablando del pasado y del futuro, mientras que Draco jamás había confesado ser un vidente el astuto hombre parecía divertido y resuelto al escuchar sus advertencias.
"Hay tanto que se puede cambiar pequeño caballero" le había dicho la última vez que hablaron y que Draco frenéticamente le dijo que no se acercara a ningún lago.
"No quiero que te vayas"
"No será un adiós, te esperare, pero no te des prisa" se rio Abraxas y después de un momento se despidió cuando Dobby lo llamo para cenar.
Draco estaba asustado, algo estaba mal, sus padres se congelaron cuando por las grandes puertas de madera se deslizo algo similar a un manto negro flotante.
Era de día, nublado, pero aun hermoso y las ventanas dejaron que la luz fuera absorbida por el lento manto oscuro.
Sus padres estaban detrás de él, igual de sorprendidos, pero mientras el manto se acercaba, escucho una maldición de su madre y fue atraído rápidamente a los brazos de su padre.
Fue brusco y Draco perdió el equilibrio, su padre lo jalo hasta dejarlo contra la chimenea donde su madre lo insto a irse.
Pero Draco no quería, tenía que ver a su abuelo y necesitaba saber que era esa cosa.
—Cariño—los ojos de su madre, grises con pequeñas motas de azul lo miraron serios, pero Draco la miro y se negó a cumplir como nunca lo había hecho, Narcissa entendió, si estaba sorprendida por su falta de obediencia no tuvo tiempo de demostrarlo.
Su mano tomo polvos flu y se puso por delante de él y de la chimenea, su mirada fija en el padre de Draco.
Fueron solo unos segundos, pero Draco vio a su padre pasar de un hombre satisfecho con su familia a uno tenso que era la defensa de ellos. El manto era simple, pero había algo feo y oscuro en él, se deslizaba por el aire sin prisa y era siniestro de la misma forma en que lo fue cada una de sus visiones con su abuelo.
—¡Expecto Patronum!—Draco observo con un nudo en la garganta la luz que salía de la varita de su padre, un pequeño caballito de mar se formó y cazo al manto, era luminiscente contra el negro e hizo temblar al manto.
Su madre azoto su varita hacia una de las ventanas al costado del manto y el caballito de mar relució con fuerza empujando al manto a salir.
Era poderoso, Draco lo vio empujar una y otra vez a esa cosa, mientras lo alejaba de ellos y lo más lejos posible de la mansión. Su madre cerro la ventana y comenzó a reforzar las protecciones de la mansión, hasta que el cuarto mismo vibro de magia.
Guardaron silencio, mientras el encanto de su padre se volvía una mancha lejana.
Luego su madre dejo caer el polvo flu manchando la alfombra para acercarse a su padre y abrazarlo. Su padre tembló y juntos caminaron hacia Draco para tomarlo del hombro y llevarlo a través del flu.
Esta vez no se negó.
Fue en la mansión donde su madre llamo a Kali, Gianni y Biby, sus elfos domésticos. Mientras Biby preparaba él te, Kali y Gianni fueron mandados avisar a las familias que vivían alrededor.
—Es un Lethifold—les informo Narcissa y los elfos domésticos se estremecieron al escucharlo, sus orejas bajaron con tristeza y Narcissa cerró los ojos—Si lo ven regresen, en ninguna circunstancia ni siquiera cumplir con el aviso se queden si está a su alrededor—les dijo con autoridad, ambos elfos asintieron y desaparecieron.
Draco nunca había escuchado de un lethifold pero entendía que eran peligrosos, las acciones de sus padres y el cómo ahora su padre estaba a su lado en el sofá luciendo cansado y triste le decían que no había logrado cambiar la muerte de su abuelo, solo la forma en que lo hizo.
Sintió ganas de vomitar y se clavó las uñas en su pantalón, solo deseaba no haberle dado una muerte horrible a su abuelo.
De tantas muertes que vio, deseo que la más tranquila fuera similar a la experiencia que su abuelo tuvo que vivir, pero si por asomo era similar al del quitaped, Draco jamás se perdonaría, solo fue su insistencia lo que hizo que su abuelo no saliera ese día.
Mientras su madre escribía una carta para el ministerio su padre suspiro y se enderezo, sus ojos azules parecían sufrir mientras lo miraban.
—Draco—dijo su padre y fue suficiente para que sus lágrimas cayeran, Lucius lo abrazo fuertemente y mientras recargaba su barbilla en el cabello platinado de su hijo respiro hondo y le comenzó a explicar suavemente—Esa cosa que estaba en la mansión, era un lethifold, es una criatura oscura.
—Mato al abuelo—susurro Draco y Lucius lo apretó mientras le frotaba la espalda.
—Lo hizo.
Sintió a su madre acercarse a ellos y sostener la mano de su padre que estaba en su hombro mientras se acurrucaba a su otro lado y compartían consuelo.
—¿Sufrió?—pregunto cerrando los ojos.
Hubo un breve silencio y luego su madre paso su mano por su sien y hacia su cabello.
—No lo sabemos cariño—admitió su madre con una voz triste, su padre y el se pusieron tensos, Narcissa arrepentida los acerco y abrazo más fuerte—Lo siento amores, es demasiado pronto.
—Está bien Cissy—le hablo Lucius y su voz era ronca cuando admitió—ya lo sabía y Draco se enterará cuando encuentre lo poco que se sabe de ellos.
Draco asintió, sus lágrimas seguían fluyendo y las visiones de su abuelo muriendo se repetían sin parar en su cabeza.
Deseo haber estado con su abuelo.
Fue después del funeral cuando Draco busco el libro sobre esa criatura, tomo desde animales fantásticos hasta libros de criaturas oscuras.
Y descubrió como asesinaban los lethifold, atacaban de noche y sofocaban a su víctima, luego los digerían.
No se sabía si tenían un agente tranquilizador para que sus víctimas no lucharan, se desconocía cuanto tiempo tardaban en asfixiarse las víctimas.
Y se desconocía si aun pudiesen seguir vivas cuando los digerían.
Draco recordó con horror como el manto oscuro era tan ancho y voluminoso, ese era el cuerpo de su abuelo siendo digerido.
Vomito en el libro y sollozo.
Si tan solo hubiera advertido correctamente a su abuelo antes, si hubiera comprendido que su muerte era inevitable pero su forma no, tal vez su abuelo hubiera muerto más tranquilo.
Menos destrozado. En Paz. Tendrían un cuerpo que velar.
Draco se alejó de la mesa y cayó al piso. Mas tarde fue encontrado por su madre.
Meses después del entierro de su abuelo, de que los periódicos estallaran con la muerte de Abraxas Malfoy y la repentina aparición de un lethifold que devasto un pequeño pueblo muggle, fue cuando otro punto fijo comenzó a aparecer en sus sueños.
31 de Julio, un niño de ojos verdes y cabello revuelto lo detestaría.
Cada visión los mostraba a ambos hablando incómodamente y en cierto punto el otro chico se mostraría disgustado con él.
El Draco de las visiones cambiaba constantemente de temas, pero el otro niño siempre terminaba incomodo.
Draco estaba demasiado concentrado en aprender arpa para su madre y conseguir el primer puesto en la academia de esgrima para su padre, así que le restó importancia.
El punto fijo solo señalaba que conocería y le caería mal al niño, en el gran esquema de las cosas, el otro era sin importancia.
O eso creyó hasta que el punto fijo se transformó en una visión de ambos a los 12 años peleando, a los 13 humillándose entre sí, salto a los 16 con un duelo que en realidad pudo terminar con la muerte de uno de los dos.
Finalmente, su visión más lejana de los dos fue a lo que el asumiría eran ambos de 18 años, con el niño que ahora era un adolescente testificando a su favor. Si bien era un cambio que uno defendiera al otro, Draco estaba horrorizado de verse como un preso con sus propios padres luciendo el mismo destino.
Desde entonces había tomado atención de las visiones del punto fijo y en particular del niño. Estúpidamente había tardado meses en reconocer la cicatriz del rayo, también culpo a su hipotético yo futuro, porque entre tantos apodos nunca escucho el nombre o apellido del niño de cabello desordenado.
Por supuesto que el punto fijo le traería el enorme problema que sería Harry Potter sin posibilidades de ignorarlo cuando se tenían que conocer.
Draco trato de entender como había terminado en juicio junto con sus padres y un Harry Potter que había pasado años hipotéticos odiándolo.
Cada noche se iba a dormir con la mente puesta en navegar a través de sus visiones y descubrir el porqué, y como evitarlo.
El resultado fue horribles dolores de cabeza cada mañana y cansancio que tuvo que fingir que no sentía porque sus padres seguían preocupados por el impacto que la muerte de su abuelo pudo tener en él.
Y tenían razón, Draco estaba traumatizado, vio morir a su abuelo durante tres meses hasta que ocurrió de una forma solitaria y horrible, indirectamente a causa de sus advertencias de no salir. Pero Draco no quería hablar de eso, porque sería admitirles que les oculto su poder.
Draco creció prediciendo los regaños de sus padres, escuchando las expectativas a puertas cerradas que intercambian ambos sobre él y en lugar de decirles a sus padres sobre lo que era capaz de ver, decidió cumplir con cada una de las cosas que esperaban de él, no dejo que las visiones sobre su madre regañándolo por su comportamiento o su padre mirándolo decepcionado por jugar con niños de su edad se cumplieran.
Lo guardo como un secreto y le gusto por muchos años saber que tenía algo solo para él, algo que no estuviera a la vista de la sociedad y fuera pesado para ser valorado.
Ahora se daba cuenta que mantenerlo en secreto hirió a su familia, pero mantenerlo en secreto de los demás también lo mantuvo a salvo, existían demasiadas biografías de videntes que terminaban abruptamente cuando fueron secuestrados o asesinados por quienes ansiaban el futuro.
Así que hasta que entendiera que pasaba con Harry Potter lo mantendría en secreto. Draco no sabría como confesarlo de todos modos.
Draco se concentró en ver la pelea que parecía ocurrir cuando tenía 16 años, forzó su visión a mostrarle el mismo charco de agua con sangre y continuo desde ahí, sumergió su conciencia y se hundió en el agua, imágenes y escenas pasaron flotando, observo escenas que olvidaría en poco tiempo, un armario abierto con un pájaro muerto, una fiesta, la mansión, todo parecía muy hostil y se alegró cuando por fin llego a una imagen más clara.
La visión no cubría mucho más que un piso de mármol y a su hipotético yo del futuro arrodillado mostrando su brazo que contenía una marca muy familiar.
La misma de su padre y abuelo, la serpiente y el cráneo, se sintió enfermo al ver los largos y esqueléticos dedos blancos que presionaban la muñeca de este otro Draco.
Por fin la visión se extendió y mostro a un ser horrible, sus dientes eran como de una bestia, afilados y sus ojos escarlatas brillaban mágicamente.
—Bien, ahora que tienes el honor de portar mi marca joven Malfoy—hablo y Draco se estremeció alejándose unos pasos atrás, la visión desafortunadamente se amplió y vio a su madre mirando a su otro yo con resignación. Una mujer de cabello enredado y rizado sostenía el brazo de su madre—Te daré una tarea. Haz que tus otros compañeros mortifagos entren a Hogwarts—sonrió y paseo su dedo por la marca recién hecha—¿fácil no?
Su otro yo no hizo ningún movimiento y aquella mujer en la sala rompió a carcajadas.
—Demasiado, mi señor—le comento y Voldemort, maldita sea su suerte, asintió con falsa lastima.
—Bien Draco como es tan sencilla esa tarea—dijo y fingió pensar un momento—Asesina a Dumbledore.
—¿Dumbledore?—su futuro yo susurro, pareció mantener el horror solo en su expresión e hizo sonreír al monstruo.
—Por tu bien espero que seas más como tu abuelo paterno y tu tía, porque no tengo lugar para otra decepción como tu padre o tus tíos—Voldemort llevo su mano a su barbilla y le dio un pequeño apretón—Cumple Draco, por tu bien y el de tu familia.
La visión termino con el asintiendo bruscamente.
Draco despertó con un fuerte dolor de cabeza y el corazón roto.
Pensó en lo demacrada que se veía su madre, en el salón que claramente era la mansión y como Voldemort había reducido a su orgullosa familia en pequeños seguidores.
Su padre no había estado en la visión, pero había sido nombrado una decepción, Draco respiro lentamente y presiono sus manos contra sus ojos, no podían terminar así.
Draco no lo permitiría, salto de su cama y se tambaleo, pero continuo hasta su ducha, no se quitó la ropa solo dejo correr el agua y se dejó empapar en agua caliente.
Iba a destruir ese futuro, aunque tuviera que agradarle a Harry Potter.
Era el día del punto fijo, 31 de Julio.
Draco se vistió con su túnica gris, camisa blanca y pantalones oscuros, se despidió de Biby su elfo personal y con su madre partió al Callejón Diagon.
—¿Nervioso por Hogwarts cariño?—le pregunto su madre mientras ambos entraban a la librería Flourish y Blotts.
—No madre—le sonrió Draco y tomo del estante su libro nuevo de transfiguración—Estoy emocionado.
Su madre le regreso la sonrisa y pronto encontraron los libros de la lista de primer año y se dirigieron a pagar.
Draco había eliminado a Madam Malkin como el lugar adecuado para la primera reunión con Harry Potter y se tomó las medidas días antes para poder evitarlo, así que al salir se dividieron por distintos caminos, su madre recogería sus túnicas para Hogwarts mientras el iría por los útiles de pociones.
Se dirigió rápidamente a una pequeña y bonita tienda a unas cuadras de distancia, Freesia era una tienda de pociones y perfumería. Draco había usado la excusa de comprar su caldero y cucharas medidoras para ir ahí hoy.
Muy alejado de ese inocente objetivo, Draco buscaba algo que asegurara su alianza con Harry Potter.
Freesia con su estilo rococó y colores femeninos era extremadamente subestimado, pero el conocía mejor que tomar de inofensivo a algo delicado.
Entro en la tienda y fue reconocido inmediatamente—Draco— lo llamo la dueña muy contenta, con su varita movió una silla enfrente de su mostrador y lo insto a sentarse para mostrarle el caldero y demás—No tienes idea de lo triste y orgullosa que estoy de que vayas a Hogwarts.
—Nos seguiremos escribiendo—la consoló Draco y miro alrededor con nostalgia, extrañaría poder venir seguido, siendo de primero solo saldría en los recesos y en las vacaciones—Y te contare como me va en Hogwarts.
Había conocido a la dueña de Freesia cuando tenía seis años en un día de lluvia que se perdió, la bonita tienda lo hizo ingresar y conoció Ellie Lemaire, una agradable mujer que le sirvió él té y le hizo compañía mientras enviaba un búho para sus padres.
Draco solo necesito quedarse con ella una hora para tener una rara visión lucida de ambos charlando y comiendo, un joven en vez del niño que era. Fue entonces que supo que Ellie llego a su vida para quedarse.
Ellie estaba más cerca de la edad de sus difuntos bisabuelos que de sus padres y hubo muchas ocasiones donde intento que ella y Abraxas salieran, pero ambos rubios solo se rieron.
—Te ira excelente cariño—Ellie les sirvió té y saco unos muffins para el—Y espero que me visites antes de partir.
—Por supuesto—Draco le aseguro y tomo el rico te de Ellie, olía bien y era cálido, después de un sorbo y pasar sus dedos por el diseño de la taza, volvió a hablar—Ellie ¿Si tuvieras que conocer a alguien y asegurarte de que le vas a agradar, que harías?
Ellie lo miro con sus bonitos y desconcertantes ojos miel, tomo un sorbo de su té y con un tintineo paso su mano por la pared a su lado que se abrió para mostrar encantadores frascos de perfume trasparentes.
Tomo uno entre sus dedos, el líquido dorado con chispas rosas era hermoso mientras se arremolinaba en el interior—Usaría esto—le sonrió.
—¿Qué es?—le pregunto Draco con curiosidad.
—Tu perfume de hoy—respondió antes de rociarlo.
Draco inhalo e inconscientemente sonrió, el olor le recordó a cada vez que estaba en un podio con el trofeo en sus manos mirando a sus padres, al mismo tiempo podía sentir el olor de la lluvia y el petricor como aquel día en que conoció a Ellie.
—Tu mezcla perfecta de felix felices y amortentia.
Draco intercambio una sonrisa con Ellie y miro con atención los muffins, de repente sabía que tenía que llevárselos.
Cuando miro a Ellie y le hablo para poder llevarse algunos, aunque sabía que Ellie los había hecho especialmente para él y ese era el plan otra cosa salió de sus labios.
—¿Podrías darme ingredientes para ser animago?
—¿Un animago?—Ellie levanto una ceja dorada y asintió—Es el momento perfecto.
—Lo es, siento que este es el mejor momento para serlo—Draco de repente se sintió muy seguro sobre ello y Ellie no dudo en ir por la tienda hasta dar con un cajón con varias bolsas pequeñas, tomo una y se la dio a Draco—Gracias Ellie—dijo con gratitud.
—Está bien pequeño, ahora llévate esos muffins y consigue a cualquier persona que necesites. Y no olvides tus útiles-dijo dándole otra bolsa.
Draco se rio y antes de irse guardo la sencilla bolsa de animago en su túnica, junto con la otra donde estaba su caldero y cucharas, entonces le dio un abrazo a Ellie y partió hacia Harry Potter.
Estaba en una calle vacía cuando una lechuza blanca se dirigió a él, o más bien a sus muffins.
Harry estaba fregando el piso cuando escucho un ruido, fue pequeño, pero por su curiosidad alzo la vista hacia la ventana y vio una lechuza.
Parpadeo, pero volvió a concentrarse en fregar cuando su tía se deslizo por la cocina. Sonaba disgustada cuando vio al ave.
Vio más lechuzas en los siguientes días, aparecían a casi todas horas y los podía ver cuando iba y volvía de la escuela. Dudley estaba fascinado pero sus tíos estaban cada vez más nerviosos.
Harry los ignoro, hace tiempo que no le importaba lo que podía hacer miserables a sus tíos, siempre resultaba peor para él.
Dos días antes de su cumpleaños se encontró en la biblioteca leyendo Alicia en el país de las maravillas, un libro viejo que tenía que cuidar no se le salieran las hojas.
No era su historia favorita, ni si quiera una donde pudiera identificarse, Alicia cae a un agujero y se encuentra en un mundo extraño.
Cenicienta, Blanca Nieves y casi todas las princesas que eran huérfanas eran más similares a él, pero Harry siguió leyendo porque no había mucho más que hacer aparte de regresar y hacer la cena.
Tenía al menos dos horas más.
Descubrió que las lechuzas tenían cartas y esas cartas eran suyas, había muy poco que era suyo y Harry lucho por leer el contenido. Pero Vernon era horrible y rompió, tiro y quemo todas las que pudo.
Harry estaba furioso, sus tíos lo hicieron empacar sus pocas posesiones y junto a su primo se fueron de la casa dejando atrás a las lechuzas y las cartas.
Mientras conducían hacia algún lugar, los semáforos se volvieron locos y las alcantarillas se desbordaron.
Petunia chilla cuando casi chocan y todos se sacudieron.
No tardaron en culparlo.
—Maldito fenómeno—mascullo el gordo hombre y se giró lo suficiente para mirarlo con desagrado—más vale que controles eso o te echaré del auto mientras conduzco.
—Ni si quiera puedes voltearte totalmente—le respondió Harry con saña, recibió un golpe en la rodilla que era lo más lejos que se podía estirar el hombre y luego Dudley lo empujo contra la puerta pateándolo.
—Yo me encargo papa—le dijo sonriendo a Vernon.
Harry apretó los dientes cuando Dudley lo miro con maldad y encajo sus botas en sus costillas, empujándolo aún más contra la puerta.
—Gracias Dud—resoplo Vernon y volvió a conducir, mientras Petunia los veía nerviosa y se aseguraba que Dudley tuviera puesto el cinturón.
—Lo tengo mama—aseguro y luego se inclinó para desabrochar el cinturón de Harry—Pero este idiota no lo necesita ¿no?—sonrió.
—No—respondió Petunia y suspiro—solo no te quites el tuyo cariño.
—Claro mamá.
Mas tarde mientras estaban en un recóndito lugar apareció un hombre gigante y a pesar de asustarlo tenía un pastel para él.
Sus tíos estaban enojados y asustados, pero no trataron de acercarse al hombre, Dudley en cambio quería el pastel.
Hagrid como se había presentado negó, pero Dudley intento clavarle los dedos para quedárselo, el hombre lo apunto con su sombrilla y ante el asombro de todos salió una pequeña chispa que impacto en Dudley.
—Si quieres comportarte como un animal pues ahí está ya eres uno—dijo Hagrid y vio como su primo se daba la vuelta y se tocaba el trasero donde una cola de cerdo estaba—Aunque esto podría ser una evolución para ti—soltó y Harry no pudo evitarlo, se rio.
—Ven muchacho—le sonrió el hombre y en la fea mesa de aquel lugar dejo el pastel rosa que decía su nombre en verde, sus velas iluminando la madrugada del 31 de julio—Feliz cumpleaños Harry.
Sintió su garganta cerrarse y parpadeo para despejar su vista, el hombre gigante, Hagrid ahí seguía y seguía sonriendo, esperando algo de él.
Con sorpresa Harry se dio cuenta que podía apagar las velas del pastel.
Soplo las velas y deseo que este fuera el momento donde cayera a otro mundo.
Mas tarde ese mismo día estaba en el callejón diagon más exactamente en su bóveda de Gringotts.
Harry en verdad había caído en otro mundo.
Era un mago, existía la magia, tenía magia y sobre todo sus padres no eran unos descuidados bebedores de excesos si no unos héroes de guerra.
Aun dolía no haberlos conocido, pero alivio el coraje que Harry siempre les tuvo por abandonarlo, ellos no se fueron porque querían, ellos no se fueron porque fue más importante una fiesta que su bebe de un año.
Estaba impactado de que fueran asesinados pero el nuevo mundo que se abrió ante sus ojos no le dio el tiempo suficiente para procesarlo.
Frente él estaba la fortuna Potter, todo lo que Lily y James Potter pusieron a su nombre y lo que al parecer muchos ancestros le heredaron.
Oro, pilas de monedas, sillas, cuadros y joyería llenaban cada centímetro de la bóveda.
—Todo será suyo cuando sea mayor de edad—hablo un duende sus largos dedos con uñas afiladas señalaron la bóveda—antes de eso puede sacar por año 300 galeones.
Harry no tiene idea de cuanto es eso, pero recibe la bolsa del duende y comienza a meter monedas doradas, monedas plateadas y monedas de bronce.
No importa con cuanto llene la bolsa no se expande ni pesa, toma tanto de plata y de bronce hasta que se cansa y mete algunas doradas que son las que el comprende más valiosas.
El duende se aclara la garganta y registra la bolsa sacando algunas monedas plateadas y de bronce que llama Sickle y Knut.
Cuando sale está feliz y junto a Hagrid escogen sus libros, calderos y guantes, Harry saca su galeon para intentar pagar algunas cosas, sus guantes eran más baratos pero su caldero y algunos libros necesitaban el doble y casi el triple.
—Solo falta tu varita y tus túnicas Harry—le sonrió Hagrid quien cargo la bolsa con sus compras, había estado tan emocionado con la bolsa en gringrotts que había comprado otras tres, una para sus útiles, otra para su ropa y la última para todo lo comestible que viera, según el duende el encanto de la bolsa funcionaria para otros objetos que no fueran dinero y serian tan ligeros como la primera bolsa—Pero antes me gustaría darte tu regalo de cumpleaños.
Harry sonrió y siguió felizmente a Hagrid, caminaron calle abajo hasta una tienda que lucía un letrero con el nombre "Emporio de las lechuzas", observo al hombre alto hablar con el dueño y recibir una jaula con una preciosa lechuza blanca.
—Aquí Harry, esta preciosa dama es tu regalo—le dio unas palmadas en la espalda, logrando que Harry se moviera de un lado a otro y que la jaula se abriera.
La lechuza salió volando y Harry entro en pánico persiguiéndola.
—Merlín—respiro Hagrid y Harry estaba lo suficientemente lejos para que se perdiera lo demás.
Su lechuza estaba posada en el hombro de otro niño y se comía el muffin de dicho niño. Harry se acercó y ambos se miraron, tenía unos peculiares ojos grises que parecían el cielo.
—Hola—le sonrió el niño, su lechuza estaba devastando su muffin pero parecía no importarle—Soy Draco.
Harry asintió nervioso—Harry, me llamo Harry—soltó y se recompuso lo suficiente para señalar a la lechuza blanca—es mi regalo de cumpleaños.
Draco pareció brillar cuando lo escuchó y rápidamente le dio una bolsa, el sorprendido tomo la bolsa y vio más muffins en su interior.
Mientras Draco lo felicitaba por su cumpleaños un olor relajante y feliz lo inundo, lo hizo pensar en los libros que leía y en Hagrid con el pastel y las velas.
De pronto estaba sonriendo y feliz con los muffins.
—¡Gracias!
—Sabes—le dijo Draco y vio como su lechuza terminaba el muffin y se dejaba acariciar por el—Puedes decirle donde vives así siempre sabrá donde buscarte.
—¿Hace eso?—pregunto sorprendido, los ojos ámbar de su lechuza parecieron dirigirse a él y rápidamente se disculpó—Lo siento, debes ser muy inteligente.
—Lo es—se rio Draco y la lechuza ululó de acuerdo—Entregan cartas así que tienen magia para llegar a lugares, en Hogwarts también se utilizan como apoyo en trasfiguración.
—¿Vas a Hogwarts?—pregunto curioso.
—Entrare este año.
—Entonces estaremos juntos—se emocionó Harry, Draco le paso su lechuza con el brazo y Harry lentamente la acepto, aleteo un poco y salto a su hombro donde picoteo uno de sus mechones lo que hizo reír a Draco.
—Podríamos estar juntos—dijo misteriosamente mientras subía una ceja pálida y sonreía.
—¿Podríamos?
—Hogwarts se divide por casas—le explico sus manos se movieron mientras daba ejemplos—están los sabios e inteligentes, los justos y amables, los valientes y honorables, los ambiciosos y astutos.
—Bueno, de todas formas, estaremos en el mismo lugar—simplifico Harry y se encogió de hombros ante la sorpresa de Draco.
Harry lo observo un momento y pudo decir que Draco parecía revaluarlo y gustarle, fue suficiente para que se formara una idea en su mente.
—Tú y yo podemos intercambiar cartas—afirmo.
—Podemos—dijo Draco emocionado y Harry se sintió brillante—le diré mi dirección a tu lechuza, cuando me envíes la carta puedes enviarme tu dirección y nuestras lechuzas pueden turnarse y descansar.
—Me gustaría—Harry se mordió el labio, pero admitió—No sé del mundo mágico ¿si te preguntara me responderías para conocerlo?
—Por supuesto—respondió Draco y se acercó para darle la dirección a su lechuza blanca—Espero que se te ocurra un lindo nombre para tu lechuza.
Harry asintió y luego Draco se estaba despidiendo para ir y terminar sus compras.
Cuando se fue, solo estaban la lechuza y el en la calle.
—Me olvide de Hagrid—exclamo sorprendido y se dio la vuelta para buscarlo.
Mientras corría con cuidado de no asustar a su lechuza aun en su hombro se maravilló de que el cabello pálido de Draco no le recordara a su tía y su primo.
Era más plateado que rubio, concluyo felizmente.
Una vez en su armario, comenzó a escribir la carta para Draco.
"Hola, soy Harry, los muffins estaban deliciosos gracias"
Harry frunció el ceño, pero decidió continuar, usaría este trozo de pergamino como un borrador y al final le enviaría uno nuevo a Draco, podía hacerlo tenía mucho pergamino que podía gastar y su nueva pluma con tinta parecía que duraría mucho tiempo, así que siguió adelante.
"Me gustaron mucho los muffins gracias por el regalo"
Ni si quiera se había terminado los muffins, quería racionarlos junto con los otros dulces y comidas que pudo comprar ese día, tenía un mes hasta que fuera septiembre y con sus tíos tan enfadados con él por la cola de Dudley seguramente le impedirían comer las sobras.
Fue una suerte que hubiera guardado el pergamino junto con todo lo comestible en una bolsa en su persona, porque lo demás le fue arrebatado.
"Hola, soy Harry, pude probar un muffin y estuvo muy rico, gracias. Estuve pensando en las casas de Hogwarts y pienso que justos y ambles suena muy agradable ¿las casas tienen nombres o símbolos? ¿Cómo te identifican en una?
También he pensado en un nombre para mi lechuza, Hedwig recuerdo que significa refugio en guerra, ella es mi primer regalo."
—Es demasiada información—murmuro Harry, tenía una pequeña lampara de pilas que alumbraba la sección del suelo en la que estaba—No, no puedo empezar una amistad mientras finjo. De todos modos, se daría cuenta—suspiro.
"Es muy tranquila e inteligente ¿todos los animales mágicos son tan inteligentes?"
—Eso está bien—murmuro satisfecho era muy corta y le añadió algunas preguntas más. Entonces tomo otro trozo de pergamino y volvió a escribir.
"Hola Draco, gracias por los muffins, comí uno y estaba muy rico, fue muy amable de tu parte, ¿podrías decirme cuando es tu cumpleaños? según comprendí solo entran a Hogwarts niños de once años, entonces ¿tu cumpleaños ya paso?
Pensé en el nombre de mi lechuza y hace tiempo leí sobre Hedwig, recuerdo que significa refugio, mi familia no es muy agradable y pienso que ahora somos Hedwig y yo contra ellos.
También pensé sobre las casas de Hogwarts y me gustaría saber más de ellas ¿hay algo que las representa, tienen nombre? Y ¿Cómo entras en una?
Por lo que me dijiste me gusta como suena la casa de los justos y amables, parece que ahí estaría las personas tranquilas.
Harry"
Le dio a Hedwig su carta en la mañana y le pidió que solo se acercara a él cuándo estuviera solo, si veía a alguien más en la casa no debía permitir que la atraparan.
Por la tarde cuando los Dursley se fueron a ver un doctor para la cola de Dudley, Hedwig aterrizo junto a una lechuza de ojos oscuros.
—Hola pequeña—sonrió Harry y trato de acariciarlo, pero recibió un picotazo, se froto la mano y miro detenidamente a los ojos chocolate—¿pequeño?
Agito sus alas blancas con manchas cafés y Harry le sonrió.
—Supongo que es tu turno de volar.
Hedwig movió su pata y Harry noto la carta.
—Gracias.
Así en el patio trasero con dos lechuzas, Harry abrió la carta de Draco.
"Hola Harry,
La casa de los justos y amables se llama Hufflepuff, tienen un tejón como representante y sinceramente son las personas más tranquilas y amables que he conocido, es una buena casa.
Las otras casas son así:
Gryffindor— Valientes y honorables – León
Ravenclaw— Sabios e inteligentes – Águila
Slytherin— Astutos y ambiciosos – Serpiente
Para entrar en una de ellas solo necesitas asistir a Hogwarts, en nuestro primer día nos pondrán el sombrero seleccionador, lee nuestra mente y aprende nuestras características / atributos / personalidad. Es un objeto mágico creado por los fundadores de Hogwarts y se dice que siempre acierta.
Hablando de lindos nombres ¡Hedwig! Es un nombre agradable, mi búho se llama Helios así que ustedes tres pueden hacer un club de H. Yo tendré que esperar a otras personas y hacer el club D.
Lamento escuchar de tu familia, son unos idiotas por enemistarse contigo. Hedwig es refugio de guerra, según investigue y supongo que eso significa que es constante su mala actitud.
Si pasas la navidad y la pascua en Hogwarts evitaras verlos hasta el próximo verano.
Y sobre mi cumpleaños, es el cinco de junio. Aun estaremos en Hogwarts en esa fecha.
Hasta la próxima carta,
Draco"
La letra era sumamente elegante, noto con asombro, no era cursiva, pero tenía florituras y arcos dramáticos.
Harry miro sus manos callosas y recordó su propia carta con letras inestables y aplastadas, fue una suerte que Draco no comentara sobre eso y comprendiera lo que decía.
Respiro hondo y se dijo que eso no importaba, claramente Draco era capaz de leerlo y no criticarlo, tal vez más adelante y sin la constante presión de terminar rápido su tarea para preparar la cena, podría tener tiempo para practicar escribir mejor.
Les dijo a las aves que se quedaran ahí en el patio trasero mientras él iba por una libreta para apoyar, tinta y pergamino.
Cuando volvió encontró a su lechuza y a la de Draco en una competencia de miradas, dorado contra chocolate. Tomo un poco de carne seca y se las presento como un tributo a la paz, ambos tomaron un poco y aletearon alejándose para comer.
"Hola Draco,
Tal vez podamos repetir la experiencia de mi cumpleaños y vernos en el tuyo, si estamos en el mismo castillo será fácil vernos.
Tienes razón sobre Hedwig y mi familia, ellos son constantemente horribles, detestan la magia y creo que su miedo hacia mí lo vuelven ira.
Mi tío y mi primo son particularmente expresivos, pero mi tía es quien parece alentarlo, sin duda me quedare en Hogwarts hasta que sea obligatorio irme.
¿Has visitado Hogwarts alguna vez?
Imagino un castillo por alguna razón, pero debe ser un enorme y serio edificio.
El sombrero seleccionador suena a una prueba de personalidad, ¿si alguien le desagrada puede echarlos?
Aún queda casi un mes para ir a Hogwarts ¿Qué haces mientras tanto? Los magos deben tener una escuela de magia para niños menores de 11 ¿no?
Por cierto, Hedwig y Helios pueden llevarse no tan bien como pensamos, los atrape mirándose fijamente, en lenguaje de lechuza pienso que se estaban retando, pararon una vez que les di comida.
Esperando nuestras próximas cartas,
Harry.
Pd: Hoy mi familia no está porque Hagrid (el hombre que me dijo que soy un mago y me llevo al callejón diagon) le puso una cola a mi primo, ahora están viendo a un doctor."
Harry ato el pergamino y se acercó a Helios quien extendió su pata, una vez puesto el búho no les devolvió la mirada y alzo el vuelo.
—Tiene mucha actitud ¿no Hedwig?—le dijo a su lechuza quien aleteo y voló hasta su hombro, Harry le acaricio la cabeza y juntos entraron, con toda la tranquilidad había terminado sus deberes de limpieza temprano y podía ver un poco de televisión antes de que el auto de sus tíos llegara y lo hiciera escabullirse a su armario.
Viendo volar a la lechuza, estaba Arabella Figg junto a sus gatos. Arabella planeaba mirar el cielo todos los días y cuando tuviera una idea de la frecuencia de la correspondencia le avisaría a Albus Dumbledore.
Actualización cada martes.
